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Judith Ruiz Lineros y Voces Lectoras. La exactitud de las matemáticas y la calidez de los libros #6.591

Entre la inteligencia artificial y la inteligencia emocional de la lectura compartida

| Texto: José María Morillo

Judith Ruiz Lineros (Algeciras, 1965), profesora jubilada tras 35 años de docencia y vinculada durante 18 cursos al IES Pedro Muñoz Seca de El Puerto de Santa María, mantiene intacta su vocación educativa y cultural. Desde 2019 forma parte de Voces Lectoras, asociación de voluntariado que promueve la lectura en voz alta entre mayores, personas enfermas y colectivos vulnerables. La entidad, integrada actualmente por 23 voces activas, desarrolla actividades culturales y solidarias en residencias, centros sociales y encuentros literarios. Judith destaca especialmente el poder de la lectura como herramienta de unión, empatía y convivencia frente a la frialdad de las pantallas. Entre los proyectos más destacados del colectivo figuran los Encuentros de Escritoras y la futura publicación de una antología literaria.

1965

El año de su nacimiento, siendo alcalde de El Puerto Luis Portillo Ruíz, nacía también, el dramaturgo portuense  Juan García Larrondo, Premio Internacional de Teatro de Mérida.

María Teresa León, primera mujer de Rafael Alberti, publicaba su obra dedicada al supuestamente fundador de El Puerto: Menesteos, marinero de abril. TVE producía una película, basada en la obra de teatro de Pedro Muñoz Seca, La venganza de Don Mendo, con Tony Leblanc, Manuel Alexandre, Amparo Baró, Jaime Blanch, Gemma Cuevo, José María Escuer, Fernando Guillén, Luis Sala, Antonio Ozores, Mari Carmen Prendes y Ana María Vidal.  Se creaba el conjunto músico vocal ‘Los Simbronis’, que funcionará hasta 1967. Se creaba el Grupo Scout Católico en la Parroquia del Carmen.  Nacía en Cádiz, la pintora afincada en El Puerto, Carmina Cabrera Conde, autora del cartel del Carnaval 2023.

Llegada a El Puerto en 1999

Judith Ruiz Lineros llegó a El Puerto de Santa María en 1999 y encontró una ciudad viva, con un centro bullicioso y lleno de movimiento. Más de un cuarto de siglo después, Judith mira ese mismo paisaje urbano con cierta nostalgia y con el deseo intacto de que la ciudad recupere parte de aquella vitalidad perdida. Jubilada tras 35 años de docencia —los últimos 18 en el IES Pedro Muñoz Seca— habla de su profesión no como un empleo, sino como una forma de estar en el mundo. “Ser profesora forma parte de toda tu vida”, viene a resumir quien todavía no puede evitar preguntarle a cualquier niño en qué curso está, dónde estudia o cómo le van las clases.

| Primer año de docencia, curso 1991/92

La familia en la que nace y la que creó

Nacida en Algeciras el 10 de julio de 1965, Judith creció en una familia donde la enseñanza era casi una herencia natural. Hija de Humberto y Manuela, ambos maestros, recuerda cómo su padre ejerció durante cuarenta años en el CEIP Virgen del Mar y cómo su madre puso en marcha la primera guardería de Algeciras para alumnado de entre tres y seis años, en una época en la que la enseñanza reglada comenzaba a los seis. Junto a sus hermanas Esther y Noemí, desarrolló una infancia marcada por los libros, las aulas y la educación entendida como servicio.

Su formación académica la llevó desde el CP Santa Teresa y el entonces Instituto Mixto nº 2 de Algeciras —hoy IES Kursaal— hasta Granada, donde cursó COU en el I.B. Ángel Ganivet y posteriormente se licenció en Ciencias Exactas, en la especialidad de Estadística e Inteligencia Artificial, en la Universidad de Granada. En 1993 contrajo matrimonio con Francisco, con quien ha formado una familia junto a sus hijas Ingrid y Selena.

| Curso de 2º de Bachillerato en el IES Muñoz Seca

Cuando habla de la jubilación no lo hace desde la melancolía sino desde la plenitud. Dice sentirse orgullosa de haber ejercido una vocación durante más de tres décadas y media, recibiendo —asegura— el cariño del alumnado, de las familias y de sus compañeros.

Programas de igualdad en el Instituto

Pero si hay una parcela de su trayectoria que recuerda con especial intensidad es la relacionada con los programas de convivencia e igualdad desarrollados durante diez años en el instituto.

Con el respaldo del equipo directivo y de numerosos docentes, impulsó proyectos que todavía hoy continúan vigentes en el centro. Enumera gymkanas por el Día de la Paz, carreras solidarias destinadas a ONG, formación de alumnado ciberayudante y de los llamados Centinelas por la Igualdad, el huerto escolar, agrupamientos subvencionados por el Estado, clubes de lectura o iniciativas tan sencillas y humanas como elaborar postales para residentes de centros de mayores. En ese camino colaboraron con organizaciones como Madre Coraje, Manos Unidas, Cáritas o UNICEF. “De lo que me he sentido más orgullosa es de la inmensa solidaridad y generosidad que han demostrado en todo momento nuestro alumnado a pesar de provenir de familias necesitadas”. Ahí encuentra Judith una de las grandes lecciones de la enseñanza: comprobar cómo quienes menos tienen son, a menudo, quienes más comparten.

| Foto grupal de la celebración de la jubilación de Judith

Observa también cambios en el alumnado respecto a cuestiones como la igualdad o la convivencia. Reconoce que hoy existe más información y libertad para hablar de estos asuntos, aunque advierte con preocupación cierto retroceso entre algunos sectores adolescentes femeninos que normalizan conductas machistas. Para ella, la juventud actúa como un espejo amplificado de la sociedad y considera que los valores éticos han perdido fuerza frente a una cultura dominada por el poder económico. “Sin embargo, hay grupos de adolescentes que luchan por la igualdad y el respeto, que trabajan para mejorar la Humanidad y para poner en valor todos los principios básicos de la convivencia”.

| Colaborando con la Feria del Libro 2025

Apasionada lectora, Judith sigue defendiendo el libro como una herramienta esencial para formar personas críticas y empáticas, aunque admite que la competencia con el consumo rápido de contenidos digitales es desigual. Cree, no obstante, que plataformas como eBiblio o eFilm pueden convertirse en puertas de entrada para acercar a los jóvenes a la lectura. Entre sus autores de referencia aparecen nombres como Ken Follett, Isabel Allende, Julia Navarro, Dolores Redondo, Almudena Grandes o Rosa Montero, además de los clásicos que —dice— nunca abandonan del todo una biblioteca.

Asociación Voces Lectoras

Esa pasión por los libros desembocó en 2019 en la creación de la asociación Voces Lectoras, nacida junto a otras siete personas con la intención de compartir la lectura en voz alta con quienes no pueden acceder a ella de manera autónoma. La idea era sencilla y poderosa: leer libremente, sin imposiciones, adaptando cada lectura a cada situación humana.

| En 2019, tras su creación, en una reunión en la Biblioteca Pública 'Rafael Esteban Poullet'.

Los fundadores, --la mayoría venían de participar en la asociación del mismo nombre en Cádiz capital-- fueron: Aurora Beret, Colette Bruneau, Maria Concepción González Forte, Pedro Moya, Susana  López Canora, Elena Valero, Marita Delgado y Pilar Ballesteros, planteándose crear una en nuestra Ciudad. De aquellos socios fundacionales, ya no están ni Beret ni Moya. La entidad la preside Marita Delgado.

En 2026, el colectivo cuenta ya con 23 voces activas —21 mujeres y dos hombres— y mantiene intactos los objetivos fundacionales: promover la lectura, acercar los libros a colectivos vulnerables y combatir la exclusión social desde la cultura. La asociación desarrolla lecturas en residencias, centros de día, espacios para menores, centros de salud mental y programas dirigidos a mujeres en riesgo de exclusión o personas que viven en soledad. Incluso realizan lecturas telefónicas para quienes apenas tienen compañía.

Una profesora de Exactas que da voz a los libros”

Judith habla de esta labor con emoción serena. Explica que pocas cosas resultan tan gratificantes como hacer pensar, disfrutar o sonreír a quien escucha una lectura. Porque, al final, sostiene, reunirse alrededor de un libro sigue creando comunidad y reemplaza “el algoritmo frío de la pantalla por la calidez” por la cercanía irrepetible de una voz humana.

| Presentación de María Regla Prieto en el último encuentro de escritoras.

Entre las iniciativas más queridas de Voces Lectoras destacan los Encuentros de Escritoras, celebrados cada marzo en torno al 8M y que este año alcanzaron su cuarta edición. La intención era dar visibilidad a mujeres vinculadas a El Puerto y a la provincia de Cádiz que continúan abriéndose paso en un ámbito todavía muy masculinizado. El éxito de participación, tanto de autoras como de público, ha convertido la cita en una referencia cultural dentro del calendario portuense. “Cada vez son más las autoras que nos piden ayuda en las presentaciones de sus novelas y poemarios”.

Edición antológica con 26 escritoras

La asociación trabaja ahora en un proyecto especialmente ilusionante: la edición de una antología con las 26 escritoras participantes en esos encuentros literarios. Judith sueña además con una asociación más diversa, con mayor presencia masculina “y por lo tanto fuera más equilibrada y fiel reflejo de nuestra sociedad” y juvenil, y con un espacio propio donde almacenar libros, materiales y desarrollar sus actividades.

| IV Encuentro de Escritoras con Voces Lectoras

“Leemos semanal o quincenalmente en residencias de ancianos, centros de día, de menores y de enfermos mentales, atendemos a mujeres en riesgo de exclusión social, se realizan lecturas por teléfono a personas que viven en soledad,… Esa es la verdadera labor de esta asociación y lo que nos genera una gran felicidad. Cuando has hecho pensar, disfrutar o sonreír a las personas que te escuchan, el mundo se nos hace más amable”, afirma.

Dando voz a las voces marginadas

Convencida de que las voces marginadas “enriquecen el debate público y la creatividad literaria al aportar perspectivas únicas sobre la realidad. Creemos que es necesario dar un altavoz a las mujeres en general y a las migrantes o racializadas en particular. Es imprescindible también dar el lugar que les corresponde a nuestros jóvenes, con su incertidumbre por el futuro global, la crisis climática, el problema de la vivienda. Hemos de escuchar mucho más a los grupos invisibles, a los que viven en las pequeñas poblaciones rurales, al colectivo sénior. Necesitamos todas esas voces para construir una sociedad mejor y una convivencia en paz”, sostiene.

| Lectura en la Asociación de Vecinos 'Los Milagros'.

Y cuando se le pide un único libro --para entender la vida, las personas o nosotros mismos--, Judith sonríe y rehúye cualquier respuesta definitiva. Porque para ella cada persona, cada etapa y cada herida encuentra su libro distinto. “Es totalmente imposible quedarme con uno”. Y quizá ahí, precisamente, resida el verdadero sentido de la lectura.

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