1.409. RAFAEL ALBERTI. Hechizo y desencanto de un poeta en la URSS

El utópico paraíso comunista, en el que tantos intelectuales creyeron, como el poeta Rafael Alberti, se cubría de una aureola ficticia de perfección ideológica no fácil de percibir a primera vista.

Maria Teresa León y Rafael Alberti con el poeta soviético Samuíl Marshak en 1937.

En sus memorias, en 'La Arboleda Perdida', Rafael Alberti habla de sus abuelos de origen italiano, que  junto con otras familias extranjeras llegan a la Bahía de Cádiz al olor de los vinos en pleno auge de las viñas de Jerez, y fueron, en su momento, los verdaderos amos de El Puerto de Santa María. Grandes burgueses, propietarios de viñas y bodegas, cosecheros de vinos que llegaron hasta los zares de Rusia.

Recuerda Alberti de sus abuelos los «pesados y vanos comentarios sobre ‘aquellos tiempos, aquella buena época’ de lujo, de largos y anecdóticos viajes a Rusia, Suecia y Dinamarca…» Países que Alberti imaginaba entonces como «largas llanuras de nieve deshabitadas y oscuros bosques de abetos».

Alberti coleccionaba las bellas y románticas etiquetas de los vinos de su familia, con los retratos de los zares y reyes nórdicos. Rafael Alberti y su esposa María Teresa León posiblemente fueron los primeros que visitaron la URSS en 1932, cuando aún la Unión Soviética no había sido reconocida por el Gobierno de la República. Parece que vinieron para ocho días y la Unión Internacional de Escritores Revolucionarios les propuso quedarse dos meses. /Etiqueta de amontillado del padre del poeta, Vicente Alberti.

El Alberti de la visita de 1932 distaba mucho del Alberti que volvió en 1977. En la última ocasión se mostraba  apesadumbrado o ensimismado. ¿Qué había ocurrido para que experimentara tal cambio? Gracias a Ella Braguínskaya, fallecida en 2010, que fue la traductora rusa de Rafael Alberti y al que conoció personalmente tenemos interesantes testimonios de la estancia del poeta en la utópica tierra comunista.

NOTICIARIO DE UN POETA EN LA URSS.
En su primera visita, en 1932, vino a observar los movimientos teatrales de Europa oriental. A medidados de 1933 publicó en el diario madrileño republicano 'Luz' --que duró desde 1932 a 1934-- el ‘Noticiario de un poeta en la URSS’, donde se refleja el espíritu de un hombre fascinado por la idea de un ‘mundo feliz’, diario en el que mostraba una gran admiración hacia la madre patria comunista por cualquier motivo, hablaba con sincero entusiasmo de todo y de cualquier cosa, de los helados rusos, del cambio de guardia del Mausoleo, de cómo trabajaban en las fábricas, etc. Sin embargo en la segunda parte de La arboleda perdida, en las páginas en las que habla de su viaje a la Unión Soviética, ya solo comenta, parco de palabras y sin exaltación, algunas anécdotas.

Edición rusa de un poemario de Rafael Alberti.

PRIMER CONGRESO DE ESCRITORES.
En 1934 participó en el primer congreso de escritores, donde prometió que en España pronto se levantarían por todas partes banderas rojas —y así lo creía--. En 1937 lo recibió Stalin al que pretendía convencer para enviar una delegación soviética a un congreso en defensa de la cultura. Pero Stalin se resistía, no le había gustado que André Gide escribiera un panfleto difamatorio de la URSS.  Definitivamente enviaron una delegación, formada, entre otros, por los escritores  Iliá Erenburg, Alexéi Tolstói , Vsevólod Vishnevski  y por supuesto Fiódor Kellin. Con el intérprete Fiodor Kellin, patriarca de los hispanistas rusos, conoce a los escritores rusos de la época, entre otros a Pasternak o Lili y Iósif Brik, los visita en su casa, va a recitales en fábricas. Traduce el poema de Svetlov sobre Granada. Los Alberti conocieron también a famosos directores de algunos teatros soviéticos como Meyerhold y se encontraron con Eisenstein y Prokófiev. Según palabras del propio Alberti, Pasternak tradujo muchas cosas de Alberti.

PROPAGANDA COMUNISTA EN OCCIDENTE.
Pero en medio de toda esta atmósfera de un idealizado mundo prometido, se escondía otra verdad. Parece ser que Yuri Kublanovski, poeta contemporáneo de gran talento calificaba a Erenburg de “agente de influencia, adaptado al ambiente occidental que convertía a estos prestigiosos amigos de la Unión Soviética en una especie de almohada de aire para propagar ideas comunistas en Occidente”. A Iliá Erenburg le dedicó Alberti un poema, como amigo entrañable al que quería sinceramente y cuya muerte lloró de todo corazón.

Maria Teresa León y Rafael Alberti en la URSS.

Cuando estuvieron en Georgia, cuenta Braguínskaya, que en el coche siempre iba con ellos la misma persona. Les decía que trabajaba para el Ministerio de Cultura y que les hablaría de los monumentos, pero cuando pasaban por delante de los monumentos emblemáticos, callaba. Al día siguiente, Alberti, que ya había entendido todo, le dijo a Braguínskaya: “Pregúntele dónde trabaja”. Se lo preguntó y esta vez resultó trabajar en el Consejo de ministros, así empezaron este juego en el que cada vez contestaba una cosa distinta a la pregunta. Parecía no ser capaz de recordar cada cargo que inventaba.

PATRIA COMUNISTA PROMETIDA.
En su trabajo sobre Alberti, Braguínskaya, comentaba que Rafael Alberti no era el único poeta hechizado desde sus años juveniles por la ideología de una patria comunista prometida. También lo estuvieron Neruda, Picasso Malraux, Bernard Shaw, Antonio Machado o Romain Rolland. /El matrimonio Alberti-León visitando una fábrica en la URSS.

URRS VIRTUAL.
Alberti estuvo más que ningún otro poeta en la URSS, pero “en una realidad virtual que casi no tenía nada que ver con la realidad verdadera. Así, puede decirse, que Alberti nunca estuvo en la URSS, sino en un país virtual. Y en mi país había gente que sabía cómo alimentar ese hechizo, mostrándoles una realidad virtual que casi no tenía nada que ver con la realidad verdadera”, decía Braguínskaya. Rafael Alberti durante toda la vida fue amigo de la Unión Soviética, y en 1965 galardonado con el Premio Internacional Lenin para el Fortalecimiento de la Paz entre los Pueblos. (Texto: Carmen Marín).

5 comentarios en “1.409. RAFAEL ALBERTI. Hechizo y desencanto de un poeta en la URSS

  1. Miguel

    Lo único que consiguió en el paraíso añorado fue una cuberteria de plata recubierta de oro que le regalaron las autoridades sovieticas y que vendió nada ma llegar a Buenos Aires.
    Por lo que a la referida Unión Soviética se refiere ( ahora durmiendo el sueño de los grandes monstruos de la historia) si te vi, no me acuerdo, que casi es lo que esta pasando ya aquí con el mismo

  2. Francisco Bollullo Estepa

    A la vista de esta nótula, recuerdo que en tiempos de Mijail Gorbachov, tuve la oportunidad de conocer durante diez días Rusia, Reconozco que estaba deseoso de ver "in situ", el pais que según mis amigos simpatizantes del regimen soviético decían que era la segunda potencia del mundo, en el que no exitía paro, que se vivía en libertad, que no existían diferencia de clases, etc.

    Nosotros mi mujer y yó, juntamente con otro matrimonio de El Puertro hicimos este viaje con trece personas más de Madrid, personas de distintas profesiones, gentes que iban a ver como se vivía en Rusia, como era la vida allí. La verdad que quedamos impresionados por el folclore ruso, el Hermitage, El Palacio de Invierno y el Bolsohi, la catedral de San Basilio, la Plaza Roja, los ballets rusos, el Metro, etc. etc.

    Al margen de todos estas bellezas, casi todas heredadas de Rusia Imperial, vimos una sensación de pobreza y de frustación en la gente que nos sentimos desfraudados, la gente en cola para beber agua, que había que pagar, los servicios de los aeropuertos oliendo a zotal, carreteras semi deserticas, con vehiculos estartalados, calles con muy poca gente y ausente de niños; muy escaso y desabastecido comercio. En los hoteles que nos instalabamos, nos querían comprar la ropa y los arftículos de aseo personal.

    Un día a la hora de comer, comprobamos que los cubiertos y la vajilla, no estaban limpia y la comida estaba colocada en la mesas horas antes y no estaba presentable para comer. Hicimos la reclamación pertinente a nuestro guía y vino el director del hotel que previamente había tenido que consultar no se con quién a pedirnos excusas, diciendonos que los sentían mucho y reconocían que nosotros veníamos de un pais que era una potencia turística y que ellos estaban empezando. Nos camabiaron toda la vajilla y cubertería y nos pusieron comida recien hecha. Pero a partir de ahí tuvimos una persona que iba siempre detrás de nuestro grupo.

    Un detalle que nos pareció intolerable, cuando llegabas al hotel había un portero que te pedía la identificación, después subías a la planta correpondiente y pedías la llave de tu habitación y te anotaban a la hora que te entregaba la llave, cuando salías de la misma y entregabas la llave también te anotaban la hora de salida.

    A nosotros nos ocurrió igual a que a nuestro poeta, quedamos desencantado porque de libertad, igualdad y fraternidad, en aquel entonces "ná de na"

  3. Carlos S.R.

    Hay dos clases de víctimas del totalitarismo: las que mueren asesinadas por este, y las que viven fascinadas. A Alberti le tocó la mejor parte.

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