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Tienen toda la vida por delante. Pueden escribirla en collera o por separado. Están a medio año de la mayoría de edad. Nicolás, el de la izquierda, dicen, es mayor que Lucas, a la derecha de la foto. Nacieron, primero Nicolás, luego Lucas el 7 de abril de 1991. Son altos y de amplias espaldas -hacen piragüismo en el Guadalete con el equipo de Club Náutico- y pertenecen de forma activa al Grupo Scout de la Parroquia del Carmen desde los ocho años. Son Nicolas y Lucas Morillo Martínez, aunque, creo, son conocidos como Lucas y Nicolás.

They have their whole life ahead of them. They can write it together or separately. They are half a year away from no longer being minors. Nicolás, the one on the left, people say, is older than Lucas, on the right of the photo. They were born, first Nicolás, then Lucas on the 7th of April 1991. They are tall and broad shouldered – they go canoeing in the Guadalete with the Watersports Club- and have been actively part of the Scout Group in the Carmen Parish since they were eight years old. They are Nicolas and Lucas Morillo Martínez, although, I believe that they are known as Lucas and Nicolás.

Son buenas gentes. Uno era más “espabilao” que el otro que, a fuerza de palos, no tuvo mas remedio que aprender . Son modernos: nótese que Lucas, el de la derecha tiene una trencilla con colgante o “piojo” incluido y pasada en el pelo. Nicolás, más formal, luce cadena de oro. Ahora no se parecen tanto: visten diferente e incluso el corte de pelo y los estilos cada vez se diferencian más, pero... ¿seguro que no se pondrán de acuerdo alguna vez que otra para confundir a alguien?. Como hermanos gemelos, en el Colegio, en el Instituto, van a clases diferentes por cuestiones pedagógicas. Les gusta el teatro y ya han representado “La Venganza de D. Mendo»; o «La Alaularia», con el Grupo Balbo: tienen a quien salir a su padre Manolo Morillo y a su abuelo José Lucas Morillo León. ¿Cuantas veces se habrán cambiado de clase para responder en un examen que sabía uno mejor que el otro? ¿O cuantas veces han repetido en algún reparto aduciendo que era su hermano? Lo que si sabemos es que en mas de una y de dos ocasiones, Lucas y Nicolás se han presentando, el mismo, dos veces a la misma chica que le gustaba a uno u otro. Era una forma de repetir ese momento tan especial... al lado de la chica admirada. Ahora, eso si, aseguran que nunca se han cambiado de novia. Como jóvenes de su tiempo ya se han movido por el entorno europeo más cercano: Inglaterra, Francia o Portugal, en este último país participando en la Travesía en piragua por el Guadiana.

Los padres no tenían mas remedio que estar asustados cuando, en el octavo mes de gestación, una amiga de la familia, matrona, fue la que con objeto de grabarles una película de recuerdo de la gestación del niño esperado, pensaba que lo que venía era un “monstruo” pues apreciaba más brazos y piernas de los que tenían que haber en el vientre materno. Ahí fue donde los padres, de casualidad, se percataron de que lo que venían eran gemelos, circunstancia por otra parte normal, pues en la familia de la madre, Maria Antonia Martínez (natural de Murcia pero más portuense que murciana), había antecedentes de hermanos gemelos. A partir de entonces tuvieron que recorrer las mismas tiendas donde habían comprado la ropa y demás prendas del “nido” para pedir un duplicado. Desde ese momento, todo sería por duplicado. Los niños recibieron por nombre “de Pila Bautismal” el de sus abuelos paterno y materno, Lucas y Nicolas. Lo que no entiendo es como, sus padres, no les pusieron de segundo, el de Francisco, como recuerdo al ginecólogo que no se había percatado del asunto: de la buena esperanza de gemelos. Me estoy refiriendo a Don Francisco Viseras Alcolea, ginecólogo de cabecera de la Seguridad Social en El Puerto durante tantos y tantos años, que vive en la calle Ángel Urzáiz y que ejerce por las mañanas como jubilado jubiloso en la acera del Bar Manolo, en la calle Larga.

GEMELOS O MELLIZOS
Al recibir la noticia de que el embarazo viene por partida doble, muchos padres se preguntan si serán gemelos o mellizos, si serán exactamente iguales… Entonces es cuando repasan, una placenta, un óvulo, dos óvulos, dos bolsas… La diferencia entre gemelos y mellizos se encuentra en cómo ha sido fecundado el/los óvulo/s, y son las siguientes: El embarazo de gemelos, los que son realmente idénticos y conocido en términos ginecológicos como embarazo monocigótico o univitelino, se produce cuando se fecunda un solo óvulo con un espermatozoide y forma un cigoto que posteriormente se divide en dos, desarrollando dos fetos. Dependiendo del momento de la división, es decir, si ocurre entre el primer y cuarto día tras la fecundación, cada feto tendría su placenta y su propia bolsa amniótica, pero si la división sucede entre el cuarto y el octavo día (el 75% de los casos), cada feto tendrá su propia bolsa pero compartirán la placenta. Cada uno se desarrolla de forma independiente, pero al ser formados por el mismo óvulo y el mismo espermatozoide, comparten la misma carga genética y son físicamente casi idénticos. ?El embarazo de mellizos, bicigótico o bivitelino, se produce por la fecundación de dos óvulos y dos espermatozoides, dando como resultado dos embriones diferentes que coinciden en el tiempo. En el embarazo de mellizos, cada feto tiene su bolsa amniótica y su placenta y podrán ser del mismo sexo o no. Su parecido será como el de dos hermanos que hayan nacido en diferentes partos y son también conocidos como gemelos fraternos. Tanto en el caso de ser gemelos como mellizos, los niños están unidos por un hecho psicológicamente muy significativo, nacieron juntos.

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Navegando en piragua por el río San Pedro, con el equipo del Club Náutico portuense.

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Beatriz y Ana coinciden en cuatro aspectos, por citar solo cuatro, que las hace reencontrarse en la vida. Primero: ambas trabajan en el sector de la peluquería. Segundo: Ambas lo hacen desde sus correspondientes 17 años. Tercero: ambas trabajan en la actualidad en el mismo Salón. Cuarta: ambas son madre e hija, respectivamente. Beatríz Doval de la Rosa, la empresaria e hija de Ana de la Rosa Márquez, la empleada y madre.

Beatriz and Ana have four things in common (to mention just a few) which make their lives so similar. Firstly, both work in the hairdressing trade; secondly, both have been working in this industry since they were 17; thirdly, both currently work in the same salon and fourthly, they are both mother and daughter, respectively. Beatríz Doval de la Rosa, the employer and daughter of Ana de la Rosa Márquez, the worker and mother.

Beatríz es portuense desde los 11 años -otra portuense más que se incorpora a la Ciudad en esa edad clave-. Llega a El Puerto por el destino profesional de su padre. Empieza con 17 años a trabajar en la peluquería que su madre -Ana- instala en la Base de Rota y, años más tarde se saca el título que la capacita para ejercer la profesión, al tiempo que trabaja con Antonio Muñoz en la Peluquería Stylos. Más tarde trabaja en la Peluquería Paula y desde hace dos años adquiere dicho Salón pasando a ser empresaria con 31 años. En la actualidad cuenta con tres empleadas más: su madre, una hermana y su cuñada, Milagros Cortés Espinosa que ofrece el complemento de Esteticién, capacitada como está por su título de Técnico Superior en Esteticién. En el mismo salón ofrece servicios de ceera, uñas, tratamientos corporales y faciales, masajes, baños, permanente de pestañas, tinte de cejas y pestañas, peluquería de pubis,... (¡me estoy imaginando a alguien teñido integral de amarillo pollo!). Beatríz se considera una persona ultramoderna e innovadora en el mundo de la peluquería y por tanto, también puede reproducir a los clásicos. Su clientela, mujeres y hombres, de todas las edades. Aunque Beatríz, nos confiesa que tiene debilidad por arreglar  en su Salón algún día, y no pierde la esperanza, al cantante Bunbury, del que es fan y asiste a todos los conciertos que puede. Ana, la madre, nacida en Olvera -de donde es el ex ministros campeón Javier Arenas- vivió en Sevilla y se vino a El Puerto por amor, siguiendo los pasos del destino profesional de su marido. Ha dirigidos tres peluquerías, la primera con 17 años. Hoy trabaja para su hija, aunque como dicen allí: «todas somos iguales», todas son oficialas.

No voy a desvelar aquí como lo hacen, porque a lo mejor sienten curiosidad y van a ver que tal es este equipo de estéticas, femenino y familiar, que trabaja en el Pasaje que va entre las calles Arión y Retornos, calles que desembocan en la Avda. Rafael Alberti, y cuyos nombres están inspirados en el universal poeta del 27. ¿Imaginan ustedes que peinado o tratamiento le hubieran aplicado en vida, a la pulida, álgida, renacentista, blanca y cauda [*] melena del nonagenario poeta portuense, en su Arboleda Perdida?
[*] cauda. (Del lat. cauda, cola). 1. f. Falda o cola de la capa magna o consistorial.

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Ricardo y Juan Luís Palacios Álvarez

Rafael Álvarez Santander fundó, en 1927, una empresa de vulcanizados y recauchutados en la calle Curva, establecimiento que estuvo abierto ininterrumpidamente durante 75 años: hasta el 2003, conocido como Vulcanizados Ricardo. Ricardo Palacios Mena, el yerno de Rafael hoy jubilado, consolidó y expandió la empresa hasta convertirla en el Grupo que es hoy, con tres establecimientos abiertos: en la calle Ruiseñor, por el Camino de los Enamorados, en 1980; diez años después, en 1990 en el Polígono Industrial Guadalete, y hace cinco, en la Ribera del Río, en el 2003, año en el que se cierra el taller matriz de la Calle Curva.

Rafael Álvarez Santander founded a company in 1927 in calle Curva which vulcanised and retread products, an establishment that was open without interruption for 75 years until 2003, known as ‘Vulcanizados Ricardo’ (Ricardo Vulcanised Products). Ricardo Palacios Mena, Rafael’s son-in-law who is now retired, strengthened and expanded the company making it into the much larger group of companies that it is today, with three establishments: one in calle Ruiseñor, near el Camino de los Enamorados, opened in 1980; ten years later, in 1990 another was opened in the Guadalete Industrial Estate, and five years ago in 2003, the same year as the original workshop on Calle Curva closed, the third was opened in Ribera del Río.

El abuelo Rafael, primero por la izquierda.
El abuelo Rafael, primero por la izquierda.

Empezaron trabajando el neumático, que es su fuerte y hoy son multitud de servicios, los que lo acompañan, con técnicas modernas, tanto mecánicas, como electrónicas e informatizadas. El éxito de los nietos del fundador: Ricardo y Juan Luís Palacios Álvarez (en la foto a color que inicia esta nótula falta su hermano Rafael) es la atención personalizada -casi de amigo- con el cliente, frente a la frialdad y lo encorsetado de las tiendas instaladas en las grandes superficies. Coincidiendo con el 80 aniversario de la creación del primer taller, el año pasado trajeron el Congreso Nacional de la franquicia Pneus Expert Continental, a la que pertenecen, y pudieron presumir ante sus colegas de una Ciudad como es El Puerto, llegando a congregar a más de 400 participantes. En la fotografía, de la izquierda el abuelo Rafael Álvarez, con una maza al hombro, trabajando en la calle Curva, allá por 1927. Nótese que las ruedas son de radios, como las bicicletas.

eran otros tiempos
A mano y en la calle: eran otros tiempos

Una anécdota que recuerdan con agrado es que, hace cinco años, durante la celebración del Mundial de Vela, Mundo Vela 2003 celebrado en nuestra Ciudad, y al que asistió el Príncipe de Asturias S.A.R. D. Felipe de Borbón, éste se acercó al taller a arreglar su vehículo que había sufrido un percance en una rueda. El comentario de uno de los escoltas a Ricardo padre fué: --“Pórtese bien, que es el coche del jefe de los españoles”, a lo que éste respondió: --”No tendrá problemas, está usted hablando con el jefe de esta casa, que soy yo”.  Eran 75 años atendiendo, en esa casa, desde el más humilde hasta al Príncipe de España. Y es que continúan con la sana tradición de abrir, domingos y festivos, en un servicio de guardia  de 9,30 a 13,30.

La parada de autobuses en la Plaza de la Iglesia.

El fundador de la empresa, el abuelo Rafael, con 27 años tenía ademas un servicio de autocares que hacían recorridos discrecionales y regulares a las Playas: Valdelagrana, Fuenterrabía... Los chóferes eran los taxistas más antiguos, más expertos. En la foto del año 1939, identifiicados por Francisco Utrera Aguilera el  día 09.12.2006,  aparecen Antonio Ahucha Ponce (cobrador), Manuel Serrano (conductor), Paco Pedregal (junto al autobús), Diego Utrera Sánchez (cobrador), Alberto Nieto (conductor del segundo autobús.  La parada estaba situada en la Plaza de la Iglesia, en la confluencia con las calles San Sebastián y Santa Lucía. Sobre el techo de uno de los autobuses se aprecia el nombre del establecimiento 'La Campana' local situado en la esquina de dichas calles casi frente a la Puerta de las Campanas de la Iglesia Mayor. Uno de los autobuses está matriculado en Sevilla, el otro con la siguiente matrícula: CA-29-SP (Servicio Público), con el número 29 de la provincia de Cádiz. (Foto Colección Francisco Utrera Aguilera).

Casa de Marcela Torres, en la Plaza de la Iglesia.

Fachada de la que fué durante mucho tiempo la Parada de los Autobuses, la conocida como Casa de Marcela Torres. En ella estuvo el Ayuntamiento después de la incorporación de El Puerto de Santa María a la Corona en 1729, hasta mediados el siglo XIX, cuando a raíz de la Desamortización de Mendizábal, el Convento de Santo Domongo fue destinado a Casas Consistoriales y se trasladó allí. Los Comestibles La  Ibérica albergaría más tarde el almacén y estanco de Casimiro, ya desaparecido. (Foto Colección José Puente García).


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Corina es de un pueblo próximo a la suiza Ginebra (Genève), que es donde conoció a Carlos, gallego de nacimiento -del Concello de Melón-, pero ciudadano del mundo. Hablan entre ellos en francés, Carlos con los turistas que se alojan en el hotel donde presta sus servicios, en inglés (también en español) y el español lo usan en El Puerto, mayoritariamente, que es donde viven desde hace tres años.

Corina is from a town near to the Swiss city of Geneva (Genève), which is where she met Carlos, Galician by birth -from Concello de Melón-, but a citizen of the world. They speak to each other in French, Carlos talks to the tourists staying in the hotel where he works in English (also in Spanish) and they mainly speak Spanish in El Puerto, which is where they have been living for three years.

Vinculados con la provincia de Cádiz desde 1992, con el grupo Barceló, en la actualidad es el Director General del Hotel Monte Castillo de Jerez. También lo ha sido del de Chiclana en el Novo Sancti Petri; del de Rota en Costa Ballena y responsable de Barceló en la provincia, con una pausa dirigiendo un resort en Marruecos. Los hijos ha sido el motivo principal para que buscaran, por la calidad de vida de El Puerto, su ciudad de residencia. Y aquí cumplen el rito del ciudadano de la Bahía: nacido en otras zonas, trabajando en otra Ciudad y viviendo en El Puerto. Carlos Mayo, miembro del Rotary Club tiene claro que, además de trabajar, mirar por su familia y ser amigo de sus amigos -que lo es- además, digo,  ha de hacer algo por los demás. Y en ello está acompañado en la aventura por su inseparable Corina.

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Manuel Guzmán Piñate, “El Tarifa” es un marinero que en el mundo de la mar ha hecho de todo cuando ha estao embarcado: desde marinero, pasando por cocinero, mecánico engrasador o contramaestre; de todo menos capitán. Sobrevivió al naufragio del 'Pascual Baldó'. Ahora es capitán de su moto. Ha trabajado en pesqueros y en barcos mercantes. Se ha movido por los mares de Europa, por Africa, y por el mundo de los sueños.

Manuel Guzmán Piñate, "El Tarifa" is a sailor who in the world of the ocean has dabbled in a bit of everything on board: from sailor, chef, mechanic to boatswain; everything except captain. Now he’s captain of his motorbike. He has worked on fishing boats and merchant boats and has sailed the seas in Europe, Africa and in the land of dreams.

Manuel, de 79 años, acompañado de su inseparable compañero perruno, Manolo, de 5 años, recorre El Puerto en motocicleta, ambos con cascos -como manda el reglamento de la circulación vial- y en función del color del día, así se ponen los cascos: rojos cuando se sienten guerrilleros, o azules, cuando van en misión de paz, como los cascos azules de la ONU. Manolo, osado, echao p’lante, "con cara", como diría un castizo, le mantiene a Vd. una conversación sobre la conveniencia de ir acompañado por su inseparable mascota, también en moto; de que ésta vaya protegida, con casco y gafas, y de que Manolo, el perro de cinco años, le obedezca cuando le interpelen los amigos del muelle de San Ignacio (muelle del Vapor) o algún turista curioso. Y es que Manolo, -¿cual de los dos?- tiene más cara que espalda.

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Ana y Luisa, de Perfumería Roque

Sin lugar a dudas, Ana (a la izquierda) y Luisa  o Chica (a la derecha) Morales Vega, las hijas de Roque, forman parte de la memoria colectiva de El Puerto de las dos últimas generaciones. Pertenecer a la familia, ser hijas de Roque, el droguero de la calle Ganado, (ahora Ganado esquina con Nevería) imprime carácter, pues cuantos consejos no se habrán recibido del bueno de Roque para solucionar algún problema doméstico.

Without a doubt, Ana (on the left) and Luisa (on the right) Morales Vega, daughters of Roque, are part of El Puerto’s collective memory over the past two generations. Belonging to the family, being Roque’s daughters, the hardware shop owner on calle Ganado, (now where Ganado meets Nevería) stamps a mark on you, so many pieces of advise they must have received from good old Roque to solve any imaginable domestic problem.

Roque, anda ya jubilado jubiloso -otro día tocará hablar de la droguería que llevan sus hijos- y con sus hijas muy cerquita con una Perfumería, en la calle Nevería, que lleva abierta ya sus buenos años.

Posiblemente allí, en la Perfumería de la esquina de la calle Nevería esquina y vuelta con la peatonal Ricardo Alcón, no haya problemas a la hora de obtener una muestra o encontrar un perfume que posiblemente esté acabado  en el mercado. Posiblemente en aquella perfumería, con el estilo tan de la familia: familiar y cercano, se podrá acceder a una crema sin tener la sensación de que la dependienta te perdona la vida, a pesar de que lo que compras lo pagas.

Ese es el éxito de esta collera de hermanas, su naturalidad, su franqueza y su proximidad que te hace sentir cómodo. Justo lo contrario de las grandes superficies y alguna que otra tienda donde el envaramiento no puede dejar paso a la naturalidad. Y es que reclamamos el derecho a comprar cómodamente, paseando por las calles del centro, donde conoces al dependiente y además te llevas, gratis, un consejo. En la plenitud de los negocios de la familia de Roque, con la segunda generación diversificando y ampliando oportunidades empresariales, Luisa y Ana, o Ana y Luisa continúan con la tradición familiar: una sonrisa y un consejo, gratis, además de la compra.

Una buena novela, ahora adaptada al cine: "El perfume: historia de un asesino es la opera prima del escritor alemán Patrick Süskind, publicada en 1985 bajo el título original Das Parfum, die Geschichte eines Mörders. Inmediatamente se convirtió en un best-seller, traducido a más de cuarenta lenguas en todo el mundo. El perfume, dividido en cuatro partes y cincuenta y un capítulos, transporta al lector a un mundo con el que no está familiarizado, "el evanescente reino de los olores", a través de su protagonista, Jean-Baptiste Grenouille (grenouille significa rana en francés). La historia de Grenouille, "uno de los hombres más geniales y abominables de su época", transcurre en la Francia del siglo XVIII. Desde su nacimiento, Grenouille descubre y percibe el mundo a través del sentido del olfato, que tiene más desarrollado que el resto de las personas. Éstas, a su vez, encuentran inquietante la falta en Grenouille de un olor propio." (Wikipedia). La película es una buena adaptación de la novela, aunque con un final extraño. Ofrecemos aquí un trailer de la misma.

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Luichi & Juan.
Luichi & Juan

Luichi y Juan son dos portuenses de toda la vida. Gente con sentido del humor, hedonistas, pero que se las han visto y deseado en otros tiempos para ser... como ellos son. Nunca han estado en el armario porque no tenían armario donde esconderse.

Luichi and Juan have always lived in El Puerto. They have a sense of humour, they’re hedonistic, but in the past they’ve had to hide…what they are. They’ve never been in the closet because they don’t have a closet to hide in.

Parguelas que no lo disimulan, dicho sea con el máximo respeto; decirles otra cosa sería ofenderles o dar un rodeo de forma innecesaria buscando lo políticamente correcto. A fin de cuentas son gente del pueblo, con esa  inteligencia natural que da la calle; a los que ves y te ven venir.
Luichi ha estado desenvolviéndose por el mundo de la hostelería: pinche de cocina en el desaparecido Club Mediterranee, o en el Náutico. Rociero desde siempre. Tiene la desvergüenza respetuosa en esa sonrisa del que sabe. Del que ha vivido lo suyo.
Su compañero, en la fotografía, es Juan el Zapatero. De siempre le hemos visto con muletas. Hoy los tiempos cambian y un cómodo -y acorde con los tiempos- carro eléctrico le sirve para desplazarse: a él y a su pelucón. La tienda de reparaciones de calzado artesana  estuvo en la calle Federico Rubio al final, junto al desaparecido Bar La Lucha, oliendo el río. Hoy es frecuente verlos por el mercado -la foto está tomada en la esquina de La Placilla con la calle Luna- o paseando por las céntricas calles de El Puerto. Son portuenses de toda la vida.

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Ignacio y Juan

Estos dos ciudadanos afirman que la Oficina de  la Farmacia Central lleva abierta más de 100 años. Perteneció a Blas Dorca y a Ernesto Jiménez Sancho, aunque yo siempre la he conocido como la Farmacia de Fernández Prada, la que está en la calle Luna arriba. Ignacio entró de mancebo hace 41 años, en 1967 y cuatro años más tarde, en 1971, Juan.

These two townspeople maintain that the Central Chemist’s Office has been open for more than 100 years. It belonged to Blas Dorca and Ernesto Jiménez Sancho, although I always knew it as Fernández Prada’s Chemist, the one at the top of calle Luna. Ignacio started working as a shop assistant there 41 years ago in 1967, and Juan started four years later, in 1971.

Juntos pueden contar la historia de las tribulaciones, en forma de enfermedad, que han aquejado a El Puerto en las últimas cuatro décadas. A El Puerto en su conjunto, que no de forma pormenorizada ya que eso pertenece al secreto profesional. Pero lpueden contarla con el sentido del humor que les caracteriza. Ya hay que tenerlo para que, después de tantas horas de pié escuchando problemas de males, siempre tengan dispuesta la sonrisa, la broma, la fina ironía sin ofender. Muchas veces es esa sonrisa cómplice, esa juego de palabra entre el cliente y uno de ellos, sorteando a la 'ropa menuda' que pueda estar en la Farmacia; otra escuchar y escuchar al viejecito su problema, interpretar la letra del médico y alargar la explicación que venga en un prospecto. Son, ciertamente, un referente de la sanidad en El Puerto y de la buena gente que, como Muñoz Seca, saben reírse hasta de su sombra. A las acepciones blancas de la palabra mancebo: "persona joven, o dependiente de Botica", se unen otras de menor fortuna, en las antípodas de nuestros dos protagonistas de hoy, tal y como nos explica el lexicógrafo Mariano Arnal:

Albarelos

EL MANCEBO
La palabra mancebo/manceba confirma la relación entre prostitución y esclavitud, ya en la época de la Grecia y Roma clásicas. A propósito de la palabra emancipación, mancipium era el protocolo de compra-venta por mancipación, y por extensión el objeto de la mancipación, por lo que significaba también "esclavo" y "prisionero de guerra". Y de esa palabra deriva el término "mancebo", que en masculino nació significando "esclavo", pero en femenino pasó en seguida a significar "mantenida", que es la misma palabra, con la única diferencia de que el verbo capere contenido en la palabra "manceba" hace referencia al principio de la relación, a la "captura"; mientras que el verbo tenere contenido en los términos "mantener", "mantenida" hace referencia a la continuidad de esa relación. El amancebamiento es, por tanto, el mantenimiento de una mujer en casa, no en calidad de esposa, que ésa es la prevista por las leyes, aquella en que la mujer tiene el mayor nivel de derechos; sino en calidad de "esclava", es decir simplemente para ser utilizada como una propiedad. El amancebamiento sería, por tanto, un atentado contra los derechos de la mujer. Mancebía era antiguamente el nombre usual de los burdeles, llamados también "casas de mancebía"; y "padre de la mancebía" al que regentaba el burdel.

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Concha y Ángeles Ruíz Fernández, en La Giralda

El nombre de Ultramarinos le viene que ni pintado a esta tienda de víveres y artículos de primera necesidad. Solo escuchar su nombre, la imaginación del parroquiano vuela hacia lugares exósticos: Bacalao de Islandia o de las Islas Feroe, dátiles de Turquía, carne enlatada de Argentina, pistachos de Irán, Té de la India y hasta falso te Rooibos africano sin teína.  Buenos vinos finos y amontillados y olorosos de más de 25 años. Carta de botellas de Agua. Y así un sinfín de delicatessen, como el premiado Queso Payoyo, conservas de los lugares más remotos, barricas de arenques o Gallina guisada en embutido, por encargo. Pregunten en el establecimiento que seguro tienen una sorpresa gastronómica en el mostrador o detrás, en las estanterías de madera, las barras para los embutidos, los cajones para la legumbre, o los tarros de caramelos.

Corner shop is a very appropriate name for this store which sells all sorts of products and everyday supplies. From glancing at just one shelf the local customer’s imagination wanders to exotic places: Cod from Iceand or from the Faroe Islands; dates from Turkey; tinned meat from Argentina; pistachios from Iran; tea from India and even fake caffeine-free African Rooibos tea;  good dry, amontillado and oloroso sherries over 25 years old and a list of bottled waters. There is also a never ending list of delicatessen products, such as the prize winning Payoyo cheese, tinned food from remote places, huge tins of herrings or cold stewed chicken, made to order. Enquire in this establishment and I’m sure they’ll have a gastronomic surprise or two on the counter or behind, on the wooden shelves, on the hooks from which the cut meats are hung, in the drawers of pulses, or in the sweet jars.

Más allá, en el interior, tienen un reservado para tomar la copita y la tapa en papel de estraza o encerado: la Trastienda que, en el pasado, llegaron a alojar hasta a cuatro dependientes. En tiempos pretéritos, las tiendas de Ultramarinos tenían una parte que era bar, separada por una división de madera, de la tienda, para despachar los domingos solo bebidas y cumplir con el precepto del descanso festivo. Y para que hombres y mujeres no se juntaran en la tienda, en pacatas épocas donde se evitaba la más mínima promiscuidad.

En la fotografía superior, Concha y Ángelita Ruíz Fernández, en la tienda situada en la esquina de las calles San Bartolomé y Luna; falta Alfonso que está de viaje por la Montaña. ¡Que tardes aquellas en las que se olía el tueste del café, labor a cargo de su padre o su abuelo. Precisamente su abuelo, Antonio Ruíz de la Canal, montañés o jándalo, un chicuco natural de Caviedes (Valdáliga) fue quien, por circunstancias de la vida, abandonó el hogar familiar y la  casona para empezar una nueva vida en la otra punta de España: en 1912 se hizo cargo de La Giralda, aunque la tienda ya venía funcionando desde el siglo XIX: en 1869 era propiedad de un cántabro llamado Ezequiel Díaz Pérez y la familia de Muñoz Terán, natural de Cabuérniga, lo traspasó al abuelo de Concha, Angelita y Alfonso. Hace unos años que el Centro Municipal de Patrimonio Histórico del ayuntamiento portuense les ha distinguido con un Diploma por mantener el establecimiento con tan buen gusto,  sin perder la solera que siempre ha tenido. Y parece que se mantendrá este monumento al buen gusto -gastronómico y de conservación del inmueble- tal y como se aprecia en el impecable aspecto de organización y limpieza que muestra y que mantiene la nueva generación de propietarios con esta vetusta tienda de comestibles.

En épocas pretéritas de penuria económica, como la posguerra, supieron fiar en las tiendas. Los clientes llevaban lo necesario cada mañana y, a final de mes, liquidaban lo prestado. «No se quedaba ninguna casa sin comer. Por eso los porteños, a los montañeses, nos aprecian bastante».
Muchos establecimientos de estas características han ido desapareciendo, bien porque no llegan nuevas generaciones de chicucos procedentes de la tierruca, bien porque los hijos de éstos se independizan de la esclava profesión del mostrador. El caso es que ya quedan como reliquias en el tiempo, frente a la globalización y las grandes superficies.

EL CHICUCO.
«Llegaban desde Santander con lo puesto. Normalmente, para trabajar y aprender el oficio en la tienda de un familiar o vecino del pueblo, previo acuerdo entre éste y su padre. Con arreglo a este trato, el padre enviaba al niño a Cádiz o El Puerto y el receptor se comprometía tanto a alojarlo y mantenerlo, como a encaminarlo en el oficio.
Así, las familias se desprendían de uno de los hijos, no tanto con el fin de suprimir una carga en el hogar -una boca menos que alimentar-, como de abrirle oportunidades y solucionarle el porvenir a un hijo. Y de este modo, el pequeño dejaba los verdes prados de Cantabria, sus barros y sus lluvias, para probar fortuna al sol de la Bahía de Cádiz.
Aquellos niños de trece, catorce o quince años de edad llegados a El Puerto para hacer recados y atender los mandados, no tardaban en ascender en el escalafón. Pasaban de recadistas a dependientes, más tarde a encargados y, finalmente, a dueños del negocio, hasta la jubilación. Era entonces cuando se lo transmitían a algún descendiente o, en muchos casos, a alguno de los empleados a quienes, en otro tiempo, habían traído desde Cantabria como chicucos.
Así funciobana la cadena. No todos lograron recorrer la totalidad de los peldaños, pero sí un elevado porcentaje de quienes lo intentaron. Y así, de este modo, se produjo la llegada de cientos y cientos de personas a lo largo del tiempo, hasta los años cincuenta o sesenta del siglo pasado». (La Voz de Cádiz).

La fotografía, de la década de 1940, podemos ver la calle Luna, y la puerta de La Giralda. A continuación,  por la puerta principal del edificio -la Casa de los Sancho- se accedía, en la primera planta al Colegio de Infantil de La Divina Pastora, por donde muchos portuenses pasamos y, que se sepa, dos alcaldes recientes de la Ciudad, los Sres. Díaz Cortés y Gago García. Allí ejercieron Doña Francisca González Sousa y Doña Lola Sancho. A continuación se encontraba la Barbería de "Pichilín" y , frente a la Farmacia de Fernández-Prada, 'El Único' tienda de Vinos Finos, abierto entre 1920 y 1974. El nombre  lo tomó del Oloroso del mismo nombre, de la Bodega de Hermanos Sancho (fundada en 1812) y que se anunciaba como 'especial para los enfermos'. Luego, a finales del siglo pasado se instalaría en esa misma tienda la Cuchillería Navarro. Un poco más arriba la tienda de moda 'Lolita y Serafina. (La Foto es de la colección de Vicente González Lechuga).

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«Esquina de Palacios con Nevería continúa abierto el Bar Apolo, establecimiento que ya en 1826, cuando era de Juan Ladrón, se llamaba Café de Apolo (como el gaditano que existió en la Plaza de San Antonio, célebre durante los años de las Cortes). En 1874 lo llevaba Ceferino González, en 1889 José Molleda Colosía, en 1894 Severiano Díaz Dosal..., hasta que en junio de 1907, tras reformar el local, lo reabrió el montañés, de Polanco, Antonio Ortega Cuesta, entonces dueño, en la Plaza de la Pescadería, de La Lucha.

Siguió al frente del negocio hasta el 15 de julio de 1934, cuando lo traspasó -Antigua de Apolo lo llamaban entonces- a Cándido García Vila. Este especializó el local en tapas variadas, marisco fresco del día, menudo a la andaluza y, sobre todo, pescado frito, para lo que abrió al lado una freiduría, que hoy sigue abierta; de las pocas -parece mentira- que existen en El Puerto.

A Cándido le sucedió en la dirección del Apolo, en 1939, Tomás Helvant. Mediada la década de 1940 pasó a manos de Ramiro Gómez Bernáldez, al tiempo que José Leira se hizo cargo del freidor. El 20 de junio de 1959, Ramiro inauguró enfrente, también esquina Palacios con Nevería, en el solar que hasta comienzo de los 40 ocupó la Capilla de la Sangre, una cervecería bar, La Mina, cerrada a finales de los 70.» Todo esto nos lo cuenta Enrique Pérez Fernández, en su libro “Tabernas y Bares con Solera.
En La Mina trabajó desde 1968  Juan Rodríguez Verano, quien a partir de 1981 se hizo cargo del Bar Apolo, que continúa regentando, en la actualidad,  con su hijo Juan Diego Benítez Maestro, los cuales aparecen en la foto a color. Es popularísima su "tortilla a la gallega", que preparan desde siempre y  para la que tienen encargos de muchas familias y reuniones de El Puerto. Y de gente muy principal.

Juan Rodríguez Verano worked in La Mina from 1968, and from 1981 took over Bar Apolo, which he still runs with his son Juan Diego Benítez Maestro (both in the colour photo). His ‘Galician Omelette’, which has been on the menu right from the start, is very popular and they have orders from many families and important people for numerous celebrations in El Puerto.

La Tienda de Apolo hacia 1920, en tiempos de Antonio Ortega. Al fondo la cocina, el espacio que hoy ocupa el no menos popular Freidor Apolo, regentado por el gallego aportuensado, José Luis. (La foto pertenece a la colección de J.J. López Amador).

Esta foto, está fechada en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando el Bar Apolo pertenecía a Ramiro Gómez Bernáldez, posiblemente en la fotografía, con traje de calle. Después de este aspecto, el Bar Cervecería Apolo ha sufrido diversas reformas, algunas de la mano de su actual propietario Juan Benítez Verano. (Foto Colección V. González Lechuga).

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Camacho y José Mari, de maceros.
Camacho y José Mari, de maceros.

Las Mazas de Ceremonial datan de principios de la Edad Moderna y se llevan por funcionarios subalternos (maceros) delante de cabildos y corporaciones municipales, provinciales o legislativas. Su origen se remonta a las mazas de combate usadas en las Edades Antigua y Media y recuerdan las Fasces romanas, que eran "haces de varillas rodeando un hacha y ligadas con una correa", que llevaban los lictores o ejecutores de justicia delante de las autoridades de la Roma antigua.
La Maza de Ceremonial es un instrumento ritual, como si fuera un cetro de diversos metales (plata o bronce) plateado e incluso dorado terminado en bola o caja con diferentes tipos de adornos en relieve, aunque según modas, pueden ser instrumentos menos barrocos.
En la fotografía, José Camacho Arana, Jefe de Subalternos del Excmo. Ayuntamiento de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad del Gran Puerto de Santa María, acompañado de otro subalterno, José María Nuñez Buhigas, ejerciendo como maceros en una sesión extraordinaria y solemne de la institución municipal, celebrada en el antiguo Monasterio de la Victoria, lugar habitual de este tipo de actos.

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