959. LUIS CONRADI Y TORO. El jesuita bondadoso.

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Luis Conradi y Toro nació en Sevilla el 3 de septiembre de 1924, aunque, por su vinculación con El Puerto de Santa María, donde vivió por espacio de más de 30 años, se sentía portuense desde que lo pisara por primera vez en 1942. Hijo del que fuera decano del Colegio de Abogados de Sevilla, José Domingo Conradi y Soto y de Mercedes Toro Buiza, era el segundo hijo del matrimonio, tras José Domingo, al que siguieron María de las Mercedes, Alfonso, Manuel, Francisco y Fernando. Era descendiente de Juan Bautista Conradi y Gavarrón, nacido en Génova (Italia). /El Padre Conradi, en una imagen de 2002.

1924.
Ese año de 1924 se cierra en El Puerto el Colegio de los Jesuitas por diversas causas: disminución de jesuitas, disminución de alumnos y sobre todo la necesidad de utilizar el edificio como Noviciado de la nueva Provincia Jesuítica de Andalucía. Muñoz Seca estrena “Los sabios”,  “La raya negra”, “La muerte del dragón”, “La mujer de nieve”, “Los chatos” y “La buena suerte”.  Ese año era alcalde de la Ciudad Sebastián Péndola y Soto, médico de profesión, pero en abril será sustituido por el bodeguero Alfonso Sancho y Mateo. En la Iglesia Mayor Prioral se instalará un arco luminoso en la Puerta del Sol, formado por tiras de madera y bombillas eléctricas. La iniciativa partió del Dr. Francisco Muñoz Seca, para dar mayor realce a las salidas procesionales. La Banda de Música del Maestro Rocafull volvería a ofrecer sus conciertos. Nace en la calle Larga el escultor Fernando Jesús.

ESTUDIOS.
Luis ingresará en la Compañía de Jesús en El Puerto el 14 de agosto de 1942, donde hizo el Noviciado y Juniorado, entre los años 1942 y 1947, estudiando los tres años siguientes hasta 1950 en Chamartín de la Rosa (Madrid) Filosofía. A partir de 1950 regresa a nuestra Ciudad y estudia Magisterio en el Noviciado hasta 1953 y Teología entre 1953 y 1957 en la Cartuja de Granada, así como Tercera Probación en San Jerónimo (Murcia) entre 1957 y 1958.

ORDENACIÓN Y PRIMER DESTINO.
Fue ordenado sacerdote en Granada el 15 de junio de 1956 por Monseñor Felipe Gallego. Regresaría de nuevo a El Puerto parra hacer los últimos votos el 15 de agosto de 1959, que fueron recibidos por el P. Francisco Torres. /En la imagen de la izquierda, galería del primer piso del Colegio San Luis Gonzaga, edificio principal.

Su primer destino, entre 1958 y 1961, fue como Maestro de Novicios de Hermanos en los Jesuitas de El Puerto, donde llegaría a impartir clases de Latín. No era infrecuente verle jugar al fútbol, dada su cercanía, con novicios y juniores: se arremangaba la sotana, arbitraba los partidos y, si alguien cometía alguna falta, no duraba mas de cinco minutos en el banquillo, porque lo que quería era que todos participasen y no pasarse con los ‘castigos’. Luego vendría Córdoba con idéntica responsabilidad, Maestro de Novicios, entre los años 1961 y 1967.

Durante 35 años impartió sus enseñanzas en diferentes colegios de la orden. En primer lugar, como ministro profesor de religión y secretario, en el Colegio de San Estanislao de Kostka, en Málaga, entre los años 1967 y 1974. Y de nuevo, vuelta a El Puerto.

Y DE NUEVO, EL PUERTO.
Por cuarta vez regresará a El Puerto de Santa María, estamos en el año 1974. En esta ocasión llega como Rector del Colegio de los Jesuitas, donde permanecerá en tal responsabilidad hasta 1980. Esos años serían difíciles y prósperos a un tiempo. Se trataba de poner en práctica las doctrinas que dimanaban del Concilio Vaticano II. Serían los años de la fusión o absorción, según com se mire, del Centro de EGB de San Luis por la SAFA, dejando independiente la Formación Profesional de la EGB, en edificios distintos y con su propio Director, hasta 1989. Había que encajar nuevos conceptos: gratuidad, no hacer distingos en las clases sociales, conseguir que los sueldos de los profesores de ambos centros fueran equivalentes, que el comedor tuviera precios parecidos mas bien a la baja. Y prosperidad  ya que tanto la EGB como la Formación Profesional aumentaron en  SAFA con mas de 1500 alumnos. Tiempos difíciles que le tocó vivir a nuestro sacerdote quien, entre los años 1980 y 1989 sería profesor de religión en la EGB y Superior de la Comunidad Jesuita entre 1981 y 1987.

Con miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos que llegaría a crear y otros profesores, en una comida homenaje que le ofrecieron en el Hotel Monasterio de nuestra Ciudad. /Foto: Fito Carreto.

No cogía vacaciones en verano. Acaso un día a Chipiona a saludar a su madre, donde ésta veraneaba. El resto del tiempo, oración y trabajo físico: las mudanzas las hacía personalmente; los cambios que se hubieran de realizar, silla a silla, mesa a mesa, planta a planta, hasta completar las necesidades del centro para el siguiente curso escolar.

RAFAEL ALBERTI.
Durante unas de sus visitas a El Puerto, tras el exilio, Rafael Alberti mostró  interés por visitar el Colegio a lo que Conradi accedió gustoso, acompañándole durante todo el recorrido, enseñándole sus notas y rememorando lugares, algunos recordados en sus libros, y bromeando sobre algunos comentarios no muy favorables para los jesuitas. Explicaba Alberti: «--Yo lo critiqué mucho en ‘La Arboleda Perdida, pero también lo elogié mucho y lo sigo elogiando porque le tengo un grandísimo afecto», y abundaba el poeta: «El Colegio era muy interesante. Con muchas injusticias y muchas cosas, pero en general era un Colegio importante. La educación estaba difícil y los jesuitas consiguieron una cierta unidad y que se estudiara bastante. Era aristocralizante y de gente rica». La visita fue cordial y tras la misma ambos quedaron muy amigos.

 

El Museo de Ciencias Naturales, antes de la Guerra Civil.

MUSEO DE CIENCIAS NATURALES.
Durante su etapa en El Puerto acometió la ardua tarea del estudio y clasificación malacolóica (conchas) del Museo de Ciencias Naturales de el Colegio. El museo quedó bastante mermado tras la Guerra Civil, pues había sido hospital durante el periodo bélico. En 1975, Conradi rescató del olvido aquellas piezas olvidadas. Estuvo durante cinco años trabajando en su clasificación. Con la ayuda de Fernando Terry Merello, consiguió financiación privada para llevar a cabo una restauración taxidérmica de aves, peces y mamíferos, realizada por el conocido taxidermista sevillano Vicente Gamarra.

Vista parcial del Museo de Ciencias, en la actualidad.

Escribía entonces «Lo que mas me preocupaba era que la colección no se perdiera y que pudiera ser admirada por los niños del colegio y por personas amantes de la naturaleza en todo su esplendor. Lo más maravilloso es que siendo tan numerosa y estando tan completa en algunas familias es una parte pequeñísima comparada con lo que existe en este mundo. Ponerse en contacto con estas cosas le lleva aunque no quiera a admirar a Dios».

Diez años después, en 1985, esta “Sala de los Bichos”, como era denominada antiguamente y aún llaman así los asombrados alumnos, se ubica en su sala actual. Esto nos dejó escrito, también, en la primera página del cuaderno de clasificación de conchas: «En septiembre de 1985, después de cinco traslados en once años, ha vuelto a su sitio primitivo de los antiguos estantes del colegio. Esperamos que ya para siempre. […] Espero que alguien con más tiempo y con más conocimientos clasifique mejor esta colección, una verdadera joya del Antiguo Colegio».

Delante de la cripta donde se conservan los restos del Padre Pedro Guerrero, con nótula nùm. 761 en Gente del Puerto, el día que se trajeron sus restos, el 3 de septiembre de 1999. De izquierda a derecha, N.N., Juan Luis Izquierdo, Luis Conradi, el Padre Espina provincial de la Bética y Fernando García Gutiérrez, postulador de la causa de beatificación del Siervo de Dios. /Foto Colección: Juan Luis Izquierdo.

PARROQUIA DE SAN FRANCISCO.
Conradi fue, además, coadjutor de la Iglesia Mayor Prioral, a cuya parroquia pertenecía la iglesia de San Francisco, desde donde ejercería su ministerio sacerdotal. Estamos en 1985. Con el nuevo giro que había dado la Orden Jesuita, sus miembros adoptan la decisión de instalarse entre los más pobres. Así, abren en Andalucía 8 parroquias cuya ubicación estará en lugares con clara marginación y pobreza. Las ocho cumplen ese requisito, menos una, la de San Francisco que, vinculada al colegio y a la comunidad jesuita, se transforma en parroquia para atender a alumnos, exalumnos y a cuantos precisan de sus servicios. Fue una excepción que confirmará la regla, porque desde San Francisco, fundada en octubre de 1985 --hace ya 26 años-- con Conradi como párroco, no dejará de atender a pobres, drogadictos y marginales. Y a todo el que se acercaba.

Durante una Vigilia de Espigas, celebrada en la iglesia de San Francisco. De izquierda a derecha, Guillermo Camacho, José Alberni, José Manuel Benítez, el obispo Rafael Bellido Caro, Luis Conradi y Diego Valle, durante la celebración en San Francisco. / Foto: Colección Manuel Acosta.

De hecho, fuera la hora que fuera del día o de la noche, cuantos se acercaban a pedirle ayuda bien a la parroquia, --en el confesionario o en la sacristía-- bien por el telefonillo de la Comunidad Jesuita, siempre salían con un bocadillo, ropa, algo de dinero o la ayuda que hubieran ido a pedir al bueno de Luis. Quizás sería por eso que, en 1987 el Obispado lo mandó fuera de El Puerto. Y es que no lo dejaban, como se ha dicho, ni de día ni de noche.

SEVILLA Y JEREZ.
Estuvo durante 17 años como sacerdote en diferentes parroquias. La barriada marginal sevillana de Torreblanca sería su siguiente destino, en la Parroquia del Inmaculado  Corazón de María, donde actuaría como moderador del equipo parroquial, entre los años 1978 a 1993. Allí ejerció su apostolado entre los pobres, llegando a crear un centro recreativo y cultural denominado ‘Club de la Amistad’ enfocado en la tercera edad y donde el propio cura jugaba alguna que otra mano al dominó. Durante esta etapa sevillana sería vicesuperior de la comunidad jesuita.

En 1993 será destinado a Jerez de la Frontera. Debido a su amistad y la confianza que le demostraba el Obispo, Monseñor Bellido Caro, éste le encargó que creara una nueva parroquia en Jerez. Así en un bajo comercial de un bloque de pisos, cerca de la estación de ferrocarril, trabajó para la creación de la Parroquia de San José, con la ayuda de unos amigos bienhechores. Hizo apostolado con la juventud, lamentando la problemática que padecían: paro, droga, aburrimiento que les llevaban a delinquir. Se desesperaba ante aquellas circunstancias. Permanecerá en este destino hasta 1998, donde también ejercerá como Superior de la comunidad jesuita.

Juan Luis Izquierdo, Luis Conradi, el obispo Juan del Río,  y los jesuitas Fernando Marrero Rivero y José Ruiz Vázquez, durante el sacramento de Confirmación, celebrado en la parroquia de San Francisco el 3 de diciembre de 2000, día de San Francisco Javier. / Foto: JLI.

VUELTA A SAN FRANCISCO.
Y de nuevo, en 1998, vuelta a El Puerto de Santa María, a la iglesia de la que fue su primer párroco: San Francisco. Además de Párroco, será Coordinador de Catequésis Infantil,  y miembro del equipo de Pastoral del Colegio SAFA-San Luis. A estas responsabilidades sumará el año 2002 la de  Capellán de la Adoración Nocturna Portuense y Delegado Episcopal para las Hermandades y Cofradías. Fue impulsor del desaparecido Coro de San Francisco, del que muchos de sus componentes se integraron con posterioridad en la Agrupación Coral Portuense.

De izquierda a derecha, Pablo Tejada Romero, Luis Conradi y Manuel Acosta, recibiendo un reconocimiento de la Adoración Nocturna. / Foto: Colección Manuel Acosta.

En cierta ocasión, tras unos oficios de Semana Santa y fiel a su costumbre de ‘ora et labora’ (reza y trabaja), estuvo transportando toda una noche unas 200 sillas desde el templo a el patio, para aliviar el trabajo de los operarios. Pero ya no era el mismo y a la semana tuvo que ser operado de hernia.

De izquierda a derecha, con parte del clero de la Ciudad:  el primero es el sacristán de la Prioral, Juan Luis Izquierdo, López Segovia, Diego Valle, Felipe Bononato, Luis Conradi y Julio Juez, en una procesión de Corpus el año 2001. /Foto: Colección JLI.

HOMBRE DE ORACIÓN.
Conradi era un hombre que buscaba cualquier momento para rezar. Lo mismo se le podía ver en San Francisco que en la iglesia de las Esclavas que en cualquier otro templo de El Puerto. Era muy devoto de la Virgen de los Milagros --también de la patrona de Chipiona-- y es que se sentía muy portuense. Siempre que hacía una visita a la Prioral, --de la que sería coadjutor antes que San Francisco fuera parroquia como tal ya que dependía del primer templo local-- se acercaba primero a rezar a la Capilla de la Virgen de los Milagros y luego iba a resolver los asuntos burocráticos que le llevaran a dicha Parroquia. Era lector, desde hacía años del libro de Karl Rahner ‘Oraciones de vida’ (1986), que usaba con frecuencia para sus meditaciones. También hacía en solitario Ejercicios Espirituales.

Con un grupo de Primera Comunión, junto a la Coordinadora de Pastoral de Primaria de Safa-San Luis y catequista, Mónica León.

REGRESO A SEVILLA.
Los últimos años de ejercicio pastoral los vivió nuestro protagonista en su ciudad natal: Sevilla, en la Residencia del Sagrado Corazón de los Jesuitas situada en la calle Jesús del Gran Poder. Desde allí prestaba asistencia pastoral a diversas comunidades religiosas, atendía el confesionario o suplía misas en la basílica del Gran Poder.

EL CRONICÓN
Fue durante esta etapa cuando el historiador y también jesuita Wenceslao Soto Artuñedo (el segundo provincial de Andalucía) le propone traducir del latín el ‘Cronicón’ de Juan Antonio de Polanco, secretario de San Ignacio de Loyola a partir de 1547. Este Cronicón es una historia temprana de la Compañía de Jesús, en seis gruesos volúmenes, que comprenden los años 1537 y 1556. Con este motivo aprendería a manejar los ordenadores, si bien se resistió al principio, ya que la traducción la empezó con una antigua máquina de escribir.

SEVILLISTA Y DE RAFA NADAL.
Como recoge el jesuita Luis Conde Pérez de la Blanca «La fisonomía de Luis quedaría incompleta si no aludiésemos a su perfil deportivo. Era un sevillista de pura ley y, por tanto, rival de aquel equipo a quien -en clave de humor- denominaba despectivamente “el otro” (léase Betis). Me contaba un compañero de Luis en partidos televisados que, cuando le encajaban un gol al Sevilla, no podía soportar el hombre tal contratiempo y abandonaba discretamente el espectáculo.

Recientemente, su afición al deporte se polarizó con entusiasmo hacia la figura de Rafa Nadal. Lo apreciaba por sus éxitos en las pistas de tenis, pero sobre todo por sus notables valores humanos. No le gustaba que alguien aludiera con “guasa” a los anuncios televisivos a los que Nadal había prestado su imagen. La afición al deporte en Luis Conradi no sólo era un legítimo hobby, un descanso, sino un medio de acercamiento a los jóvenes. Un modo de crear agradable clima de humor en tertulias de compañeros».

ENFERMEDAD Y MUERTE.
Era un hombre bueno, tímido, servicial, obediente, dispuesto a todo, sencillo que se fue de este mundo pobre. Una anécdota que da fe de ellos es que en El Puerto se le recuerda con un reloj de plástico, cuya correa estaba cogida con un clip que le acabó produciendo una llaga. Unos amigos le obligaron, le quitaron, el reloj que fue sustituido por otro para evitar que se hiciera mas daño.

No tenía nada, ni siquiera un pijama se llevó a la residencia  que los Jesuitas tienen en Málaga donde atienden a sus clérigos enfermos, a la que marchó a finales de febrero, cuando se sintió indispuesto, cuando ‘supo’ que no se recuperaría de aquella bronquitis mal curada que le aquejaba. El día 4 de marzo ingresaba en la enfermería, muriendo una semana mas tarde, el 7 de marzo de 2011, a las seis de la mañana, con 87 años de edad y 69 en la Compañía de Jesús.

Capilla de San Estanislao de Kostka (Málaga).

A la misa de exequias, presidida al día siguiente en la Capilla de la Comunidad de San Estanislao de Kostka (Málaga) por el superior Marcos Díaz Beltrán, asistirían no mas de 70 personas, en una ceremonia sencilla, como dejó dispuesto, en presencia de varios hermanos y sobrinos, amigos de El Puerto y Sevilla y enfermos de la residencia. La sencillez en vida, la pidió para después de su muerte. (Texto: José María Morillo).

En El Puerto el colegio San Luis Gonzaga, la comunidad jesuita y la parroquia de San Francisco han organizado una misa conjunta en su memoria para el próximo 21 de marzo, lunes, a las ocho de la tarde.

Mi agradecimiento a Vicente González Lechuga, Agustín Benjumeda Arrobas, Luis Conde Pérez de la Blanca, S.I., Juan Luis Revuelta y de forma especial a Juan Luis Izquierdo.

10 comentarios en “959. LUIS CONRADI Y TORO. El jesuita bondadoso.

  1. Francisco josé

    fue primo de mi padre y cuando ingresé en el seminario de San Pelagio, me preguntaron si era familiar, pero mi vocación era la familia y en el Seminario sevillano de Pilas decidí dejar la religión y pensé tener tres hijos que al menos si se preocuparan de mí como yo de ellos, a ellos dedico mi vida para que mis otros cinco conradi pequeños se den cuenta que esta semilla ha estado al menos mil años por todas partes y que existen buenos conradi pero los famiiares cada uno a lo suyo.

  2. Eduardo González-Granda

    Fuí alumno del P. Conradi en el colegio S. Estanislao en Málaga. Una gran persona, un hombre humilde y bondadoso. Mis mejores deseos para que en su nueva reencarnación continúe su andadura espiritual.

  3. rafa fernandez tur

    Tuve el inmenso privilegio de conocer al Padre Conradi, como alumno de los Jesuitas, siendo "mi preparador" para la Confirmacion.
    Lo recordare como una persona humilde, sencilla, respetuosa, un magnifico sacerdote, y como dicen ahi arriba con algunos Conradis mas, y algunos otros menos, los domingos faltarian bancos en las iglesias
    Descanse en paz

    David Galan: un saludo y un abrazo muy fuerte.

  4. David Galán Rodríguez

    No creo equivocarme al afirmar que es una de las mejores personas que he conocido... que Dios lo tenga en su gloria que es donde sin duda merece estar.

  5. DOMINGO MARCOS

    Fui estudiante en los Jesuitas durante 12 años, y el Padre Conradi me dió clases, sin duda una de las mejores personas y más bondadosas que he conocido. Un ejemplo a seguir y una bellisima persona. Que Dios lo tenga en su Gloria. Descanse en Paz.

  6. Mon

    Un ejemplo de bondad y ternura. Conocí al padre Conradi siendo niña pues era profesor de mis hermanos en San luis Además tuve la gran suerte de que oficiara mi boda en San Francisco en 1999. Todo un lujo. Estás en el cielo, padre Conradi, ojalá hubera muchos más como tú.

  7. Alumno de Safa-San Luís

    Este hombre fue todo un un ejemplo junto al padre ruiz para todos los niños que estudiamos en san luis. La verdad es que me siento muy orgulloso de haberlo conocido como un gran educador. Mucha juventud de hoy en día debería de haberlo conocido y el comportamiento y la forma de ver la vida sería otra.
    Desde el cielo él siempre nos guiará.

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