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4.797. La viñeta de Alberto Castrelo. Estoy mu cansao

La ética periodística ha salido dinamitada por la ventana. Se ha ido lejos, muy lejos de El Puerto, no sabemos si para volver o no. El código deontológico periodístico —ese que los hace profesionales de rigor— yace al fondo del cajón sin demasiadas esperanzas de que lo saquen a pasear.

Es normal, la cosa está achuchada y hay que comer; allá cada uno con sus principios, sus otros principios y sus principios por si todos los anteriores no han convencido.

Algunos diarios locales son algo así como un foro de contenido para todo aquel que quiera decir cualquier disparate, independientemente que sea verdad o no. Un lugar de encuentro en el que, además, las noticias vienen redactadas con intención, propaganda y alevosía. Y no, no me hablen sobre el cuento de la libertad de expresión, que eso es otra cosa bien distinta. La libertad de expresión desde los periódicos se defiende con veracidad, rigor y ética, no se malversa ni se deforma.

El trabajo del periodista debería ser: si alguien dice que en una habitación hay una rata y alguien dice que no; ir a la habitación, encender la luz, comprobar si hay rata y anotar si se tira a morder o sale huyendo a esconderse. Esto hoy en día ocurre como los eclipses, muy de vez en cuando.

En nuestros medios digitales cada vez se va menos a encender la luz; de ratas —por muchas que haya— no sabemos nada; de si muerden o se esconden, ni hablamos. Aun mordiendo a destajo, si el que paga la factura dice que son caricias: pues nos quedamos a oscuras, nos damos por acariciados y aguatamos el despropósito de la situación. Y a tragar y compartir, señores. Sobre todo, eso: no se olviden de compartir, aunque no sepamos si lo que compartimos es verdad o mentira. Compartan sin criterio, que una mentira dicha mil veces se convierte en una verdad. Noticias falsas a gente desinformada y con pocas ganas y tiempo para contrastar.

Esa es otra responsabilidad que están dejando ustedes, como supuestos profesionales, en manos del —cada vez menos— respetable: verificar si las noticias que nos suministráis tienen mucho, poco o nada de verdad.

La crisis de la ética por encima de todo y la ética muy por debajo de los intereses y los favores.  Como mucho, haciendo un esfuerzo profesional, en estos medios se da voz a ambas opiniones, aunque una de ellas sea una mentira como una catedral.

Si informar es copiar y pegar lo que dicen otros o lo que nos dicen que digamos otros ¿dónde está tu trabajo como periodista ahí, vida mía?

Está bien que lo hagáis así y vuestro medio rinda cuentas a quien las deba rendir ¿por qué no? Al fin y al cabo, si hablamos de Libertad de Expresión y Democracia, en estas palabras caben todo, hasta el negocio de las mentiras. Por muy peligroso que sea.

Eso sí, a los que jugáis a esto, si os dais por aludidos, no os sintáis atacados si os llamamos relaciones públicas, vasallos, medios poco profesionales o, directamente, se alude a vuestro medio como panfleto político, independientemente del color al que le extendáis la factura u os de la palmadita en la espalda.

Haced periodismo y os llamaremos periodistas. Buenas noches y buena suerte.

| Viñeta y Texto: Alberto Castrelo.

1 comentario en “4.797. La viñeta de Alberto Castrelo. Estoy mu cansao

  1. Juan Carlos Neva Delgado

    "Éstos son mis principios, y si no te gustan, tengo otros". Esta interesante frase que se le atribuye al gran Groucho Marx, en realidad fue publicada en un periódico de Nueva Zelanda en 1873. Pero viene "como anillo al dedo", o cómo también diría mi buen amigo Pepón, aunque no sea políticamente correcto en los tiempos que corren, "cómo poya al culo". Dicho está.

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