
La arqueóloga Carmen Juana Pérez Pérez, fallecida prematuramente el pasado 17 de agosto, consagró más de cuatro décadas al conocimiento y la defensa del patrimonio histórico de El Puerto. Vinculada desde 1981 a las excavaciones del Castillo de Doña Blanca, llegó a convertirse en una reconocida especialista en el mundo fenicio y púnico y en la principal colaboradora de Diego Ruiz Mata. Su trayectoria profesional se extendió también a la docencia universitaria y a la gestión arqueológica desde la Administración municipal. Sostienen los autores que, pese a los obstáculos institucionales que, durante años frenaron las investigaciones, nunca abandonó el yacimiento que hizo suyo. Su estudio del Túmulo 1 de la necrópolis de Las Cumbres, convertido en tesis doctoral cum laude, constituye su gran legado científico y verá la luz como obra póstuma. | José María Morillo.
| Texto: Juan José López Amador y Enrique Pérez Fernández
El pasado 17 de agosto falleció Carmen J. Pérez Pérez. Una repentina y cruel enfermedad le arrebató la vida en muy poco tiempo; por esas extrañas casualidades, unas horas antes del Día Internacional de la Arqueología. Un duro golpe recibimos quienes conocimos y apreciábamos a Carmen desde hace muchos años.
Llegó a El Puerto en el verano de 1981 como integrante del equipo de jóvenes arqueólogos y estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid que de la mano del profesor Diego Ruiz Mata iban a participar en la segunda campaña de excavaciones en el Castillo de Doña Blanca.

En aquellos primeros años 80 coincidieron en Doña Blanca un grupo de arqueólogas -mayoritariamente eran mujeres- muy competentes, como lo fue en las dos primeras campañas (1979-1981) Paloma Cabrera, que nos dejó en 2020 siendo Conservadora jefa del Departamento de Antigüedades Griegas y Romanas del Museo Arqueológico Nacional. Entre 1981 y 1983 se incorporaron al equipo de Ruiz Mata, entre otras valiosas profesionales que se formaron bajo su magisterio, Rosalía González, que sería directora del Museo Arqueológico de Jerez; Carmen Jorge, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid; Carmen Marcos, recientemente jubilada como subdirectora del Museo Arqueológico Nacional; Coronada -Coro- Domínguez, arqueóloga del Museo Arqueológico de Badajoz; o Alicia Arévalo, profesora de Arqueología de la Universidad de Cádiz. Y con ellas, Carmen Pérez.

Carmen se licenció en Prehistoria y Arqueología por la Autónoma de Madrid y amplió sus estudios en la Universidad de La Sorbona de París. Fue profesora en la Universidad de Cádiz entre 1995 y 1998. De 2005 a 2012 trabajó como arqueóloga en la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Jerez. En Doña Blanca fue la mano derecha de Diego Ruiz Mata como subdirectora de las excavaciones, convirtiéndose en una destacada especialista en el mundo fenicio y púnico.
Al margen de Doña Blanca, en su dilatada vida profesional participó en numerosas excavaciones, principalmente en Jerez y El Puerto, publicando los resultados en revistas y actas de congresos y simposios.
Como partícipes que fuimos de aquellos inolvidables veranos en Doña Blanca, damos fe del buen ambiente y compañerismo que siempre reinó entre todos, director, arqueólogos, estudiantes y obreros.
El de Carmen fue un caso especial y único en el equipo de Doña Blanca porque desde aquel lejano 1981 nunca se desvinculó del yacimiento y de El Puerto, donde vivió como una portuense más hasta su prematuro fallecimiento. Fue Doña Blanca su proyecto profesional y vital, compartido con Diego, su profesor, maestro y compañero en la arqueología y en la vida. Formaron un gran tándem.

En 1995 dieron a conocer al gran público la primera monografía sobre las excavaciones hasta entonces practicadas en Doña Blanca, mostrando, desde la ciencia y la divulgación, la entidad e importancia del yacimiento (El poblado fenicio del Castillo de Doña Blanca, Ayto. de El Puerto, Biblioteca de Temas Portuenses nº5).
Juntos llevaron adelante la ingente labor del estudio de las estructuras urbanas y los materiales culturales excavados en un yacimiento tan relevante para la Historia como lo es Doña Blanca. Y también les tocó vivir y compartir largos años de desencuentros con los políticos y gestores de la Junta de Andalucía, que tanto dificultaron y paralizaron la continuidad de sus investigaciones.

Destacadísima labor desempeñó Carmen en la excavación del llamado Túmulo 1 de la necrópolis de Las Cumbres, exhumado en las campañas de 1984-85, codirigidas con Diego. Su estudio fue la gran obra que nos ha legado, que fue su tesis doctoral leída en la UAM, dirigida por los doctores Alfredo Mederos y Diego Ruiz Mata y aprobada por el tribunal con la calificación de cum laude en febrero de 2025. Desgraciadamente, su publicación, aún pendiente de editarse, va a ser su obra póstuma.

Hasta siempre, querida Carmen.
