142. JUAN CARLOS. En Filipinas pasando por Méjico.

21 12 2008

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Juan Carlos de Terry Muñoz es un porteño aficionado a la música que vive en Filipinas desde el año 1999, en compañía de su mujer y de sus dos hijos Luis y Elena, concretamente en Makati, Pasong Tamo Extension, el corazón financiero y comercial de Manila.  Allí montó una tienda de productos de gourmet: Terry Selections, y posteriormente, en la primera planta del inmueble un restaurante de comida española: Terry’s.  (Foto: Tonette Jacinto).

etiquetacyjdterry_puertosantamaria1Pero vayamos un poco atrás en el tiempo. Juan Carlos es hijo de Francisco Javier de Terry y del Cuvillo y de María del Carmen Muñoz Ávila. La Bodega familiar “Carlos y Javier de Terry,  501” se había vendido y Juan Carlos quería empezar de nuevo y llevar a su familia a un país que mantuviera ideas conservadoras, ideas que empiezan a desdibujarse en la España del triunfo socialista de 1982. Ese año, Juan Carlos fue contratado como Director General de “Bobadilla 103” para México. Y en ese país permaneció durante 17 años. Fue la cabeza y el enólogo de la compañía vinatera jerezana en México hasta que, en 1987 funda su propia compañía de importación y distribución de vinos y alimentos, hasta que en 1999 decide irse a la tierra de su mujer: Filipinas. Una historia de amor entre nuestro paisano y una asiática descendiente de europeos, que da como resultado la presencia de estos porteños en la en otros tiempos colonia española.  Juan Carlos conoce a su mujer -filipina- en la Feria de Sevilla y se enamoró perdidamente de ella. Su nombre es Mari García y es descendiente de suizos, italianos y españoles. Se casaron en El Puerto en una boda con estética Filipina fusionada con elementos españoles tradicionales. ¿O quizás habría que escribir “pilipina”?, y es que en aquel país no se pronuncia la letra F. (Ilustración: Etiqueta de Vino. Colección J.M.M.)

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En su juventud, Juan Carlos es fotografiado en el Parque de Ruiz Calderón, con unos amigos, con apenas 20 años. De pie, de izquierda a derecha: Benito Gago García, Fernando Arjona González, Agustín Merello del Cuvillo, Juan Flores Vencelá,  Álvaro Osborne Tosar, Fernando León García, Agustín Peralta, Tosar Antonio Ortega Rojas, Rafael de los Santos Márquez. Agachados, de izquierda a derecha: Juan Carlos de Terry Muñoz, Fernando Bootello Reyes, Enrique Esteban Poullet, Vicente González Lechuga, José Ignacio González Lechuga, José Esteban Poullet, Luis Osborne Tosar. (Foto Colección J.M.M.)

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Juan Carlos, gran amante de la música, fue el primer presidente que tuvo el Orfeón Portuense -el presidente fundador- entre los años 1980 y 81. Su gusto por la música, su afición a tocar el piano, la sigue practicando en el restaurante de Manila, donde tiene un piano de pared con el que deleita a propios y visitantes. En la fotografía, Juan Carlos de Terry, interpretando una pieza musical en el Restaurante Español “Terry Selections”. (Foto J.L. Benítez).

brandy103bobadillaEn México, tras su paso por Bodegas Bobadilla 103,  Juan Carlos creó una empresa FRUTERRY, con una gama muy extensa de productos en conserva, tanto españoles como mejicanos, de alta selección. Además crea muchas marcas de vinos con objeto de crear una distribución muy segmentada: Viña Andina, en Chile, Blue Rhin y Golden Rhin (vinos alemanes). Pero la situación económica en Méjico fue tal que las mafias se dedicaron al secuestro y la extorsión, teniendo como objetivos a las familias españolas que estaban en el mundo del vino. Dos amigos de Juan Carlos fueron secuestrados y a sus familias les mandaban partes de su cuerpo parra meterles miedo. Una oreja era lo mas frecuente. Al hijo de Juan Carlos, Luis lo atracaron en dos ocasiones y sufrió un mini-secuestro en taxi, el método más común: el cliente se montaba en el taxi y en el primer semáforo en rojo se subían los atracadores. Su madre padeció igualmente dos atracos a punta de pistola. Juan Carlos ante la situación, decide dejar Mexico D.F. tras 17 años de vida empresarial y se traslada al país de su mujer: Filipinas, en 1999.

terrys_manila_puertosantamariaEn el año 2000 abre la primera tienda en Manila de productos de Gourmet: Terry Selections, que ya cuenta con tres sucursales, la última abierta en septiembre pasado. La intención era que tuviera solo lo mejor escogido por Juan Carlos, un poco como extender su despensa a nivel público. Se podría decir que una manera de abrir su casa a amigos cercanos y, después, a clientes. Unos años después y un poco por casualidad, se abre el restaurante. Los clientes que iban a la tienda pedían que les hicieran “sandwiches gourmet”. Al tener que dedicar al grueso del personal a preparar esos emparedados, tal era la demanda, decidió abrir un espacio en el segundo piso para tener mesas donde sentar al cliente, y de ahí el restaurante Terry’s.

juancarlosdeterrymunoz_3_puertosantamariaAl restaurante “No traigo» –afirma– «un producto que no se haya probado en su lugar de procedencia sin darle el pasaporte. Por ejemplo, Arte Oliva es el único aceite que está envasado como debe ser, en tetra pack, que protege de los rayos ultravioletas. El envase tiene cinco capas que mantiene el líquido a la temperatura adecuada. Dentro de 10 años será igual, tendrá las mismas propiedades”. Es muy interesante la fusión con los productos filipinos: “Tienen una especie de besugo al que llaman besugo, en español, y lenguados, pargos, galeras, chicas y grandes, impresionantes las de Palawan (una isla para perderse a conciencia …), y cangrejos de tierra que se alimentan de los cocos, los rompen y extraen su jugo”. Aparte de las mejores recetas españolas, Juan Carlos presume de superar el mejor Tocino de Cielo de la región; además se hacen las Poleás típicas de El Puerto.  Han servido, también, Ajo Caliente y Salmorejo. Y toda la ristra de platos nacionales de primer nivel: Croquetas, Tortillas, Rabo de Toro, Fabada Asturiana, Cocido Madrileño, Menudo, Paella Negra de Mariscos… Es interesante recordar que Juan Carlos es hermano de la desaparecida María Auxiliadora Terry, gastrónoma local, experta en temas de Thermomix, autora de varios libros de la máquina, y directora que fue de la Escuela de Cocina ‘El Anafe’. (Foto: J.L.B.)

terry-selectionsAyudado por su familia, trabajando en el próximo proyecto, ya en marcha, “el mejor restaurante español en el extranjero, en la Bahía de Hong Kong”, afirma convencido. En un próximo artículo hablaremos de sus hijos Luis y Elena, muy afincados en el Filipinas, –e incluso con parejas en aquel país– pero que no olvidan El Puerto, sus rincones y amistades, al que regresan siempre que pueden.

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Terry Selection
The Podium. Lower Ground Floor, 18 ADB Ave.
Ortigas Center, Mandaluyong City
MANILA. Filipinas.


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10 respuestas a “142. JUAN CARLOS. En Filipinas pasando por Méjico.”

22 12 2008
Puertomenesteo (18:18:24) :

Juan Carlos no te puedes imaginar la de veces que he preguntdo por ti y cada vez que lo hacía me dicen “hace unos días ha estador por aquí”. Aprovecho esta ocasión para desearte unas Felices Navidades y un venturoso año 2009.

Por varios de nuestros comunes amigos se que te va la cosa muy bien lejos de tu Patria.

Cada vez que me pongo a ver fotos de nuestra niñez y veo ésta me acuerdo de lo bien que lo pasábamos y de los que nos han dejado.

Un fuerte abrazo.

22 12 2008
Luis Suárez Ávila (18:26:37) :

Mi primo Juan Carlos es una persona admirable. Y un artista en todo. Tiene veneración por Gloria Jiménez Loma y por Pepe El Cocinero. Todavía recuerdo el día que hizo en mi casa la tarta imperial con la receta auténtica de Gloria Jiménez. Y él me recuerda siempre que le regalé la “Guía del buen comer español” de Dionisio Pérez. Así que le envío este artículo que publiqué hace años en el Diario de Cádiz. Va por él.

DE RE COQUINARIA
A mi primo Juan Carlos que pone en práctica la cocina portuense en las Islas Filipinas

“De re coquinaria”. Así tituló el hispano-romano Apicio su tratado de cocina. Y se me antoja hacer etimología, un tanto macarrónica, y conectar “coquinarius” con coquina y con coquinero, que así nos llaman a los portuenses. Y no es que yo me trate de remontar al tiempo de los romanos, sino que quiero darle cierta perspectiva y un tanto de abolengo a lo que voy a comentar. Porque lo cierto es que el arte de cocinar no es cosa nueva en estos parajes: oiga Vd. al Profesor Diego Ruiz Mata y se convencerá de cómo es posible reconstruir la dieta de los fenicios y los turdetanos a partir de las fosas de basura que se han hallado en las excavaciones del poblado de Doña Blanca. Pues esos señores ya se daban sus homenajes con la dorada y la lubina a la sal, por ejemplo.
Que no, que no me voy a ir tan lejos, pero tampoco tan cerca como para bendecir el bien intencionado intento que mi buen amigo Manolo Pacheco ha hecho de glorificar la cocina portuense con tan malos resultados, precisamente, porque a lo que no se ha ido es a las fuentes de la cocina portuense para volcarla en esas jornadas que ha organizado el Centro de Patrimonio Histórico.
Yo, el otro día, me encontré a José Luis Prieto González, el hijo de Luis Prieto, uno de los más claros puntales de la “re coquinaria ” portuense. José Luis me comentaba que a quién se le había ocurrido organizar esas deslavazadas jornadas culinarias. Casi ninguna de las recetas que se ofrecieron tenían nada que ver con la tradición cocinera de nuestra ciudad. Es cierto. Pero también es cierto que muchos de los cuadernos, libretas y libros de nuestros preclarísimos cocineros están o perdidos u olvidados.
A mí se me llena de sanísima envidia el cuerpo cuando veo que una cercana y pequeña villa, como Rota, acaba de publicar un libro sobre su cocina. “Pepe Ramos”, José Sánchez Durán, ha escrito con mucho tino y singular sencillez un precioso libro sobre cocina de Rota.
Yo le digo a Pepe, para mortificarlo, que el libro no es suyo; que el libro es de Conchi, su mujer, y de su suegro, el singular “Cascarilla”, cocinero popular, ya fallecido. Pero aunque el libro no sea suyo, Pepe ha tenido la genialidad de apropiarse de los saberes que todavía y por mucho tiempo han quedado en casa de su suegro, y darlos, muy sencillamente expuestos, al publico en general, para deleite y ejercicio de los desmemoriados o de los interesados por poner sus paladares a punto con el tono culinario roteño.
Aquí, en este Gran Puerto de Santa María, noto que está faltando un buen libro que reproduzca las recetas que hicieron famosos a Gloria Jiménez Loma, a Bella y a Rosarito Simeón, a Luis Prieto, a María Benítez, a Gabriel, a Pepe Ruiz Ramírez, Y estoy seguro que sus cuadernos de recetas están descansando en algún lugar de las casas de sus hijos o de sus nietos, sin pena ni gloria. Tan sin pena ni gloria que acaso poca gente, hoy, tenga memoria de los nombres de estos y de muchos otros anónimos cocineros portuenses. Y entre los anónimos, recuerdo a la larga lista de los enrolados en los barcos de pesca, que dieron un puntito especial a los guisos marineros inventados en alta mar y reproducidos en tierra firme.
La cocina portuense merece un mejor tratamiento, y ya es hora, porque se nos está colando de rondón mucha “re coquinaria” espuria. Dionisio Pérez, en su “Guía del Buen Comer Español”, publicada en 1929, hace inventario, recuento y glosa de las recetas portuenses y de los banquetes célebres.
En 1891 se ofreció a Isaac Peral, en este Gran Puerto de Santa María, en el Barrio de Guía, un banquete en el que figuraron veintiún platos de pescados y mariscos todos preparados al estilo de los marineros de aquí.
El 26 de febrero de 1899 se dio otro banquete al sainetero portuense Javier de Burgos que se compuso de cinco platos marineros y de muchos entremeses de igual laya.
El inefable Bonilla, marido de Manolita Ganaza, que había sido cocinero del Colegio de San Luis Gonzaga, cuando era internado, recogió de un precioso libro llamado “Cómún modo de guisar que observan en las casas de los Regulares de la extinguida [entonces] Compañía de Jesús”, 1795, unas recetas de la sopa hervida y de la sopa de tomate que el famosísimo Melquiades Brizuela ofrecía, dignísimamente a los comensales de la Compañía Trasatlántica en sus cruceros. Seguramente las mismas sopitas a que se refiere Juan Ramón Jiménez, en su carta famosa a Rafael Alberti, que el hermano enfermero le hacía a los colegiales malitos del Colegio portuense.
Este Gran Puerto de Santa María, con sus huertas, sus almendrales, su litoral sus viñas y su campiña ha proporcionado, de siempre, a los paladares más exigentes, platos exquisitos.
Desde el pan: las acemitas, los bollitos preñados, las rosquitas, los cundi, las bobas, las medias bobas; hasta los vinos: el fino, el oloroso , el amontillado, el Pedro Ximénez, hasta los brandíes, el champán (no se olvide, que todavía existe memoria y aún las cavas subterráneas del Champán Continental de Jiménez Varela, que se criaba y elaboraba en las cavas de “El Caracol”) o la crema de cacao. Desde las gambas blancas de la bahía, al embutido de marisco, invento portuense que se hacía en un cocedero de las Plaza del Carbón y hoy aún se elabora, ya trasplantado a Cádiz, en la famosa “Cervecería del Puerto” gaditana, hasta las coquinas, las almejas, los camarones, las galeras, los burgaillos, los ostiones o los muergos… Desde las lisas a las doradas, a los robalos, a los sábalos, a las anguilas… Desde las rayas, las caballas, los besugos, los chocos, los malarmados, los lenguados…
No me diga que nunca le han hablado, o Vd. ha tomado la sopa al cuarto de hora, las sopitas de gato, la raya en pimentón, el caldillo de perro, los malarmados a la sal, las anguilas en amarillo o las caballas con fideos.
Si a Vd. no le suena la sopa de arroz con ostiones, las tortillitas de camarones, el rape al pan frito, las lisas en amarillo o en adobo, las panizas, los huevos de fraile, por poner unos ejemplos, o no ha degustado los suspiros de monja, la tarta imperial, el tocino de cielo, las poleadas con coscorrones…; si a Vd. no ha probado las sardinas sin piel ni espinas, ni la mermelada de naranja agria o la de breva que preparaba con especial esmero “Conservas Sur”, sin espesantes, ni colorantes, ni potenciadores del sabor, ni otras lindezas actuales, Vd. no sabe lo que es bueno.
Si Vd. no ha comido los boniatos asados, ni el arroz con galeras, ni las papas con chocos, ni las coquinas a la marinera o a la plancha, ni el arroz con coquinas, ni las papas al escándalo, ni la leche frita, el lenguado a las siete cosas, ni la compota de zamboas…, Vd., perdóneme que se lo diga, está pasando por la vida sin pena ni gloria.
Si Vd. lo que frecuenta es la llamada “comida basura”, la rápida, o, por el contrario, se deleita comentando que ayer estuvo en un “Chino”, o se vanagloria de comer en un restaurante de cocina francesa, Vd. es lo que se llama un perfecto y vulgar “paracaidista” o, en cualquier caso, un abominable “piojo resucitado”.
No me hable Vd. .Oiga, que le digo que no me hable. Ande y váyase a informarse y que le digan cómo se ha comido y se come en este Gran Puerto de Santa María. Verá Vd. cosa fina y buena.
Pero antes, por la mañana, al levantarse, tómese un tazón de café y una acemita con manteca colorada y azúcar, que le será provechoso para empezar a funcionar, salga luego a la calle y, antes de proponerse qué es lo que va a poner de comer, busque a alguien con cara de saber antiguo, párelo, pregúntele qué es lo que comía de chico, hágase a la idea mientras el propio le va relatando, póngase en situación, relámase los dedos pensándolo, vaya a la compra, adquiera lo pertinente para ello, póngalo en obra y terminado que fuera, compare y, si encuentra algo mejor, cómprelo.
Luis Suárez Ávila

24 12 2008
ana maria elisa (01:03:27) :

D. Luis !olé y olé! hacía años que no escuchaba la palabra “cundi”. Añada a su recetario: la piriñaca, las papas rellenas y la ropa vieja.
¿por cierto sabe la forma de hacer las panizas y las arropías?
Siga deleitándonos con sus artículos…y háblenos de todo lo que sepa sobre el Puerto…Gracias

24 12 2008
Jesús Suárez Ávila (09:05:18) :

A mi primo Juan Carlos.
Querido Juan Carlos,
Desde Bruselas donde nos encontramos pasando las fiestas de la Navidad, os recordamos muy entrañablemente en estos días y os enviamos un fuerte abrazo .

31 12 2008
Manolo Sánchez (13:23:04) :

Colega músico, en los años que hace que no nos vemos me han dicho que sí has estado por aquí, pero no he tenido la suerte de coincidir. Sí coincidí con Mary y tus hijos en la boda de una de las sobrinas Melgarejo, y hasta cantamos. Fíjate si tenía motivo para echarte de menos…!
Pero no sabes cuánto me alegra encontrar un sitio como éste, ahora podremos saber más recíprocamente gracias a este invento llamado internet. Quién sabe, a lo mejor paso algunas vacaciones en Manila, si necesitas un modesto teclista para sustituirte (y de paso probar las poleás, jeje…)
En fin, aquí está tu amigo Manolo Sánchez (el Manolito de aquel orfeón de 1980) para lo que gustes. ABRAZOS A TOD@S.

4 01 2009
Juan Carlos de Terry (08:37:38) :

Pues acabo de ver lo que cuenta INTERNET de este portuense aventurero, medio pianista y medio cocinero que dicen soy.
Lo de las panizas de harina de garbanzo, las papas rellenas y la ropa vieja están en mi menú. Pero además -y aquí falla la memoria a muchos- también las poñeás, que fuero ya servidas en una boda cordobesa en el siglo IX, resultas de la llegada de Matalahuga (uva) (semilla dulce en traducción literal del árabe)llegada de Bagdad de manos de Zyriab.
Hace poco serví la cena que comprendía sabores comprendidos entre el 2000 A.C. hasta el XVI de nuestra era. El garum resultó grandioso sobre la ventresca; y, al tiempoo, de enorme interés poque hay derivados (La Rouille francesa que acompaña a la boullabaise de la Porvence) y el Guinamús filipino que son requetesabrosos.
La salsa Alejandrina sobre las berenjenas en escabeche fueron la estrella de la noche junto con los “duelos y quebrantos”, dejados caer sobre alboronías de Cádiz.
El helado de aceitunas negras fue el homenaje a la creatividad, en quien creo firmemente casi tanto como en la costancia y en la Esperanza.
ACaba de comenzar el 2009, estoy llenito de trabajo y con muchas ganas de seguir en la brecha. Mando un fuerte abrazo a todos los que aparecen en esta página, junto con mis enromes deseos de paz interior; de esa que permite pensar y construir y, por la vereda de lo sublime, a amar.
Hasta?????????????

4 01 2009
Juan Carlos de Terry (08:40:40) :

Perdón por el lapsus! Quise decir POLEÁS y no poñeás.

7 03 2009
Lucy Gómez (14:52:16) :

A foodie’s discovery: Author Lucy Gomez with Juan Carlos de Terry, owner of Terry’s. The recipe for the Tarta Imperial Rusa (below) is practically endangered. Only two people know the original recipe: one is in Makati, the other in Cadiz, Spain.
This is sweet. And quite precious. It is almost like a love story.

Long ago and far away there existed a nutty, sugary treat so grand it was always served to the czars and czarinas of Russia. Made of fine ingredients — like the best cognac, almonds, lovely premium butter, fresh eggs and sugar — it was a virtually unrivalled indulgence to be had at the end of every meal, and perhaps even during the meal. It was called the Russian Imperial Torte or, when it got to Spain, Tarta Imperial Rusa.

How it got to Spain, don’t ask anymore, I do not know and no one can say for sure. What’s important is that it did get there, and thank heavens for that because it eventually found its way to the Philippines. Yes, it is here, but that is getting ahead of the story. For the moment, let’s stay in Spain.

In the 1940s, there was a famous restaurant by the beach in Puerto de Sta. Maria, a small village in the province of Cadiz called Parador de Fuente Bravia, owned and operated by a certain Gloria Jimenez. The restaurant was so famous that a lot of French people frequented the place and it was always featured in French magazines. During the dictator Franco’s time, Gloria Jimenez would often be tasked to fly and cook for him, usually to make some special fish dish he was very fond of in addition to, naturally, the Tarta Imperial de Rusa that she was known for doing so well.

Now comes the really good news. Gloria Jimenez happens to be the aunt of Juan Carlos de Terry, fondly called JC by all, owner of Terry’s here in Manila. It could have been earlier but JC says he was a boy of about five or six years old when became aware of the presence of the Imperial Torte in their home. His mother would prepare it often in their kitchen. As if that was not enough, a chef who worked under his aunt also ended up working for them eventually. Naturally, the Tarta Imperial de Rusa was in his repertoire. JC cannot say for sure if his own mother got the original recipe from Gloria Jimenez herself or the chef who worked under her. Whatever the case, it was what it was: as if destiny decided that the integrity of the original recipe would be safe with the De Terrys.

I say that, and not entirely lightly, because with the passing of time the original recipe was tweaked a little bit here and there. As it went back and forth different kitchens at different times in different worlds, the unavailability of certain ingredients and inherent human resourcefulness (factor in, too, cost efficiency), made way for this and that ingredient in the original recipe to be either omitted and/or substituted for something else that “could work just as fine.” The almonds became cashews, or plain roasted peanuts sometimes (eventually it would and could also be macadamias and pistachios), the cognac easily became rum, the premium butter just margarine. That gave birth to what we popularly know now as sans rival and it all worked out fine, albeit in a different way.

But ignorance is indeed bliss (and never more so than in this case) and you can never really truly crave for what you have never tried. We all got along just fine and dandy with all the delicious sans rival cakes we have ever had the pleasure of meeting in our life. I was fine, I’m sure you were, too. We were not missing anything. Or so it seemed.

One fine night, over good food and wine and even better company at Terry’s on Pasong Tamo I met the Imperial Torte. The name intrigued me and while waiting for it to get to our table its history came tumbling out like a precious gold nugget. I felt like I had just stumbled upon a treasure! And we all did that night. It was great love at first bite for me, to say the least, and although I have felt this way quite a few times in the past — about a delicious pound cake, great chocolate chip cookies and mighty biscottis — I know, this early in my love affair with the Imperial Torte, that it will be forever. This is from the original, unadulterated recipe, the way they made it for the czars and czarinas of Russia back then. How could I not have known about this when I have frequented Terry’s countless times in the past eight, maybe nine years? A virtual treasure right under the nose of a hopeless foodie like myself and I never even knew! Because I tend to order my favorites all the time, look what I’ve missed. Being a creature of habit does have its downside. All that is part of the past now, and the present is sweetly glorious. My sweet cravings will never be the same.

Unlike the sans rival, the Imperial Torte is not as sweet but it is nuttier, and somehow the layers are more compact. It is really, really delicious, with it richness and decadence, but it’s not nakakaumay. If fitting into my clothes wouldn’t be a problem, I would eat a great big slice after every meal, every day.

JC says the secret, really, aside from using only the best ingredients, is in the way the almonds are roasted and how the caramel is made. “That is everything,” he says. For New Year’s Eve I ordered a whole cake, about the size of a Macbook, but much, much thicker. It lasted less than a day — from New Year’s Eve till New Year’s Day lunch only.

It doesn’t take an Einstein to figure out why.

Here’s the thing. This recipe is practically endangered. It has been tugged and pulled too many times that no one knows anymore how to make it the good, old original way — that is, save for two. JC still does it in their kitchen right here in Manila at Terry’s, and the only other recipe still lives in Puerto Sta. Maria in Cadiz, Spain, courtesy of yet another guy who happened to work under the chef who worked for Gloria Jimenez. You get the picture.

This sweet dish has both history and a life. I love it.

There is absolutely nothing wrong with the sans rival cakes we know so well; they are delicious in their own right. But it just feels strangely so good, so delightfully yummy, to come so close and to have such easy access to the real thing, the one that started it all.

25 04 2009
José Mª Moraga Borrell (12:53:39) :

Hola antiguo (que no viejo) compañero. He visto esta oportunidad de contactar contigo y la aprovecho.

Soy José Mª Moraga Borrell compañero de la carrera de Química y amigo del grupo de Miguelín Varcárcel (“el conguito”), Antonio Pardo (“la cosa”). etc. Supongo que recuerdas. ¡Qué buenos tiempos!

Después del tiempo transcurrido sólo sabía de tí que te habías ido a Méjico. Te puedes figurar mi sorpresa cuando el otro día te vi hecho una figura de la restauración en Manila. Fue en el programa de Canal Sur TV “Andaluces por el mundo”. Luego buscando tu e-mail en internet encontré este rincón de gentes de El Puerto.

Yo seguí en la Facultad, en Ingeniería Química, (la antigua Química Técnica para entendernos) como profesor y después de casi 38 años me he prejubilado.

Después de 50 años he dejado Sevilla y me he venido a vivir a Sanlúcar de Barrameda (el “pueblo” de mis padres) donde he rehecho mi vida con una antigua amiga (yo estaba divorciado) y soy absolutamente feliz.

De momentpo me tengo que coformar con comer galeras de aquí con copitas de manzanilla.Espero que sigamos en contacto. Mi e-mail es moraga@us.es. Si te apetece escribeme y nos contaremos cosas más despacio.

Espero tus noticias. Un abrazo.

12 11 2013
RICARDO CAMACHO RODRIGUEZ (20:17:18) :

Apreciable Sr. Juan Carlos

Ahora que he estado viendo las noticias del Tifón de Filipinas, recordé que Usted y su familia se fueron a vivir a Filipinas, espero todos se encuentren bien.

No sabe que gusto me dara saber de usted y por favor mandele un saludo a su esposa que siempre los recuerdo con gran cariño y afecto.
Slds.
Ricardo Camacho Rdz. (México)
55 11 04 78
55 33 37 57
04455 25 38 44 76

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