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Ocurrió en la Sierra de San Cristóbal (4) #6.596

Las excursiones a las canteras y la visita de Alfonso XIII en 1930

FOTO 1| En la cantera de La Mujer, verano de 1930. | Foto, Justino Castroverde. Centro Municipal del Patrimonio Histórico.

| Texto: Enrique Pérez Fernández

El Puerto vivió en 1929 y 1930 un tiempo de ilusionante prosperidad, estrechamente vinculada al Guadalete. En mayo del 29 se constituyó la ‘Comisión Administrati­va del puerto del Guadalete’, dirigida por el ingeniero Ignacio Merello Llasera (tío de Rafael Alberti), que pronto sacó adelante proyectos como el transbordador aéreo que transportaba la sal desde la salina de La Tapa a las bodegas de los barcos; el dragado del río; la apertura de un nuevo canal en su embocadu­ra; el incremento del tráfico de barcos comerciales y pesqueros; la construcción de una fábrica de cementos Portland junto al río y un nuevo muelle del Vapor. Comenzó entonces la historia de la saga de las motonaves Adriano, al tiempo que las aguas del río fueron el escenario de actividades lúdicas y de la fundación del Club Náutico.

FOTO 2 | Ultimándose el muelle de San Ignacio o del Vapor, inaugurado el 31 de julio de 1930. En la otra banda el transbordador de la sal, desmantelado a fines de los 60. | Foto, Francisco Sánchez Pérez, 'Quico'.

En el ámbito cultural, destacada fue la creación del Instituto Colombino el 28 de julio de 1930, promovido por el ayuntamiento a iniciativa del alcalde, que desde el 18 de marzo lo era Eduardo Ruiz Gollury, también director del Instituto (nótula 3.891). Motivado por la celebración el año anterior de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, su fin era estudiar, exaltar y divulgar los vínculos de la ciudad y la provincia con América; pero tuvo una vida efímera pues al año siguiente, a raíz de proclamarse la II República, el proyecto dejó de interesar y se abandonó.

Para la tarde de la jornada inaugural del Instituto se había organizado una visita a las cuevas-canteras de San Cristóbal. La primera de una serie de excursiones que se sucedieron durante el resto del año, de las que la Revista Portuense se hacía eco. Las canteras, sorprendentes en su magnitud y belleza, en tiempos de bonanza y buenas expectativas para El Puerto se pusieron de moda, apostando las autoridades municipales por adecuarlas y abrirlas al turismo. Especialmente, la deslumbrante cueva de La Mujer, ya llamada así en 1828, que había dejado de explotarse en 1892.

FOTO 3 | Cantera de La Mujer en 1930. | Foto, Justino Castroverde. Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares).

Aquel 28 de julio de 1930 marcharon en caravana hasta la Sierra unas 50 personas, todas de la clase acomodada y burguesa. En el recorrido por las canteras fueron guiados por los maestros canteros José Galera y Francisco Lojo. Visitaron La Mujer con sus “patiosde Ramírez y del Obispo y después Los Pilares, Gálvez y La Maza. Regresaron luego al patio de Ramírez, donde se habían dispuesto mesas con un lunch que preparó el Hotel París de la calle Larga, consistente en emparedados diversos, jamón con gelatina, Conservas Sur (empresa que en 1926 fundó Roberto Osborne Guezala), pasteles, mantecados, vinos Manín y Guadalete de la bodega de Manuel Ruiz López y champagne Continental de Hijos de Jiménez Varela.

FOTO 4 | Ágape en La Mujer, verano de 1930. | Foto, Justino Castroverde. CMPH.

El martes 5 de agosto se organizó otra excursión, de 52 portuenses. Todos fueron en un ómnibus que a partir de las 12 los fue trasladando desde la plaza Peral a la Sierra en varios viajes de ida y vuelta. También el grupo celebró un almuerzo en La Mujer, en esta ocasión a cargo de la Antigua de Cabo, el popular restaurante de la calle Larga esquina a Ganado y a Ricardo Alcón propio de Luis Prieto (célebre por su menudo a la andaluza). Después hubo cante en las voces de Irene la Riva y Emilia Martínez García de Valdeavellano y concluyó la reunión escuchándose placas de gramófono.

De aquella visita a las canteras se escribió en la Revista Portuense: “Lástima es que hasta ahora no se conozca en el Puerto esas cuevas, donde la solemnidad de los muros juntamente con los contraluces y filigranas que el Sol forma al entrar, hacen de ellas un conjunto de admirable belleza digno de ser visitado con mucha más frecuencia. Gracias que en estos momentos se está haciendo algo por ellas y se van descubriendo poco a poco a la vista de los mismos portuenses y no han de tardar mucho en serlo para los forasteros.

FOTO 5 | Cantera La Mujer, 1930. | Foto, Justino Castroverde. CMPH.

Además del grupo referido, también estuvo en La Mujer aquella jornada otro más reducido formado por el alcalde, los miembros de la Academia Hispano Americana de Cádiz que esa mañana habían sido nombrados en el ayuntamiento y autoridades locales y de la Marina, que llegaron en automóviles y visitaron la cantera alumbrados con linternas y bengalas. Y con ellos venía Pelayo Quintero Atauri, fundador de la Academia, director del Museo Provincial de Bellas Artes y de la Escuela de Artes y Oficios, y delegado por la Junta Superior de Excavaciones Arqueológicas en Cádiz y la provincia.

FOTO 6 | 5 de agosto de 1930. 1- Pelayo Quintero. 2- el alcalde Eduardo Ruiz Gollury. 3- Joaquín Calero Cuenca, administrador de la Aduana. 4- Luis Pérez Pastor, editor de la Revista Portuense. 5- Federico Sánchez Pece, secretario del Ayuntamiento | Foto, Justino Castroverde. CMPH.

Estoy por asegurar que fue don Pelayo el primero que supo ver el potencial turístico que tenían las canteras-cuevas de San Cristóbal y quien embarcó en la tarea al alcalde. Ya había estado en La Mujer en ocasiones anteriores. A comienzos de mayo, a su invitación, lo acompañó un periodista del Heraldo de Madrid, Castor Patiño, que publicó en el periódico, a dos páginas e ilustrado con seis fotos, sus impresiones al contemplar la sorprendente arquitectura de La Mujer (el texto, reproducido en la nótula 3.136).

FOTO 7 | Heraldo de Madrid, 9 de mayo de 1930 | Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España.

Por último destacaré las excursiones del 4 de septiembre del 30, cuando coincidieron en la Sierra tres grupos. Uno de ellos nuevamente encabezado por Pelayo Quintero, que mostró La Mujer a unos madrileños que ultimaban su veraneo en Cádiz. En otro grupo iba otro ilustre, cuñado del alcalde: Juan Gavala y Laborde (nótula 442), el mejor conocedor, en su condición de experto geólogo y portuense de temprana adopción, de la Sierra de San Cristóbal y de las vecinas marismas y campiña; y responsable de que al año siguiente se protegieran 1.300 hectáreas de la Sierra para conservar los alumbramientos de los manantiales de La Piedad. Acompañaron a Gavala aquella tarde, entre otros, el alcalde Ruiz Gollury, Fernando y Carlos Terry del Cuvillo, José Luis de Lastra y 16 mujeres (algunas familiares de los antedichos). El viaje de ida y vuelta lo hicieron en un camión del alcalde, por él conducido. Y 15 excursionistas formaban el tercer grupo, entre ellos los marqueses de la Candia y los condes de Osborne, éstos acompañados por ocho familiares.

FOTO 8 | Esta imagen puede corresponder a la visita del grupo de Gavala; 4 de septiembre de 1930 | Foto, Justino Castroverde. CMPH.

Alfonso XIII
El éxito de las excursiones a las canteras durante 1930 alcanzó su momento cumbre con la visita de Alfonso XIII el miércoles 29 de octubre. Se dieron las circunstancias para ello. El día anterior el Infante Don Juan había jurado bandera en San Fernando, acto al que asistieron sus padres, que luego marcharon a Cádiz. Habían recibido la invitación del alcalde portuense para conocer las canteras y el monarca la aceptó, llegando a El Puerto en automóvil acompañado del Infante Don Gonzalo.

FOTO 9 | Alfonso XIII y Eduardo Ruiz Golluri, 29 de octubre de 1930 | Foto, Justino Castroverde. CMPH.

Fueron recibidos al pie de la carretera por las autoridades locales y provinciales y numerosos portuenses. El alcalde, conduciendo su coche emprendió camino hasta las canteras seguido de otro en el que iban el rey, el Infante Don Gonzalo y el duque de Miranda, Jefe de la Casa Real. Eran las 4 de la tarde. Según informó la Revista Portuense, visitaron las canteras-cuevas de Rayson, La Mujer y Gigante, pasando de una a otra por el llamado Ojo del Perro que las comunicaba. El recorrido lo hicieron con bengalas y linternas (marca Lot, que le regalaron al rey).

FOTO 10 | El rey entre don Pelayo Quintero y don Luis María de Silva y Carvajal, duque de Miranda | Foto, Justino Castroverde. CMPH.

Tras salir de las canteras a las 5, en la Rotonda de El Pato el rey degustó una copa de oloroso “Viña C” (bodega de Fco. Javier Jiménez), tomó un sándwich y brindó con el alcalde, el duque de Miranda y --no podía faltar-- Pelayo Quintero. Fue entonces cuando Alfonso XIII les dijo: Efectivamente, estas son las cuevas más grandes y maravillosas que he visto. Y añadió que en esos espacios se podría establecer un parador de turismo. Tras despedirse, el rey montó en el automóvil con el duque y don Pelayo y marcharon de regreso a Cádiz.

FOTO 11 | A la derecha Justino Castroverde, el gran fotógrafo que nos enseñó El Puerto de su tiempo | Foto, CMPH.

Han transcurrido 96 años desde aquel ilusionante y frustrado 1930. Y en las mismas andamos. Como entonces, sorprendidos y admirados por la maravilla que durante siglos nos legaron sus artífices, los canteros de la Sierra de San Cristóbal. Y nada más. El paso del tiempo juega en contra de su conservación. ¿Progreso? ¿Qué progreso? Si don Pelayo levantara la cabeza…

| Última entrega: Las huertas de Sidueña, un vergel junto a Doña Blanca

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