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cartelcasetarevuelo2014_puertosantamariaUn Clavazo es, en inglés de Wisconsin:  A Rip Off.  Por ejemplo: Don’t go to that caseta, the prices are a total rip off (No vayas a esa caseta, los precios son de clavazo)

Un Colocón es, en inglés de Owatonna (Minesotta): To be out. Por ejemplo: I’m out of it (qué colocón llevo)

Pasarlo bomba, es en ingles de Iwoa: to have a ball. Por ejemplo: We have a ball in this caseta tonight. (Me lo he pasado bomba en esta caseta esta noche).

Se armó una bulla, es en inglés de Pensilvania. To be ding dong. Por ejemplo There was a big dig dong at El Puerto de Santa María tonight. (Se ha armado una bulla esta noche en El Puerto de Santa María).

Comer de balde, es en inglés de Penscola: To munch. Por ejemplo: Is there anything to munch in this caseta, primo? (¿Hay algo pa papear de barde en esta caseta, primo?)

Un Puntazo, es en inglés de Nueva York:  A right piss up. Por ejemplo: We have a right piss up tonight in the Revuelo (Hemos cogido un puntazo esta noche en la caseta El Revuelo).

Un Rollazo, es en inglés de Carolina del Norte: Dead boring: What a dead, dead boring Fair (Que rollazo de Feria). /Del Pregón de la Caseta Revuelo 2014. Ilustración: Cartel Oficial de la Caseta.

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De izquierda a derecha, José Pantoja Leal fundador de la desaparecida firma Muebles Pantoja, camarero de la venta desconocido, el taxista Carreto y Rafael Álvarez ‘el de las gomas’ que tenía la tienda de primeros auxilios para coches. La imagen está tomada en los primeros años de la década de los sesenta del siglo pasado.

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El Teatro Principal realizó esta curiosa campaña de publicidad para anunciar que, hace 62 años, el 10 de mayo de 1952 se estrenaba en El Puerto ‘Lo que el viento se llevó, --una de las películas mas famosas de la historia del Cine--, a los 12 años de su rodaje, en 1939.

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Basada en la película del mismo título de Margaret Mitchell, el rodaje que duró 125 días, supuso cambios importantes en la técnica cinematográfica. El afiche que ilustra esta nótula fue impreso en Gráficas Andaluza, imprenta que estuvo en la calle Larga.

1952

Era alcalde de El Puerto Luis Caballero Noguera. Se estrenaban, además la película ‘La Niña de la Venta’, dirigida por Ramón Torrado, con familia en El Puerto y protagonizada por Lola Flores y Manolo Caracol.

cine-005613En julio se celebró en el Tiro de Pichón la tirada de Copa del Campeonato del Puerto de Santa María, con 58 escopetas. La Plaza de Toros era adjudicada hasta diciembre de 1953 al empresario Manuel Belmonte García, a razón de 50.000 pesetas mensuales. El 3 de agosto de ese año se celebra una corrida de toros con Luis Miguel Dominguín, Rafael Ortega y Antonio Ordóñez; ese día entraron en El Puerto para ver el espectáculo, según estudio encargado al efecto, 1.522 vehículos, de los cuales 1.431 fueron automóviles y 71 autobuses.

Aquel año de 1952 llegaba a El Puerto, destinado al Instituto Santo Domingo, el profesor de Geografía e Historia Enrique Bartolomé López-Somoza. Mariscos Romerijo iniciaba su andadura empresaria. Rafael Alberti publica ‘Buenos Aires en Tinta China’ y ‘Retornos de lo vivo lejano’. El pintor porteño, afincado en Sevilla, Juan Miguel Sánchez pintaba el cartel de la Feria de Primavera. Francisco Dueñas Piñero empezaba a dirigir la Banda Municipal de Música hasta el año 1982. Y desde 1952 y, hasta 1977, la Academia de Bellas Artes, Santa Cecilia organizaba la Cabalgata de los Reyes Magos. En 1952 los hermanos Merello se hacían cargo de la empresa Cacao Pico. Nacían el historiador local Javier Maldonado Rosso, Director del Centro Municipal de Patrimonio Histórico y el profesor de judo Tadeo Díaz; el notario José Ramón Salamero Sánchez-Gabriel; las políticas Rosa Díez y Esperanza Aguirre, la actriz Teresa Rabal, el cantante italiano Umberto Tozzi. Moría Eva Perón.

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Las peleas de gallos, una costumbre sanguinaria que todavía funciona por medio mundo, tuvo en El Puerto sus días de gloria, contando con varios cosos a la medida, que todavía se recuerdan e incluso alguno que está todavía en pié en la calle Santa Clara arriba, junto a la que fue bodega de González Rico.

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El conocido chatarrero 'Churrasca', pesando gallos de pelea en una gallera de El Puerto. /Foto: Colección Luis Sánchez.

Y no es de extrañar que se sigan celebrando, en algún ‘deaconocido’ lugar, riñas clandestinas, donde se mueven altas cifras en apuestas que, además, no tributan a Hacienda. La legislación en España, por comunidades autónomas, es bastante irregular en este mundo de navajazos y espuelas gallísticas, que guarda cierto parecido a la política local. Una gallera, el lugar donde pelean los gallos, donde se azuzan a los gallos e incluso se les ponen espolones artificiales para hacer mas daño e infligir la muerte a su oponente, es una tradición de toda la vida en El Puerto.

También en la política local de los últimos años. Algunos productos de nuestras bodegas han llevado asociado a sus marcas nombres relacionados con este ¿deporte? que, al igual que los toros despierta pasiones encontradas. En la calle la Arena existía otro afamado Reñidero de Gallos al que asistían famosos de la época, entre otros el torero Rafael Ortega quien, metido en el ambiente, casi se olvida de cumplir con la corrida que tenía contratada: “Maestro que son las cinco menos cuarto” y Ortega se fue corriendo a la pensión Loreto a cambiar su ropa de paisano por el traje de luces.

En El Puerto, incluso se criaban y exportaban gallos de pelea con el marchamo nuestra Ciudad, a países latinamericanos donde esta afición permanece viva; hoy, de seguir existiendo, hasta tendrían página web y pondrían el logotipo del vapor en su publicidad. Pero en esto de las peleas de gallos, de las apuestas, si había algo que merecía la pena: el valor de la palabra y del apretón de manos. No hacía falta que se firmaran contratos ni adquirir boletos. Si en el previo al combate se acordaba una apuesta –o durante el desarrollo del mismo- la palabra bastaba para que, el perdedor, cumpliera con su compromiso de satisfacer la deuda.

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Reunión en la Bodega ‘La Gallera en la calle Ganado arriba casi esquina con la calle Yerba’. Reunión de algunos funcionarios del Ayuntamiento. Arriba de izquierda a derecha, podemos ver a Manuel González, Francisco Domínguez, Antonio González Rivera, el Maestro Dueñas, con nótula propia en Gente del Puerto, núm. 197, a su lado, Francisco Lara, funcionario de Aguas y desconocido. Abajo, Pablo Cerdá, Antonio Torres, Juan Ignacio Pérez Salas, Vicente Terrada, que vivía junto al Bar Manolo y y José Luis. La fotografía está tomada el 27 de diciembre de 1961. (Foto Rafael, Cruces, 27). /Foto: Colección Javier González.

En la gallera de la política local, (donde ya se confunde la parte con el todo y el dedo con la luna), perdón, quise decir de la calle la Arena, cuando un gallo ‘cantaba la gallina’, le retorcían el pescuezo y Milagros lo guisaba con arroz. Ese era día de fiesta en el Reñidero, donde José de los Reyes, ‘El Negro’ cantaba por martinetes, ese palo del flamenco que, dicen, era tan genuino en El Puerto. Y es que las gallinas no deben  jugar a ser gallos, ni soltar un cacareo a destiempo, no vayan a confundirlas con cualquier otro tipo de animal menos… noble. Sobre todo ahora, que están próximos los días de arroz y gallos muertos. /Texto: José María Morillo.

 

 

No sabría decir cuál fue la primera película que vi en este Cine de Verano. Lo que sí sé, es que  lo hice sentada en la falda de mi querida tía Antonia.

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La pantalla del Cine de Verano Macario, entre Luna  y Misericordia, donde hoy se encuentra 'Mucho Teatro'.

Y es que al estar la casa de mis abuelos maternos, junto al Cine Macario, a mi tío José, hombre muy apañado y habilidoso, un buen día se le encendió la  bombilla e hizo un tablao de madera, lo suficientemente alto para alcanzar a ver  la pantalla tranquilamente sentados. Dicho y hecho, solo teníamos que salvar los dos peldaños y … ¡Ay, que buen invento! Tío José se esmeró, y aquel tablao resulto muy sólido. Como era lógico, tanto él como tía Antonia, cogieron los primeros puestos, y detrás de ellos lo fueron ocupando el resto de la familia y  amigos.

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La máquina de proyección del Cine

Aquel primer día debió ser antológico, todos sentados, o casi todos, para que cupieran más gente. Para los dueños, no fue ninguna sorpresa, pues una hermana de Mercedes --la propietaria-- vivía en la misma casa, de hecho frente al recién estrenado tablao. La cara de esta señora era un poema,  al ver que ya estaba terminado y con gente disfrutándolo. Se imaginaran, que gracia no le hacía, y que refunfuñaba bastante. Normal, yo también lo habría hecho  si  los propietarios  fueran de mi familia, pero… A ella se le ofreció, por supuesto, pero lo denegó  y jamás hizo amago de subirse.

Como por aquel entonces era muy  pequeña, aguantaba muy poco rato en las faldas de mi tía, entre otras cosas porque no alcanzaba  a ver bien la pantalla, a pesar de que estiraba el cuello, no había nada que hacer. Claro que la naturaleza sigue su curso, y el siguiente verano  ya alcanzaba a verla,  de pie.

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La fachada, por la calle Luna.

Los días de estreno, el tablao estaba al completo, sobre todo si  la película tenía buenas críticas, o los protagonistas eran actores conocidos. Todos queríamos ver  la primera sesión,   y pesar de que casi todos estábamos de pie,  en ocasiones no cabíamos. Más de una vez los  que vivían en la casa nos  cedían el sitio, sin ningún pesar, pues veían la  última sesión.

NODO.
Lo más pesado sin ninguna duda, el Nodo.  Al menos a mí se me hacía aburridísimo. Que le  iba a importar a una mica como yo, en aquella época,  la inauguración de  algún pantano,  y cosas por el estilo... Otra cosa, era ver a S.S. Juan XXIII. Me  gustaba aquel anciano venerable, con franca sonrisa. Lo que no entendía, era que estuviera  subido en esa silla trono. Los que lo alzaban tenía que ser  fuertes, porque lo que se dice delgado, no parecía que estuviera. Para mí, era de los pontífices más queridos, desprendía bondad y cercanía. Una de las noticias que me impactó fue: el asesinato de John Kennedy. Una cría de ocho años  no entendía porque  había muerto  el presidente de América, ¿es que era malo?   Otra de las noticias que no faltaban era de algún suceso, sobre todo si habían cogido al culpable. Una pesadez.

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El interior del cine, tras el acceso por calle Luna.

MUSICALES.
Lo que más les gustaba a los mayores, era los espectáculos musicales. El tablao estaba repleto, todos los días  que el espectáculo duraba y no cabía ni un alfiler. Tengo que decir, que la mayoría de los artistas,  hacían alusión al  público de que  nos habían visto y nos saludaban cortésmente. Nosotros le devolvíamos el saludo en forma de aplauso. Así, vimos a Caracol,  Lola Flores, Juan Valderrama y Dolores Abril, Antonio Molina, Miguel de los Reyes, Farina,  Cristina y Los Stop, Los Cinco Latinos y a muchísimos artistas de la época. Me reí mucho con Emilio el Moro  y Pepe da Rosa. Los que más ilusión me  hicieron  fueron el  Duo Dinámico. Estaban arrasando en esos momentos y además Ramón era bastante guapo y muy alto el chaval. Lo malo fue que solo actuaron un día --quiero recordar-- y fue complicado poder verlo, porque estaba claro que nadie se lo quería perder. En la calle, las colas eran enormes,   y mientras esperaban para entrar, la señora del carrillito de chucherías hacía su agosto.  ¡Que arte por Dios!

Para mí, siempre será un misterio el número de  películas llegué a ver, pero yo diría que muchísimas. Pero no crean que también para mí hubo censura.  Si los mayores consideraban que no había nada ofensivo o pernicioso, me dejaban verla. Claro que a veces me decían… anda bájate un momento y ya te avisamos  cuando puedas subir o simplemente  me hacían un gesto con la mano y  ya sabía que no había nada que hacer.

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Manuel Acosta, que trabajó muchos años con los cines, posando en el patio de butacas, en la parte cubierta de Uralita próxima a la entrada.

PELÍCULAS.
Las  que no me cansaba de ver era, Esplendor en la  hierba,  una historia triste pero muy bonita, con una Natalie Wood  guapísima. Susan Slade --1961-- no menos triste, pero igual de bonita. Me encantaba su banda sonora y sobre todo sus actores; Connie Stevens y Troy Donahue. Parrish --1961-- también de Troy Donahue. Y no digamos  del lejano Oeste con John Wayne,  y  muchos  buenos  actores americanos de este género.  También cómo no, las musicales con un Elvis Presley  arrollador y una  Ann Margret preciosa. Como buen cine que se precie, no faltaron  las  desternillantes, con un  Jerry Lewis pletórico y muy cómico. Había una escena suya con una máquina de escribir que era pura genialidad.

A todo esto en los descansos  se oía --dicho sea con  el máximo respeto--: Macario estafador, dame las tres pesetas que me voy al freidor. Y … Macario, enciende la luz que me mareo, eo, eo. No sé quien se inventó esas letrillas, pero conociendo   el buen humor y la gracia innata de  Merche y Macario hijo,  seguro que les hacía gracia, pues sabían que no había maldad, solo  ganas de sano pitorreo.

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Publicidad en el propio cine.

En los últimos años, los domingos traían a algún grupo y hacían baile. Mis amigas y yo, nos limitábamos a verlos y oírlos desde el tablao, porque no teníamos permiso para entrar. Pero eso sí, chismorreábamos un poquito, de quien estaba y con quien bailaba. No se crean poca cosa, porque como la mayoría eran  ya mayores  no los conocíamos.

Desafortunadamente, la casa  se deterioró tanto que mis familiares, tuvieron que buscar otro sitio para vivir. Más nuevo y más acondicionado sí, pero, desde luego,  no tan céntrico ni tan encantador. En fin,  el dicho progreso nos trajo los vídeos y el poder ver las películas en la intimidad de nuestras casas, pero... desengáñense: nunca será  lo mismo.  /Texto: María Jesús Vela Durán.

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La frutería de Genaro González Sala --ya jubilado-- vuelve al Mercado Central,  ahora a la Plaza de Abastos, después de tres años alejado de sus parroquianos y amigos.

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En la imagen, Genaro, a este lado de las viandas y un sonriente 'Lati'.

Tiempos muy duros para la familia de los 'Listones'. Ha costado salir para adelante pero, el hijo de Genaro, José Manuel González Fuentes (ver nótula núm. 141 en Gente del Puerto) ‘El Lati’ ha vuelto con las frutas y verduras a reencontrarse con sus clientes. Al igual que su padre y su abuela, Ramona González Sala, la tradición vuelve, continúa, en el Mercado de la Placilla.

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Cuadro del desaparecido Convento de San Antonio de los Franciscanos Descalzos, expulsados de la Ciudad tras la Revolución de 1868, que estaba situado en el solar de la plaza de Isaac Peral.

Este año el espacio del Mercado cumple los 750 de antigüedad, si bien el edificio que lo alberga, está construidos con los materiales de cantería procedentes del derribo del Convento de los Descalzos que existía en la actual plaza de Isaac Peral, tras la desamortización de los bienes de la iglesia, decretada por la Junta Revolucionaria creada en El Puerto, tras el triunfo del pronunciamiento militar iniciado el 18 de septiembre de 1868.

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En la época de los retratos con negativos al colodión y copias a la albúmina de color marrón pardo, pegados sobre cartulinas, nacía en nuestra ciudad, el 2 de febrero de 1876, Justino Castroverde García, --el autor de la fotografía-- hijo del abogado portuense José Castroverde Quirós. A decir del historiador Rafael Garófano Sánchez -que ha estudiado la vida de Castroverde-, las circunstancias familiares llevaron a Justino a la fotografía.

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Numerados en la propia fotografía, llevan escritos los nombres en el reverso de la cartulina: 1. Fernando Ruiz-Calderón Puerto. 2. Esteban García Raul. 3. Manuel Fernández Martínez. 4. Eduardo Tejada Artola. 5. Manuel Ortega Infante. 6. José Romero. 7. Manuel Sánchez Enríquez (Lunita). 8. Manuel Moratón Curvario. 9. Tomás González Muñoz. 10. Desconocido. 11. Ángel Medinilla Ducros. 12. Moreno. 13. Desconocido. 14. Desconocido. 15. Santiago Biensobas. 16. José Neto Artola. 17 Adolfo Tosar Hano. La fotografía, realizada por Justino Castroverde, (ver nótula 705 en Gente del Puerto) hace aproximadamente 100 años, pertenece a la colección de Carmen Medinilla.

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Lo supe ayer. Un tropezón desagradable en FB me llevó a perfiles de amigas comunes y cuando vi que su foto se repetía empecé a leer los comentarios donde se nos informaba de su muerte. Angela Cala había muerto [el 7 de abril] y yo sin enterarme. Las vacaciones de Semana Santa han hurtado al colegio del runrún funerario que se produce –-cada vez más dolorosamente a menudo-- "cuando una amiga se va".

Angela. Pienso en ella y mi memoria tiene que remontarse casi treinta años, cuando con la barriga hasta la boca y la boca vestida de sonrisa de luna llena, llegaba hasta mis clases de Graduado Escolar en la Casa de la Cultura. Angela. Rabiosamente guapa, rabiosamente viva, tanto, tanto que me ponía nervioso sólo con mirarme.

Angela. ¡Ay, si tú contarás! Nuestra amistad tuvo mil fases diferentes cada una más bonita que la otra, hasta que un día la vida te cambió los pasos y te me perdiste por las islas. Desde entonces sólo supe de ti por voces intermediarias y ya no era lo mismo. Nos mandábamos besos y saludos pero me faltaban tus ojos incendiarios. Supe que enfermabas y que luchabas como sólo un puñado de personas heroicas se atrevan a luchar contra la muerte. No te acompañé en esos pasos. Me ha emocionado la despedida de tu querida Isabel: adiós cacho warra!!

Ahí va la mía:

Angela. No creo en la vida más allá. O sí. Creo que la gente querida permanece en el corazón de los suyos. Y tú estarás siempre en el mío. Que tus hijas no se sientan solas. Aquí queda algo así como un tío que les contara cuando ellas quieran lo bonito y lo bello de su madre. Y que estará a su lado si les hace falta. Que la tierra te sea leve. /Texto: Juan Rincón Ares.

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mujercitamia1_puertosantamariaComedia en tres actos, en prosa, original de : Antonio  Paso, Antonio López Monis y José Pérez López representada a finales de los años cuarenta en el desaparecido Teatro Principal, y estrenada en Madrid, a mediados de los años veinte, en 1925.

La literatura teatral en España experimentó un auge con la llegada del siglo XX, coincidiendo con la expansión del libro como vehículo de difusión de la cultura. Junto a las publicaciones de poesía, de novela, de cuento, de actualidad o de información general, se fue desarrollando también una rica y no siempre bien estudiada bibliografía que recoge sobre el papel la actualidad de lo que tenía lugar sobre los escenarios, como la imagen de la izquierda, con la obra ¡Mujercita Mía!, objeto de esta nótula. En muchos casos incorporaban caricaturas de los actores, autores o compositores responsables o que intervenían en la representación que tenía lugar más o menos simultáneamente a la publicación de la obra. De esta forma, se fue creando una rica galería de rostros de personajes vinculados al mundillo teatral

obradeteatro_puertodesantamariaSINOPSIS
Hombres brutos, mujeres manipuladoras, hombres conquistadores, aunque sea con malas artes, mujeres que se dejan seducir, etc. ha habido, hay y habrá siempre visto lo visto. Y si vamos al desenlace de la obra no digamos. Son los hombres los que se creen que manejan el cotarro y resulta que no, que al final las que deciden y eligen son las mujeres y los hombres, como tontos, bailan al son que les tocan.

MUJERCITAMIA2LOS ACTORES.
Los actores pertenecientes al denominado 'Cuadro Artístico Local', también lo fueron del grupo de Acción Católica y de la Academia de Bellas Artes: Ángeles Ayuso, Úrsula Vinuesa, María Perles, Charito Neva, Carmen Sánchez, Milagros Ayuso, Antonio Chamorro, José Buhigas, José Blandino, José Morillo, José Luis Crrasco y Paquito Chamorro, actuando como apuntador Eduardo Maza y traspunte, Francisco V. Argüello.

MUJERCITAMIAPUBLICIDAD.
Una publicidad insistente y muy de la época, no solo de la obra de teatro sino del establecimiento patrocinador ‘Los Dos Pepes’, en la actualidad el ‘Bar Vicente’.

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Francisco Javier Nucete Alba, de 53 años, casado y con un hijo, después de una intensa vida laboral y 32 años cotizados a la Seguridad Social se encuentra en el paro. No es un caso mas ni un caso cualquiera, es la particular historia de un trabajador de toda la vida, sometido a la lacra del desempleo, sin poder sacar su familia adelante a una edad complicada, metido ya en los cincuenta. Una persona multidisciplinar, sociable y extrovertida, con amplia experiencia, con ganas y disposición que, desde Gente del Puerto, pide una oportunidad.

Nació el 13 de febrero de 1961, el hijo más pequeño de los varones, de los 10 que tuvo el matrimonio formado por Juan Nucete Sucino --trabajador de Bodegas Terry fallecido en 1971, apenas pudo disfrutarlo 10 años-- y de Isabel Alba Barbosa, que a sus 93 años aún recuerda aquel parto acaecido en el número 57 de la calle San Juan, y que tuvo que hacer de padre y madre de aquella extensa prole, 7 hijas y 3 hijos: Milagros, Isabel, Carmen, Teresa, María, Marisol la mas pequeña de las mujeres y Pepi, la mayor que falleció en diciembre de 1984, y los varones Antonio, Manuel y nuestro protagonista.

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Entre 1960 y 1969 fue alcalde de El Puerto Luis Portillo Ruiz (ver nótula núm. 966 en Gente del Puerto). Aquel año de 1961, En Madrid, el artista Manolo Prieto, pintaba un cartel publicitario para Anís Castellana. Rafael Alberti visitaba a Picasso para felicitarle en su 80 aniversario y se publicaban las versiones italianas de de Imagen Primera y El Trebol Florido. En El Puerto, la comparsa Los Quasimodos, ganaba el Primer Premio --y las 1.000 pesetas-- en el Concurso de Agrupaciones de las Fiestas Típicas Gaditanas, hoy Carnaval. El poeta José Luis Tejada, pronunciaba el pregón de la Semana Santa. La Hermandad del Olivo hacía su primera salida procesional. En el antiguo Penal se celebra un partido de fútbol entre la familia Benjumeda, contra los penados el 7 de enero.  /En la imagen de la izquierda, cartel de Anís Castellana, pintado por el portuense Manolo Prieto en 1961.

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Seguimos en 1961, los novicios y estudiantes --que ocupaban el edificio del Colegio San Luis Gonzaga-- se llevaron al colegio de Córdoba consigo los fondos de la Biblioteca del citado colegio-noviciado, dejando las estanterías que hoy contienen el Archivo Histórico Municipal. El grupo musical Los Starfis, dirigido por los hermanos Diego y Manuel García Mateos, actuaba en la Sala de Fiestas El Oasis, hoy restaurante El Faro de El Puerto.

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El fútbol, una de sus grandes aficiones, aquí con el equipo del Zeppelin, en la temporada 1976/77. De pie de izquierda a derecha, Ambrosio, López, Joaqui, Juan, Chano, Alejandro, José Luis; agachados, Jose Mari, Reyes, Ariza, Javier Nucete Alba, Ramón y Caco.

ESTUDIOS.

De párvulo nuestro protagonista estuvo en el Hospitalito hoy Sala del Museo Municipal; en los Jesuitas, en SAFA los dos primeros cursos de primaria y luego La Salle, con el cambio de domicilio, de la calle Zarza a la barriada de la Vid, donde obtiene el Certificado de Escolaridad. Al regresar del servicio militar cumplido en Almería, en 1982 --el año del Mundial de Fútbol en España-- cursó el Graduado Escolar en San Agustín, obteniendo en 1983 la calificación de notable.

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Recuerdo del Servicio Militar en Almería.

EXTENSA VIDA LABORAL.
Pronto empezaría su vida laboral: con 13 años la madre le buscó su primer trabajo, en verano, en Muebles Sabino, en la calle Larga. Después, empezó el 8º de Primaria que no terminó por lo que le ‘castigaron’ --el hermano de la disciplina era Martín-- con lo que mas le gustaba, el fútbol, y como consecuencia de ello abandonó los estudios.

javiernucetealba_j_puertosantamariaCon 14 años fue el chicuco, el mandadero de Ferretería Sánchez, en la calle Luna, entre Nevería y Larga, --regentada por Salvador, Pepe y Paco Sánchez-- recordando aquel 5 de mayo de 1975 en el que empezó su trayectoria en dicha empresa, donde pasó de adolescente  a adulto, como aprendiz, ayudante de dependiente y con 18 años dependiente. Aquella fue su universidad; rememora infinidad de anécdotas, vivencias, la vida de entonces, hasta 1981 cuando realiza el servicio militar. En marzo de 1987 entra en Pryca, hoy Carrefour y antes Hiper, donde desempeña las labores de mantenimiento, mozo reponedor y gestor en el departamento de Bazar, hasta el año 2000 en el que pide una excelencia por dos años y vuelve a trabajar con otro Sánchez, en el sector de la ferretería, en Suinbasa (Suministros Industriales Bahía) en calle de los Toreros. En el 2002 regresa a Carrefour a ferretería, bricolage, jardinería, automóvil, menaje, iluminación, material eléctrico, ...

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Con el equipo de Pryca, en 1990, en un encuentro celebrado en Barbate. De pie, de izquierda a derecha, Marín, Herrera, desconocido, Lolo Peinado, Mateo, Fidel y Sandokán; agachados Javi Peinado padre e hijo, Antonio Arévalo, Javier Molina, Poli, Jorge, Javier Nucete Alba y José Molina ‘Petete’.

En 2007 se incorpora a Verinsur, empresa gestora de residuos con sede principal en la finca de Bolaños (El Portal), donde trabaja como peón, operario de planta y carretillero; en 2008 trabaja como auxiliar administrativo y basculista en Marpi Canteras perteneciente a Verinsur, a donde se reincorpora en 2010, como oficial, en cuestiones de reciclaje medioambiental: mercancías peligrosas, gestión de líquidos, reciclaje, medicinas, trapos, cartón, madera, punto limpio en Jerez, escombros, escayolas, hierro, pintura, muebles, pilas, aceites, gamas blanca y marrón (frigoríficos, lavadoras, televisores, vídeos, ...), donde finaliza a finales de 2012, encontrándose, desde entonces, en el paro, buscando una oportunidad.

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En 1986 se casó con Aurora Camacho Reinado, en la Iglesia de San Francisco, con quien tiene un hijo, Francisco Javier, de 27 años.

Es una persona lo suficientemente conocida, por su carácter afable y sus capacidades profesionales que, inexplicablemente, después de 32 años cotizados a la Seguridad Social, se encuentra en paro y sin ayudas, además con problemas en la estructura de su vivienda familiar. Desde Gente del Puerto, pide su oportunidad, iniciando la recta final de su vida profesional

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