3.221. El Puerto en la Exposición Universal de Sevilla de 1928. Pabellón de Osborne, Conservas Sur y la Cruz del Campo

La casa Osborne y Cía. empresa que entonces aglutinaba entre sus actividades la bodeguera con la producción de sus vinos finos como el Quinta o Coquinero, el amontillado El Cid o los brandies Veterano y Carabela Santa María; la fabricación de cerveza La Cruz del Campo y las de Conservas Sur, estuvo presente en el Certamen Sevillano, con este magnífico pabellón en el que se dio la feliz circunstancia de exponer esta gran variedad de productos, dentro del mismo edificio. | Vista aérea del Pabellón Osborne o de La Cruz del Campo, con la avenida de la Raza en primer término, junto al Pabellón de la Cía. Carbonell.

| Thomas Osborne Mann, Nació en 1761(?) en Devon (Inglaterra), y falleció en El Puerto de Santa María en 1854. 

La historia de esta casa se inició con Thomas Osborne Mann, natural de Devon, Inglaterra, persona de gran talento dedicada a los negocios, que en 1772 se instaló en Cádiz haciéndose con un gran número de bodegas, trasladándose posteriormente a El Puerto de Santa. María donde radicaría definitivamente. Se asoció con el entonces cónsul inglés en Cádiz Sir James Duff, comercializando sus productos bajo la marca Duff Gordon hasta que, bastantes años más tarde, los descendientes de éste venden su parte del negocio a la familia Osborne, con lo que desde entonces son conocidos los productos de esta compañía.

Con el paso del tiempo, la firma va tomando prestigio entre los círculos de la alta sociedad, recibiendo en 1845 encargo de varias barricas de jerez para el consumo personal de la familia real inglesa, encargos que más tarde se amplían para las casas real belga e imperial rusa, enviándose tres barricas de su producción al Palacio de Invierno de San Petersburgo. Actividad que aún hoy día se mantiene.

| Templete de la Cruz del Campo.

En 1904, los hermanos Tomás y Roberto Osborne Guezala, entonces encargados de la dirección de la firma, deciden fundar una fábrica de cerveza junto al templete de la Cruz del Campo, monumento religioso existente en Sevilla, a finales de dicho año se empieza a comercializar la cerveza producida en dicha fábrica con la denominación “La Cruz del Campo”, pero no es hasta 1907, cuando aparece en la primera botella el diseño de dicho templete y hasta 1926 cuando se le añade el famoso Gambrinus, rey mitológico de los belgas al que se le atribuye el invento de la cerveza, como símbolo de esta marca y su seña de identidad hasta nuestros días.

| Eduardo y Felipe Osborne Vázquez, empresarios conserveros y cerveceros

En ese mismo año de 1926, Roberto Osborne, solicita y obtiene autorización para instalar una fábrica de conservas alimenticias de carnes, pescados, frutas y hortalizas, en el Puerto de Santa María, poniendo al frente de ella a su hijo Eduardo Osborne Vázquez, esta nueva fábrica comercializaba sus productos, fundamentalmente conservas de pescado, bajo la marca ‘Conservas Sur’. Pero la falta de materia prima hace que en 1937 cese la actividad y le sea ofrecida a su primo Alejandro Romero Osborne, que la mantiene en producción hasta finales de los años 70 del pasado siglo.

Es por ello, que justamente cuando iba a celebrarse la Exposición Iberoamericana, estas tres empresas pertenecían a la firma Osborne y Cía., permitieron exponer de forma conjunta todos sus productos.

El proyecto del Pabellón Osborne o de La Cruz del Campo, como era conocido, fue encargado por Roberto Osborne al arquitecto sevillano Aurelio Gómez Millán, por el que consiguió la Medalla de Oro de la Exposición; este mismo autor también diseñó para este Certamen, los Pabellones Domecq y de la Moda, este último no se llegó a construirse.

Se situó este pabellón en un lugar privilegiado dentro de la zona comercial del Sector Sur, al ubicarse al lado izquierdo de la avenida de la Raza, entre el Parque de Atracciones y el Pabellón Carbonell, y justo enfrente al de Industrias Catalano-Balear, en un solar de 26 X 41 m., con mas de 1.000 m2, que correspondía a las parcelas de la 88 a la 93.

| Planta general del pabellón (Archivo Municipal de Sevilla).

Según la Memoria que redactó Gómez Millán para el proyecto del edificio, lo define como de estilo local, y lo divide en dos partes diferentes, el edificio propiamente dicho y una terraza algo elevada sobre el terreno de los andenes, que circunda dos de sus lados.

Según los planos del primer proyecto, constaba de una sola planta y un torreón. Precedida de una amplia terraza se encontraba la entrada principal, con amplio hall, a la derecha la escalera de acceso al torreón, y a la izquierda un salón de exposiciones. Por su frente se pasaba a un hermoso patio de columnas de mármol y perímetro adecuado con jardincillo central que rodeaba a una fuente. Al fondo una nave también destinada a exposición, oficina y servicios.

En dos de las fachadas laterales también se instalaron accesos al edifico. La sobria y sencilla decoración servía como telón de fondo para que las flores y plantas especialmente dispuestas dieran al conjunto armonía y carácter propio.

| Proyecto de la fachada Principal del Pabellón Osborne. (Archivo Municipal de Sevilla), e imagen de la misma.

 De planta rectangular, en uno de los lados menores se ubicó la fachada principal, inscribiéndose en el centro un hermoso patio, que servía de comunicación interior, destacando en el edificio la asimetría de volúmenes, lograda mediante las distintas alturas que proporcionaban el torreón y el resto de zonas del pabellón.

De construcción provisional, se realizó a base de madera y escayola, simulaban ser de piedra las portadas de típica composición manierista. La de la fachada principal, que se situaba en una calle perpendicular a la avenida de la Raza, dando frente al contiguo Pabellón de la Casa Carbonell, se instalaba a la derecha el torreón con cubierta a cuatro aguas de teja árabe con perfiles de cerámica, en el centro la puerta principal de acceso, con portada almohadillada sobre la que descansaba frontón curvo con cartela central. Al parecer el autor se inspiró en una portada de los jardines del Alcázar sevillano de sabor manierista al que se le suprimió unos remates piramidales, estilizando el conjunto. El ángulo izquierdo de esta fachada lo constituía una potente columna de fuste entorchado, que servía de pedestal a una figura que pudiera ser Gambrinus, pero que en el proyecto definitivo no se llegó a instalar, por el contrario dentro de la cartela del torreón, se colocó un azulejo que representaba a este personaje mitológico, símbolo de la marca.

 

| Proyectos de la fachada lateral derecha y de la fachada lateral izquierda con acceso desde la avenida de la Raza. (Archivo Municipal de Sevilla).

Según el primer proyecto, la fachada lateral derecha se componía de una triple arcada sobre pilastras fajadas, cuyas enjutas habían sido decoradas con motivos vegetales en relieves, este acceso daba directamente a la galería perimetral del patio.

La fachada situada en el lado mayor izquierdo, daba acceso al edificio desde la avenida de la Raza, era esta la de mayor impacto visual, y sin embargo según estos los planos quizás la más sencilla, salvo la posterior solo interrumpida por huecos de las ventana; ya que en ella, aparte de la terraza que la antecedía y una simple puerta bajo arco de medio punto, solo la animaba un pequeño pórtico adosado y la elevación que proporcionaba la nave de el fondo del edificio, en la zona izquierda. El citado pórtico, según el proyecto estaba formado por tres arcos rebajados, que se cubría con alero inclinado de tejas.

Hasta aquí la descripción de las fachadas ajustándonos a los primitivos planos del proyecto, pero de la comparación de éstos con los planos posteriores y las imágenes exteriores del mismo, se desprende que hubo algunas modificaciones del mismo a la hora de su construcción.

| Fachadas laterales izquierda y derecha. Planos definitivos

En primer lugar la mayor altura de la construcción de la nave del fondo, que en dichas fotografías se aprecia tenía dos niveles, siendo el superior una zona reservada y no de una sola planta como se dice en la memoria del proyecto.

 

| Imágenes aéreas de dos perspectivas de las fachadas del pabellón, en la primera la fachada de la avenida de la Raza donde se pueden apreciar el pórtico con la pérgola en la cubierta, y la portada con tres arcos oculta tras los toldos de una marquesina. En la siguiente imagen se muestra la fachada principal y la lateral derecha, junto al Pabellón de Uralita, con un acceso secundario.

| Plano de la Exposición Ibero - Americana de Sevilla. 1929.

Por otro lado, según las imágenes de la fachada que se encontraba en la avenida de la Raza, y que debido con casi toda seguridad, al ya mencionado mayor impacto visual, las fachadas derecha e izquierda cambiaron de posición, así a ésta además de modificar la cubierta inclinada del pequeño pórtico por una terraza con pérgola, se le instaló para su acceso la triple arcada que estaba prevista para la fachada derecha, que al quedar esta última en una zona residual, contigua al Pabellón de Uralita, se utilizó para su acceso una puerta almohadillada con arco de medio punto.

Exteriormente se rodeó todo el pabellón de cornisas tratadas como entablamentos, y pretil de azotea. Utilizándose la bicromía en determinados elementos tanto en el exterior como en el interior.

| Imagen de la fachada izquierda con acceso desde la avenida de la Raza. Aquí se observa la portada de tres arcos y el pórtico con pérgola a la izquierda.

El patio central, fue la pieza cuyo diseño estuvo más elaborado y donde las alusiones historicistas más patentes. El diseño y ambiente del mismo nos recuerda sin ninguna duda el patio del Hospital de los Venerables Sacerdotes de esta ciudad, en el que algunos detalles como la galería a mayor altura que el resto del patio, el diseño de la solería y zócalos, así como las plantas en sus ángulos nos traslada a dicho lugar. Sin embargo las columnas de blanco mármol y los arcos peraltados que sostenían, son muy similares a los del patio de los bojes o segundo claustro realizado por Juan de Oviedo en 1612 para el Convento de la Merced, actual Museo de Bellas Artes de Sevilla.

| Vista de la galería y patio central.

Durante la celebración de la Exposición, fue este pabellón muy popular, debido a que los visitantes podían degustar vino fino y botes de cervezas acompañados de sardinas y atún con tomate, todos estos productos elaborados por las distintas marcas de la compañía. Se celebraron gran cantidad de comidas con motivo de las visitas de distintos colectivos. El 1 de noviembre de 1929, S.M. Alfonso XIII, realizó una visita al pabellón siendo agasajado por la dirección de la compañía, mientras realizada ésta, llegó el médico donostiarra Sr. Asuero, en aquel momento considerado un mago por las milagrosas curas que realizaba con su controvertido método personal, acompañado de otros médicos, siendo saludado le fue requerido por el monarca, que realizara unas cuantas aplicaciones de su método a un sordo, a una mujer reumática y a un ciego por sarampión, resultando curada la mujer reumática y muy mejorados de sus dolencias los otros dos pacientes.

| Miembros de la Asamblea del Colegio de Farmacéuticos, celebrando una fiesta en el patio del pabellón.

Esta empresa familiar, no solo continúa con sus actividades, sino que ha sabido expandirse en otros sectores, ampliando sus bodegas y abarcando otro tipos de caldos como el Rioja con la Bodegas Montecillo y los vinos de Oporto, en el ámbito de los licores ha aumentado sus productos de destilerías con marcas tan legendarias como Anís del Mono, 103, Magno y Conde de Osborne. Las empresas S.C.R de Jabugo y Mesones Cinco Jota, también han formado parte de esta expansión así como una abultada participación en el capital social de Solán de Cabras y Sánchez Romero Carbajal.

Si Gambrinus es el símbolo de la cerveza Cruzcampo incorporado a ella en 1926, el toro es la imagen emblemática que representa la marca Osborne, creado por el artista Manuel Prieto, que campea en el horizonte de la tierras españolas desde 1956. | Texto, fotos y planos del pabellón: Juan José Cabrero

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