Alojamiento combinado con arte, yoga, naturaleza y cultura del vino

| Texto: José María Morillo
Gloria Fernández Saavedra (Las Cabezas de San Juan, 1983) llegó a El Puerto de Santa María con cuatro años, donde creció y desarrolló su formación académica en Empresariales y Publicidad antes de especializarse en gestión hotelera. Tras diversas experiencias laborales y una estancia formativa en Florencia, se incorporó en 2009 al equipo del Hotel Pinomar, establecimiento familiar inaugurado en 2006. Durante años pasó por distintos puestos hasta asumir la dirección en 2023, tras la jubilación de su padre. Bajo su gestión, el hotel mantiene un modelo singular que combina alojamiento, cultura, bienestar y actividades vinculadas al entorno. El hotel destaca también por su pinacoteca con más de 500 obras y por su papel como espacio cultural y social en la vida portuense.
1983
Gloria nació el 28 de abril de 1983 siendo alcalde de la ciudad Rafael Gómez Ojeda. Mercedes García Pazos y Olga Lozano Cid, publicaban la Guía Histórico Artística de El Puerto. Se constituía la asociación historiográfica ‘Aula Menesteo’ que publica la Revista de Historia de El Puerto. El poeta Rafael Alberti recibía el Premio Cervantes.

El argentino afincado en El Puerto, Alfredo Jorge Suar Muro, médico de la Prisión de El Puerto, era asesinado por la banda criminal ETA. Se constituía la Empresa Municipal de Aguas ‘Aguas de El Puerto-APEMSA’. Se derriba la antigua Cárcel de Mujeres cuyo nombre perdura en la plaza de la Cárcel, inaugurándose al año siguiente en su solar el Hotel Los Cántaros.
Llegada a El Puerto
Como ya hemos señalado, nuestra protagonista nació en el municipio sevillano de Las Cabezas de San Juan. Es hija de Ricardo Fernández Luna, diácono de la parroquia de San Joaquín, y de Mari Saavedra, vecinos de aquella feligresía. Sin embargo, su vínculo con El Puerto de Santa María se remonta prácticamente a la infancia. Llegó a la Ciudad con apenas cuatro años, cuando sus padres decidieron trasladar aquí su residencia buscando algo fundamental: poder conciliar la vida profesional con la vida familiar.

Su padre dirigía una empresa de construcción y pasaba largas jornadas entre obras en El Puerto y Jerez. Cuando regresaba a casa, muchas veces sus tres hijos ya dormían. Gloria, la mayor de los hermanos, creció viendo a su madre —con solo 25 años entonces— sostener el peso del hogar y el cuidado de la familia. La mudanza a El Puerto fue, en realidad, una decisión práctica y afectiva: acercarse al trabajo del padre y, sobre todo, ganar tiempo para estar juntos.
Formación Académica
La formación académica de Gloria se desarrolló íntegramente en El Puerto. Cursó sus primeros estudios en el colegio La Salle y posteriormente en el Instituto José Luis Tejada. Con el tiempo dio el salto a la Universidad de Cádiz, donde estudió Ciencias Empresariales. Más adelante ampliaría su preparación licenciándose también en Publicidad y Relaciones Públicas. Aquella base universitaria la completó con un Máster en Revenue Management y Dirección Hotelera en una escuela privada de Sevilla, una especialización que terminaría orientando definitivamente su carrera hacia el sector turístico y hotelero.
Aprender trabajando: los primeros pasos profesionales

Antes de llegar a ese ámbito, Gloria conoció el mundo laboral desde diferentes posiciones. Mientras estudiaba fue encadenando trabajos que le permitieron adquirir experiencia y entender la dinámica de distintas empresas: pasó por la cadena Toys “R” Us, por la inmobiliaria Metro Cuadrado y por Decathlon. Durante su segunda carrera trabajó además en la administración de Fincosur, hasta que dio un paso importante al incorporarse a Mercajerez, donde gestionó un proyecto de marketing mediante SMS que acabaría recibiendo un premio por innovación.
Hubo también una etapa especialmente significativa en su trayectoria personal y profesional: su estancia en Florencia (Italia). Gracias a una beca Leonardo se trasladó a la ciudad italiana para trabajar con una diseñadora. Aquella experiencia supuso un paréntesis en su camino, una pausa enriquecedora que conectaba además con otro interés formativo que había cultivado en paralelo: los estudios de moda realizados en Jerez, en la escuela EDA. Durante unos meses pudo explorar ese mundo creativo antes de regresar a España y retomar el rumbo que acabaría marcando su carrera.
Crecer en el hotel hasta dirigirlo
A su vuelta, en 2009, "Me incorporé a trabajar en Hotel Pinomar, realizando turnos de recepción y organizando eventos de todo tipo durante cinco años. Fue una etapa muy importante, porque me permitió conocer el hotel desde dentro, desde el día a día, y entenderlo desde todos los ángulos". Aquella etapa de aprendizaje directo fue clave para su posterior evolución dentro de la empresa familiar.
Con el paso del tiempo fue asumiendo mayores responsabilidades en la gestión y administración del establecimiento, hasta ocupar la subdirección durante nueve años. Finalmente, en abril de 2023 tomó el relevo generacional en la dirección del hotel tras la jubilación de su padre, cerrando así un ciclo familiar y abriendo una nueva etapa marcada por la continuidad y el compromiso con el proyecto.
Una historia familiar

El hotel es en sí mismo una historia familiar. El establecimiento abrió sus puertas el 28 de diciembre de 2006 en el Pago de La Alhaja, en la zona conocida como El Berrenchín. Allí el abuelo de Gloria poseía un terreno con varias casas. Fue su padre, quien tuvo la idea de transformar aquel espacio en un hotel, iniciativa que pronto respaldaron sus cuatro hermanos —Luis, Andrés, Carmen y Mari—.
La familia, que entonces se dedicaba a la construcción, decidió dar un giro sorprendente a su actividad profesional: levantar ellos mismos el hotel y dedicarse a su gestión. El resultado fue un proyecto levantado literalmente desde cero, con una visión muy clara y una marcada personalidad.
Esa personalidad se refleja en la arquitectura del propio edificio. El hotel se inspira en el modelo de las antiguas casas de vecinos con patio central. Ese patio se encuentra cubierto por una gran cristalera alrededor de la cual se distribuyen las habitaciones en varias plantas. El establecimiento cuenta actualmente con 45 habitaciones —28 de ellas junior suites— además de salas de reuniones y una decoración muy singular que combina antigüedades y obras de arte. Este año se celebran ya dos décadas desde su apertura, una fecha especialmente simbólica para la familia que lo impulsó.
Un hotel concebido como experiencias y sensaciones

La filosofía del hotel se aleja del modelo convencional. Pinomar está concebido como un espacio donde la experiencia del huésped va mucho más allá del simple alojamiento. El día puede comenzar con un desayuno buffet que combina productos locales y elaboraciones caseras, seguido de una clase de yoga gratuita para quienes se hospedan en el hotel, una forma de iniciar la jornada con un ritmo distinto.
El entorno natural también forma parte de esa experiencia. El pinar y las playas de La Puntilla y La Colorá, así como Puerto Sherry, se encuentran a unos minutos a pie, lo que permite conectar fácilmente con el paisaje sin necesidad de desplazamientos largos. Y al regresar al hotel, el propio edificio se convierte en un recorrido cultural: sus pasillos albergan una pinacoteca con más de 500 obras, acompañada de información que permite al visitante conocer la colección con mayor profundidad.
La biblioteca de libros viajeros

La oferta se completa con dos piscinas de agua salada y pequeños detalles que los huéspedes suelen recordar con especial cariño, como las librerías de libros viajeros. En ellas cualquier visitante puede escoger un libro, leerlo durante su estancia y llevárselo después al siguiente destino, dejando otro en su lugar para que continúe el viaje.
Además, el hotel propone experiencias vinculadas al territorio. Entre ellas destacan las catas de vinos de Jerez organizadas por la asociación Sherry Explorers, que permiten acercarse a la cultura vitivinícola de la zona desde un ambiente cercano y divulgativo.
Desde su apertura, este alojamiento ha querido ser también un espacio abierto a la vida cultural y social de la Ciudad. A lo largo de estos casi veinte años ha acogido celebraciones familiares, así como exposiciones de pintura y escultura y numerosos talleres creativos: macramé, patchwork o escritura, entre otros.
El bienestar como nueva línea de actividades

La programación cultural ha tenido igualmente presencia constante con propuestas como microteatro, eventos vinculados al cine o las proyecciones de la Shorty Week durante una etapa. Tampoco han faltado conciertos en la terraza ni actividades relacionadas con el mundo del vino.
El hotel ha albergado además iniciativas dirigidas a familias y niños, como clases de matronatación, talleres de masaje para bebés o campamentos de verano organizados en las últimas temporadas. En diferentes momentos también se han desarrollado clases de taichí y sesiones de aquazumba en las piscinas.
En la actualidad, muchas de las actividades se orientan hacia el bienestar y el crecimiento personal: talleres de meditación, sesiones de coaching, prácticas de yin yoga o formaciones avanzadas en esta disciplina. Paralelamente, el establecimiento continúa siendo un lugar habitual para presentaciones, reuniones de empresa, exposiciones y pequeños congresos.
500 obras en la pinacoteca de Pinomar

Uno de los rasgos más distintivos del hotel es su colección artística. "La pinacoteca del hotel reúne más de 500 obras, y permite disfrutar de piezas de artistas reconocidos como Lucas Villaamil, Baldomero Romero Ressendi, Gonzalo Bilbao, Rafael Alberti, López Canito o Juan Lara, entre otros. También cuenta con obras de pintores destacados de nuestra provincia, como Adrián Ferreras y Enrique Montes".
Esta colección convive con un amplio conjunto de antigüedades —instrumentos musicales, muebles, esculturas, vasijas, puertas antiguas o candelabros— que refuerzan la personalidad del edificio y convierten cada espacio en un pequeño recorrido histórico.

El objetivo, según explica Gloria, es acercar el arte de la pintura española a quienes se alojan en el hotel y, al mismo tiempo, ofrecer la posibilidad de disfrutar de la colección a cualquier persona interesada en visitarlo.
Una directora conectada al pulso del turismo andaluz
Su trabajo al frente del establecimiento se apoya también en diversas redes profesionales. En el ámbito local destaca "El Puerto tiene algo muy especial, y es que los directores y directoras de los hoteles mantenemos una red de colaboración muy bonita y muy útil. Nos apoyamos mutuamente, compartimos información, nos ayudamos con recomendaciones y trabajamos en equipo cuando surgen necesidades comunes. Nos reunimos periódicamente y, sin duda, es una red profesional turística fundamental también para Hotel Pinomar.
A nivel autonómico participa además en una red de mujeres profesionales del turismo surgida en el entorno de Andalucía Lab —actualmente Nexus—, un espacio de formación y encuentro que le ha permitido conocer mejor el ecosistema turístico andaluz y compartir experiencias con otras profesionales del sector. El Hotel forma parte de HORECA, organización clave para el sector hostelero que ofrece asesoramiento y facilita una amplia red de contactos profesionales.<

Por último, nuestra protagonista se integra también en el Foro Mujernova, una plataforma de mujeres empresarias y profesionales de reciente creación que está ganando presencia en El Puerto y en la provincia, promoviendo el liderazgo femenino, la formación y la creación de redes de apoyo entre emprendedoras.
Al frente del Hotel Pinomar, Gloria prolonga hoy una historia familiar que comenzó hace casi veinte años, manteniendo viva la esencia del proyecto original mientras impulsa una forma de hospitalidad abierta a la cultura, el bienestar y nuevas experiencias para quienes llegan a El Puerto de Santa María.
