3.515. Juan Bocanegra Muñoz. “Yo soy el ‘comemierda’ de IP, el que se come todos los marrones”.

Se cumplen 18 años, al poco fallecía. “He dado todo lo que tenía, mi propia vida". Esta frase resumía la despedida de Juan Bocanegra como edil en la rueda de prensa que ofreció el 19 de enero del año 2000. Era la síntesis de la trayectoria política del teniente de alcalde de Bienestar Social durante nueve años, el único junto a también ex edil Juan Gómez Fernández que permanecía en el equipo de gobierno del entonces alcalde Hernán Díaz Cortés desde la primera legislatura independiente. Esa tenaz y fiel actitud de Juan  Bocanegra le fue siempre reconocida por sus propios correligionarios, así como por los distintos grupos de la oposición, a lo largo de aquellos años en la Corporación portuense. No era un político al uso, más bien un ciudadano 'guerrillero', como le gustaba definirse, y que en materia dialéctica nunca tuvo pelos en la lengua. "Yo soy el comemierda  de IP, el que se come todos los marrones", como llegó a definirse en alguna ocasión.
 
| En la imagen tomada en el Mercado Municipal, el carnicero Juan Manuel Barrero Marchena, último presidente de Tele Puerto, entrega una placa a ex alcalde Hernán Díaz, en presencia de los concejales Miguel León Ortega y Juan Bocanegra Muñoz.
Su difícil labor en el área social había sido calificada de "intachable" desde todas las vertientes. Bocanegra  fallecía el 10 de abril del mismo año, al filo del mediodía, en su hogar en la calle Callao, un bajo en la popular barriada de Las Nieves, una zona del extrarradio de la Ciudad por la que luchó en el plano vecinal en los años 70 y 80 del siglo pasado, antes de su entrada en la política local, llegando a ser presidente de la asociación de la barriada.

| Portando el féretro de Juan Bocanegra por los ex alcaldes Hernán Díaz Cortés, Fernando Gago y Enrique Moresco. En medio, el ex concejal de Urbanismo y Pesca, Juan Carlos Rodríguez, entonces todos compañeros de Independientes Portuenses. Detrás a la izquierda, Magdalena Cía. | Foto: Fito Carreto.

El ex concejal padeció una grave dolencia durante casi un año que, pese a los consejos médicos, abandonó para no cesar en su trabajo al frente del área, en los meses previos a la cita electoral del mes de junio de 1999. Según contaban los allegados, a finales de aquel verano se desencadenó el cáncer, que tuvo un precipitado desenlace, y que no tuvo reparos en reconocer que padecía en su despedida como edil.

| Pepi Sánchez Gil, la viuda de Juan Bocanegra.

Nada más conocerse el fallecimiento, numerosos vecinos y compañeros de la Corporación acudíeron a su domicilio para acompañar a la viuda, Pepi Sánchez, en tan trágico momento. El alcalde convocó a la junta de portavoces para acordar el protocolo. Pese a que se propuso instalar una capilla ardiente en el salón de plenos, se desestimó por deseo de la familia. La Ciudad se encontraba de duelo. Las banderas ondearon a media asta con crespón negro. El funeral se celebraba al día siguiente a las once, en la iglesia Jesús de Nazaret.

| El alcalde, junto a los nietos de la fallecida Pepi Sánchez Gil, en la inauguración de la rotonda que lleva su nombre | Foto: Andrés Mora.

Honesto y cabal «Juan  está al fin donde él quería»
La viuda de Juan  Bocanegra , Josefa Sánchez Gil, --a la que se le ha dedicado la rotonda ubicada en las inmediaciones del cementerio campal-- su inseparable compañera, dio muestras de una enorme entereza. En declaraciones a los medios, su viuda, conocida cariñosamente como Pepi, manifestaba entonces estar tranquila «porque Juan  está al fin donde quería. No quería seguir viviendo con ese límite que no le permitía desarrollar un trabajo al 100%, y Juan  era un hombre que ha vivido con honestidad y ha muerto con honestidad».

2.579. Pepi Sánchez Gil. Luchadora y defensora de los derechos humanos.

«Estoy tranquila y feliz dentro de lo que cabe porque ya no hay nada que le haga sufrir” agregaba entonces la viuda del ex edil de IP. “Cuando se quiere a una persona, se es feliz cuando ya no sufre. Esto es lo que me hace hablar de esta manera, pero con dolor y el corazón roto. El amor es lo que hace que todo se funda y la frialdad se convierte en una expresión de cariño». Añadió luego que «lo mejor es que ha muerto con una sonrisa en los labios, y ha muerto como ha querido, en su casa, y rodeado de todo el cariño de su gente». Quiso por último agradecer a todos los medios de comunicación el trato dispensado a su marido, «que durante toda su trayectoria política han sabido reconocer el valor de una persona con una minusvalía en una silla de ruedas pero él ha sido un hombre cabal que se ha dado y no se ha aprovechado de las circunstancias». | Texto: Francisco Andrés Gallardo.

| En la imagen, miembros de IP con la Peña Los Bolaos, donde vemos al desaparecido concejal de la silla de ruedas, Juan Bocanegra Muñoz, al ex alcalde Enrique Pedregal Valenzuela, al ex concejal de Indpendientes Portuenses, Jaime Gutiérrez Perea y a directivos de la entidad afín al partido localista, entre ellos, con gafas, Antonio Mulero Baracho | Foto: Fito Carreto.?

La dimisión
Dimitir no es un verbo que conjuguen con frecuencia los políticos. No es habitual que un hombre público deje sus responsabilidades en los partidos, o en la propia oposición, y mucho menos con responsabilidades ejecutivas de gobierno. Cuando se mira para detrás a los partidos se observa con preocupación que aquellos entusiastas jóvenes que hace cuarenta o cuarenta y cinco años eran unos enardecidos luchadores por la libertad y la justicia social, hoy son más defensores de sus puestos de trabajo, de su estatus y de su salario, que del bienestar público. Son lo que se conoce despectivamente como ‘la clase política’.

909. JUAN BOCANEGRA MUÑOZ. El concejal de la silla de ruedas.

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