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Rubiales despide a Tamariz: «Me enseñó todo lo que hay más allá de la magia»

El maestro que puso lo humano por encima del aplauso

| Juan Luis Rubiales y Juan Tamariz en una actuación en la Sala Milwau14kee, hace unos años.

Juan Luis Rubiales despide con profunda emoción a Juan Tamariz (1942-1926, fallecido a los 83 años), su mentor, amigo y padre artístico, a quien conoció cuando apenas tenía 14 años. Junto a él aprendió los secretos de la magia, pero también una lección esencial: el público, la familia y los afectos deben estar siempre por encima del escenario. Durante décadas compartieron actuaciones, viajes, ensayos, celebraciones y momentos cotidianos que hicieron de Tamariz un miembro más de su familia. Su maestro le confió juegos, rutinas y proyectos, entre ellos un libro que ambos dejaron pendiente sobre el control perpendicular. La noticia de su muerte sorprendió a Rubiales actuando a bordo del Sun Princess, donde continuó haciendo magia con un nudo en la garganta. Ahora, su mejor homenaje será mantener vivo su legado: mirar al público con cariño y regalarle, como él le enseñó, un instante de felicidad | José María Morillo

| Texto: Juan Luis Rubiales

Se fue Juan Tamariz. Mi mentor, mi amigo, mi padre artístico.

| Allá por el año 1993

Lo conocí cuando tenía 14 años y desde entonces ha estado presente en prácticamente toda mi vida. Me enseñó a amar profundamente la magia, pero, por encima de ella, a amar al público. Y todavía algo más importante: me enseñó que ninguna pasión, ningún escenario y ningún aplauso deben estar jamás por encima de la familia, de los amigos y de las personas que queremos. Que lo humano siempre está por encima de lo artístico.

| Trabajando juntos en casa de Juan Tamariz

Con Juan he aprendido, actuado, reído, llorado y vivido. Me regaló juegos y rutinas que había creado durante toda una vida, me dirigió en muchas de ellas y hasta tenemos pendiente un libro que estábamos escribiendo juntos sobre el control perpendicular.

Pero también me hizo otro regalo inmenso: me presentó hace años a Alfredo Marchese, Alan. Para Juan era como un hermano pequeño; para mí terminó convirtiéndose en mi hermano mayor. Y ahora entiendo que ese círculo familiar que Juan creó alrededor de nosotros no desaparece con él. Continúa en nosotros.

| En el Castillo Mágico de Hollywood (EEUU), los tres hermanos: Marchese, Tamariz y Rubiales.

Tras conocer la triste noticia tuve que pasar la tarde y la noche actuando en Spellbound, a bordo del Sun Princess, sonriendo y haciendo magia con un nudo en la garganta. Y, de una forma extraña y hermosa, Juan estuvo conmigo toda la noche, porque pasé horas haciendo milagros con la mnemónica. Aquí estoy ahora mismo escribiendo esto, mientras Alan me espera para almorzar juntos y celebrar la vida de Juanito.

 

| Tomando el avión privado de Randy Pitchford para volar a Hollywood (EEUU)

Tengo mil cosas que contaros, se me haría eterno hacerlo por aquí, ya lo haré en persona cuando os vea, pero tan solo dejaros aquí algunos pensamientos, el Amor y la Pasión, junto a las ganas de compartir con el mundo que tiene Juan, hace que todos cambien su mirada, el mago más importante se torna humilde, el más sabio se queda embelesado, las sonrisas se dibujan en las caras de los jóvenes magos que se dejan atrapar con ese halo maravilloso de energía que tiene Juan. Tiene ese Halo, esa Energía, ese Duende que muchos soñamos y que pocos tienen, ¿el secreto?: El Amor eterno al mundo con la mirada de un niño curioso.

| En una de las múltiples escapadas en pareja, Juan Luis Rubiales con su mujer, Sonia y Juan y su mujer, Consuelo, en Ronda (Málaga)

Estas fotografías cuentan mejor que yo lo que significó Juan en mi vida. Estoy con él siendo casi un niño y también muchos años después. Está con mi hijo Juanlu cuando apenas tenía un mes, con mi hija Valeria, en nuestras Navidades, cumpleaños, actuaciones, ensayos y momentos absolutamente cotidianos. Además de viajes increíbles.

No fue solamente mi maestro de magia. Fue parte de mi vida y de la vida de mi familia. Mi camino habría sido otro sin él.

| Rubiales junto a David Copperfield, Juan Tamariz y Alfredo Marchese en Las Vegas (EEUU)

Y comprendí que quizá la mejor manera de honrarlo era precisamente seguir haciendo aquello que me enseñó: salir, mirar al público, quererlo y regalarle un instante de felicidad. También él me enseñó eso, le vi subirse a un escenario dos segundos después de enterarse que su hermano había partido y le vi regalar amor y magia.

| En el Hall del Castillo Mágico de Hollywood (EEUU)

Te quiero, Juan. Gracias por enseñarme magia, pero sobre todo gracias por enseñarme todo lo que hay mucho más allá de ella. Gracias por enseñarme a vivir y darme una vida próspera.

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