
La caseta de Feria Tierra Mar y Vino, refundada en el pasado año 2025 por los hermanos Ricardo y Carlos Osborne Vergara y Juan Piña, rinde homenaje a los creadores de la primitiva caseta en Crevillet, que con ese nombre, fue un referente en los años sesenta del siglo pasado. La presentación de la segunda edición de la revista, a cargo del director de Gente del Puerto José María Morillo, celebrada en la noche del jueves en la Bodega de Mora. Un completo libreto de 64 páginas, que les adelantamos, en formato pregón. Durante el acto, el presentador del evento, el periodista Francisco Andrés Gallardo, recibió la segunda insignia de oro de la entidad. El acto, clausurado por el concejal David Calleja, terminó con una sevillana cantada por el propio edil y un posterior baile protagonizado por la academia de Araceli Arias.
| Texto: José María Morillo
Hoy… no presentamos solo una revista.
Hoy abrimos una ventana a la primavera.
Una ventana que huele a albero recién regado,
a salitre de la Bahía,
a catavino estrenado,
a tonel ensolerado,
a vino fino en media botella,
va por usted y va por ella,
de media hasta entera,
huele a brindis con amigos
y amistad sincera.

Es la fiesta del vino y de los colores,
la de nuestros caballos y pescantes,
la de los vestidos de nuestras mujeres,
señorío que engalana Las Banderas,
que no hay dicha más verdadera
que reencontranos en nuestra caseta
y decir a los cuatro vientos
que vivamos y bebamos
con la sangre de nuestra tierra.
Tierra divina,
mar de nuestra sal
y vino de nuestro sentimiento.
Un néctar de vid y flores
servido con la misma naturalidad
con la que se cuentan las historias
que nos hacen ser quienes somos.
Porque "Tierra, Mar y Vino"
no es el nombre de una caseta
ni el título de una revista,...
es una declaración de identidad.
Es el compás que marca el aliento,
el latido de un pueblo,
la historia de los recuerdos,
El Puerto en el alma
y el corazón como hermandad.

Dignísimas autoridades, presidente y socios de Tierra Mar y Vino, amigos, vecinos, portuenses o porteños de nacimiento… o de querencia, señores y señoras:
Esta edición de la revista 2026
comienza con una imagen
preciosista y costumbrista
que ya lo resume todo.
La portada.
Una obra de Carlos Osborne Vergara.
Aquí se representan los tres elementos
que rotulan la caseta. Barcos en reposo,
llevando a estribor el nombre de la entidad.
Agua en calma,
la lonja convertida en bodega,
la Otra Banda sin encauzar
y el Toro de Osborne, al fondo,
se ha asomado a la portada
desde la Sierra de San Cristóbal,
para aparecer en esta instantánea tan conseguida.
Tan conseguida,
que el Toro parece presentarse a la fiesta.
¿Tal vez deambula desde San Cristóbal
hacia la carretera de Sanlúcar?
El Toro de Osborne que concibiera Manolo Prieto
y construyeran los Tejada
es símbolo de El Puerto
y por extensión
de este país soleado y sabio.
Y esa sensación —tan nuestra—
de que todo está quieto…
pero lleno de vida.
Y además —no olvidemos—
Carlos es también quien firma
el diseño de la revista.
La maquetación, un trabajo limpio, elegante,
con ese equilibrio difícil entre
tradición y modernidad,
que tan bien define a El Puerto.
De esos que no se imponen,
pero que lo sostienen todo.
Un trabajo, en definitiva…
que merece no solo reconocimiento,
sino aplauso sin matices.
Y una copita pagada en la Caseta.

Tras esa portada…
la revista se abre con los saludas institucionales.
Y aquí conviene detenerse un instante.
Porque no es habitual
que una publicación como esta
reciba el saludo
de SSMM los Reyes de España.
No es un gesto menor.
Es la confirmación
de que lo que aquí se hace…
trasciende lo local.
El Rey
acompañó a El Puerto
en el 250º aniversario
de Bodegas Osborne
y seguro que
al evocar los vientos y olas
de la Bahía de Cádiz
los ojos se le llenan
de nostalgia y recuerdos.
Le sigue el presidente
de la Junta de Andalucía.
Un mensaje que sitúa
nuestra Feria de Primavera
y Fiesta del Vino Fino
en el lugar que merece:
como una de las grandes celebraciones,
uno de los grandes referentes,
en el calendario andaluz.
Y no le falta razón:
pocas celebraciones condensan
con tanta naturalidad tradición,
economía, turismo y sentimiento colectivo.
Andalucía cabe en un catavino,
el mapa en un par de sorbos de nuestra copa.
Y después…
las caras más cercanas.
El alcalde de esta Muy Noble y Muy Leal Ciudad
de El Gran Puerto de Santa María,
y la de su popular concejal de Fiestas.
Ahí están la gestión,
el pulso cotidiano,
el trabajo diario,
la responsabilidad
de hacer posible
lo que luego todos disfrutamos
con naturalidad.
Y a partir de ahí…
comienza el verdadero paseo.
Porque la revista no se lee,
sino que se recorre
entre sus calles de papel y tinta.
Así, sin darnos cuenta,
entramos en la memoria.
Las Coquinas de Oro y Plata
de los años setenta, que hogaño
ha recuperado esta entidad.
Un artículo que no solo rescata nombres,
sino que reconstruye una forma de entender
el reconocimiento público.
Eran la manera de decir quiénes
estaban sosteniendo, desde dentro,
la vida cultural y social de El Puerto de aquellos años.
Nombres, historias,
rostros que construyeron
la identidad de esta Ciudad.

Y volvemos al presente
con una mirada al pasado,
que fijamos en Manuel Jarque, Chicharito,
distinguido con la Coquina de Oro 2026 de la Caseta.
Un personaje entrañable,
que nos dejó hace años,
indisolublemente unido al Racing Club Portuense
y a la Feria de Primavera.
Un hombre que corría la banda de la vida,
siempre presto con sus milagrosos masajes
y un comentario de simpatía en cada saludo.
Chicharito es de esos nombres pequeñitos
que escondían corazones bien grandes.
Nos detenemos ahora
en un aspecto que casi nunca se ve…
ese engranaje invisible
que hace que todo funcione:
la seguridad.
Las páginas dedicadas a la Policía Nacional
con su Comisario Jefe,
Rafael Ruiz Suero
y la Policía Local con
su Intendente, David Viñuela Robles,
ambos Coquina de Plata 2026.
Nos recuerdan algo fundamental:
que tras cada farolillo encendido
hay un equipo que vela para que
todo transcurra sin sobresaltos.
Un trabajo imprescindible, constante y esencial,
respaldado por una relación de mutua confianza
con la ciudad de El Puerto.
Y de ahí, como quien cambia de calle,
regresamos a la memoria.
Un artículo de nuestro presentador,
--el periodista e historiador Francisco Andrés Gallardo--,
nos lleva directamente
a uno de los textos más evocadores de la revista:
la presentación de la propia caseta Tierra, Mar y Vino,
del pasado año.
Un relato que es casi literatura oral,
donde se reconstruyen
madrugadas,
voces,
risas,
testimonios,
encuentros
y esa sensación, tan portuense,
de que lo importante no es solo lo que ocurre,
sino con quién lo comparte.
Porque en El Puerto,
una pena compartida es media pena,
y una alegría compartida
son como mínimo tres medias botellas.
Francis siempre dice que,
ya que es imposible alcanzar la Felicidad
con la efe mayúscula,
hay que disfrutar de la felicidad en calderilla
con los momentitos que regala la Feria.
Y los recuerdos que se atesoran con ella.
Es memoria de un ayer que se hace hoy.

En esa misma línea, viene
el artículo de Francisco Ramírez Tallón, Koki,
alma de aquel imprescindible grupo Blend.
“Tierra, Mar y Vino. Memoria viva de una generación”
da un paso más.
Aquí ya no hablamos solo
de lo que pasó.
Hablamos de lo que permanece.
Es la explicación de cómo una caseta,
puede convertirse en epicentro cultural,
en punto de encuentro de músicos,
de familias, de historias cruzadas.
Aquí se entiende que la Feria
no se mide en días, sino en generaciones.
Y en el número de veces que hemos dicho
"esta es la última y nos vamos".
En la primera copa este año,
brindaremos por todas las penúltimas copas,
que son las más divertidas.
Y cuando el lector ya está dentro
del todo…
aparece el viaje en el tiempo.
Las Historias recientemente antiguas
de la feria
del recordado Luis Suárez Ávila.
Un desfile de nombres,
de escenas,
de personajes, detalles…
que convierten la lectura
en un paseo
por una Feria que ya no existe,
por la Feria de antes.
En La Victoria y en la Feria de Ganado.
La que ya no está…
pero sigue.
Aquí aparecen los puestos,
los personajes populares,
los apodos, las anécdotas…
todo ese tejido invisible
que sostiene la identidad de un pueblo.
Aquella feria
donde los tratos se cerraban
con un apretón de manos
y no con un código QR.

La revista continúa y se abre al Mar,
con un personaje, Luis Fernández Chulián,
que creció entre redes, salitre y madrugones
en el muelle de El Puerto.
A fuerza de empeño y olfato,
pasó de ayudar en casa
a levantar un nombre propio
en el negocio del pescado y el marisco.
Vivió los años dorados de la Lonja.
Emprendedor de los de antes,
también apostó por iniciativas
como Ostras del Sur,
con caseta en la Feria
y surtió, durante décadas,
a grandes almacenes.
Su vida resume la historia de un muelle
que pasó de la prosperidad pesquera al declive,
tras la crisis del sector a finales del siglo XX.
Un hombre que sabe de pescados tanto que,
si un lenguado le guiña un ojo,
él le contesta en morse.
El Vino, otro imprescindible de la revista,
viene de la mano del doctor en Historia
Javier Maldonado Rosso,
que nos trae el devenir de Bodegas Obregón.
Desde sus instalaciones
de crianza y envejecimiento,
combinando con la historia,
los premios y exportaciones al mundo
y el pulso diario, por lo que es,
la taberna abierta más antigua de El Puerto.
Obregón, donde el tiempo no solo pasa,
sino que también fermenta.
Oro en la copa,
sol en el cristal,
esencia pura de un viejo lagar.
De la Tierra, el campo y la vid,
la tercera columna de la revista,
nos escribe José Manuel Femenía.
El campo, entendido como madre ancestral,
ha nutrido a la humanidad y,
en la campiña gaditana,
encuentra su expresión
en el cultivo milenario de la vid.
Desde la Antigüedad hasta la influencia inglesa,
la tradición vitivinícola ha dado lugar
a vinos únicos del Marco del Jerez,
fruto del clima y el saber heredado.
Degustarlos es saborear el terruño,
la cultura y la historia de un Sur
que se embotella y viaja al mundo.
La revista avanza
con otros artículos que amplían el foco:
desde la historia reciente de la Ciudad
hasta perfiles humanos,
como el de Juan Barrero
proveedor de la imprescindible carne para los pinchitos o
Paco Camacho, tantos años
capataz y encargado general de obras en el Ayuntamiento
y en la Feria,
pasando por recuerdos, vivencias y escenas que
completan el retrato de El Puerto
en todas sus dimensiones.
Paco Camacho sabía dónde estaba cada cable de la Feria.
La Feria de 2026, dedicada a San Sebastián,
a la provincia vascongada de Donosti,
sirve para recordar la huella vasco-navarra
en el devenir de El Puerto de Santa María.
El historiador Enrique Pérez Fernández
nos relata que,
desde la repoblación medieval
hasta el auge de los Cargadores a Indias,
estos grupos impulsaron el desarrollo económico
y social de la Ciudad.
Figuras como Aranibar, Vizarrón o Valdivieso
consolidaron ese esplendor comercial
vinculado a América.
Destaca especialmente Francisco de Idiáquez en el artículo,
pionero donostiarra que acumuló fortuna con tierras,
salinas, comercio y cargos en la Armada.
Y es que aquí, siempre hemos acogido bien, a todo el mundo.

Vamos ahora con Fernando Vaquero.
Pincel sevillano de trazo firme,
que ha hecho de la cartelería una liturgia popular
donde tradición y emoción se dan la mano.
Como ha hecho con el cartel de la Feria de El Puerto.
De formación cuidada y pulso propio,
sus obras —siempre esperadas— respiran oficio,
detalle y una devoción estética que bebe de lo clásico.
Entre ferias, cofradías y romerías,
su nombre ya suena a cartel anunciador en la esquina,
de esos que el pueblo mira, hace memes… y comenta.
Porque en El Puerto, si no hay meme de tu obra,
es que no has llegado al estrellato.
Hay un saludo al pregonero de la Feria,
Jesús Rodríguez de Moya, en forma de entrevista.
Entre casetas, recuerdos y el latido alegre de la Feria,
el pregonero vive su nombramiento
como una mezcla de responsabilidad y emoción,
dispuesto a cantar a El Puerto desde el corazón.
Su pregón, será un paseo por lo que se siente
más que por lo que se cuenta,
con guiños a la tradición y al alma portuense,
al que le gustaría que su Pregón fuera recordado.
Versos que vuelan sobre el Real,
palabras de seda para un festival.
Voz del Puerto,
alma de pregonero,
que nos trae desde Sevilla
un cargamento de "te quiero".
Y también, cómo no…
la tauromaquia.
Toros y Feria, el binomio deseado,
cogidos de la mano.
De nuevo con la firma de José Manuel Femenía.
Rigor, conocimiento…
y ese tono cercano
que convierte la información
en conversación,
reivindicando la corrida de toros en Feria.
Y volviendo con otro artículo,
sobre cuatro tardes de gloria de Morante.
Morante, símbolo y templanza del arte.
Inesperado en cada gesto.
Todo lo anterior acompañado
de imágenes.
Fotografías que NO ilustran…
sino que cuentan.
Que fijan el tiempo.
La presentación de la revista,
el montaje de la caseta,
la imposición de insignias a socios
o la entrega de Coquinas
correspondiente al pasado año.
Salimos todos tan guapos
que parece que nos han pasado el filtro de Instagram
antes de imprimir.

Cierra con el programa de actuaciones
y el plano de situación,
para no perderse en la Feria.
Porque después de la quinta copa,
el plano de la feria
parece el mapa del tesoro de Isla Tortuga,
y el tesoro es saber llegar hasta la caseta del amigo.
Como refugio seguro,
esta,
la nuestra,
Tierra, Mar y Vino.
Y entre artículo y artículo,
la vida cotidiana: los anuncios,
los negocios locales,
las empresas que forman parte
del tejido económico de la ciudad.
Porque esta revista también es eso:
un reflejo de la actividad,
del pulso empresarial,
de la gente que trabaja cada día
para que El Puerto siga siendo lo que es.
Quiero destacar un detalle no menor
y saludable.
La caseta Tierra, Mar y Vino será
zona cardio asegurada en la Feria 2026,
gracias a la instalación de un desfibrilador
por parte de Hospitales Pascual.
Además, socios y personal tras la barra
han recibido formación para su uso,
reforzando la seguridad del espacio.
Así que, si a alguien le da un vuelco el corazón
al ver los precios de las gambas,
que sepamos todos que estamos en buenas manos.
En suma, Tierra, Mar y Vino
en su edición 2026,
viene a ser mucho más
que una publicación conmemorativa.
Es un documento. Un testimonio.
Un ejemplar que se guardará
en la Biblioteca Pública
y el Archivo Municipal.
Un espejo donde mirarnos y reconocernos.
Es la prueba de que la Feria
no es solo una semana en el calendario,
sino una forma de entender la vida.
Una forma de reunirse,
de recordar,
de celebrar.
Una forma de encontrarnos.
De reconocernos.
De seguir siendo.
Y, sobre todo,
es la confirmación de que
El Puerto de Santa María
sigue teniendo algo
que no se puede fabricar ni importar:
identidad.
Y una resistencia al Vino Fino
que ríete tú de los superhéroes de la Marvel.
Ya decía anteriormente
que hoy no nos reunimos solo por una revista.
Por unas páginas de papel
más o menos plasmadas y escritas...
Permítanme terminar con una imagen.
Imaginen esa portada
de la que hablábamos al principio:
los barcos, la bodega, el río,
la Otra Banda, al fondo el Toro…
Ahora añadan el bullicio por las calles
y sus arterias,
un compás por sevillanas,
una flamenca que se engalana,
un carruaje y una charla nada seria,
el alboroto de la calle del infierno,
un solecito que alcanza lo eterno
y un atardecer en la feria.
Un alumbrado y la noche en vela
Una rumba, un roneo, una risa
Un paseo a tu vera
La feria del Vino Fino
Tierra Mar y vino
¡Un suspiro de la primavera!
Vente a mi caseta.
Recuerdos y amores.
Una ciudad que nos conquista
El Puerto, mi gente...
Eso,
--exactamente eso—
es esta revista.
He dicho.
