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Ana Becerra Fabra ingresa en la Academia de Bellas Artes #6.678

Su toma de posesión en 'Santa Cecilia' convierte un expediente parroquial en una aportación a la historia de España

| Texto: José María Morillo

Anoche, en el Castillo de San Marcos, tuvo lugar la solemne sesión de ingreso como académica de número de la de Bellas Artes ‘Santa Cecilia’ de Ana Becerra Fabra, licenciada en Historia General, investigadora y archivera que fue del Archivo Histórico Municipal y colaboradora del de la Iglesia Mayor Prioral, hoy basílica. Respondió a su discurso de investidura el también académico y doctor en Historia, Javier Maldonado Rosso. Nutrida presencia municipal con los concejales Javier Bello, Enrique Iglesias, Eugenia Lara y José Antonio Gomila.

El discurso de ingreso versó sobre Un documento en el Archivo Parroquial de la Prioral relacionado con José María Torrijos Uriarte. Sus raíces portuenses en la familia Uriarte Borja.

| La mesa presidencial durante el acto de toma de posesión. De izquierda a derecha, la nueva académica, Ana Becerra; el presidente de BBAA, Luis Garrido; el académico Javier Maldonado y la secretaria del cuerpo de académicos, Carmen Cebrián.

El estudio de Ana Becerra Fabra no solo ilumina un episodio decisivo de la lucha por las libertades en España. También enlaza la gran historia nacional con la memoria íntima de El Puerto de Santa María: sus archivos, sus calles, sus antiguos palacios y una familia portuense que dejó su huella en la biografía de uno de los principales símbolos del liberalismo español.

| Expediente conservado en el Archivo Parroquial de la Iglesia Mayor Prioral, hoy Basílica.

La nueva académica construyó su investigación en torno a un valioso expediente conservado en el Archivo Parroquial de la Iglesia Mayor Prioral, hoy basílica. El legajo reúne las actuaciones emprendidas contra quienes acompañaron a José María Torrijos y Uriarte en su último intento de acabar con el absolutismo, recrudecido durante la Década Ominosa, y restablecer en España el régimen liberal.

| José María de Torrijos pintado por Ángel Saavedra. 1824-25, óleo sobre tela 41x50 cms. Museo de Historia de Madrid

El expediente se abre el 29 de noviembre de 1831 y concluye el 14 de junio de 1832. Entre sus páginas se suceden autos, oficios, notas, declaraciones y otros testimonios, junto con un manifiesto y una proclama de Torrijos —ambos impresos— y una relación de los hombres fusilados con él. No se trata, por tanto, de un documento aislado, sino de un conjunto de piezas que permite reconstruir la maquinaria política, judicial y represiva desplegada en torno a aquella tentativa liberal.

José María Torrijos y Uriarte había nacido en Madrid el 20 de marzo de 1791. Murió fusilado en Málaga el 11 de diciembre de 1831. Era hijo de Cristóbal de Torrijos Chacón, natural de Sevilla, y de María Petronila de Uriarte y Borja, nacida en El Puerto de Santa María en el seno de una familia de ascendencia vasca.

| El capitán general Francisco Javier Uriarte y Borja

Petronila era hermana de Francisco Javier de Uriarte y Borja, destacado marino y militar que participó en la batalla de Trafalgar. Sus restos fueron trasladados en 1983 desde el cementerio portuense al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, durante un acto organizado por Luis Suárez Ávila, entonces concejal del Ayuntamiento.

La investigación de Becerra Fabra se adentra en esa rama materna y devuelve a Torrijos una dimensión portuense que había quedado desdibujada. María Petronila, nacida el 11 de febrero de 1759, era hija de Miguel de Uriarte y Herrera y de María del Carmen de Borja y Lasteros, ambos naturales de Quito. Esta última era hija de Francisco de Borja Paz, duque de Estrada, caballero de la Orden de Santiago, corregidor y justicia mayor de Riobamba, y de Isabel Lasteros de Salazar y Carmona. Por esta línea, la familia descendía directamente de san Francisco de Borja y Aragón, IV duque de Gandía.

| Derribo del Palacio de Cumbrehermosa, en 1969 | Hoy bodegas Gutiérrez Colosía en desuso.

El examen minucioso de los padrones eclesiásticos conservados en el Archivo Parroquial ha permitido a Ana Becerra seguir el rastro doméstico de los Uriarte Borja en El Puerto del siglo XVIII. La familia residió entre 1753 y 1764 en una zona conocida entonces como Nueva Francia, concretamente en el palacio del conde de Cumbre Hermosa. El inmueble, denominado en los padrones como la «casa grande», se levantaba entre las calles Aurora y Bajamar y la actual calle Valdés, en el lugar ocupado hoy por instalaciones de Bodegas Gutiérrez Colosía, en desuso.

Fue en aquella casa donde nacieron los tres últimos hijos del matrimonio: Francisco Javier, en 1753; Luis, en 1754, y Petronila, en 1759. Este hallazgo permite a Becerra Fabra corregir un error repetido en algunas publicaciones, que situaban sus nacimientos en el edificio al que la familia se trasladaría posteriormente, en la calle San Francisco la Nueva, esquina con Comedias —actual Fernán Caballero—, donde hoy se encuentran las oficinas de Bodegas Osborne. El cambio de residencia se produjo entre 1764 y 1765.

| La familia Uriarte y Borja se trasladó a la Casa Palacio situada en la antigua calle de San Francisco la Nueva, esquina con comedias, actual Fernán Caballero, donde hoy se encuentra el edificio de oficinas de Bodegas Osborne.

Los padrones aportan, además, una interesante radiografía de los anteriores moradores del palacio de Cumbre Hermosa. Desde 1746 estuvo habitado por relevantes figuras militares, entre ellas el capitán general conde de Roydeville, el también capitán general Gabriel de Zuloaga, el capitán Luis de Guendica y Mendieta, el marqués de Croix y Juan de Villalba y Angulo. Este último abandonó la casa en 1764 para establecerse con su familia en la esquina de la plaza del Polvorista con la calle Sol, donde residió hasta su muerte, ocurrida en 1769.

La reconstrucción genealógica y urbana realizada por Ana Becerra sirve de antesala a la trayectoria de Torrijos, nacido en una familia noble y marcado desde la infancia por una decidida vocación militar. Ingresó en el Ejército como caballero paje del rey a los diez años y, con apenas trece, ya ostentaba el grado de capitán del Regimiento de Vitoria. Cursó estudios de Ingeniería en la Academia de Alcalá de Henares, donde lo sorprendió, en 1808, el estallido de la Guerra de la Independencia.

| Los compañeros del Área de Cultura del Ayuntamiento que acompañaron a Ana Becerra durante su etapa municipal, quisieron estar presentes durante el acto.

Años después dirigió la resistencia contra los Cien Mil Hijos de San Luis, el ejército francés enviado en 1823 para devolver a Fernando VII sus poderes absolutos. La derrota del constitucionalismo lo empujó al exilio: primero en Marsella y más tarde en Inglaterra, donde entró en contacto con otros liberales expatriados y comenzó a preparar su regreso a España.

En septiembre de 1830 se instaló en Gibraltar. Allí se reunió con antiguos colaboradores y organizó diversas incursiones destinadas a levantar al país contra el absolutismo. Todas fracasaron. Torrijos acabaría cayendo en la trampa urdida por Vicente González Moreno, antiguo compañero de armas y entonces gobernador de Málaga, quien se ganó su confianza para conducirlo hacia una emboscada.

El 30 de noviembre de 1831, Torrijos partió de Gibraltar acompañado por sus hombres. Frente a las costas de Mijas los aguardaba el buque de guerra Neptuno, circunstancia que los obligó a desembarcar en Fuengirola y emprender la huida hacia el interior. Perseguidos por las tropas realistas, fueron finalmente apresados en Alhaurín de la Torre y conducidos a Málaga.

| El Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga es una obra de Antonio Gisbert Pérez pintada al óleo sobre lienzo, con unas medidas de 390 × 601 cm. El cuadro está datado entre los años 1887 y 1888, y actualmente se conserva en el Museo del Prado de Madrid.

Sin juicio ni posibilidad de defensa, Torrijos y sus compañeros fueron fusilados el 11 de diciembre de 1831 en la playa malagueña de San Andrés. Aquella escena, convertida después en uno de los grandes símbolos del liberalismo español, constituye el desenlace histórico del expediente estudiado por Ana Becerra.

La documentación estudiada comienza con un auto firmado en Algeciras el 29 de noviembre de 1831 por José María Cherif, miembro del Consejo de Su Majestad, oidor de la Real Audiencia de Sevilla y comisionado regio especial para instruir las causas contra quienes habían colaborado con Torrijos y, según el lenguaje oficial del absolutismo, amenazaban la soberanía del monarca.

| Página 1 de la conocida como Lista Torrijos, con la relación de fusilados.

Respuesta del académico Javier Maldonado Rosso.

En nombre de la Academia, contestó a la recipiendaria el también Doctor en Historia, Javier Maldonado Rosso, quien, en su respuesta,  se refirió al estudio de Ana Becerra basado en el expediente sobre Torrijos conservado en los archivos de la Prioral, convertido en una investigación histórica rigurosa y reveladora. Un trabajo que incorpora nuevas fuentes, indaga en la ascendencia del militar y corrige errores sobre la familia Uriarte-Borja. Su discurso aporta, por tanto, novedades relevantes para el conocimiento de la historia de El Puerto y de España.

| El presidente de BBAA, Luis Garrido y Javier Maldonado, durante su intervención.

Abundó Maldonado en los méritos académicos de la nueva integrante de la corporación de las Bellas Artes, que abarcan tres ámbitos principales: divulgación histórica, investigación y archivística. Fue fundadora del Aula de Historia Menesteo y miembro durante décadas del consejo editorial de la Revista de Historia de El Puerto.

Según explicó Maldonado, «En el campo de la investigación histórica, Ana Becerra ha hecho notables aportaciones sobre las relaciones de El Puerto con América; ahí continúa vigente su estudio ‘América: un nuevo rumbo para la historia de El Puerto’. Se ha ocupado también de aspectos de la vida religiosa de la ciudad en los Siglos Modernos, como los referentes a las congregaciones en torno a la Virgen de los Milagros y a la cofradía de clérigos de San Pedro de la Iglesia Mayor Prioral, en los siglos XVII y XVIII, así como de la iglesia de Santa María del Puerto en un documento papal del siglo XV. Y han tenido considerable repercusión sus estudios sobre los frailes mínimos en nuestra ciudad. Estos y otros estudios se encuentran reunidos desde julio pasado en un libro editado por Peripecias, lo cual facilita su lectura».

| Estudios históricos y archivísticos sobre El Puerto de Santa María (siglos XV al XX)

Su trayectoria profesional ha estado especialmente vinculada al Archivo Municipal de El Puerto, donde ejerció hasta 2023 y, junto con José Ignacio Buhigas, realizó una labor fundamental de conservación, clasificación y descripción de sus fondos históricos. «Pepe y Ana han formado un tándem extraordinario y han protagonizado la edad de oro de esta institución del patrimonio histórico de nuestra ciudad. Un hito que hay que reconocerles».

| Ana Becerra y Javier Maldonado, departiendo tras la investidura, en la bodega del Castillo.

Su formación permanente y su generosa atención a los investigadores le han valido el reconocimiento y el afecto de colegas y usuarios, «a quienes ha dado todo tipo de facilidades para sus investigaciones y prestado su colaboración mucho más allá de lo que suele ser habitual».

Aunque el Ayuntamiento no reconoció como correspondía la categoría laboral de sus funciones, una injusticia laboral manifiesta, «por el contrario, las desempeñó con la máxima eficiencia y amabilidad. Doble mérito, pues, el suyo en la faceta profesional.»

Finalizaba Maldonado su intervención destacando su tenacidad, sacrificio y compromiso con El Puerto, que permanecen vivos en la ayuda que continúa prestando a quienes investigan su historia.

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