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(Continuación). El centro urbano de El Puerto de Santa María se fue quedando sin habitantes. Los grandes palacios se van quedando vacíos. Pero ni la Administración puede, ni debe, retomar todos esos edificios para convertirlos en oficinas y espacios públicos, ni  puede haber tanta demanda de centros oficiales.

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El Palacio de Vizarrón, --la Casa de las Cadenas-- donde se hospedaron en 1729 y 1730, los reyes de España, Felipe V e Isabel de Farnesio, hoy en estado ruinoso y apuntalado. /Foto: V.G.L.

Muchas entidades bancarias han derribado edificios singulares y se han establecido en otros construidos de nueva planta sobre sus solares. El centro sestea entre bancos, bares y algún comercio, pero sin habitantes. Algún palacio se convierte en hotel, en apartotel, o es dividido en apartamentos de uno o dos dormitorios. Nada se ofrece en el centro para una familia con tres o cuatro hijos.

Y, mientras tanto, a nuestras autoridades, se les llena la boca afirmando que El Puerto es Ciudad de Historia y Turismo; que es Conjunto Histórico-Artístico; que es la Ciudad de los Cien Palacios. Y no ponen remedio, ni coto con la Ley de Patrimonio Histórico-Artístico en la mano, que pueden ponerlo legítimamente. A veces hemos tenido a patuleas de inservibles vitaminados por mandatarios y así nos luce el pelo.

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El palacio de los Montes de Oca, en la calle Nevería, restaurado por el arquitecto Rafael Manzano, que fuera restaurado por los Melgarejo-Torrecillas. /Foto: F.R.L.

Alguna iniciativa particular digna de todo elogio, sin embargo, aflora: es el caso de Fernando Melgarejo Osborne y su mujer, mi prima Quiqui Torrecillas (q.e.p.d.), que, luego de haber vendido su finca de Vista Hermosa,  emprenden la labor titánica de restaurar –bajo la batuta de Rafael Manzano--, el palacio que fuera de los Sánchez Montes de Oca, en la calle Nevería. Para ellos mi aplauso.

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Casa Palacio de los O'Ryan, en la calle Larga, propiedad de Tomás Terry, arrendada a unos extranjeros. /Foto: F.R.L.

Tomás Terry mantiene el palacio de O’Ryan, en la calle Larga, aunque lo tiene dado en arrendamiento a unos extranjeros. Palacio, como el único con portada gótica que nos queda, el llamado de Torrejón, en la calle Larga, es restaurado por mis amigos José Mari Lazcaray y su mujer, Gloria Moreno, y lo mantienen espléndidamente amueblado. Pizca Romero Caballero, restaura la gran casa, con torre, que fuera de Eligio Pastor, y la amuebla y alhaja con verdaderas piezas de museo.

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La Casa de Pavón, en Larga, 23, tiene su protagonismo histórico dado que albergó al Duque de Angulema durante la ocupación francesa de 1823 y por la prolongada estancia del Infante Francisco de Paula Antonio y su familia en el verano de 1832. /Foto y pié de foto: AGR - Puertoguía.

El palacio de Pavón, en la misma calle Larga, ha sido restaurado y lo vive Juan Luis Menacho Moscoso; María Soto Osborne ha restaurado con mimo la casa neoclásica que fuera de Don Agustín del Toro, en la calle Cruces.

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Esta casa, esquina de Larga con Ángel Urzáiz fue labrada en los primeros años del siglo XIX en una parcela segregada de la finca colindante de calle Larga por Joseph Bellido, Factor de las Reales Provisiones y Víveres de la ciudad de Cádiz y Comisionado de Guerra de los Reales Ejércitos. A destacar de ella, aparte su armonia y belleza arquitectónica, que fue cuna de Angel Urzaiz. Al que ostentó en varias ocasiones la cartera ministerial, lo parió entre esos muros doña Maria Dolores de la Cuesta Nuñez, una joven viguesa, en 1856. Y la corporación local, sesenta años después,en 1916, coincidiendo con el nombramiento de este portuense de nacimiento Ministro de Hacienda, acordó poner su nombre a la calle donde está ubicada la casa, antes denominada Curtidores, Sarmiento, Puerto Chico y Plata. En 1930, al reestructurarse el callejero se ratificó esta denominación que continúa vigente. /Foto y pié de foto: AGR - Puertoguía.

El americano Mr. Thorpe, ha restaurado y vive la casa de Osborne Tosar, Larga esquina y vuelta a Plata, o Ángel Urzaiz;  Mariano Bobo y su esposa Reyes Aritio viven, han consolidado y restaurado la magnífica casa, con patio de columnas toscanas, lindera a la antigua del Marqués de Arco Hermoso, en la calle Durango; Antonio Sánchez Cortés mantiene con mucha dedicación y exquisito gusto la muy bien pertrechada casa antigua de Bish;  Milagros Osborne Domecq (q.e.p.d.) y su esposo Carlos Martell mantienen la llamada “casa de tía Joaquina”, en la calle Fernán Caballero en perfecto estado de revista y amueblada con exquisito gusto; los hermanos Osborne Domecq, las suyas en Fernán Caballero y Jesús Nazareno que, aunque de nueva planta, han utilizado materiales nobles y están repletas de obras de arte y mobiliario suntuoso; o Serafín Álvarez-Campana y su esposa Elisa Osborne Domecq, con casa en la Plaza de la Iglesia, con patio con columnas toscanas, muy luminosa y llena de objetos artísticos, cuadros y mobiliario  procedentes de sus familias, en particular de los Oneto, los Álvarez-Campana, los Osborne y los Domecq; o Catherine Lacoste, (sí, la de “les chemises Lacoste” del cocodrilo) que se ha labrado en la calle Espíritu Santo su espectacular casa, con torre, donde vive grandes temporadas.

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Patio de la calle San Juan 19, casa del matrimonio Suárez Ávila y Lena Terry. /Foto: F.R.L.

Todos, incluso mi mujer y yo mismo, somos unos pertinaces, empeñados en vivir en el centro, en nuestras casas, como un único lujo; yo, en la que nací y en la que fue de mis bisabuelos, de mis abuelos y de mis padres, como unos “últimos de Filipinas”, empeñados todos en no dejar el centro la ciudad, salir a la calle y dar los buenos días a personas que siempre has visto, o cerrar el portón de la calle y aislarnos del mundanal ruido. /Del Prólogo del Libro de Fátima Ruiz de Lassaleta ‘La Ciudad de los Cien Palacios’, por Luis Suárez Ávila.

Ver nótula núm. 1.831 en GdP del libro de Fátima Ruiz de Lassaleta 'La Ciudad de los Cien Palacios' pulsando aquí.   Palacio.

Que el Gran Puerto de Santa María fue “la Ciudad de los cien palacios”  es lugar común y dicho que corría de boca en boca, que utilizaron como título para dos artículos, por los años 1950, en “ABC” de Sevilla, Pepe de las Cuevas y mi padre, Luis Suárez Rodríguez.

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Cartel promocional de la Ciudad de la temporada veraniega de 1896. Obsérvese en la esquina superior izquierda el escudo de la Ciudad con la estrella en lugar de la imagen de la Virgen de los Milagros, sobre el torreón.

Ciertamente, por aquellos años, comenzó un periodo de decadencia que terminó en los años 1960 y siguientes hasta la actualidad, en una pérdida absoluta del respeto, no sólo por los edificios notables, sino, lo que es más grave, por nuestro urbanismo en damero que fue modelo para el trazado de las ciudades que  fueron fundando “los españoles de ambos hemisferios”.

En nuestra novela picaresca del XVI y el XVII, los pícaros llaman con motes a cada carta de la baraja, para entenderse furtivamente. Al seis le llamaban “las calles del Puerto”, por la forma en que estaban dispuestos los palos y los espacios –calles--, que quedan entre ellos. Las calles de El Puerto  que, trazadas a cordel, en la parte de la bajamar, forman abanicos que lo defienden del viento de Levante. El abanico más notorio es el de la Plaza de la Herrería que tiene sus varillas en las calles Misericordia, Ganado, Curva, Ribera y Jesús de los Milagros, que, a su vez entroncan, en damero, con las demás; o la Cuesta del Carbón –la Plaza de Cristóbal Colón--, que distribuye  y amaina el Levante por Jesús de los Milagros, Alquiladores y la Plaza del Castillo; o la Plaza del Polvorista a la que le entra el Levante por la Calle de las Cadenas y el Callejón de Aguado y se abre en abanico entre Aurora, Ximénez de Sandoval, Fernán Caballero o Sol… para, luego,  volver al damero.

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Figuras de espadas de la baraja española.

El haber sido Capitanía General de la Mar Océana y Capitanía General de las Costas del Andalucía, antes, y, luego, con la Casa de Contratación en Cádiz, en el XVIII, lugar donde sentaron sus reales muchos cargadores a Indias y la llegada de irlandeses, sobre todo, que se apercibieron de las posibilidades de criar vinos para exportar que, antes,  estuvieron en manos de montañeses, hacen de El Puerto de Santa María una ciudad singular. Montañeses, genoveses, flamencos, francos, irlandeses, germanos…, constituyen, con los naturales, un sustrato demográfico enriquecedor para la Ciudad.

Poco a poco, emerge la riqueza que requiere labrarse un palacio, dotarlo de mobiliario nobilísimo y ajuar de ricas telas, bordados y brocados, tapices, reposteros, vajillas de la Compañía de Indias, cristalerías, colecciones y hasta galerías de pinturas y estampas, esculturas, plata, porcelana, gabinetes de arqueología, colecciones de numismática y grandes bibliotecas que llaman la atención de los escritores viajeros. Casos paradigmáticos de ello son los de Don Guillermo Tirry, Marqués de la Cañada o Don Agustín Ramírez Ortuño, Marqués de Villarreal y Purullena, o los varios palacios de los hermanos Vizarrón, o el del Marqués de Cumbre Hermosa, o el del Almirante Valdivieso, o el de Don Juan de Aranibar,  el de Barrios, el de Vos, el de Winthuyssen, el de O´Neale,  el de O´Ryan, el del Marqués del Castillo de San Felipe, o el de Moreno de Mora, entre otros muchos, con oratorios devotos, con caballerizas y guadarneses,  con amenos jardines, a la francesa, o botánicos aclimatadores de plantas exóticas de las Indias, o con embarcaderos propios, en la Ría del Guadalete, a las espaldas de sus palacios.

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Vista desde la plaza de Colón.

Pero no se crea que solamente la nobleza dispuso de casas equivalentes a un palacio. El paisaje urbano estaba poblado de edificios domésticos ciertamente singulares y sus interiores eran ricos y muy bien amueblados. Yo he conocido en mi niñez, magníficas casas residuales, de señoritas “prolongadas”, esto es, que nacieron solteras y murieron solteras, últimos bastiones de familias ricas, que, venidas a menos, conservaban la dignidad de sus ampulosos muebles, ajuares, galerías, cortinajes, relojes, porcelana, plata…, y tapaban los desconchados de las paredes, poniendo un valioso cuadro. Cuando murieron dejaron todo, generalmente, a la fiel sirvienta que las atendió, con empleo pero sin sueldo, que, viéndose rica, se apresuró a vender en almoneda todos aquellos tesoros. Los años 1960 fueron idílicos para toda clase de anticuarios, chamarileros, almonedistas, derribistas, casas de subastas… que ofrecieron lo mejor de lo que había  amueblado y alhajado muchos palacios portuenses.

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Calle Palacios abajo, esquina con Micaela Aramburu.

Casas de familias acabadas o de familias numerosísimas, aventadas a otros lugares, luego fueron convertidas en casas de vecinos, divididas en “partiditos”, pero con techos y bóvedas pintados, con grandes artesonados, con yeserías, a los que se accedía por patios con columnas toscanas y por escaleras con barandales de palosanto y grandiosas fresqueras semicirculares. “Partiditos” de sala y alcoba con puertas de cuarterones de cedro o de caoba y guarnición de pino de Flandes; con ricas solerías de mármol de Italia; con cerámica trianera del XVII o del XVIII, o de Delf, en algún caso… El Texto Refundido de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964, con las prórrogas forzosas, ha prolongado hasta nuestros días muchos contratos de rentas verdaderamente miserables, aun actualizadas en 1995, para “partiditos” de casas también miserables. Las declaraciones de ruina, muchas veces puniblemente provocadas,  terminaron con esos contratos eternos y con el desahucio de los inquilinos molestos para los compradores, generalmente promotores inmobiliarios de fuera, que dejaron muchos palacios convertidos en solares. Pero es que, además, hicieron su agosto con los materiales de derribo. Molesta ver en revistas de decoración chalets en Marbella o en Sotogrande, por ejemplo, en que las chimeneas de mármol, o los barandales de escalera de caoba o palosanto, o las puertas de casetones, o las rejas de forja del XVII o del XVIII, dicen, en los pies de fotos, que fueron de  palacios de El Puerto de Santa María, o en catálogos de subastas, por ejemplo, los gruesos ladrillos de portabla , pintados a mano en cobalto y vidriados en los hornos de Triana del XVIII, todos distintos, que fueron expoliados del Palacio de Purullena…

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Mobiliario y pinturas del Palacio de Purullena, antes de su expolio.

Hace unos meses, en Madrid, sonó a bombo y platillo, la exposición que la Fundación Juan March hizo de diez óleos de Tiépolo que había adquirido en los años 60 procedentes de una antigua colección de El Puerto de Santa María. (ver nótula núm. 1.288 en GdP). Y, suma y sigue.

Mi padre, con mucha carga de verosimilitud, llamaba “paracaidistas” a los que aparecían por estos lares, de improviso, sin saberse de dónde, siniestra e inesperadamente, y se instalaban, bullían, apabullaban, trepaban, derribaban uno o varios palacios, construían, o no –que alguno permanece todavía en alberca--, uno o varios estafermos, hacían caja y, adiós-que-me-voy, que-ahí-os-quedáis. Los promotores y los arquitectos están casados con la Ley del Suelo y divorciados de la Ley de Patrimonio Histórico-Artístico.  (continuará).

/Del Prólogo del Libro de Fátima Ruiz de Lassaleta ‘La Ciudad de los Cien Palacios’, por Luis Suárez Ávila.

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martaperegrinaorellana_puertosantamariaLa porteña Marta Peregrina Orellana, candidata a los Premios Goya en su 28 edición, como mejor actriz revelación por la película ‘Alegrías de Cádiz’, esperado regreso al cine de Gonzalo García-Pelayo, tras 30 años después de su última cinta ‘Rocío y José’. La película se proyectó el pasado viernes en una de las salas de Multicines Bahía Mar, después de pasar por el Festival de Cine de Venecia y el gaditano Alcances. Esta noche se proyecta en Madrid en el cine Berlanga. También se proyectará en París y en San Francisco (EEUU).

Marta es la menor de cuatro hermanos; nació el 3 de julio de 1984. Su madre enviudó muy pronto --con 33 años-- cuando sus hermanos tenían respectivamente 10, 7, 5 años y ella 15 meses. Los sacó a todos adelante,  limpiando. Fue una historia de amor muy bonita: su madre era enfermera y su padre el enfermo y así se conocieron, argumento mas que suficiente para escribir el argumento de una película.

Estudió Comercio en SAFA-San Luis. Con 27 hizo la prueba de acceso a la universidad por Artes y Humanidades --además con muy buena nota--. Actualmente se forma como estudiante del Ciclo de Vitivinicultura en el IES Santo Domingo. Fue socorrista con 18 años en las playas de El Puerto durante dos veranos. Luego estuvo por siete años trabajando como decoradora de interiores en Anaquel Muebles.

alegriasdecadiz_pelicula_cartelTrabajó mas adelante como animadora turística en Rota, en el Hotel Elba en Costa Ballena, donde lleva dos temporadas que compagina actualmente haciendo espectáculos con Francis Alcántara (animación de eventos en general).

La cuñada de Marta, la también actriz Esther Pumar (ver nótula núm. 125 en Gente del Puerto) fue quien la informó del casting que se estaba celebrando en Cádiz para la película ‘Alegrías de Cádiz’, en el que buscaban actrices amateur, que representasen, con naturalidad, a la mujer gaditana. «Jamas he estudiado interpretación», afirma «en ningún momento he dejado de ser yo en la película. La experiencia ha sido maravillosa y me siento orgullosa de haber podido trabajar con Gonzalo García-Pelayo". Su hermana Ana es actriz y vive en Madrid desde hace 14 años, donde estudió en la Escuela de Interpretación de Juan Carlos Coraza.

«Marta llegó, se sentó, y comenzó a hablar. Y lo importante no fue lo que nos contó, sino cómo nos lo contó. Era un remolino de gestos, de mareas, un rumor de plumas frescas… y no hubiera sido necesaria tal sobredosis de belleza, pues Marta Peregrina Orellana, traía sin saberlo, aquello que tan ansiadamente buscábamos, el mar de Cádiz en sus ojos… Os presentamos al espíritu de Cádiz en su más bella expresión». Gonzalo García-Pelayo

‘Alegrías de Cádiz’: Una historia, algo de sexo y mucho de Cádiz. ¿Qué importa una mujer o la mujer? Carnaval, fiesta de la carne y la sabiduría milenaria de la ciudad más antigua de Occidente con una protagonista femenina que intenta dar en cuatro encarnaciones lo más representativo de la mujer gaditana. La película de Gonzalo García Pelayo es candidata a 15 Goyas.

La canción que suena es ‘Pepa’, del cantautor sevillano Fernando Arduán, quien también aparece como actor en la película.

"Las alegrías son un palo del flamenco puramente gaditano. Su origen data del siglo XIX y recogen perfectamente el alma de la ciudad y sus alrededores portuarios: su carácter es eminentemente festero y se esfuerzan en animar a bailar a todos aquellos que las escuchan". Ricardo Adalia.

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Reproducción del anverso de una moneda con la cabeza de la diosa Tanit --la más importante de la mitología cartaginesa, asociada a la Luna y la fertilidad--, aparecida en un tesorillo de 56 monedas cartaginesas procedente del poblado de Doña Blanca.

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El original se exhibe en el Museo Provincial de Cádiz, en la plaza de Mina.

La diosa Tanit era la equivalente a la diosa fenicia Astarté. También fue una deidad berebere y era considerada, en la antigüedad, la diosa de Ibiza, venerada en otros lugares del mediterráneo.

Las monedas originales son siclos/shekels de cobre aleado con mucho plomo. (Siglo III a.C.) Son monedas ‘de necesidad’, probablemente acuñadas en Cartago durante la II Guerra Púnica y distribuida en momentos de escasez monetaria por las tropas Cartaginesas.

 Son varios los lugares donde aparecen tesorillos de este tipo: Bujía (Argelia), Saldae (Túnez), isla de Parentelleria, Costura, Cartago, Argel, Trípoli y Sabrata.

 En la península Ibérica en Garciaz (Cáceres); en El Puerto de Santa María en los poblados de Doña Blanca y Las Cumbres, este último en la Sierra de San Cristobal; Carteia, Jaén, Velez-Málaga, Alicante, Albacete, Valencia, Ampurias, Mahón, Ibiza y Melilla.

La reproducción artesana es de Paula Vega Joyas. Más información pulsando aquí

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FPYYPV_ELPUERTODESANTAMARIAPrometo que hasta hace unos días atrás no tenía ni la menor idea de qué significaba el palabro anglosajón Patchwork, su sinónimo quilt o la más reconocible para nosotros almazuela. Ni que decir tiene que ninguna de las tres aparece signada en el diccionario de la Real Academia Española, y mira que la almazuela está documentada en textos riojanos del siglo XVII como artesanía textil. Las tres vienen a significar lo mismo: labor de retazos; y se trata de vistosas piezas con diferentes usos caseros, sobre todo colchas y manteles, que se confeccionan a partir de retales y trozos de ropa en desuso.

Curiosamente esta manualidad tan antigua está de moda en estos tiempos tan modernos que dirían nuestras abuelas y, en El Puerto existe una asociación que se dedica a unir trocito a trocito 'las cosicosas' que se les ocurre.

El Puerto, ciudad cosmopolita venida a menos donde las haya goza de una salud de hierro en cuanto a la valía de un buen puñado de JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados) que pululan por nuestras calles derramando con desprendida generosidad los saberes adquiridos al pairo de sus esfuerzos personales y los sacrificios pocas veces reconocidos de sus núcleos familiares.

A principios de este mes de noviembre volvieron a unirse para colaborar en un nuevo proyecto cinematográfico las productoras JPY Productions y Producciones Varadas, consistente en la creación de un 'corto exprés' (guión, rodaje y montaje en 48 horas) para el festival The 48 Hour Film Project Sevilla 2013 y, como en el año anterior se han traído para El Puerto el premio a la 2ª mejor película entre otros galardones. Fueron exhibidas este pasado sábado en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

La película se titula curiosamente Patchwork y puede visionarse en youtube; el elenco de actrices y actores son porteños y de alrededores y cuentan con la colaboración especial de la asociación de 'patchweras' antes citadas.

Y son jóvenes. Y son jóvenes muy cualificados que ven como se les diluye el talento entre las manos sin poder evitar emitir un hálito de desaliento cada vez que encuentran una puerta cerrada. /Texto: Manolo Morillo.

Más informacion de Patchwork o almazuela en GdP:  (ver nótula núm. 786 en GdP)

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Como siempre, le toca a los mas pobrecitos. El tifón Haiyán, bautizado como Yolanda en Filipinas, es el ciclón tropical mas fuerte al tocar tierra del que se tenga registro, con rachas de 379 kilómetros por hora, según el Centro Conjunto de Advertencia de Tifones de la Armada de Estados Unidos en Hawai. Una arma de destrucción masiva de la naturaleza. Ha afectado a Cádiz City, aquella población que fundara el marqués de Valdivieso en 1861, al norte de la Isla de Negros, en honor de una gaditana española de la calle Columela, con la que al casarse se fue a su destino filipino, como gobernador. Allí viven, o vivían hasta el éxodo provocado por el ciclón, 150.000 gaditanos de Ultramar, en su mayoría dedicados al cultivo de caña de azúcar. Ni en la zona del Caribe en la temporada de huracanes, ni en el Pacífico en época de tifones, se había dado un fenómeno como Haiyan, el peor de los ciclones tropicales de 2013.

Al conocerse la noticia del desastre, ante la confusión inicial, muchos de nuestros paisanos se preguntaban por la suerte que hubiera corrido un porteño de la diáspora, Juan Carlos de Terry Muñoz. Una historia de amor entre nuestro paisano y una asiática descendiente de europeos, dio como resultado la presencia de Terry en la que fuera colonia española. Juan Carlos, que había sido el primer presidente del Orfeón Portuense, se estableció en 1999 en compañía de su mujer y de sus dos hijos Luis y Elena, en Filipinas, concretamente en Makati, Pasong Tamo Extensión, el corazón financiero y comercial de Manila.  Allí montó una tienda de productos de gourmet: Terry Selections, y posteriormente un restaurante de comida española: Terry’s, que es todo un referente de la gastronomía de nuestro país y nuestros vinos.

Las noticias que llegaban tranquilizaron a paisanos y amigos de Juan Carlos: Yolanda, el devastador ciclón, tocó tierra a 650 kilómetros al sureste de Manila. “Estamos muy bien. Mil gracias. El de este año no crean que es muy diferente al de otros, excepto que el tifón del viernes 8  fue anunciado como el más fuerte de la historia de la humanidad. No sé como lo saben pero dicen que lo saben, como diría Cantinflas”, comentaba Terry a través de internet. “Filipinas es, históricamente”, continúa, “el mayor receptor de tifones del mundo desde que Noé dejó el Arca al Museo de Historia Natural de este país”, bromea.” Y nos tranquilizaba de esta guisa: “Al parecer este tifón será la última amenaza del 2013. Ahora hay que prepararse para el de 2014. El Levante del Estrecho o de la Bahía de Cádiz es  pecata minuta al lado de los vientos que mecen los cocoteros filipinos”. Valiente, este porteño por el mundo. /Texto: José María Morillo.

Más de Juan Carlos Terry en GdP: Nótula 142.

 

El próximo mes de enero de 2014 tendrá lugar la primera edición del Festival de cortometrajes ShortyWeek, en El Puerto de Santa María. ShortyWeek se celebrará los días 23, 24, 25 y 26 del próximo enero; durante los días 23, 24, 25 y 26,  profesionales y aficionados de mundo del cine y concretamente del corto se darán cita para poner en común, aprender y sobre todo disfrutar de una experiencia audiovisual.

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De izquierda a derecha, los organizadores del ShortyWeek: Miguel Angel Moreno Navas ‘Migue’, Mar Rascón Sanchez, Irene Berbel Godino, Sergio Ceballos de la Torre y Miguel Angel Gil Camacho ‘Mikel’; componen el equipo de organizadores del I Festival de Cortometrajes  Shorty Week.

Shorty Week. Está organizado por Proyecto Ásilo, Producciones Varadas, la web CineYearFPY Productions, la agencia de publicidad Tooblup, y colabora el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María a través de El Puerto Film Office.

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Cartel de la primera convocatoria del Festival.

El ShortyWeek es un festival de cortometrajes destinado principalmente a encontrar y dar espacio a los nuevos talentos. Hablando con Mar Rascón, webmaster de CineYear y una de las organizadoras del festival, comentaba sobre cómo surgió la idea... «--Mikel Gil y Sergio Ceballos habían hecho ya una serie de cortometrajes con su  productora ‘Producciones Varadas’, y veían que en la gran mayoría de festivales siempre había una serie de cortos que acaparaban las secciones oficiales o los puestos finalistas, pero que muchos cortos que igual tenían un interés alto no llegaban a tener la oportunidad de que el público los disfrutara. Así que, pensaron en hacer algún día un festival de cortos que pudiera dar la oportunidad a todos aquellos que no la tenían. Con esa idea, un día surgió el ofrecimiento de algunas instalaciones hoteleras de la ciudad, y eso fue lo que hizo que, con un soporte físico donde comenzar a trabajar, se lanzaran a poner en marcha el festival.»

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Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca, el espacio para la Sección Oficial.

Bajo una filosofía de festival low cost el I Festival Internacional de Cortometrajes  ShortyWeek comparte formato con el consagrado festival de música independiente MonkeyWeek también celebrado en la ciudad unos meses antes. El concepto de showcases del MonkeyWeek, se traslada al ámbito del corto, llamando a cada local de proyección ‘Bar-aderos’, que consiste en una red de locales asociados en los que se proyectarán todos los cortos participantes en el festival, más algunos seleccionados.

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Recepción del alcalde y concejal de Turismo a parte de la organización del Festival, el pasado martes en el Ayuntamiento. De izquierda a derecha Mikel Gil, Mar Rascón, Enrique Moresco, Sergio Ceballos y Raul Capdevila.

Mar Rascón también comentaba sobre el objetivo principal del festival... «--Nuestro objetivo principal es el de dar valor a la idea por encima de la producción. Es decir, en la actualidad es más sencillo grabar un corto pues tenemos medios al alcance de todos, la calidad en la grabación ya casi no es un problema, pero un cortometraje es algo más que grabar, es crear de la nada una historia, por eso queremos premiar la idea y su puesta en práctica, su capacidad para filmarla. Con el ShortWeek queremos ser una nueva forma de festival de cortometrajes, no sólo queremos premiar, sino también crear una red en torno al cortometraje, festivales de cortos hay muchos y de muchas temáticas, pero nosotros queremos compartir, aprender, conocer y ser parte de este medio audiovisual quizás poco valorado. Por este motivo, además durante el festival, habrá conferencias, exposiciones, talleres y un punto de encuentro para realizadores tanto profesionales como amateurs».

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Mar, Mikel y Sergio, en los inicios del proyecto. Luego se sumarían Irene y Migue.

En definitiva, el "Shorty Week" tiene la finalidad de, promover el cortometraje como medio de expresión, y por lo tanto, parte de nuestra cultura. Dar oportunidad a la difusión de los trabajos de nuevos talentos. Acercar al público el mundo del cortometraje a través de diferentes actividades. Posibilitar, a través de este formato, la contribución a la mejora del mundo en que vivimos. Divertir y divertirse y disfrutar con lo que hacen. El plazo de inscripción finaliza el 30 de noviembre de 2013 y ya se han superado las 300 cintas presentadas al I Festival Internacional de Cortometrajes Shorty Week. Aquí se pueden consultar las bases para participar. La recepción de cortos de hasta 9 minutos de duración se está haciendo a través de la plataforma Movibeta. Hay premios a la mejor comedia, al mejor guión, a la mejor animación, al compromiso con el entorno e incluso al ‘making off’, además de los dos mejores trabajos elegidos por el jurado (2000€ en premios). Para ver detalladamente todos los premios, puedes hacerlo pulsando AQUÍ.

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TRES LÍNEAS BÁSICAS.

Sección Oficial. Se proyectará una selección de los cortometrajes presentados al concurso, en sesiones públicas y gratuitas en el Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca de El Puerto de Santa María. El día 25 de enero se proyectarán los cortos ganadores y se celebrará la ceremonia de entrega de premios.

Punto Shorty. Centro neurálgico del festival situado en el Hotel Santa María de El Puerto de Santa María en el que se realizarán debates, coloquios, charlas, exposiciones y puntos de encuentros entre personas vinculadas al mundo del cortometraje, centrándonos en el aprendizaje para la gente que comienza en el tema audiovisual. También será un punto de información del festival para todos los que quieran visitarnos.

Red de BARaderos. Paralelamente, los días 24, 25 y 26 de enero se proyectarán en otros locales situados en el centro de El Puerto de Santa María cortometrajes que no participen en la sección oficial, dando así oportunidad a los creadores de difundir su trabajo aunque no hayan sido seleccionados. Uno de ellos será el Palacio de Araníbar, sede de la Oficina Municipal de Turismo, uno de los patrocinadores a través de El Puerto Film Office.

El día 26 se cerrará con una reflexión pública sobre el transcurso del festival y nuevas proyecciones de cortometrajes en los locales del centro de la ciudad. Si quiere participar y saber más sobre el festival, puede visitar su página Web: shortyweek.com  /Texto: Oscar Vela Peris.

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Cuando el mago apaga la vela, la oscuridad amedrenta al rey. El oráculo, la adivinación, las justas medievales, la moneda al aire, la dirección del viento o la iluminación divina, juegos físicos o juegos mentales, el diálogo con lo oculto, la alucinación de la seta, los fantasmas y los espíritus; ¡espera, espera que le pregunto a los dioses qué debería hacer! Los juegos de mesa proceden de ese galimatías en el que la humanidad siempre se ha visto inmersa; el ajedrez no es ajeno a este origen y su aparición en Europa, en la península ibérica, en los tiempos de los reinos cristianos y musulmanes, recoge sin duda esa antorcha de los tiempos arcanos. A finales del siglo trece nos imaginamos el siguiente diálogo entre Alfonso X el Sabio (ver nótula 1000 en Gente del Puerto), fundador de El Gran Puerto de Santa María  y Moisés, uno de sus desconocidos traductores:

—Mi Rey. ¿Qué queréis? —Quiero algo que llene mis días, algo que me recuerde que hay vida más allá de las persecuciones y las guerras. —Tengo lo que me pedís. Lo he visto en Fez y en las soleadas tardes de Marrakech. Puede verse, también, bajo la luz blanca de la luna en las noches claras del desierto, a gentes embelesadas, embrujadas por la atracción fatal de su geometría, desde el Atlas hasta la misma Persia. —¿De qué me habláis, traductor? —Os hablo de un maravilloso juego que es como la vida misma, como el alma de la tierra. De un juego que simula las miserias y la astucia de la gente, que enfrenta a reyes y guerreros y estimula el seso, más allá de la ventura. De un juego que puede absorber todas las horas del día, tal es su profunda complejidad. De un juego cuya belleza es inigualable, pues la simplicidad de la simetría de su tablero y las reglas sencillas de los movimientos de sus piezas dan paso a una explosión de tácticas y sacrificios y movimientos como jamás hayáis visto. –¿Y cómo se llama este juego tan peculiar? ¿Por qué no lo conozco? ¡Habla, traductor, en nombre de tu fe hereje!

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Moisés, el traductor desconocido, suspira ante la insistencia de Alfonso; sabe que tarde o temprano, él o sus descendientes volverán a marchar a otras tierras. Los reyes cristianos ponían las guerras en la península ibérica; ellos y sus reinas y sus consejeros y sus ejércitos con sus caballos y caballeros. Y en cada castillo una torre que parecía inexpugnable dominaba el paisaje; la península era un tablero jugado a varias bandas: cristianos contra musulmanes y judíos que aún podían establecer relaciones con la corte cuando no eran perseguidos, instigados por las proclamas papales o de los reyes de turno. En medio de tan desolador paisaje, Ramon Llull, un adelantado de su tiempo, escribía sus filosofías y sus artes magnas y sentaba unas bases lejanas, pero ciertas, para la teoría de la información computacional de donde beberá la incipiente ciencia de la inteligencia artificial a mediados del siglo XX.

ramonllullEl ajedrez trajo consigo un modelo de sociedad, un modelo de conocimiento y un pasatiempo que se tornó a llamar «real» (de la realeza, por supuesto) que reflejaba una gran metáfora de la situación del momento. Lo habían dejado los árabes en la Europa meridional y lo jugaban tropas y cortesanos y reyes. Frente a los otros juegos, era paradigma de la razón, de la inteligencia y así lo entendió el rey Alfonso. En ese diálogo entre un rey que busca conocimientos de sus vasallos herejes, en medio de esas guerras que se hacían en nombre de la fe, el rey y sus traductores terminaron, hacia 1283, el Libro de los juegos, ajedrez, dados y tablas, una recopilación, podríamos decir, de actividades ociosas permitidas por la gracia divina. El libro, como muchos otros que salieron de manos de los traductores de la corte alfonsina, procedía de obras árabes hechas tiempo atrás. Los traductores transmitían la cultura y el conocimiento que traían los árabes del norte de África y más allá hacia oriente, de Persia y la India y hasta de la antigua China, a una península que se había pasado demasiado tiempo absorbida en las guerras y en las inopinadas consecuencias de la misma gracia divina que permitía algunos juegos.

...continúa leyendo "1.924. ALFONSO X. La inteligencia y la suerte."

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Mas de 70 años de vida tiene la bodega de Obregón que hoy regenta Manuel González Verano. La fundó su tío abuelo José Luis González Obregón en 1935. Ahora la cuarta generación está ya en el negocio, sus hijos Manuel, Jaime y Álvaro.  Con vinos premiados en Australia y Chicago, y una taberna, en la calle de la Zarza, que pasa por la más antigua abierta hoy en El Puerto, son almacenistas de bodegas Lustau, pertenecientes al Grupo de Bodegas Caballero. Además son criadores y expedidores, con sus cerca de 200 botas, con lo que no solo proveen de vino a los grandes sino que tienen su elaboración propia de lujo: amontillado, palo cortado, fino, cream, oloroso, pedro ximénez y VORS (Very Old Rare Sherry), sin olvidarnos del Cacao Obregón. Lamenta la falta de ayuda para el Vino Fino. El pasado 6 de enero el New York Time calificaba su bodega como ‘tesoro’, en una pieza redactada por el periodista Geoffrey Gray, tras su paso por El Puerto.

tarifa_obregon_puertosantamaria¿Al Vino Fino se le cría y se le cuida como a un niño chico? --Cuando se pasa del mosto al vino, cuando le quitamos ‘las lías o heces’ es como si le cambiáramos los pañales a nuestro vino. Aquí, entendemos por ‘fino’ a alguien de fuera que habla marcando las eses y se expresa en un correcto castellano. ¿El Fino es un vino que cae bien y se expresa mejor? --Por eso mismo es el tipo de vino más elegante que existe en el Marco del Jerez. Es como un tío finolis. A través de la marca Lustau, de la que Vd. es proveedor con los vinos que cría, sus caldos fueron premiados en Chicago, en Australia. ¿Qué le transmiten a Vd. sus vinos en la intimidad? --Emoción, placer. Es que es un vino que no está ni bien tratado, ni ayudado, ni subvencionado por las administraciones. Bodegas Obregón lleva 70 años almacenando vinos y brandies, con soleras que son ya abuelas y bisabuelas… --Y los hijos, nietos y biznietos de quienes venían por aquí lo siguen haciendo para trasegar a sus gaznates el Fino ‘en rama’ de El Puerto. El Cacao Obregón. ¿En que momento aconseja tomarlo, Manuel? --Es un licor ideal para los postres, que acompaña a los dulces y pestiños en Navidad. Cuando escaseaba el azúcar, se usaba para endulzar el café. ¿Cuál es su primer recuerdo de una bodega y de una copa de Vino Fino? --En Jiménez Varela, en la calle Alvareda, al probar el Fino Jardín: se me quedó impregnado el aroma que aún perdura en mi olfato.

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Aquí, en la taberna de la calle Zarza, se escuchan unos cantes los domingos… --Pero no son profesionales. Toman su copa y se animan y salen cantando por bulerías, seguirillas, …; hasta alguno canta un cuplé. En su casa se bebe el vino en rama, sacado directamente de la bota. ¿Cuántos clientes fijos tiene Vd. en la taberna de la  la calle Zarza, y cuanto vino se consume al año? --Más de cién amigos, desbordándose los sábados la asistencia, que se beberán en un año unos 6.000 litros de vino: sobre unas 400 arrobas. ¿Algunos útiles de bodega que todavía siguen en activo en su casa? --La cadena para lavar botas; la canoa para trasegar los vinos; el decalitro para medir el alcohol cuando se encabezan los vinos; el envasador para trasegar los vinos que están en las botas de ruedo; la jarra para medir el trasiego, … /Texto: José María Morillo. /Fotos: Valeska Idarraga.

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El nuevo menú degustación de Ángel León en 'Aponiente' se convierte en un recorrido por los clásicos gaditanos como las tortillitas de camarones, la caballa en adobo, los muergos y hasta un homenaje, con atún disfrazado de jarrete de ternera, al Campero de Barbate. La comida se acompaña con once vinos de la provincia, la mayoría jereces

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El Chef del Mar. /Foto: Pin it

El primer actor en salir a escena es un fino en rama de las bodegas Gutiérrez Colosía. Juan Ruiz Henestrosa, somelier de Aponiente, producto destacado de la Escuela de Hostelería de Cádiz, lo sirve en copa grande, así el color del vino parece brillar más. Es como si Ángel León, nada más empezar, quisiera marcar el camino: Estamos en El Puerto de Santa María y con algo de la casa te damos la bienvenida.

Aponiente está más luminoso. Las paredes ahora son de un verde pastel que te recuerda el color del mar. Del primitivo salón si sigue en la pared una escultura de una manada de peces. Los camareros van enchaquetados, en negro. Como detalle de modernidad unas corbatas muy finas. En la mesa no hay cubiertos, ni pan, ni picos, sólo unos rectángulos como de mármol beige que recuerdan, por su aspecto y textura, a las piedras ostioneras. El Chef de Mar, 35 años, una estrella Michelín, mejor Jefe de Cocina el Año,  premio al mérito turístico de la provincia, acude a cada mesa a explicar su obra, sus 19 guiños a Cádiz que constituyen el nuevo menú degustación que ha puesto en marcha el restaurante en octubre y que estará vigente hasta el 1 de diciembre cuando cierren por vacaciones para preparar la temporada de 2014.

"Dulce como la mar", uno de los platos de la carta. La originalidad es que el cartucho que envuelve a unas gambas marinadas en cítricos está hecho con un tipo de placton llamado Isocrisis que es dulce. 

En un papel parafinado, como en los almacenes antiguos, el camarero de corbata finita te trae una loncha de butifarra y otra de morcilla. No hay carne de cochino, están hechas con uno de esos pescados que todavía no han subido al estrellato, la lisa de estero. El cocinero aprovecha su alto contenido en grasa para hacer embutidos. Uno se queda con la duda de si en un estrella Michelín se come con las manos, pero como no hay cubiertos y en estos sitios los camareros no se equivocan allá voy.  En una mesa que tengo junto a mí, almuerza una joven pareja. El,  es cocinero profesional y a veces de la emoción con lo que come y bebe casi se levanta de la mesa, como en los partidos de furbo, cuando ves un recorte casi aflamencado del gran Iniesta. Observo que ellos tampoco usan el tenedor. Yo lo mismo…Meto mano también con los deos a un cartuchito con una especie de doritos. Son para mojar en una brandada de pescado (mezcla de patatas con pescado). El puré sostiene dos pequeños canutillos que son una de las joyas del almuerzo. Son dos delgadas láminas de patata frita que envuelven una mayonesa de placton. Al comerte la patata, que forma una especie de brick de pasta crujiente como los que te ponen en los bares, pero pequeño, tienes una explosión de sabor a mar en tu boca provocado por la mayonesa. Casi no hay tiempo para reaccionar. Otro amable señor de corbata finita se acerca con un cofrecito. Se abre y dentro hay otro modesto, es como una versión del cuento de la Cenicienta pero en sardina. El cofre tiene un pequeño lomo que ha sido asado sobre huesos de aceituna, otro de los descubrimientos de Ángel León, el de utilizar este desecho como alimentador del fuego en las barbacoas.

Juan Ruiz Henestrosa se acerca de nuevo. Se exhibe manzanilla Pastrana de Sanlúcar. Lleva el apellido de pasada. Para los entendidos significa que ha estado más tiempo reposando en esa siesta que viven los vinos de Jerez en las bodegas…y así salen luego. Te colocan en la mesa un enigmático plato vacío. Vuelvo a mirar a la pareja de enfrente. ¿Que se hace en un restaurante de postín cuando te ponen un plato vacío? El propio León aparece por la puerta como en los grandes momentos, cuando en el circo salen los trapecistas.  Porta una bandeja de más de medio metro de largo y sobre ella hojas verdes. En medio, como la grandes estrellas, una rubia…una tortillita de camarones, la estrella más fina de Cádiz.

La tortillita de camarones de Aponiente.

Tras dos años de trabajo, de darle vueltas, Aponiente se ha atrevido a rendir homenaje al plato fetiche de la gastronomía gaditana. Han preferido el clasicismo, harinas de garbanzo y de trigo para la masa. La sacan finísima, casi transparente, casi no existe vista de perfil.  La fríen con muy poco aceite y la innovación de Aponiente consiste en que los camarones, crudos, se ponen en la tortillita cuando esta acaba de salir del fuego. Al plato vacío llega otro visitante. Es un minúsculo mollete. Está relleno de coñetas, un nombre que reciben en Cádiz, medio de cachondeo, los cangrejos que se esconden por las piedras de las playas. Otro pobre, que hasta ahora sólo había actuado en un canasto de mimbre frente al Bar Merodio, elevado al estrellato. Cuando le das el primer bocao tienes cierta sensación de estar comiéndote uno de esos divinos molletes con pringá de las ventas de Cádiz, pero en marinero. Una mezcla celestial entre desayuno de venta y plato de marisco en 'El Chirri', el sitio del Puerto donde mejor cuecen el marisco. Se lo comento al chef del mar. Sonríe. Le gusta que la gente le diga que sus platos le traen recuerdos. Sabe que su cocina es mucho de sensaciones.

Por fin uno de los camareros de corbata finita me trae una cuchara. Henestrosa aparece con el fino Antique de las bodegas Fernando de Castilla de Jerez. No puedo evitar cierta expectación. He leído el guión de la comida y he visto que sale a escena el adobo. Mi gran sueño hubiera sido nacer en el Freidor de Las Flores 2 en vez de en el hospital Puerta del Mar, pero mi madre prefirió tenerme allí… las cosas de las madres. Ángel León la presenta en escena: Caballa en adobo.

No se esperen fritura de esas gordas, como las del Bar Navarro de Sanlúcar que tanto le gustan al periodista Pepe Ferrer. Un trozo  de lomo de caballa aparece aparentemente cruda  y acompañada de un puré verde realizado con sus higaditos e interiores, lo que tiramos normalmente del pescado.  Al acercarte aquello huele a adobo y cuando te comes la caballa, tierna, ligeramente durita, no tienes la sensación de estar comiendo pescado crudo, el toque del vinagre de Jerez, el adobo, se te aparece como por milagro.

La caballa en adobo, versionada por Ángel León.

Empiezan los toques de cachondeo gaditano de León. El cocinero de al lado y la novia se ríen al ver llegar unos huevos “benedictine” (un plato de fama internacional que se toma en los hoteles de tronío). Pero  en verdad no son huevos benedictine. Los finos de todo esto le llaman a estas cosas “trampantojo”. Para mí esa palabra suena a marca de paños de cocina. Yo creo que lo hace Ángel León es Carnaval de Cádiz pero en cocina. Así disfraza a unos huevos de choco de huevos de gallina, cubiertos por una sutil crema de sabor redondo, de las que sabe a todo a la vez, su versión marinera de la salsa holandesa. Ha llegado el pan y no me resisto a rebañar… ¿Se podrá rebañar en un estrella Michelín?. Miro pa un lao, pa otro, y innn, rebañazo de notable alto.

Como está el pan de Aponiente, por cierto. Lo hacen ellos mismos, bajo el cuidado de Juan Luis Fernández, otro tesoro (apunta Junta de Andalucía) salido de la Escuela de Hostelería de Cádiz.  Te ponen tres cachitos. Uno de pan como de pueblo, con una corteza como las teleras de Alcalá, pero en sublime. Al lado, un pan de algas y para terminar una focaccia (unos panes con sabores típicos en Italia) de camarones…para comérselos a besitos…y luego a bocaítos.

La cosa sigue con unos langostinos en gabardina, sólo que la gabardina está hecha de algas y no hay fritura, y otro homenaje, ahora a las papas con choco. Para acompañar al summun de los guisos marineros en versión Aponiente me ponen un buchito de un amontillado de Lustau. La papa va en una laminita puesto sobre una especie de empanadilla rellena del choco. En el caldo, una obra de arte, es donde se te aparece, enterito, el guiso que te preparaba tu abuela en esos días en que el cielo estaba oscurito. Otro recuerdo, otro paseo por los sabores grabados en las cabezas infantiles.

Papas con chocos en Aponiente.

A la mesa llega el plato más carnavalesco de toda la comida, una ostra, una ostra que no existe. Su sabor ha sido calcado con plancton, un plancton de color oscuro, en el que Ángel León, con la colaboración de la Universidad de Cádiz y la empresa privada llevan años trabajando. El plancton disfrazado de ostra vale por si sólo la experiencia. Si existe el orgasmo gastronómico, aquí llegó, como la primera vez que probé la sopa tomate de Las Golondrinas de Puerto Real.

Consciente del momento, Juan Henestrosa propone en el menú  un lingotazo de Vodka para borrar de tu mente la ostra que no existe. Hay que olvidarla para poder sumergirse en nuevos sabores. Siguen los platos: la sopa yódica, un recuerdo al ajo blanco, el dulce como la mar otro juego científico de León en el que aparece un plancton de sabor dulce que han descubierto en aguas del Atlántico y una sopa que hace con mejillones de Conil en un caldo muy ligero al que añade picante para realzar los sabores. Otro momento estelar, en forma de muergo de Puerto Real. Es el hermano pobre de las navajas gallegas. Aquí, los muergos, los tenemos tan poco valorados que se les utiliza sobre todo como cebo para pescar, una lástima porque con ajito, perejil y un toquesito de vino fino enamoran.

Ángel León lo viste con un plato largo de cerámica. Allá va el muergo. La gran sorpresa viene en cazuela, en un plato con aspecto de migas adornado con unos pequeños ñoquis de patata. Las presuntas migas son en verdad todo lo que tiramos de los muergos, lo negrito del muergo, por decirlo de alguna manera. El guiso impresiona. La primera sensación, cuando lo hueles y le das el primer bocao es que estas comiéndote uno de esos benditos guisos de higaditos de pollo, como los que todavía tiene Er Beti. Pero luego, en el segundo, en el tercer bocao, el mar se hace presente. Segundo rebañado de la noche. El plato es tan diferente que Juan Henestrosa pone dos vinos para vivirlo. Para el muergo, “Florpower”, aunque el nombre suene un poco rarito, es un vino espumoso elaborado bajo la dirección del Equipo Navazos, que son como los Leonardo Da Vinci de los vinos de Jerez, los que lo están colocando en la élite de los que buscan lo exquisito. Para elaborarlo se toma como base una manzanilla de Sanlúcar, y de ahí su alma gaditana. Para los interiores del muergo, la idea es tomarse un amontillado de larga crianza de Bodegas Tradición.

Va llegando el fin por la mesa aparece otro pobre de Cádiz, la raya o la temblaera. Un día vi el cielo cuando en Casa Perico me pusieron también los higaditos de la temblaera fritos. Aquí el equipo de León lleva a cabo un trabajo de filigrana ya que le quitan a la raya su principal obstáculo gastronómico los cartílagos duros que cruzan su cuerpo. Para convertir a la raya en reina por un día, León la sumerge en “meniere” la misma salsa que los franceses diseñaron para honrar el lenguado, el finos lomos de las mesas elegantes.

El plato de raya.

Pero el cocinero que pasea el nombre de Cádiz por todo el mundo quiere terminar con un guiño a uno de sus poetas del pescado preferidos, a Pepe Melero y el Campero de Barbate. En su honor Aponiente sirve otro pescado carnavalesco, otro pescado disfrazado, unos trozos de atún, guisados como un jarrete de ternera, una especie de carne en salsa pero sin carne, como aquellos garbanzos como conejo de Trebujena, pero con estrella Michelín. El plato emociona, el atún está en un punto milimétrico y la salsa sabe a mar y sabe a tierra, te recuerda a esas salsas sublimes de “carne en sarsa” de los bares de la Sierra de Cádiz pero a la vez te recuerda al rojo de Barbate. Juan Henestrosa le pone para salir a escena otro oloroso de El Puerto de Santa María, seleccionado por Lustau.

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