De silencios, remates y autenticidad

| Texto: José María Morillo
En el mapa siempre movedizo del flamenco contemporáneo, donde a menudo se confunde velocidad con hondura y artificio con verdad, el nombre de Jaime Cala Salas emerge como uno de esos bailaores que han preferido caminar despacio, con el compás aprendido desde abajo, antes que dejarse arrastrar por modas pasajeras. Nacido en El Puerto de Santa María en 1969, Cala pertenece a una generación que todavía recibió el legado oral y físico de los maestros antiguos, ese aprendizaje que no cabía en academias ni manuales y que se transmitía mirando, escuchando y repitiendo hasta que el cuerpo hacía suyo el lenguaje del flamenco.
1969
El año del nacimiento de nuestro protagonista se sucedieron dos alcaldes en El Puerto de Santa María: hasta el 5 de abril, Luis Portillo Ruiz, sustituyéndole en el cargo Juan Melgarejo Osborne. Rafael Alberti visitó de incógnito El Puerto de Santa María durante dos días y medio, gracias a una gestión de José María Pemán ante el ministro de la Dictadura, Camilo Alonso Vega, ministro de la Gobernación. Nacía el poeta Ángel Mendoza.

El 19 de abril de aquel año fallecía Juan Guilloto León --el General Modesto-- en Praga, capital de la República Checa. En mayo se celebraba en El Puerto el V Congreso Nacional de Bomberos. Se fundaba el colegio El Centro Inglés. La Bodega Alameda, de la firma Miguel M. Gómez, se trasladaba desde Cádiz a El Puerto, en las cercanías del Parque Europa. Francisco Soto Alarcón ‘El Misterio’ sacaba la comparsa ‘Los Romeos’. Joyería Marín abría su negocio en la calle Larga, así como Taller El Venta, concesionario de BMW. Francisco Corral abría su primera boutique de Talgo’s en la calle Nevería.
La formación de Jaime arranca en el triángulo flamenco comprendido entre El Puerto, la Bahía y Jerez, bajo la influencia de figuras cercanas como la recordada bailaora portuense Conchi de los Reyes --nieta de la Bilili y sobrina de José de los Reyes El Negro--o Miguel Villar, nombres fundamentales para entender la escuela sobria y clásica que aún hoy sostiene su baile. Aquel poso inicial acabaría marcando una personalidad artística reconocible: un baile de raíz, contenido y con querencia al remate preciso antes que al exceso.
Con apenas diecinueve años emprende camino hacia Cataluña, como tantos artistas andaluces que encontraron en Barcelona una plaza abierta al flamenco. Allí entra en compañías profesionales y continúa moldeando su técnica junto a maestros como José de la Vega o Ana Santiago La Tani, ampliando registros sin perder nunca la esencia tradicional que define su estilo. También recibe formación de figuras de referencia como Antonio Canales, Javier Latorre o El Toleo, absorbiendo recursos escénicos que terminarían enriqueciendo su propuesta artística.

Aquella etapa catalana fue especialmente fértil. Jaime Cala pisó escenarios señalados como el Tablao El Cordobés, El Carmen, el Teatro Apolo o el Palau de la Música, además de participar en giras internacionales por ciudades europeas como Ginebra (Suiza), Lyon o Grenoble (Francia). Formó parte asimismo del elenco estable del Teatro del Paralelo bajo la dirección de Pepe Tous, una experiencia decisiva para entender la disciplina escénica y la dimensión teatral del flamenco.

De regreso a Andalucía, fija residencia en Jerez de la Frontera, donde profundiza aún más en los entresijos del flamenco. Durante tres años dirige la docencia de la Escuela de Arte Flamenco Jerez Puro, impulsada por María del Mar Moreno, integrándose además en su compañía. Esa convivencia cotidiana con el cante y el baile jondo termina de consolidar una filosofía artística basada en el respeto al compás, la naturalidad expresiva y el diálogo constante entre cante, guitarra y movimiento.
del aprendizaje clásico a la enseñanza del arte jondo”
En 2009 decide regresar definitivamente a su ciudad natal para fundar la escuela Puro Arte, un espacio concebido no solo para enseñar pasos, sino para transmitir cultura flamenca en sentido amplio. Desde entonces, Jaime Cala ha desarrollado una intensa labor pedagógica en El Puerto, manteniendo viva una manera de entender el flamenco donde el aprendizaje del baile no se separa jamás del conocimiento del cante y del toque.

La actual Escuela de Arte Flamenco Jaime Cala prolonga esa misma filosofía. Su actividad docente convive con cursos y actuaciones en distintos puntos de Andalucía y colaboraciones internacionales en lugares tan diversos como Oporto o Caborca, en Sonora (México). Incluso la Universidad de Cádiz contó con él en 2020 para el curso Jaime Cala o el arte del remate, una propuesta que evidenciaba hasta qué punto su concepción del baile trasciende lo meramente coreográfico.

Sobre las tablas, Jaime Cala continúa mostrando una madurez artística asentada en la elegancia y el conocimiento. Ahí quedan espectáculos como Nadie es inocente, junto a Irene Olivares; su participación en Las Pasiones de Cristo junto a Aroa Cala; o la dirección, coreografía e interpretación principal de Guadalete, obra de Cristina Lago estrenada en el Teatro Pedro Muñoz Seca en 2023. El pasado año dejaba también su sello en el XIV Jerez Off Festival, mientras que recientemente presentaba en el auditorio municipal Las Capuchinas, (Hotel Monasterio de San Miguel), el espectáculo La Trinidad del Flamenco –el baile, el cante y el toque--, a beneficio de AFA El Puerto.

Su implicación con entidades sociales como AFA El Puerto, AFANAS o la Asociación Española Contra el Cáncer habla igualmente de un artista comprometido con su entorno, alejado de cualquier divismo y consciente del valor humano que posee el flamenco cuando se pone al servicio de los demás.
La autoridad tranquila que llena el espacio”
El escritor y flamencólogo Alfonso Delgado definía así su baile: «Jaime Cala desarrolla un baile elegante, con una autoridad tranquila que llena el espacio. Se percibe claramente su querencia al baile antiguo: uso del silencio de forma expresiva, economía de movimientos y una mirada directa que establece una conexión inmediata con la audiencia». Una definición certera para un bailaor que ha hecho precisamente de la contención, la pausa y la autenticidad sus principales señas de identidad.

Jaime continúa trabajando en nuevos proyectos escénicos inspirados en las distintas edades de la vida y en homenajes dedicados a poetas universales como Rafael Alberti o Federico García Lorca. Propuestas donde, previsiblemente, volverán a encontrarse la poesía, el silencio y ese flamenco sin imposturas que Cala lleva décadas defendiendo desde la sobriedad y lo cierto.
