
La Madre o Hermana -que es la nueva denominación- María de San Francisco -en la vida civil Paqui Aguilar Alcedo- es una porteña de ida y vuelta que, aunque nacida en Rota por ser su madre de allí, ha vivido largos periodos en El Puerto: donde más ha vivido y sentido, y donde ha tenido diferentes residencias. Su padre, Guardia Civil destinado en Córdoba, Badajoz o Barbate, siempre volvía a la Casa Cuartel y por ende a El Puerto. Así ha tenido su residencia en la Casa Cuartel, en la Barriada del Tejar o en la Ribera. Ahora, ya definitivamente desde que se dedica a la vida contemplativa, en Pozos Dulces, frente a la Rotonda de las Velas, en el Convento de las Comendadoras del Espíritu Santo. Técnicamente este cenobio es lo que se conoce como un convento de clausura constitucional, por lo que pueden alternar su contemplación con alguna actividad apostólica, en este caso la enseñanza, frente a los conventos de clausura papal. Estos últimos «se dedican íntegramente a la contemplación, y sus miembros se ocupan sólo de Dios, en soledad y silencio, en asidua oración y generosa penitencia. Con esta vida de contemplación plena es como sirven y son útiles a la Iglesia, en la que ocupan un puesto eminente», según la propia Iglesia Católica.

La iglesia del Convento, vista desde el Coro de la Clausura uno de los lugares desde donde las religiosas comendadoras rezan a diario las distintas oraciones de la Liturgia de las Horas, antes llamada Oficio divino o Breviario, (*) .
Si bien nuestra María de San Francisco estudió de pequeña en el Colegio que la Orden mantiene en nuestra Ciudad, su vocación fue tardía. Con 16 años salió desengañada de la Iglesia y vivió su vida al margen de preceptos religiosos. Como el apóstol Pablo, podríamos decir que la religiosa experimentó su particular “caída del caballo” y se convirtió cambiando radicalmente su vida, con 24 años. Muchas amistades consideraron que aquella elección, la vida en un convento y de clausura, iba a durar poco, que era un arrebato. Incluso un novio que había tenido se desplazó a nuestra Ciudad para entrevistarse con ella y comprobar con sus propios ojos que aquello era cierto. --»¿Que le había pasado a tu cuerpo?», le preguntó. Su respuesta fue otra bien distinta: --»Pregúntame mejor que le ha pasado a mi mente». Estuvo María el año preceptivo de discernimiento, palabro que usa la Iglesia para describir el periodo de reflexión en el que “el interesado intenta descubrir hacia donde le lleva Dios en su camino espiritual y apostólico. Que quiere hacer su Dios con su corazón y su vida”. Es un tiempo para valorar y comprobar si la vocación es o no firme. A la vista está que si, pues María es feliz con lo que hace, con la mente muy clara y muy convencida de los pasos que ha andado y hacia donde ha dirigido su vida.

Patio de Clausura del Convento que puede ser visitado una vez al año en una jornada de puertas abiertas.
María vivió de novicia en un convento de Pamplona, en Sangüesa, pero aquel clima no lo entendía nuestra religiosa. Prácticamente toda su vida conventual la ha hecho en El Puerto salvo en el periodo de tres meses que estuvo en Méjico promocionando las vocaciones entre la población del país americano. Vino sorprendida por la experiencia -única- en un país en el que no conocían a nadie, y donde encontraron todo tipo de facilidades para ejercer su menester. En la actualidad la Orden Comendadora tiene tiene misiones en varios enclaves de Burundi (Gatara, Buraniro y Bujumbura).
A María se le transforma la cara cuando recuerda a la religiosa que propició que la Orden no abandonara El Puerto cuando, hace aproximadamente 50 años, con el Convento semi en ruinas, y sin apenas bienes tuvieron que pignorar la mayoría de los bienes de la comunidad a anticuarios y particulares. ¿Acaso se aprovecharon de la buena fe de las monjas quienes, necesitadas para comer, restaurar y resisitir malvendieron el valioso inventario de obras de arte religiosas del que apenas quedan muestras ya que todo es prácticamente de donaciones actuales? Así la Madre Amor de Dios, superiora a la sazón en aquellos tiempos, dirigió la nave para que no encallara más de lo que estaba en el cercano río Guadalete (río del Olvido) y conseguir que remontara el Cenobio, a su situación actual. Aquellos eran tiempos de largos velos, casi burkas, y mucha humildad... (Ilustración: Madre Amor de Dios).
Hoy integran la comunidad de las Comendadoras del Espíritu Santo 15 religiosas procedentes de:
- El Puerto de Santa María (3)
- Sevilla (6)
- Jaen (1)
- Kenia (3)
- Méjico (2)

EL CONVENTO
El Convento de las Comendadoras del Espíritu Santo es el convento de religiosas más antiguo de El Puerto. El investigador Hipólito Sancho Mayi señala su fundación a finales del siglo XV aunque, argumentaba, anteriormente existía en el solar la Ermita de San Blas, ampliada para construir el convento. Las hermanas profesan la regla de Guido de Montpellier; en su fundación se encomendaron al Sancti Spiritus y San Telmo, una orden que establecía la necesidad de contar con hospital y comunidad de hombres y mujeres. El Hospital del Espíritu Santo y San Telmo existía desde el siglo XVI, época en la que ya era convento exclusivamente de religiosas. La Orden de Comendadoras del Espíritu Santo fue fundada por el venerable Guido de Montpellier, en ese municipio francés en 1173, obteniendo la aprobación pontificia en 1198, a los pocos años. Su encargo es la consagración al Espíritu Santo parra orar por la Iglesia y por el mundo, estando en la diócesis desde 1470.

La hermana Rocío en una de las dependencias de la Clausura, donde se encuentra una imagen de la Patrona del Siglo XVIII (es costumbre entregar como dote una imagen de la Patrona o del Niño Jesús), y un San José atribuido a La Roldana, entre otras imágenes religiosas.
Tanto el Convento como la Iglesia han sido objetos de muchas reformas desde el siglo XVI hasta nuestros días. La fecha reflejada en la fachada neoclásica de la iglesia indica la última de envergadura realizada en dicha nave, en 1851. La iglesia es de una sola nave con cuatro tramos más el del coro, a los pies. En su interior se encuentran retablos, esculturas y pinturas de los siglos XVII, XVIII y XIX. Estuvo radicada la Cofradía de la Veracruz, la imagen más antiguo que procesiona en El Puerto y que en la actualidad se encuentra en la Parroquia de San Joaquín. En el lateral, como muchos templos de su época, tiene dos puertas -cegadas en la actualidad, que servían como diferentes puertas de entrada y salida en las peregrinaciones.
El edificio se resintió por las diferentes circunstancias históricas por las que pasó, tales como el saqueo de la Ciudad por tropas angloholandesas en 1702 durante la Guerra de Sucesión, que arrasó el archivo, el terremoto de 1755 y la ocupación por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia, sirviendo la iglesia de cuadra a la caballería francesa. En 1884 fue Hospital de Sangre, es decir para heridos de guerra de los diferentes conflictos mundiales en los que se encontraba inmersa España y al ser la Bahía de Cádiz punto de partida, arribada y abrigo de los buques de guerra de la Armada. (Talla de San José, de 'La Roldana').
EL LIBRO DE LA LITURGIA DE LAS HORAS
"A lo largo de la historia han variado tanto las Horas como el contenido de la oración. Al Oficio divino o Breviario se prefiere llamarlo hoy Liturgia de las Horas. Constaba de ocho momentos distintos: Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. El Vaticano II suprimió la hora de Prima, dio prioridad a Laudes y Vísperas, de las llamadas horas intermedias (Tercia, Sexta, Nona) dejó que se eligiese una de ellas, creó el Oficio de Lecturas (que aún llama Maitines) aunque no se sujeta a hora nocturna y que las Completas fuese siempre oración para el fin de la jornada. Los monjes, frailes, monjas y consagrados obligados a coro mantienen la obligación de las ocho horas canónicas. Los dos momentos principales de esta oración son Laudes y Vísperas, antiguamente llamadas Horas Mayores, y por ello tienen que tener el lugar más destacado. Laudes se reza al comienzo de la jornada y Vísperas al finalizar el trabajo del día." Jesús Luengo, Licenciado en Historia del Arte.

En el Convento, en plena faena de repostería. Foto Fito Carreto.
En nuestros días estas monjas tienen abierto un centro escolar, siendo la Superiora la Hermana Candelaria, hija de la portera que tuvo el Convento y que se descubrió la
vocación en los talleres de costura del mismo. Y, aunque están protegidas con cámaras de seguridad continúan dando a diario desayunos a menesterosos y personas con problemas de drogadicción. Hoy se dedican a elaborar productos de repostería, que pueden ser encargadss directamente en el torno de la calle Espíritu Santo, o bien interesarlos al teléfono o fax siguientes: 956541698. Fax 956870271. ¡Que les aproveche!

José Luis Poullet Martínez nació en nuestra Ciudad el 25 de febrero de 1897. Estudió en el Colegio San Luis Gonzaga, continuando sus estudios en la Escuela de Náutica de Cádiz, donde finalizó los de Marina Mercante. Posteriormente se licenció en Ciencias Exactas, para luego dedicarse a la enseñanza, fundando su propio Centro de Estudios, la Academia Poullet, el único Centro Reconocido de Enseñanza Media en su época, y en el que aprobaban la Reválida todos los alumnos presentados por dicho Centro. Estuvo impartiendo clases desde 1922 hasta el mismo día de su fallecimiento, en noviembre de 1956, con 59 años. El centro continuó abierto por sus hijos hasta su cierre definitivo.

LA LETRA CON SANGRE ENTRA.
LOS PROFESORES.
ALUMNOS DE LA ACADEMIA POULLET


de Santa Cecilia. En Vizcaya ha trabajado en una empresa como químico en el laboratorio y también de administrativo, compatibilizándolo con la pintura. (Fotografía: David. Vista Panorámica del Puerto de Ziérbana).
Como afirma su amigo y crítico Alberto Gómez de Echarte: «José Luís Molina Mora, pintor de talante objetivo, de abordaje hacia una pintura directa y cuyas motivaciones tienen mucho que ver con la espiral artística de la clásica Escuela Vasca y en la actualidad indudablemente abocada en un impresionismo expresivo/ambiental- pudiera decirse, que Molina Mora se destaca como dominador excelente de unas envolventes atmósferas, matizadas, esfumadas de sugestivos grises luminosos y luces doradas, de delicada lejanías, de serenas y especulares aguas , en una visión sentida y emocionada, como expresión íntima y personal no exenta precisamente de la huella de una estilística propia. Independientemente del enfoque estético de ése ambiente a que antes me refería, José Luís Molina Mora sorprende en la decidida resolución de los otros elementos integrantes de sus pinturas. La presencia de sus remolcadores, pesqueros, gabarras, etc., asomándose como recias e inconfundibles individualidades, armonizadoras y de altas calidades por sus grandes contrastes y fuerza de expresión, configuradas a su vez por un esquemático dibujo, de trazo recortado, sin concesiones a lo superfluo, manifiestan un inteligente propósito en el que tienen cabida ciertos planteamientos geométricos y cubistas». (Fotografía: José Luis en su estudio en 1978).




María de la Soledad Gatica Herrera, por nombre artístico Soledad “la del Cepillo”, nació en El Puerto el 27 de mayo de 1988, en la Clínica del Dr. Frontela, cuando los porteños nacían en Cádiz; es de las pocas niñas inscritas en el Registro Civil de El Puerto de entonces. Vive en una calle que tiene nombre de constelación de estrellas, la calle Acuario. Trabaja en McDonalds para pagarse la carrera de Música. Cuando lean todo lo que viene a continuación y lo que representa Soledad en el mundo del flamenco, por tradición oral y por familia, comprenderán que nos encontramos a un caso único digno de proteger y fomentar. Con una sólida formación académica y musical, Soledad, lo que quiere hacer es lo que sabe, lo que le viene de sus mayores, de sus ancestros. En la familia no lo entendían, le han dado lo mejor para que encuentre un sitio en la música culta, pero ella quiere hacer lo que guarda en su interior, con los conocimientos que le vienen por la sangre y la tradición oral que se ven ahora reforzados por sus estudios musicales. (La fotografía principal de Soledad es obra de
Tusitala Comunicación. El dibujo es obra de L.S.A., abril 2009).
Entre sus cualidades han de resaltarse “el poseer una voz “muy flamenca”, con infinidad de registros y un gran sentido del ritmo y los esquemas cantaores. Si a ello se unen su sólida formación musical y el conocimiento de la voz, la respiración y el manejo del diafragma, con el pertenecer a casa de tanta prosapia flamenca como la conocida por los “del Cepillo”, estamos ante un caso único en la historia del flamenco, un ejemplo de conciencia de ser un eslabón imprescindible en la cadena de trasmisión oral y un ser digno de protección ”, como ha escrito Luis Suárez Ávila. (Fotografia: zapatos de Begoña Cervera, calzados por Soledad, 'la del Cepillo').
¿QUIEN LE DARÁ UNA BECA A SOLEDAD?
necesario, desde todo punto de vista, para poder mantener su formación musical en el Conservatorio, viajes diarios de El Puerto a Jerez, matrículas, adquisición de material didáctico, etc., ya adquiridos y previstos para el próximo curso, mediante el ahorro de su salario.
Obra Social de alguna entidad bancaria o alguna empresa que hiciera de benefactora y le otorgara una beca por la cantidad de su salario, sino su recolección y regeneración para hacer, luego, esos materiales asequibles al público, a su estudio y su divulgación y, sobre todo, a evitar, casi “in artículo mortis”, su pérdida definitiva. (En la fotografía, Soledad, mirando al otro lado del espejo, donde se reconoce en sus mayores, en su pertenencia ' a casa de tanta prosapia flamenca como la conocida por los “del Cepillo”
ANTECEDENTES FAMILIARES.
oral, una serie de materiales folklóricos inhallables en cualquier otro lugar del mundo hispánico: los corridos, corridas o carrerillas, romances de tipo épico e histórico que mantienen de generación en generación, de cuyo fragmentismo y deturpación (deformación) ha surgido un fenómeno que hoy conocemos en el estado terminal de su desarrollo como cante flamenco. El mantenimiento vivo de temas romancísticos como el ciclo de Bernardo del Carpio, el Cid, todo el ciclo carolingio, o las quejas del Alfonso V ante Nápoles, entre otros muchos, hacen del romancero conservado por esta familia algo único y un tesoro digno de ser protegido. (Ilustraciones: arriba, Fragmento de un grabado de una carnicería. Abajo, Soledad la del Cepillo, madre de Tío Alonso 'el del Cepillo' -quien aparece en la foto inferior-, tatarabuela de nuestra protagonista. La fotografía pertenece a la colección particular de Luis Suárez Ávila)
A ello se unen otros riquísimos y raros materiales encontrados a su bisabuelo Luis El Viejo, a sus tíos-bisabuelos Alonso, Juana o Dolores los del Cepillo, a su tía-bisabuela Jeroma La del Planchero, a su tía La Pijota o su tío Luis Panete... La interconexión de esta familia con otras como la de José de los Reyes “El Negro”, Ramón Medrano, Juan Pavón “El Cojo Pavón” o “Agujetas El Viejo” y el aprecio general ha enriquecido el ya de por sí rico repertorio familiar con incorporaciones muy valiosas aún no divulgadas. (En la fotografía, Tío Alonso 'el del Cepillo Archivo Municipal).
Antológica y muy parcialmente algunos de sus cantes han sido grabados por los anteriormente citados para T.V.E., o para la casa Hispavox, en los años 1970. También fueron expuestos en las anuales Fiestas del Cante de los Puertos que se celebraron en El Puerto de Santa María de 1971 a 1974. Sin embargo, es mucho, todavía, lo que queda inédito y por recoger. (En la fotografía, José de los Reyes, 'el Negro', durante su intervención en el Festival del Cante de los Puertos, celebrado en el entorno del Castillo de San Marcos. Año 1972. Archivo Municipal).

Pertenece esta familia gitana al llamado “sector intimista” del cante, ajeno al conocido como “artisteo”, y escasamente actuó en público, sino en contadas ocasiones. Puede decirse que solamente en las Fiestas del Cante de los Puertos, antes citadas y en el IV Coloquio Internacional del Romancero de Tradición Oral, en 1987, organizado por el I.U. Seminario Ramón Menéndez Pidal al que asistieron hispanistas de todo el mundo. Ese inmenso caudal conservado corre serios peligros de desaparición. Sobre todo porque, en los tiempos actuales circulan, como flamenco, los llamados “temitas” de autor, escritos y compuestos por quienes se han querido subir a un carro en el que, ciertamente, no deben tener cabida. La verdadera tradición oral antigua está sufriendo uno de los más poderosos ataques y, sin embargo, es preciso conservarla para las generaciones venideras. En este ambiente, en que nace y crece , se han mantenido las tradiciones antiguas y puede decirse que su familia es dueña de ese caudal inmaterial y
efímero, aunque en peligro de perderse. A la sólida formación musical de Soledad se une la conciencia de ser el último eslabón de una saga que ha mantenido estas manifestaciones que llamaron la atención a los Profesores Paul Benichou (de la Universidad de La Sorbona), Diego Catalán Menéndez Pidal (Fundación R. Menénedez Pidal), a Giuseppe Di Stéfano (Universidad de Pisa), a Samuel G. Armistead (Universidad de Davis California)... Francisco Gutiérrez Carbajo, Faustino Núñez, entre otros... y las han hecho objeto de sus estudios y publicaciones. No obstante ello, quedan todavía, soterrados, sin haber sido expuestos a la comunidad intelectual, infinidad de materiales, venturosamente conservados por esta familia, cuyos portadores tienen edades muy avanzadas.» Luis Suárez Avila. (Las dos últimas fotografías se corresponden a Luis el Viejo del Cepillo, bisabuelo de Soledad y El Veneno -en los Toros- abuelo de nuestra protagonista. Las fotografías de los cantaores y cantaoras pertenecen a la colección de Luis Suárez Ávila).
Jorge Thuillier Pérez, porteño nacido en la calle Santo Domingo 28, desciende de una familia bodeguera de origen inglés que se estableció en nuestra Ciudad en 1840, al socaire del negocio de la crianza y exportación de vinos. Jorge, profesor de Instituto, anda muy vinculado a Sevilla, donde vive e imparte clases en el Instituto trianero G.A.Becquer, donde en la actualidad es Jefe de Estudios y profesor de lengua castellana, literatura y taller de Teatro. Licenciado en Filología Moderna, no pudo acabar la carrera en la facultad de Cádiz, como había prometido la administración académica de la época y en Sevilla terminó los cursos 3º y 4º. Allí conoce a los socialistas Rodríguez Ibarra, Paco Fuentes y a un brillante Alfonso Guerra, quien con dos carreras a sus espaldas y regentando la Librería Machado, era el único que se atrevía a mostrar su desacuerdo en las aulas con el profesor de turno, e incluso proponer temas de debate durante las horas de clase. Su otro compañero porteño, en Cádiz, Emilio Flor, consiguió la licenciatura en la Universidad de Salamanca. Durante 18 años ha compatibilizado la docencia a los más jóvenes con la formación al profesorado. Su vinculación con El Puerto es de amor odio, pues entiende que la Ciudad que lo vio nacer, y a la que vuelve con frecuencia, prefiere olvidar su pasado y dejar que duerma el sueño del olvido, “quizás por el nombre que, no por casualidad, tiene nuestro río”, afirma. Está casado con Victoria Nieto, hija de Manolo Nieto, el Jefe del Despacho Central de Renfe de siempre: la oficina que había frente al Parque Calderón. Tiene dos hijos: Sergio y Raul, rompiendo la tradición de los Jorges en la familia desde que el primer George Thuillier Burrow llegara a nuestra Ciudad al filo de la mitad del siglo XIX. (En la fotografía, Jorge Thuillier Pérez, en el catamarán sobre el río Guadalete -río del Olvido-).

El Ateneo del Vino alegaba ante el Plan General de Ordenación Municipal que «En general todo parece promover la desaparición del rastro de la actividad bodeguera en la zona de Campo de Guía, con la consiguiente perdida de identidad y valores, para la ciudad y la cultura del vino. En orden a que esto no suceda, ya que sería una perdida irreparable para la identidad colectiva, el desarrollo turístico y el patrimonio edificado, solicitamos sean tenidas en consideración una serie de alegaciones que realizamos y se establezcan las determinaciones urbanísticas que permitan la pervivencia de los edificios de bodegas con su volumetría actual y usos acordes con su interés arquitectónico, sin olvidar apuntar la responsabilidad moral que recae en los gestores de la ciudad que decidan borrar una huella de tanta raigambre e importancia.» Pero Jorge no es muy optimista ante la desgana generalizada con el mundo del vino y su cultura. «En El Puerto solo quedan francotiradores de la cultura que, individualmente, luchan por la supervivencia de nuestras señas de identidad.
LOS THUILLIER EN EL PUERTO. GEORGE, EL FUNDADOR.
EDWARD THUILLIER BRADHAW.
establecimiento de la bodega: 1840 así como su vocación exportadora al mundo de habla inglesa. A los 29 años, ya casado, vivía en la calle Palacios, 59. Era una persona culta e instruida, que poseía una amplia biblioteca bilingüe, y que, además se dedicaba a la docencia: dirigía una Academia de Segunda Enseñanza, aficionado a la pintura y a pintar... era todo un humanista. A su muerte en 1903, deja en herencia los siguientes bienes: Vivienda y Casco de Bodega de 1320 metros en calle Zarza, 4. Hacienda, tierra y viñas en el Pago Rincones de Jerez de seis y tres cuartos de aranzada. Otra finca rústica de tierras y arboleda de nueve aranzadas en el Pago de La Laja y, nótese el apunte, el Palco
Núm. 6 del Teatro Principal.
sendos hijos suyos, primos hermanos entre sí. (Ilustraciones: Papel de Cartas de Edward Thuillir. Negativo en piedra para imprenta de etiqueta de Augusto Thuhillier. Etiqueta Generica. En la ilustración a color, Julia Thuillier Bradhaw).
JORGE THUILLIER SOLARES
JORGE THUILLIER PINA.
natural de Sevilla. Tras un largo noviazgo de 10 años se casó en 1951. Tuvieron cuatro hijos, tres de los cuales se dedican a la enseñanza -precisamente la profesión que no era la ilusión de su padre-, Jorge, que es Jefe de Estudios en el Instituto G.A.Becquer de Sevilla, Milagros, profesora en el Colegio Grazalema, Javier es especialista de la Armada en la reserva y Apoderado en Cádiz de Osuna, y Macarena, Directora del Colegio de Las Nieves. Hoy su
viuda, Rosario, tiene 80 años, y vive con su hija Milagros en la casa familiar de la calle Santo Domingo, a la que su marido, en vida, le hizo un remozado y resanado de fachada para deleite de los viandantes. Un hijo de Javier, de nombre Jorge, es el sexto Thuillier que lleva este a modo de gentilicio desde que el apellido inglés se instalara, por primera vez, en las calles, tierras y bodegas de El Puerto de Santa María. (En la fotografía, Jorge Thuillier y Rosario Pérez, a principio de la década de 1950 del siglo pasado).



ENTREVISTA.


Juan es padre adoptivo tardío. Con su mujer educan a dos niños de 13 y 11 años, que les consumen en el apasionante mundo de verlos crecer y sacarlos adelante, lo que les consume muchas horas. Ese es el motivo por el que Juan no renuncie a todo por la escritura: tiene que atender a su familia y están en una edad crítica. Por eso, con los premios que llevan dotación económica --unos diez o doce al año, y ya van ochenta--, entre una cosa y otra recibe al año un par de pagas que ayudan a su sueldo de maestro a tirar para delante. (Esta es la fotografía que Juan, de adolescente, entregaba a sus novias).
Juan tuvo una juventud furiosa, militante en todos los aspectos que tocó los extremos en lo religioso, en lo político, ... No fue nada tibio, estuvo metido hasta el cuello en política, en las proximidades del PCR. El no fue partidario de la transición sino de la ruptura y se metió en todo tipo de charcos extremos, pero no extremistas. Aunque la policía que venía de la dictadura opinaba lo contrario e intentaba asociarlo a grupos terroristas, algo que no se corresponde con la realidad. Estuvo detenido dos veces, en total siete meses. En 1980 en la cárcel de Zamora y en 1981 en la de Sevilla. Recuerda aquellos periodos con placidez. De hecho estaba deseando ir a la cárcel y dejar de sufrir las torturas que padecía durante los 20 días de detención preventiva. La cárcel era una liberación y le enseñó a compartir y aguantar, solidariamente con otros presos políticos, su lucha por las libertades. Salió sin cargos y para él la vida, la libertad, ya la iba a ver de otra manera para siempre. Cuando hace seis años se manifestó ante la sede del PP local contra la Guerra de Irak, le fue impuesta una multa por la Subdelegación del Gobierno, junto al actual Teniente de Alcalde de Fomento, el andalucista Antonio Jesús Ruíz Aguilar y la socialista y a la sazón Teniente de Alcalde, Consuelo Gamero, merced a un informe del entonces Comisario de Policía, José María Deira, hoy Comisario Provincial. Del juicio de sobre la guerra resultaron abueltos varios inculpados, entre ellos Antonio Jesús y Consuelo, pero el juez mantuvo la multa -aunque la redujo a 1000 euros- para Ignacio Garcia, parlamentario andaluz de IU y para Juan. En la opinión del juez influyó sobre todo el informe de Deira -con referencias a su supuesta militancia anterior de un cuarto de siglo atrás- y los posteriores testimonios policiales. La multa fue pagada por la solidaridad popular.
Ahora que hace veinticinco años de casi todo: del Centro de Planificación Familiar, de la Oficina Municipal de Turismo, también lo va a hacer del Centro de Educación de Adultos. En el 2009 se cumplen 25 años de aquellas circunstancias que cambiaron el rostro de Andalucía, de El Puerto. Se cumplen 25 años de la creación del Centro de Educación de Adultos, algo que es la vida de Juan, donde ha aprendido a convivir con mujeres y hombres que le han enseñado una forma de encarar la existencia que le hacen vivir como un hombre feliz, mientras les intercambiaba esos conocimientos por otros de índole más académica: cifras y letras. Su libro, Cardito de Puchero, ilustran tantas vivencias... (Juan, en una clase del Centro de Adultos).
CARDITO DE PUCHERO.
a vergüenza ajena, a amor, a penas, a alegrías, a risas (Maria Jesús Moragues. Alumna. El Puerto de Santa María)
EL CARNAVAL
Estamos en el año de 1946, año en el que decide decidió su propia escuela en la finca sita en la calle San Sebastián, nº 23 con la ayuda de su hermana Lola y ahí empieza su labor como director y propietario de una escuela privada llamada San Ignacio. La escuela se encontraba en la primera planta de ese edificio. Su sobrina Mila González Vera nos dice: «Recuerdo que había tres clases una de ellas era muy grande, decorada con mapas antiguos de la península y una pizarra también muy grande. La clase tenia los techos altísimos con un balcón que daba a la calle San Sebastián, el suelo de ladrillos rojos con las paredes blancas y con un portón muy grande. Don Juan era una persona muy recta y severa pero a la vez tenía un corazón enorme. Andaba con sus muletas debajo del brazo. Pasaba por tu lado y se oía el crujir de la madera de las muletas. Iba siempre vestido con traje de chaqueta muy peinado hacia detrás con mucho fijador. Leía muchísimo, se acostaba muy temprano porque le gustaba leer acostado en su cama y también se levantaba muy temprano para comenzar su tarea de educador. (Foto: Fachada Colegio San Ignacio. San Sebastián, 23).
Ayudando a ricos y pobres, dedicó al magisterio toda su vida, quizás a mas pobres que a ricos -no hay que olvidar sus ideas de izquierdas-, a una enseñanza basada en los valores de la educación y también del respeto. Se preocupaba por todos y cada uno de los alumnos que paso por su colegio. Sabía de donde provenían, que hacían y por supuesto que habían aprendido cada día para que a lo largo de su vida fueran “hombres de provecho”, como el siempre decía. Fue en lo que siempre creyó y lo que siempre hizo. Y antepuso sus obligaciones docentes a cualquier distracción, incluso, de su propia vida privada.
Fue un hombre al que se le cogía afecto a pesar de su aspecto sobrio y formal. Recuerda su sobrina Milagros que «cuando alguno de sus alumnos no le atendía, o simplemente no hacia una multiplicación bien, le cogía por las orejas y lo mantenía un rato alejado del suelo, los demás alumnos no se atrevían ni a reírse por si acaso. Los dejaba castigado hasta que terminaran los deberes, aunque el tuviera que estar hasta las tantas haciendo guardia. Los padres de estos alumnos, que también habían sido alumnos de mi tío, en muchos casos, se lo agradecían. porque sabían realmente que pocas personas como Don Juan prestaba tanta dedicación a sus hijos y le prestaban una gran confianza». Hemos hablado con alumnos que han pasado por el colegio y hemos notado el cariño con el que hablan de esa época de su vida. Y es que, además, tanto al llegar como al salir del Colegio de San Ignacio, los chavales le saludaban con un beso, prueba de que la relación iba más allá del educador con el educando, sino que también había afecto y cariño.
Como ya hemos indicado nuestro maestro vivía para estos alumnos indistintamente de la clase social que fueran y cuando estos niños se han hecho mayores le han tenido y le siguen teniendo un gran respeto y mucho afecto. A él se le llenaba a boca de orgullo cuando veía algunos de sus alumnos y decía mira este es banquero, ese es abogado, este otro tiene una gestoría... Sus alumnos se examinaban en Jerez, en el Instituto Padre Luis Coloma, obteniendo un alto porcentaje de éxitos en los exámenes.
enseñó tanto que yo llegué a coger 240 palabras por minuto, lo que entonces era una burrada y, además, traducía de corrido lo que había taquigrafiado. No son mis propias alabanzas, sino las dirigidas a él, un gran, un enorme profesor»
Por el centro pasaron, entre otros maestros, Milagros González Díaz, Ramón Izquierdo Rodríguez, otro profesor que le decían Quini, Jose Luis Villalba, Jesús Bernal, y otros que iremos incluyendo aquí, conforme los lectores que nos siguen puedan informarnos de sus nombres. Algunos alumnos que pasaron por San Sebastián, 23, son Joaquín Veran, José González Merino, Andrés González Salas, los Hermanos Posada, Fernández Valimaña, Ambrosio Acá, Monge, Marfil, Giraldez, y tantos y tantos... El Colegio San Ignacio cerró en 1980, con D. Juan ya enfermo, y el mismo se preocupó de buscarle acomodos a sus alumnos en diferentes centros para que no perdieran el curso y pudieran continuar con sus estudios. Don Juan Díaz Rodríguez, falleció en el año 1981 de perotinitis, con 71 años.







Ha publicado libros de diferente temática y contenido y es los suficientemente premiado por la crítica, jurados y público como para que haya pegado ese salto al infinito que supone vivir de la literatura.
UNA NOVELA MORAL
EL BAILE DE LOS MAMELUCOS
que, en el año 2005 es destinado como logopeda al prestigioso Instituto Español "Giner de los Ríos" de la capital lusitana: Lisboa, donde tiene previsto permanecer hasta el 2011, impartiendo clases de Enseñanza Primaria. ¿Regresará Juan a El Puerto? (En las fotografías, Juan Mayo en la actualidad y en 1997, hace once años).
El profesor Mayo es un gran amante de las nuevas tecnologías, algo que supo inculcar en el ambiente familiar. En la actualidad su hijo Carlos es el responsable técnico de la edición en internet de los periódicos La Voz de Cádiz, de Cádiz y Jerez. Es, igualmente, una autoridad internacional por sus conocimientos e investigaciones sobre la Orden de la Cartuja. Prueba de ello es que ha publicado, en los últimos quince años, doce libros sobre esta interesante orden de clausura y es invitado a impartir charlas y conferencias en encuentros nacionales e internacionales: España, Italia, Austria, Bélgica, Inglaterra, Argentina, Suiza, Alemania, Francia, Portugal, Chequia, sobre esta forma de entender y vivir la religión católica. (En la fotografía, en una ponencia en el Congreso Internacional Cartujano Evora-2004, celebrado en Portugal, sobre la única Cartuja actualmente abierta en este país: la Cartuxa Scala Coeli, en Évora, a unos 100 kms. de Lisboa en dirección a Badajoz). (En la foto, con barbas, hace 25 años).
Casi podríamos decir que Juan es un cartujo externo, una especie de promotor de la Orden, tal es su grado de conocimiento y sus trabajos de divulgación. Por ejemplo, esta crítica a la película
(*) La Llave Cartujana,
ENTREVISTA.
Tiene editados 12 libros y varios discos compactos multimedia, siendo uno de los ponentes que más tiene publicado en los congresos internacionales a los que ha asistido ¿Cuál es ahora su preocupación cartujana desde que los monjes se fueron de la Cartuja de Santa María de la Defensión de Jerez? --Trabajo ahora con los Cartujos de Portugal, colaborando en la digitalización e informatización de sus fuentes documentales de toda la Orden Cartuja en el país fronterizo. En la Cartuja de Evora me retiro una media de 10 días al año. Curiosamente, los tres cargos más relevantes: Prior, Procurador y Vicario, son españolas; de Carmona, Córdoba y Puerto Real.
El futuro local… ¿Cómo lo pinta, profesor? --La gente joven buscará trabajo fuera de aquí si continúan sin instalarse más empresas importantes en la zona, aunque no se quieran ir El Puerto, que es como una privilegiada Ciudad de Vacaciones.
¿Hubiera profesado la Orden de Cartujo? --Si hubiera sido religioso, que no lo soy, quizás me hubiera metido a Cartujo, empero soy una persona muy activa y conversadora. Aunque nunca digas “de esta agua no he de beber, ni esta p**** no me cabe”. (En una foto reciente, en la Embajada de España en Lisboa -a la derecha- junto con el presidente de la Junta de Extremadura, Sr. Vara).











