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Antonio López Torres nació en 1954. El apodo de 'el Gorri' le fue puesto por su padre porque, de niño, era muy pequeño "como un gorrión", de ahí lo de 'el Gorri'. Está casado con Rosario García de Quirós y tienen una hija de 28 años.

El matrimonio regenta un bar en el número 85 de la calle Cruces, 'Peña Cultural, Deportiva y Recreativa Amigos del Gorri', en el que se respira un extraordinario ambiente siendo el lugar muy concurrido y donde, una copa de vino y una tapa cuesta cincuenta céntimos de euro, algo insólito para los tiempos que corren. Los sábados y domingos acuden parroquianos que hacen sus pinitos con el cante flamenco al que es muy aficionado nuestro protagonista.

MAS DE 20 TRABAJOS.
'El Gorri' es un trabajador incansable que ha desempeñado numerosos puestos de trabajo, entre ellos vendedor de plato en la Placilla, camarero en el desaparecido Bar Caza y Pesca en el Parque Calderón, en el almacén de Güelfo en la calle Nevería, en la obra de cimentación del Hotel Puertobahía colocando pilotes, como repartidor de las cervezas Cruzcampo, mariscador nocturno, vendimiador, descargando camiones en la desparecida fábrica de botellas, haciendo cajas de cartón, chatarrero, varios años de albañil, fontanero, escayolista, etc.

Foto del Trofeo de Dominó de la Peña del Bar Triana, en 1982. De izquierda a derecha, primera fila: Rosendo, carnicero; Fali Gómez, Giménez de La Pastora, con un ejemplar en la mano de Diario de Cádiz; Pedro Galván, de la tienda de decoración de la calle Larga, GALSA; Hugo Rodríguez Cortés, de la Peña el Troncho; Domingo Asenjo, el de los platos; Francisco Javier Paullata Estévez, arrendatario del Bar Triana desde 1981, Araujo y Manuel Cordero. Segunda fila: Manuel Paullata Serrano, padre de Francisco Javier; Remigio, el carpintero; Francisco Sánchez Valenzuela, conocido como Pacuchi, el cristalero; Antonio García Real, José María Martínez Govantes, Pepón Arjona, el Gorri, Miguel Gómez; José García Gil, conocido como Pepe el redero,  Vicente, a quien cariñosamente, apodábamos como ‘La vieja’, se llamaba Vicente Martínez Sánchez, Pepe Amorós y Antonio, el peluquero. Agachado, Antonio Camacho Francés, Antoñete, hermano de “el Chusco”. Falta en la foto, Fernando, el Sietededos, un escayolista que, a efectos de maquetación, no cabe en la imagen que se publica. (Foto: Rafa. Colección Antonio Collantes Ramos).

HERIDO DE BALA.
Y entre tanto trabajo hizo sendos Cursos, uno del  PPO, en el Instituto Santo Domingo, de soldador. Y culturismo  en el Gimnasio de Escalante, donde ejerció como ayudante de monitores. Dado su desarrollo físico y gran musculatura, fue contratado como portero vigilante de la desaparecida Discoteca Galaxia, en la calle San Bartolomé; allí sufriría un grave accidente en el ejercicio de sus funciones, recibiendo un disparo en el bazo al intentar quitar una pistola a una persona que amenazaba a la clientela. Estuvo, como es lógico, un tiempo dado de baja por primera vez en su vida.

De izquierda a derecha, 'el Gorri', Modesto Barragán, pregonero del Carnaval 2010, y Manuel Torres 'el Cabo', en la sede de la Peña La Mezquita  de la calle Postigo, cuando la gestionaba en el año 2009.

DE LA MEZQUITA A EL GORRI.
Llevó el bar de la Peña 'La Mezquita' durante 14 años, y desde hace un par de años regenta el bar de la Peña que lleva su nombre, como se ha dicho, en el número 85 de la calle Cruces y a unos precios mas que populares. "Aquel pequeño gorrión que decía su padre, se ha convertido hoy en un ave del paraíso que acoge bajo sus alas a todo el que llega en busca de protección. (Texto: Enrique Pedregal Valenzuela)

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¡Mi plata aquí en el sur, en este sur,
conciencia en plata lucidera, palpitando
en la mañana limpia,
cuando la primavera saca flor a mis entrañas !

Mi plata, aquí, respuesta de la plata
que soñaba esta plata en la mañana limpia
de mi Moguer de plata,
de mi Puerto de plata,
de mi Cádiz de plata,
mi Sevilla de plata,
niño yo triste soñeando siempre
el ultramar, con la ultratierra, el ultracielo.

Y el ultracielo estaba aquí
con esta tierra, la ultratierra,
este ultramar, con este mar;
y aquí, en este ultramar, mi hombre encontró,
norte y sur, su conciencia plenitente,
porque ésta le faltaba.

Y estoy alegre de alegría llena,
con mi mitad allí, mi allí, complementándome,
pues ya tengo mi totalidad,
la plata mía aquí en el sur, en este sur.
___________________________________
Juan Ramón Jiménez, "Con mi mitad allí", Animal de fondo (1949), Obra poética I.


1. Juan Ramón Jiménez; 2. Pedro Muñoz Seca; 3. Fernando Villalón; 4. Dionisio Pérez.  Al lado de Villalón, a la derecha de la Virgen,  Francisco Ciria y Vergara de la Concha. En la fila de abajo, segundo por la derecha,  Juan Ávila González. (Foto Colección LSA).

En la imagen, inferior, los Renedo Varela, en su casa de la calle San Bartolomé, 14,  De izquierda a derecha, Domingo, María Teresa --que vive en Estados Unidos--, Pilar, Javier, Jaime, la madre Hortensia Varela Moreno esposa de Domingo Luis Renedo Fernández, Hortensia, José Ignacio, María del Carmen y Natividad, que vive en Tucson (Arizona, EEUU). Faltan tres hermanos en la fotografía.

Imagen actual del patio donde fue tomada la fotografía, donde hoy se encuentra la pensión o ‘Bed an Breakfast’ de Penny y Alan, de nombre ‘Casa Número 6’.

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Javier Maldonado Rosso (1952) nació en El Puerto de Santa María.  Especialista en la cultura del vino del marco del Jerez-Xérès-Sherry ha sido el organizador de las Jornadas del Vino Fino y miembro del Ateneo del Vino Portuense. Este Doctor en Historia obtuvo el Premio Extraordinario en Doctorado en Filosofía y Letras por la UCA (1996-97).  Director del Centro Municipal de Patrimonio Histórico de El Puerto es, a su vez, Director de la Revista de Historia de El Puerto desde su fundación en 1988, editada por el Aula de Historia Menesteo. Además es Académico de número de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de su ciudad natal. Es miembro del Grupo de Investigación de Estudios Históricos Esteban Boutelou de la Universidad de Cádiz; profesor colaborador honorario de Historia del Vino y de Historia Contemporánea de la Universidad de Cádiz y profesor del Máster de Estudios Hispánicos y del Máster en Dirección Turística de la citada Universidad.

Ha dirigido más de una docena de cursos sobre historia de la vid y el vino organizados por la Universidad de Cádiz, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, la Universidad de Málaga y la Universidad Internacional de Andalucía.

En la imagen, Manuel Pérez Casaux, flanqueado por los académicos Javier Maldonado Rosso y Luis Suárez Ávila, dirigiéndose al estrado para pronunciar su discurso como Académico de la de Belals Artes de El Puerto. En la presidencia, de izquierda a derecha, Joaquín Solís Muñoz-Seca, Juan Gómez Fernández a la sazón presidente de al entidad y Jesús Nogués Ropero. Octubre de 2003.

Maldonado, durante la presentación del cartel de Feria de Ángel Lara, en 2010: "Ángel Lara ha pintado un cartel que es un cuadro o un cuadro que es un cartel. "Un magnífico cartel anunciador, digno de nuestra Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino, que es fiesta de la amistad". Un cartel de los que se enmarcan".

A nivel internacional su participación en comités y representaciones pasa por Secretario General de la Asociación Internacional de Historia y Civilización de la Vid y el Vino (1999 - 2004) y Coordinador de la Red Internacional de Historiadores de la Vitivinicultura, habiendo coordinado varios congresos y simposios nacionales e internacionales sobre historia de la vitivinicultura..

Es autor de varios libros y de mas de cuarenta artículos sobre historia de la vid y el vino, entre los que cabe destacar:

La formación del capitalismo en el Marco del Jerez. De la vitivinicultura tradicional a la agroindustria vinatera moderna (siglos XVIII y XIX), editado en Madrid, en 1999, por Huerga y Fierro, Editores, que obtuvo el Prix en Economie & Droit concedido en París por la Office International de la Vigne et du Vin en el año 2000 y el Premio de Investigación de la Asociación Internacional de Historia y Civilización de la Vid y el Vino en al año 2000. En este estudio, el autor analiza en profundidad y extensión el proceso de transformación de la vitivinicultura tradicional a la agroindustria vinatera moderna en el Marco del Jerez-Xérès-Sherry, en el contexto de la vinatería atlántico-europea de los siglos XVIII y XIX. El autor ofrece un nuevo modelo de interpretación del proceso de cambio de la vinatería jerezana y de las características de la moderna agroindustria vinícola resultante. Interpreta el conflictivo proceso de cambio protagonizado por la oligargquía cosechera y la burguesía vinatera como uno de los máximos exponenetes de la transición en España del Antiguo Régimen al capitalismo. El estudio analiza las transformaciones técnicas (vitícolas y enológicas), económicas (productivas y comerciales) y sociales (nuevos grupos socio-profesionales), y se centra en la organización empresarial y jurídica de los capitales, así como en su procedencia y estructura. Este estudio aporta algunas innovaciones metodológicas a la historiografía económica y entra de lleno en algunos de los temas que más interés despiertan actualmente en la misma: el desarrollo industrial en España: el papel de empresarios autóctonos y extranjeros: la procedencia económica, social y geográfica de los capitale empleados; la transición del Antiguo Régimen al capitalismo, etc.

El célebre tintilla de Rota (siglos XVIII-XX), editado en Rota, en 2004 por la Fundación Alcalde Zoilo Ruiz Mateos.

Las rutas del vino en Andalucía, editado en Sevilla, en 2006, por la Fundación José-Manuel Lara y la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. La singularidad, diversidad y calidad de sus vinos hacen que Andalucía sea considerada el paraíso de la cultura del vino. Esta ruta recoge por primera vez toda la vitivinicultura andaluza actual. Constituye un paseo provincia a provincia por todas las características y particularidades de las comarcas vitivinícolas de Andalucía: tanto por las Denominaciones de Origen como por las que cuentan con la Mención Tradicional de Vino de la Tierra. Nunca hasta ahora se había dado una visión global histórica y actual de la cultura del vino en Andalucía de forma amena y rigurosa.

Nueve bodegueros del Marco del Jerez (siglos XVIII-XX), Cádiz, coautor. Quórum Editores, 2010

Es también autor del guión y de los textos de la Ruta de las casas de viña de El Puerto. Itinerario I: Pago de Bilbaína, de próxima inauguración.

La actriz estadounidense Mary Cathleen Collins, de 56 años, mas conocida profesionalmente como Bo Dereck, estuvo en El Puerto de Santa María en 1984, rodando la película Bolero, a las órdenes de su marido --30 años mayor-- John Derek, hoy fallecido. Fue muy conocida por la película, de culto a su personalidad, '10, la mujer perfecta', rodada en 1979.

Entre los lugares de rodaje se encontraba las Bodegas Terry, donde fue atendida por el entonces director de Relaciones Públicas, Fernando Gago (ver nótula núm. 974 en GdP). Derek, de 56 años vive un romance desde hace 10 con el también actor John Corbett.

Bolero  fue una producción picante que explotaba la belleza de la norteamericana, contó con un plantel de actores tales como  George Kennedy, Olivia d'Abo y las actrices españolas Ana Obregón y Mirta Miller. El papel de galán --encarnando a un torero corneado en la entrepierna-- recayó en el italiano Andrea Occhipinti, que sustituyó a Fabio Testi, y que fue despedido de la película con extrañas excusas.  A pesar de las malas críticas --segundo Razzie para Bo)-- la película fue un éxito de taquilla, alcanzando la tercera posición de recaudación en su estreno en Estados Unidos, por encima de la película musical Purple Rain de Prince y muy cerca de Los Cazafantasmas.

Fabio Testi, que luego sería sustituido, Fernando Gago, Bo y John Derek y Geroge Kennedy, en Bodegas Terry en 1982, durante el rodaje de 'Bolero'.

La sinopsis de la película es un topicazo: Bo es en Bolero una turista americana de los años veinte que recala en Andalucía atraída por el mundo de los toros. Conoce a una gitana (Ana García Obregón), adjudicada como novia desde pequeña a un rejoneador (Fabio Testi). La americana acaba enamorando y enamorándose del torero e incluso pretende llegar a ser rejoneadora.

Mary Cathleen Collins o lo que es lo mismo, Bo Derek, firmando una bota en la bodega, en presencia de Fernando Gago.

Una crítica despiadada a la actriz en su actuación de Bolereo de Jorge Berlanga: «Lo de Bo, de bobalicona, de bollo sin miga, de bodrio, no ha sido otra cosa, afortunadamente durante un tiempo fugaz, que la ilusión erótica de un artificio de plástico, la atracción por la muñeca inexpresiva, que si no dice ‘papá y mamá’, puede ser capaz en su naturaleza de pepona --de tamaño algo menor al natural--, de prestarse a algún revolcón bajo la supervisión de su marido»

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Los fideos con caballas es un plato que tradicionalmente se ha relacionado con Cádiz y San Fernando. Sin embargo, en El Puerto de Santa María también era un guiso habitual de pescadores. De hecho los famosos fideos con lenguao de Eugenio Guadalete están basados en este guiso. La versión que publicamos es de Manuel Alejo Mulero. Con ella ganó el concurso de tapas de La Caridad organizado por la Hermandad de la Oración en el Huerto. Manuel Alejo señala que el plato lo aprendió de su madre. Manuel señala que la receta original es de su madre Milagros Mulero, aunque ella no le ponía el brandy, un detalle que ha incorporado él y las hacía con los trozos de caballa sin desespinar y fritos previamente. Manuel hace otros guisos de forma magistral, entre los que destacan el Ajo Caliente, para lo que, incluso, recibe encargos de grupos y reuniones.

La existencia de esta receta en El Puerto de Santa María al menos a mediados del siglo XX también lo confirma el cocinero Eugenio Espinosa Palacios del restaurante Guadalete (ver nótula núm. 414 en GdP). Su padre Eugenio Espinosa Morales que creo el famoso guiso de los fideos con lenguao realizaba antes el guiso, cuando trabajaba en un barco de pesca, con caballas.

INGREDIENTES. Para cuatro personas.
•    1 cebolla.
•    Medio pimiento rojo de asar.
•    Medio pimiento verde.
•    1 copa de brandy de Jerez.
•    Medio kilo de tomates rojos maduros.
•    2 cucharadas de tomate frito.
•    1 hoja de laurel.
•    750 gramos de caballas.
•    250 gramos de fideos (también se pueden utilizar espaguetis cortados).
•    0,100 litros de aceite de oliva virgen de la Sierra de Cádiz.
•    Sal.
•    Hierbabuena.

ELABORACIÓN.
En el guiso tradicional las caballas se utilizan partidas en rodajas gordas. Sólo se le retira la cabeza y los interiores. El inconveniente es que el guiso es incómodo de comer por las espinas y también, si se introduce el pescado desde el principio este queda seco. Para evitar todo esto Manuel Alejo Mulero, que tiene 74 años, lo que hace es, una vez quitado los interiores y la cabeza cocer las caballas un minuto en agua con sal y laurel. Cuando el agua está hirviendo se introducen las caballas un minuto y se vuelven a sacar. Una vez que se han enfriado un poco se separa la carne de las espinas y se le quita la piel a los lomos, con lo que quedarán limpios y será más cómodo comerlos. Una vez hecho esto se reservan los lomos y también el caldo de cocción de las caballas.

El segundo paso es cortar la verdura en trozos pequeños. Se hace esto con la cebolla y los pimientos. Se pone aceite en una cacerola y cuando esté caliente se echán las verduras para que se refrían a fuego medio. Primero los dos pimientos y luego, cuando se hayan dorado un poco, la cebolla. Cuando estén ya tiernas se incorpora el tomate crudo. Se puede incorporar rallado o en trozos con la piel quitada. Cuando esté la verdura refrita, se incorpora el brandy, las dos cucharadas de tomate frito y se echa el agua suficiente para cocer los fideos. El guiso debe quedar un poco caldoso, pero no en exceso, como puede verse en la foto. Se incorporan también unas hojas de hierbabuena y se rectifica de sal, teniendo en cuenta que el caldo ya la lleva. Cuando queden cinco minutos para servir se incorporan los lomos de caballa para que queden en su punto y no se sequen. Se sirve caliente. (Texto y fotos: Pepe Monforte).

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Siento que nos haya dejado este gran amigo y aficionado flamenco o flamencólogo, como ustedes lo quieran llamar, Pepe Blas Vega (Madrid-1942-2012), se nos fue el cercano día 24 de Octubre del 2012.

La familia nos vienen por el azar, los amigos tenemos la suerte de elegirlos. Para mi Pepe, ante todo fue un colega y un buen amigo, fue una de las primeras personas que yo conocí en Madrid, hace mas de treinta años. Colaboré con el en muchas ocasiones, me pedía datos siempre relacionado con el flamenco. Tuve el placer de hablar contigo, días antes de partir con los que no vuelven.

Pepe Blas Vega estuvo muy ligado a nuestra ciudad. Todas las grabaciones antiguas de cantaores y cantaoras de El Puerto de Santa María, como fueron: José de los Reyes "El Negro", Alonso Suarez de la O "Tío Alonso el del Cepillo", Dolores y Juana ‘las del Cepillo’ y Juana ‘la del Planchero’, ésta última esposa de Tío Alonso. Todos estos portuenses grabaron sus cantes en la Magna Antología Flamenca, dirigida y producida por este señor del flamenco. Me contó Pepe que, una de las primeras grabaciones se realizé en nuestra ciudad fue con José ‘el Negro’, en su casa de la calle de la Zarza, donde tenia una habitación alquilada.

Quiero contar una anécdota de Pepe Blas Vega y de Félix de Utrera. Estábamos en la librería de la calle Prado en Madrid, un sábado del año 1988. Nos comentaba Félix,  que la gran mayoría de las letras por fandangos eran del ‘Bizco Mate’; Pepe, se reía y Félix un poco cabreado salió a la calle y le dijo: »--Te voy a demostrar que lo que yo digo es verdad». Volvió a los veinte minutos con Juan Valderrama que estaba hospedado en el Hotel Prado, muy cerca de la librería ya mencionada. En este establecimiento se aposentaba el jiennense, cuando iba a la capital de España. Nos demostró este gran artista, con una lección del fandango en todos los estilos y el cante y las letras del ‘Bizco Mate’. Se llevó una hora cantando acompañado por la guitarra del maestro amigo Félix de Utrera. Cuando Valderrama, se dejaba caer por la capital, siempre se pasaba por la librería y en mas de una ocasión canto en el sótano de este local.

¿Amigo Pepe? donde te encuentres, tu sabes bien que los amigos de verdad y tu familia te echaremos de menos. (Texto: Antonio Cristo Ruiz).

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Mercedes Agulló Cobo (Madrid, 1925) es una historiadora y filóloga española, --prima del empresario cántabro afincado en el Puerto, Santiago Cobo Cobo--, conocida por su hallazgo, publicado hace dos años, sobre la autoría del ‘Lazarillo de Tormes’ que, hasta entonces era considerado un texto anónimo. Vive en El Puerto desde hace unos años.

DIRECTORA DE LOS MUSEOS MUNICIPALES MADRILEÑOS.
Mercedes estudió en la Universidad Complutense de Madrid donde se licenció en Historia y obtuvo el doctorado en esa misma universidad con su tesis ‘La imprenta y el comercio de libros en Madrid. Siglos XVI-XVI’I. Ha sido directora de los Museos Municipales de Madrid y miembro de número del Instituto de Estudios Madrileños y dirigió distintas revistas: Villa de Madrid, Gaceta del Museo Municipal y Estudios de Prehistoria y Arqueología Madrileñas. Destaca su labor en el campo de la historiografía del libro, de la pintura, de la escultura o del teatro.

BIBLIOTECA VIRTUAL.
Recientemente la Universidad de Massachusetts Boston, ha digitalizado y presentado en Cádiz y a su alcaldesa, Teófila Martínez sobrina política de la homenajeada, su obra. La BDMAC  comprende trece volúmenes y comenzó su digitalización en agosto del 2011.  En este corto plazo más de 9,408 visitantes han entrado a la biblioteca para usar sus importante y valioso contenido.  Hay veintitrés volúmenes en digitalización para ser añadidos a la biblioteca digital próximamente.
Además hay cuarenta y seis fotografías y documentos evidenciando la formación y vida de la doctora Agulló y Cobo y su carrera como estudiante y escritora desde muy temprana edad. La colección de fotos y documentos comenzó a desarrollarse este pasado mes de julio y desde entonces ha sido visitada 1.573 veces.

Daniel Ortiz, director de la Biblioteca Virtual, le entrega un ejemplar de las digitalizaciones a Mercedes Agulló, en presencia de la alcaldesa de Cádiz y prima política de la autora. /foto: Manuel Fernández.

EL HALLAZGO DEL LAZARILLO.
En marzo de 2010 Mercedes Agulló dio a conocer en su obra ‘A vueltas con el autor del Lazarillo’ una investigación en que, partiendo del descubrimiento en unos papeles de Diego Hurtado de Mendoza de la frase «un legajo de correcciones hechas para la impresión de Lazarillo y Propaladia», postuló «una hipótesis seria sobre la autoría del Lazarillo, que fortalecida por otros hechos y circunstancias apunta sólidamente en la dirección de don Diego». La hipótesis retoma una tradicional atribución, pues en 1607, en el catálogo de escritores españoles Catalogus Clarorum Hispaniae scriptorum, que fue redactado por el flamenco Valerio Andrés Taxandro, se dice que Diego Hurtado de Mendoza «compuso [...] el libro de entretenimiento llamado Lazarillo de Tormes». Otros autores del siglo XVII, así como el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española (1726-1739), mencionan esta atribución, que alcanzó cierta fortuna, sobre todo en el siglo XIX.

ESCRIBE LUIS SUÁREZ.
Es una delicia que el Gran Puerto de Santa María no salga solamente en los medios por el 'Caso Tequila', por la 'Operación Toscana' o por 'El Arropiero', pongamos por caso. En este Gran Puerto se ha gestado una obra capital para desentrañar uno de los misterios más recónditos de nuestra literatura. Durante más de cinco años de paciente estudio, consulta de documentos y muchísima bibliografía, doña Mercedes Agulló Cobo, de 86 años, ilustrísima paleógrafa, en su casa de El Manantial, ha logrado dar con el autor de El Lazarillo de Tormes. Y yo creo que definitivamente. Antes, Blecua, Martín de Riquer, Francisco Rico y mi amiga Rosa Navarro Durán ensayaron sobre quién era el escondido autor de la novela. Con particular interés me leí el ensayo de Rosa Navarro que lo atribuía a Alfonso de Valdés y terminó no convenciéndome. Mi amigo el filólogo José Julio Labrador, en una ocasión, me mandó, desde su Pontevedra, un e-mail en que me decía que él había comprado una edición de París del Lazarillo, de 1827, en que en su portada reza DHM. Es cierto que don Diego Hurtado de Mendoza era uno de los candidatos, pero no el único. Se han barajado toda clase de nombres. Pero, ahora, los documentos son definitivos. Doña Mercedes Agulló ha encontrado entre los papeles de Juan López de Velasco, albacea y testamentario de don Diego Hurtado de Mendoza, la evidencia. Y todo ello lo ha volcado en un libro: A vueltas con el autor del Lazarillo, que acaba de salir, calentito, de la mano de editorial Calambur. Hace cosa de dos semanas, cuando supe la noticia, llamé a doña Mercedes para darle la enhorabuena. Yo era devoto de don Diego, por poeta. Tiene un poema, la Fábula del cangrejo, que casa muy bien con la canción erótica de los Siglos de Oro, tradicional, que todavía se canta en El Puerto por los gitanos: El cangrejo en su cueva. Don Diego es un personaje fascinante. Son de su mano una Epístola a Boscán y el poema mitológico Fábula de Hipómenes y Atalanta y, hoy, es seguro que también El Lazarillo de Tormes, gracias a la paciente y enjundiosa labor de doña Mercedes Agulló que, desde el Gran Puerto, lo ha demostrado al mundo. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Gentes de El Puerto, laicos y seglares, fundaron en el siglo XVI una hermandad a la que denominaron de la Misericordia, rigiendo un hospital que daría nombre a la calle donde se ubicaba. Era, conjuntamente con la hermandad de la Vera-Cruz, que ocupaba la capilla del hospital de la Sangre, en calle Palacios, la hermandad más antigua de las conocidas. En esa época, primer tercio del siglo XVI, el hospital de la Encarnación, situado cerca del primero citado, en la misma calle, donde después labrarían los Agustinos su convento, completaba la terna de establecimientos benéficos a los que acudían los enfermos pobres y la gente desvalida.

Desarrollando una amplia labor social que no solo comprendía atender a los enfermos, sino dar cobijo, sustento y  enterrar con decoro a los más necesitados, la hermandad se mantuvo, dentro de sus medios y posibilidades hasta que el Señor de la ciudad, el Duque de Medinaceli, en el año 1661 realizó con el Hospital, iglesia (la actual de las Esclavas) y solar de dicha hermandad, una fundación hospitalaria con todos sus bienes, muebles, derechos y acciones que cedió a la orden del Señor San Juan de Dios, debiendo posteriormente los hermanos de la Misericordia  trasladarse a una  ermita de  calle Larga, llamada de San Andrés, que estaba situada en lugar que hoy ocupa la Óptica Díaz, cortos de equipaje, según ellos mismo relatan: “… con aquella pobres alhajas que habían quedado a nuestra Hermandad, reducidas a un féretro, una Cruz, dos campanillas, otras tantas tazas para pedir limosna, el libro de las Constituciones, otro de asientos de hermanos y un pequeño cuaderno de sus cortas entradas de limosnas…” /Portada de la actual iglesia de Las Esclavas.

En 1668, para que no se confundiesen los hermanos con los religiosos que ocupaban el Hospital de la Misericordia, en cabildo del 1 de noviembre decidieron cambiar el nombre de la hermandad por el de Santa Caridad, definiendo en un manifiesto renovar lo básico de sus fines: “La humilde Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesu-Christo de esta Ciudad y gran Puerto de Santa María, empleada heroicamente desde su origen y en cumplimiento de sus Constituciones, en el alivio y socorro de las necesidades espirituales y corporales de su prójimo.”

Un grupo de hermanos disidentes fundó una efímera hermandad llamada de los Desamparados, pretendiendo obtener la exclusividad del entierro de los ajusticiados, labor que realizaban tradicionalmente los de la Misericordia, ahora de la Santa Caridad, perdiendo aquellos el pleito que se siguió con tal motivo.

Gracias al  ordenado registro que la hermandad mantenía de sus actividades conocemos que en los primeros cien años de actividad como Hermandad de la Santa Caridad habían realizado 4.405 entierros de personas desamparadas, mitad hombres y mitad mujeres, aproximadamente, de los cuales 185 habían fallecido ahogados, 15 ejecutados, 166 de muerte violenta y el resto de muerte natural, por cuyas almas se aplicaron 37.153 Misas, lo que supone un promedio de 8 misas por individuo.

Pero lo que verdaderamente resultó ejemplar y admirable, de entre las muchas obras de caridad y de misericordia ejercida por los portuenses que eran hermanos de esta piadosa obra, fue el comportamiento seguido en la terrible epidemia de peste que asoló la ciudad en 1680. Conociendo las virtudes y abnegada entrega de los hermanos de eta cofradía, demostrada ampliamente en situaciones similares, el Gobernador de la ciudad, Diego Antonio de Viana, pide su ayuda por escrito el 9 de noviembre de 1860.  En contestación al mismo, la Hermandad “le propuso que el único medio de atajar el mal en lo posible, era apartar los apestados de los que no lo estaban, formando un hospital para ambos sexos, que se ofrecía la hermandad a tomar a su cargo, con intervención del Ilustre Ayuntamiento. Que para cercenar gastos era también medio a propósito el que nuestros hermanos, inflamados como verdaderamente lo estaban del más fervoroso celo, se dedicasen a servir voluntariamente y por amor de Dios, a los pobres enfermos”

Retablo de la antigua Hermandad de la Santa Caridad, en la capilla del antiguo Hospital de San Juan de Dios.

Una semana después se había acondicionado varios sitios en el que acoger a los apestados aún con vida, intentando su curación, especialmente de los que se denominaban “tocados”, termino que, teniendo en cuenta lo terriblemente mortal que resultaba esta epidemia, enterrándose diariamente entre 40 y 80 personas, y lo peligroso y extendido que resultaba su contagio, estos así designados eran los que habiéndose contagiado sus defensas habían aguantado el primer embate.  Para los convalecientes se habilitó otros hospitales. Los números aportados por el redactor del “Manifiesto Ingénuo” que publicó la hermandad en 1787, documento reproducido en el número 20 de la Revista de Historia de El Puerto, son sumamente reveladores, tanto de la magnitud del esfuerzo realizado, como de la grandeza de espíritu de los voluntarios seglares y de los religiosos que le acompañaron.

El equipo humano que se dispuso a atender a los contagiados lo formaron un total de 77 personas, 68 de ellas seglares, de las cuales 48 se internaron en los hospitales de curación y 10 en el de convalecientes, quedando 19 de ellas en el exterior para suministrar alimentos, hacer recados y otros servicios de intendencia.

En los hospitales de curación fueron atendidos 1.256 enfermos, de los cuales fallecieron 859. (68%)  Los 397 restantes más otros tres sospechosos de contagio pasaron al hospital de convalecientes. No conocemos el número exacto de estos 400 convalecientes que salvaron la vida, porque algunos de ellos recayeron y fueron devueltos al otro hospital pero parece que la mayor parte sobrevivió y fueron dados de alta paulatinamente hasta que, después de cuatro meses se cerró el hospital, dando por finalizada la epidemia.

El balance de los heroicos hermanos voluntarios fue el siguiente: En el interior del hospital de curación había seis franciscanos descalzos, de los que solo sobrevivieron dos. Un franciscano de la Observancia también falleció, saliendo ileso un religioso agustino y otro dominico. Había seis mujeres que sobrevivieron todas y 32 seglares, de los cuales fallecieron contagiados 9 de ellos;  en el hospital de convalecientes de los diez voluntarios fallecieron tres, dos seglares y una mujer. También hubo una fallecida  y seis seglares en el personal asistente desde el exterior a ambos hospitales. En total 24 victimas (31%) a las que tres siglos y pico después seguimos admirando por su tremenda humanidad.

Portada de la actual capilla de San Juan de Dios.

Una década después de estos hechos se inauguraban las instalaciones que fueron la base del Hospital al que llamamos de San Juan de Dios, del que solamente está en uso actualmente su iglesia capilla, que es la sede de otra hermandad, también formada por gentes de El Puerto hace poco más de medio siglo, la Hermandad de N.P. Jesús de los Afligidos y María S. del Rosario en sus Misterios Dolorosos, capilla en la que mañana viernes, a las nueve,  se una charla conferencia de libre entrada sobre la historia de la capilla y de la Hermandad de la Santa Caridad, impartida por Mercedes García Pazos, Licenciada en Historia del Arte y técnico de Patrimonio Municipal. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

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Pocos, muy pocos, conocen la magnífica obra poética del gaditano José Luis Tejada (1927-1988), para mi entender una de las voces más imprescindibles de la lírica española del último medio siglo , poco pródigo en valores genuinos, salvo contadas excepciones que trascienden la mercadotecnia y la alharaca.

Su muerte hizo el ‘milagro’ de que su nombre apareciera en la prensa nacional. Por ello, para abreviar pero también para situarlo, reproduzco la nota necrológica publicada en El País , el día 13 de mayo de 1988: "El poeta José Luis Tejada Peluffo falleció repentinamente el pasado miércoles en El Puerto de Santa María (Cádiz). Tejada, que tenía 61 años, era amigo personal de su paisano y también poeta Rafael Alberti, sobre cuya obra versó su tesis doctoral y del que fue padrino cuando Alberti fue nombrado doctor  honoris causa  de la universidad de Cádiz, en la que Tejada ejercía como profesor de Literatura. El fallecido obtuvo numerosos e importantes premios literarios, entre ellos el Alcaraván. En su obra figuran libros como  La razón de ser,  finalista del Premio Leopoldo Panero,  Hoy por hoy y  otros trabajos poéticos y de ensayo. También consiguió el Premio de Poesía Rafael Alberti, de la Caja de Ahorros de Cádiz. Miembro del grupo, en los últimos cuarenta y primeros cincuenta, de la revista gaditana  Plater o, donde colaboró buena parte de los autores españoles en el exilio, Tejada desempeñó el lectorado de español en la universidad francesa de Nantes. El propio Alberti manifestó ayer su sorpresa por la noticia de la muerte de su amigo Tejada, "del que no tenía noticias de que estuviera enfermo", y desde Madrid ha enviado un telegrama de pésame a la familia”. (Texto: Alfredo Pérez Alencart).

PUEBLO FUTURO.
Tú, pueblo mío, seguirás creciendo
sobre mi tumba, hasta rascar los cielos,
encaramándote en mis huesos.

Entre tus lindes seguirán naciendo
niñas con alas. Seguirá latiendo,
tremendo, el turbio amor. Seguirán yéndo-
se agotando y muriendo,
añadiendo sus muertes a la mía,
los hijos de mis hijos. Hijos tuyos
darán quizás también sus cuerpos
para tu elástico esqueleto
y el roce de sus pies te habrá ido haciendo
?y su peso pequeño?
cada vez más y más humano, pueblo.

Crisol, al sol, de almas
de muertos vivos y de muertos muertos
que te alimentas de miradas, de palabras
y de sombras sagradas y sangradas. Misterio
voraz, que nutres tu no ser apenas
con tantos seres verdaderos.

__________________________________
José Luis Tejada (1927-1988), “Pueblo futuro”, Del río de mi olvido (Primeros versos gaditanos) (1978)

1.562.

Leí ‘Más al sur de la quimera’ (Ediciones Mayi) en El Puerto de Santa María, recreándome en las mismas calles que tantas veces ha pisado y vivido Javier Ruibal, el poeta cantor sobre el que ha escrito otro poeta gaditano, Luis García Gil, que con esta obra suma y sigue afianzándose en el género biográfico en el que ya cuenta con antecedentes sobre Serrat, Truffaut, Brel o Atahualpa Yupanqui.

‘Más al sur de la quimera’ es una radiografía literario musical más que un relato salpicado de detalles nimios y circunstanciales a los que nos mal acostumbran muchos biógrafos cuando la popularidad del personaje supera a la obra, que no es el caso aunque a ras del suelo y de su bahía quizá pudiera, entre otras razones porque el músico –el juglar gusta esta etiqueta antes que la de cantautor– prefiere la felicidad de componer, de cantar, y de perderse y confundirse entre sus gentes y sus barrios incluso a costa de un menor reconocimiento más allá de las fronteras de su tierra. Seguramente porque ya se sabe ‘un clásico’ y que sus piezas tienen “el equilibrio perfecto entre lo culto y lo popular” (p. 279), y eso sin dejar de ser el “maestro de pequeñas audiencias” (p. 17), que ha preferido cambiar las monedas por estrellas, como anuncia uno de los versos del soneto con el que García Gil nos abre una obra que es sin duda el reflejo de un referente para entender el necesario abrazo de “los sones de oriente con los de occidente” (p. 26), una fusión fraguada desde el respeto por la tradición pero con la voluntad permanente de renovar, tal como se evidencia en su recorrido musical hasta desembocar en un innegable andalucismo íntimo y sonoro, que nada tiene que ver con estrechas concepciones nacionalistas ni folclóricas, entre otras razones porque en su música pervive y se manifiesta el sueño universalista de un creador que mira desde sus playas al mundo en un viaje continuo e infinito, de ida y vuelta, con el que “ha burlado el fracaso y reconocido la piel engañosa del éxito” pero volviendo siempre al origen, al  lugar de la partida, a la calle de las primeras pisadas, a la cultura del barrio, a los misteriosos ecos del flamenco” (p. 44).

El autor del libro, Luis Garcia Gil junto al cantautor portuense Ruibal.

Ruibal cree firmemente en la utopía y en el sueño de la comunicación poética, que la sabe música en su corazón y en su alma, desde antes incluso de los tiempos aquellos en los que allá por los setenta transitaba entre Jerez y El Puerto en compañía del guitarrista Gerardo Núñez a lomos de su vieja Mobylette, una pequeña motocicleta sin embrague.

La voz de Ruibal ha sido sin duda la de un contador de historias envestido en cronista sinfónico del arrabal, de la periferia andaluza, de los sucedidos que han jalonado la historia de una tierra que desafortunadamente en los últimos tiempos no fue ajena al conflicto social y al paro, mucho antes incluso de que la crisis financiera tomara posesión permanente de nuestras vidas. Pero el poeta también sabe que “sin el amor somos seres incompletos” (p. 83) y que muchas veces buenas dosis del mismo –desde el encantamiento o el sueño– ayudan a sobrevivir y a entender y a comprendernos.

Quedémonos pues con la voz de su amigo Miguel Ríos que define de manera precisa y sobrada el espacio y el universo del músico portuense: “Hablaría del poeta que convierte las letras de sus canciones en húmedas invitaciones a ‘las perlas de las Medinas’. Del Cirano del sur al que contratarías para que te prestara sus palabras de amor para enamorar a una mujer que nunca le presentarías. Pero también es la voz del cronista de los dulces perdedores...” (p.276), del hombre de izquierda que sigue al frente reivindicando a través de sus letras –el texto que comentamos incluye una selecta muestra– un mundo mejor, diferente y solidario en el que todos tengamos cabida. (Texto: Manuel Bernal Romero).

'Más al sur de la quimera' no es una biografía al uso, ni unas memorias ni un cancionero. Es el análisis de la evolución del cantante Javier Ruibal que se inició en su tierra en los años 70, se enriqueció en Madrid en los 80 y que sigue la línea ascendente del reconocimiento internacional. Una obra coral donde el escritor Luis García Gil rastrea las huellas líricas del músico portuense a través de conversaciones con compañeros y admiradores de la talla de Miguel Ríos, Juan Echanove, Fernando González Lucini, Magda Bonet, Fernando Lobo, Martirio, David de María y David Broza y de Juan Luis Cano (Gomaespuma), autor del prólogo. Además de los escritores Juan José Téllez y Felipe Benítez Reyes. Un libro que hace un recorrido por las letras y las inquietudes del artista y aúna el rigor de una completa investigación, comentarios sobre su discografía y relatos de vivencias compartidas con artistas consagrados que sienten cariño y respeto por la música de Ruibal.

La homeopatía es un método terapéutico que consiste en administrar al paciente pequeñas dosis de una sustancia que, en dosis elevadas, provocaría en una persona sana la aparición de manifestaciones patológicas; pero en el enfermo que presenta manifestaciones similares, en dosis infinitesimales, es curativa. Un ejemplo, ‘Árnica Montana’: La ingestión en dosis grandes de esta planta provoca determinados síntomas: dolor muscular, hematomas, fiebre... Sin embargo, preparada según el método de fabricación homeopático, Árnica alivia estos mismos síntomas.

Fue concebida a finales del siglo XVIII por el médico sajón Samuel Hahnemann (1755-1843)como una forma de mejorar el espíritu vital del cuerpo.1 Su premisa fundamental es "lo similar se cura con lo similar", asumiendo que lo que causa determinados síntomas puede curarse con algo que cause esos mismos síntomas. «lo semejante se cura con lo semejante» (similia similibus curantur)

El fundador de la Homeopatía, el médico sajón Samuel Hahnemann

Un médico que casi no receta medicamentos, ¿en que país vive? Vivo en un país que acepta cada vez más la homeopatía. Nuestras prescripciones son dosis mínimas de sustancias medicamentosas que no agreden al organismo, sino que estimulan  la naturaleza curativa que están en todo ser vivo.

¿Qué es la homeopatía, le pregunto sin clavar en su pupila, mi ?pupila para nada azul?. Una medicina basada en la ‘similitud’, empleando como remedios a una enfermedad sustancias que experimentalmente han demostrado producir en individuos sanos, síntomas semejantes a los de esa enfermedad.

Usted que es licenciada en Medicina y Cirugía, ¿considera que la?homeopatía es hija de un dios menor de la Medicina?? No, porque la considero la medicina mas completa hoy por hoy, ya que estudia y trata al ser humano como lo que es, un todo indivisible.

¿Existen enfermedades, enfermos o enfermos imaginarios?? Enfermos. La homeopatía trata al individuo como una totalidad considerando los aspectos corporales, vitales o dinámicos y espirituales, a diferencia de la medicina convencional.

Si viviera Samuel Hanneman, el fundador de la Homeopatía y probara ?el ajo caliente del Bar 'er Beti', ¿además de caérsele dos lagrimones, cree ?usted que lo recomendaría como preparado homeopático?? Sin lugar a dudas, Hahnemann lo recomendaría como un placer de la vida.

¿El viento de Levante, un componente más de la idiosincrasia de?nuestra tierra? ?Y causante de muchas disfunciones en los seres vivos, molestas pero por fortuna pasajeras

¿El SIDA, el cáncer, la ETA, tendrán solución?.? Con optimismo, paciencia y una gran dosis de buena voluntad por parte de todos creo que estos y otros muchos mas problemas de los que afectan al ser humano tendrán solución.

?¿Porqué recomendaría el libro 'El Médico', de Noah Gordon? Porque en el se refleja la verdadera vocación del médico.

Dígame Lale ¿cual es su compromiso con la vida?. ?Muchos. Pero a nivel profesional   ayudar  a  las personas que confían en la medicina homeópatica a que puedan vivir de una  forma coherente consigo mismo, porque es ahí donde esta el bienestar.

?LO INFINITESIMAL: UN RETO CIENTÍFICO.
Aplicando el principio de similitud, la homeopatía utiliza los efectos terapéuticos de las sustancias, atenuando su toxicidad utilizando muy pequeñas dosis hasta un nivel denominado "infinitesimal". La experiencia prueba que, a pesar de la altísima dilución de la sustancia activa, el efecto terapéutico persiste. A pesar de que se avanza día a día, el estado de la ciencia no permite aún explicar cómo actúan las diluciones infinitesimales. La homeopatía confirma que sustancias diluidas por encima de los límites conocidos de la materia* tienen una actividad biológica o física observable, mensurable, reproductible y específica de la sustancia diluida, aunque no quede ningún rastro de ella. Se han formulado numerosas hipótesis para comprobar este postulado, pero el infinitesimal continúa siendo un reto científico.


EN ESPAÑA
El 14 de diciembre de 2009 la Organización Médica Colegial de España aprobó en Asamblea el reconocimiento de la homeopatía como «acto médico», con el objetivo de que se regule su práctica, evitar que sea llevada a cabo por individuos sin formación apropiada y que esta quede restringida a personal y centros cualificados y acreditados.

2

Papas en escándalo. /Foto: Universo Cádiz.

La primera mitad del siglo XX es el periodo histórico en el que se desarrolla el fenómeno del que les quiero hablar: la cocina de la posguerra en la Bahía de Cádiz y tratar de demostrar que esta es la base de muchos de los platos estrella de la gastronomía actual de la zona.

He bautizado a este fenómeno gastronómico y cultural con el nombre de la cocina de los tiesos, porque creo que es la mejor forma de definir a la gastronomía que se inventó en España después de la Guerra Civil, cuando se veía por la calle un muslito de pollo y la gente se ponía de rodillas ante el y le rezaba tres avemarías porque era un milagro, era como las caras de Belmez, pero en pollo.

Después de que Jesús de Nazaret multiplicara panes y peces, en la España de la Posguerra habría que hablar de otro milagro similar y fue el de la multiplicación de la leche de vaca, cuando se conseguía en las vaquerías, donde por entonces se compraba este producto, que un litro de leche, tras una masiva incorporación de agua del grifo, se convirtiera en siete u ocho. Aquella leche no era rica en Omega 3, en lo único que era rica era en H2O y tenía menos sabor que un huevo duro del Macdonalds. No me extrañaría a mi que aquellas vacas, cuando vieran lo que le sacaban de sus ubres, se convirtieran del tirón en vacas locas.

Estamos hablando de una España en la que el sinvergonzonerio de chiste se llevaba a su máximo expresión. La gente llevaba unos pantalones con una campana como las que cuelgan en la Catedral de Cádiz y con ello no buscaban que les diera el aire, sino que cupieran o cupiesen en su interior 20 o 30 kilos de garbanzos... Andando parecían Mazinger Zeta.

La guerra había provocado que muchas de las infraestructuras de España se vinieran abajo. Para colmo, Franco le dijo a los demás países ante la Segunda Guerra Mundial que el era neutral. Era la versión fina del caudillo que en el fondo le decía al mundo mundial: A mi plin que yo duermo en pikolin. Ante ello el mundo mundial desarrollado: europeos, comunistas y estadounidenses, cantaron a coro: A Paquito ‘el Chocolatero’ y todos sus españoles no le vamos a dar ni pan rallao para liar las croquetas.

España estaba aislada en lo político y en lo que son las cosas que llevarse a la boca. Surgen las cartillas de racionamiento, una fórmula de administrar los pocos víveres que había que el gobierno de Franco mantuvo hasta 1952 cuando España firma con Estados Unidos un acuerdo de cooperación que incluía la utilización de bases militares españolas. A cambio de dejarles aterrizar los aviones en Rota para que los americanos hagan sus putadas nos dieron leche en polvo, mantequilla y queso Cheddar que por lo visto les sobraba y ya no se lo comía ni la novia de Superman. Asimismo Argentina, también se apiadó de nosotros y nos mandaron algunos víveres. Luego también nos han mandado algún vivo.

Juan Eslava Galán, en su magnífico libro Tumbaollas y Hambrientos señala que a partir de ese momento, el acuerdo de 1952, se produce una mejora en la alimentación de los españoles, ya que finaliza el bloqueo a que lo habían sometido los países que habían intervenido en la Segunda Guerra Mundial.

Pero todos estos años de hambre real, en el que la gente se comía un mendrugo de pan duro con la misma rapidez que nosotros nos comemos un kilo de chocos del freidor, han dejado verdaderas joyas gastronómicas en la Bahía de Cádiz.

Es una cocina de pocos ingredientes en el que las especias y las verduras juegan un papel fundamental. La imaginación funciona a las mil maravillas y con tres papas, un pimiento, agua del grifo, un chorreón de algo parecido al aceite de oliva y media cebolla se crean platos con un nombre tan bonito, tan poético y tan definitorio de la situación como las papas en escándalo.

Como estaría la cosa que unas pocas papas aderezadas con el tripartito mediterráneo: cebolla, pimiento y tomate, eran tal alegría que se consideraban un escándalo. Era como la definición natural del andaluz: tieso pero contento. El Cádiz, la ciudad que sonríe, pero con más hambre.

Las papas en escándalo eran un plato humilde, pero con mucho color, como un día de feria en El Puerto, como si los trocitos de tomate y pimiento fueran los farolillos que cuelgan de las casetas y las papas estuvieran bailando unas sevillanas con un traje de faralaes de capas de cebolla y lunares de sal de las salinas.

Es la versión feliz, porque un hombre ya setentañero de El Puerto de Santa María me dio otro nombre para este plato y era el de las papas en columpio y se llamaban así porque en el plato de lo hondos había mucho caldo y tan sólo dos papas que se columpiaban en el medio.

...continúa leyendo "1.558. TIESOS. (I). Las papas al escándalo, al columpio, a la cachonda, o a la cochambrosa."

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De izquierda a derecha, Vicente Gutiérrez, José Serrano, Juan Monge, Pepin Zaragoza y Paco Dueñas. Fila inferior, Jaime Gutiérrez Perea, Antonio Almagro, Pepe Cabrea, Lolo Albert, Angel Mena y Antonio Gálvez. Feria de Ganado en la década de los sesenta del siglo pasado, un grupo de amigos, mayoritariamente de la Peña ‘El Tirolés’.

Hoy visita El Puerto de Santa María el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, participante en la Cumbre de Jefes de Estado de Iberoamérica que se está celebrando en Cádiz, con motivo de la conmemoración del Bicentenario de las Cortes de 1812. Precisamente una nieta del portuense protagonista de la nótula de hoy María Antonia Ferrero Atalaya fue la esposa del que fuera presidente de la república de Colombia, Ramón González Valencia, entre 1909 y 1910.

Juan Atalaya y Pizano, hijo de Juan Jose Atalaya y María Dolores Pizano, naturales de Jerez y Cádiz, respectivamente, casados en Cádiz y posteriormente residenciados en El Puerto de Santa María. En nuestra Ciudad nace en 1784, bautizado en la Iglesia Mayor Prioral, donde vivirá su infancia, adolescencia y juventud. Su partida de bautismo, que transcribimos, dice como sigue:  “En la ciudad y Gran Puerto de Santa María el viernes catorce de mayo de mil setecientos ochenta y cuatro, Yo, don Diego Felipe de Vergara cura de la Iglesia Mayor Prioral de esta ciudad, bauticé a Juan Manuel José María Francisco de Paula Pedro Regaldo, hijo de don Juan de Atalaya y de doña María Dolores Pizano que dijeron ser casados en Cádiz, nació a trece de dicho mes y año, fueron sus padrinos don Manuel Tocado y doña Faustina de Cañas, a quien advertí el parentesco espiritual y su obligación y lo firmé. Diego Felipe de Vergara. (Libro 91 folio 11 vuelto)”.

EMBARCA PARA VENEZUELA.
A principios del año 1815 embarca para América y llega a Maracaibo (Venezuela) en donde se relaciona con la familia Rodríguez Butrón que tenía seguramente amistad y conocimiento de los Atalaya de Cádiz.  Nuestro protagonista contrae matrimonio en Maracaibo el 23 de octubre de 1815 con  Antonia Josefa Paula María del Carmen Rodríguez Butrón, nacida en Maracaibo el 15 de enero de 1795. y muerta cuatro días después del terremoto de Cúcuta (Colombia) el 22 de mayo de 1875.? ?Juan era un hombre emprendedor. Primero en Maracaibo y después en Cúcuta en donde se radicó en el año de 1835, siendo propietario de extensas haciendas en las vecindades de Cúcuta, entre las que sobresalía la de Aguasucia, donde se elaboraba panela. San José de Cúcuta, conocido como Cúcuta, es una ciudad colombiana perteneciente al departamento del Norte de Santander, situada al nordeste de dicho país sudamericano, en la frontera con Venezuela y a orillas del río Pamplonita.

Vista aérea del actual municipio de San José de Cúcuta.

DONACIÓN EN COLOMBIA.
Atalaya fue generoso al donar al Municipio de Cúcuta el 21 de septiembre de 1850, cuatro estancias de ganado mayor para que fueran propiedad del Cabildo. Hoy día esos terrenos constituyen el Barrio de Juan Atalaya de la ciudad de Cúcuta. Al distribuir la cuantiosa fortuna dejó ricos a sus herederos, el ilustre peninsular fue generoso y expresivo con su patria adoptiva, pues le donó, para futuros ensanches, la pintoresca sabana donde hoy se desarrolla la populosa ciudad cucuteña que con justicia lleva su nombre. También forman parte de esta donación, las tierras donde hoy se asientan los barrios de Chapinero, Barrio Nuevo, Tucunaré, Doña Ceci, Claret, Los Motilones y Comuneros. En el gesto de Atalaya se advierte unclaro fin altruista, pues él adquirió estos terrenos exclusivamente para obsequiarlos al Cabildo, para que le sirviesen de ejidos, según reza la respectiva escritura.  Los regaló al mes de haberlos adquirido.

COSTUMBRES PECULIARES.
Tenía raras costumbres: se hacía siempre la corbata de lazo sobre la quijada y luego la dejaba caer sobre el blanco cuello de la camisa; cuando en su hogar se servía la comida, los que llegaban retardados, se sentaban a la mesa, pero sólo podían comer del manjar que en ese momento se estaba comenzando a servir; tenía por todas sus siete hijas y frecuentemente les obsequiaba telas finas para que hicieran vestidos, pero exigía que para lucirlos, estrenaran todos a la vez; como su hija Adelaida era algo despaciosa para la costura y las demás hubieran terminado sus crinolinas, deseando usarlas prontamente, convenían en salir todas al salón, ataviadas con sus hermosos y amplios trajes y Adelaida por detrás de todas sacaba la cabeza, entre sus hermanas que la tapaban con amplias faldas, nuestro personaje  no reparaba el engaño filial; cuando sus hijas estaban en el salón recibiendo las visitas de los jóvenes que las pretendían, al sonar en el reloj las 10 de la noche, don Juan les decía a los pretendientes «--Son las diez, deja la calle para quien es».

Ferrocarril de Cúcuta a finales del siglo XIX. Fue la principal obra realizada después del terremoto de 1875, a causa del cual fallecería la mujer de nuestro protagonista, cuatro días después el 22 de mayo de dicho año. /Foto: Cámara de Comercio de Cúcuta.

CONCEJAL Y SÍNDICO.
Juan Atalaya, fue concejal de Cúcuta, en aquella época en que los nombrados debían reunir cualidades excepcionales de dignidad ciudadana, condiciones morales y todo un decálogo de virtudes y requisitos de ley, donde se exigía no ser deudores al fisco o la Real Hacienda y no tener causa criminal pendiente y el juramento era solemne y se le entregaban las varas o credenciales y juraban fidelidad. Fue Síndico del Hospital San Juan de Dios durante varios años, posesión a la que sirvió cívica y generosamente.

UNA DESCENDIENTE, ESPOSA DEL PRESIDENTE DE COLOMBIA.
Hijos del matrimonio Atalaya Rodríguez fueron: Antonia Josefa, María Ramona, Josefa Amelia, Juan Manuel, Petra Estefana, Adelaida, José Antonio, Carmen Francisco Antonio y Edelmira Paula. Sólo los dos últimos nacieron en Cúcuta. Los restantes son oriundos de la ciudad de Maracaibo. Todos se casaron con colombianos, excepto Adelaida, quien lo hizo en San Cristóbal con el español Domingo Martínez. Su nieta María Antonia Ferrero Atalaya fue la esposa del expresidente de la república, General Ramón González Valencia.

?Juan Atalaya falleció en Cúcuta el 15 de enero de 1860, a la edad de setenta y seis años. En uno de los llamados cuartos de “San Alejo” en la Iglesia de San Antonio de Cúcuta, una lápida de mármol de Carrara, de un metro diez centímetros de alto por noventa centímetros (1.10 x 90) con la siguiente inscripción : “JUAN ATALAYA. Nació el 13 de mayo de 1784 en el Puerto de Santa María en España. Murió el 15 de Enero de 1860. (Textos: Luis A. Medina y Carlos S. Ferrero).

1

Francisco Javier Fernández Gálvez nace en El Puerto el 26 de diciembre de 1971. Es el primero de los tres hermanos habido entre el matrimonio formado por Francisco Fernández --Paquito, camarero jubilado en Casa Paco Ceballos y otros lugares como La Galera o Buenavista-- y Araceli Gálvez.

Javier ha vivido en el centro y en la periferia, en el casco antiguo y en las zonas nuevas de El Puerto: desde las calles Cantarería y Jesús de los Milagros hasta las barriadas de Las Nieves y El Tejar. Ha estudiado en San Luis Gonzaga, aunque él prefiere afirmar «mejor asistí que estudié». Está casado con Rosario Carrascal y tiene dos hijas, Marta y Lidia.

Javier, con el popular cocinero, José Andrés.

ESPACIO GASTRONÓMICO DIGITAL.
Espacio gastronómico es un videoblog que se encuentra dentro del periódico digital Espacio Digital El Puerto donde Javier pretender llevar a sus seguidores,   a través del canal de video de internet YouTube, sitios y lugares de El Puerto relacionados con la gastronomía.  Fue mediante la amistad que le une con Pedro Monís como se adentra en el mundo de la comunicación y consigue hacer videorelatos de lo que ve, preguntando a sus protagonistas: los dueños de los establecimientos hosteleros: bares, cafeterías, restaurantes… El asunto no es tanto estar delante de una cámara sino mostrar lo que ven sus ojos a través de una cámara, que no es otra cosa que su afición por la hostelería: y es que visitar bares es uno de sus hobbies favoritos, quizás tanto como la cocina. Además, Javier escribe en Espacio Digital una columna relacionada con la gastronomía, «Creo es de lo único de lo que se y me gusta hablar».

Los reportajes se pueden visualizar aquí.

Entrevistando al crítico gastronómico y resonsable de la web Cosas de Comé, Pepe Monforte Ariza.

ASADOR BIENMESABE.
Javier abrió el Asador ‘Bienmesabe’ el 2 de diciembre de hace, dentro de poco, siete años. Aquel viernes del año 2005 llovía a mares. Pero desde aquel primer día tuvo una aceptación que ni en sus mejores prospectivas pensó que podría alcanzar. Con anterioridad trabajó en el asador Pío Pío, en la barriada Malacara, siendo su amigo Manuel quien le introdujo en el mundo de los asadores de pollos.

De camarero, en sus comienzos en el Hotel Del Mar.

Allí aprendió una máxima que ha llevado a su proyecto empresarial: ‘Si no te mueves, no te ven’. Trabajó, igualmente, en el Churrasco, en Valdelagrana y como camarero en el Hotel Del Mar.

«Bienmesabe es un sueño hecho realidad, el de dedicarme a lo que mas me gusta, con los mejores socios: mi familia. Creo que es el sueño perfecto. La hostelería es mi pasión, mas que mi trabajo y a lo único que me he dedicado en toda mi vida. Dentro de la hostelería, disfruto tanto en el servicio en una mesa como una barra y no digo nada de la cocina. Este proyecto no lo disfruto yo solo mi mujer y mi hija me acompañan desde que empecé esta andadura, y hoy día también tenemos un compañero, Joaquín, trabajador nuestro. Siempre digo que las locuras que  se me ocurren, no tendrían sentido si éstos no me acompañaran».

Con el que fuera portero del Racing Club Portuense, Edu Villegas.

El primer equipo local de fútbol, con una camiseta del Asador Bienmesabe.

DEL POLLO Y EL PESCAÍTO AL COCHINILLO.
Javier ha convertido el Asador en un lugar de encuentro, no es solo el lugar para el desavío cuando no ha dado tiempo de cocinar o no apetece, sino que lo ha convertido en un momento especial de la semana donde la visita se convierte en un aliciente. Y es que «siempre trabajo para que nuestros amigos se lleven lo que ellos quieren comprar, no lo que nosotros necesitamos vender». Y así el Asador es un lugar para resolver momentos especiales, donde además tienen conejo asado y cochinillo asado, algo que no es frecuente encontrar en El Puerto.

Entre pollo y pollo, un cochinillo asado. /Foto: Kiko Galo.

«Hacemos lo imposible por tener productos de primera calidad, tanto nuestros pollos como nuestro ‘pescaíto frito’. Siempre con una meta, una idea. Yo si intento imitar… imito los comercios antiguos los antiguos Freidores de Pescado, --las freidurías, dicho en plan fino-- como aquella situada en la calle Jesús de los Milagros frente al lugar donde vendían las entradas para los toros, hoy pub ‘La Taquilla’, que tantos recuerdos me trae de mi niñez. Imitar si, pero dándole mi impronta, mi forma de entender la hostelería, donde los clientes son amigos. Y viceversa»

Tenemos que hablar hoy de un patronazgo muy especial en el país transatlántico que tan próximo nos es, cual es el que desempeña sobre su capital, Buenos Aires, San Martín de Tours, cuya festividad se ha celebrado el día de trasantié, el 11 de noviembre. Un patronazgo que en la capital porteña se celebrará este año, como ya se hizo el pasado por primera vez, con un festejo muy especial: la recreación de los festejos que en tiempos se realizaban para honrar al santo patrono de la ciudad. En él han participado la Catedral Primada de Buenos Aires, el Museo Histórico del Cabildo y la Revolución de Mayo, la Parroquia San Martín de Tours, la Parroquia Ortodoxa San Martín de Tours, el Museo Nacional de la Historia del Traje, el Teatro Colón, la Sección Histórica de Infantería de Marina, el Real Cuerpo de Marinos, los Blandengues de Ensenada, el Tercio de Voluntarios de Cantabros Montañeses, el Escuadrón de Caballería Histórica, los Granaderos de Fernando VII y la Sociedad Victoriana Augusta, entre otros. /En la imagen, San Martín de Tours, a caballo, visto por El Greco.

Por hacer un poco de historia argentina, que en este caso es también historia española, San Martín de Tours es elegido patrón de la ciudad de Buenos Aires por los cabildantes hace 432 años, en el año 1580 por lo tanto, a los pocos días de la fundación de la ciudad. La segunda fundación en realidad, porque Buenos Aires es la ciudad dos veces fundada. La primera por Pedro de Mendoza, que lo hace en 1536 como Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre, -nombre derivado, al parecer, de la devoción de los marineros españoles a la citada advocación de la Virgen-, aunque ha de abandonarla en 1541, a causa del acoso de los nativos. Y la segunda por Juan de Garay, que la funda esta vez como Ciudad de la Trinidad, aunque otorga al puerto el nombre de Puerto de Santa María de los Buenos Aires, donde hay que encontrar razón tanto del nombre por el que la ciudad será universalmente conocida, Buenos Aires, como del toponímico que recibirán sus habitantes, los “porteños”.

Sorteo para la elección del patrón del Puerto de Santa María de los Buenos Aires.

La elección del patrón de la ciudad se realiza mediante un sistema muy especial, ya que lo es por insaculación, o extracción por sorteo de una papeleta con su nombre de un saco en el que se han incluído varias. Extraído el nombre del santo francés, el escaso cariño de los primeros porteños a nada que pudiera provenir de Francia les llevará a repetir el sorteo, cosa que harán hasta dos veces más, saliendo siempre elegido el mismo santo, lo que les obligará a  aceptar que el santo patrón debía ser, precisamente, San Martín de Tours. Cabe preguntarse por qué se introducía a San Martín en el saco de los candidatos si no se quería que el santo gabacho fuera el patrón de la ciudad. Un argentino lo explicaría diciendo que, al fin y al cabo, “aquesho estaba sheno de gashegos”, pero eso es otra cuestión. No es el único efecto prodigioso que se atribuye al sorteo, pues muchos argentinos han querido ver en él una premonición al hecho de que muchos años después, el prócer de la independencia argentina se llamara, precisamente, San Martín, José de San Martín.

 Celebración del día de San Martín de Tours hacia 1750.

San Martín de Tours no era, como vemos, argentino, pero es que ni siquiera era del país que el topónimo al que su nombre va unido parece sugerir, a saber, francés, pues nacer lo que es nacer, nace en Pannonia, en la actual Hungría, parte entonces del Imperio Romano, cosa que hace en el año 316. Hijo de un oficial del ejército romano, se enrola muy joven en la caballería imperial. Siendo soldado, se bautiza cristiano y es destinado a los ejércitos que el Imperio mantiene en territorio francés: data de entonces, concretamente del año 337 y en Amiens, el famoso episodio en el que cabalgando a lomos de su caballo, y al encontrarse con un mendigo muerto de frío, parte su capa militar en dos para compartirla con él, dándole sólo  la mitad, pues la otra mitad pertenece al ejército romano en el que sirve. En la noche siguiente, recibe la visita de Cristo vestido con la media capa para agradecerle el gesto. En el año 356, a sus cuarenta años de edad, se dirige a Poitiers, donde San Hilario lo ordena sacerdote. En 361, funda en Ligugé una comunidad monástica, y en el 371 es consagrado obispo de Tours. Su vida pastoral se caracterizará por la lucha contra las herejías del momento, primero el arrianismo, luego el priscilianismo, aunque por lo que hace a esta última, Martín abogará  ante el emperador Magno Clemente Máximo por indultar al hereje Prisciliano, español de origen, el cual, aún a pesar de las gestiones de Martín, acabará siendo decapitado, recayendo en él de este modo el dudoso honor de constituir el primer hereje cristiano ejecutado de toda la historia. La ejecución se produce en la ciudad de Tréveris, en la actual Alemania. San Martín muere en Candes (Francia) en el año 397, a los ochenta y un años de edad, que no son pocos para la época. Ese mismo año, San Sulpicio Severo escribe su biografía que contribuirá a la difusión de su culto.

Mausoleo con lo que queda de los restos de San Martín de Tours

Trasladados sus restos a Tours, su sepultura y la iglesia erigida en torno a ella sufrirá tres grandes catástrofes: la primera un fuego en el año 1230; la segunda un saqueo de los protestantes franceses en 1562; y la tercera, el ataque de los revolucionarios franceses en 1793.

Además de serlo de Buenos Aires, San Martín en santo patrón de Hungría y uno de los santos patronos de Francia; de ciudades tales como Utrecht en Holanda u Orense en España; así como de soldados, trabajadores del textil y el comercio en general. (Texto: Luis Antequera).

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