“El Puerto no tiene que reinventarse, tiene que creérselo”

| Texto: José María Morillo
Alejandra Valencia Sánchez (Cádiz, 1976) ha construido su vida entre dos orillas: la gaditana que la vio nacer y El Puerto que la vio crecer. Profesional del turismo y firme defensora de la formación continua, ha desarrollado una trayectoria ascendente hasta asumir la dirección del Hotel Campomar Playa. Su experiencia combina gestión, vocación de servicio y liderazgo de equipos. Madre y empresaria, cree en los pequeños detalles como clave de la excelencia. Su compromiso pasa por impulsar un modelo turístico de calidad que ayude a que El Puerto vuelva a creer en sí mismo.
Alejandra es hija de José Valencia Roldán, gaditano, y de Milagros Sánchez Matabuena, portuense. Es la menor de dos hermanas, creció entre Cádiz y El Puerto de Santa María, dos escenarios que han marcado su carácter y su manera de entender el mundo. Aunque nació en la ciudad capitalina, desde los tres años pasaba los veranos en Valdelagrana, hasta que la familia decidió instalarse allí de forma definitiva. Fue entonces cuando se incorporó al colegio Grazalema, donde continuó su formación académica.

Formación y vocación
Sus primeros años escolares transcurrieron en Cádiz, con las Hermanas de San Vicente de Paúl. A los catorce años inició una nueva etapa en el colegio Grazalema, en Valdelagrana. Con el tiempo, su carácter comunicativo y su facilidad para el trato humano la llevaron a estudiar Turismo en Jerez de la Frontera. Complementó esa titulación con un Máster en Marketing Turístico por la Universidad a Distancia de Madrid, además de formación especializada en dirección hotelera, protocolo, atención al cliente en alemán, contabilidad financiera y el certificado de profesionalidad en docencia. Considera que la formación continua no es una opción, sino una obligación para quien aspire a mejorar y a hacer crecer su entorno profesional.

El Puerto, memoria y evolución
Su vinculación con El Puerto comenzó en la infancia, entre veranos, fines de semana y celebraciones familiares. La familia materna, numerosa y profundamente arraigada a la Ciudad, mantuvo siempre ese lazo vivo. Su madre regentó la primera lencería de El Puerto en la calle Larga (Larach), y aquellos paseos por el centro, iluminado y bullicioso, forman parte de sus recuerdos más nítidos. Las visitas al refino de Luis Pérez Grant –Las Novedades--, ligado a su familia, terminaron por consolidar la decisión de instalarse definitivamente en Valdelagrana.

Mientras su padre ejercía como profesor en la Escuela de Náutica, la familia encontró en El Puerto una tranquilidad difícil de igualar. Durante su juventud vivió los años de esplendor turístico y comercial de la ciudad, cuando era referente provincial por su dinamismo y su privilegiada ubicación. Con el tiempo, observó también cómo otros municipios supieron adaptarse e invertir en modernización y formación, dejando a nuestra Ciudad detrás.
A su juicio, El Puerto atraviesa una etapa de transición. Considera que la ciudad “tiene un renacer pendiente y que, paso a paso, trabaja para recuperar el protagonismo que le corresponde, por volver a ser lo que fue y será”.
Trayectoria profesional

Tras finalizar sus estudios de Turismo —en la última promoción de la histórica sede de la calle Francos (también conocida como Instituto Cirarda) en Jerez— inició su carrera en una empresa especializada en congresos y convenciones, donde adquirió experiencia en la gestión de grupos y eventos. Posteriormente se incorporó a la cadena Sol Meliá en Cádiz como recepcionista, consolidando conocimientos en atención al cliente, protocolo y estándares de calidad.

Su inquietud profesional y su carácter autodidacta la llevaron a ascender hasta ocupar la jefatura de reservas y la segunda responsabilidad en recepción en un nuevo establecimiento de la cadena en Jerez. Con la dirección hotelera como meta, asumió el reto de poner en marcha un hotel boutique desde su apertura, diseñando procedimientos y formando equipos bajo una filosofía clara: “en los pequeños detalles está la diferencia”. Más adelante ejerció como subdirectora de apartamentos turísticos en Chiclana, gestionando las áreas de operaciones y administrativa.
El Hotel Campomar Playa

Actualmente dirige el Hotel Campomar Playa, un establecimiento que nació como un proyecto familiar enfocado al turismo de playa y que, con el paso de los años, ha evolucionado hasta convertirse en un hotel moderno y consolidado. Ubicado en una de las urbanizaciones pioneras del turismo de clase media en El Puerto, el antiguo hostal creció en instalaciones y servicios hasta transformarse en hotel, acompañando el desarrollo turístico de la zona.
El establecimiento ofrece servicio de restauración tanto para huéspedes como para público externo, combinando buffet y carta con una cuidada relación calidad-precio. Dispone además de piscina para clientes alojados y una sala multiusos destinada a celebraciones familiares como a encuentros sociales, en un entorno privilegiado entre pinos. No hay que olvidar los conciertos y actuaciones que ofrecen en diversos momentos del año.

La propuesta gastronómica se apoya en la cocina tradicional andaluza, elaborada con productos locales y recetas propias de la zona. Esa apuesta por la autenticidad y la cercanía constituye uno de los principales rasgos diferenciadores del hotel.
Compromiso y redes profesionales
Pero si hay un motor que impulsa cada una de sus decisiones, ese es su hijo, José Domingo Valencia. “Ser madre es”, asegura, “el mayor orgullo de mi vida y la razón que da sentido a mi trayectoria”.

“A título personal pertenezco del foro Mujernova, donde hemos creado una red de sinergias con otras profesionales de distintos sectores”. Desde su responsabilidad al frente del hotel, apuesta por colaborar en iniciativas que impulsen y dinamicen El Puerto de Santa María.
Defiende el valor del trabajo bien hecho, la formación constante y la fidelidad a la esencia de cada proyecto. “Mi compromiso con El Puerto es seguir impulsando un modelo de turismo sostenible, cercano y de calidad, que ponga en valor lo mejor de nuestra tierra. El Puerto no tiene que inventarse, el Puerto tiene que creérselo y estar orgulloso de lo que podemos conseguir todos aportando un pequeño granito de arena”.
