2.425. Mariquitas

Hay cosas que el dinero no puede pagar, como las humillaciones y vejaciones que sufrieron Luis del Pino Robles, conocido por Luis “El de los Huevos”; Sebastián Ganaza Cañas, “Ojito”; Domingo Rosado Domínguez; Juan Zapata Sucino conocido como “Reverte”; Aurelio Sánchez Martín; Juan, “El Zapatero”; “Paquito”; Manuel Millán Álvarez, que trabajaba de cocinero en la Cafetería el Faro, esquina Palacios y Nevería; Luis J. Ramírez, así como a otros portuenses, que le dieron lo que no está en los escritos, como decía mi madre, y que sufrían, por parte de los fanáticos al régimen dominante de tristes recuerdos, persecuciones y encarcelamientos porque lo consideraban como vagos y maleantes, solo por su condición de homosexuales. | En la fotografía Luis Pinto Corzo, “Luichi, Juan el Zapatero, Domingo Rosado Ramírez y Luis ‘el de los Huevos,' en el Carnaval del año 2000.

| Mariquita es una de las palabras más usadas en España para insultar y señalar a los hombres homosexuales. En la actualidad, estas palabras también se usan con normalidad entre personas LGBT en sustitución de la palabra gay,  dejando a la homofobia sin uno de sus insultos preferidos.

Y pienso como mi amigo Daniel Marín, que ya es hora de que el actual Gobierno Municipal a pesar de todos los frentes que tienen abierto y las horas que tienen que dedicar a cambiar y levantar esta Ciudad, deben encontrar un resquicio, añadiendo a la nomenclatura de El Puerto de Santa María a estos personajes populares, como colectivo, que forman parte también de la Memoria Histórica ya que por ser homosexuales fueron perseguidos por el franquismo y vejados por parte de la sociedad de aquel entonces.

Estas humillaciones que cuento también la sufrió en sus propias carnes el pescador Antonio Pomares Manzano, un profesional de la mar en su sentido más amplio ya que realizaba todas las faenas como cocinero, redero, nevero, contramaestre y práctico de pesca, siendo respetado y querido por toda la marinería.

Recuerdo que en una de sus arribadas a este puerto, me contó que: “donde mejor se encontraba en su juventud era en la mar, a la que lamentablemente huía, como si fuera un delincuente, evitando el sufrimiento de los suyos, especialmente el de su madre, que en silencio sobrellevaban toda la carga social de aquel entonces.

En la fotografía, a mediados de los años 90, aparece Antonio Pomares Manzano saludándome en el Restaurante Bar Tadeo en Valdelagrana, donde Vitoriano Martínez Sánchez, “Nani”, propietario del restaurante y unos amigos, entre los que me encontraba, le tributábamos homenaje, cuya trayectoria personal y profesional reunía méritos más que suficientes para la consecución del homenaje. | Texto: Antonio Carbonell.

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