247. NAZARENO: CASI 350 AÑOS DE TRADICIÓN MARINERA.

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De izquierda a derecha; Manuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘El Cochino’, vendedor de pescados y mariscos, Francisco Javier Merello Gaztelu, que sería alcalde de El Puerto años más tarde, desde noviembre de 1977 a octubre de 1978, Juan Crespo Rodríguez, exportador de pescados y mariscos y Santiago Masa Redondo, Capitán de la Guardia Civil y mando en plaza. Al fondo de puede ver a Felipe Bononato, padre de ‘Felipon’, fiscal en el paso de palio.  La fotografía está tomada en el cantil del muelle de la Lonja de Pescados antigua, ya desaparecida, hoy reconvertida en una tienda de ropa y locales de copas. Viernes, 28 de marzo de 1975, hace 34 años. (Foto Archivo Municipal).

sanagustin_puertosantamaria«Tal vez por la cercanía del Convento de San Agustín (en la fotografía de la izquierda, el Altar Mayor existente en lo que ha sido, también, Colegio San Agustín) a los muelles portuenses que facilitaba y potenciaba el contacto de las gentes del mar con la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, sea por lo que fue nombrado Patrón y Protector de las Galeras Reales de España que por aquellas fechas tenían su base de invierno en nuestra localidad. La vinculación de la Imagen de Nuestro Padre Jesús del Nazareno con la gente de la mar desde el 28 de febrero de 1674 se consolidó en la década de los años 70 del siglo pasado, siendo  determinante para unir aún más los lazos que existían la labor incansable del Alfonso Terry Muñoz que como Hermano Mayor de la Fervorosa, Ilustre y Antigua Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Änimas de San Nicolás de Tolentino, Nuestro Padre Jesús del Nazareno, María Santísima de los Dolores, Orden Tercera de Servitas y Santa Cruz de Jerusalén, involucró en aquellos años de esplendor de la actividad pesquera a todo el sector: marineros, rederos, armadores, mozos, chaboleros, vendedores, pregoneros, estibadores, cajeros, minoristas y exportadores en general, y especialmente, la familia Vázquez, Juan Poquet Grimalt, Manuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘El Cohino’ y Juan Crespo Rodríguez.

monumentomarinero_puertosantamariaIniciados los años 70, en el alba del Viernes Santo, entre el regocijo de los fieles, acabado el Vía Crucis, acercándose el Nazareno al balcón del río, se presentaba por primera vez en el desfile procesional la banda de cornetas y tambores del Cuartel de Instrucción de San Fernando, aunque su presencia fue transitoria. De la misma manera, como de un ritual se tratara, se incorporaba al cortejo del paso de palio los representares del sector pesquero, autoridades civiles y militares. El punto de partida era el Restaurante Guadalete, donde hoy se encuentra el Pub Berebere, en la Avenida de la Bajamar, finalizando con la recogida de María Santísima de los Dolores.  Desde el pasado año de 2008, de nuevo el desfile procesional pasa por el cantil del muelle pesquero, por la margen derecha del río, por esta banda. Quedó interrumpido desde los años 90 porque las algarabías que se formaban en los bares de copas que se ubicaron en antigua Lonja de pescados no era lo más recomendado para el desfile procesional… Durante ese tiempo, la bendición de las aguas y la oración por los fallecidos en alta mar que se venia celebrando ante el Monumento al Marinero (en la fotografía de la izquierda), próximo al Muelle del Vapor.

Los Hermanos Mayores, desde la década de 1970: Alfonso Terry Muñoz, Antonio de la Torre González, Fernando Arjona González, Rafael Vital Gordillo, Vicente Mayor Domínguez, José Luis García Martín y en la actualidad de nuevo Fernando Arjona González, supeviviente de aquellos años de los setenta del siglo pasado, colaborador incansable en distintos cargos en la Hermandad desde entonces.

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HACE 36 AÑOS.
Este Viernes Santo, hace exactamente 36 años, la Hermandad estrenaba dos candelabros de cola de su paso de palio.  A ellos también se unían medallones de plata con los nombres de la práctica totalidad de los barcos pesqueros de la Flota porteña. Pasaba la seis de la mañana y desde el Restaurante Guadatele, donde había quedado custodiado durante la noche los candelabros y medallones, portados por Eugenio Espinosa  Palacios, ‘Nono del Guadalete’, se entregaban al Hermano Mayor, Alfonso Terry Muñoz. Aquello fue inenarrable. En aquel Viernes Santo del 20 de abril de 1973, se mezclaron llantos y emociones mientras que el sacerdote Ramón González Montaño, bendecía las aguas del río Guadalete implorando al Nazareno y a la Virgen de los Dolores por todos los hombres de la mar, pero muy especialmente por los diez tripulantes desaparecidos en las costas de Arrecife de Lanzarote, dos meses antes, el martes día 6 de febrero de 1973 cuando faenaban a bordo del pesquero “Domenech de Varo”, arrojándose al río en su memoria varias coronas de laurel y ramos de rosas. A continuación José Manuel Manga Rodríguez y Vicente Pérez Yáñez, únicos supervivientes del pesquero desaparecido, colocaban los candelabros con sus más de 100 medallones en el Paso de María Santísima de los Dolores. (Foto: Juan José López Amador).

Este año la escasa pero muy cualificada  marinería local a pesar de la situación de abandono que sufre la pesca reivindicará su lugar en la Hermandad con un salvavidas de plata que llevará sobre su fajín la Virgen de los Dolores.

relojdesolcruces_puertosantamaria1SUSANA DEL NAZARENO.

En la esquina de Cruces con San Sebastian, este año, cuando las manecillas del reloj marquen las 12 horas, se acercará, después de pasar Nuestro Padre Jesús del Nazareno, María Santísima de los Dolores y allí Susana Jarén Tejero, Susana del Nazareno, en su pequeño cuerpo pero en su alma grande recibirá un año más el amor de los costaleros nazarenos. Susana del Nazareno, fue bautizada así en un artículo que escribí hace 10 años en Diario de Cádiz, el miércoles 7 de abril de 1999. Su padre fue pescador, Julio Jaren Perea, fallecido hace algunos años, sus hermanos cuñados y sobrinos, junto a sus compañeros bajo el paso de palio, le tributan un merecido homenaje. Son sublimes esos instantes, entre Cruces y la calle San Sebastián. Ella, con poco más de 30 años, mantiene su cuerpecito pequeño debido a una enfermedad ósea (huesos de cristal) desde su nacimiento, que no ha sido óbice para sentir una gran y fervorosa pasión por la Hermandad del Nazareno, además de ser súper inteligente, adaptada a las nuevas tecnologías informáticas. Todo un lujo para ese cuerpecito como de una pequeña de dos años.» Antonio Carbonell López.

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En la fotografía, el paso del Cristo del Nazareno. Podemos observar penitentes de la Hermandad de la Veracruz, únicos autorizados por la Junta de Gobierno del Nazareno para procesionar junto con los de la propia del Nazareno.

nazareno_cruz_4_puertosantamariaAÑO 1930, EL NAZARENO SALE EL JUEVES SANTO.
«La segunda cofradía en desfilar en 1930 fue la del Nazareno, que lo hizo a las 03:00 horas del jueves santo. Este año cuidaron del buen orden y disciplina de los participantes, dictando una serie de normas con tal fin, exigiendo a los nazarenos que deseasen realizar la estación de penitencia se ajustasen en sus túnicas y capas al modelo oficial, calzando zapatos negros y guantes blancos o negros, según la túnica. Asimismo se exigía a las señoras que quisieran acompañar al Nazareno “llevar vestido negro y velo de luto, o hábito, guardar silencio tanto en la procesión como dentro de la iglesia, colocándose en el lugar que se le designe, siendo recomendable portar cera... se situarán en la capilla de N.P. Jesús Nazareno pasando por el trascoro y los penitentes en la capilla de San Pedro”. Hasta un total de trece artículos formaban este rebosado decálogo de “instrucciones para el buen orden de la estación de penitencia” en el que se indicaba la distancia que se había de guardar entre penitentes, la prohibición de pisar un bar vestido con el hábito, esto último considerado falta muy grave o indicaciones para las paradas». Tradiciones Religiosas de El Puerto de Santa María. Medio Siglo de Cultos y Procesiones (1891-1939). Antonio Gutiérrez Ruiz. Año 2007.

En la fotografía a color, de Arbaro, el Nazareno y la Cruz. Existe un interesante estudio efectuado por el Sr. Gálvez, sobre las distintas escenas que aparecen en la cruz, documentada con fotogramas, trabajo que pretendemos publicar en Gente del Puerto en su momento.

22 comentarios en “247. NAZARENO: CASI 350 AÑOS DE TRADICIÓN MARINERA.

  1. MANOLO

    QUERIDO LUIS: EN EFECTO SE LLAMABA "RINCÓN DE LA MUERTE". SU ORIGEN VIENE DE FELIX TEJADA MAYO, PADRE DEL POETA. UNA MAÑANA DOMINGUERA, TRAS PASARSE ALLÍ VARIAS HORAS DE COPEO, PRESIDIENDO DON FRANCISCO QUIJANO Y VENENCIANDO RAMÓN ROSSO, MI PADRE LE PREGUNTÓ: ¿CÓMO HAS PASADO LA MAÑANA, FELIX?", Y ÉSTE CONTESTÓ: "DE MUERTE EN ESA MARAVILLA DE RINCÓN".
    LOS ASIDUOS, ADEMÁS DE LOS CITADOS, ERAN JOSÉ Mª JIMÉMEZ MATEOS, FEDERICO, JOSÉ Y SANTIAGO JIMÉNEZ HERNÁNDEZ, MANUEL GARRIDO "EL CARBONERO", MANUEL VISERAS MATRÁN Y EL SACERDOTE DON ELIAS RODRÍGUEZ MARTÍN, QUE SE UNIA TRAS DECIR MISA DE 10 EN EL ESPÍRITU SANTO. HACE MUCHOS AÑOS, EN "EL PUERTO INFORMACIÓN", ESCRIBÍ RECUERDOS DE AQUEL RINCÓN CON EL SEUDÓNIMO DE DIEGO RAMÓN.

  2. LSA

    Querido Manolo, no te has equivocado. normalmente no te equivocas. ¿Puedes decirme el nombre coloquial que recibía el rincón donde estaba el azulejo del Nazareno en la bodega de Quijano, donde había unos sillones de Benamahoma alrededor de una mesa y donde se reunían los hermanos de la Junta? Creo recordar que le llamaban "El Rincónde la Muerte". ¿Estoy en lo cierto?
    El paso del Nazareno se guardó mucho tiempo en ese garaje a la calle Caldevilla que era de Don Francisco Quijano. Después se guardó en un bodegón de José María Martínez Govantes, en la calle Aurora, donde hoy está el bar "El Rincón del Jamón".

  3. MANOLO

    OTRA MÁS PARA LSA. RECUERDO QUE EL PASO SE GUARDABA EN EL GARAGE DE DON FRANCISCO QUIJANO ROSENDE, QUE ESTABA EN CALDEVILLA FRENTE A DIEGO NIÑO. PUEDO HABER ERRADO (SIN H),
    PERO LO TENGO EN MENTE POR MUCHAS RAZONES.

  4. MANOLO

    LSA TU OPINION ES MUY CORRECTA, TÚ YO -HACE ALGUNOS AÑOS- ESTUVIMOS DELANTE DEL AZULEJO A QUE TE REFIERES -A CUYO SITIO YO TE LLEVÉ SI MAL NO RECUERDO- Y VIMOS QUE, SEGÚN CREO, DECÍA "JESUS NAZARENO EL DE LAS GALERAS". ¿ME HE EQUIVOCADO OTRA VEZ, COSA QUE HAGO CON HARTA FDRECUENCIA?.

  5. LSA

    Manolo tienes razón. El paso se estrenó en 1942, lo encargó mi tío Juan Ávila a José Ovando Merino, . Por lo tanto la fotografía no puede ser de 1930. Don Francisco Quijano Rosende pagó el palio, el manto y la saya de la Virgen , las ocho dalmáticas, y el estandarte de la Hermandad. El paso del Cristo se pagó con aportaciones de varias personas y costó 18.000 pesetas. Fue realizado en madera de cedro y caoba.
    Don Francisco Quijano Rosende, además, hizo frente a muchos apuros económicos de la Hermandad durante años. En su bodega, la de Quijano,, en la calle de la Victoria, como sabes, había un rincón, donde había un azulejo con la imagen del Nazareno, donde se reunía la Junta de la Herrmandad por aquellos tiempos.

  6. MANOLO

    ME PARECE, Y ADMITO MI POSIBLE ERROR, QUE LA FOTOGRAFÍA DEL NAZARENO EN LA QUE SE DICE 1930 NO SE CORRESPONDE CON EL AÑO EXACTO. EL PASO ES EL ACTUAL (RECUERDO LA POBREZA DEL ANTERIOR) Y SE ESTRENÓ EN LA SEMANA SANTA DE 1942 O 1943. LO PAGÓ INTEGRAMENTE FRANCISCO QUIJANO ROSENDE.

  7. ACL

    Manuel Julián Sampere y Ángel P. García Serrano fueron los dos supervivientes del naufragio del pesquero “Calpe Quintans”.

  8. Menestea

    En 1987, hace 22 años por motivos familiares estuve viviendo una larga temporada en El Puerto, conociéndo por primera vez la Semana Santa de allí.
    Aquel Viernes Santo (17-Abril) recuerdo que fue muy emotivo, causándome una fuerte impresión la llegada a la pescadría a las 7'00 H. de la mañana de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de de Ntra. Sra. Mª Stma. de los Dolores. Ese día también se mezclaron llantos y emociones cuando bendijeron las aguas del rio Guadalete e imploraron por todos los hombres del mar, especialmente por la vida de 10 de los 12 marineros que perecieron en el naufragío del barco pesquero Calpe-Quintans, sucedido 17 días antes (30 de marzo 1987).
    Se realizó una gran ofrenda de coronas floreadas al mar, rezándose también un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria con gran recogimiento y respeto por todos los asistentes allí congregados.

  9. PILI

    HOLA, Soy Pili la hija del guardia Geminiano, agradezco el comentario realizado en "GENTE DEL PUERTO" por el Sr. Enrique, aprovecho esta oportunidad para felicitar al autor y colaboradores de esta web, que tantos buenos momentos está proporcionando a los más jovenes y no tan jovenes,que nos hacen conocer y rememorar nuestras raices.
    Decir por último, que mi pádre ya júbilado, añora aquellos años 70, cuándo junto a los marineros del puerto y nazarenos vivían la semana santa.

  10. Puertomenesteo

    Luís, lleva razón yo estaba con él en esa ocasión. ¡Que bonita estaba esta procesión pasando por esa Plaza de los Jazmines!

    Lo que he observado este año, es que iban menos personas detrás del paso del Señor, supongo será porque muchas irán vestidas de Nazarenos o Penitentes como decimos los porteños.

  11. Enrique

    A don Santiago Masa Redondo, amigo intimo de Juan Crespo Rodríguez, Capitán de la Guardia Civil, durante aquellos años de los 70, le acompañaba durante el desfile procesional, presto ante cualquier indicación su conductor y guardia civil Geminiano Pérez Mendaña, natural de Pozuelo de Tábara, Zamora, muy querido por la marinería y gran colaborador de la Hermandad del Nazareno cuando el desfile procesional se acercaba a la Lonja de Pescados. De la misma manera un guardián de barcos, apodado ‘Antoñón’ que vivía en Casa de la Aduana, muy querido por familia de Eugenio Espinosa Rodríguez, padre de ‘Nono del Guadalete’, llevaba las coronas de laurel y los ramos de flores desde el Restaurante Guadalete hasta el cantil del muelle pesquero.

  12. Carmelo

    Me viene a la memoria una promesa que consumó mi hermano José Luis portando una pesada cruz de madera que había construido para realizar todo el recorrido durante dos salidas procesionales del Nazareno. Ocurrió años antes de que por primera vez, al alba, asomara el Nazareno a orillas del río Guadalete pero fue la mar la que bastante tuvo que ver en la promesa cumplida.

  13. Lector Empedernido

    “Detrás, la figura, escueta y alta, impresionante, del “Tío de las cadenas”, un vendedor ambulante de caramelos, que por promesa se ataba a los tobillos unas gruesas cadenas de cinco metros de longitud, “ida y vuelta”, que iba arrastrando desde que salía hasta que entraba la procesión” ‘El Tío de las Cadenas’ a quién se refiere Luis Suárez en su glosa MEMORIA DE UN ACÓLITO EVENTUAL, se llamaba Francisco Castro, conocido por ‘EL Guardapavos”. Precisamente, por aquel entonces, la venta de caramelos, era una de las formas con las que se ganaba la vida y daba de comer a los suyos. Persona afable y cordial por eso sólo desde la fe se entiende la Semana Santa en su integridad

  14. LSA

    MEMORIA DE UN ACÓLITO EVENTUAL

    Las agujas del frío de la madrugada las recuerdo clavadas en mi cara infantil, sorprendido, medio despierto de un sueño-vela, inquieto, expectante, ilusionado, cuando salíamos mi padre, mis hermanos y yo, calle San Juan abajo, para la Prioral a eso de la una de la noche del Jueves al Viernes Santo. Mi padre vestía la túnica de nazareno, del Señor, y , nosotros, las dalmáticas de acólitos.
    Recién peinados, con fijador "Lucki", revestidos de nuestras albas de encaje, planchadas y rizadas por las Madres Capuchinas y, encima, las dalmáticas moradas, con su cuello y su fiador, oliendo a alcanfor, que se mezclaba con el amargo humo de la retama, del horno de pan vecino, con la humedad de la rociada, con el frío, atravesábamos la puerta del Taller. Allí nos esperaba el Arcipreste del Partido, el Cura Propio de la Prioral, el Dr. Don Antonio Cía Moreno, con su sotana, su bonete de borla roja y su larga boquilla liada de "papel de oficio" del Juzgado que le proporcionaba su sobrino Antonio Carmona, desde que el médico le dijo una vez que se retirara del tabaco.
    -Ya está aquí la Comunidad de Venerables Granujas, decía el Cura, señalándonos a los que vestíamos dalmáticas.
    Nos habíamos estrenado en salir en el Nazareno, la Venerable, Ilustre y Antigua Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén, María Santísima de los Dolores, San Juan Evangelista, Orden Tercera de Servitas y Cofradía de Ánimas de San Nicolás de Tolentino, a la imagen y semejanza de la "Madre y Maestra" de Sevilla.
    La Cofradía se fundó en el siglo XVII, en el convento del Sr. San Agustín, donde tuvo capilla propia, con camarín, un buen retablo, y muchas arañas de cristal que lo iluminaban. El Nazareno, con eso de venerarse en el Barrio de Guía, fue erigido en Protector de las Galeras Reales de España, que tenían su base e invernadero en el frontero río Guadalete desde tiempo inmemorial.

    Aquel era el primer trasnoche de nuestras vidas y todo nos sabía a nuevo, nos sorprendía, nos sobrecogía y nos ilusionaba. Allí, con túnicas nazarenas -del Señor o de la Virgen-, las caras que habíamos conocido en el "desayuno del Nazareno", que se daba en mi casa, no bien acabada la misa de Comunión del Quinario y antes de la Función Principal: Don Francisco Quijano Rosende, Don Antonio de la Torre, José Ríos Santaorosia, Carlos Zamora, "Poniqui", Antonio González Rivera, Stenterello Rosario Ventura, Fernando Arjona, Eustasio Torrecillas, mis tíos José Moresco y Diego Muñoz, Lorenzo Boragno, Domínguez, Piñero, Miguele Forte, Jesús Rodríguez Neto, José Muñoz Carrera, Tato y Paquito Quijano, Arturo Garrido Paco Blandino y casi para de contar. A la salida procesional, la salvaban, las "representaciones" multicolores, con sus guiones, sus estandartes, sus varas.... y las mujeres, en tan gran número, que "en manada" como se decía, ocupaban más de un centenar de metros lineales. Le daba cierto toque de ancestral manifestación barroco-religiosa la presencia del "Tío de las Cadenas", y el "Tuerto del Resbaladero" con la cruz al hombro, y Milagros Góngora Caballero, vestida de túnica y antifaz, la única mujer a la se le permitió ceñir el hábito nazareno porque tenía una promesa de ir detrás del Cristo pidiéndole por la salud de su hija Manuela.
    Cuando Antonio Bernal Ortega," Antoñito el Sacristán" se dirigía a la Puerta del Perdón de la Iglesia y tomaba la soga de la campana grande, todo el mundo callaba. Treinta y tres veces sonaba el badajo sobre el bronce. Eran las treinta tres campanadas, por los treinta y tres años de la vida de Cristo. Silencio. Y se hacía un silencio sepulcral. Se abría la Puerta del Sol. La gente se esperaba reverente y callada en la plaza y por la calle Palacios abajo. Se acababa de recoger, en la Capilla de la Aurora la Humildad y Paciencia. Los mismos cargadores que la habían llevado, llevaban ahora los dos pasos de "El Silencio". Yo no sé cómo esos hombres tenían cuerpo para tanto. Los guiones flameaban por la plaza, las "representaciones" salían tras sus estandartes. Luego, un pequeño número de penitentes nazarenos con la túnica y la capa de lana virgen blanca y los vivos, la botonadura, el cíngulo y el antifaz, morados. En rojo, sobre el hombro de las capas, a la izquierda, campeaba el Corazón de María traspasado por las siete espadas y, dentro de él, la Cruz quíntuple de Jerusalén. El estandarte bordado que hiceron en Valencia, en "Casa Garín", y, por fin, el paso del Cristo. Delante, inquietos, los acólitos de las dalmáticas moradas. Guiándolo, el hermano Luis Suárez Rodríguez, con túnica y antifaz y, debajo, la cuadrilla de los "Paquis": "El Niño Chico","Tarugo", "Panete" y Gatica, de pateros. Las órdenes, escuetas, casi rumoreadas, sin que se percibieran, sino por "los de abajo": (¿Prevenidos?; ¡Los delante a la derecha los de detrás a la izquierda!, o viceversa y ¡Fondo!). Tan sólo el llamador de hierro rompía aquel silencio. Con paso corto, arrastrando las alpargatas, sin mecido, hacia delante, el Nazareno de Pedro Roldán, con su túnica de terciopelo rojo, que le hiciera doña Cruz Hernández con las cortinas del salón de su casa-bien-venida-a-menos, y su rica Cruz de laca oriental barroca, hacía su aparición, entre los cuatro candelabros con veintiocho parabrisas con sus velones, sobre el "paso", de caoba y cedro, que encargara el hermano Juan Avila y tallara José Ovando Merino.
    La Guardia Civil, de gala, con correajes amarillos, y tricornios de fieltro, galoneado de castillos y leones, se incorporaba, escoltando el paso, con los fusiles a la funerala. Detrás, la figura, escueta y alta, impresionante, del "Tío de las cadenas", un vendedor ambulante de caramelos, que por promesa se ataba a los tobillos unas gruesas cadenas de cinco metros de longitud, "ida y vuelta", que iba arrastrando desde que salía hasta que entraba la procesión. Y el "tuerto del Resbaladero" y "Saldiguera" y Milagros Góngora Caballero, y multitud de mujeres.
    De pronto, en el recogimiento de la noche, cortaba la saeta. "Silencio, pueblo cristiano..." Era Pellicer, o Laynez, o "El Azotea", o Arana, o Juanito Arjona, o Milagritos Forte, o Esperanza López, o Matiola, o Gatica... Cada vez que hacía "fondo" el paso del Cristo, cada vez, una saeta. Era inevitable. Una saeta, o dos, o tres. Calle Palacios abajo, Vergel, Plaza de las Galeras, calle Luna. Mi padre procuraba ordenar "fondo" al pasar el paso en la esquina con la calle Misericordia y, entre los visillos del balcón, aparecía la silueta de la cara de su madre, mi abuela María de los Ángeles. Y mi padre miraba hacia arriba y se complacía de poder complacerla.
    Calle Larga, a la derecha...
    El escueto paso de palio, con sus diez varales, de la Virgen de Ovando, confortada por el San Juan de Pedro Roldán, firmado tres veces, requiere detenerse en él. Lo primero, por el atuendo de sus imágenes: la Virgen vestía la saya y el manto de tisú de oro que le regaló don Francisco Quijano, el esposo de la camarista, Doña Luisa Aquino y Arnosa, la diadema de plata dorada que diseñó y regaló mi tío Juan Avila. Iba radiante, con el rostrillo de encaje, salpicado de joyas, y, en su mano derecha un pañuelo bordado. El San Juan, que vestía mi madre, llevaba una túnica que había sido del Cristo, y un mantolín que se le hizo del traje de una novia judía-sefardita de Marruecos. Se tocaba la impresionante cabeza de Roldán, con un nimbo de plata barroco que todos los años se le pedía a las monjas Comendadoras del Espíritu Santo.
    El palio, sin ser rico, era elegante. Morado, de terciopelo, estaba bordado en oro con motivos vegetales, cartelas con símbolos de la pasión y, en el fondo, al centro, el escudo de la Hermandad.
    Los respiraderos fueron obra del maestro Arjona, en lo que a carpintería se refiere, y, de mi padre, las excelentes cartelas pintadas con escenas de la calle de la Amargura.
    Pero al paso, por lo reducido, le decían "la caja de cerillos". Ahora, que lucía, con la cera ardiendo y los gladiolos y los alhelíes blancos, entresacados con papaver, como el mejor paso de Sevilla.
    Lo mandaba el hermano Don Antonio de la Torre González, a quien se conocía, pese a estar su rostro tapado, por cierta berruguita negra con pedúnculo que tenía en el párpado derecho, junto a la nariz, que le salía por uno de los ojos del antifaz nazareno, y , por la tos, (Ején, ején) que tenía, de vez en cuando, como un tíc nervioso.
    Detrás del paso, de preste, siempre iba Don Antonio Lobo, de capa morada, con bonete. Este sacerdote se prestaba humildemente a todos estos menesteres enojosos y cansinos, y estaba presente de celebrante o de capero en todos los entierros y capellanías, porque, aunque suspendidas las licencias para confesar, tenía que ingeniárselas para sacar adelante a su prole clandestina y sacrílega. Murió santamente, como había vivido, aunque esclavo de su fogosidad juvenil y de la carne débil --o dura, según la parte--, en el Hospital de Venerables Sacerdotes de Sevilla.
    Dejamos al Cristo enfilando la calle Larga, a la derecha. Y bien larga que se hacía, porque la procesión llegaba hasta la Plaza de los Jazmines y volvía por la calle Cielos, Vicario y a su templo.
    Serían las siete de la mañana cuando el Nazareno entraba por la Plaza de la Iglesia, abarrotada de fieles, porque infieles es que no los había en aquellos años, o, por lo menos, no se manifestaban como tales.
    Nada de palmas, ni de vítores. Un respeto religioso presidía todo el cortejo. Y el ambiente. Silencio. El paso del Cristo daría la vuelta sobre el empedrado de la Iglesia. Con las maniguetas, casi daba en las columnas. Pero no las rozaba. Fondo y para dentro. Acaso una saeta o dos. Silencio. Mujeres; penitentes de la Virgen. A la altura de la casa de don Francisco Muñoz Seca se apreciaba la luz de la cera del paso de palio. Silencio.
    Cuando la Virgen con San Juan, daban la vuelta sobre el empedrado y entraban por la Puerta del Sol, las dos pesadas hojas se cerraban. La procesión había terminado. Y el silencio seguía. El Alcalde dictaba todos los años un bando ordenando la suspensión de los espectáculos, la prohibición de la circulación rodada, el cierre de los bares... Silencio. Era ya Viernes Santo y el silencio se estrenó a las doce de la noche, una hora antes de salir por las puertas de la Prioral "El Silencio".

    Luis SUÁREZ ÁVILA

  15. LSA

    A Agustín. Lo que mi padre le dijo a Fernado Gago fue exactamente: "Fernandito, para de contar, que somos pocos, pero bien avenidos."

    En realidad sólo íbamos 24 nazarenos.

  16. Agustín

    A principio de los años sesenta del siglo pasado, el Nazareno contaba con pocos hermanos entre sus filas, apenas 30. Recuerdo a un joven Fernando Gago, con el sentido del humor que le caracteriza, en la acera de su casa en la calle Larga con la procesión enfilando la Plaza de los Jazmines, contando al paso de los cofrades: 504, 505, 506,... El padre del abogado Luis Suárez, Luis Suárez Rodríguez, le tuvo que llamar la atención diciéndole, "Fernandito, deja ya de contar".

  17. Lector Empedernido

    No ha podido ser. A las 9 de la mañana, con la Cruz de Guía en la Carrera Oficial, Plaza del Castillo, un inesperado chaparrón y la amenaza en ciernes ha acortado el recorrido procesional. A las 10,30 se daba por finalizada la procesión con la recogida del Nazareno y la Virgen de los Dolores.
    Pero Susana del Nazareno, presintiendo lo que iba a acontecer se adelantó y en la calle Sol próxima al Castillo de San Marcos, con gran entusiasmo y fervor ha recibido de nuevo el afecto y cariño de los costaleros nazarenos.
    He hablado con ella hace unos instantes y, a pesar de todo, está contenta y me ha dicho: "-- el año que viene de nuevo entre Cruces y San Sebastian..."

    PD La fotografía del reloj del Sol, entre Cruces y San Sebastián, presagiaba el acontecimiento; curiosidades de la vida... Sin embargo, la amenaza de la lluvia se ha quedado en eso. Ahora bien, mucho viento y frío y, ante el temor por el nuevo estreno de piezas de madera en el paso del Nazareno, que ayer comentaba Diario de Cádiz decidieron, sobre la marcha, su recogida.

  18. Manzanlucas

    ¿Alguien sabe cual es la calle de la foto del Nazareno en 1930?

    REDACCION ha escrito: Es la calle Vicario, frente a la Sacristía y a la pequeña capillita exterior de la Virgen de los Milagros que fuera construida por los presos. Hoy las ventanas de la planta baja de las viviendas están sustituidas por escaparates de comercios y bares.

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