3.126. Último Via Crucis del Cristo del Amor en 1976.

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La leyenda cuenta que la imagen del Cristo del Amor que se custodia hoy en el convento de las Capuchinas, en el Pago de la Caridad, fue debida a una visión del primer capellán de las capuchinas portuenses, Ambrosio Álvarez de Villaruello. En sueños, el presbítero vio un desgarrado Cristo y quiso que un misterioso artista que se hospedaba en un convento tallara algo similar. El resultado fue sobrecogedor, pero el capellán aseguró que su sueño era aún más terrible. Pisando la realidad, la obra es culminación barroca, del Siglo XVIII, sin parangón de estilo. La imagen gozó siempre de gran devoción en El Puerto de Santa María. La primera vez que procesionó fue hace 74 años: en 1943. Acción Católica promovió un Vía-Crucis, el Viernes Santo al mediodía. El Cristo era trasladado por la mañana al templo de San Joaquín y desde allí salía en torno a la una de la tarde, para recorrer diversas calles del Barrio Alto. En 1976, sería otra la imagen con la que procesionó por última vez, la Asociación Piadosa.

Un grupo de devotos, con el impulso del capellán del Convento de las Capuchinas, Francisco Duque, creó hace 58 años, a principios de 1959 la Asociación Piadosa Cristo del Amor --ya que, al residir en un Convento de monjas no podía constituirse como Hermandad--. La misión cofrade era llevar al venerado Crucificado al cercano Penal de la Victoria en la noche del Jueves. La Asociación Piadosa tenía entre sus compromisos visitar a los presos el resto del año, como así hicieron sus miembros hasta incluso después de la disolución de la entidad en 1976.

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El primer desfile y estación en el Penal fue en el año de la fundación. Los hermanos llevaban un hábito de estameña marrón, a inspiración de las ropas capuchinas, con una amplia capucha blanca. Al igual que su titular, era estremecedor contemplar la estela penitencial de cruces. En cada parada se postraban de rodillas. El Cristo, portado en parihuela, sobre un reducido calvario de flores moradas, sólo estaba iluminado por cuatro hachones, en unos cubillos sobrios. Funcionarios de prisiones custodiaban el pequeño paso.

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Con anterioridad la talla del Cristo del Amor era llevada a hombros por los internos del Penal. En el patio de la prisión, los funcionarios, con el uniforme de gala; en las ventanas superiores, los presos agolpados tras las rejas presencian el Vía Crucis; en primer término, a la derecha y sin la capucha, un hermano de la Asociación Piadosa

La ascética procesión salía del Convento para dirigirse por calle Larga hasta la Carrera Oficial, para acudir al Penal por Ganado, Cielo y el Paseo de la Victoria. El Cristo era izado en la puerta principal, en una ceremonia intensa. Un grupo de hermanos portaba a hombros la imagen por el patio, mientras los presos oraban o lanzaban saetas.

Si bien era costumbre en otros municipios españoles liberar a un penado que estuviera próximo a finalizar su condena o que la hubiera redimido por el trabajo o ‘buena conducta’, nunca se llegó a cumplir el deseo de poder amnistiar a algún recluso, como se solicitó reiteradamente al gobierno.

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Último Vía Crucis de la Asociación piadosa Cristo del Amor, el Viernes Santo por la mañana en 1976. Tras el traslado de las Capuchinas a La Caridad, la imagen llevada al penal fue el Cristo del Perdón del convento de las Comendadoras del Espíritu Santo.

La Asociación se disolvía hace 41 años: en 1976. Las Capuchinas se trasladaban entonces a las afueras de la ciudad al Pago de la Caridad y se anunciaba el también traslado de la prisión cambiando su ubicación en el término municipal en el emplazamiento actual. La entidad perdía así sentido. En la última ocasión la Asociación Piadosa procesionó con el Crucificado del Perdón de la Iglesia Conventual del Espíritu Santo. /Texto: Francisco A. Gallardo.

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