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4.224. Pedro Luis de Gálvez. Muñoz Seca, la Liga de Cazadores: una historia de un poeta bohemio. 

    

En el número 38 de la calle Luna --antigua calle Cánovas--, esquina con la calle Nevería, lugar que hoy ocupa el bar ‘El Rejoneo’, existió desde el año 1877 una sociedad llamada ‘Liga de Cazadores’ y el bar conocido todavía hoy por los mayores, como el bar ‘La Liga’. Muchos años después visitaron El Puerto de Santa María dos periodistas madrileños que recorrían a pie toda España dando conferencias y ganándose la vida con la publicación de sus artículos o poemas en la prensa, la venta de dibujos y con charlas en Casinos y Círculos por los pueblos que visitaban. Eran los jóvenes republicanos Pedro Luís de Gálvez y Maximiliano Muñoz Monge. El nuestro fue el primer pueblo gaditano que visitaron y su actuación tuvo lugar en la «Liga de Cazadores». Veamos por qué y la triste relación posterior de Gálvez con El Puerto y Pedro Muñoz Seca.

No es mi propósito hacer una historia extensa de la «Liga de Cazadores», pero es preciso apuntar algunos aspectos, inéditos en la historiografía portuense, para entender los hechos que después relataré. El 4 de noviembre de 1876 se discutió y aprobó el reglamento para fundar en El Puerto una «Liga de Cazadores» con el fin de fomentar la caza de forma lícita 1.

                                                           

| Francisco Gil de Partearrollo, alcalde de El Puerto

Fue refrendado por el alcalde Francisco Gil de Partearroyo y de la Arena, IV Marqués del Castillo de San Felipe, y definitivamente se constituyó y legalizó en enero de 1877. La Sociedad se dio a conocer enviando su Reglamento y noticias de su existencia a diversos medios periodísticos. Así, por ejemplo, en el Diario de Córdoba 2 apareció una breve nota con el título «Cazadores» donde se elogiaba el reglamento que habían recibido así como sus estatutos ya oficiales, y se añadía que la sociedad portuense había establecido un Círculo de recreo en una de las calles «más céntricas de la población».                                                     

El primer presidente de la «Liga de Cazadores» de El Puerto fue Pedro Badanelli Noli, de la familia Badanelli, que regentó el  Hotel «Vista Alegre», situada junto al río, desde mediados del siglo XIX.  Pedro era uno de los hijos del italiano afincado en El Puerto Tomás Badanelly Guidotti, que fue el tercer y más duradero propietario de la Fonda hasta su fallecimiento en la década de 1870. 3                                                                                  

| Publicidad del Gran Hotel Vista Alegre en la Revista Portuense, en 1915.

En aquellos primeros días de enero de 1877, Pedro Badanelli como presidente y José de Castro Merino como secretario, enviaban una carta al director al diario de Madrid El Campo: agricultura, jardinería y sport, 4 para presentarse como sociedad y para animar al resto de aficionados a la caza  a que se asociaran y reclamaran de los gobiernos municipales y provinciales unas normas para que la caza no se convirtiera en «desmanes y destrucción», sino en actividad reglada en beneficio de todos. Otra muestra más de la campaña de publicidad que emprendieron  fue la carta que un socio de la Liga llamado Blas Chiribrandi, escribía el mes de marzo al diario El Campo, elogiando los logros de la Sociedad, cuyo reglamento imponía el cumplimiento estricto de la veda, y prohibía la caza con reclamo, uso de linternas, lazos u «otros armadijos». 5

Para ilustrar mejor quién era el presidente de la recién constituida «Liga de Cazadores» de El Puerto, se puede añadir que en octubre de ese año de 1877 firmaba como Secretario del Consejo de Administración de la Sociedad Anónima «Compañía de la Plaza de Toros del Puerto de Santa María», cuyo presidente era Tomás Osborne 6. Además, ambos, Pedro y Tomás, eran Consejeros propietarios de la Junta de accionistas de dicha Compañía. 

| Calle Larga, engalanada para las fiestas a principios del siglo XX. A la derecha tienda de limpieza de  calzado, donde mas tarde se instalaría la zapatería de Roque y hoy hay una pequeña tienda de ropa; el Casino Portuense | Foto Centro Municipal Patrimonio Histórico.

A pesar de la existencia de estos prohombres portuenses en la dirección de la Liga, desde el principio se constituyó como una sociedad interclasista, a diferencia del Casino Portuense, y donde tenían a gala su carácter democrático, pues cazaban en los campos portuenses tanto trabajadores en paro como comerciantes y nobles. En febrero de 1898, con ocasión de los bailes de máscaras del Carnaval que organizaban todos los años, se decía en la prensa que la Liga era un «círculo democrático», pues reunía tanto a los más poderosos capitalistas y los hombres de la más elegante sociedad, como al pequeño artesano y al más modesto de los operarios, encerrando en su «hospitalario recinto» a lo más honrado y mejor de todas las clases sociales.  Se la señalaba como sociedad guardadora del amor patrio, destacando por su acción benefactora y solidaria, en favor de los más necesitados, en provecho de distinguidos artistas que no pasaban por una buena racha, o para socorrer a los damnificados por catástrofes o calamidades. 7 La «Liga de Cazadores» siempre era la primera en recaudar fondos para ayudar a las familias portuenses que así lo requerían.

Para completar el cuadro donde situar la visita de los oradores Gálvez y Monge, hay que conocer otro detalle, también desdibujado, de nuestra historia local.

En enero de 1895 se inauguró en El Puerto el primer Casino o Centro Republicano de la ciudad. Tuvo lugar al calor de los triunfos obtenidos en las elecciones a diputados provinciales del año anterior y a la ilusión generada por la anhelada fusión de distintas tendencias republicanas en la denominada «Unión Republicana», y por eso, en dicho Centro o Círculo portuense estaban representadas las tendencias de Salmerón (Republicano Centralista), Ruiz Zorrilla (Republicano Progresista) y Pi y Margall (Republicano Federal). Precisamente a esos tres dirigentes y a Isaac Peral, que había sido diputado independiente por El Puerto recientemente, se les nombraron presidentes honorarios.  El presidente del Centro Republicano fue el médico e inspector de Sanidad Don Adolfo Barra Asúnsolo, la vicepresidencia recayó en Guillermo Alberti, 8 y uno de los vocales fue el maestro Ricardo Alcón Touriño, director del Colegio Portuense de la calle Luna (primero) y Ganado (después).  Pero conviene saber que el Depositario de esa primera Junta directiva era José Barba González, que llegará a ser presidente de la «Liga de Cazadores» en 1903 y lo fue hasta mediados de 1905, y que entre los republicanos asistentes a dicha sesión inaugural estaban los «señores Canónica y Ligioiz», los cuales también formarán parte de la directiva de «Liga de Cazadores» años más tarde.  

Este Círculo Republicano tuvo una permanente y activa presencia en los acontecimientos políticos y sociales portuenses en los meses siguientes, pero pronto sucumbió a las interminables divisiones que se producían en el republicanismo español, y despareció al final de la década coincidiendo con la crisis del 98 y la muerte en un plazo de muy pocos años de los líderes Zorrilla, Pi y Margall y el mismo Castelar, antiguo líder y en ese momento denostado republicano «posibilista».                                                                    

Sin embargo, como el ave fénix, el republicanismo portuense resurgió con el nuevo siglo XX. En la Revista Portuense se informaba que en los primeros días de julio de 1903, los republicanos de El Puerto se reunieron en el local del «Centro de Productores» 9 de la calle Misericordia para reorganizar el Partido con arreglo a las directrices emanadas de la nueva «Unión Republicana» que habían conformado los líderes Nicolás Salmerón y Alejandro Lerroux en el mes de abril. El acto lo presidió Adolfo Barra, que ya era también entonces presidente de la Academia de Bellas Artes, y entre los 25 miembros elegidos para la Junta organizadora del Partido estaba de nuevo José Barba.                            

En la prensa de los meses correspondientes a 1904 ya no aparecieron noticias del nuevo Círculo Republicano, lo que pudiera indicar que su vida languideciera hasta casi desaparecer. El caso es que, por el contrario, los que sí serán objeto de noticia y protagonismo en los numerosos acontecimientos  de la vida social y política portuense serán las diferentes sociedades obreras (arrumbadores, zapateros, barberos o toneleros) y la agrupación socialista de El Puerto. 

***

Después de esta larga digresión histórica, ahora podemos entender por qué cuando los republicanos Gálvez y Monge llegaron a El Puerto no pudieron acudir al Centro Republicano como así ocurrió en otros pueblos de la provincia, pero tampoco fueron al Casino Portuense, de clara tendencia conservadora, y, sin embargo, optaron por los locales de la «Liga de Cazadores». Su presidente José Barba había sido dirigente republicano local y, aun siendo una sociedad «interclasista», ambos oradores contarían en ese ambiente con el interés y las simpatías necesarias para sus discursos.     

                             

| El Gran Hotel Vistalegre, desde el río.                                    

Y aún otra cosa; como se recogía en la prensa, Gálvez y Monge se alojaron en el Hotel de Vista Alegre, que aunque regentado en ese tiempo por un sobrino de Pedro, Bernardo Badanelly Cavallari, junto a su madre y su hermana, quizás el establecimiento seguía teniendo estrecha relación con la «Liga de Cazadores» y por eso los alojaron allí.                                                                                                                   

Antes de llegar a El Puerto en enero de 1905, los oradores Gálvez y Monje habían visitado en su gira propagandista a pie las provincias de Alicante y Murcia. Concretamente, en El Heraldo de Alcoy, de 28 de septiembre de 1904, y al día siguiente en La Defensa del mismo municipio alicantino, del día 29, se informaba de que ambos periodistas madrileños habían visitado la redacción para saludarlos y, además, en el diario La Defensa se anunciaba que en el ejemplar del día siguiente publicarían, como así hicieron, un poema de Maximiliano Muñoz Monje. Y un mes y medio más tarde, en la edición de Murcia del diario El Liberal, con fecha de 9 de noviembre de 1904, se escribía una pequeña nota anunciando que los «periodistas madrileños» Pedro Luís de Gálvez y Maximiliano M. Monge habían visitado la redacción del periódico y los habían saludado. Como sería un lugar común en todas las noticias posteriores, se decía que dichos periodistas recorrían Europa a pie para conocer a los grandes artistas y estudiar la vida de los vagabundos.

Su forma de actuar consistía en visitar primero las redacciones de los periódicos y revistas que editaban en las poblaciones que visitaban y allí se informaban de las sociedades donde podían dar sus charlas a cambio de alguna gratificación. En El Puerto, en ese momento, no había más periódico que el quincenario El Sudor del obrero (órgano socialista) en la calle Palacios 44, y el diario La Revista Portuense (de tendencia más conservadora y monárquica).  Del primero no hay constancia que lo visitaran, aunque es más que probable, pero lo que sí ha quedado impresa es la noticia de su visita a la Revista Portuense, cuya redacción estaba en la cercana calle Larga 116.  

En la Revista Portuense del 18 de enero de 1905, con una nota titulada «Periodistas a pie», se informaba que la noche anterior habían visitado la redacción «los ilustrados periodistas» Pedro Luís Gálvez y Maximiliano M. Monge, que venían realizando un periplo a pie que los llevaría por todo el mundo. De hecho, después de salir de Madrid a finales de 1903, ya habían recorrido Francia, Italia y Portugal, y ahora estaban en Andalucía. El objetivo del largo viaje, según el diario,  era escribir un libro sobre la vida de los vagabundos. Aclaraba que en las localidades por donde pasaban solían dar conferencias en Círculos y Casinos como forma de ganarse la vida, y terminaba la breve nota informando que se alojaban en el Hotel de Vista Alegre, situado en la Bajamar, junto al río Guadalete. 

Aun siendo republicanos, las conferencias de Gálvez y Monge no eran de contenido político sino que contaban de forma literaria y bella sus impresiones del largo viaje que habían emprendido desde el punto de vista social, histórico, artístico o filosófico. Es decir, narraban las crónicas de sus viajes, tan al gusto de los escritores y periodistas románticos del siglo anterior.  Por eso no dudaron en la Liga aceptar su ofrecimiento con el convencimiento de que sería del agrado de los socios de una «sociedad tan democrática».                                                                                                  

El 20 de enero la misma revista hacía la crónica de las conferencias que habían dado ambos periodistas en la Liga de Cazadores de El Puerto la noche anterior.  El redactor calificaba las conferencias como «notables a la vez que curiosas». Monge se centró en la historia de la pobreza en todas sus formas, «los secretos de la bohemia andante, las miserias y vicios que en todas partes corrompen a las ínfimas capas sociales». Pintó el cuadro más acabado de rateros, mendigos, saltimbanquis, titiriteros, toreros ambulantes, mercachifles, meretrices, cocotte de café-conciertos, etc., lo que mereció «bastantes aplausos». Gálvez, por el contrario, habló de la parte política de esa misma visión, realizando una historia comparativa de la situación en España con Italia y Francia, y sus palabras «vibraron tal vez exageradamente  con un pesimismo desconsolador», añadiendo el cronista que los españoles no debían juzgarse a sí mismos con «tal dureza».  Ante eso, un socio de la Liga de Cazadores pidió la palabra para expresar su desacuerdo con esa visión catastrofista de España y animaba a que la juventud actual se dedicara con entusiasmo al estudio y al trabajo, únicas formas de progreso y prosperidad. Aun así, pidió un «voto de gracias» a los conferenciantes que fueron nuevamente aplaudidos.   A continuación, leyeron ambos algunas poesías escritas por ellos, descritas como decadentistas por el redactor, aunque en algunas estrofas históricas, según él, «había inspiración y vigor». 

Estos jóvenes oradores, pues no habían cumplido ninguno de los dos los 22 años, debieron constituir un foco de atención y comidilla en El Puerto. Pedro Luís de Gálvez era descrito en la prensa como de «melena blonda», y debido a que hacían casi todos los trayectos a pie, su  vestimenta se parecía más bien a la de los peregrinos del Camino de Santiago, con una amplia capa y sombrero de ala ancha para resguardarse del sol. De hecho, el corresponsal en Jerez de La Correspondencia de España (Madrid) del 21 de enero 1905 anunciaba que procedente del Puerto habían llegado a Jerez, visitando El Ateneo y el Círculo Republicano, los periodistas Gálvez y Monge, escribiendo que «numerosos chicos los siguen por las calles, extrañando su estrafalario traje».    

Cuando el 30 de enero abandonaron Jerez y su comarca (pues también dieron discursos en Sanlúcar, Chipiona y Rota), se comunicaba en El Guadalete que habían cambiado de planes y que marchaban otra vez a El Puerto de San María, donde habían dejado «una inmejorable impresión», y que en el Casino Portuense darían otra conferencia. Sin embargo, en la Revista Portuense no hay constancia de esta segunda visita a nuestra ciudad, e ignoramos si se produjo. 

***

| Pedro Luis Gálvez, durante su estancia en la cárcel.

Esta historia sería más que suficiente para ilustrar un trocito de la historia de El Puerto, pero, andando el tiempo, después de ser detenido y encarcelado dos meses después, y de una vida rocambolesca, el malagueño Pedro Luís de Gálvez, que vivió muchos años en Madrid como reconocido y controvertido poeta y escritor bohemio, entró de lleno en la vida cultural y literaria de la capital de España.

Pedro Muñoz Seca
Allí conoció a Pedro Muñoz Seca, que le llamaba a Gálvez «Pedrito», y que cuando estuvo preso en la Cárcel de Madrid tras ser detenido en Barcelona en los primeros días de la Guerra del 36, fue visitado varias veces por Gálvez, entonces militante del Partido Sindicalista de Ángel Pestaña y que tenía algún cargo como inspector penitenciario. Es sabido que Gálvez ayudo y evitó el fusilamiento del famoso portero de fútbol Ricardo Zamora y de otros literatos como el poeta Emilio Carrere. Según su familia, a pesar de las graves acusaciones en su contra, también intentó salvar la vida de Pedro Muñoz Seca sin conseguirlo. Pedro Luís de Gálvez murió fusilado en Madrid al acabar la guerra y entre los hechos paranoicos que se le imputaban (¡se le acusaba de más de dos mil asesinatos!) estaba el haber firmado, o poco menos, la muerte de Muñoz Seca. Los descendientes de Gálvez lo niegan tajantemente y esgrimen a su favor la cantidad de personajes que precisamente le debían la vida en aquel revuelto y sitiado Madrid de los años 1936-1939.                       

Pedro Muñoz Seca fijó su residencia en Madrid a partir de 1904, pero es conocido que viajaba a El Puerto con frecuencia, siendo representadas e incluso estrenadas con su presencia en el Teatro Principal algunas de sus obras. ¿Acudió Muñoz Seca a la «Liga de Cazadores» aquél 19 de enero de 1905 y conoció a Pedro Luis Gálvez, uno de los conferenciantes de aquella noche?  Es solo una posibilidad, pero sería tan literaria que podemos imaginarnos la escena, y cómo la recordarían ambos protagonistas treinta años después en las lúgubres dependencias de la Cárcel de San Antón  de Madrid. | Texto: Manuel Almisas Albendiz.

Texto basado en el libro: María Marín Labrador, otra librepensadora gaditana olvidada por la historia, de Manuel Almisas Albéndiz (Ed. Suroeste, El Puerto, 2020; en prensa).

Para saber más sobre Gálvez:
- Reivindicación de don Pedro Luis de Gálvez a través de sus úlceras, sables y sonetos, de Francisco Rivas (Zut Ediciones, Málaga, 2014).
- Las máscaras del héroe, novela de Juan Manuel de Prada (Espasa Editorial, Madrid, 2017).


Notas:
1. El Campo (Madrid), año II, n.º 9, de 1 de abril de 1877
2. Diario de Córdoba, año XXVIII, de 26 de enero de 1877.
3. Enrique Pérez Fernández. Web Gente del Puerto. «Entrada 2.098. HOTEL VISTA ALEGRE. Que merecía su nombre a las mil maravillas». Disponible en el pulsando aquí              
4.  El Campo (Madrid), año II, n.º 6, de 16 de febrero de 1877.
5. El Campo (Madrid), año II, n.º 10, de 15 de abril de 1877
6. Gaceta de Madrid de 30 de noviembre de 1877.
7. Revista Portuense de 26 de febrero de 1898, págs. 1 y 2.
8. Este Guillermo Alberti es de segundo apellido «Salazar», que en 1891 apoyaba la candidatura de Isaac Peral frente a la lista conservadora, y que murió en Jerez en 1910.   No confundir con Guillermo Alberti Sánchez-Bustamante, tío carnal de Rafael Alberti, con dotes literarias, y que en 1900 perteneció a una Junta Carlista en El Puerto por lo que fue  detenido e interrogado en calidad de Secretario de la misma (El Guadalete, 7 de noviembre de 1900).
9. Este Centro o Liga de Productores (de «empresarios» diríamos hoy día) comenzó siendo la Liga de Contribuyentes desde diciembre de 1873, cuyo primer presidente fue Vicente Merello Alberti, pero a raíz de la constitución en 1899 de las Cámaras de Comercio, también en El Puerto se llamaron de esta forma: «Cámara de Comercio y Liga de Productores». Seguían el espíritu de su fundador a nivel nacional, el regeneracionista Joaquín Costa, y eran una asociación de comerciantes e industriales que se interesaban por el progreso de la ciudad, al margen de los partidos políticos turnistas de entonces: Liberales y Conservadores. Sus simpatías por ciertas tendencias republicanas era más que evidente.

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