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La primera promoción mixta (1976-80) del Colegio San Luis celebra su V reencuentro #6.512

Cuando el tiempo se detiene en los pasillos del colegio: pantalones de campana, faldas escocesas, cuadernos y sueños

| Texto: José María Morillo

Con motivo del V Encuentro de la Promoción 1976-1980 del Colegio San Luis Gonzaga, la antigua alumna Isabel Hidalgo realizó una emotiva mirada atrás para recordar aquellos años compartidos por una generación que hoy se aproxima a sus bodas de oro de aquella promoción, cuando iniciaron en septiembre de 1976 sus estudios de BUP (Bachillerato Unificado y Polivalente) seguido de COU (Curso de Orientación Universitaria). Señaló que este encuentro lo viven en una etapa de la vida marcada por la jubilación, los recuerdos y la reflexión, evocando cómo el paso del tiempo ha ido tejiendo la historia personal de cada uno de aquellos compañeros.

Hidalgo destacó el carácter singular de aquella promoción, especialmente por ser la primera en incorporar 26 alumnas al histórico colegio jesuita de El Puerto de Santa María. Aquella novedad supuso una auténtica revolución en un centro que hasta entonces había sido exclusivamente masculino.

Recordó también cómo aquellos eran años de adolescencia, de pantalones de campana, faldas escocesas, primeros amores, amistades duraderas y sueños todavía por construir.

 

Las imágenes del colegio permanecen imborrables en la memoria colectiva: la plaza del Ave María, la estatua que presidía la entrada, los largos pasillos, las enormes aulas, las escaleras gastadas por generaciones de estudiantes, los recreos en el inmenso patio y las horas pasadas en la biblioteca. También forman parte de esos recuerdos los profesores que dejaron una profunda huella en los alumnos por su dedicación, paciencia y vocación educativa.

Aquellos años estuvieron llenos de vivencias compartidas: excursiones, ejercicios espirituales, fiestas escolares, actividades para recaudar fondos para el viaje de fin de curso a Canarias, representaciones teatrales improvisadas y un sinfín de anécdotas que hoy siguen provocando sonrisas. Fueron tiempos de travesuras y camaradería, pero también de aprendizaje y crecimiento personal.

La autora recordó igualmente a los compañeros que ya no están entre ellos: Pacheco, Juan Báez, Ignacio Moresco o Fernando Niño, dedicándoles un emocionado homenaje y manteniendo vivo su recuerdo en cada reencuentro.

Tras finalizar aquellos cuatro años de convivencia, cada uno emprendió su propio camino: estudios, trabajo, familia y proyectos de vida. Durante décadas, el recuerdo quedó guardado mientras todos avanzaban por sus respectivas trayectorias. Sin embargo, en 2013, después de treinta y tres años, un grupo de antiguos alumnos impulsó el primer gran reencuentro de la promoción. Aquella experiencia resultó tan gratificante que dio origen a sucesivas convocatorias que han permitido recuperar la amistad, compartir experiencias y revivir momentos que parecían olvidados.

 

Isabel Hidalgo concluyó agradeciendo el esfuerzo de la comisión organizadora, encabezada por la siempre activa Pipi Gago, así como el recuerdo permanente a profesores y compañeros ausentes. Sobre todo, celebró la fortuna de poder seguir reuniéndose para compartir la memoria de una etapa que contribuyó decisivamente a forjar las vidas de todos ellos.

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