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Las tres diademas de la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores (y VII). #5.042

| La imagen de Ntra. Sra. de los Dolores en la iglesia de las Capuchinas en los años cuarenta del siglo XX. | Foto: Archivo de Luis Suárez Ávila.

Finalizamos esta serie que nos ha aproximado al conocimiento de algunas diademas de las Dolorosas de El Puerto con las conservadas en el ajuar de la titular de la portuense hermandad de Jesús Nazareno. En su más reciente inventario se recogen tres: dos de plata de los siglos XVII y XVIII y la más moderna del XX. Analizaremos por orden de antigüedad estas simplificadas coronas que han rematado y rematan las cabezas de las tres imágenes que han mantenido dicha advocación a lo largo de los últimos cuatro siglos en el seno de dicha cofradía: la talla primitiva --desaparecida--, la de Ovando que vino a sustituirla en 1942 y la actual imagen, incorporada a la cofradía en 1974 [1].

La diadema de plata más antigua

Contaba la antigua efigie de Ntra. Sra. de los Dolores con una diadema cuyas primeras referencias se encuentran en el inventario de la iglesia de San Agustín de El Puerto, su primitiva sede, fechado en 1835. Entonces, esta Dolorosa tenía "su diadema y siete cuchillos de plata"[2].  La siguiente alusión encontrada data de 1927, cuando Barris Muñoz, en un artículo dedicado a Jesús Nazareno de El Puerto critica que en el traslado a la Prioral las imágenes titulares perdieran "sus joyas, salvo unas potencias y diadema de plata…" [3].

| La diadema antigua de plata conservada en la hermandad del Nazareno.

De todos modos, ignoramos si se trataba de la que actualmente se conserva en la casa de hermandad. Esta es de plata y pequeña (mide 25 x 38 y 20 cm. en el diámetro del semicírculo adaptado a la cabeza) y original en esta tipología de diademas. Así lo corrobora tanto la composición del aro, decorado por una banda calada con rosas, como su ráfaga, compuesta por veintitrés rayos ondeantes, sin alternar con otros biselados como era más frecuente. No podemos concretar si conserva marcas o punzones de platero porque no hemos conseguido estudiarla con detenimiento. En cambio, mostramos fotografías en las que luce en las dos imágenes de Dolorosa conservadas en la hermandad.

| Las imágenes de Ovando (i) y la actual titular (d) con una diadema antigua de plata.

La diadema de la Dolorosa de las Capuchinas

Una segunda diadema debemos constatar en el ajuar de la Virgen de los Dolores, la que coronaba la cabeza de la imagen que se veneraba en la iglesia de las Capuchinas y que se convierte en la titular de la hermandad a partir de 1974.

Talla y diadema proceden de este monasterio situado hasta los años setenta del siglo XX en la calle Larga. Se trata de una imagen de candelero, anónima, de la segunda mitad del siglo XVIII, con influencias napolitanas y concebida para ser venerada en un retablo como típica imagen "de calvario". Aunque en 1754 se concluyen las obras y decoración del interior de su iglesia, hasta 1773 no se cita por vez primera a "una imagen de la Dolorosa, de las de vestir" ocupando un retablo para sustituir a otra imagen en uno de los muchos cambios que sufrieron estos a lo largo del tiempo. Dos siglos después se la consideraban cotitular de la “Asociación piadosa del Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Madre Dolorosa del Silencio”, creada en 1958. De aquella época deben ser unas fotografías representando a María con su cabeza elevada y manos abiertas en actitud implorante, vestida con saya y manto bordados y coronada con diadema.

Antes del traslado de las religiosas desde su arruinado monasterio al construido en el Pago de la Caridad la imagen es adquirida en 1974 por Luis Suárez Rodríguez, hermano y gran benefactor de la cofradía de Jesús Nazareno para donarla a esta y convertirla en su cotitular. Y con ella “varios trajes, mantos, la diadema de plata y el puñal", añade su hijo Luis Suárez Ávila[4].

| Ntra. Sra. de los Dolores en los años sesenta del siglo XX con la diadema que poseía en las Capuchinas.

En cuanto a la diadema, es una interesante pieza de plata de ley repujada que mide 30 x 40 cm. Aunque sigue el modelo más clásico, el aro presenta una decoración interior compuesta por los típicos motivos vegetales repujados en relieve (roleos básicamente) flanqueando una cartela central entre rocallas donde se representa el anagrama de María bajo corona imperial. Una estrecha moldura con decoración geométrica separa esta banda semicircular del resplandor exterior, dispuesto en rayos de irregular diseño (alternan los biselados con los de perfil rectilíneo), tamaño y sobriedad ornamental. Podría fecharse a mediados del siglo XVIII, posiblemente como la factura de la imagen cuando fue colocada en el retablo de la iglesia conventual de las Capuchinas de donde procede.

La diadema neobarroca de Cubero Girón

El joven artista y hermano de la cofradía del Nazareno, Juan Ávila Gutiérrez, dona a esta en 1942 una talla de Dolorosa, obra de Ovando Merino, de candelero y tamaño algo menor que el natural para sustituir a la primitiva (abandonada, desaparecida o “en paradero desconocido”). Continuaría siendo la titular de la hermandad y realizando la correspondiente estación de penitencia hasta 1973. Actualmente se custodia, sin culto, en la casa de hermandad.

| Las dos Dolorosas de la hermandad del Nazareno con la diadema de Cubero

En el ajuar de la Virgen de los Dolores se conserva también una tercera diadema de plata sobredorada, cincelada y repujada de 25 x 30 cm. que fue labrada por el joyero portuense José Cubero Girón a partir de un diseño del hermano citado para adaptarse a la cabeza de esta Dolorosa de Ovando, con la que aparece en fotografías desde mediados del siglo XX. Se compone de un aro con perfil de media luna de metal dorado decorado con labores vegetales en relieve (rosas, tallos y roleos) rodeando el motivo central de su composición: el escudo de la cofradía, también repujado, bajo venera y rodeado de hojas de acanto y rocallas. Sus contornos inferior y superior presentan fina decoración de ovas. El perfil exterior se compone de once rayos triples y ondeantes que alternan con diez rectos más largos y rematados en estrellas de ocho puntas.

 

| La diadema sobredorada de Cubero Girón.

A modo de epílogo

Finalizamos esta serie de siete entregas en las que hemos repasado las diferentes diademas que coronan a las Dolorosas de El Puerto, especialmente las más antiguas y valiosas desde un punto de vista histórico y artístico reiterando nuestro agradecimiento a todas cuantas personas nos han facilitado su análisis y permitido fotografiarlas.

Creo que es importante dar a conocer nuestro patrimonio e incluso, a riesgo de ser demasiado exhaustivo o reiterativo, pormenorizar en la descripción detallada de sus elementos a modo de inventario. Resulta fundamental para tomar conciencia tanto de su existencia identificándolas como de la necesidad de su conservación. Lo hemos expresado muchas veces en referencia a las imágenes titulares. Ahora, a propósito de valorar estas preseas, queremos hacerlo extensivo al patrimonio suntuario.

Nuestras hermandades custodian un riquísimo patrimonio cultural y artístico gracias a la labor silenciosa y al loable celo de muchos hermanos y devotos antecesores que fueron respetuosos con el mismo y han sabido a lo largo de los tiempos “salvar” muchas de sus piezas de cuantos desmanes les deparaba la historia local (invasiones, saqueos, traslados, desamortizaciones, etc.), evitando su expolio. Parte de este patrimonio se conserva porque a lo largo del tiempo han sabido potenciar el culto a sus imágenes titulares y valorados enseres de cortejos, elementos de pasos y otras obras artísticas como las preseas que hemos analizado.

Las ventas, pérdidas, expolios o abandonos

Pero no siempre ha sido así, por desgracia. Hay que lamentar --y denunciar-- las ventas, pérdidas, expolios o abandonos de bienes suntuarios (léase no solo imágenes sino también enseres, objetos de culto, bordados, mobiliario, piezas de orfebrería, documentos, etc.) por adaptarse a las modas imperantes. Incluso duele tener que recurrir a la socorrida frase de encontrarse algunas piezas “en paradero desconocido”. Y es que, hay que reconocerlo, algunos miembros de las hermandades no han sabido valorar convenientemente la inmensa riqueza que poseían y olvidaron que gracias a aquellos, más respetuosos con el patrimonio, este se conserva tras innumerables esfuerzos, sacrificios y riesgos soportados. Y han ignorado su obligación de conservarlo, cuidarlo y enriquecerlo para legarlo a futuras generaciones porque (y esto es muy importante) no han asumido que son meros depositarios --y no propietarios-- de un tesoro espiritual y material que debe ser valorado y restaurado para perpetuar un buen estado de conservación.

Confiemos en que las sucesivas juntas de gobierno, con suficiente criterio (religioso o estético) así lo entiendan tanto por el mérito intrínseco de las piezas artísticas como por respeto a cuanto han ido aportando los anteriores hermanos, artistas, fieles y amantes del patrimonio, en definitiva, Gente del Puerto.

Desde aquí y por adelantado nuestro más sincero agradecimiento. Y a esta página por permitirnos dar a conocer un patrimonio poco estudiado que a la vez sirve de homenaje a cuantos donantes anónimos o conocidos han posibilitado la existencia de estas piezas del ajuar cofrade. |  Texto: Francisco González Luque.

| La imagen de Ntra. Sra. de los Dolores en la iglesia de las Capuchinas en los años cuarenta del siglo XX. | Foto: Archivo de Luis Suárez Ávila.
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Notas

  1. Aspectos iconográficos, rasgos formales, estilística, cronología, autoría y restauraciones de estas tallas pueden recordarse consultando: González Luque, F. (2017): La Hermandad de Jesús Nazareno de El Puerto de Santa María. Págs. 224-251.
  2. Archivo histórico provincial de Cádiz. “Inventario de los bienes del convento de San Agustín del Puerto de Santa María”, nº 5 de la serie total. 29 de agosto de 1835. Fol. 6. 01239-19.
  3. Barris Muñoz, Rafael: Una obra maestra poco conocida (Jesús Nazareno de la Iglesia prioral del Puerto de Santa María).Boletín del Museo de Cádiz, tomo III. 1925-28. Pág. 62.
  4. Suárez Ávila, L.: La Hermandad de las cuatro Vírgenes. Revista “Cruz de Guía”, 1995. Pág. 13.

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Serie completa
Diademas en las Dolorosas de El Puerto (I) #5.030
Diadema de la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad. Diademas de las Dolorosas en El Puerto (II) #5.032.
Diadema de la Dolorosa del convento de la Concepción (III) #5.034.
Diadema de Ntra. Sra. del Mayor Dolor. Parroquia San Joaquín (IV) #5.036.
Diadema de la imagen de Ntra. Sra. del Desconsuelo (V) #5.038.
Historia de las tres diademas de la imagen del Dolor y Sacrificio #5.041
Las tres diademas de la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores. #5.042.

 

2 comentarios en “Las tres diademas de la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores (y VII). #5.042

  1. Carlos Sordo de la Rubiera

    ¿Hay alguna fotografía en la que se vea con cierto detalle la fisonomía de la Dolorosa primitiva del Nazareno? ¡Gracias!

  2. jesús suárez ávila

    Muchas gracias, Paco , por los siete trabajos sobre las diademas de Dolorosas de El Puerto. Gracias por las referencias a mi padre, a mi tío Juan y a mi hermano Luis cuando te refieres a las Dolorosas de El Nazareno.

    Creo que lo más importante de todo son tus sabias, firmes y severas conclusiones. Las imágenes y sus enseres y joyas siguen siendo de sus donantes y nadie puede apropiárselas ni disponer de ellas.

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