1.536. CARMELA DURÁN VALLE. Una madre y trabajadora ejemplar.

Sabes..., buscando el significado de tu nombre, no me he llevado ninguna sorpresa, pues es cierto que eras ·”el Jardín de Dios”.  Tu  bondad, perseverancia,  valentía, tolerancia  y tu gran corazón, hacían que el arrullo de tus brazos, efectivamente Cfueran no sólo “el Jardín de Dios” si no el mismísimo Paraíso para tus hijos.

Carmen Durán, con una clienta norteamericana.

La impronta  y el bullicioso carácter de mi padre, -en contra punto con el tuyo-  tan  equilibrado y sereno, podrían hacer pensar, que  no has brillado con luz propia, pero….qué equivocados están! Estoy segura que dirías, ¡déjalo hija, qué más da! Pues esta vez, ¡no lo voy a dejar!, Y ¿sabes por qué? Pues porque -¡al Cesar lo que es del Cesar!

Carmela Durán Valle, nació el 27 de Octubre de 1914 y falleció el 23 de Octubre del 2006. Era la cuarta hija de: Manuel Durán Infante y Josefa Valle Troncoso. Tu padre trabajaba en la Bodega de Caballero, y como la carpintería no se le daba  nada mal, arreglaba Cómodas de Caoba, y todo tipo de muebles. Hacia unas cajitas pequeñas, que eran un primor. Su madre, era una gran  modista, pero solo cosía para la familia. Con tanta niña,  creciendo,  no le quedaba otra que coserles toda la ropa para que todas fueran decentes e impecables. Ocho fueron sus hijas, por más que buscaron al machote  todo fue en vano. Lo que tenían de bueno en aquellos difíciles años era que a la canastilla, no había que tocarla, pasaba de una a otra criatura, sin enmendar colores.

Luisa  fue la mayor, llevaba algún tiempo enferma, no sé con certeza, cuándo le vinieron con la buena nueva, de un medicamento casi milagroso: la Penicilina, probablemente. Se le abrió un horizonte esperanzador, pues  este medicamento, ciertamente, estaba  salvando muchas vidas, sin embargo… para personas como ella --probablemente  alérgica--  fue letal. Sólo tenía diecinueve años, y toda una vida por vivir.   Le seguían: Josefa, Carmen, Carmela --mi madre— y repitieron por dos veces, los nombres de las niñas que murieron, uno de ellos: el de Milagros- Antonia. Emilia y nuevamente, Milagros --la tata-- un ángel para toda la familia-.

SU PRIMER TRABAJO.
Desde los nueva añitos, al ser consciente de la precaria situación familiar, se revistió de una madurez impropia de sus pocos años y  comenzó a aportar --no sé bien si una  perra chica o  perra gorda-- céntimos de las antigua pesetas- o qué? Puede que ni eso, siquiera, tal vez… el beneficio era tener una boca menos a la hora de sentarte a la mesa.
Su vida nunca fue fácil, la enfermedad de su hermana Luisa y el coste de sus medicinas, hizo que las mayores tuvieran que dejar el Colegio, y los juegos de niñas, para enfrentarse al mundo con un delantal, que había que ajustar por todos lados.

Jamás  renegaste, de todo cuánto te tocó vivir. Eras una mujer practica, “--Lo que no tiene remedio, no hay que darle más vueltas”, decías. Lo olvidabas y te centrabas en lo que “había que  hacer”. No implicaba que fueras fría, nada más lejos, tu calidez, se  extendía más allá de la frontera de tu casa.

POLEÁS Y BONIATOS.
En aquellos años de tantas penurias,  tras la Guerra Civil, el sustento de aquella familia, cómo para muchas tantas otras, dependían en gran medida, de la harina para las Poleás,  casi sin aceite siquiera, para refreír la matalahúva y los coscorrones de pan y los Boniatos. Fueron años de muchos sinsabores, no solo por el hambre, si no por la falta de esperanzas.

Trabajaban todas, pero  no había para lujos, porque lujo era  tener que comprarse otros zapatos,  aunque estuvieran gastados los únicos que tenía. Afortunadamente, salieron adelante con mucho esfuerzo, sí, pero como la mayoría de las familias, con el fruto de su honrado trabajo.

A medida que fue creciendo, daba muestras de la esplendida mujer que  sería, y claro está,  esto no paso inadvertido para  un chaval un poco picarón, --para que nos vamos a engañar— (ver nótula núm. 326 de Agustín Vela Mariscal en GdP) que al verla en su caminar diario hacia La Sericícola, en donde trabajaba, comenzó a  cortejarla. Era fácil que le conquistara, tenía lo que se dice ‘mucha labia’·  Desde ese día, las ayudó todo lo que pudo, pues el abuelo Antonio, su padre, tenía una huerta, la que años después se conocería como Granja San Javier y, afortunadamente, no les faltaba de nada. Ni que decir tiene, que les arrimó muchos productos de la hortofrutícolas y  fue un gran alivió para la economía familiar.

GRANJA SAN JAVIER.
Con el paso de los años, tras la muerte de sus suegros --mis abuelos Antonio Vela Aragón y María Mariscal Muñoz— se casaron y trasladaron a la Huerta: la Granja San Javier (ver nótula núm. 783 en GdP). Durante tres o cuatro  años, su felicidad fue completa, pues la providencia le había hecho el regalo más hermoso que a una mujer le podían hacer: dos hijos preciosos: María del Carmen ‘Mari’ y Agustín ‘Tito’.

Nuevamente, aparecieron las dificultades, tenían que dejar definitivamente la huerta y emprender  la dolorosa y preocupante  aventura de sobrevivir,  en un medio que se les antojaba ajeno. No se arredró cual Agustina de Aragón,   enarbolando la bandera del ‘querer es poder’. Y lo lograron.

Él era la fuerza, ella  la perseverancia. Él  la pasión  desmedida por la vida,  ella la serena templanza. Él la alegría, ella la calidez. Él la bulliciosa personalidad, ella  su silente equilibrio. Eras una mujer muy inteligente. Yo diría que sabia, claro que las más de las veces, --el que tu y yo sabemos-- no siempre oía tu certera opinión. Era de una generación, en la que  por la fuerza de la costumbre, presumo que el machismo era bien entendido —las mujeres, les ayudaban a trabajar, criar hijos, pero la opinión que imperaba era la del hombre, aunque después lamentaran no haber seguido la corazonada, o el buen juicio de mujeres tan sensatas como ella. Claro está que hay  excepciones en todo, ¡afortunadamente!

Cuándo Carmela decía que tenía ”la cabeza caliente” sabíamos que le sobraban los problemas, pero… sin perder la calma, sabia  resolverlos, con esa templanza, exenta de frialdad, que le caracterizaba.

Ves mamá, ¿porqué estoy tan orgullosa de ti? Que habría sido  de ese ‘mar bravío’, sin tu  infinita paciencia y tu equilibrio? No sólo  él, fue afortunado al encontrarte,  tus hijos lo fuimos infinitamente más. Tu perdida, ha sido la indefensión más grande, a la que he tenido que enfrentarme. No  por estar sola, ni desamparada ¡nada más lejos! Sabes bien que no, pero…..eras el anclaje de mi vida,  ese puerto seguro en el que ni las mareas  ni el mar de leva, ni mil tsunamis, podían siquiera zafarme de tu cariñoso  y reconfortante abrazo.

Tras abandonar la Huerta, sus amigos: José Brotons, funcionario del ayuntamiento y  su esposa Natividad les acogieron en su domicilio, de la calle Curva, donde nació su tercera hija: Milagros ‘Yayo’.

PRIMERA FRUTERÍA.
La primera Frutería, la pusieron en la calle Luna, frente a Las Esclavas. Manuela Vela Mariscal, su cuñada se la cedió,  y ella cogió un local, en la calle Ganado, frente a la Plaza de Abastos, en  la casa donde vivieron sus suegros los últimos años de vida.  La suegra no soportaba estar en la huerta, después de perder a dos de sus hijos. Se da la circunstancia, que este  primer negocio, también estaba en un local de la casa donde vivía con su familia paterna: los Durán Valle. Su destino se empeñaba en juntarlos, de eso no hay dudas.

LA PLACILLA.
Por fin ese mismo destino,  les llevó  con paso firme a la Placilla. Ahí, se encontraron a otros comerciantes, con los que de seguida congeniaron.

Frente a aquella casa estaba la madre de Pepe Callealta que hacia unas tortas riquísimas, y era de trato más que agradable. Junto a la frutería dos negocios: la taberna de Encarna, hermana de Enrique ‘el de los Muertos’(ver nótula núm. 148 en GdP). A continuación, la Valdepeñera, su propietario era el padre del ‘Pobre Pepe’: el dependiente se llamaba Salvador, natural de Jerez de la Frontera. Una puerta con  vidriera de colores, separaba ambos negocios. Algún tiempo después fue Pedro Olmedo, de Tejidos Pedro, quien dispuso de este local y puso una tienda de confección y textil.

Agustín Vela Mariscal, el esposo de Carmela, al que gustaba ponerse para trabajar un gorro de paseo de los ‘Marines’ americanos. Fue el primer proveedor de la Base Naval de Rota.

Ya en aquella casa --del siglo XVIII-- a la izquierda había  una accesoria y a continuación la Taberna de La Liebre de Juan Moreno, aficionado a  la caza, de ahí el nombre. Años después, Luis Jurado, se haría cargo de la Taberna, pero respetó su nombre. A la derecha de La Liebre, estaba la Frutería de Tete Ganaza; le ayudaba en el negocio su hija Mariana, madre de Anastasia. Todavía  recuerdo las ristras de ajos que colgaba en la puerta.  Este local lo cogió después como deposito, José Ramírez ‘el Alpargatero’.

Junto a aquel local,  el Freidor propiedad del Sargento Arias. Su dependiente era: Pepe ‘el Gallego’, marido de Caroli hermana de Bartolo y Pepín, propietarios del almacén la Giralda. Este Freidor, años después, seria el Restaurante de Manolo Rodríguez Ceballos.Todos y cada uno  estupendos  comerciantes y entrañables compañeros  de fatigas.

Ni que decir tiene, que el matrimonio trabajó lo indecible: eran de una generación, acostumbrada a luchar y sufrir privaciones, así que  con apenas un pequeño tenderete  iniciaron la aventura de sobrevivir y darles un futuro a sus hijos. Agustín Vela conocía como la palma de su mano  todo lo referente a los productos a vender. Le sobraban arrestos, ganas y sobre todo, inteligencia  comercial y de la de quitarse el sombrero. Supo ganarse como nadie, el favor del público, dándoles el mejor género, transparencia, honradez y la más absoluta entrega. Como dice la canción: “no había horario, ni fecha en el calendario”. Carmela le dió a esa clientela fiel, no solo  su  educación,  y  honradez, también  su  diligencia,  su  discreción y confianza, para que  no pasaran apuros,  en caso de  alguna necesidad.

No sé  de que pasta estabas hecha, pero…. Has sido con mucho, la mujer más  trabajadora, fuerte y valiente, que he visto en mi vida. ¿Como era posible, que nunca te quejaras? Sabia lo mucho que te dolía esa neuralgia, entre otras cosas, por ese gesto de apretarte con fuerza, el labio superior, mientras aguantabas esos lacerantes latigazos, como buenamente podías. Hay que tener mucha entereza, para decir: “--¿El quejarme, me va a aliviar el dolor?” Desde luego que no, tu dolor era tuyo, y lo sobrellevabas a tu manera, sin pronunciar ni una sola palabra.

NUEVAS INCORPORACIONES AL NEGOCIO FAMILIAR.
Ya en la Placilla, nacieron el resto de los hijos del matrimonio: Antonio, Kika, Conchita y María Jesús. A medida que íban creciendo, se incorporaban a la tienda con el consiguiente disgusto de Carmela-, al desear que siguiéran  estudiando. Fueron unos años literalmente  ‘de locura’. Agustín Vela y su mujer eran los proveedores de la Base Naval de Rota,  y de muchos establecimientos de restauración, hoteles, bares, colegios, … en los que había comedores. Se sabía cuándo se abrían las puertas al público, pero no había forma de tener un horario de cierre.

LOS TOSANTOS.
Recuerdo, especialmente, la época por excelencia de nuestro sector: ‘los  Tosantos’.  En esos días, la tienda estaba a rebosar de productos de primera calidad, --no solo la Frutería Vela, sino también el resto compañeros de la Placila, que no rivales--. Se exponía la mercancía y era un precioso espectáculo, de color, olor, y sabor: en definitiva, una delicia.

¡Ay Dios mío! Lo que pudimos correr, esos trepidantes días. Ni comer podíamos,  pues a pesar de subir a casa por turnos, siempre había, quien nos pedía que la despacháramos, pues  no tenía paciencia para esperar su turno. Cuando le decíamos: “--Pero si has visto que acabo de subir y tengo la comida en la mesa?” Su respuesta me ponía de los nervios: “--Anda despáchame solo a mi, y luego subes a comer”. En fin, ahora daría lo que no tengo, por atender a esa “listilla”.

Durante toda una vida vivieron para trabajar, pero no por ambición, --ese pecado nunca lo tuvieron-  estaban tan acostumbrados al trabajo, que… “no sabíais estar ociosos, ni  vivir de otra forma”.

A Agustín, el marido de Carmela, no se le podía atar en corto, buscaba faena como fuera: bien pintando, con 86 años, subiéndose a escondidas al tejado para limpiar y preparar los techos para la época de lluvias, con el consiguiente riesgo para su integridad, o  arreglando esas macetas de nardos, claveles de olor a canela, y esos preciosos geranios chinescos que a Carmela tanto le gustaban. En fin ¿para que seguir?, si ya se sabía que era único e irrepetible.

A ti, esos últimos años, querida mamá, te disfrutamos como nunca. Eras por fin nuestra, tenías ese tiempo que  tus hijos ansiábamos y tu como madre siempre  añoraste. Pero… tu gastado corazón, se negaba a seguir latiendo, claro que el iluso no se había enterado, que Carmela Durán, no era  solo corazón,  también arrojo, valor y fuerza. Venciste mamá,  pero el puñetero, sabiendo  que tu familia era tu fuerza, comenzó,  a borrar de tu memoria,  hasta los nombres de tus hijos. ¡Que mala suerte!  Te volvíamos a perder, pero cuándo en algún  pequeño instante,  nos reconocías,  querida mama, la felicidad se dibujaba en tu rostro, y tu abrazo, volvía  a ser el mismísimo  Paraíso. ¡Felicidades, mamá! (Texto: María Jesús Vela Durán).

21 comentarios en “1.536. CARMELA DURÁN VALLE. Una madre y trabajadora ejemplar.

  1. Maria jesús

    Para Rafael Angel, muchas gracias y sí, es cierto que nuestras familias han sido ejemplo de lucha, y entrega.Habeis tenido la suerte de nacer en el seno, de una familia ejemplar y unida, mira si han sido buenos anclajes que sois todos, grandisimas personas.Un abrazo.

  2. Maria jesús

    Para Ana
    Muchas gracias, tu tambien has tenido y tienes la suerte de tener una gran familia.Sois entrañables e inolvidables.Un beso enorme amiga

  3. RAFAEL ANGEL

    Precioso relato Mª Jesús en el que veo reflejada parte de la historia de mi vida y de mi familia, muy parecida a la tuya. Felicidades por desnudar con tanta pasión, verdad y amor tus sentimientos mas íntimos para con mamá. Un saludo para ti y los tuyos.

  4. ana

    Ola Maria Jesus soy ana la gallega amiga de kika aqui desde mi galicia lei lo que narrabas de tu madre y no pude mas que emocionarme yo por desgracia la conoci poco y a tu padre tambien pero alguno de vosotros mas y no tengo mas que deciros que teniendo una madre asi no me estraña que seais tan buena gente muchos besos y abrazos.

    ANA

  5. María Jesús

    Gracias, prima Milagros.Conocernos, sí que nos conocemos, pero hace tanto que no nos vemos, que bien podriamos habernos cruzado y no saber quienes eramos.Un pena! pero afortunadamente, si algo tiene de bueno internet, es que nos acerca aunque estemos lejos.Espero que a partir de hoy, empecemos a tratarnos con asiduidad, pues es lo que deseo y sé que seria el deseo de mis padres.Un abrazo enorme.

  6. Milagros

    Hola Maria Jesus, por casulidad hace unos dias di con esta pagina y me llamó mucho la atención , por conocer parte de esta historia, que es "Tu historia" .
    No te conozco personalmente ni tu a mi , pero somos familia mi padre y tu padre eran primos . Mi padre Rafael de Chiclana.
    Y solo queria felicitarte por la gran descripción que haces de tu madre , es precioso lo que escribes, derrochas amor y cariño , y como es verdad que uno da lo que recibe sin mas.

    Un fuerte abrazo

  7. María Jesús

    Hola Alberto, nuevamente, le reitero que me alegro mucho de la recuperación de su esposa.
    Mire, mi madre por encima de todas las cosas era muy buena persona. Parece poca cosa, así expuesto no? Pero no o es, la gente buena como ella, lo es porque le sale la bondad a borbotones, y no necesitan ni espectadores, ni palmeros, para hacer todo el bien que pueden. Durante los años que estuve en la tienda, vi a muchas personas entrar a saludarla y darle las gracias. Cuándo le preguntaba, ella decía: nada, cosas nuestras! La otra persona, me decía: tienes una madre maravillosa, que me ha hecho, tal o cual cosa. Su lema era: qué tu mano derecha, no sepa lo que hace la izquierda. Como no voy a extrañarla, si era un cielo.
    Los últimos años al estar en casa, se acabaron las añoranzas, para pasar a disfrutar plenamente de su compañía. Ella era consciente de lo mucho que la queríamos y nosotros lo sabíamos de sobra.
    Un fuerte abrazo.

  8. Alberto Boutellier Caparrós

    María Jesús, siempre se ha dicho que detrás de un gran hombre hay una gran mujer y en el caso de tus padres, Agustín y Carmela se cumplía con creces. Han pasado los años y parece que fue ayer cuando ambos estaban al frente de su negocio, extraordinariamente bien conducido y generando un medio honrado de ganarse la vida de ellos y de las numerosas personas que de ellos dependían. Lástima que nadie recogiera la antorcha. Hoy has necesitado exteriorizar tus sentimientos, que aunque los mantengas permanentemente, hay veces que necesitamos gritar y hacer partícipes a los demás de nuestras ausencias. En el fondo no son más que sensaciones que todos sentimos de no haber dado a los que queríamos todo lo que ahora, que ya no están, no podemos ofrecerles. Nos tenemos que conformar con el recuerdo y a veces con el lamento. La vida es así, es tan corta que nunca pensamos, mientras somos jóvenes que un día se termina. Es por eso que los que aún podemos dar besos, abrazos, achuchones, te quieros, sonrisas y amor, lo hagamos con largueza para que luego, no sintamos el remordimiento de no haber hecho lo suficiente. Estamos a tiempo de hacerlo con los que estamos. Entre tanto, recordar y recordar las cosas buenas de nuestros mayores, nos producen nostalgia y tristeza, pero siempre, orgullo por tener los padres que hemos tenido. Un beso María Jesús

  9. María Jesús

    Para CFGS
    Nó, la habia visto, pero no leido y ahora me he alegrado mucho al saber un poco la historia de la familia para la que trabajó mi madre.No sabe lo que me ha emocionado saber que Doña Genoveva seguia visitando a mi madre, estoy segura que en alguna ocasión debo haberla visto, aunque ahora no le ponga cara.La verdad es que dice mucho del cariño que ambas se tenian.Le estoy muy agradecida por su información, y siento no haberla visto antes.
    Perdone mi atrevimiento,¿ tiene usted contacto con algun familiar de Doña Genoveva, o sus hermanos? Me encantaria si pudiera proporcionarme, alguna foto de la familia. Le prometo que la guardaria como un tesoro y jamas la publicaria.Le doy mi palabra de honor. Muchisimas gracias.

  10. Esperanza Lacarta Lagunas

    No tengo palabras para expresar lo que siento conforme voy leyendo, toda la vida de tu madre, nuestra querida Carmela " la del Vela ", que así la conocíamos casi todos, se me pone el bello de punta recordándola, una mujer extraordinaria, buena, llena de dulzura, como nos quería a todos, ese gigantesco corazón donde todo cabía, siempre alegre sonriente, nunca se la veía triste, ayudando a los que podía, siempre nos daba cuando se podía, mi familia " Lacarta Lagunas " " Los Maños ", tenemos mucho que agradecerle a ella, y su esposo, que fueron más que familia y amigos, eran de casa, cuantas noches me llamaba, " Esperancita pasa a casa ", ya sabíamos en casa, que nos daba algo de verdura o fruta que le había quedado, y sabía que éramos muchas bocas, y poco para llevar a ellas.
    Carmela espero que este escrito, sea un granito que aporto a ese homenaje que tu hija te quiere dar, y espero que de alguna manera " seguro que si ", veas como te echa tanto en falta, y todos te recordamos ( qDtG )
    Gracias Carmela por ser como eras, nunca te olvidaremos
    Todo agradecimiento es poco, y cuanto los queríamos y queremos por supuesto, ahí quedan sus testigos, personas buenas y orgullosas de su procedencia, esos hijos tan trabajadores que tuvieron la suerte de tenerlos de padres.
    Felicidades Mª Jesus, es precioso y a la vez tan duro, todo lo que cuentas de la vida de tus padres. Un beso

  11. María Jesús

    Querria agradecerle a Santiago Jurado su valiosa información, sobre los vecinos y comerciantes de la Placilla, en la época en la que mis padres recalaron en ella. Un millon de Gracias.

  12. María Jesús

    Antonio, muchas gracias por tu afecto por mi familia, te lo agradezco sinceramente.Sabes, que ella era muy pudente y discreta, y no le gustaban para nada las alaracas, ni los aspavientos. Era muy de verdad, no tenia dobleces, si te daba su amistad era ya de por vida, pero la defraudaron mucho, porque por gratitud perdonaba lo imperdonable, y habia quien conociendola, abusaba de su gran corazón.

  13. CFGS

    MARIA JESUS ¿HAS LEIDO LA NOTULA DE D.FELIX SANCHO PEÑASCO? ESTE SR. ERA EL INGENIERO QUE VIVIA EN LA SERICICOLA, ESTABA CASDO CON Dº GERMAINE FAVROUD, FRANCESA, TU MADRE ERA MUY QUERIDA POR EL MATRIMONIO Y POR SUS HIJOS, AQUI VIVIO UNA HIJA, GENOVEVA ,LA MADRE PASABA TEMPORADAS CON ELLA, VIVIERON EN LA CALLE PAGADOR EN LA CASA FAMILIAR, HOY DESTRUIDA, LUEGO EN LA BDA. EL PILAR Y DE AHI PASO A MADRID DONDE FALLECIO.

  14. ACL

    María Jesús, con brillantez y sincero cariño resalta la grandeza de Carmela, su madre, a través de un sinfín de sentimientos que brotan desde lo más profundo de su corazón, mostrando a su vez pedacitos de su propia vida reflejados entre cada línea. Yo no solo conocí a Carmela, sino que además en mi infancia tuve la inmensa suerte de disfrutar de su afecto. Su callada, sacrificada y silenciosa labor, le hacen merecedora de ser recordada siempre.

  15. Lucia Gonzalez Vela

    Solo se llorar tata, no tengo palabras, me has emocionado mucho, la echo mucho de menos!

  16. María Jesús

    Para María
    Muchas gracias por sus palabras. Cuando lo escribi, no pense en publicarlo, porque si querer me habia salido un dialogo intimo con mi madre, y no creia que tuviera cabida en este blog. Pero sí creia que ella debia estar en él, pues ha sido una trabajadora nata toda su vida.Parte del texto se ha intentado poner en segunda persona, pero esta claro que sigue teniendo mucho de mis sentimientos por ella. Las madres trabajadoras, sacrifican mucho, al no poder disfrutar plenamente de la crianza de sus hijos, y nosotros sus hijos ansiamos ese pequeño instante del día, en el que sea nuestra, sin compartirlo con nadie más.Nó, no es egoismo es necesidad de tu madre, de su consuelo si te caes, o de su abrazo si te sientes mal, o muy feliz. En fin, ella intentó que fueramos felices y la extrañaramos lo menos posible, dandonos a cada uno todo el amor que solo una madre sabe dar.

  17. María Jesús

    Para CFGS
    La verdad, es que no recordaba esos datos, pero tía Emilia vive y mañana mismo le preguntare. Lo que si recuerdo es haber oido que trabajo con una señora Francesa. La finca estaba entonces frente a la Huerta de los Dolores, o Hueta de la Victoria-Granja San Javier- no?.Mi madre siempre ha hablado con mucho cariño de esa familia, pero como le digo no recordaba estos datos.Yo fui la última en incorporarme a la tienda y ahora mismo no le pongo cara a Genoveva pero seguro que el cariño era reciproco. Mi madre no tenia dobleces y era ademas muy agradecida asi que le hubiera encantado saber que todavía la recordaban con cariño. Muchas gracias

  18. Maria

    No tengo el gusto de conocerte, pero permiteme Felicitarte por el relato de tus padres y en cierto modo parte de tu vida. Me has emocionado, y has logrado al expresarlo con tanto amor y tanta sutilesa que lograra ver las escenas que narrabas, a pesar del trabajo y lo duro que fueron aquellos años, tengo que decirte que yo te envidio. Te deseo todo lo mejor.

  19. CFGS

    MARIA JESUS: TU ABUELA TRABAJO EN LA SERICICOLA, CON D.FELIX SANCHO Y SU ESPOSA QUE ERA FRANCESA, NO SE SI RECORDARAS EL CARIÑO QUE GENOVEVA SANCHO, LA MADRE DE LOS ZACAGNINI LE TENIA A TU MADRE , TAMBIEN LOS HERMANOS, PERO ESTOS NO VIVIAN EN EL PUERTO, GENOVEVA CUANDO VEIA A MI PADRE SIEMPRE LA RECORDABAN CON MUCHO CARIÑO, SOY TIO DE CORAL.

  20. María Jesús

    Gracias Coral, me alegro que recuerdes de alguna manera a tu abuela. Siempre se ha dicho que detras de un gran hombre hay una gran mujer y en este como en otros muchos caso es cierto.Mi madre era muy reservada, pero era la que le daba el empuje a mi padre y como he dicho su equilibrio.

  21. Coral

    Felicidades Mª Jesús!.
    Más bonito?.... no te ha podido ni te puede salir!. A la vez que se lee, se respira mucho cariño, mucho amor y sobre todo mucha humanidad.
    Varias facetas de esa vida y sobre todo en la última, me han recordado a mi abuela Concha González Tinoco.
    Gracias por estos ratitos que nos haces pasar leyéndo tus notúlas. Sigue así.

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