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Milagros Gómez Benítez, todo corazón #6.510

Cuando la bondad deja memoria

| Texto: Familia Gómez Benítez
Dicen que a una persona se la conoce y se la define por la pasión y el corazón con la que afronta su vida. Cuando uno recorre la vida de Milagros Gómez Benítez, cariñosamente Milagritos para quienes la trataron de cerca, descubre el reflejo de las pasiones que le movieron por dentro y hacia afuera, que no solo definían quién era, sino también cómo enfrentó cada etapa de su existencia, cuya trayectoria dejó una huella imborrable en todos los que la trataron.

| Tarjeta de abastecimiento (racionamiento) de Milagros, fechada en 1950.

Milagros nació en un ya lejano año de 1950, tiempo todavía de posguerra y de privaciones en España y Europa después de un embarazo y parto difíciles para la sanidad de aquel tiempo. Esto le provocó durante toda su vida una complexión frágil y una salud algo quebradiza. A pesar de ello, la vida de Milagros fue un testimonio de entrega y lealtad inquebrantable a sus raíces y que estuvo marcada por sus grandes pasiones que la impulsaban con una energía especial, sus creencias religiosas y el amor incondicional hacia su familia.

| En una fotografía de los desaparecidos Estudios Garpre, Milagros junto a sus hermanos en la fotografía superior, seguida de José Antonio, Paco, Juan y debajo, Trini, Ana e Inmaculada.

Las Guías: escuela de valores y compromiso para toda la vida

| Milagros, la primera por la izquierda de la fila superior, con un grupo de las Guías del Movimiento Scout.

Tras estudios el Colegio de las Esclavas, fue una pionera en el movimiento scout femenino en El Puerto --conocido como Guías--, entregándose de lleno a esta causa, que de alguna forma definió su juventud, consolidó su espíritu de servicio y continuó participando toda su vida.  El escultismo no fue para ella solo una actividad, sino una manera de entender el compromiso, el servicio y la entrega. Perteneció a la Asociación de Antiguos Scouts y Guías de la provincia de Cádiz, manteniendo intactos los valores que aprendió y promovió bajo esa bandera.

Profesionalidad y cercanía en las oficinas de Fernando A. de Terry

Su recorrido profesional también refleja la persona íntegra y dedicada que fue. Tras desempeñar algunos trabajos temporales, Milagros encontró su lugar en las oficinas de la bodega Fernando A. de Terry, donde ayudó a organizar y mantener el departamento de Archivo. Allí fue una trabajadora apreciada, querida y respetada por todos, no solo por su profesionalidad, sino por su calidad humana. Su implicación iba más allá de sus responsabilidades, colaborando activamente en eventos como la tradicional fiesta del Día de Reyes organizada por la empresa para los hijos de sus empleados. Sirvió con dedicación a esta empresa hasta el momento de su prejubilación.

Entre la parroquia del Carmen y el Obispado de Jerez
Más allá de lo laboral, su vida espiritual fue otro de los pilares que la sostuvieron. Su relación con la Parroquia del Carmen se convirtió en uno de los compromisos más significativos de su vida. Allí forjó una profunda amistad con el párroco, Ramón González Montaño, y su familia, creando vínculos que trascendieron lo cotidiano.

| Milagros con el que fuera párroco de San Marcos, Ramón Gómez Montaño.

Durante largos años fue catequista y desempeñó labores en la secretaría parroquial, brindando su tiempo y habilidades en favor de su comunidad religiosa. Centenares de niños portuenses aún recuerdan su bondad, sus enseñanzas y su preparación para su primera comunión. Su pasión por ayudar también la llevó a colaborar en el Obispado de la Diócesis de Jerez, a donde se desplazaba todos los días. Posteriormente también participó activamente con las hermanas del Convento de las Concepcionistas de El Puerto, reforzando su propósito espiritual y mostrando así su inquebrantable espíritu de servicio.

| Milagros en la parroquia de San Marcos

Impulsada por un profundo afán de aprender, durante muchos años fue alumna de la Escuela de Adultos La Arboleda Perdida, donde encontró no solo conocimiento, sino también un espacio de crecimiento personal. Le interesaban especialmente los temas relacionados con el patrimonio de Andalucía y, de manera muy particular, todo aquello que tenía que ver con su ciudad, a la que sentía profundamente arraigada.

Aficionada a la fotografía, le gustaba coleccionar imágenes de rincones representativos de El Puerto que le gustaba compartir con todos. Formaba parte de asociaciones culturales como Betilo o la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y se apuntaba con entusiasmo a cualquier otra actividad y propuesta cultural que se organizara y que alimentara su curiosidad y su deseo de saber más.

Una vida marcada por los valores familiares

| Ana Benítez y Antonio Gómez.

Pero la principal y más entrañable de sus ocupaciones fue su familia, a la que dedicaba todo su tiempo libre. Milagros vivió siempre con sus padres y tras el fallecimiento de su progenitor, Antonio Gómez Sánchez antiguo capataz general de bodegas Osborne, se volcó por completo en el cuidado y atención de su madre, Ana Benítez Sánchez, asegurándose de que nunca le faltara compañía ni consuelo. Milagros compartía el profundo sentido religioso de su madre y siempre la acompañaba a todos los actos en la iglesia. Además, también compartía con su madre la pasión por las plantas y además de cuidarlas le gustaba regalarlas a todos

| Milagros con un libro sobre plantas.

Cuando falleció su madre en el año 2009 Milagros ocupó su lugar en la familia y mantuvo la casa familiar como punto de reunión y celebración de todos los eventos. Milagros participaba de los valores de sus padres que siempre mantuvieron que la mejor herencia que dejaron en vida fueron sus hijos y su familia.

Aunque la familia se mudó a comienzos de los años 70 de la calle Palacios, donde se nacieron y se criaron todos, a una casa perpendicular a la avenida de la Constitución, Milagros seguía añorando el centro de la ciudad. Por eso, pedía a sus hermanos que la acompañaran los sábados al mercado donde hacer sus compras y comentar las novedades de la semana

| En una reunión con sus hermanos de los sábados, en el centro urbano

El cariño que sentía por sus hermanos y sobrinos era igualmente incondicional; siempre atenta a sus necesidades y disponible en todo momento para ellos, pendiente de cada detalle de sus vidas, siendo ese apoyo constante que todos podían reconocer y que ellos siempre supieron corresponder. Su figura como hermana, tía, prima, cuñada, compañera y amiga deja un vacío profundo en todos.

El vacío que deja una persona buena
Milagros también deja tras de sí un legado de entrega, ternura y un profundo sentido de ayuda hacia los demás, poniendo en práctica uno de sus refranes preferidos era: Haz el bien y no mires a quien. Las huellas de Milagros permanecen en cada rincón donde depositó su amor y esfuerzo, las guías y scouts que ayudó a formar, los amigos y compañeros que le tomaron afecto, la parroquia a la que ofreció su tiempo y dedicación, y, sobre todo, en el corazón de una familia que supo ser testigo privilegiado de lo mejor que ella encarnó en vida.

| Reunión familiar.

Sus familiares seguirán echando en falta su generosidad, su cariño, sus llamadas diarias, sus mensajes, sus entrañables despistes que les sacaban una sonrisa y esa forma única de amar a su familia, a cada uno de ellos, involucrándose con todas sus alegrías con todos sus problemas. Su ausencia deja un vacío inmenso en el corazón de sus familiares y de todas las personas que tuvieron la fortuna de conocerla y de valorar su forma de ser.

La huella imborrable de Milagros
Así fue Milagros. Discreta, comprometida, generosa y profundamente humana. Una vida de entrega silenciosa, de afectos firmes y de una pasión constante por servir a los demás. En sus últimos meses una seria dolencia cardíaca la obligó a reducir su actividad y finalmente Milagros nos dejó el pasado 19 de enero. Porque, quizás, como en la célebre canción de Manuel Alejandro y Ana Magdalena, a Milagros se le rompió el amor de tanto usarlo.

2 comentarios en “Milagros Gómez Benítez, todo corazón #6.510

  1. jesús suárez ávila

    Buena persona , entregada y generosa, tal como se dice de ella más arriba. Dios la tenga en su Gloria.

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