Cuando la Ciudad daba las gracias con una coquina

| Texto: José María Morillo | Fotos: Archivo Municipal y otros
En la memoria festiva de El Puerto de Santa María hay símbolos que terminaron formando parte de la pequeña historia local. Entre ellos están las Coquinas de Oro y Plata, distinciones municipales que nacieron a comienzos de los años setenta, cuando la ciudad vivía aquellos veranos de Feria del Vino Fino en el Paseo de la Victoria, y flamenco en el ambiente tras el Festival del Cante de los Puertos. Eran tiempos en los que el reconocimiento público se entregaba con ceremonial, pero también con ese aire cercano de las cosas hechas entre vecinos, cuando El Puerto apenas empezaba a crecer más allá del casco antiguo.

La primera Coquina de Oro se concedió el 6 de septiembre de 1971, vinculada a la recién creada Fiesta del Cante de los Puertos, celebrada unas semanas antes. El homenaje recayó en forma de la I Coquina de Oro para Alonso Suárez La O, conocido como Tío Alonso el del Cepillo, personaje muy querido en el mundo flamenco local. Aquella noche también se entregó la I Coquina de Plata al abogado y estudioso del romancero de tradición oral, Luis Suárez Ávila, en agradecimiento por su apoyo a aquella cita flamenca que empezaba a consolidarse como una de las señas culturales del verano portuense.

Un año después, el 10 de septiembre de 1972, la distinción dorada, la II Coquina de Oro recaía en una de las grandes figuras del cante: Antonio Mairena. La entrega, en la misma caseta municipal de la Feria, la realizó el alcalde accidental Carlos del Poyo Navas, acompañado por el teniente de alcalde Manuel Lojo Espinosa. Mairena, que además de cantaor tenía fama de gran conversador, sorprendió a los presentes con un discurso lleno de entusiasmo en el que subrayó la importancia de los Cantes de los Puertos y el prometedor futuro de aquella fiesta flamenca. Aquella edición reconoció también con la II Coquina de Plata a Francisco Varo Marchán, por su colaboración con la organización de estas celebraciones.
La tradición siguió creciendo. En 1973, bajo la presidencia del alcalde Fernando T. de Terry Galarza, la Comisión Municipal Permanente acordó conceder la III Coquina de Oro a Juan M. Martín Vélez, por su dedicación y espíritu de servicio al Ayuntamiento, especialmente en la Secretaría Particular de la Alcaldía. La III Coquina de Plata fue para Francisco Dueñas Piñero, Encargado General de Obras y Servicios del Ayuntamiento, director de la Banda de Música y sochantre en la Prioral, reconocido por su constante entrega en los múltiples trabajos que contribuían al buen desarrollo de los actos municipales.


En 1974, las distinciones tomaron también un aire más turístico. La IV Coquina de Oro se otorgó a Inator-Hotel Mar S. A., empresa propietaria del Hotel Puertobahía, considerada entonces una de las iniciativas más destacadas en la promoción turística del municipio. La recogió en su nombre el torero Manolo Vázquez. Ese mismo año la IV Coquina de Plata distinguía a José Cala Suano, maître del Club El Buzo en la urbanización Vista Hermosa, muy popular en los desarrollos turísticos que empezaban a consolidar el crecimiento veraniego del Puerto.
En 1975 la alcaldía quiso reconocer a quienes sostenían, desde dentro, el funcionamiento diario del Ayuntamiento en el área de Fiestas. Así, la V Coquina de Oro fue para el concejal Rafael Sevilla López, cuya dedicación había contribuido al cuidado de jardines, limpieza urbana y organización de festejos. La V Coquina de Plata se concedió al funcionario Antonio Romero Castro, jefe del Negociado de Fiestas y colaborador incansable en la organización de las celebraciones municipales.


La tradición continuó al año siguiente. En 1976, el Pleno municipal presidido por el alcalde Manuel Martínez Alfonso aprobó conceder la VI Coquina de Oro al secretario general del Ayuntamiento, Jaime Fernández Criado, por su entrega al municipio y su intachable trayectoria. La VI Coquina de Plata recayó en Joaquín Polanco Sierpes, alguacil jefe de ordenanzas de la Casa Capitular, valorándose su fidelidad y honradez en el servicio público.
Con el paso de los años, las Coquinas siguieron reconociendo trayectorias humanas. En 1977, ya con Francisco Javier Merello Gaztelu en la alcaldía, la VII Coquina de Oro fue para Agustín Fernández Rodríguez, por su labor humanitaria y sus atenciones con los enfermos durante toda su vida profesional. La VII Coquina de Plata distinguió a Antonio Ortega Infante, ejemplo de conducta y entrega en su trabajo y en su compromiso social.

La historia tuvo un episodio curioso en 1978. Ese año se acordó conceder la VIII Coquina de Oro al Racing Club Portuense, con motivo del cincuentenario de su fundación y por su contribución al deporte local. La VIII Coquina de Plata se concedió al Museo Ramón J. Bayo Valdés, una sorprendente colección de botellas y botellines procedentes de todo el mundo, con firmas de personalidades sobre etiquetas de Bodegas Osborne, que ya despertaba curiosidad más allá de nuestras fronteras. Sin embargo, aquellas distinciones no llegaron a entregarse en su momento; la de Ramón Bayo se ejecutaría muchos años después, de la mano del desaparecido Patronato Municipal de Turismo, coincidiendo con los antiguos Premios a la Promoción Turística. No sabemos qué pasó con la coquina correspondiente al Racing Club Portuense. De este modo concluía una etapa marcada por ocho reconocimientos otorgados durante la década de los setenta del pasado siglo.

Con la recuperación en 2025 de la caseta de feria Tierra, Mar y Vino, auspiciada por un grupo de portuenses, volvió también a escena esta distinción pública inspirada en uno de los símbolos más reconocibles de la identidad portuense. En esta nueva etapa, impulsada desde la iniciativa privada, las Coquinas fueron concedidas el pasado año a quienes promovieron en su día la caseta con este nombre, en el recinto ferial de Crevillet: Antonio Romero Castro y José Ignacio Pérez Sala. Las figuras conmemorativas fueron entregadas de forma póstuma a sus familiares, durante una emotiva velada celebrada en el transcurso de la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino.
| Con nuestro agradecimiento a Ana Becerra Fabra
