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6.718. Francisco J. Giles Guzmán. Una vida entre la arqueología y la historia de El Puerto #6.718

| Fran Giles en Vanguard Cave, en Gibraltar. Registro lítico y óseos de los niveles inferiores, aún inéditos, descubierto por nuestro protagonista | Año 2023

El arqueólogo e historiador Fran Giles Guzman repasa una vocación nacida en el Museo Municipal, su experiencia investigadora en Gibraltar y su vinculación con el yacimiento de Doña Blanca en la que colabora desde 2024. Defiende una divulgación cercana, una inversión continuada en patrimonio y la duda como herramienta del conocimiento. En su trayectoria figuran más de sesenta publicaciones científicas y colaboraciones en revistas como Nature y Science. Es presidente del Aula de Historia Menesteo, editora de la Revista de Historia de El Puerto.

| Texto: José María Morillo

La arqueología forma parte de la vida de Francisco J. Giles Guzmán, Fran para sus amigos, desde mucho antes de convertirse en su profesión. Sus primeros recuerdos transcurren entre excavaciones, piezas y mesas de laboratorio, al lado de su padre, Francisco Giles Pacheco, director fundador del Museo Municipal de El Puerto de Santa María. Aquella infancia marcó una trayectoria dedicada a investigar el pasado y a compartirlo con la sociedad.

Nacido en Jerez de la Frontera el 16 de junio de 1976, es hijo de Giles Pacheco y de Ana Guzmán Sigler, profesora de Latín y Griego y directora durante más de una década del IES Padre Luis Coloma, jerezano. Es el mayor de cuatro hermanos y habla con orgullo de su hijo, Fran Giles Ruiz de Bustamante.

1976. El año del nacimiento de Fran

Aquel año era alcalde de la Ciudad, Manuel Martínez Alfonso y la población contaba con 63.756 habitantes. En verano se constituyó en El Puerto el denominado Grupo de Acción Regional —grupo reformista— lo que vino a ser el conato de la Unión Regionalista Andaluza. También el Partido Demócrata Andaluz, tributó un homenaje al profesor Carlos Ollero, pionero del reformismo, en El Puerto.

La crisis hispano marroquí por la territorialidad de las aguas donde faenaban los pesqueros portuenses provoco el amarre de la flota. Mientras en el cine se estrenaba Tiburón, de Steven Spielberg se producía una crisis del transporte urbano en El Puerto.  Se proyectaba una nueva prisión en el término municipal (Puerto I y Puerto II) que también absorbería la población reclusa de la cárcel gaditana.

| Un joven de 16 años, Fran Giles, en el yacimiento de Castellón Alto en Galera (Granada).

Nuestro protagonista cursó Primaria entre el CEIP Alfonso X el Sabio, en Jerez, y el CEIP Las Banderas, en El Puerto; después estudió en el IES Padre Luis Coloma. De aquellos años destaca una formación que trascendió las aulas: «Me transmitieron valores éticos que han moldeado mi forma de ser y de entender la realidad». Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz, amplió su formación con estudios de posgrado en la Universidad de Granada y en Liverpool John Moores University.

Su trayectoria lo ha llevado de los yacimientos de la provincia a las cuevas de Gibraltar y, de nuevo, a la bahía de Cádiz. En esta conversación, los recuerdos personales se entrelazan con la investigación, la defensa del patrimonio y una convicción: conocer la historia también exige saber contarla.

| En esta imagen vemos a Fran con su padre, Francisco Giles Pacheco, su hermana y sobrinas, durante una visita al Museo Municipal Hospitalito.

El origen de su vocación está ligado a su padre y al Museo Municipal de El Puerto, una institución que considera el germen de su memoria. Desde niño lo acompañaba a las excavaciones: con apenas seis años ya estaba con él en yacimientos como el santuario fenicio-púnico de La Algaida, en Sanlúcar, o la portuense Barriada del Pilar, donde el museo realizó una de sus primeras intervenciones, en 1982.

| Excavación en la Barriada del Pilar, la primera que realizó el Museo Municipal. Agachado, Paco Giles Pacheco. En el corte, Nani Delgado Poullet y Juan Fernández. Detrás, de izquierda a derecha, Juan José López Amador, Juan Taboada Saborido, Javier Maldonado Rosso, Enrique Pérez Fernández, José Antonio Ruiz Gil, Jesús Montero Vítores y José López.

Juan José López Amador, José Joaquín López Amador, José Ignacio Delgado Poullet, ‘Nani’, José Antonio Ruiz Gil, Ernesto Rincón Cuenca y José Luis Salmerón forman parte inseparable de aquellos recuerdos. En el laboratorio, Fran se tomaba muy en serio su papel de «restaurador» infantil, con los juegos de carpintería y mecanos que le compraba su padre, mientras los mayores trabajaban. «Mi interés creció con los libros de historia para niños que él me regalaba y con las lecturas de su biblioteca familiar». A los doce años empezó a participar en prospecciones por las terrazas del Guadalete con el equipo paterno, junto a José María Gutiérrez, Antonio Santiago, Esperanza Mata y Luis Aguilera. Fueron años de aprendizaje diario.

En Venta Micena (Orce, Granada) en el centro de la imagen. Delante, con sombrero de cuero, Juan José López Amador | Año 1995.

--Actualmente participa en las excavaciones del Castillo de Doña Blanca con el grupo Phoenix Mediterranea de la Universidad de Cádiz. ¿Qué preguntas intenta resolver esta etapa de investigación y qué pueden aportar sus resultados al conocimiento de la historia de la Bahía?
--Mi regreso profesional a la bahía de Cádiz coincidió en 2024 con las intervenciones dirigidas por Ana Niveau de Villedary en Doña Blanca, un yacimiento clave que está muy cerca de mi casa. Me uní como colaborador a este equipo joven y riguroso. El trabajo se centra en profundizar en el conocimiento del sistema defensivo de la ciudad durante la etapa púnico-helenística. Pero la experiencia me dice que una excavación también acaba planteando preguntas que no estaban previstas. Confío en que este proyecto abra nuevas interpretaciones y contribuya al conocimiento y a la valoración del patrimonio de El Puerto.

| Excavando en Doña Blanca la semana pasada.

—Vive en la calle Lebrillo y estudia cerámicas de hace milenios: una coincidencia con resonancias profesionales. Más allá de la anécdota, ¿qué necesita Doña Blanca para desarrollar su potencial?
—Investigación, conservación y divulgación son los tres pilares de la gestión patrimonial. Para sostenerlos hace falta un compromiso real de las administraciones, aunque también debemos preguntarnos qué exige la sociedad y qué lugar concede a su patrimonio. Doña Blanca ha reactivado sus investigaciones, pero arrastra carencias y tiene un potencial enorme para la Bahía. Necesita un proyecto claro, planificación y medios. No hablo necesariamente de grandes desembolsos, sino de una inversión continuada que permita trabajar con perspectiva. Si comparamos sus posibilidades con los recursos que ha recibido, el margen de mejora es muy amplio.

| Atendiendo a Salvador Santos, de Onda Cádiz TV, para el programa 'Zona Historia', en el yacimiento de Doña Blanca | Año 2025.

En ERA Cultura participó en proyectos como el Museo Etnográfico de Medina Sidonia y otros planes; además, imparte conferencias y ha desarrollado actividades para escolares, universitarios y público general. Y es que, la experiencia acumulada en proyectos de museografía, restauración y actividades para públicos diversos le lleva a identificar el conocimiento y la pasión como las principales herramientas para despertar el interés por la arqueología. A ambas suma una comunicación natural, clara y alejada de la pedantería, capaz de explicar conceptos complejos sin perder profundidad.

Ni el arqueólogo provoca retrasos ni sobrecostes en las nuevas construcciones, ni es cómplice en la destrucción patrimonial

Entre los obstáculos que afronta la profesión señala dos visiones simplificadoras: la que atribuye al arqueólogo preventivo la responsabilidad de retrasos y sobrecostes o, en el extremo contrario, lo convierte en cómplice de la destrucción patrimonial; y la de ciertos discursos pseudocientíficos que presentan a los investigadores como encubridores de un pasado grandioso y mítico. A su juicio, algunas formas de comunicación favorecen estos mensajes por su capacidad para atraer atención y generar rentabilidad. Frente a ellos, reivindica explicaciones rigurosas y cercanas.

El Aula de Historia Menesteo aborda la historia local con rigor y sin complacencias

| En la Tertulia del Aula de Historia Menesteo, junto a Carolina Pérez Infantes, joven investigadora del equipo de Doña Blanca.

En su vinculación como presidente del Aula de Historia Menesteo, editora de la Revista de Historia de El Puerto, sitúa como prioridades mantener la exigencia científica y reforzar la presencia de la entidad en la ciudad. Considera que su trayectoria constituye un referente por abordar la historia local con rigor y sin complacencia. Para acercarla a las nuevas generaciones propone actividades accesibles, debates abiertos y una participación juvenil que vaya más allá de la asistencia como público. Defiende que los jóvenes asuman también el papel de protagonistas y ponentes, y anima a quienes empiezan a investigar a presentar sus trabajos fuera del ámbito universitario. El encuentro con personas de intereses y conocimientos diversos representa, en su opinión, otra forma de aprendizaje.

| De izquierda a derecha, Diego Salvador, Fernández, Fran Giles y Giles Pacheco en la Cueva de Gorham's (Gibraltar) | Año 2016

—Entre 2014 y 2024 desarrolló su actividad profesional en el Museo Nacional de Gibraltar y participó en la codirección de excavaciones del complejo de cuevas de Gorham. ¿Qué cambió aquella experiencia en su manera de investigar?
—Trabajar a diario en yacimientos de relevancia mundial como Gorham supone un aprendizaje continuo. La complejidad de estas cuevas obliga a afinar los métodos y a revisar constantemente lo que creemos saber. Colaborar con científicos de distintas especialidades y de primer nivel internacional transformó mi perspectiva. Me aportó conocimientos, nuevas maneras de abordar los problemas y relaciones y alianzas profesionales muy valiosas.

—Una parte importante de sus investigaciones se centra en las herramientas de piedra. ¿Qué puede leer en ellas sobre quienes las fabricaron y utilizaron?
—Una herramienta lítica aislada dice muy poco. Para comprenderla necesitamos conocer el contexto en el que apareció. La piedra empieza a «hablar» cuando estudiamos de dónde procede la materia prima, qué distancia hubo que recorrer para conseguirla, qué limitaciones ofrecía, cómo se trabajó y para qué se utilizó. También importa su relación con otros hallazgos, como estructuras de fuego o enterramientos. Todo ello permite aproximarnos a las decisiones, los conocimientos y las actividades de aquellas poblaciones. La realidad humana, tanto la actual como la del pasado, es compleja; su estudio debe asumir esa complejidad.

| El pasado domingo 25 de octubre, explicando desinteresadamente a la través de 'Qartare' a un nutrido grupo de 150 personas el yacimiento de Doña Blanca, organizado por la Asociación de Amigos de la Sierra de San Cristóbal.

—¿Algún estudio le ha obligado a revisar una idea que daba por buena?
—Prefiero hablar de conclusiones que se revisan a la luz de los datos antes que de ideas que hay que «defender». La arqueología interpreta comportamientos humanos y debemos ser conscientes del margen de subjetividad que eso implica. Durante mi formación consideraba probable que la transición del Paleolítico al Neolítico en Andalucía hubiera sido un proceso predominantemente autóctono. Las lecturas y el estudio directo de los datos me llevaron a revisar aquel planteamiento.

En debates como la llegada de las poblaciones humanas o la pervivencia neandertal en el sur de la península, trato de mantener una posición coherente con las evidencias, tanto las de nuestros trabajos como las aportadas por otros equipos. Eso exige matizar conclusiones y valorar modelos distintos, incluso cuando se presentan como definitivos, matizando detalles sin necesidad de dar giros de 180º.

| Comenzando sondeos de arqueología medieval en Gibraltar

—También ha trabajado en arqueología preventiva y en el estudio del Gibraltar medieval. ¿Qué experiencias podrían servir para conciliar desarrollo urbano y conservación en El Puerto?
—Los dilemas se repiten en muchos lugares. Las diferencias suelen estar en los presupuestos, las herramientas de gestión y la capacidad para mantener una planificación. Con demasiada frecuencia, las actuaciones dependen del interés político o mediático del momento. Sin un proyecto estable, resulta difícil dar continuidad a la conservación y a la divulgación. Hay museos y centros históricos europeos que ofrecen una imagen magnífica, pero detrás de esa presentación también existen problemas de gestión y necesidades pendientes. La experiencia de otros lugares puede ayudarnos, siempre que la estudiemos más allá de las apariencias.

—En el trabajo, ¿lo mueven más los objetivos o las personas?
—Necesito tener un objetivo: investigar, divulgar o gestionar proyectos de mi disciplina, por ese orden de preferencia. Es mi primer impulso; sin él no me siento pleno. Pero también necesito estar acompañado de buenas personas. Para ser un buen profesional, lo primero es saber tratar a los demás. Mi experiencia me ha enseñado que trabajar en un ambiente que resta dificulta los resultados y termina afectando al bienestar personal.

| Fran Giles, contempla la estatua de Charles Darwin, autor de la teoría de la evolución y la selección natural | Museo de Historia Natural de Londres (Reino Unido).

Al ser preguntado por su carácter, evita encasillarse por completo en la extroversión o la introversión. Cuando se encuentra cómodo se muestra muy abierto; cuando se siente fuera de lugar, adopta una actitud reservada. Procura actuar con naturalidad y reconocer cuándo corresponde dar un paso atrás. Aunque quienes lo conocen suelen atribuirle un carácter fuerte y extrovertido, reconoce en sí mismo esa otra faceta más discreta.

La relación entre lógica y emoción define otra de sus inquietudes personales. Trata de comprender cuanto lo rodea mediante el análisis de hechos, indicios y datos, y procura ordenar sus impresiones cotidianas sin perder de vista sus prejuicios ni las limitaciones de su propia mirada. Al expresarse y actuar, sin embargo, reconoce el peso de los sentimientos. La firmeza con la que puede exponer un argumento no significa que lo considere inamovible: desconfía de las certezas que nunca se revisan y entiende la duda como un ejercicio saludable, aunque aceptar la complejidad no siempre resulte cómodo.

--Entre las excavaciones de Doña Blanca, sus investigaciones y la labor divulgativa que impulsa desde el Aula Menesteo y la Revista de Historia de El Puerto, ¿qué proyecto le ilusiona especialmente para los próximos años y qué le gustaría que aportara a la Ciudad?
—Seguir generando conocimiento, aportar mi granito de arena a la reconstrucción de la historia de El Puerto y contribuir a que la sociedad la conozca, la disfrute y la valore.

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