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Santa María del Puerto, por otro nombre Virgen de los Milagros #6.668

Los orígenes de una advocación

| FOTO 1. Virgen de los Milagros, Patrona de El Puerto de Santa María. Foto, Juan José López Amador.

La historia de Santa María del Puerto, hoy Virgen de los Milagros, se remonta a la conquista alfonsí de al-Qanatir en el siglo XIII. Las Cantigas de Santa María documentan el nacimiento de la villa, la construcción de su iglesia-fortaleza y la fama milagrosa de la imagen. Los autores cuestionan la tradición que sitúa su hallazgo en el Pozo Santo y plantean que pudo ser traída por el propio Alfonso X a la nueva población conquistada. Tallada originalmente en madera de alerce como una pequeña Virgen sedente con el Niño, la imagen experimentó importantes transformaciones durante los siglos posteriores. En el siglo XIV adquirió su característica tez negra y, desde finales del XV, pasó a presidir la nueva Iglesia Mayor Prioral. Convertida en patrona y titular de la ciudad, continúa siendo un símbolo religioso, histórico y sentimental para generaciones de portuenses | José María Morillo

| Texto: Enrique Pérez Fernández y Juan José López Amador

En noviembre de 1260 concluyó la historia de al-Qan??ir, la población y puerto dependiente de Šar?š (Jerez) que en el siglo X -durante el califato de Córdoba- se estableció en la desembocadura del Guadalete, sucesora del Portus Gaditanus que a fines del siglo I a.C. fundó Balbo el Menor y del Portum tardorromano, bizantino y visigodo. Capituló entonces la aldea andalusí, pero su control por los castellanos era efectivo desde 1255, por vía de vasallaje.

En 1260, cuando los militares castellanos acampaban en al-Qan??ir (probablemente en el baldío del Palmar de la Victoria) preparando la expedición a la plaza norteafricana de Salé, ya la llamaban Santa María del Puerto. De ello se quejaba el señor de Jerez --Ibn Abi Jalid-- ante Alfonso X, según cuenta una de las Cantigas de Santa María:

“Señor, / ¿cómo es posible que cualquier hombre / pueda cambiarle el nombre / a Alcanate, donde acampáis, // y nombrarlo por otro, / por el que andan disgustados / los moros, ya que lo llaman / Santa María del Puerto, / de lo que se nos sigue un gran agravio... (cantiga 328).

| FOTO 2. Busto de Alfonso X frente a la muralla del Castillo de San Marcos. Obra de Javier Tejada (1983). Foto, JJLA.

Así pues, al menos desde 1260 fue bautizada la nueva villa castellana --por el propio Alfonso X-- como Santa María del Puerto. Que sería repoblada en 1268 con 294 repobladores. Y sobre la mezquita de al-Qan??ir de inmediato se levantó, con la dirección del maestro Alí, la iglesia-fortaleza de Santa María del Puerto:

Allí Don Alfonso el Rey / de León y de Castilla / mandó construir una iglesia / muy apuesta y muy bella, / que dio a Santa María / por palacio y por capilla, / en la que fuese su nombre / alabado de muchas gentes (cantiga 398-399).

Así fue. Pronto adquirió el santuario de Santa María del Puerto gran renombre en las tierras de Andalucía y de Castilla. Y la imagen que presidía su templo, gran predicamento y fama de obrar milagros, tomando el nombre, desde el siglo XV, de Nuestra Señora de los Milagros, patrona de El Puerto de Santa María; o Santa María del Puerto, que tanto da.

| FOTO 3.  Reconstrucción de Santa María del Puerto en base a las partidas del Libro del Repartimiento (1268). Elaboración de los autores (2021).

La conquista y repoblación de al-Andalus que impulsaron Fernando III y Alfonso X conllevó la cristianización de las poblaciones arrebatadas a los musulmanes, implantándose de nuevo la fe cristiana tras la larga permanencia del islam en las tierras bajo andaluzas, donde el cristianismo, traído desde tierras africanas, comenzó a asentarse en el siglo IV y se desarrolló en época bizantina y visigoda.

| FOTO 4. Sigillata estampillada con cruz monogramática flanqueada por corderos, mediados s. VI. Procede de la excavación arqueológica realizada por el Museo Municipal en la plaza Peral en 1994.

En las Cantigas de Santa María

La joya histórica y literaria que son las Cantigas de Santa María recogen un cancionero propio dedicado por Alfonso X al santuario portuense y su advocación mariana. Ahí están las raíces y las primeras señas de identidad de la ciudad que hoy habitamos.

El Cancionero de Santa María del Puerto recoge en sus 24 cantigas otros tantos supuestos milagros realizados por la intercesión de la Virgen a quienes para remediar sus males invocaban con devoción su nombre. Unos, acudiendo en peregrinación al santuario: Otro motivo por el que venían de todas partes, era para curarse: // Pues muchos --y de luengas tierras-- se esforzaban en venir, / por mar y por tierra, por cuanto oían decir / que la Virgen resucitaba a los muertos y sanaba / a los enfermos allí; y venían a comprobarlo (cantiga 371).

Y otros, desde sus propias tierras veían cumplidos sus ruegos, yendo luego ante su presencia para agradecérselo: Y tan complacidos estaban / los hombres de que sanaba / a los enfermos, que quien / tenía una cuita inmediatamente la invocaba / diciendo: “Santa María del Puerto, / valedme” / y se encomendaba / a Ella; y una vez que sanaban, / hacían su peregrinación al lugar (cantiga 385).

| FOTO 5. Alfonso X arrodillado ante una Virgen con el Niño. Cantiga de Santa María nº120.

El propio Alfonso X sería curado por la intervención de la Virgen de una hinchazón de las piernas (edema), según la cantiga 367: ... y con esta enfermedad tan apremiante / fue a hacer su vigilia ante su altar. // Y cuando sus clérigos comenzaron / los maitines, que cantaron muy bien, / inmediatamente se le deshincharon ambas piernas / y sanó de aquella enfermedad.

Tres cantigas del cancionero alfonsí recogen incidentes que sucedieron mientras se levantaba la iglesia-fortaleza, resueltos por Santa María del Puerto... o quizás fueran cosas de la fortuna y el azar. De uno de ellos se puede dar fe que narra un hecho cierto, constatado en las intervenciones arqueológicas realizadas en el entorno del Castillo de San Marcos. Ocurrió que, al comenzar a edificarse la iglesia, a resultas de un fuerte temporal marino quedó interrumpida la traída de piedras hasta la obra. Circunstancia que se solventó ante el hallazgo junto al inmueble, soterradas, de piedras ya trabajadas que sin duda eran sillares (grandes y bien cuadrados) de sólidos edificios romanos del Portus Gaditanus:

Entonces, un hombre de su cuadrilla, / dijo al maestro Alí: / “Os mostraré un canto de gran tamaño / que de tener muchos como él, / la labor podría ser recrecida // muy pronto”; E inmediatamente se lo enseñó / y lo sacaron del fondo / de la tierra; y después / que lo vieron cuadrado que no redondo, / cavaron más y encontraron otros tales / en gran abundancia, / de tal modo que la construcción / empezó pronto a verse de lejos. (cantiga 358)

| FOTO 6. Abajo, excavación arqueológica en la plaza del Castillo, 1985. Muro romano en el que se observa una deliberada extracción de sillares, vinculada a la Cantiga alfonsí 358. Foto, gentileza de Juan Abellán Pérez, que dirigió la excavación. Arriba, imagen generada con IA.

La imagen alfonsí

Durante siglos proliferaron las leyendas que narraban el hallazgo de una imagen mariana que había sido escondida en tal o cual escondrijo a la llegada de los musulmanes a la Península o a la de las fervorosas y radicales dinastías de los almorávides (1091) o almohades (1146). Pero es sabido que la mayoría de esas leyendas son meras invenciones, muchas nacidas en tiempos muy posteriores a los que supuestamente ocurrieron. Tal es el caso, a nuestro juicio, de la leyenda -transmitida por vía oral- que dice que la imagen de Santa María del Puerto fue escondida a la llegada de los almohades en el Pozo Santo, que es un topónimo que nombra el Libro del Repartimiento alfonsí (1268) y que nosotros identificamos -en este caso sí de acuerdo con la tradición- con el pozo, tapado, que está al exterior de la Basílica Menor de la Virgen de los Milagros, junto a su acceso por la Puerta del Sol, frente a la puerta del recinto murado almohade que existió en la boca de la calle Palacios (en FOTO 3). De haberse encontrado la imagen en el Pozo Santo en tiempos de la conquista y repoblación, tan relevante hecho habría sido contado y alabado en el Cancionero portuense, pero ninguna cantiga menciona el supuesto hallazgo, ni al Pozo Santo.

| FOTO 7. El Pozo Santo, junto a la fachada de la Basílica Menor. Foto, JJLA.

En nuestro libro El Puerto de Santa María en el siglo XIII. La repoblación de Alfonso X: de al-Qan??ir a Santa María del Puerto (Ediciones Suroeste, 2021) apuntamos que la imagen de Santa María del Puerto pudo traerla desde su lugar de origen algún destacado personaje de la hueste de Alfonso X cuando acamparon en al-Qan??ir para preparar la expedición a Salé. Pero no reparamos entonces que ese personaje pudo ser el propio Alfonso X...

Santa María del Puerto -de la que solo se conserva el rostro y parte de la cabeza- era una pequeña Virgen sedente –Maiestas-- con el Niño en los brazos, como era habitual representar las imágenes marianas en el siglo XIII y eran muchas de las que se veneraron en los templos fundados por Fernando III, Alfonso X e inmediatos sucesores.

La talla está facturada en madera de alerce, una conífera de tono rojizo o pardo-rosado de extrema dureza y resistencia al agua (con alerce están construidos buena parte de los pilotes que sustentan Venecia). No existía en España en el siglo XIII, ni hoy tampoco, siendo un árbol propio de las altas montañas de Centroeuropa y Francia. La identificación de la madera con el alerce la constató el profesor Francisco Arquillo en 1979, cuando restauró la imagen.

| FOTO 8. Santa María del Puerto, desde el siglo XIV con encarnadura negra. Foto, cortesía de la Archicofradía y Esclavitud de Ntra. Sra. de los Milagros.

Con alerce está tallada la Patrona de Sevilla, la Virgen de los Reyes, que fue un regalo del rey francés Luis IX a su primo Fernando III y que éste legó a su hijo Alfonso X. Es sabido que ambos monarcas llevaban consigo en sus campañas militares imágenes de la Virgen --las llamadas “vírgenes de campaña”-- que dejaban en las poblaciones conquistadas para su inmediata sacralización; la punta de lanza de que el territorio había sido conquistado e incorporado al reino de Castilla. Y una de ellas bien pudo ser la que el Rey Sabio llamó Santa María del Puerto.

En su origen era una pequeña imagen sedente, hasta 1671, cuando, por su mal estado de conservación, su cuerpo y el Niño se cortaron y de la imagen sólo quedó la cabeza, a la que se le agregó el cuerpo informe de otra imagen cubierto con una coraza y traje de plata que regalaron los duques de Medinaceli y, como también era costumbre de antiguo, brazos articulados.

| FOTO 9. A la izquierda, con la coraza de plata, el cuerpo de otra imagen y los brazos articulados. Foto del Padre Fidel Fita, 1876. Archivo Luis Suárez Ávila. / A la derecha, foto de JJLA.

En el siglo XIV, su tono rojizo natural fue cambiado. Así lo escribió Luis Suárez Ávila, que ha sido y será el mejor conocedor del devenir de la imagen alfonsí en el transcurso de los siglos, que precisó que fue a mediados del XIV, por hábito adquirido entonces, cuando encarnaron a la Virgen de negro, tal como la seguimos contemplando:

En el XIV se instauró la moda de dar color moreno a las imágenes de la Virgen, a raíz del hallazgo de unos iconos bizantinos que la tradición vino en adjudicar a la autoría del evangelista San Lucas, de quien se dice que fue pintor. En dichos iconos el rostro de la Virgen parecía moreno, más que nada por el oscurecimiento de los barnices, y la Iglesia, en apoyo de la costumbre que se corría, pues tan sólo en España hay 28 Vírgenes negras e infinidad de ellas en toda Europa, echó mano del versículo del cantar de los Cantares: ‘Nigra sum, sed formosa’, ‘soy negra, pero hermosa’. (“Dos imágenes marianas alfonsíes en El Gran Puerto de Santa María”, Alcanate, vol. X, 2016-1017, pp. 209-210.)

En el siglo XIV la imagen seguía recibiendo culto en su iglesia -en el ábside del luego llamado Castillo de San Marcos-, hasta que a mediados del XV, por decisión de los duques de Medinaceli, propietarios del inmueble y señores de El Puerto de Santa María, dejaron de celebrarse las funciones religiosas en el antiguo santuario alfonsí, incapaz de acoger a los fieles de una crecida población y a la espera de que al paso de unos años, al concluir la década de 1490, concluyeran las obras y se inaugurara -en el lugar que el Libro del Repartimiento sitúa el Pozo Santo- la Iglesia Mayor Prioral, cuyo retablo mayor acogería, hasta nuestros días, la alfonsí imagen de Santa María del Puerto, nombrada entonces Nuestra Señora de los Milagros, Patrona y Titular de la ciudad.

| FOTO 10. Nuestra Señora de los Milagros en su camarín de la Basílica Menor. Foto, JJLA.

Hoy es la festividad de la Patrona de El Puerto, la Virgen de los Milagros; por otro nombre, Santa María del Puerto: el símbolo --religioso, histórico y sentimental-- que nos vincula y une a todas las generaciones de portuenses (creyentes o no) que se sucedieron desde que Alfonso X fundó la ciudad.  

 

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