A su buena memoria

| Texto: José María Morillo
Victorina Arrobas Vila, farmacéutica vinculada durante la mayor parte de su vida a El Puerto de Santa María, falleció el sábado 8 de agosto de 2026, a los 95 años. Su nombre permanece unido a la farmacia que estuvo situada en la esquina de las calles Micaela Aramburu y Palacios, donde atendió a varias generaciones de portuenses. Trabajó hasta los 85 años y protagonizó una trayectoria poco habitual entre las mujeres de su generación: retomó los estudios universitarios después de casarse y criar a sus seis hijos.
Victorina nació en Montijo (Badajoz) el 26 de noviembre de 1930, localidad en la que transcurrieron sus primeros años junto a sus dos hermanas. Su padre decidió que las tres cursaran estudios universitarios, una posibilidad todavía poco frecuente para las mujeres de aquella época.
1930
El año del nacimiento de nuestra protagonista la alcaldía cambió dos veces de titular: José Luis de la Cuesta Aldaz asumió el cargo en febrero y Eduardo Ruiz Golluri en marzo. El Puerto de Santa María contaba con 19.714 habitantes de hecho, 19.847 de derecho y 4.468 hogares, mientras la Ciudad vivió cierto impulso portuario, con el dragado del Guadalete, el nuevo canal de acceso y la inauguración del muelle del Vapor.

El 6 de junio, el Guadalete se desbordó y arrastró cosechas de trigo y cebada, además de numerosos animales. El 25 de julio se fundó el Club Náutico y, tres días después, nació el Instituto Colombino, dedicado a divulgar los vínculos con América. El 15 de agosto, la Virgen del Carmen realizó su primera procesión marítima por la ría, una celebración pionera en la Ciudad. ?
Alfonso XIII visitó el 29 de octubre las cuevas-cantera de la Sierra de San Cristóbal, acompañado por autoridades locales. Se fundó la Hermandad de la Misericordia, inicialmente vinculada a la del Nazareno, de la que se independizaría en 1932. Pedro Muñoz Seca estrenó numerosas obras y recibió el homenaje de que un teatro madrileño adoptara su nombre. Rafael Alberti escribió Sermones y moradas y conoció a María Teresa León, mientras el deporte y las verbenas animaban la vida portuense.
Victorina se decidió por estudiar Farmacia, trasladándose a Granada para iniciar la carrera. En la ciudad universitaria conoció al portuense Antonio Benjumeda Abreu, con quien contrajo matrimonio años después. Antonio, recordado por su sentido del humor y por su afición al deporte durante la juventud, falleció en 2007, a los 78 años.

Tras casarse, Victorina dejó temporalmente la Universidad cuando solo le faltaba un curso para concluir la carrera. El matrimonio se estableció en El Puerto y formó una familia numerosa, integrada por seis hijos.
El regreso a los estudios
Aquella interrupción no supuso una renuncia definitiva. Cuando sus hijos habían crecido, Victorina tomó la decisión de regresar a los libros y completar el curso que tenía pendiente. Retomar una carrera universitaria después del matrimonio y de criar a seis hijos no era una decisión frecuente en aquellos años. Victorina concluyó finalmente los estudios de Farmacia y comenzó una trayectoria profesional que se prolongaría durante varias décadas.
La educación y el trabajo ocuparon también un lugar fundamental en la formación de sus hijos. Victorina y Antonio procuraron que todos dispusieran de las herramientas necesarias para construir su propio futuro. Dos de ellos, Luis y Miguel Ángel, siguieron los pasos profesionales de su madre y se licenciaron en Farmacia.
Una botica vinculada a varias generaciones
Su nombre quedó especialmente unido a la botica situada en la calle Micaela Aramburu, esquina y vuelta con Palacios. Allí desarrolló buena parte de su actividad y atendió a sucesivas generaciones de vecinos de El Puerto.
Su dedicación profesional fue especialmente prolongada. Permaneció en activo hasta los 85 años, cuando ya acumulaba una extensa experiencia en un oficio basado entonces, en buena medida, en la atención directa y cotidiana a los pacientes.

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cádiz reconoció su trayectoria en 2017 con la Insignia de Oro por sus 40 años de ejercicio profesional al servicio de la sanidad y de vinculación con la institución colegial.
Participación en la vida portuense
Victorina Arrobas participó también en distintos ámbitos de la sociedad portuense. Junto a su marido estuvo vinculada a la vida educativa del colegio de San Luis Gonzaga y colaboró en diferentes iniciativas de una Ciudad que, aunque no fue la de su nacimiento, terminó convirtiéndose en la suya.
Su compromiso ciudadano tuvo asimismo una manifestación política durante los primeros años de la democracia. En 1979 formó parte de la candidatura de la Unión de Centro Democrático (UCD) en El Puerto, en las primeras elecciones municipales celebradas después de la dictadura. Aquella presencia electoral fue puntual y no tuvo continuidad en forma de trayectoria política. Constituyó, sin embargo, su manera de colaborar en un periodo marcado por la recuperación de las instituciones democráticas y la participación ciudadana.
Victorina Arrobas Vila dejó en El Puerto la memoria de una persona perseverante, vinculada a su familia, a su profesión y a la vida local. Su regreso a la Universidad, muchos años después de haber interrumpido los estudios, define especialmente una trayectoria construida sobre la constancia.
