(viene de la nótula núm. 1.675)

SEDE EN LA PLAZA DE TOROS.
En agosto de 1.960, el ayuntamiento encarga a los talleres a las escuelas de la Sagrada Familia la construcción de dos puertas de las mismas características y dimensiones que las existentes en la plaza de toros por un importe de 19.800 pesetas cada una, para colocarlas en dos de los bodegones de la misma 48 y 49, y pasar el servicio contra incendios a la plaza de toros, mas concretamente a los bodegones nº 47-48 y 49, junto a las cuadras de caballos, hoy solamente queda al exterior el nº 49.
En noviembre de 1.960 el ayuntamiento aprueba de urgencia por un importe de 45.949 pesetas con 78 céntimos unas obras de adaptación de la carpintería de la plaza de toros, la cual estaba en la entrada principal a la derecha, para acondicionarla como vivienda del conserje de la misma, Francisco Vaca, y dejando las dependencias que este ocupaba, que eran en la puerta principal a la izquierda, al chofer de bomberos José Ortega y a su numerosa familia.

Camión Hispano Suiza.
A principios de 1.961 José pasa a vivir en las dependencias de la plaza de toros, pues el solar de la antigua pescadería se vende para construir las viviendas de La Pescadería --en proceso actual de derribo--, y el Parque de Bomberos pasa a instalase en los bodegones antes mencionados.
El camión Hispano Suiza que tantos servicios le hizo a la Ciudad, y en las que tantas horas de trabajo pasó José, fue sacado a subasta en 1961, siendo alcalde Luis Portillo Ruiz (ver nótula núm. 966 en GdP) y adquirido por la empresa propietaria del parador de Fuentebravía por 36.000 pesetas para el riego de sus instalaciones interiores.
VIVIENDAS EN PRECARIO.
Por aquel entonces todos los bodegones restantes de la Plaza de Toros estaban ocupados por familias sin recursos evacuados de las cuevas de la sierra de San Cristobal por unas inundaciones que hubo, donde mal vivían compartimentándolos con tablones de maderas. En la Plaza nació el popular personaje ‘Luichi’, Luis Pinto Corzo (ver nótula núm. 103 en GdP). Solamente existían 3 grifos de agua potable en la Plaza de Toros, y uno de ellos estaba en el Parque de Bomberos, por lo que siempre estaba lleno de chiquillos y personas para pedir agua para cocinar o lavarse, y José nunca se los negaba. Después, la mayoría de estas personas fueron enviadas a una barriada que se construyo en las afueras de El Puerto denominada Barriada de la Coronación, también conocida como Vietnam, por lo alejado del centro, siendo la actual Barriada de El Juncal. /En la imagen, viviendas en la Plaza de Toros. Foto Rafa.

La Barriada de la Coronación. /Foto Rasero.
UNA GRANJA EN LOS BODEGONES.
Al quedar libres los bodegones de la Plaza de Toros y vista la necesidad que se pasaba en aquel entonces, y dado que en el Ayuntamiento el salario era corto, y tenia que alimentar a su amplia familia, José decidió criar algunos pollos, conejos y cochinos en uno de los bodegones, aunque después les daba pena sacrificarlos y le encargaba ese cometido a algún conocido.

En la fotografía vemos a Pepe 'el Bombero' en la plaza de Toros, con un nutrido grupo de amistades.

Ya entonces, además de José y su hijo mayor José Ortega Valenzuela, entran a formar parte de la plantilla de bomberos su otro hijo Jesús Ortega, Juan Rizo, Juan Galán, Felipe Márquez, , los cuales los vemos es esta foto encima del camión en los bodegones de la plaza de toros, y un joven voluntario llamado Carlos Acal Salado, el cual gracias a su valor en la actuación en un incendio de una vivienda en la calle Larga esquina con Santo Domingo, se le reconoció su mérito y paso a formar parte de la plantilla poco después.

...continúa leyendo "1.676. JOSÉ ORTEGA DOMÍNGUEZ. Pepe ‘el Bombero’. (Y II)"

Hoy se le rinde homenaje público de reconocimiento, 40 años después del accidente en el que falleció en acto de servicio, a José Ortega Domínguez. Esta es su vida y la del Servicio Municipal de Bomberos, durante más de 20 años: entre los inicios de la década de los cincuenta y setenta del siglo pasado. Esta es la historia de Pepe ‘el Bombero’.


CONSUMISTA.

Nací en Ávila en 1.943. Desde que recuerdo he sentido el gusto y la necesidad de dibujar: soldados, héroes o indios de las películas cuando era un niño, mujeres sugerentes en mi adolescencia e incluso más tarde algunos trabajos publicitarios que me permitían ganar un poco de dinero extra. Una vez terminados mis estudios de Bachillerato, me traslado a Madrid con el fin de iniciar la carrera de Arquitectura, decisión que no fue en absoluto acertada aunque imprimió en mi personalidad el interés por el estudio del espacio y por la Geometría.



No sé si la memoria, es selectiva, o no, pero a mí me pasa, que al evocar a algunas personas me vienen flashes, de algunas características concretas suyas, es decir, desde: su porte, su peinado, su sonrisa, sus manos, sus ojos, si estaba lozano, o su cara de enfado, ¡que se yo! Si pensara en los olores de mi niñez, el que prevalecería sería sin ninguna dudas el olor a Heno de Pravia, y Lavanda. No solo porque eran los olores de mi madre, también porque, no había prenda guardada, en las cómodas o en los roperos, que no estuvieran impregnadas de estos agradables aromas. De la misma manera, basta cerrar los ojos, para que la imagen que te venga de una persona conocida o no, sea por un momento grato, o por todo lo contrario. En este caso la imagen primera, no puede ser más agradable, sin saber por qué he vuelto a verla correteando por la calle, alegre y desenfadada.
Me cuentan, que siendo muy pequeñita, de camino a casa, veía a un hombre sentado en los escalones del Teatro Principal, y en su inocencia, sentada a su lado, le preguntaba, porque estaba solito y si tenía hambre. A él le cayó en gracia, y aceptaba con agrado, el pan que a diario le daba, pues sabia del cariño, con el que se lo entregaba. Este hombre, era Manuel Quintero García ‘El Chumi’ 






Francisco Martínez Tous --Paco Tous-- aunque nacido en Sevila, el 10 de febrero de 1964, se crió en El Puerto de Santa María al que le encanta, al regresar a su ciudad, "comprar pescado en la Plaza, en Ventura". No está casado, pero tiene dos hijos, un niño y una niña.


--Un ejemplo para los espectadores, y en especial para los que se ven reflejados en esas situaciones, a través de la risa. --Es algo casi catártico con nuestro público. Es una conexión con quienes nos siguen. No cesan los desahucios y nosotros utilizamos el humor para hablar de eso y reflexionar sobre lo que pasa y damos nuestras posibles soluciones desde el humor y el optimismo. --El ritmo de unos diálogos muy cáusticos es otra de las bazas ¿cómo trabajan esos duelos dialécticos que hieren con mucha guasa? --Los trabajamos para esos duelos se transmitan con fuerza y con complicidad con los espectadores. No podemos dejar de lado la realidad ni en las palabras que están en la calle, ni en la forma de pronunciarlas. Una manera muy evidente de ser auténticos.
--Y en la vida real ¿qué tal le va a usted con la tele y el teatro? --Me siento un privilegiado. Tengo esta serie y puedo trabajar a gusto con la compañía de Los Ulen, que estamos preparando cosas nuevas. Ni una pizca de queja puedo tener. --Esta temporada es más corta ¿recortes también en las propias series? --Es comprensible que no se puede arriesgar tanto como antes y el dinero hay que cuidarlo más que nunca. Es una forma de compromenternos aún más con la serie. Poco a poco, menos capítulos pero más intensidad. -Un día se vio protagonizando una serie, Los hombres de Paco , y todo cambió para usted. ¿Cuándo empezó todo a cambiar en su carrera cuando su vida estaba centrada en Los Ulen? --Eso se lo debo al director de casting de Globomedia, Luis San Narciso. Me vio en un vídeo y quiso conocerme. Parece que lo tenía claro. Semanas después se me ofrecía Los hombres de Paco y son de esas oportunidades que no se pueden desaprovechar si tienen tanta fe en ti.








