
De izquierda a derecha: Antonio Díaz, padre del exalcalde Hernán Díaz; Pérez, de la Cristalería Pérez, padre de Faly, que trabajaba en Bodegas Terry; Manolo Bejarano, empleado de las oficinas de Fernando Portillo; Andrés, uno de los gemelos Jiménez, de la Gestoría del mismo nombre; el Padre Manuel Rodríguez Corvo, S.J. ahora está destinado en el Colegio del Palo (Malaga), tiene que tener cerca de 90 años; Antonio Gómez, capataz de Bodegas Osborne, padre de los Gómez Benítez, entre ellos del presidente de los Enólogos de España, Juan Gómez Benítez; Pepe Fernández, del Banco Hispano Americano y José Luis Báez Cressi, que sigue viviendo en la calle San Sebastián arriba. Debajo, Juan José Perea Gandulla; Manuel Rodríguez Monge, sobrino de Domingo Monge, el practicante, suegro de Jesús Bastián, antiguo dueño del desaparecido Bar Xixon, vive en la calle Cielos frente al antiguo Asilo de Huérfanas y Pepe Morillo León, de la Caja de Ahorros de Cádiz. La foto de la junta directiva de la Asamblea de Padres de Alumnas del Colegio de Nuestra Señora de Lourdes, Esclavas del Sagrado Corazón, tras una reunión en el centro, tomada a finales de la década de los sesenta del siglo pasado. (Foto Colección J.M.M.)

La iglesia del Colegio de las Esclavas, con las rejas y el púlpito inexistentes en la actualidad. (Colección Miguel Sánchez Lobato).
From left to right: Antonio Díaz, father of the ex-mayor Hernán Díaz; Pérez, of Pérez Glaziers, father of Faly, who works in the Terry Winery; unknown; Andrés, one of the Jiménez twins, of the Agency of the same name; Father Manuel Rodríguez Corvo, S.J. who has now been sent to the Colegio del Palo (school) in Malaga, he must be about 90 years old; Antonio Gómez, foreman at the Osborne Winery, father to the Gómez Benítezs, one of them being the president of the Spanish Oenologists, Juan Gómez Benítez; Pepe Fernández, from the Banco Hispano Americano (Hispano-American Bank) and José Luis Báez Cressi, who still lives at the top of calle San Sebastián. Below, Juan José Perea Gandulla; unknown and Pepe Morillo León, from the Caja de Ahorros (Savings Bank) in Cádiz. The photo of the board of directors of the Association of Pupils’ Parents of the Colegio de Nuestra Señora de Lourdes, Esclavas del Sagrado Corazón (school), after a meeting in the centre, taken at the end of the 1960s. (Photo from J.M.M.’s collection)
El Padro Corvo les daba a los alumnos del Colegio San Ignacio -o de D. Juan el Cojo- unos ejercicios espirituales con periodicidad anual, en la Prioral durante tres días completos: mañana y tarde. Este cura se distinguía porque la sotana le quedaba muy corta.
EL ANTIGUO HOSPITAL DE LA
MISERICORDIA Y SAN JUAN DE DIOS.
El edificio que actualmente ocupa el Colegio de las Esclavas en El Puerto de Santa María, situado en la confluencia de las calles Luna y Misericordia, fue sede del hospital de la Santa Misericordia entre finales del XV y finales del XVII. Desde entonces y hasta el siglo XIX perteneció a la orden de San Juan de Dios. En esta centuria fue sede de la Biblioteca popular y Escuelas elemental y superior, entre otros usos. Los orígenes del edificio que nos ocupa están ligados a la existencia de la cofradía de la Santa Misericordia en nuestra ciudad. De procedencia italiana, pronto se difundirá por Europa y su expansión por tierra andaluza data del siglo XVI . (Fotografía de la casapuerta de acceso al Colegio por la calle Misericordia).
En el siglo XX el edificio salvo la Iglesia que pertenece al obispado de Jerez , es comprado por la sociedad anónima “La Fidelidad“. Pero en 1923 la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón se hace cargo del edificio, por donación de esta sociedad con la condición de establecer en el mismo un colegio para niñas pobres. Las obras de rehabilitación y adaptación del edificio fueron costeadas por el conde de Osborne. Una vez instaladas las Esclavas del sagrado Corazón de Jesús, el inmueble funcionó como colegio, adaptado a los distintos planes de estudios, impartiéndose en la actualidad enseñanzas de infantil, primaria y secundaria. (Fotografía: Fachada del Colegio por la calle Misericordia, lugar habitual de entrada de los alumnos al centro escolar).
Pero volvamos al pasado: en el siglo XVII por decisión del duque de Medinaceli cede el edificio a los juandedianos, quienes por su buena administración y servicios convirtieron el mísero hospital en el edificio actual , con su patio de columnas, su amplia escalera, enfermería ventilada y buena iglesia. En el siglo XVIII se continúan las obras , a este momento pertenece el segundo piso. En el siglo XIX se destina a escuela primaria, la primera de carácter gratuito en la ciudad, pertenece a la junta beneficiaria municipal. A finales de siglo se convierte en biblioteca popular. Se ignora como fue el primitivo edificio, las primeras referencias se encuentran son del S.XVII en la Iglesia y del XVIII en escaleras, enfermería y despachos. En el S.XIX nuevas obras lo acomodan para nuevos usos como el de Biblioteca. (Fotografía: Altar Mayor y retablo de la Iglesia de las Esclavas).
LA IGLESIA: ESTILO BARROCO.
La portada es de cantería conservando las líneas barrocas de los edificios dieciochescos sevillanos. Presenta dos cuerpos en altura. En su interior conserva una planta de cruz latina con tres naves. La nave central es la de mayor altura , cubierta con bóveda de cañón sobre arcos fajones y lunetos que la subdividen entramos. Las naves laterales se cubren con bóvedas de aristas. La separación de las naves viene impuesta por pilares de sección cruciforme revestidos de azulejo en su mitad inferior. En el tramo de los pies se eleva un coro alto iluminado por un óculo abierto en la fachada principal. El desnivel de las naves se aprovecha para incluir en su alzado una especie de tribunas o balcones sobre las naves extremas. De gran importancia arquitectónica y estética es la cúpula de media naranja sobre pechinas y óculos cegados superpuestos al anillo de su base que se eleva sobre el crucero para cubrir y realzar la intersección entre la nave central y la prolongación entre las laterales
delante del presbiterio. Los azulejos que cubren la parte inferior de los muros y pilares de la Iglesia presentan motivos vegetales, florales y temas infantiles. Datan de 1923 y proceden de Triana, Montalván. (Fotografías: Fachada de la Iglesia de las Esclavas y detalle del azulejo trianero).
EL PATIO PORTICADO.
Antiguo claustro abierto y actual patio cerrado por muretes y cristalera en sus cuatro lados. Tiene planta rectangular y tres pisos. En el alzado de su planta baja se abren arcos de medio punto algo rebajados, sobre columnas toscas de mármol con dado sobre el capitel, hoy empotradas en la nueva obra de piedra, madera y cristal que cierra los corredores. (Los textos históricos y fotografías pertenecen al Colegio Nuestra Señora de Lourdes - Esclavas del Sagrado Corazón).

Parte superior del Patio Porticado, fotografía antigua. (Colección M.S.L.)


y Francisco Muñoz Bela, hijo del Dr. Francisco Muñoz Seca, y tío de Joaquín Muñoz Manzanera. Sentados, de izquierda a derecha: Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante (padre de Cándido Velázquez-Gaztelu quien, durante el gobierno socialista, presidió durante bastantes años Telefónica, Tabacalera y presidió el Consejo Económico y Social de la Universidad de Cádiz), Manuel Gago Vélez, padre del que fuera alcalde Fernando Gago, Antonio Osborne Vázquez, Padre Arjona S.J., Padre Viu S.J., Javier de Terry y del Cuvillo, Joaquín Osborne Tosar y José Ignacio Merello Álvarez-Campana. Sentados en el suelo: Luis y Jesús Merello Álvarez-Campana. A la derecha, estampa de San Estanislao de Kostka.
José Luis Poullet Martínez nació en nuestra Ciudad el 25 de febrero de 1897. Estudió en el Colegio San Luis Gonzaga, continuando sus estudios en la Escuela de Náutica de Cádiz, donde finalizó los de Marina Mercante. Posteriormente se licenció en Ciencias Exactas, para luego dedicarse a la enseñanza, fundando su propio Centro de Estudios, la Academia Poullet, el único Centro Reconocido de Enseñanza Media en su época, y en el que aprobaban la Reválida todos los alumnos presentados por dicho Centro. Estuvo impartiendo clases desde 1922 hasta el mismo día de su fallecimiento, en noviembre de 1956, con 59 años. El centro continuó abierto por sus hijos hasta su cierre definitivo.

LA LETRA CON SANGRE ENTRA.
LOS PROFESORES.
ALUMNOS DE LA ACADEMIA POULLET

Estamos en el año de 1946, año en el que decide decidió su propia escuela en la finca sita en la calle San Sebastián, nº 23 con la ayuda de su hermana Lola y ahí empieza su labor como director y propietario de una escuela privada llamada San Ignacio. La escuela se encontraba en la primera planta de ese edificio. Su sobrina Mila González Vera nos dice: «Recuerdo que había tres clases una de ellas era muy grande, decorada con mapas antiguos de la península y una pizarra también muy grande. La clase tenia los techos altísimos con un balcón que daba a la calle San Sebastián, el suelo de ladrillos rojos con las paredes blancas y con un portón muy grande. Don Juan era una persona muy recta y severa pero a la vez tenía un corazón enorme. Andaba con sus muletas debajo del brazo. Pasaba por tu lado y se oía el crujir de la madera de las muletas. Iba siempre vestido con traje de chaqueta muy peinado hacia detrás con mucho fijador. Leía muchísimo, se acostaba muy temprano porque le gustaba leer acostado en su cama y también se levantaba muy temprano para comenzar su tarea de educador. (Foto: Fachada Colegio San Ignacio. San Sebastián, 23).
Ayudando a ricos y pobres, dedicó al magisterio toda su vida, quizás a mas pobres que a ricos -no hay que olvidar sus ideas de izquierdas-, a una enseñanza basada en los valores de la educación y también del respeto. Se preocupaba por todos y cada uno de los alumnos que paso por su colegio. Sabía de donde provenían, que hacían y por supuesto que habían aprendido cada día para que a lo largo de su vida fueran “hombres de provecho”, como el siempre decía. Fue en lo que siempre creyó y lo que siempre hizo. Y antepuso sus obligaciones docentes a cualquier distracción, incluso, de su propia vida privada.
Fue un hombre al que se le cogía afecto a pesar de su aspecto sobrio y formal. Recuerda su sobrina Milagros que «cuando alguno de sus alumnos no le atendía, o simplemente no hacia una multiplicación bien, le cogía por las orejas y lo mantenía un rato alejado del suelo, los demás alumnos no se atrevían ni a reírse por si acaso. Los dejaba castigado hasta que terminaran los deberes, aunque el tuviera que estar hasta las tantas haciendo guardia. Los padres de estos alumnos, que también habían sido alumnos de mi tío, en muchos casos, se lo agradecían. porque sabían realmente que pocas personas como Don Juan prestaba tanta dedicación a sus hijos y le prestaban una gran confianza». Hemos hablado con alumnos que han pasado por el colegio y hemos notado el cariño con el que hablan de esa época de su vida. Y es que, además, tanto al llegar como al salir del Colegio de San Ignacio, los chavales le saludaban con un beso, prueba de que la relación iba más allá del educador con el educando, sino que también había afecto y cariño.
Como ya hemos indicado nuestro maestro vivía para estos alumnos indistintamente de la clase social que fueran y cuando estos niños se han hecho mayores le han tenido y le siguen teniendo un gran respeto y mucho afecto. A él se le llenaba a boca de orgullo cuando veía algunos de sus alumnos y decía mira este es banquero, ese es abogado, este otro tiene una gestoría... Sus alumnos se examinaban en Jerez, en el Instituto Padre Luis Coloma, obteniendo un alto porcentaje de éxitos en los exámenes.
enseñó tanto que yo llegué a coger 240 palabras por minuto, lo que entonces era una burrada y, además, traducía de corrido lo que había taquigrafiado. No son mis propias alabanzas, sino las dirigidas a él, un gran, un enorme profesor»
Por el centro pasaron, entre otros maestros, Milagros González Díaz, Ramón Izquierdo Rodríguez, otro profesor que le decían Quini, Jose Luis Villalba, Jesús Bernal, y otros que iremos incluyendo aquí, conforme los lectores que nos siguen puedan informarnos de sus nombres. Algunos alumnos que pasaron por San Sebastián, 23, son Joaquín Veran, José González Merino, Andrés González Salas, los Hermanos Posada, Fernández Valimaña, Ambrosio Acá, Monge, Marfil, Giraldez, y tantos y tantos... El Colegio San Ignacio cerró en 1980, con D. Juan ya enfermo, y el mismo se preocupó de buscarle acomodos a sus alumnos en diferentes centros para que no perdieran el curso y pudieran continuar con sus estudios. Don Juan Díaz Rodríguez, falleció en el año 1981 de perotinitis, con 71 años.






Mar Vázquez Parra es de las porteñas que nacieron en la Clínica del Dr. Frontela, allá por el cruce del Oasis, el 7 de enero de 1983, empero, siempre ha vivido en la calle Micaela Aramburu. Cuando lean su historia, comprenderán que no puede tener un nombre más marinero, pues todo en su vida le ha venido desde el mar o vinculado a éste. Sus padres llegaron a El Puerto muy pequeños: José Manuel Vázquez Caamaño -Pepe el Gallego- aunque es natural de Mantoño (una aldea de Porto Sin, La Coruña), llegó a nuestra Ciudad al año y medio de nacer. Su madre, Dolores Parra, la trajeron sus padres a El Puerto con dos años y medio, pues es natural de la localidad pacense de Higuera la Real. En fin, que ambos son porteños desde pequeñitos. Mar es aficionada a escribir, a la Semana Santa, es pregonera, le gustan los Toros y tiene muchos y muy buenos amigos, entre los que destaca a Sergio Cíes del Pino, José Barba y, sobre todo, a Jesús Ramírez.
El abuelo paterno de Mar, navegaba en su Galicia natal en una “Dorna” y su abuela iba con el pescado a la lonja de Porto Sin a verderlo. Lo curioso es que lo hacía con el padre de Mar en brazos y la cesta de pescado en la cabeza. Dicha costumbre la mantuvo a su llegada a El Puerto y, a día de hoy, todavía le recuerdan a Mar aquella curiosidad. El padre de Mar, ha pasado muy buenos ratos en el desaparecido Bar La Lucha, lugar de pescadores que hoy solo conserva el estanco, donde era habitual verlo junto a Joselete. Ambos degustaban el “pescaíto frito” con el que les agasajaba Carmela. Pepe “el Gallego” ve pasar la vida desde su jubilosa jubilación en el Bar Número 2, también de la calle Micaela Aramburu. (Foto: C. Alonso. La Dorna: si hubiese que definir la característica principal de las dornas, la simplicidad sería la más apropiada. "La Dorna es la única embarcación de origen nórdico existente en el Sur de Europa, posiblemente un recuerdo de las incursiones de los "vikingos" a las aldeas costeras de Galicia. El pescador gallego de hace muchos siglos, hay datos para pensar que anterior al siglo XII, supo adaptar este "regalo" de la tecnología nórdica a sus intereses, creando una embarcación difícil de superar en su funcionalidad, facilidad constructiva y economía de materiales, y hasta nuestros tiempos nos ha llegado con lo que parecen ser variaciones mínimas").
Mar Vázquez guarda muy buenos recuerdos de su etapa escolar, comenzando por las Siervas (en la calle Fernán Caballero), continuando con las Esclavas. Allí conoce a los profesores Emilio Sánchez Prieto, Antonio González, Tini, Pepi o Juan Carlos García Moreno, entre otros, de los que guarda un recuerdo imborrable. Concluye su etapa estudiantil en nuestra Ciudad en el veterano Instituto de Santo Domingo: su profesor y entonces director Emilio Flor, marcó una huella importante en su aprendizaje. Su vida universitaria la ha enfocado, desde la Universidad de Cádiz, cursando la carrera de Filología Árabe, estando actualmente en el último curso.
La Hermandad el Nazareno es tradicionalmente la de los marineros. Mar Vázquez se encuentra muy vinculada a la misma, ligazón que le viene de lejos pues, tal y como afirma nuestra protagonista: «Al llegar a El Puerto, mis abuelas fueron a la Prioral a visitar al Santísimo. Querían agradecerle el viaje tan bueno que habían realizado, y, al mismo tiempo, pedirle que todo les fuese bien porque habían dejado muchísimas cosas en sus respectivas tierras de origen. Algo curioso, ya que las dos contaban lo mismo, pero ellas no se conocieron hasta el día de la boda de mis padres. A raíz de entonces, mi padre siempre fue muy devoto del Cristo del Amor y del Nazareno, mientras mi madre y mi tía no lo eran menos, de ahí que las 'Madrugás' sean tan especiales en mi casa» -continúa Mar- «Un día, tras haber hecho la Comunión, llegué a mi casa con la esperanza de ver a mi padre. Hacía un temporal bestial, así que, cuando estaba allí, fui a su despacho a verle. Él me dijo que fuese a mi habitación y dejara los libros. Al pasar, contemplé mi escudo de Hermandad, mi papeleta de sitio, un donativo para las flores de la Virgen con mi nombre, un itinerario y mi cordón.» prosigue Mar: «En la actualidad, soy consiliaria de RRPP para la prensa. Además, participo activamente en el Grupo Joven e Infantil".
Pero no todo es Semana Santa en la vida de nuestra amiga. El mundo del toreo le circula con intensidad por la corriente sanguínea. Gran aficionada a la tauromaquia, esta porteña recuerda que fue su abuelo materno, antiguo carpintero que tenía su taller junto a la Venta Millán, el responsable final de dicha afición. Así que, todos los años se encuentra expectante ante la presentación de los carteles de la Plaza Real y por supuesto, se saca su abono, deseando ver a Morante de la Puebla pisar el albero de nuestra plaza y acaso tener la ocasión de escribir sobre él en alguna de sus intervenciones líricas y poéticas. ¿Es esto un mensaje a la empresa concesionaria del coso taurino porteño?

Esto escribía, un día después en Diario de Cádiz, Agustín Merello del Cuvillo, en su sección “El Ruido y las Nueces”, con el seudónimo de Damasceno: «Ayer vino al Puerto el obispo. Accediendo a la invitación del Centro Juvenil de la Prioral, monseñor Bellido estuvo en el Puerto, donde presidió la celebración comunitaria de la Eucaristía y, luego, en el local del centro anfitrión, se reunió con os jóvenes componentes del mismo» ... «Han querido compartir con el obispo sus inquietudes, sus deseos, sus necesidades. Ellos son conscientes que el obispo no es la panacea; también, que será a base de sus personales e intransferibles esfuerzos como consigan todo lo que intentan conseguir, para lo que les hará falta --mucho más que hasta aquí-- constancia, alegría, trabajo serio. Vale lo que cuesta. si ellos ya han sabido de las dificultades, tampoco van a creer que hasta lograr un centro juvenil con toda la barba, les queda mucho y muy afanoso; pero seguro estamos, como ayer con el obispo presente quedó dicho, que se entregarán a la obra con los entusiasmos propios y con la entrega que caracteriza a la juventud nuestra». (Foto: el Obispo rezando en el camarín de la Patrona. Foto Rafa. Colección J.M.M.)
Las verdaderas dependencias del Club, eran un local compartido de las antiguas Escuelas Pías de la Aurora, bajo una bóveda donde se guardaban también, tras unas cortinas, los pasos de la Hermandad del Nazareno. Se accedía por el Patio de la Iglesia Mayor, al que se llegaba, desde la calle, por la puerta del transformador de la Cía. Sevillana, junto a la capilla de la Aurora en la calle de San Sebastián; allí donde se
habían construido almacenes para guardar pasos y que ahora están despareciendo con la obra de restauración. El Club, independientemente de la inspiración religiosa recibida desde la parroquia, organizaba conciertos, fiestas, charlas educación sexual, torneos de tenis, actividades culturales: conferencias, exposiciones, proyecciones, etc. y acogió durante varios años a diferentes grupos procedentes de las calles próximas, loscolegios La Salle y Safa, así como de las
Carmelitas y las Esclavas. Una estratagema de la directiva juvenil consiguió que el Párroco admitiera a chicas, ya que Manuel Salido no era partidario de la mezcla de sexos, fruto de la moral imperante en la época: «El hombre es fuego, la mujer estopa, llega el diablo y sopla», decía. Así, mandaron un escrito a la Diócesis de Sevilla, de la que dependía aún El Puerto, al Secretariado de Juventud y les preguntaron que opinaban sobre la idoneidad de que el club juvenil fuera mixto, a lo que respondieron que no solo era idóneo sino conveniente. Manuel Salido no tuvo más remedio que claudicar, pero la verdad es que no se lo tomó a mal: si lo autorizaban desde arriba... El club tuvo tres presidentes: José Antonio Terrada, José María Morillo y Miguel Ferrer. (Las fotografías, de arriba abajo, muestran el acceso al Club por la puerta de la calle San Sebastián, junto a la capilla de la Aurora; la segunda foto corresponde al patio, que vive obras de restauración y resanado: en la puerta del fondo se accedía al Club Juvenil, la parte de arriba era el Salón Parroquial; la tercera foto muestra las obras que están dejando exento el templo de la Prioral, derrumbando cuartos y almacenes. Colección J.M.M.).








