Pocito Chico, Andalusí

| Texto: Juan José López Amador
Durante las excavaciones arqueológicas realizadas en Pocito Chico entre 1997 y 1999, en la campaña del año 1998 se descubrieron varias estructuras andalusíes. Recordemos que en este mismo lugar se sitúa la aldea andalusí de Grañina, mencionada en el Libro del Repartimientode tierras de Alfonso X en 1268. Esta aldea formaba parte de las doce que se encontraban dentro del actual término municipal de El Puerto de Santa María y que fueron repartidas.
En las excavaciones arqueológicas, el material recuperado sitúa su ocupación en torno al siglo X de nuestra era, en plena expansión agrícola de al-Ándalus, perdurando hasta mediados del siglo XIII, cuando estas tierras fueron conquistadas. No solo se localizaron cerámicas, sino también monedas, muros de viviendas, áreas de trabajo, silos para grano y un enterramiento.
Junto a una de las casas se pudieron excavar los elementos de una forja. En ella apareció un grafito sobre el borde de una olla de cerámica con el nombre de Abdalah. No es de extrañar la presencia de esta forja, pues también está mencionada en el Libro de Repartimiento; no resulta extraño, decimos, dada la importancia que parece haber tenido esta población, de tamaño considerable, como veremos.
Esta aldea, al igual que la de Campix, contaba con un área habitada separada de la principal, como Fontanina en Campix o Grañinilla aquí en Grañina, aunque en este caso se encontraba dentro del área amurallada. En esta entrega analizaremos la composición de la aldea, así como algunos de los hallazgos arqueológicos documentados en la misma.

En la imagen se muestra la reconstrucción ideal que la IA, junto con nuestros datos, ha realizado de la aldea. Todo ello se basa en el reparto de la alquería andalusí según el Libro del Repartimiento, cuyo término contaba con 16,5 millones de m². Como vemos, se trata de una aldea fortificada, situada en un lugar intermedio entre el Guadalquivir, Sanlúcar, Jerez (Sharish), El Puerto (al-Qanatir) y el Guadalete. Pensamos que pudo tener una extensión amurallada de unos 180.000 metros cuadrados, algo superior a la de al-Qanatir.
- Camino de Regla o de Chipiona a Jerez. Este importante camino, en su tránsito por nuestro término, atraviesa tres de las aldeas andalusíes: Poblanina, Campix —junto a Fontanina— y la propia Grañina, continuando hacia Jerez.
- Como ya hemos señalado en trabajos anteriores (nótulas 6.384 y 6.405), la Laguna del Gallo fue fundamental como recurso para los habitantes de su ribera, y la aldea también se beneficiaría de ello.
- Cinco torres se mencionan en las partidas del Libro del Repartimiento. En este plano se identifica, con su número, la única que ha permanecido en pie hasta nuestros días, integrada en los muros del cortijo Castillo de las Ánimas.
- Puertas: en la parte inferior, la de Jerez, que enlaza con el camino; en la superior, la del campo.
- Poternas o postigos abiertos en la muralla, de fácil obstrucción, con acceso a las huertas.
- Ubicación de la mezquita; junto a ella se situaban las eras.
- En la parte superior, a la derecha, el corral de las vacas; a la izquierda, el medio corral; hacia la zona central, el corral grande.
- Lugar donde, en la excavación de 1998, se descubrió la forja.

Esta vista de la muralla, proporcionada por la IA, tomada desde la orilla de la Laguna del Gallo (nótulas 6.384-6.405), nos acerca a las dimensiones que debió de tener esta aldea; en este caso vemos uno de los postigos. En la parte izquierda hemos situado la torre que formaría parte del cortijo de las Ánimas.
De esta aldea procedía el ulema y maestro Abu l-Hasan Ali al-Karannani, según la última publicación de nuestro amigo Miguel Ángel Borrego (nótula 6.498). Como vemos, está situada en una zona agrícola muy importante, incluso en la actualidad.
Sobre la agricultura en esta época contamos con numerosos datos procedentes del polen y de las semillas halladas en las excavaciones de Pocito Chico, estudiados por el C.S.I.C. (Centro Superior de Investigaciones Científicas) y la Universidad de Valencia. Estos estudios revelan un entorno con pastizales nitrófilos, idóneos para el ganado, así como el cultivo de cereales, como aún se practica en algunas de estas tierras. La presencia de efedra indica un medio árido; el periodo estudiado se situaría en el Episodio Cálido Bajomedieval. No obstante, en el entorno de la aldea se detectan áreas agrícolas con cultivos extensivos, siendo el trigo y la cebada los más representativos.
Se trata de una aldea principalmente agrícola, situada en un importante cruce de caminos que discurren frente a sus muros. En ella confluyen el Camino de Regla a Šar?š (Jerez), el Camino del Tejar, que procedía de al-Qanatir (El Puerto de Santa María) y continuaba hacia Sanlúcar, la Vereda del Herrador, la Vereda del Gallo y la Vereda del Chapitel. Este lugar aún mantiene, en las tierras públicas que se conservan, la tradición ancestral de su uso para la trashumancia.
Situada en una posición intermedia, creemos que su importante sistema defensivo está relacionado con las demás aldeas del entorno, que seguramente buscarían refugio entre sus muros cuando la situación lo requiriese. La distancia en línea recta la sitúa a 15 kilómetros de Sanlúcar y, curiosamente, a 11 kilómetros tanto de Jerez (Sharis) como de El Puerto (al-Qanatir).

En esta imagen aparece el Castillo de las Ánimas, tal como nos indicaba un mosaico de azulejos situado en la entrada de la torre, hoy desaparecida. La IA, en este caso, utilizando una antigua imagen lateral del cortijo de 1986, ha recreado una escena del campo en época andalusí en el entorno exterior que lo rodeaba.
Hay que señalar que en la actualidad solo se conserva una parte del edificio, visible a la derecha de la imagen: menos de un 30 % del conjunto original, derribado en 1997.
Siguiendo con la agricultura de su entorno, constatamos la presencia del olivo y la higuera, además de cultivos propios de huerta, como lo evidencian las semillas de guisantes y habas, abundantes en Pocito Chico. Procedentes de una vivienda andalusí parcialmente excavada, contamos también con pepitas de uva. La presencia de amplias extensiones de viñedo está documentada en otras aldeas de nuestro término, como al-Qanatir y Casarejos, posiblemente destinadas a la producción de pasas de la variedad Gibi.
Quizás se trate de la misma uva procedente de las viñas que recibió un repoblador llamado Pedro Ximénez, a quien se le concedió, curiosamente, una extensa parcela junto a la aldea de al-Qanatir (El Puerto) en el año 1268. Sobre este personaje, que acompañó en la conquista al rey Alfonso X el Sabio, la investigación histórica habrá de profundizar con mayor detalle. Asimismo, recibió un lote de tierras de 136.350 metros cuadrados aquí, en Grañina.

En la imagen generada por la IA se muestra la moneda que analizaremos, dispuesta sobre una mano. En las excavaciones de Pocito Chico de 1998, en la estructura 1 del área 5 —un silo, posiblemente destinado a grano, aunque relleno de arena y restos cerámicos que parecen corresponder al siglo XI— se localizaron varias monedas de época andalusí: dos dirhams de plata del siglo X y, en este mismo contexto, un felús; además, en superficie apareció otro ejemplar de los denominados de leyenda nafaqa.
Su presencia en esta área podría estar relacionada con la elección de Sidonia como capital de la cora. El felús presenta en el anverso la leyenda «al servicio de Dios» y, en el reverso, «Muhammad, enviado de Dios». Su acuñación parece proceder de Tánger hacia el año 711 d. C., posiblemente como pago a las tropas que penetraron en la Península Ibérica durante la conquista de al-Ándalus. Por tanto, este felús, tan antiguo y significativo, debió de conservarse como un auténtico tesoro por alguno de los habitantes andalusíes de la aldea de Grañina.
Asimismo, en superficie fue hallado otro antiguo felús perteneciente al periodo del Valiato. Se trata de un hallazgo superficial, por lo que no puede adscribirse a un contexto arqueológico concreto del yacimiento. Este ejemplar presenta un fuerte desgaste; no obstante, aún se aprecian algunas grafías en árabe cúfico, que apuntan a una cronología del siglo VIII o comienzos del siglo IX.
Como vemos, aunque de pequeño tamaño, esta moneda refleja la importancia que los habitantes del norte de África concedieron a la incursión en la Península Ibérica, en el contexto del año 711 que la propia pieza evoca.

En la imagen generada por la IA se representan dos manos intercambiando los dirhams de plata de los que hablaremos. De época califal, también en el interior de la estructura 1 del área 5 —donde apareció el felús—, se han documentado otras dos monedas. Se trata de dos dírhams de plata, bien conservados: uno de Abd al-Rahman III, de ceca al-Ándalus y fechado en 336 H. (947-948), con el nombre de Abd Allah; y un segundo ejemplar, también de Abd al-Rahman III, acuñado en la ceca de Madinat al-Zahra y fechado en 339 H. (950-951), con el nombre de Muhammad bajo la leyenda.
Resulta llamativo haber localizado estas tres monedas —el felús, tan significativo por su antigüedad y por el contexto de su acuñación, junto a estos dos dírhams de plata—, especialmente por su aparición en el interior de un silo. Aunque no se trate de un tesoro en sentido estricto, cabe la posibilidad de que fuesen ocultadas con la intención de recuperarlas tras algún episodio concreto. El valor económico de las piezas de plata, unido al posible valor simbólico del felús, acuñado en el contexto de la conquista islámica, y su hallazgo conjunto en una estructura agrícola, no deja de ser un hecho significativo.

En la imagen generada por la IA se representa una forja. Las cerámicas que aparecen sobre la hornacina —el candil melado, la lucerna picuda y la cazuela de costillas vidriada— son materiales documentados en las excavaciones de Pocito Chico.
La forja es un proceso de modelado de metales, principalmente hierro y acero, que utiliza la fuerza y la compresión para dar la forma deseada, tanto en frío como en caliente, generando componentes duraderos, ya sea en el ámbito productivo o en los útiles cotidianos y el herraje de animales.
En la excavación de la fragua, la estructura estaba formada por un tapial de color anaranjado sobre el que se dispondrían muros de ladrillo, hoy posiblemente desaparecidos, y se encontraba revestida de barro. Aparecía rellena de restos de fundición de hierro y cenizas. Junto a ella se documentó otra estructura de planta circular y perfil semioval, igualmente rellena de restos de adobe sin forma y cenizas, así como un vaso cerámico incrustado en el suelo. En parte, la albariza —suelo natural— fue excavada para adecuar la instalación.
Se asocian a esta forja un muro y un pilar de sillarejo trabado con argamasa y revoco de tapial, con un aparejo que presenta, en la base, zonas dispuestas en espina de pez, configurando un espacio alargado hacia el sur.

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Bibliografía
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