
| Texto: José María Morillo
Desde el altar levantado en el Estadio de Gran Canaria, convertido por unas horas en el corazón espiritual de la Iglesia española, el Papa León XIV presidió una de las celebraciones más multitudinarias de su primer viaje pastoral a España. Entre los ministros que acompañaron al Pontífice en la jornada del pasado jueves día 11 de junio, cargada de simbolismo, se encontraba el diácono permanente portuense Juan Luis Izquierdo Fernández, llamado a desempeñar la función de diácono asistente durante la solemne eucaristía.
La presencia de Izquierdo no pasó desapercibida entre las delegaciones diocesanas desplazadas al archipiélago. Junto a Francisco Holgado, representó a la Diócesis de Asidonia-Jerez por invitación expresa del obispo de Canarias, monseñor José Mazuelos Pérez, quien conoce de primera mano la realidad eclesial de la diócesis asidonense tras haber estado al frente de ésta durante más de una década.

Mientras decenas de miles de fieles seguían atentamente las palabras del Sucesor de Pedro, el diácono portuense participaba desde el presbiterio en una celebración que marcó uno de los momentos más destacados de la visita pontificia. La imagen de Juan Luis Izquierdo junto al Santo Padre constituye también un reconocimiento a la labor discreta que desarrollan los diáconos permanentes en las parroquias y comunidades cristianas de todo el mundo.

En El Puerto de Santa María, Izquierdo ejerce como sacristán en la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros y en la parroquia de San Francisco, donde hace su vida de comunidad. Además de su servicio litúrgico, coordina la Pastoral de Exequias, acompañando a numerosas familias en algunos de los momentos más delicados de sus vidas.

Al término de la ceremonia, León XIV saludó personalmente al diácono portuense y le hizo entrega de un rosario bendecido, gesto que el Pontífice reserva habitualmente como recuerdo de encuentros especialmente significativos. El intercambio, breve pero cargado de cercanía, puso el broche a una jornada que permanecerá en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de compartir ministerio junto al Papa en su primera visita apostólica a España.
Desde el Obispado de Asidonia-Jerez se ha subrayado que esta participación supone también un reconocimiento a la dedicación silenciosa, constante y generosa de quienes ejercen el diaconado permanente, una vocación cada vez más presente en la vida cotidiana de la Iglesia y esencial en la atención pastoral de las comunidades cristianas.
