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robertoromeromiura_puertosantamariaCocinero de postín, divulgador de platos de nuestra tierra, investigador de nuestros sabores, este portuense, hijo de Roberto Romero Laffite (nótula de Conservas Sur, núm. 333), nieto del Marqués de Arco Hermoso y descendiente de Cecilia Bölh von Faber, se desenvuelve por la capital del Reino de España con un amplio bagaje en  cocina andaluza. Tiene arte. Y tiene abierto el restaurante Foccolare, en pleno Barrio de Salamanca madrileño.

Roberto Romero Miura nace en Sevilla, aunque al poco tiempo su familia regresa a El Puerto. Culminados sus estudios, se traslada a Madrid, donde cursa estudios de técnico especialista en comidas y bebidas en la escuela Sol, dirigida por Emilio Gómez Calcerrada. Durante este periodo, realiza prácticas en el restaurante Lúculo, tanto en cocina como en pastelería, bajo la dirección de Ángel García. Terminados los estudios, regresa a El Puerto, donde se hace cargo de la cocina de Pasta Gansa durante dos años.

ceciliabohlvonfaber_puertosantamariaSe trata de un restaurante italiano, situado en una casa señorial dentro del casco antiguo de la ciudad. Posteriormente instala su primer restaurante, La Olla , durante un año. (En la imagen, un ancestro de Roberto, Cecilia Bölh von Faber --Fernán Caballero--).

Luego se trasladaría a Sevilla, donde ejerce de jefe de cocina en Midas, por un periodo de dos años, continuando su labor en Sabina, restaurante de referencia en la capital andaluza a lo largo de cuatro años. Finalmente se instala en Madrid, abriendo el restaurante  Foccolare, en la calle General Pardiñas, núm. 40. Esto sucede en mayo de 2001.

«Elegante y discreto restaurante en el que Roberto Romero ofrece al público de Madrid una carta básicamente andaluza: los pescados ocupan un lugar importante. Chocos, corvina, urta, rape... Las mejores tortillas de camarones, doradas, ligeras y crujientes, como una filigrana con marcado sabor a marisco. Así son las tortillas de camarones que prepara Roberto Romero en su restaurante» (Julia Pérez. Guía de Madrid. ABC).

arcohermoso_galeria_puertosantamariaENTREVISTA.

(En la imagen de la izquierda, galería de la planta superior de la Casa Palacio del Marqués de Arco Hermoso, en calle Durango, antes de ser desmantelado. Sobre una pianola, un cuadro atribuido a Pablo Legot, "Adoración de los Reyes Magos" de la Escuela Sevillana --Siglo XVII--. (Del libro ‘Casas Señoriales de Andalucía’ de Patricia Espinosa de los Monteros. Ed. Cartago. 1998.  Foto: Francesco Venturi)

El Puerto, Madrid, Sevilla, un buen triángulo para comer donde Vd. se ha desenvuelto profesionalmente. Ya va para tres años con esta aventura madrileña de Foccolare. ¿Por qué Madrid?
--En Madrid hay sitio para todo y para todos. Además, como dicen los taurinos, para triunfar hay que hacerlo aquí, y Foccolare está a 5 minutos de Las Ventas.
De donde le viene su afición por la buena mesa, de dar de comer a los paladares más exquisitos?
--En mi casa se ha comido siempre bien. Y ya que había que trabajar, ¿en que mejor que en algo que me gusta?  Además la satisfacción del comensal es inmediata, como se les puede ver en la cara.

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Con su padre, Roberto Romero Laffite, paseando por una dehesa.

El mejor piropo a sus platos ha sido …
--Una niña a su madre: “Mamá, estas croquetas están mejores que las de la abuela”. Le responde la madre a la niña: “Como se entere tu abuela…”
Confirme o desmienta: El Tocino de Cielo que Vd. hace, más que de cielo es Inter planetario. . .
--Y si no lo suscribo yo. En Focolare hay mucho y buén vino de la tierra, y el tocino de cielo está a su altura.

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Tortillitas de camarones y ortiguillas, en Foccolare. «En fin pelillos a la mar: a la mar de las ejemplares tortillas de camarones, crujientes y ligeras, que nos vuelven a situar donde queremos estar". (Fernando Point. Metrópoli – El Mundo).

La Infanta Doña Margarita, Ana Botella, Nicolás Redondo, Ignacio y Baldomero de Casa Paco, periodistas y toreros se encuentran entre sus clientes. ¿A la hora de comer, mueren sus comensales por sus guisos, como por ejemplo las habas con chocos?
--El estómago es la parte más débil del cuerpo humano, y si no que se lo pregunten a Aquiles; no fue una flecha, sino una cuchara su punto débil.
Dígame, sus clientes ¿se convierten al portuensismo gastronómico cuando les da de comer una ración de urta como las hacemos por aquí, a la roteña?
--Tenían referencias de los platos probados en la provincia de Cádiz, y aquí han confirmado sus gustos. Se aficionan y se hacen clientes.

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En la imagen, Rabo de Toro deshusado firmado por Roberto. Pero les sugiero pidan unas 'Manos de Ministro' igualmente deshusadas. Deliciosas. "Los guisos son a prueba de fuego de este restaurante madrileño; una prueba de la que sale bien su cocinero Roberto Romero con su rabo de toro, con la perdiz escabechada y, sobre todo, con un plato de lengua que es una maravilla". (Lasheras. La Gaceta de los Negocios).

Lúculo y ya van casi 10 años de Foccolare en Madrid (General Pardiñas, 40), Pasta Gansa y La Olla en El Puerto, Midas y Sabina en Sevilla. ¿Se han enterado sus clientes lo que vale, no lo que cuesta, un plato suyo de chocos en su tinta al oloroso 10RF?
--Quizá sea el plato que más kilómetros ha hecho conmigo y el más portuense. Porque como está bueno de verdad es con 10 RF; lo he intentado con otros vinos, y no me vale ninguno. Pero no todo se usa para cocinar. . .

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La fachada de Foccolare, en General Pardiñas.

Con Vd. Roberto, ¿saben ya en Madrid que nuestra cocina es algo más que dorada a la sal y pescaíto frito?
--Ese es el camino. Con un recetario como el nuestro, hay que ser muy malo o un "esaborio"
La materia prima que le llega desde El Puerto y la zona: robalos, voraces del estrecho, ortiguillas, erizos, traen el olor de la Bahía. ¿Cómo huele El Puerto desde la distancia?
--Huele a nostalgia, y por tanto el olor es mucho más intenso. Se valoran aún más, si cabe, sus gentes, su enclave, sus materias primas y sus vinos, que en Madrid saben distinto.

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Roberto, con una vecina de General Pardiñas, cliente y amiga, en su restaurante.

De Roberto ha dicho el crítico gastronómico Joaquín Merino, habitual de El Puerto: «…el “milagrito” se llama Roberto Romero Miura, emparentado con la familia propietaria de este hierro, y que vio la luz en El Puerto de Santa María, Un pueblo (o ciudad, si lo prefieren los lectores, aunque a mi me gusten más los pueblos) con el que me identifico, donde me encuentro siempre cual pijota en el agua y acerca de cuyos restaurantes El Faro y Las Bóvedas (Hotel monasterio de San Miguel)»


Tiene 94 años. Es conocido por Pepe Guindate por su padre, Abelardo González Franco “El Manco Guindate”. Pepete, como también se le conoce, es el menor de cinco hermanos, hijos de Abelardo González Franco y Manuela Gutiérrez, ambos naturales de El Puerto. Familia de ricos agricultores antiguos de El Puerto, poseían fincas de labor en propiedad y arrendadas, casa grande con granero y cuadras en El Ejido de San Juan, negocios de transporte con carros, tanto de mulos como de bueyes, teniendo en exclusiva el acarreo de carbón de la Serranía de Cádiz a El Puerto. Aunque los abuelos siempre habían vivido de las rentas, la siguiente generación empezó a conocer la decadencia, lo que les llevó a empezar a vender patrimonio y a empezar a tener que valérselas por si mismos.

Pepe nace el 23 de Enero de 1916 y se bautizó en la Iglesia Mayor, Prioral de los Milagros. El primer colegio al que fue era Casa de Rosita, en la Calle Luna, encima del almacén La Giralda. Allí hizo la primera comunión con 9 años, en 1925. Aquel pequeño colegio tenia una directora y sus dos hijas, Rosarito y Paquita. Las tres eran profesoras, las hijas de las niñas y la madre de los niños.

Almacén la Giralda y, en el piso superior, el colegio donde hizo los primeros estudios.

De allí paso a Bellas Artes, con Felipe Lamadrid, y luego a otro con el profesor Ezequiel Hernández, que estaba en la Plaza de Isacc Peral, enfrente del ayuntamiento. Posteriormente pasó a otro colegio con Don Antonio y Doña Leonor, este colegio estaba en la calle Palacios. Ese fue su último centro de enseñanza al que acudiría

Con 14 años se fue al campo, a la Finca Laborda, donde estuvieron 4 años de rentas. Su dueño era José Repeto. Se quitó del colegio un sábado y el domingo le pusieron los calzones empalmaos (antes utilizaba calzones cortos) y le dieron un máquina de recoger heno y ya le fueron poniendo según la faena que iba saliendo en el campo, ya que estaba hecho todo un hombre.

Compro su padre un tractor “Dhery” que le costo 12 mil pesetas, en el año 1928, que utilizaba su hermano mayor Abelardo y Pepe se encargaba de ayudarle para poner la maquina para la siega, de manera que fuese el “jase” funcionando correctamente. El tractor servia para arar, hacer “cohecho” y sembrar. El tractor había sustituido al mulo de toda la vida.

Con 17 años tomo de rentas la finca “La Dehesilla” situada en el término municipal de Rota, en 1935 y en el 1936 se incorporó al Ejército el 2 de Febrero. Se fue voluntario al Depósito de Cría y Doma del Ejercito de Tierra en Jerez de la Frontera, por su conveniencia al estar mas cerca de su casa.

En la foto de cabo en 1938 en Jerez

EL SERVICIO MILITAR Y LA GUERRA.

La tranquilidad que esperaba se rompió el 18 de Julio con el golpe militar y la primera guardia que se hizo en el cuartel le tocó a él hacerla, a la 9 de la mañana. En noviembre del 1938 fue a destinado al Regimiento de Cazadores de Tardix núm. 7 de Sevilla, donde le cogieron junto a otros 8 soldados para formar parte de la escolta del Coronel Utrilla, Jefe de la Segunda División de Caballería, que estaba en Córdoba. Con el estuvo en Córdoba hasta finalizar la guerra, y algunos meses mas. A finales de Julio de 1939 volvió al cuartel de Jerez. En total estuvo en el ejército 3 años y 8 meses, desde Febrero del 36 a Octubre del 39

CONOCE A SU MUJER.

Volvió con su padre a La Dehesilla, a las faenas de la finca. Estando ya en la finca le hablaron de una moza de 16 años que estaba en la finca de al lado, justamente en la cañada de por medio entre las dos finca. Allí fue una y otra vez hasta que consiguió hablarle, le costó mucho trabajo, ella no se fiaba mucho de él porque era porteño. Esta joven roteña que se llamaba Trinidad Peña Benítez era la única hija de una familia de 6 hermanos. Poco a poco fueron hablando y en noviembre de ese año ya se hicieron novios formalmente. Le habló cuatro años y se casaron el 27 de Septiembre de 1943, en plena Feria de Sevilla de San Miguel. En la Iglesia de Ntra. Sra. de la O. Les casó el padre Cristóbal, que era de Arcos. La boda fue rápida y luego tiraron para Jerez en un taxi de El Puerto, de Manolo Rebollo. Les acompañó su cuñado Antonio Gil Muñoz. En Jerez cogieron un tren y se fueron a Sevilla donde llegaron a las 3 y pico. Se alojaron el Hotel Oriente, cerca de la Plaza Nueva. Allí estuvieron 4 días, coincidiendo con la Feria donde fueron varias veces. El festejo de toma de dichos, que se celebraba justo antes de la boda, se llevó a cabo en la casa de la novia que estaba en la calle Castelar, 21 en Rota. Asistieron gente de El Puerto y de Rota, mucha. Un festín por todo lo alto.

Recién casado, a los 2 meses tuvo la calentura del Tifus. "--A los 9 meses y 5 días justo nació mi primer hijo, Antonio, el 5 de Junio 1944. Abelardo, el siguiente hijo nació en el 1947, el año de la explosión de Cádiz y también el año de la muerte de Manolete", recuerda Pepe. Luego nacería Pepe, en el 1949. En 1951 nacerían dos gemelos Manuel y Rafael, Manuel fallecería al mes y pico de nacer. En 1953 tuvieron otro hijo al que llamaron Lolo. La primera hija, Trinidad, nacería en el 1958 y finalmente Loli nació en 1963.

Pepe con su esposa Trinidad

Desde la llegada de Pepe del servicio militar y su reincorporación al campo, su padre delegó en él la responsabilidad de llevar en la práctica la dirección de la finca, las relaciones con los trabajadores y con el personal en general, el control de la siembra etc. Estaban en esta tarea su hermano Manuel y él, pero quien estaba al frente era él.

A CARGO DE LA FINCA.

A principios de los años 50 su padre se va al Puerto y él se queda a cargo de la finca hasta que llegaron los americanos en el 54. La finca de Pepe fue de las expropiadas por el gobierno del General Franco. Aunque no le expropiaron al finca entera, solo parcialmente: de las 300 hectáreas, expropiaron 110. Pepe se trasladó entonces a un rancho que hizo en la otra punta de la finca, en Las Marismas y parte de La Dehesilla, que la siguieron sembrando hasta 1965. Recuerda que costó la casa 32.000 pesetas. La hizo Rebujina y Bartolito, contratistas roteños. La casa posteriormente la fue agrandando haciendo estancias para las vacas, haciendo una pequeña nave para meter los motores bajo techo de uralita, etc.

Los padres de Pepe Guindate, Abelardo y Manuela.

Con 66 años se jubila. Lo tenía que haber hecho a los 65 pero tenía a su cargo a 5 trabajadores y esperó hasta que llego una nueva normativa. Su amigo José Peña Real que era el guardacampo y estaba en la Hermandad de Labradores le arregló los papeles. Entonces se pudo jubilar ya cobrando la pensión. Al cargo de la finca se quedaron sus hijos Pepe y Abelardo. A este último le dio Colonización, unas tierras, y se fue allí, quedando Pepe al cargo de la finca.

Siguió viviendo en el rancho hasta que en 1960 se traslado a vivir a Rota, en la calle Castelar, 21 para vivir el resto de su vida tranquilo. Al campo iba de visita cuando le apetecía. Al principio iba a menudo y poco a poco a poco ya fue yendo menos.

pepeguindate_puertosantamariaPepe tiene una gran familia que se compone de 6 hijos , 17 nietos y 8 bisnietos y otro que viene en camino. De los nietos 12 están ya casados. Pepete sorprende con su gran memoria. Se acuerda de datos y nombres, con pelos y señales, de muchísima gente que ha conocido en su vida. Se conoce los nombres y las medidas de todos los cortijos de la campiña. Es un gran entendido en caballos y distingue los hierros de las distintas ganaderías de Andalucía.

En la actualidad tiene 94 que cumplía exactamente ayer, 23 de Enero de 2010. ¡Felicidades Pepe! (Textos: Javier Ros).

Ver la historia del padre de Pepe, en Gente del Puerto: Abelardo González Franco. El Manco Guindate o El Manco de los Cuatro Mil Reales, pulsando aquí.

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Anzonini_puertosantamariaEn una fiesta que se celebró en Cádiz por los años 1928 o 29, Federico García Lorca, relató que allí estaban los Florida, esto es Los Melu, "Que la gente cree carniceros, pero que en realidad son sacerdotes que siguen sacrificando toros a  Gerión". Carniceros, tablajeros, jiferos, gandingueros, matarifes, cabestreros, mozos, porteadores, carreros de todos los mataderos municipales de la Baja Andalucía han sido los forjadores de  este imponente tinglado que es el arte flamenco, en cualquiera de sus vertientes. Cuando yo, por los años 70 organizaba la Fiesta del Cante de los Puertos, no enviaba los carteles y los folletos a los Ayuntamientos de la zona, sino a los Mataderos Municipales. Precisamente porque allí estaban los destinatarios de esas proclamas y no en las oficinas, ni en los despachos de los alcaldes, de los secretarios, de los concejales...más que nada porque no los tiraran a la .papelera sin oficio ni beneficio para nadie. Los  carteles y los folletos eran enviados a donde tenían que ir. (En la imagen, Anzonini, y a la derecha su mujer, María de los Reyes Suárez, conocida como María 'La Churrasca').

No hace mucho tiempo, cuando uno observaba una reunión flamenca, podía apreciar que sus oficiantes eran los mismos que había visto en el matadero, o en un reñidero de gallos, o en la cuadrilla de un torero, o el torero mismo. Y es que son gentes con un sentido polivalente de la vida. Sus modos y maneras los tenían atados al ritual de la tragedia, de la sangre, de la muerte, de formas muy diversas, pero todas ellas revestidas de arte.

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Anzonini, bailando al centro.

Siempre han sido proclives a ser sedes de las más gloriosas y espontáneas reuniones flamencas, las tiendas del Matadero, o las de las Plazas de Abastos comarcanas. Y es que, acabada la jornada, eran inevitables los cónclaves de gente que lo mismo apuntillaba novillos o toros mansos en la manga ignominiosa, que se apuntillaba la madrugada con una siguiriya, o, en un rapto excelso e increíble ,daba una vueltecita por bulerías y se volvía a sentar, como si tal cosa.

anzonini_malcala_2_puertosantamariaA Anzonini, siempre lo recordaré subiendo y bajando las escalerillas del carro de la carne, después de haber descolgado de un garabato media vaca y echársela encima, sobre la capucha de muselina morena y saco, tinta en sangre, y llevar el cuarto del animal a un puesto de la Mercado de la Concepción. Y eso una y otra vez y así todos los días. (En la imagen, Anzonini, dibujo de M. Alcalá).
El Matadero viejo de El Puerto, el venerable edificio de finales del XVII, obra de Francisco de Guindos, fue crisol de muchos cantes y bailes y testigo impasible de ambiciones taurinas, alguna de las cuales cuajaron con notable éxito y de las que ha quedado perpetua memoria.
La estirpe de los "Titi", Bermúdez de apellido, los López, apodados "Tabares" los González Monje, por sobrenombre "Villegas" y un sin fin de gente flamenca tuvo su sede y su menester en el Matadero portuense. Y precisamente de la estirpe de los "Titi", era Manuel Bermúdez Junquera, por apodo "Anzonini de El Puerto", que nació en 1917, y se crió en la Plaza de Abastos, entre las tablas de carne, las tiendas de Enmedio, Milindri, Rábago, Las Delicias, el Cafetín, Los Pepes y el Matadero.

anzonini_malcala_1_puertosantamariaAnzonini, nunca pude saber de dónde le vino el apodo, rubio, con los ojos azules, tenía facciones típicamente gitanas, a pesar de ello.     Su estatura extrema, su delgadez, daban prestancia a su figura que se crecía, nada más cuadrarse y alzar los brazos, con una majestuosidad increíble. Por su rostro siempre desencajado, sobre cuya frente campeaba un mechón rizado de pelo, la boca huérfana de dientes, pasaban las memorias de sus gentes y de lo vivido. Sus pies paseaban, en un espacio mínimo, un baile rodado por los siglos, doméstico, casero. Nada había estudiado en él; todo era improvisado e irreflexivo. Pero también hondo, como un pozo sin fondo. Y es que en su baile surgía , como de un manantial inagotable, lo ancestral y genéticamente guardado en las entretelas de su persona. Ni había en su porte impostura, ni fingimiento, ni afectación, ni jactancia. Aparecía su baile sin aditamentos ni ropajes espurios, creadora e inconscientemente apegado a la tradición, legítima y genuinamente antiguo. (Otro dibujo de Anzonini, Anzonini del Puerto’, "quant à lui, dansait dans sa cuisine et cuisinait en dansant". Realizado por Miguel Alcalá).

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Manolito de la María, Anzonini del Puerto y Paco del Gastor. En la fotografía, tomada en Madrid en 1964, aparece a la derecha el guitarrista flamenco Francisco Gómez Amaya, más conocido como Paco del Gastor, nacido en Morón de la Frontera en 1944. Sobrino de Diego del Gastor, fue el primero de la dinastía de los Gastor que se instaló en Madrid para ser guitarrista profesional, donde trabajó en los tablaos El Duende y Torres Bermejas. Comenzó su camino, antes, en la finca de Donn Pohren, acompañando a cantaores como Antonio Mairena, Juan Talega, Manolito de la María (en la izquierda de la imagen), Fernanda de Utrera o Perrate. En Madrid fue acompañante a la guitarra de Bambino, actividad que alternó con giras junto a Lola Flores, Fernanda y Bernarda de Utrera, Chano Lobato, Miguel el Funi… En la actualidad y desde hace más de 12 años es el acompañante fijo de El Cabrero y enseña guitarra en el conservatorio municipal de Morón de la Frontera. Phil Slight (Nueva Zelanda, 1932) se estableció en Málaga en 1961. Su amistad con Donn Pohren le abrió las puertas al flamenco de Morón. En 1964, Phil compartió pensión en Madrid con Manolito de la María, Anzonini y Paco del Gastor, cuando formaban parte del cuadro flamenco de la Peña Los Gabrieles de Pohren. (Foto Phil Slight)

Pero, además y por encima, Anzonini era un virtuoso de los pitos, con los diez dedos, que ponían el ingrediente preciso, el condimento adecuado y medido a su baile. De sublimes pueden calificarse los chasquidos de sus dedos, a compás. A nadie he visto tocar los pitos con la precisión y destreza de Anzonini. A nadie.
Jaleador ingenioso y oportuno, cantaor por bulerías y soleares y conocedor de un sin fin de cantes, su casa portuense de la calle Pozuelo 21 se convirtió en el santo lugar común del flamenquerío. Por allí pasó todo el cante, todo el baile.

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Un fotogénico Anzonini del Puerto retratado en Lebrija junto a Fernanda de Utrera (1981). Flamenco Project

Su mujer, María de los Reyes Suárez, con la que se había casado muy joven, compartía la afición y las consecuencias. Hija de Salud Suárez Montoya cantaora de fuste y sobrina de María Suárez Montoya, "La Guapa", bailaora de tronío, María la de Churrasca, como se la conocía, vio cómo un mal día a Anzonini lo arrancaron de su primitivismo atávico, lo colocaron en Madrid, en el Tablao de Los Canasteros y, luego en las Cuevas de Nemesio. Se lo llevaron con Pepita Campos, otra bailaora, ya viejecita, de El Puerto. No obstante, merodeó, e incluso se asentó algún tiempo, en Morón donde se convirtió en maestro de baile, y oráculo flamenco, cosa que también hizo, durante una corta etapa en Nueva York, hasta que recaló por Marbella donde puso una tabla de carne. Allí, una pelagarta extranjera lo terminó de arrebatar para siempre. Pero María, su mujer, fiel, amante desmedida, le dio piadosa sepultura en El Puerto. Anzonini murió el 17 de septiembre de 1983. Desde entonces se ha confundido con su tierra, en un pedazo tan chico, como el que le bastaba para bailar. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Portuense y con solo 15 primaveras en su haber, Abel Garrucho Pastor tiene claro cual es su sueño. "--Me gustaría llegar a ser profesional, aunque soy consciente de que sólo unos pocos llegan a vivir del billar". Su afición empezó a fraguarse hace tan solo dos años, de forma casual. "--Fui con mi padre a un local en el que había una mesa de billar y nos enteramos de que había un club".

Ahí empezó su andadura por distintos torneos, hasta que con su victoria en el campeonato andaluz de billar libre y gracias al apoyo que le brindó Juan de los Reyes, director de árbitros de la Federación Andaluza de Billar, el máximo organismo federativo español se fijó en él y le envió al Centro de Alto Rendimiento (CAR) Infanta Cristina de Murcia para realizar junto a otros diez jóvenes una prueba. Sólo tres de ellos la pasaron. Abel fue uno de ellos, y hoy, la Federación Española de Billar se hace cargo de todos sus gastos de manutención y alojamiento, con el objetivo de mimar a los que pueden ser futuros campeones en la disciplina.

abelgarrucho_sub17_puertosantamariaSu gran oportunidad para demostrar su valía llegó con la celebración del XIX Campeonato de España de Billar a Tres Bandas sub-17, (en la imagen, recogiendo la medalla) que tuvo lugar en la murciana localidad de Los Narejos entre el 9 y el 11 de octubre pasados. La disciplina a tres bandas es muy diferente al billar tradicional que todos conocemos, el objetivo son la realización de carambolas a varias bandas, por lo que exige una gran precisión en su ejecución. Abel llegó a la final y tuvo en sus manos la victoria al contar con una amplia ventaja, que finalmente su rival, el también andaluz Miguel Peñuela, supo remontar para hacerse con el título. Un subcampeonato que sin embargo dejó buen sabor de boca

Para ello trabaja desde su exilio murciano, desde el que no puede evitar echar de menos a sus amigos y en el que no puede descuidar en ningún momento sus estudios de bachillerato, ya que de no lograr unos buenos resultados académicos la federación no le permitiría seguir sus entrenamientos en el CAR a los que dedica algo más de tres horas diariamente. Todo para llegar a ser un día como Dani Sánchez, cuarto en la clasificación mundial e ídolo de Abel, y al que tuvo la oportunidad de conocer durante la celebración de la copa del mundo en Alcalá de Guadaira.

billar_puertosantamariaPero no todo es billar, a Abel también le atrae la idea de estudiar Medicina. Por el momento toca vivir el presente, y que su trabajo y una pizca de suerte le favorezcan, ya sea ante las mesas de billar o en las consultas de los centros sanitarios. (Textos: Álvaro Sánchez).

Su entrenamiento diario dura 3 horas y media de práctica y 1 hora de ejercicio físico, por lo que su tiempo de descanso es bastante reducido. Es muy difícil vivir de este deporte ya que para ello necesita entrar en la lista de los 30 mejores jugadores, algo sumamente difícil ya que las presentaciones a campeonatos españoles se rigen por la elección de los dos mejores jugadores por comunidad autónoma.

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Joaquín Albert Gálvez nació el 30 de Diciembre de 1.947, en el Barrio Alto en la calle Santa Clara núm. 9, es el más pequeño de sus hermanos. Cuando tenía solo 12 años cogió por primera vez una guitarra, y aprendió a afinarla solo. En aquellos años difíciles, su padre no podía pagarle un maestro de guitarra, por lo que se tuvo que convertir en autodidacta, aprovechaba cuando su hermano Fernando comenzaba ya a tocar la guitarra con los amigos música moderna para fijarse como afinaban y donde ponían los dedos de la mano izquierda, para cuando se quedaba solo coger la guitarra y sacarle sonido flamenco que es lo que ya le gustaba a Joaquín, realmente.

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En el tablao 'La Pañoleta' de Jerez, con 17 años, en 1964. (Foto Iglesias).

Todos los sábados se juntaba con dos amigos más y se pasaban por las iglesias para preguntarle al cura las direcciones de los bautizos, tomas de dichos etc. y aparecían por las casas con las guitarras con lo cual siempre eran bienvenidos por los asistentes y él practicaba tocando para ellos. Una vez se encontró ante un reto que alguien le lanzó: “--Toca por soleá”, a lo que Joaquín le respondió: «--Usted cante que yo le acompaño» y ello sin tener ni idea de cómo se tocaba una soleá. Siempre salía airoso del trance. Así que para enterarse como se tocaba la soleá tuvo que ingeniárselas de tal forma que con el dinero que le daba el padre para ir al cine los domingos (1,50 pesetas), no iba y las guardaba para el lunes que invitaba a media botellita de fino a un guitarrista llamado “Guilloto” que trabajaba en el Ayuntamiento de nuestra Ciudad y que acostumbraba frecuentar “La Angelita” o “Las Siete Esquinas». Sobre las cinco de la tarde que era cuando terminaba de trabajar, después de un par de copas cogía la guitarra y empezaba a tocar, cuando veía la ocasión le espetaba: «--Toca un poco por soleá”, de esa forma y sin que sospechara nada aprendía, como  muchos guitarristas, robando con la vista y escuchando.

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Joaquin Albert, tocándole a 'Niño Jero' en el Tabalo de la Pañoleta. Jerez. 1964.

Con el paso del tiempo empezó a formarse y soltarse en la guitarra de forma que los cantaores flamencos de El Puerto empezaban a llamarlo para tocar en las fiestas. Con 17 años después de sacarse el carnet de artista en el Teatro San Fernando de Sevilla, le salió el primer contrato en serio como profesional en el conocido tablao “La Pañoleta” de Jerez de la Frontera. Agustín Vega conocido bailaor y hermano de Antonia la dueña del tablao, fue quien lo contrató. Allí tuvo la oportunidad de acompañar a grandes profesionales del flamenco y tocar junto a grandes guitarristas como Manolo, Parrilla de Jerez.

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En el Tablao 'Los Tarantos' en Sitges (Barcelona), con 'el Chacho', el 25 de agosto de 1970 y tantos...

EN BARCELONA.
Con 18 años después su gran experiencia en “La Pañoleta”, decide irse voluntario al Servicio Militar y, casándose a la finalización del mismo. Entonces le salió un nuevo contrato en Sitges (Barcelona) en el famoso Tablao “Los Tarántos” donde estuvo durante cuatro años trabajando con grandes figuras del flamenco y lo anunciaban como el guitarrista “Joaquín de El Puerto”. Después  se vino de Barcelona, por razones de salud de su mujer sin trabajo ni expectativas, pero fue contratado enseguida y durante unos cuantos años en el “Tablao de Cádiz”, no parando ya en su trayectoria profesional y recorriendo prácticamente España entera hasta la actualidad.

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Con Conchita Bautista, en Bodegas Terry durante un Festival a beneficio de la Cruz Roja, el 4 de septiembre de 1965. (Foto Rafa).

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Con Lole y Manuel y el Niño de los Rizos, en el Tablao de Cádiz.

ACOMPAÑANDO A ARTISTAS.
La Perla de Cádiz, Lola Flores, Camarón de la Isla, Manolo el Malagueño, Juanito Maravillas, Chano Lobato, María Jiménez, Fernanda y Bernarda de Utrera, Antonio Núñez “Chocolate”, La Sallago de Sanlucar, Pansequito, Alonso Núñez “Rancapino”, Perlita de Huelva, Fernando Terremoto (padre), Tio Borrico, Sordera de Jerez, Agujeta el Viejo, Chato de la Isla, Orillo de El Puerto, El Chozas de Jerez, Mariana Cornejo, Manolo Simón, Fernándo Gálvez, Manolo Gero, Manuel Monje, Pijote, Paco Bonilla, Manuel Malia, Cascarilla de Cádiz, Gitano de Bronce, Antonio El Camborio, Juanata de Jerez, Agustín Vega.

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En el Tablao de Cádiz, donde trabajaría varios años a su vuelta de Barcelona. De izquierda a derecha: las hermanas Cipri y Luisa de Sevilla, El Pijote hermano de Camarón, Orillo de El Puerto y los guitarristas Joaquín Albert, Antonio Márquez y el Niño de los Rizos, el 27 de abril de 1973.

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Tocando al alimón con el Niño de los Rizos.

EL CARNAVAL.
No solo en el mundo del flamenco se ha destacado Joaquín Albert, en el mundo del carnaval ha sido y es autor de letras en comparsas y chirigotas, en 1985 autor de la comparsa “Pillos de la Lonja”, 1.986 de la comparsa de Chipiona “Trotamundos de la Copla”, 1987 la chirigota de Punta Umbría “De Cuarenta pa-arriba”, 1.989 la chirigota “Lo siento picha”, “Andaluces de Jaén” comparsa en 1.990, “Como un juguete” comparsa en 1.991, la comparsa “Periquillo el de los Palotes” en 1.993, en 1.994 “El Fantasma de la Opera”, 1.997 “Guadalete”, 1.999 “La vieja Trova”, 2.002 “El Pan Nuestro”, 2003 “Il Romántico, 2.004 “El Nómada, 2.006 “El Patrón de la Bahía.

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En las tablas del Teatro Falla, fondeó en 2006 la comparsa 'Los Patrones de la Bahía', con  una réplica del Vapor en el escenario y un tipo como el del uniforme de Pepe 'el del Vapor'.

También ha sido componente de las comparsas “Los Pillos de Bagdad” año 1.962, “Pillos de la Lonja”, 1.985, “Raza Mora” 1.978, “Cantares” 1.979, “Simios” y “La Vieja Trova".

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La Comparsa Raza Mora, en 1978.

RECONOCIMIENTOS Y DISTINCIONES.

  • Primer Pito de Oro del Carnaval de El Puerto año 2.000
  • Pregonero del Carnaval de El Puerto de Santa María año 2.002
  • Insignia de Oro de la Peña El Vaporcito, año 2.003
  • Vaporcito de Oro de La Peña La Mezquita
  • Águila de bronce del Municipio de Águilas (Murcia) año 2.006
  • Antifaz de Oro del Municipio de Águilas (Murcia) año 2.006

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Joaquín Albert con Don Antonio Mairena y su hermano Manolo, en El Puerto. Vemos detrás de Joaquín una ceja del aficionado al flamenco Francisco Varo Marchán 'Cuqui'. Joaquín fue el autor de la música del espectáculo montado por 'Volaverunt Tablas', 'Rafael por Alegrías' dedicado a Alberti y estrenado en El Puerto en el Auditorio Municipal 'San Miguel'. También fue autor de la música de otro espectáculo de Volaverunt 'Coplas de Don Antonio', dedicado a Machado.

Joaquín ha trabajado en la Autoridad Portuaria de la que se encuentra jubilosamente jubilado. Es abuelo de la joven cantaora Sofía Gálvez, que tiene 16 años, y en breve veremos en Gente del Puerto. (Textos: Francisco Ramírez Tallón).

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francisco-anglada-gallardo_puertosantamariaEn 1906, una de las pioneras fábricas de automóviles en España, la de Anglada Gallardo, había cerrado sus puertas en las instalaciones abiertas desde 1899 en la calle Cielo. La falta de inversores obligó al mecánico Anglada (en la imagen) a trasladar su negocio a Córdoba, donde encontró respaldo económico.

El emprendedor mecánico portuense Francisco Anglada Gallardo  llegó a un acuerdo con empresarios cordobeses para trasladar su factoría de automóviles ubicada en la calle Cielo hasta la capital de la Mezquita cerrando sus dependencias en El Puerto. La “falta de apoyos inversores”, subrayaba, había obligado a Anglada, de origen malagueño, a tirar la toalla. La empresa automovilística comenzó su andadura el 13 de septiembre de 1899 con la construcción de bicicletas marca Hércules y cuyo pintado de los cuadros supuso la primera cadena demontaje conocida en España.

Tras un fulgurante éxito con las bicis, que llegaron a ser premiadas en ferias internacionales, la firma pasó también al invento del siglo: los automóviles, con la ayuda del ingeniero Agustín Scandella, llegando a dar empleo a 40 trabajadores, algunos de ellos procedentes de puntos distantes del país, ante la iniciativa pionera para competir con los automóviles foráneos. La factoría también se especializó en máquinas en general, como el encargo que recibió de la firma de Cervezas Tosar, instalada a principios del siglo XX en El Puerto, con nótula num. 063 en Gente del Puerto.

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Taller Anglada en la calle Cielos, a la izquierda la Parroquia San Joaquín.

La fábrica de automóviles construyó entre 1901 y 1906 unos 24 automóviles, de los que algunos fueron exportados a América y uno de ellos fue adquirido por SM el rey Alfonso XIII.

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Uno de los automóviles surgidos de la fábrica portuense Anglada.

En su catálogo figuraban avanzados modelos de 2 a 4 asientos e incluso un potente ómnibus de 14plazas. Curiosamente, poco antes de la instalación de Anglada, llegó a El Puerto el primer coche comprado por un vecino. Pedro Hernández Cabrera había adquirido en París por 8.000 francos un Renault Freres, que alcanzaba la friolera de 45 kilómetros por hora, aun con el precario estado en que se encontraban los caminos que llevaban a la localidad. (Textos: Fransico Andrés Gallardo).

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Publicidad de Automóviles Anglada, en un carro tirado por semovientes en la Cabalgata y Batalla de Flores que se celebraba durante las Fiestas de Verano en el Paseo de la Victoria. Además vemos propaganda de la Imprenta Luis Pérez Grant, Cognac Terry, Amontillado Pepe Luis, Cervezas Tosar y Restaurante La Alegría.

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En la imagen, de izquierda a derecha, el escritor Paco Candel, desconocido, Eleuterio Sánchez “el Lute” y Paco Arniz. La fotografía está tomada en la Terraza Martini, la coctelería de moda en la Barcelona de los años sesenta y setenta, situada en la confluencia del Paseo de Gracia, 16 con la Gran Vía, hoy desaparecida.

Allí vivió Paco Arníz una curiosa anécdota con Eleuterio Sánchez “el Lute”, ex presidiario del Penal de El Puerto. Cuando los presentaron, Paco Candel a Eleuterio que Arniz venía de El Puerto, a lo que éste le preguntó --pensando en clave carcelaria-- que «en que galería has estado». El entuerto se deshizo enseguida cuando le explicaron que Paco Arniz era nacido en nuestra Ciudad.

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La Terraza Martini fue noticia el pasado año 2008 cuando fue vendida por 10,8 millones de euros, el precio más alto pagado por un piso en la capital catalana. El torreón, con 806 metros cuadrados de superficie y 185 metros cuadrados de terraza fue adquirido por una familia catalana que ha trasladado allí, tras la reforma, su residencia.

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Vista aérea de la Playa de La Puntilla.

Para alguien que ha nacido en este rinconcito del sur, oír playa de La Puntilla es abrir la ventana de los recuerdos. Para muchos, entre los que me encuentro, La Puntilla es algo más que una playa, es un tiempo pasado cargado de anécdotas, venturas y desventuras. Allí fue donde mis ojos vieron por primera vez el mar. Soy jerezana y aunque estábamos tan cerca del mar, 15km, a la vez estábamos lejos. En los años 50 y 60 la vida no era ni mucho menos como en la actualidad.

Por el Carmen empezaban los baños, qué nervios con los preparativos, la ilusión se desbordaba. Los domingos por la mañana, ¡venga niñas a levantarse no vayamos a perder el tren!, con los cestos llenos de comida, toalla para tirarnos en la arena y la sombrilla, la cultura de saber estar al sol era importantísima para no acabar rojos como salmonetes. Los que no tenían cuidado con aquel sol traicionero pagaban las consecuencias, días después cambiaban la piel como si de serpientes se tratara, luego quedaban como dálmatas, me sonrío recordando todo aquello, y puedo verme, en una mano el cubo y la pala, bajo el brazo la pelota y sobre la cabeza un gorro para no coger una insolación. Yo de niña era rubia , cuando acavaba el verano, con el sol y el agua del mar, mi pelo se había vuelto tan dorado que a menudo me confundían con una nórdica, cuando llegábamos a El Puerto venga, un coche de caballos. Me gustaba sentarme en el pescante para ver el mar la primera y qué maravilla, yo no podía resistirme, en cuánto llegábamos a La Puntilla salía corriendo a meterme en el agua, qué buena estaba, cuanta feliciad sentía.

En La Puntilla nos conocíamos casi todos. Pasear por la orilla significaba ir saludando, por aquí y por allí salían conocidos. Fulanita se ha casado, menganita también y, ¿te acuerdas de aquella niña de Sevilla?, pues menudo bombo tiene, no se ve los pies, ¡ohi! que gorda y que guapa te has puesto chiquilla, le decían a la embarazada. A mí me decían que los niños venian de Paris y que los traía la cigüeña en el pico, pero de eso nada me dijo una niña mayor que yo, esa lo ha hecho, ¿hacer qué? me preguntaba yo , y así entre juego y veras me enteré cómo y de dónde venian los niños. Y es que mientras hacíamos la digestión y nuestras madres dormitaban allí en los pinares, a la sombra de aquellos árboles (si no estoy mal informada creo que no hay un lugar igual en la provincia de Cádiz, los pinares de La Puntilla eran únicos) las niñas de los años 50 y 60 teníamos unas conversaciones muy instructivas, a escondidas nos pasábamos todo tipo de información que la moral de la época censuraba.

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Pinares de la Puntilla (foto Jorge Roa).

Conforme crecíamos cambiaban los juegos de hacer castillos de arena en la orilla o hacer el submarino, eso era muy divertido, cogíamos un palo con ambas manos, los brazos estirados, antes de que llegara la ola nos tirábamos al agua boca abajo, el agua nos arrastraba unos metros hasta la orilla y así una y otra vez. Éramos incansables, ojito con los flotadores y con las colchonetas, alguna vez decían: a fulanito lo tubieron que recoger cuando pasaba el vaporcito si no lo cogen la corriente lo lleva a America. Recuerdo aquellos veraneantes que venían de Arcos, Medina Sidonia. etc., y el roneo de los jóvenes de la época que cuanto arte y cuanta gracia había que tener para ronear como Dios manda. ¡qué cosas pasaban!

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El Vapor de El Puerto a su paso por el Canal.

Y del Canal cuantas cosas podríamos decir, mi abuela decía que antes desembocaba en otro sitio y que cambiaron el cauce después de unas terribles inundaciones, el rio Cartuja se desbordó, murió mucha gente ahogada y los daños materiales fueron cuantiosos. Mi familia pertenecía al mundo del toro, mi abuela materna era Maria Chica sobrina carnal del ganadero jerezano Curro Chica, yo me eduqué en las Esclavas en Jerez y tuve la suerte de, siendo mi familia quien era, nadie me dijera no te juntes con éste o con el otro, al contrario mi abuela siempre estaba dispuesta a ayudar a quien lo necesitara y así nos educó, nadie es mejor que nadie por pertenecer a una clase social o a otra.

Los taurinos decían algo así como que «Quien no ha visto toros en El Puerto no sabe lo que es un día de toros» y yo digo que quien no ha estado en La Puntilla no sabe lo que era un día de playa de los de antes. El recuerdo de aquel tiempo me lleva a los ahogados del canal. ¡Cuanta gente jóven falleció de manera absurda!, era impactante ver el cuerpo sin vida del ahogado alli sobre la arena esperando la llegada de la Guardia Civil. Algún alma piadosa lo tapaba, espontáneamente se oía una oración por aquella persona que tan sólo un rato antes estaba llena de vida y ahora por una imprudencia yacía en la arena muerta, curiosamente siempre eran hombres jóvenes. Cuanto dolor y cuantas lágrimas se derramaron, pero la tragedia se repetía una y otra vez cada verano.

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Playa de Valdelagrana, vista aerea, finales de los sesenta del siglo pasado.

Recuerdo que en el verano de 1960, no se me olvida la fecha porque tengo una pulsera que me regalaron el día de mi santo con la fecha grabada, pues bién, como tantas veces cruzamos a Valdelagrana en barca, entre las personas iba una mujer enlutada con un ramo de flores en las manos, cuando estábamos en medio del canal lanzó las flores al agua, nadie dijo nada pero se acabaron las risas. No se quien era aquella mujer pero nunca olvidaré su cara.

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Atravesando desde La Puntilla a Valdelagrana en bote. (Foto Colección V.G.L.)

Yo vivo muy lejos, de mi familia directa no queda casi nadie en aquel rinconcito del sur, estamos repartidos entre Europa y América, pero por muy lejos que se esté, la bandera y la Patria se llevan en el corazón y el mío está repleto de aquellos veranos, de aquellas tertulias a la sombra de los pinares de La Puntilla. Fue un tiempo tan felíz que recordar aquella época y además poder compartir la experiencia es sencillamente maravilloso. (Textos: Carmen Freidías).

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loro_alquiladores_puertosantamariaHubo un humilde personaje en El Puerto de la segunda mitad de los cincuenta del siglo XX que por humilde, ni siquiera era personaje, pero sí un ser entrañable para los niños de entonces, como yo: el Loro de la calle Alquiladores.

En aquellas frías e interminables tardes de esos años, a la salida de los colegios nunca faltaba a su cita con los chavales que pasábamos bajo su balcón. Se entablaba rápidamente un fluido coloquio entre los de la calle y el del balcón, en el cual se trataban variados temas, como las preferencias sexuales de unos y otro, menciones apasionadas siempre relacionadas con funciones fisiológicas, sobre los difuntos próximos de los de abajo, cuestionándose indefectiblemente, por parte del plumífero, la honorabilidad de las señoras madres de los de abajo.

El Loro (sí, con mayúsculas) demostraba con su diestro manejo del lenguaje,  adecuado a la ocasión, que disfrutaba de un entregado pedagogo que, a "full time", debía vivir dedicado a la puesta al dia del vocabulario de su aventajado pupilo.

Cuando voy a mi Puerto y paso por la calle Alquiladores, mis ojos a través de sus gafas de vista cansada, siempre se dirigen a ese balcón hoy vacío y si bién no una oración, sí que le dedico al Loro de la calle Alquiladores una sonrisa. Y sigo mi camino esperando oir tras de mí una voz aguda y chillona que me diga: ¡¡Hijo de p**a!! 

Veamos que nos cuenta Luis Suárez Ávila: "azulejo_loroLos animales se parecen a sus dueños. Eso es cosa que siempre se ha dicho, yo no sé si con fundamento o sin él. Pero, sea como fuere, me vienen a la memoria una serie de ejemplos y verbi gratias que me llaman la atención sobre el particular. Del  mundo de las aves, los loros,  son animales de los que en este Gran Puerto ha habido unos buenísimos ejemplares, más que nada por su carácter cosmopolita y por el comercio con la Indias. En cualquier casa había un loro, una cotorra o un guacamayo que un embarcado había traído de regalo. Sin embargo, siempre estuvieron sometidos a la disciplina y enseñanzas domésticas y nunca disfrutaron de libertad plena, como ahora que se han escapado, o los han echado a la calle, por perversos, y han poblado en colonias numerosísimas todas las palmeras de la entrada de Vista Hermosa y se han extendido a todos los Pagos del término municipal. Son loros salvajes y cotorras montunas, sin formación específica que, abandonados por sus dueños, se han multiplicado sin tasa en un medio que no les es el propio y ya van por la décima generación, por lo menos. En cierto modo son como los cocodrilos que aparecieron en un pantano madrileño, las tortugas americanas que pueblan nuestros ríos, o los patos malvasía foráneos que han abandonado sus dueños, con peligro y detrimento de bastardear la especie autóctona en los humedales de Doñana.

En este Gran Puerto, han abundado los loros famosos.
La prueba de que esta Ciudad es una de las más relevantes cunas del flamenco es lo que cuenta  Don Nicolás de la Cruz Bahamonde, Conde de Maule, en su “Viaje de España, Francia e Italia, en 14 volúmenes, publicado en Cádiz, a comienzos del siglo XIX. En el volumen XII, página 502, refiere que en El Puerto de Santa María vio en una casa un loro de treinta y nueve años de edad, del cual dice: “Su condición es montés e idiomática a pesar de sus treinta y seis años que lleva de encierro en esta casa; pero es muy alegre y gitano; le gusta la música, principalmente los palillos o castañuelas, pues en oyéndolos tocar en los tonos de zapateado, fandango, boleras u otros, por este orden, se alegra, grita y baila llevando el compás de la música con sus patitas...”

De ello se deduce la longevidad de los loros, la facilidad para los idiomas  --este es idiomático--, es melómano, y aficionado al flamenco –es muy alegre y gitano--, jaleador de los cantes  y bailaor.  Pero lo que no nos dice el conde de Maule es quién era el dueño de la casa, que seguramente sería igual, igualito en aficiones y condición, que el loro.
En la calle Alquiladores, cuando yo era chico, había un loro en un balcón, al que los niños y los mayores, le decían tacos, picardías y palabrotas. Pues el loro, no bien veía alguien pasar por la calle, prorrumpía en una sarta de insultos, que eran contestados por el viandante, con lo que el loro aprendía vocablos nuevos de esa jerga. Yo no sé quien era el dueño, ni si era persona educada, pero, con no haber cogido al loro y haberlo metido en un correccional, ya estaba retratado, por permitirle esa fea conducta y versación.

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En la calle Luna, desde 1927, hasta hace poco, estuvo abierta la tienda de tejidos y confecciones de Lolita Serafina --Dolores García de Quirós, casada con Vicente Acal--, cuya tienda frecuentaban las señoras al salir de misa en la Prioral. Pues bien, como Lolita era muy religiosa y su clientela también, el loro que tenía lo era igualmente. Y es que el loro cantaba con gran entonación eso de “Corazón Santo, tú reinarás...”, lo que era una delicia para las edificantes señoras que frecuentaban el establecimiento.

Otro loro famoso era el que tenía Rafael Alberti en su casa de El Puerto. En cuanto llegaba un camarada de visita le endilgaba “La Internacional”, con  revolucionario espíritu enardecido. Y es que cada dueño tiene y ha tenido el loro que le corresponde y cada dueño, en mala comparación, pero con toda propiedad, se parece a su loro. Eso es cosa del mimetismo ilustrado o cosa parecida, digo yo." (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Fray José Cordero de Torres, religioso lego del convento de San Francisco de El Puerto, nació en nuestra Ciudad en 1718 y falleció en 1797. Construyó el reloj de la torre de la Giralda de Sevilla, empezándolo en 1757 y terminándolo en 1764 'obra de singular valía --dice una popularísima descripción impresa-- por la exactitud con que funciona y la belleza de su construcción'. "La campana será o no la misma del reloj primitivo, que cambió por el suyo Fray José Cordero; pero  allí está el primoroso artificio, saturando de espiritualidad las horas de Sevilla" (Mariano López Muñoz). Realizó la reja de la Capilla de San Pedro de la Catedral hispalense, terminándola en 1780. Igualmente realizó los cuadros de cobre que se conservan en la Sacristía de la Prioral y el reloj de la torre del Convento de San Francisco. Tiene atribuido, aunque sin confirmar, la reja del entrecoro de la Cartuja de Jerez. (Foto: Francisco Sánchez).

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