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La Luna, vista desde el principio de la calle de la Luna.

Tiene guardado en algún bolsillo de su memoria el lienzo de aquel rincón donde de pequeña correteaba buscando las risas cómplices de otros niños a la sombra de la tarde por la calle Luna.

En su piel se confunden las arrugas de los años con las huellas de los granos de arena que embadurnaban su cuerpo antes de bañarse en las calas que ha bocados el mar ha atrapado para sus adentros, perfilando el perfil de aquella tierra sureña entre vientos y rocas.

Sobre la ribera del puerto, vivió sus primeros amores. Apoyada sobre aquella baranda soñaba embarcar sus besos a bordo de aquellos barcos que zarpaban al atardecer diciendo adiós entre vaivenes de penas, y por la noche le gustaba regresar a casa despeinada, cogida de la cintura, robando suspiros a los silencios de los zaguanes donde la pasión se desataba a escondidas.

Desde hace años no le hace falta mirar ningún calendario para saber que sus pies descalzos pronto volverán a pisar esos adoquines donde sus días crecieron entorno a una luna que se sonroja entre envidias y nostalgias, pues tiene que ser duro vivir tan cerca del Cielo y no poder sostenerlo entre sus manos.

En las costuras de sus palabras revolotean los recuerdos de los amigos, las caricias de las historias vividas, los susurros a altas horas desvelados, los abrazos acompasados, los deseos envueltos entre bulerías y pescaítos fritos… quimeras de juventud que se perdieron por azoteas y campanarios al despertarse la mañana.

Al encontrarse en su destierro forzado con algún que otro espejo, se busca la mirada para ver esos ojos azules que provocaron mas de un silencio; se peina sus canas a sabiendas de que todavía le queda muchas historias por vivir; se ríe de sus achaques, tiene amenazado en una esquina su viejo bastón de madera, se sumerge en sus añoranzas para recordar lo que le queda aun  por vivir,… y en el horizonte de sus pensamientos, desafiando al Levante y al Poniente, sabe que cuando regrese otro verano a El Puerto --a su Puerto--, el reloj de la espera se detendrá sobre las plazoletas para que la vida se pasee a velocidad de óleo.

Y allí, sentada al fresquito de la tarde, con la vista puesta en la mar y viendo jugar a las palomas entre chiquillos y cohetes, aspirará el perfume de aquella ciudad que hace años la vio nacer y navegará por sus venas ese aroma para que así su corazón pueda seguir latiendo un verano mas. (Texto: Alberto Espinosa García).

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A  lo largo de nuestra vida, a menudo nos cruzamos con personas a las que tildamos de “peculiares.” Unos te dan los buenos días con mucha educación. Son “policías con placas de juguete”; la discreción, son santo y  seña de  su identidad y es que  ya son  muchos los años de experiencia en el cuerpo y saben bien como disimular, si advierten un pequeño atisbo de ser descubiertos. (Ver nótula núm. 572 en GdP).

En la imagen, Vicente, Tonino, Enrique y Romualdo.

Otros te visten de improperios, sin saber bien por qué,  supongo que  se ponen nerviosos y descargan todo su extenso repertorio dejándote estupefacta y preguntándote «--¿Es a mi? ¿Y yo que le hice?». (Ver nótula núm. 051 en GdP).  Otros te sonríen con timidez, siempre van  aparentemente susurrando, en su galimatías, --apenas entendible-- se adivina desde un quebrado, al cuento de las mil y una noches. (Ver nótula núm. 139 en GdP).  Hay quienes, unas veces increpándote  y otras con una amplia sonrisa te dicen: «--¡Fea muérete ya!» y a la primera de cambio te  pueden poner “perdida” eso sí, de agua fresquita. (Ver nótula núm. 1.310 en GdP).

Sin olvidar a los que si los coges en uno de esos momentos “malos” te podían arrear un bastonazo o  con la caja del betún, si viniera al caso.  Cómo no recordar a esos que  cantaban con mucho arte, pero por desgracia el Dios Baco, fiel compañero  de viaje.  Daba gloria escucharlos. Habían nacido para el arte, eso era preclaro. Lástima que los avatares de la vida, les llevaran, no a aclarar la garganta con buen oloroso de nuestra tierra, sino en algunos casos, a regarles el alma.

Los había, que por deber debían de callar, al menos por un ratito, pero no, se empeñaban en enseñarnos, la hasta ese momento, hermosa senda, que llevaba al ‘Caminito Verde’. Ya lo del ‘Caminito Verde’,  tenía tela, dirán ustedes ¿por qué?  ¿Se imaginan a algún aficionado, mal encarado y con poco, o ningún acierto a la hora de entonar, dando un recital en la puerta de nuestro establecimiento, día tras día? No, no se lo imaginen, dormirán mejor, creánme.

Romualdo, reodeado por gente de La Placilla.

Y  los que  se bebían tu café hirviendo, sin siquiera parpadear y sin darte tiempo a salir del asombro. [¿Quien no recuerda de ‘el Cai’]

Mentiría, si no dijera, que algunos  con su  sola  presencia, infundían ‘algo más que respeto’. Una de estas personas, al primer descuido intentaba averiguar si nuestro pelo  era natural, y solo la presencia de su madre nos aseguraba  el  poder peinarnos al día siguiente.  Lo que ya no podíamos recuperar era nuestras recién estrenadas muñecas, pues para cuando pudiéramos hacerlo, ya estaban  destrozadas. Las acunaba como si de una criatura se tratara, pero terminaba  totalmente desmembrada.

...continúa leyendo "1.401. AQUELLOS ‘PECULIARES’ DE EL PUERTO."

El debate quedó planteado en la reseña y presentación del libro del profesor Abellán (Revista de Historia de El Puerto, nº38). Los restos arqueológicos y las evidencias documentales son tan incuestionables que bastará con señalarlas para dejar zanjada la discusión.

El Puerto en 1567, visto por Anton van Wyngaerden.

El libro del repartimiento señala como límite extremo de la alquería que era El Puerto de Santa María antes de 1275 una serie de puntos muy claros: el mar o el río por la parte meridional; el ejido o una serie de ejidos en la parte norte y el camino de Jerez por el este. La alquería estaba constituida por un conjunto de 43 casas desorganizadas, dispersas y articuladas en torno a ciertos edificios o elementos urbanos, con amplios espacios vacíos que luego permitieron crear hasta 264 solares para dotar de vivienda a los repobladores que llegaron tras la segunda conquista de la villa. Se repartieron 304 casas de un total de 286 repobladores (algo menos que los establecidos en Cádiz). En principio, este disperso perímetro estaba circunvalado por valladares o muros reforzados por un foso o cárcava. Una defensa muy pobre, pero en esta época no existía amenaza musulmana, tras la derrota y expulsión de los moros de Jerez y de la comarca del Guadalete, durante la revuelta mudéjar de 1264 y 1266. El dominio cristiano de toda la zona era absoluto.

Es a partir de 1275, ante el temor de invasión de los benimerines, o bereberes de Banu Marin del norte de África, que se reagruparon tras la caída y destrucción del imperio almohade, la villa de El Puerto se amuralló, y en su interior se concentró el vecindario. Esto se constata por las crónicas meriníes Rawd al-Quirtas utilizadas por López de Coca (y que también utilizó M. González). /En la portada portada del manuscrito del Libro de Repartimiento de El Puerto de Santa María.

Esta cerca no duró mucho. A los dos años fue arrasada por estos merínidas asentados en Fez. Así, 1277 la población decreció notablemente y la muralla sufrió considerables destrozos. Alfonso X trató de remediar la situación con la promulgación en 1281 de la famosa carta-puebla y ordenó la reparación y refuerzo de la muralla, como lo menciona Pedro de Medina ("Libro de grandezas y cosas memorables de España", Clásicos Españoles I, Madrid, 1944) y Agustín de Horozco en el siglo XVI ("Historia de la ciudad de Cádiz", Cádiz, 1845). Posteriormente, hacia 1697, aún quedaban restos de esa muralla en la calle Tripería y en la calle del Muro (Ricardo Alcón, hoy). La cita de Medinilla ("Baños de mar en El Puerto de Santa María", El Puerto de Santa María, 1880) completa el trazado de este muro de defensa medieval por las calles Jesús de los Milagros y posiblemente por la calle Nevería.  Pero es Francisco Ciria ("Tartessos", texto mecanografiado en dos volúmenes, 1934) quien se atreve a enunciar su trazado completo. Según el señor Ciria, la muralla comenzaba en el castillo de San Marcos, seguía por Pozuelo (Federico Rubio), Nevería y Muro (Ricardo Alcón).

Para el historiador M.A. Caballero "Las manzanas o parcelaciones urbanas están rodeadas de cercas, aunque en algunos detalles parecen asemejarse a muros construidos de tapial". (Del plano de Wyngaerden).

Este trazado no contradice el propuesto por Miguel Ángel Caballero Sánchez, historiador del Centro Municipal del Patrimonio Histórico de El Puerto de Santa María, que la hace recorrer la calle Jesús de los Milagros (antigua Dulce Nombre de Jesús) hasta la plaza de la Herrería, subir por Ricardo Alcón hasta la plaza de Abastos; seguiría por Santa María, plaza Juan Gavala, plaza de la Iglesia, sin incluirla, Pagador y La Palma. Lanza esta última tesis fundamentado en la excavación de Francisco Giles Pacheco en 1995, en los aledaños de la calle Placilla, que atisbaba una continuidad de la misma por la Casa de los Leones y el actual Bar Vicente, y la calle Ricardo Alcón (antigua calle Muro), en donde se conservan once metros y medio de muro de origen medieval de casi dos metros de espesor. Su factura almohade, anterior a la intervención del rey sabio, sólo refuerza la tesis de su existencia. Alfonso X sólo tuvo que completar el trazado.

...continúa leyendo "1.398. EL PUERTO. ¿CIUDAD ABIERTA O CERRADA?"

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Ofrecemos unas imágenes de diferentes lugares de El Puerto de antaño y en la actualidad, seleccionadas y/o realizadas por el Jefe de Fotografía de Gente del Puerto, Vicente González Lechuga. ¡Como ha cambiado El Puerto!

Calle Fernán Caballero. Bodegas Osborne.

Ayuntamiento y Plaza de Isaac Peral.

Avda de la Estación, antiguo Camino de Urdax. Bodegas e Instituto Muñoz Seca.

Panadería 'La Divina Pastora' en la calle Ganado, vista desde La Placilla.

Calle Luna, vista desde el tramo comprendido entre Larga y Misericordia.

Fuente del Paseo de la Victoria.

Fuente del Convento de Santo Domingo hoy en el Parque Calderón.

La Ribera, restaurantes Flores y Los Portales.

 

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La fotografía de convivencia de los empleados del Casino Bahía de Cádiz en la Navidad de 1995, tomada en el Hotel Santa María.

Pulsar sobre la imagen para agrandarla.

Enrique Cairon, Francisco Delgado Márquez, Gallardo, Ex de Milagros, Sra. de Gallardo, Kiko, Milagros Galvez, Juana Garcia, Francisco Corbeto, Paco Pinto, Willy, Pepe Salguero, Ana Borrajo, Manolo Lojo, Mari Alfonsin, Recordado Pombo, Maria José, Carlos Abollado, Enrique Blanco, Maria Victoria Morillo Sanchez, Jose Luis Romero Sanchez, Manolo Justo, la mujer de Romero V., Manuel R. Alejo, Ramón Serrano, Manuel R. Verdu, Paco Cantero, Antonia Peinado, Juan Figueroa, Manolo Perez, Paco Sanchez-Romate, Lola Facio, Francisco Javier Ameneiro Rodríguez, Juan Luis Partida Lopez, El Chirri (Mago), Alfonso Sendra, Ramón Romo Palacios, Pepi Rodriguez, Rafael Martinez, Miguel Morató.

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Agustina Pérez Sánchez nace el 1 de septiembre de de 1947 en el número uno de la calle Santa Clara, tercera de los diez hermanos que tuvieron el matrimonio formado por el vasco Miguel Pérez Peral y la porteña, perteneciente a la familia propietaria de 'La Fuentecilla' Paquita Sánchez Sánchez, de familia de montañeses. El matrimonio fue fecundo, 10 hijos: Miguel, Francisca, Agustina, Andrés, Emilia, Pepe, Juan Luis, Felix, Ricardo y Jesús. Juanlu, Ricardo y Jesús viven y trabajan en Mallorca y Francisca en Sevilla.

En la imagen vemos a la abuela de Agustina, su padre Miguel y a su derecha nuestra protagonista y algunos de los 10 hermanos. A la derecha, la madre, Paquita Sánchez Sánchez, descendiente de montañeses que fueron propietarios de 'La Fuentecilla'.

DEL NEGOCIO DE LA FRUTA.
Afirmamos que Agustina pertenece a una extensa saga de Pérez, que llegaron aquí el siglo pasado procedentes de la aldea vizcaína de Zalla, perteneciente a la Mancomunidad de las Encartaciones. Se establecieron primero a Cádiz y luego en El Puerto de Santa María, con el negocio de las frutas. Eran cinco hermanos en El Puerto y uno, Ricardo, que permaneció en su población de origen. Miguel, el padre de nuestra protagonista era el conductor del camión (formando la familia Pérez Sánchez, con 10 hijos como se ha dicho); al frente del depósito de frutas estaba Pepín (formando la familia Pérez Enrique, con 4 hijos); en las oficinas estaba Felix (formando el la familia Pérez Izquierdo, con 9 hijos); y las dos hermanas Sara y Eleuteria que regentaban la Frutería Pérez Peral, primero en la calle Larga, donde estuvo Telefónica junto al refino de 'Las Novedades' (ver nótula núm. 048 en Gente del Puerto) y mas tarde en la calle Ricardo Alcón, Correo o Muro.

Agustina está en la fila inferior, la sexta por la izquierda, en el desaparecido Colegio San José, conocido como el Asilo de Huérfanas, hoy traslocado en la zona nueva con el nombre de Luisa de Marillac. Curso 1950-51.

...continúa leyendo "1.362. AGUSTINA PÉREZ SÁNCHEZ. De los Pérez de toda la vida."

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El nombre antiguo de la calle Federico Rubio es Pozuelo. Tiene una extensión aproximada de 830 metros de longitud, naciendo en la calle Santa Fe y terminando en la calle Micaela Aramburu de Mora, aunque, en realidad, continúa hasta el río Guadalete con la denominación de calle Domingo Veneroni.

En nuestra opinión, el cruce transversal con la calle Santa Lucía, supone un punto estratégico porque en él confluyen las vistas del ya conocido palacio de Villarreal de Purullena (ver nótula núm. 1.127  en GdP) al norte, el río Guadalete al sur, la Iglesia Mayor Prioral al este y la Plaza de Toros en el centro de la plaza de Elías Ahuja. /La calle Federico Rubio vista desde la esquina con la plaza de Bizcocheros.

NOMBRES.
Pozuelo, es el nombre anterior que, según dicen los estudiosos del patrimonio portuense,  respondía a la cantidad de pozos que se encontraban dentro de los múltiples patios existentes a lo largo de toda la calle, de los cuales se abastecían sus moradores (En la imagen de la izquierda, podemos ver uno de los azujelos que dan nombre a la calle, existente en la actualidad).

Federico Rubio es el nombre actual en homenaje a Federico Rubio y Galy,  hombre prolífico y de grandes aptitudes profesionales, políticas, artísticas, personales  y humanas. (Ver nótula núm. 1.163 en GdP) .

Lo primero que nos llama la atención de la calle, es que, llamándose Federico Rubio, no aparezca ninguna placa conmemorativa en toda ella, llegando a pensar que el insigne Doctor, no habría nacido en la citada vía urbana. Para el grupo ha supuesto un autentico descubrimiento, tanto la biografía como la calidad humana de Federico Rubio y Gali, del que sólo teníamos una vaga referencia, sorprendiéndonos favorablemente la importancia de sus actuaciones en los campos político, social, literario, científico, etc. /En la imagen, dibujo de Federico Rubio.

Respecto a las construcciones, destacar las distintas casas palaciegas o de Cargadores a Indias que podemos encontrar en ella, lo que demuestra la riqueza de las familias que, con anterioridad, la habitaban. El hecho de que las construcciones más importantes se concentren en el tramo que va desde la calle Micaela Aramburu de Mora, hasta la calle Santa Lucía, nos hace pensar que, en este punto se encontraba el límite de la zona ‘noble’ de la población.

Fachada lateral de la antigua Lonja del Pescado, o Resbaladero.

Casa de los Gavilanes, con fachada revestida completamente de azulejos.

Establecimento de bebidas de Antonio Herrera que estuvo durante la primera mitad del siglo XX y tras la restauración del Castillo por Hipólito Sancho.

Esquina y fachada lateral del Castillo de San Marcos. Año 2000. /Foto Mata.

Casa y Taller de mecánica de barcos de los hermanos Prieto, que se encontraba en el lateral del Castillo de San Marcos. Luego se constituyó la cooperativa Tamarco. Despareció al cesar la actividad. En la actualidad no existe el edificio que lo acogía y se recuperó la vista actual de este lateral del castillo.

La misma esquina de la imagen anterior. Año 2002. /Foto Mata.

La panadería ‘La Pajarita’, también conocida como ‘Antiguo Horno de las Cañas’, es una establecimiento con solera de los que quedan pocos en El Puerto, a pesar de que ha vivido en sus instalaciones diferentes reformas y mejoras, desde 1925, para dar un trato moderno a sus clientes, acorde con los tiempos. (Ver nótula 1057 en GdP).

...continúa leyendo "1.330. CALLE FEDERICO RUBIO. Por otro nombre del Pozuelo."

El magistrado Luis Arenas, instructor del crimen de Cortadura, ordenaba el 1 de marzo de 1996,  tras mas de dos años y cuatro meses de prisión la puesta en libertad del portuense Rafael Galán Zampaña. Encarcelado como presunto autor de la muerte de Milagros García Bello, desde octubre de 1993, a petición de la fiscal Ángeles Ayuso --hoy Fiscal Jefe de Cádiz-- y ante la aparición de pruebas concluyentes de ADN (ácido desoxirribonucleico) que hacían dudar sobre su entonces presunta participación en los hechos: el asesinato de una trabajadora de 24 años natural de Medina, perteneciente al servicio de Playas del Ayuntamiento de Cádiz, que fue brutalmente asesinada en la mañana del 2 de octubre de 1993 cuando se dirigía a su trabajo en los servicios de la playa de Cortadura. Rafael está en conversaciones con su abogado para pedir una indemnización por el tiempo que pasó en en Puerto 2. El 1 de marzo se han cumplido 16 años de su excarcelación.

Colegio Cristóbal Colón en 1967.

Rafael Galán Zampaña nació el 1 de enero de 1958, sexto hijo de los doce (seis varones y seis hembras) habidos en el matrimonio formado por Francisco Galán, empleado de la Calería de Gálvez en la calle Melero y María Regla Zampaña.  Estudió en el Colegio Cristóbal Colón y mas tarde en Sagrado Corazón, en la barriada de la Playa. Entre sus aficiones se encuentra la música, habiendo tocado la corneta en la Banda que dirigía Jesús Rosso y el timbal en la Banda ‘Maestro Dueñas’.

EMPRESAS DE SEGURIDAD.
Empezó a trabajar muy pronto --con 17 años-- y casi siempre, en empresas de seguridad privada, --pese a su coeficiente intelectual-- como vigilante de seguridad, llegando a prestar sus servicios en cuatro de estas compañías. Además ha sido repartidor de Bimbo con Diego Simón Montes (ver nótula núm. 358 en GdP), repartidor de cervezas Estrella del Sur en San Fernando, repartidor de Danone, aparcador autónomo y los últimos 10 años trabaja en la cooperativa  Servicios y Aparcamientos 2002, S.C.A. Actualmente lo podemos ver en una de las zonas de aparcamientos de la Plaza de Toros. «--Mi deseo es trabajar para las nuevas empresas de aparcamiento que se han creado en la Avda. de la Bajamar, pero hasta ahora no lo he conseguido», afirma.

EL CRIMEN DE CORTADURA.
Pedro Ingelmo escribe en Diario de Cádiz: «El 3 de octubre de 1993 Milagros sale de su casa en la plaza Madrid (Cádiz) a las siete y pico de la mañana. Sopla un levante de los que hace volar. Realiza la ruta de siempre camino del módulo de la playa. Y en algún momento desaparece. A las ocho sus compañeras esperan a Milagros en el módulo. Qué extraño. No viene. Empiezan a trabajar. A las nueve y media un hombre pasea con su perro por la playa. El perro se adelanta y se detiene entre unos matojos. Deja de husmear, le ordena el dueño, pero observa que allí hay algo, una pierna, quizá es un mendigo durmiendo. Según se acerca, aprecia el cuerpo inmóvil, una falda levantada, sin ropa interior, y el rostro tumefacto apenas reconocible. Es Milagros.

...continúa leyendo "1.316. RAFAEL GALÁN ZAMPAÑA. De presunto asesino a inocente en el Crimen de Cortadura."

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"Existen cotilleos de patio que nos interesan a todos". Con música de Urraca Ladrona y Rossini, baj la dirección de Miguel Ángel Gil Camacho.

 

Actrices: Lola Teja, Ana Peregrina, Milagros Arena y Carmen Cordero. Patio de Vecinos de la calle Espelete, 9

El corto dirigido por Miguel Ángel Gil Camacho ‘Hablando en Plata’, ha sido rodado las pasadas Navidades en El Puerto en el Callejón Espelete, en el número 9 y ha sido presentado a la X Edición de cortometrajes Notodfilmfest.com, siendo producido por Producciones Varadas.

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El general de Brigada de la Guardia Civil José Fernández Ortega es natural de El Puerto de Santa María, localidad en la que nació en 1945, donde su padre, natural de Pegalajar, estaba destinado. Allí estuvo tan solo siete meses. Después, su familia regresó a Jaén, en concreto a Arjona y, posteriormente, a La Guardia. En 1965, siguió los pasos de su progenitor y comenzó sus estudios en la Academia Militar de Zaragoza. Formó parte de la XVII Promoción. De hondo espíritu democrático y representativo de los mejores valores tradicionales del Instituto Armado, Fernández Ortega ha servido en este cuerpo durante más de cuarenta años, la mayor parte de ellos en destinos andaluces. El currículum de José Fernández es extenso. Ingresó en el Instituto Armado en 1966. Es diplomado en Criminalística por la Facultad de Medicina de Madrid, en Comunicación por la Universidad Complutense y en Aptitudes Pedagógicas por la Escuela Militar de Ciencias de la Educación y en Protección de la Naturaleza.

MEDALLA DE ANDALUCÍA 2012.
En el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía celebrado ayer 21 de febrero, acordó distinguirle con la Medalla de Andalucía 2012.  El general de Brigada de la Guardia Civil José Fernández Ortega, retirado del servicio desde 2010, ha mostrado su «profundo orgullo» tras conocer que la Junta de Andalucía le ha concedido la Medalla de Andalucía, un reconocimiento que ha hecho extensivo a todos sus compañeros de unidades y compañías ya que asegura que «lo único» que él ha hecho ha sido servir a su país.

«Muchos de ellos se merecen más que yo este reconocimiento, tienen más méritos que yo, porque lo único que he hecho es servir todo lo mejor que he podido a mi país y al cuerpo, en los tiempos en los que me ha tocado hacerlo, llevándolo lo mejor y más honradamente posible», ha indicado Fernández, quién dice sentirse andaluz «por los cuatro costados». Hijo de una familia de andaluces ‘humildes’, dice sentirse «profundamente orgulloso» de ello y, de hecho, subraya que la humildad es un valor que siempre ha querido transmitir en el desempeño de su labor.

...continúa leyendo "1.298. JOSÉ FERNÁNDEZ ORTEGA. General de la Guardia Civil y Medalla de Andalucía 2012."

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La fotografía está tomada en las Dunas de San Antón, a la altura de la Avenida del Descubrimiento que, hace 25 años, no estaba aún construida ni tampoco el instituto ‘Mar de Cádiz’. Sus integrantes pertenecían a varias pandillas de amigos de la época.

De izquierda a derecha, fila superior, María del Carmen Jiménez Doello y Ana Anelo, ambas trabajaban en la Oficina de Turismo, continuando la primera. Fila del centro, Rosa Martín que vive en Fuenteheridos (Huelva); Mercedes tiene un comercio de Crevillet); Isabel Pérez Pellicer, hija del fotógrafo Rafa e Isabel Fuentes, quien trabaja en Sevilla. Fila de abajo, Fafi Gallardo, trabaja en Afanas; Soraya, del comercio local, Francisco Andrés Gallardo, trabaja en el grupo Joly; Pedro López Sacaluga, trabaja en Hotel Santamaría y Pili Picazo que vive en Madrid.

Esta generación de amigos quisieron recordar con el posado fotográfico, a la serie de televisión estadounidense ‘Eight is enough’ (traducido en España como Con ocho basta)  emitida por la Primera de TVE entre 1979 y 1981, en la tarde de los viernes, con unos aceptables índices de audiencia. La serie se basa en la vida real del periodista Tom Braden, padre de ocho niños, que escribió un libro con el mismo título. Fue una de las pocas series de una hora de duración que utilizaba la técnica de risas enlatadas, que se centraba en torno a la familia Bradford, con ocho hijos. /En la imagen, los ocho hijos de mayor a menor: David, Mary, Joanie, Susan, Nancy, Elizabeth, Tommy, y Nicholas. El padre Tom Bradford y la segunda esposa, Sandra Sue "Abby" Abbott

Juan Antonio Maldonado Gordon , como así lo bautizaron hace 78 años, pertenece a una conocida familia ecuestre jerezana y es nieto, padre, hermano y tío de grandes jinetes.

A las once de la mañana de cada día, Oñete llega a la cuadra de Vistahermosa desayunado y preparado para hacer su entrenamiento diario. Una horita, o dos, es suficiente para mantener el esqueleto engrasado. «--Cuando estoy sobre el caballo no me duele nada», sostiene. Previamente le ha robado un pitillo a uno de sus amigos del club. «--Si me fumo el cigarro y luego monto un rato, alivio la conciencia». Oñete es una malva pie a tierra, pero sobre su montura se calienta. «--A mí me gustan los caballos un poquito peleones». ‘Hugo’ es un ejemplar de quince años, guapo, castrado y retirado de la disciplina de salto. Quince años es una buena edad para un caballo. En teoría, a estas alturas de la vida equina uno se vuelve pacífico, pero Hugo no. Su sangre le delata y mantiene el vigor de los cinco años. Así que la mezcla a Oñete le entusiasma. «--Es fuerte y eso me gusta».

Aún así, las cosas han cambiado. Hace dos años, Oñete sufrió una caída saltando una mesa estática de los merenderos del pinar de La Puntilla, en El Puerto, que le hizo plantearse seriamente las cosas a caballo. «Tuve que sopesar si seguía saltando o seguía montando sin asumir riesgos. Si a estas alturas me rompo una pierna por caerme saltando tendría que estar cinco o seis meses en reposo. Y esto a mi edad supondría una retirada forzosa. Así que decidí no volver a saltar y seguir montando».

...continúa leyendo "1.283. JUAN ANTONIO MALDONADO GORDON. Oñete el jinete."

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