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Cosas que pasaron en El Puerto (5) #6.413

Almendrita, un fantasma en Santa Clara

| Texto: Enrique Pérez Fernández | Imágenes generadas con IA

El 2 de junio de 1897, a las nueve de la noche, Manuel Almendra Periáñez, a los 23 años y a resultas de una tuberculosis pulmonar, según certificó el facultativo don Lorenzo Barrios, pasó a mejor vida. Hacía tiempo que venía arrastrando una cruel asma que apenas pudo aliviar inhalando vapor de eucalipto; dolencia que le impedía estar acostado, por lo que pasaba las horas, los días, sentado en el cierro de la casa donde vivía, el número 9 de la calle Santa Clara, en la acera izquierda, mirando desde Cielo.

Manuel no había nacido en El Puerto, sino en Alcalá de los Gazules, de donde llegó 18 años atrás, en 1879. Huérfano de padre y madre, vino, junto a su hermana María, de la mano de sus tíos Antonio Periáñez y Gertrudis del Manzano, y de su tío-abuelo Francisco Periáñez Salcedo. Todos de Alcalá. Desde entonces, su tío Antonio pasó la vida y sacó a la familia adelante ejerciendo en la Prioral de sochantre (quien dirige el coro y toca el órgano en los oficios divinos).

A las dos semanas de la muerte de Manuel Almendra apareció publicada en la Revista Portuense la siguiente noticia: “Un muerto que se aparece.- La fantasía popular, que abulta tanto los hechos, aglomera todos los días en la calle Santa Clara un inmenso gentío que se agolpa, para ver estampado, según dicen, en un cristal de un cierro, el rostro de un joven que hace poco tiempo dejó de existir. Las comadres del barrio comentan el hecho y entre la gente del pueblo y no del pueblo por desgracia, se da carácter de verosimilitud a tan graciosa invención.”

| En este cierro decían que se apareció el difunto Almendrita. Foto, Fito Carreto (Diario de Cádiz, 1996).

Incrédulo, el periodista acudió la tarde del 16 de junio al lugar de la supuesta aparición, y al día siguiente publicó una crónica de lo sucedido con los datos que pudo recabar. Al parecer, fue una niña vecina de la calle quien, acostumbrada a ver sentado en el cierro a Almendra, se percibió que continuaba viendo su rostro una vez muerto. La noticia corrió por toda la ciudad, y no pasó el tiempo para que muchos portuenses comenzaran a desfilar ante el misterioso balcón. Así lo contó el periodista: “Corrió velozmente la noticia, aglomeráronse los vecinos del barrio y todos hacían idéntica afirmación. Al poco, medio Puerto se detenía frente a la casa y desfilaba por frente al cierro origen del escándalo, hasta el extremo que acudió la guardia municipal, teniendo que despejar a viva fuerza. Para evitar que la gente continuara detenida en aquel sitio se quitó la puerta de cristales, donde afirmaban que se veía estampado el rostro del cadáver.

Pero apenas terminada la operación -continuaba informando el periodista-, por arte de magia o encantamiento según decían unas cuantas comadres allí agrupadas, apareció en otro cristal de distinta puerta del mismo cierro. Ya entonces no estuvieron conforme las opiniones, pues mientras unos decían que se veía en el cierro, otros afirmaban que hallábase en uno de los cristales de una farola de gas próxima, y entonces se adoptó el partido de apagar la farola.

| Frente a la casa, esquina a calle de la Rosa.

Ni esto fue bastante para que la gente estacionada allí se retirara, pues hasta bien entrada la madrugada permanecieron próximos a la casa numerosos grupos. El señor Periáñez quejose amargamente de lo que ocurre, deplorándolo mucho más porque tiene gravemente enferma a su esposa, y a la pena que les ha producido el fallecimiento de su sobrino, tienen que unir ahora la que les causa que las gentes promuevan tal escándalo frente a su casa a todas horas. Insistió el señor Periáñez y nos rogó que encareciéramos al señor alcalde el envío de una pareja de la Guardia Civil para que no permitiera por más tiempo lo que está ocurriendo.”

Te vas a quedar como Almendrita

Otra versión del suceso, prácticamente idéntica, tuve ocasión de conocerla por Luis Suárez Ávila, que conoció los hechos por boca de su abuela materna y de doña Candelaria Leal, quienes siendo muy niñas acudieron, como tantos portuenses, a contemplar al presunto espectro. A comienzos de los años 60, Luis relató la historia en la revista Cruzados inaugurando una sección que tituló ‘Personajes que van de boca en boca’. Aquí recogió el dicho popular, nacido a raíz de los hechos contados, Te vas a quedar como Almendrita, en referencia a alguien, generalmente un pesado o pejiguera, que se apalanca en algún sitio y no hay manera de que se mueva.

Muy popular en décadas pasadas, el dicho hoy está prácticamente desaparecido de la memoria de los portuenses. La única vez que lo escuché, en una conversación que mantenían dos señoras mayores, fue en 2013. En verdad, no podemos saber qué fue lo que ocurrió en aquel cierro de Santa Clara en la primavera de 1897; si realmente se manifestó el espíritu de Manuel Almendra, o solo fue una impresión óptica convertida luego en sugestión colectiva vivida como cierta. En cualquier caso, aquella supuesta aparición fantasmal nos dejó ese dicho nacido de la cultura popular que, para que no se olvide del todo, lo he recordado.

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Serie 'Cosas que pasaron en El Puerto'
El sexagenario y el lebrillo (1)
A La Andaluza la llamaron La Burra (2)
¡Esos niños! (3)
Febrero de 1933, la que se lió con las monedas (4)

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