
El director de la Fundación Osborne repasa su trayectoria, reivindica la gastronomía portuense y destaca la formación como vía para transformar vidas, poniendo en el centro de la actividad profesional a las personas.
| Texto: José María Morillo
El pasado 3 de septiembre se cumplieron veinticinco años de la incorporación de Iván Llanza Ortiz (Barcelona, 1976, pero criado y ensolerado entre Jerez y El Puerto) al Grupo Osborne. Su trayectoria lo ha llevado desde las relaciones públicas de Cinco Jotas, Osborne en Malpica de Tajo y Bodegas Osborne en El Puerto hasta la dirección de Comunicación Corporativa, Relaciones Institucionales y Relaciones Públicas del grupo. Desde 2020 dirige la Fundación Osborne, donde destaca con especial satisfacción la labor social de la Escuela Gastro, dedicada a abrir oportunidades de empleo a través de la formación en hostelería. Es, además, uno de los directores del título ‘Experto universitario en Restauración e Inclusión Social: cocina, cultura y comunidad’, impulsado junto con la Fundación Universidad de Cádiz. Expresidente de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo y actual presidente del Club Puerto Landrovero, combina su vinculación con la enogastronomía y la cultura con la afición por los vehículos clásicos. También se atreve con algunas expresiones y proverbios en chino mandarín, aprendidos para facilitar las relaciones profesionales con sus interlocutores asiáticos.

Iván nació en Barcelona el 21 de mayo de 1976, siendo el cuarto de cinco hermanos, todos varones. Se crió entre Jerez y El Puerto y estudió en Sevilla y Córdoba. También ha vivido en Londres, Jabugo, Aracena, Galaroza –estas últimas en la provincia de Huelva-- y Talavera de la Reina (Toledo). Desde hace veinte años tiene la fortuna, según afirma sin titubeos, de “residir en la Ciudad del Vino Fino y las tortillitas de camarones”. Casado con Soledad Fernández Halcón tienen tres hijos: Tomás, Iván y Petra, todos nacidos en El Puerto.
1976
El año de su nacimiento era alcalde de la Ciudad Manuel Martínez Alfonso. El Grupo Blend, ofreció en la Casa de la Cultura un recital sobre la producción musical de los Beatles en la década de los sesenta. En el desaparecido Cine Moderno se proyectaba, en la Gran Gala Taurina Cinematográfica, un documental considerado como una joya taurina, con las figuras del toreo: Joselito, Belmonte, Manolete, Arruza, Ordóñez y El Cordobés. Aquel verano se constituyó en El Puerto un grupo político de centro derecha: el Grupo de Acción Regional, primer intento de la Unión Regionalista Andaluza, en torno a Luis Jáudenes.

Los Reyes de España hicieron una fugaz visita a El Puerto, que presenciamos, en su primer viaje oficial a la provincia, el 1 de abril. El 21 de agosto de ese año se celebró un Festival de Música, organizado por el Partido Comunista, en el Polideportivo; actuaron Carlos Cano y Manuel Genera desplegándose entre el público una bandera andaluza. En la desaparecida Librería Alberti se podía leer una pintada contraria a la militancia política del poeta portuense.
Volviendo a nuestro protagonista, Iván es técnico especialista en Gestión de Empresas Agrícolas y Ganaderas y licenciado en Ciencias de la Comunicación, en la especialidad de Publicidad y Relaciones Públicas, por CEADE Sevilla. También ha cursado formación de Wine & Spirit Education Trust, entre otros programas relacionados con el sector del vino y las bebidas.
Ha sido jefe de Relaciones Públicas de Cinco Jotas, de Osborne en Malpica de Tajo y de Bodegas Osborne en El Puerto. Posteriormente ejerció como director de Comunicación Corporativa, Relaciones Institucionales y Relaciones Públicas del Grupo Osborne. Desde 2020 dirige la Fundación Osborne.

El pasado 3 de septiembre se cumplieron 25 veinticinco años vinculado al Grupo Osborne que han permitido a Iván Llanza conocer de cerca la empresa y, sobre todo, a las personas. Cuando llegó, buscaba, como cualquier joven, un empleo estable y de calidad que le permitiera seguir aprendiendo, aplicar los conocimientos adquiridos en la carrera y comenzar a desenvolverse por sí mismo. Con el tiempo descubrió que, con esfuerzo y una actitud positiva, aquella oportunidad podía convertirse en una carrera profesional que ya dura veinticinco años. “Entre amigos, bromeo con que estoy haciendo las prácticas en empresa más largas de la historia”.

--Ha pasado como directivo del Grupo Osborne por la comunicación corporativa, las relaciones institucionales y las relaciones públicas de las empresas del grupo citadas. ¿Qué aprendió en aquellos destinos que todavía aplica como director de la Fundación Osborne?
--En las organizaciones, lo más importante son las personas. Por eso, debemos rodearnos de profesionales con valores, experiencia y conocimiento, pero también de buenas personas. Defiendo la humildad y la capacidad de escuchar, porque siempre hay algo que aprender de quienes están alrededor. Concedo gran importancia a construir relaciones profesionales y personales sólidas: se dedica tanto tiempo al trabajo que muchos compañeros terminan convirtiéndose en amigos que permanecen para siempre en la memoria. La generosidad, la empatía, una actitud abierta y, sobre todo, el cumplimiento de la palabra dada, son los que conforman la verdadera marca personal y aquello que los demás recordarán con el paso del tiempo. Si tuviera que señalar mi mayor mérito profesional, elegiría haber dejado buenos amigos, tanto dentro como fuera de Osborne, en todos los destinos en los que he trabajado.
El Toro de Osborne

El Toro de Osborne es un símbolo que parece pertenecer ya a todo el mundo. A Llanza le ha correspondido proteger y comunicar una marca que también forma parte del paisaje sentimental de un país. Iván comienza aclarando que el Toro de Osborne es una marca registrada propiedad del Grupo Osborne. Recuerda que tiene muchos admiradores, aunque insiste en que su propiedad corresponde a Osborne y vincula ese legado a la familia. Durante más de una década tuvo la responsabilidad de explicar y matizar esta cuestión, una tarea que compara, con humor, con ejercer de mayoral de una ganadería cuyos toros son de metal. Afortunadamente, pudo aprender de personas a las que considera grandes maestros.

Recuerda especialmente a José Antonio Osborne Vázquez, quien fue director de Publicidad de Osborne, a quien describe como un auténtico sabio de la empresa familiar y del sentido común, que plantó toros por toda España. También menciona a Félix Tejada, el herrero de forja que convirtió su oficio en una pasión y le contagió su amor por la construcción de los toros de carretera, una labor que hoy continúan sus hijos. Extiende su agradecimiento a los compañeros que le enseñaron a planificar y ejecutar, con rigor profesional y dentro de las limitaciones presupuestarias, las tareas de comunicación, conservación y defensa de la marca y de las siluetas de los toros. De todos ellos aprendió que antes de hablar hay que saber escuchar y que, aunque tomar decisiones suele ser delicado y complejo, resulta peor no tomarlas y dejarse arrastrar por la corriente.

--En estos veinticinco años, ¿cuál fue la situación más difícil que le tocó explicar públicamente? ¿Cambió después su manera de entender la comunicación empresarial?
--Estar al frente de la comunicación corporativa de una empresa familiar dinámica, innovadora y siempre dispuesta a adelantarse a su tiempo. Gestionar esa realidad no ha sido sencillo. Algunas decisiones estratégicas solo se comprendían plenamente con la perspectiva de los años, lo que generaba una inevitable sensación de vértigo.
En las organizaciones, lo más importante son las personas"
A lo largo de estos años hemos afrontado crisis de muy diversa naturaleza: relacionadas con los mercados, los hábitos de consumo, las nuevas tendencias, los conflictos sectoriales y las modificaciones normativas, aunque las situaciones más complejas han sido siempre las relacionadas con las personas. Precisamente esas experiencias han reforzado mi convicción de que la comunicación empresarial no consiste únicamente en transmitir mensajes, sino en comprender el impacto que las decisiones tienen sobre quienes las reciben. He aprendido que la transparencia, la empatía y la cercanía, especialmente en los momentos difíciles, porque son las personas quienes dan sentido a las empresas y quienes más necesitan acompañamiento cuando llegan tiempos de incertidumbre.

Iván Llegó a estudiar chino mandarín durante la etapa en la que el grupo empresarial chino Fosum formó parte del accionariado de Osbr. Aprendió que el idioma importa y, especialmente, que conviene entenderlo (ríe), una observación que acompaña con humor. Considera una muestra de cortesía profesional interesarse por la cultura de las personas con las que se va a trabajar, porque ese esfuerzo facilita las relaciones. No afirma que hable chino, pero sí que unos cuantos proverbios, expresiones y palabras básicas relacionadas con los alimentos y las bebidas le permiten arrancar una sonrisa a un interlocutor chino en cualquier rincón del mundo. Recuerda que siempre agradecieron su esfuerzo por aprender el idioma, aunque fuera de manera imperfecta, o m?m?h?h?.

--Ha organizado encuentros ligados al deporte, la empresa, la cultura y la formación. ¿Qué convierte un acto en algo memorable cuando se apagan los focos y se marchan los invitados?
--Que realmente sea una propuesta honesta, que haya verdad en el discurso y no sólo humo y luces, brillar puedes conseguirlo, pero ser recordado eso ya es otro cantar. También en este capítulo es importante estar rodeado de un buen equipo de compañeros y proveedores que ejecuten de manera coordinada una melodía, un acto debe desarrollarse como si fuera una orquesta sinfónica. Todas las personas que intervienen son importantes los que reciben reconocimiento y aquellos que están trabajando para que se desarrolle el evento según lo previsto.
La Escuela Gastro

No duda en considerar la Escuela Gastro la mejor iniciativa social que han puesto en marcha desde la Fundación Osborne, de la que habla con especial orgullo. Ayudar a transformar vidas mediante una formación orientada al empleo es una experiencia que a Ivan le llena el corazón. Explica que el equipo ríe y llora con alumnos que han atravesado situaciones muy difíciles y cuyos éxitos constituyen la mayor motivación para continuar. La expresión que emplean, “en nuestros fogones se cocinan oportunidades”, resume ese propósito. Recuerda el caso de Aliou, quien, según relata, tuvo que abandonar su ciudad en Senegal después de criticar a su Gobierno durante unas reuniones estudiantiles en la universidad y recibir la recomendación de salir del país por su seguridad. Hoy lo describe como un hombre nuevo, libre y feliz, que trabaja en Plato al Centro. También menciona a José María, de El Puerto, que llegó en un momento de gran dificultad personal y logró sacar fuerzas de flaqueza para salir adelante y ayudar a su familia. Actualmente es, en sus palabras, un buen profesional de la hostelería y un buen amigo. Iván podría continuar durante horas, porque cada alumno afronta un reto personal: la escuela lo impulsa, pero el éxito, subraya, “pertenece al propio alumno y a su esfuerzo”.

La Escuela Gastro ha formado a más de 250 personas de unas veinte nacionalidades. Señala que uno de los principales retos es encontrar la motivación para transformar la propia vida. A ello pueden sumarse las dificultades del entorno familiar, el desconocimiento del idioma, la falta de un permiso de trabajo activo o la ausencia de una primera oportunidad por la desconfianza de los empleadores. Añade un obstáculo que considera mayúsculo: el alojamiento. Incluso después de formarse, encontrar empleo y alcanzar cierta estabilidad, muchos alumnos se enfrentan a la falta de oferta de vivienda. Lo describe como un drama general que se agrava en las localidades costeras.
En nuestros fogones se cocinan oportunidades"
--La Fundación Osborne ha comunicado tasas de inserción laboral próximas al 95 %. ¿Cómo se mide ese resultado y qué seguimiento hacen cuando los antiguos alumnos llevan uno o dos años trabajando?
--Afortunadamente seguimos en contacto con los alumnos una vez finalizado el curso y nos mantienen informados de su situación laboral, algunos de los chicos incluso vuelven a la Escuela y ahora ellos imparten algunos talleres de formación, cadena de favores le llamamos. Nuestro compromiso es que si ellos hacen un curso notable nosotros les encontramos oportunidades de empleo de calidad en la zona o también fuera del Puerto. Hoy tenemos alumnos trabajando por toda la provincia, también en Sevilla, Madrid, Barcelona o Bilbao. En ocasiones cuando se quedan sin empleo, por cualquier circunstancia, regresan por la Escuela y les ayudamos enfocar la búsqueda y encontrar un nuevo establecimiento.

Ivan Llanza es codirector del título ‘Experto universitario en Restauración e Inclusión Social: cocina, cultura y comunidad’. Nos explica que han creado conjuntamente con la Fundación Universidad de Cádiz una titulación académica que reconoce el aprendizaje de los alumnos y expresa su agradecimiento al decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación y a su equipo. Considera que este reconocimiento les permite mejorar el currículo, continuar estudiando y, según señala, apoyar solicitudes de arraigo vinculadas a los estudios. También destaca su valor durante una entrevista de trabajo: puede despertar el interés de quien entrevista y abrir una conversación más amplia sobre la formación recibida. Para Llanza, mejorar la empleabilidad exige trabajar en todos estos aspectos, y contar con el aval de la Universidad de Cádiz supone una ventaja para los alumnos y un respaldo para la Fundación.
Si hace un curso notable, nos dejaremos la piel para que encuentre un empleo de calidad"
--El convenio con AFANAS busca mejorar la empleabilidad de sus usuarios. ¿Qué adaptaciones harán falta para que la inclusión se traduzca en puestos de trabajo reales y sostenibles?
--AFANAS es una gran institución en nuestra Ciudad y poder contar con su experiencia a la hora de ayudar a las personas es un gran aprendizaje para nosotros. Comenzamos primero con los chicos del centro de internamiento de menores que necesitan volver a integrarse en la sociedad y hemos tenido muy buenas experiencias, ahora también hemos comenzado con chicos con discapacidad, pero la realidad es que no tenemos experiencias previas y desconocemos aun todas las barreras que tienen que superar en la inserción laboral. Nosotros vamos a hacer lo mismo que hacemos con todos los alumnos, si hace un curso notable, nos dejaremos la piel para que encuentre un empleo de calidad.

--Más de diez años como miembro de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo, que presidió hasta el año pasado. Desde esa experiencia, ¿qué producto, oficio o tradición gastronómica de El Puerto cree que aún no recibe la atención que merece?
Llevo muchos años vinculado al turismo y la gastronomía, y presidir la Academia fue una experiencia muy enriquecedora. Ha sido gratificante contribuir, de forma altruista, a poner en valor el trabajo de productores, transformadores y comercializadores. Hoy sigo defendiendo esos objetivos en el ámbito provincial y para ello hemos creado la Academia de Gastronomía y Turismo de la Provincia de Cádiz.
Menos smash burgers y más papas con chocos"
Me apasiona Cádiz y me siento un privilegiado. De El Puerto destacaría la sal como producto y la tonelería como oficio. También reivindico los guisos marineros, cada vez menos presentes en las cartas de tapas de la Ciudad: ‘Menos smash burgers y más papas con chocos’.

Ivan ha recorrido Europa, China, Japón y Norteamérica, y preside el Club Puerto Landrovero. En su primera excursión con su Land Rover Serie II de 1976 sintió que recuperaba el olfato: al no tener ventanillas, podía apreciar el aroma del campo, la humedad después de la lluvia, una candela lejana o el aceite del motor. También comprendió que, aunque el destino importa, los pequeños detalles del camino y las personas que acompañan hacen memorable una travesía. En el club combinan los vehículos clásicos Land Rover con la naturaleza, la gastronomía y la cultura. Han visitado la dehesa de La Almoraima, en Castellar; salinas de Puerto Real; el entorno de Doñana en La Algaida, Sanlúcar; las lagunas de Cuarto Salado, en El Puerto, e incluso Sierra Nevada. Nunca corren —bromea con que es imposible— y respetan el entorno natural. “En muchas ocasiones recaudamos fondos para las monjas del Espíritu Santo. Lo pasamos muy bien y, dentro de nuestras posibilidades, ayudamos a quienes atraviesan dificultades”.

Como colaborador de medios y observador de El Puerto desde hace un cuarto de siglo, considera que “la apertura de nuevos establecimientos hoteleros, hosteleros y de ocio de calidad es innegable en la Ciudad”. A su juicio, la oferta es cada vez más amplia y variada, lo que contribuye a que los viajeros valoren mejor El Puerto como destino. Reconoce que habrá quienes discrepen, pero está convencido de que la Ciudad ha mejorado su posicionamiento turístico. También aprecia un amplio margen de mejora y enumera, sin establecer prioridades, el desarrollo de los deportes náuticos, el potencial de las canteras del cerro de San Cristóbal, el impulso de las excavaciones en el poblado de Doña Blanca, las rutas a caballo y los senderos para bicicletas en los pinares de la Arboleda Perdida, la adaptación de los horarios de los museos a los visitantes y el aprovechamiento de las playas durante el invierno mediante actividades o eventos singulares.
--¿Un alegato final para esta crónica-entrevista?
--Cuando llegué a Osborne no sabía cuánto tiempo permanecería en la empresa y nunca imaginé que transcurrirían veinticinco años. Atribuyo esa continuidad a la confianza de la familia Osborne y al apoyo de mis compañeros a lo largo de todos estos años. Estoy gradecido a mi familia, a mis amigos y a todos los colaboradores que tanto me han ayudado a lo largo de estos más de nueve mil días de fructífera y divertida vida profesional.
