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Enrique García-Máiquez y López, nació en Murcia en 1969, de donde era su madre, la desaparecida farmacéutica Carmen López Llopis (ver nótula núm. 1.144 en GdP), aunque él se siente de El Puerto de Santa María, es hijo del microbiólogo y humanista Enrique García Máiquez (ver nótula núm. 821 en GdP), siendo el mayor de cuatro hermanos junto a Nicolás, María y Jaime, también poeta.

egml_ida-vuelta_puertosantamariaProfesor en Secundaria se dio a conocer al ganar el premio Villa de Cox con el poemario Haz de luz (Pre-Textos, 1996). Ese mismo año obtiene también el Mariano Roldán y publica Ardua mediocritas (Ánfora Nova, 1997). Su siguiente libro tardará en ver la luz, pero acrecienta su prestigio crítico: Casa propia (Renacimiento, 2004). Dentro de la editorial Los Papeles del Sitio, en la que ha tomado parte activa, aparece su libro de haikus Alguien distinto (Papeles del Sitio, 2005). Su último poemario hasta la fecha es Con el tiempo (Renacimiento, 2010). Ha codirigido junto a Abel Feu la revista "Nadie Parecía" para la editorial Renacimiento, y es habitual su firma en publicaciones como "Clarín", "Númenor" o "Poesía Digital". Mantiene además desde hace unos años una columna en distintas cabeceras del Grupo Joly, algunas de las cuales, junto a otros artículos de prensa, han sido reunidas en los libros De ida y vuelta (La Isla de Siltolá, 2011) y Un paso atrás (Rialp, 2012). /En la imagen de la izquierda, portada de su libro 'De ida y vuelta'.

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Enrique, arriba a la derecha, en una fotografía familiar en la que vemos también a su hermano Jaime, también poeta, abajo a la izquierda. Todos con algunos años menos...

Del mismo modo, desde 2006 coordina los blogs ‘Tampolink’ y ‘Rayos y Truenos’, cuyas entradas ha recopilado en el volumen Lo que ha llovido. Rayos y truenos (2006-2008) (Númenor, 2009) y El pábilo vacilante. Rayos y truenos (2008-2011) (Renacimiento, 2012). Es destacable también su faceta como prologuista, editor y traductor.

egml_elpabilovacilante_puertosantmaria/En la imagen de la izquierda, su segundo libro recopilatorio de entradas en el blog  Rayos y Truenos, 'El pábilo vacilante' (2008-2011).

En la primera parcela ha escrito los prólogos de los libros de Pablo Moreno Prieto -De alguna manera (Altair, 1999)-, G.K. Chesterton -La superstición del divorcio (Los Papeles del Sitio, 2007) y La cosa y otros artículos de fe (Renacimiento, 2010), en el que se ocupó asimismo de la edición-, Miguel d'Ors -Virutas de taller (Los Papeles del Sitio, 2007)-, Aquilino Duque -Los agujeros negros (Paréntesis, 2009)-, Pedro Sevilla -Todo es para siempre (Renacimiento, 2009)-, W.R. Titterton -G.K. Chesterton, mi amigo (Rialp, 2011)-, ocupándose en estos dos últimos casos también de la edición, José Manuel Mora Fandos -Tan bella, tan cerca (escritos sobre estética y vida cotidiana) (Isla de Siltolá, 2011)-, José Cereijo -Antología personal (Polibea, 2011)-, José Jiménez Lozano -El precio. Antología poética (Renacimiento, 2013), y Karmelo C. Iribarren -Diario de K. (Renacimiento, 2014)-. En este terreno ha editado asimismo las Poesías escogidas de Miguel d'Ors (Númenor, 2001), la Antología poética de Luis Rosales (Rialp, 2005), y Oficio. Antología poética, de José Miguel Ibáñez Langlois (Númenor, 2006).

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Presentación de su poemario 'Con el Tiempo'. Año 2010.

Ha traducido a G.K. Chesterton en Lepanto y otros poemas. Poemas escogidos (Renacimiento, 2003), a Mario Quintana en Os espelhos partidos (Cuadernos de La Chancillería, 2004) y en Puntos suspensivos. Antología (Los Papeles del Sitio, 2007), y, junto a Aurora Rice, el Tomás Moro, de William Shakespeare (Rialp, 2012).

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El ayamontino Abel Feu, el jerezano José Mateos y nuestro protagonista, dos escritores que han incluido sus poemas en sendas antologías, entre otros.

Sus poemas han sido antologados por José Manuel García Gil en 11 inicial. Última poesía en Cádiz (Fundación Municipal de Cultura de Cádiz, 2002), Joaquim Manuel Magalhaes en Poesia espanhola de agora / Poesía española de ahora (Relógio d'Água, 1997), por Enrique Baltanás en Los 40 principales. Antología general de la poesía andaluza contemporánea (1975-2002) (Renacimiento, 2002), por Abel Feu en Sombra hecha de luz. Antología de poesía andaluza actual (Unam, México, 2006), y por José Mateos en Navidades modernas. Antología del villancico actual (Canto y Cuento, 2013). /Texto: Juan Carlos Palma.

pms_caricatura_puertosantamariaRelato de un suceso que vivió nuestro paisano, el comediógrafo Pedro Muñoz Seca, padre de la ‘astracanada’, escrito y publicado en la Revista Portuense el 22 de enero de 1927

Dependía entonces la Comisaría general de Seguridad del ministerio de Fomento. Era yo a la sazón jefe del Negociado de Accidentes y compartían conmigo los trabajos oficinescos dos simpáticos auxiliares, que vivos y relativamente sanos andan por ahí tosiendo su gripe como cada hijo de vecino.

Ya por, aquel entonces había yo estrenado cincuenta o sesenta comedias, y había tenido la suerte de que muchos críticos y no pocos intelectuales se “metieran” conmigo de una manera desacostumbrada. Porque sepan ustedes que, gracias a Dios, y E1 nos da a todos muchísima salud, a mi me han “pegado” algunos Aristarcos como no le han “pegado” a nadie. Ganas de demostrar a todas horas que son Aristarcos “de pega”.

¡Maestro “Azorín” …! ¡¡Viva su señora madre de usted!! Bueno, pues, a lo que iba. Una mañana, “al filo” de las doce, como dijo por vez primera no sé que escritor cursi, se entreabrió la puerta de mi despacho, asomó la gaita un señor de agradable aspecto, y, tras el consabido “se puede”, “adelante”, “gracias”, “no hay de que darlas”, preguntó a uno de mis auxiliares, con marcado, acento catalán:

-- ¿El “negociado” de Accidentes, me hace el favor?
-- Es este mismo, caballero. 
-- ¿Podría indicarme quien es el jefe? 
-- Aquel señor del bigote. 
-- Gracias.

pedromunozseca_recreodelostrapos_puertosantamariaY se acercó a mi mesa, y me saludó con una exquisitez, con una cortesanía, que hubiera dejado boquiabierto a D. Alfonso Retortillo, que es la persona a quien se ha visto saludar con más elegancia. /En la imagen, Pedro Muñoz Seca, en el porteño 'Recreo de los Trapos'.

--Mire --me dijo– Yo me estoy hecho un lío, ¿sabe? Yo soy director de una Compañía en “Barselona”, he ideado una nueva combinación de seguros, he redactado un modelo de contrato, y como no se si se ajusta o no a los preceptos legales y no quiero tirarme una plancha, porque a mi lo que más me horroriza son las planchas, ¿sabe?, pues deseo que me diga si la póliza es o no viable antes de solicitar oficialmente su autorización. Ya se que no está usted obligado a hacer este trabajo, pero si quiere tener conmigo esa gentileza … 
--No faltaría más, señor. Déjeme esas cuartillas; yo las estudiaré particularmente, subsanaré los defectos que tengan, y mañana, cuando usted vuelva, estará el modelo de contrato en punto de caramelo.

El caballero catalán se deshizo en frases de elogio para la Administración pública y para mí, se curvó cuatro veces, hasta esquirlarse las vértebras, y cuando regresó al día siguiente y se encontró con el trabajo hecho, volcó de nuevo sobre mi él carro de las alabanzas, y no sabia cómo demostrarme su agradecimiento.

Dispuesto yo a variar de tema le hablé de Cataluña, de mis entusiasmos por aquella región, y le pregunté, por preguntarle algo:

--¿Cómo van los teatros en Barcelona?  Torció el gesto repetidas veces.
-- Mire, amigo: aquello está de lo peor. No hacen más que esas astracanadas que le sacan a uno de “quisio”. Ya habrán oído ustedes hablar de ese autor que le “disen” Muñoz Seca; ese tío mamarracho, que no escribe más que brutalidades. ¡Los críticos de allá le ponen …! Pero, a pesar de ello, hay obras de Muñoz Seca en casi todos los teatros. ¡A mí, que soy un hombre fundamentalmente serio, me ponen mal esas obritas! Porque es que a mí, cuando alguien me hace reír, me da coraje, ¿sabe usted? Mire, yo no pataleo nunca en los teatros, porque soy una persona muy conocida en Barcelona, y no voy a ponerme a patalear en público ...
--Claro. 
--Pero no sabe usted las ganas que tengo de patalear a Muñoz Seca.

Mis dos auxiliares no subían adónde mirar. Uno de ellos metió la cabeza en un estante, como buscando algo, y empujaba, deseoso de meter también todo el cuerpo. EI otro, por no soltar el trapo, apretó entre los dientes con tal fuerza, una boquilla de espuma, que la partió en seis pedazos. Una hora después aún echaba espuma por la boca. Yo, sin alterarme, le dije sonriendo:

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Teatro de la Comedia (Madrid) antes del incendio de 1915, tras el que fue restaurado.

--Pues mire usted: mañana estrena Muñoz Seca en la Comedia, una astracanada de las suyas. Quédese; asista al estreno y como aquí no le conoce a usted nadie, patalee, si hay ocasión, y desahóguese.
--Si, señor. Encantado. Es un nuevo favor que voy tener que agradecerle; porque mañana … 

Y dejó caer un bastón que llevaba, que era una grúa. -Ahora mismo voy a comprar la localidad. Y se fue.

Corrió la especie por la oficina; llegó la especie de la broma al propio comisario de Seguros, y todo el personal de la casa aguardaba al siguiente día al caballero antiastracanista, antimuñosequista y catalanista. Y llegó radiante, con dos butacas de la fila sexta. ¡Dos! ¡Porque habla comprado otra para mí! Quería que yo le viera patalear. ¡Qué hombre tan grande ...¡ ¡Con que ilusión se despidió de mí aquella mañana …! ¡Hasta luego…! Que lleve un bastoncito de peso …¡Lo que nos vamos a divertir …!

Siempre he pedido al Altísimo que gusten mis comedias; pero nunca con el afán de aquella noche. ¡Dios mío, que guste siquiera el primer acto! ¡Que salga yo a escena! ¡Que me vea el catalán …!

Cuando llegué a la Comedia, minutos antes de empezar el espectáculo, miré por el agujerillo del telón, y vi a mi hombre repantigado en su butaca, con el “bastón grúa” en la mano y mirando levantiscamente a izquierda y derecha, como diciendo: “Aquí hay un reventador decidido. A ver que pasa”

Confieso que sentí pánico. Pero por fortuna, el acto primero fue un exitazo. ¡Qué risotadas! ¡Que ovaciones …! Jamás he salido a escena con tanto gusto. De la mano de Irene Alba, avancé hasta las candilejas, clavados mis ojos en los del caballero catalán, que, asombrado, rojo, no se si de vergüenza o de indignación, bajó la cabeza, hasta hundir la barbilla en el pecho …

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El Teatro de la Comedia, en la actualidad.

Al comenzar el acto segundo había desaparecido. No le he vuelto a ver. Dicen que cuando se estrena una comedia mía en Barcelona, aunque guste mucho, hay siempre un señor que protesta desaforadamente.

--¿Y es, seguramente, el de la póliza? 
-- ¡Oiga usted, amigo¡ ¡Bueno está ya, caramba! Que yo le di a usted una broma: pero usted me hizo estudiar toda una tarde aquel modelo de contrato, que era un ciempiés, y gracias a mi esfuerzo se está usted “hinchando”.

¡No “patalee” usted más, por los clavos de Cristo! /Texto: Pedro Muñoz Seca.

josedenavarreteyvelahidalgo_puertosantamariaEl escritor, político y militar español, José de Navarrete y Vela-Hidalgo (ver nótula núm. 1.996 en GdP), nacido en El Puerto en 1836 y fallecido en Niza (Francia), en 1901, dejó escrita esta semblanza de nuestra Ciudad, en su libro: ‘De Niza y Rota’, colección de diversos artículos periodísticos, publicado en París. Los párrafos que reproducimos, pertenecen al artículo ‘Mi tierra’. 

“... el Puerto, con su ribera del Guadalete, sus parejas de faluchos pescadores, sus puentes colgantes, su calle Larga, su Fernán Caballero y su Javier de Burgos. [...] Tierra del sol en eterno fondo azul, de las flores del saber, del arte, del júbilo, de la gracia, de la hermosura, del amor... Tierra donde nací, ¡bendita seas! ... /En la imagen superior, José de Navarrete, --la calle donde nació se llamó así entre 1901 y 1935) y en la ilustración inferior, la portada del libro de artículos 'De Niza y Rota'.

josedenavarrete_nizayrota_puertosantamaria[En un comentario que hace a una antigua tonadilla: el Trípili, evoca sus años mozos en El Puerto] Esa tonadilla se cantaba medio siglo ha en el teatro, que ya entonces llamábamos Viejo, sito en la calle de la Misericordia, en el Puerto de Santa María... Recordaba yo ese pasado en el Casino de Niza como si fuera el presente, y así mismo veía en la calle de Palacio, frontero al paseo del Vergel y a la iglesia de la Caridad, una caserón de los Duques de Medinaceli, en el cual vivía una señora joven, con los cabellos casi blancos, bien parecida y de carácter angelical, casada con un anciano valetudinario [*], seres que ya dieron sus cuerpos a los gusano y velan hoy por mí desde o alto...”.

[*] Dicho de quien sufre los achaques de la edad: Enfermizo, delicado, de salud quebrada.

lagomazziniCon esta misma fecha, --7 de agosto-- hace doscientos años, el papa Pío VII firmó la Bula por la que se rehabilitaba a la Compañía de Jesús, suprimida durante cuatro décadas desde que un antecesor suyo, el papa Clemente XIV, en 1773, cediendo a la presión ejercida por algunos monarcas católicos, especialmente la de nuestro rey Carlos III, la suprimió.

He leído en el “Diario de Cádiz” de hace unos días que en nuestra ciudad, tan vinculada a esta congregación religiosa en otros tiempos, se han organizado algunos actos culturales para conmemorar este bicentenario. Es una buena ocasión para dar a conocer la figura de un jesuita, excelente gramático, filólogo célebre, mejor orador y experto latinista que recopiló, difundió y realizó análisis y comentarios, muy elogiados en su época, de la ingente obra de Marco Tulio Cicerón, un escritor, orador y político romano, del siglo I antes de Cristo, autor, entre centenares de proverbios que han pasado a la historia, de la frase: “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”.

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Expulsión de los Jesuitas de España. Grabado.

Este singular personaje, el Padre Gerónimo Lagomarsini catedrático de Retórica en Florencia, ocupante de la cátedra de Literatura Griega en la Gregoriana Collegium de Roma hasta su muerte,  nació en El Puerto de Santa María el 30 de septiembre de 1698, y para que no exista ningún género de dudas, transcribimos el texto del acta bautismal que figura en el libro 93 de Bautismos, folio 176 vuelto, que se custodia en el archivo parroquial de la iglesia Mayor Prioral: “En la ciudad del Puerto de Santa María en miércoles, primer día del mes de octubre de mil seiscientos y noventa y ocho años, yo el  señor Don Gerónimo Romero, Cura y Vicario de la iglesia parroquial de esta dicha ciudad, bauticé a Gerónimo, Jácome, Joseph, hijo de Don Luis Lagomasino y de Doña Rosa Cuneo Taso, su legítima mujer; nació en treinta de septiembre próximo pasado de este dicho año y fue su padrino Don Jacome Lagomasino, encárguele el parentesco espiritual y la obligación que tiene, en fe de lo cual lo firmo.”

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Catedral de Prato (Italia).

Prácticamente, toda vida se desarrolló en Italia, lugar al que partió con su madre al fallecer el padre,  en 1708, cuando contaba diez años de edad, instalándose en la Toscana italiana, probable lugar de origen materno. En el colegio jesuita Cicognini de Prato, cerca de Florencia, en esa misma región, empezó sus estudios. Con 23 años comenzó a enseñar retórica en el colegio de Arezzo y poco tiempo después se trasladó a Roma. El resto de su vida como docente ya lo adelantamos, falleciendo, como antes dijimos, ejerciendo la enseñanza.

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Palacio del Comune. Arezzo (Italia).

La vinculación de su familia, de noble origen ligur, con nuestra ciudad, se remonta al último tercio del siglo XVII, formando parte de la colonia genovesa aquí asentada, dedicada al comercio, en la que figuraban varios miembros de este mismo apellido. Al fallecer el padre, Luis Lagomarsini o Lagomassino, la viuda y el futuro jesuita retornaron a tierras italianas, como anticipamos en los primeros párrafos. Rastreando los padrones del primer tercio del siglo XVIII hemos localizado a un pariente, tal vez tío suyo, llamado Juan Bautista Lagomarsino (citado como Lagomasin) que tenía una fábrica de fideos en la calle del Ganado, cerca del “Mesón de la Fruta”, y una extensa familia, nada menos que nueve hijos, que debieron mantener el apellido años después formando parte del vecindario de la ciudad.

Debe destacarse el empeño de nuestro paisano en la defensa de la lengua latina. El abate Xavier Campillo, publicó en 1783 una obra que tituló: “Ensayo apologético de la literatura española contra las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos italianos”. De ella, entresacamos el párrafo siguiente: “…no hace más de cuarenta años que se vio precisado el elocuentísimo Padre Lagomarsini a emplear en medio de la Toscana su singular elocuencia a favor de la lengua latina que se hallaba abandonada, despreciada y mofada, no de los godos, o de los lombardos, no de los españoles creídos corruptores de la sana latinidad en Italia, sino de los mismo italianos que blasonan tener el derecho privativo de hablar latinamente… si bien no consiguió Lagomarsini el triunfo de conservar entre los italianos la antigua estimación y honor a la lengua latina, pues la vio casi desterrada de todas las academias de Italia.”

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Nuestro paisano ocupó  la cátedra de Literatura Griega en la Gregoriana Collegium de Roma hasta su muerte

En el tomo II del Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús, editado en 2001, figura el siguiente texto a él referido: “Uno de los grandes latinistas modernos, hacía revivir con pureza el lenguaje ciceroniano. Poseía, asimismo, un conocimiento vasto y profundo de la cultura antigua, unido a un agudo sentido crítico en su investigación filológica; por ello, sus anotaciones a los textos antiguos se apreciaban mucho. El célebre humanista, Jacopo Facciolati, le consultaba con frecuencia en sus trabajos lexicográficos. Desde 1733, Lagomarsini concibió la idea de una edición crítica de todas las obras de Cicerón, acompañadas de un comentario amplio y con las citas de todas las variantes, aun mínimas, de los códices y de las ediciones impresas. El 15 mayo 1741, publicó un anuncio detallado del proyecto, al que muchos literatos asintieron, si bien sugiriendo reducir las variantes a las principales y sólo a las de los códices. Lagomarsini, sin embargo, no condescendió; más aún, al introducir constantemente nuevas adiciones, la obra se hizo tan enorme que ningún editor se comprometía a editarla. El manuscrito original se conserva ahora en la Biblioteca Vaticana (Vat. Lat. 11116-11696). Un volumen autógrafo en el que Lagomarsini describe la historia de todos los códices y ediciones que consultó (más de 400), está en la Biblioteca Marucelliana (B. III. 44) de Florencia. Entre sus publicaciones destacan sus ediciones copiosamente anotadas de los humanistas del siglo XVI, Antonio Maria Graziani y Giulio Pogiani

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Sintiendo gran amor por la Compañía de Jesús, respondió a las acusaciones que se acumulaban de todas partes contra ella, reuniendo en treinta volúmenes (aún inéditos) los testimonios favorables a la misma de personajes ilustres desde 1536 a 1765. Una colección de sus escritos latinos, editada por el jesuita Isaìa Carminati, se publicó en 1842.”

Finalizamos la semblanza de este inédito personaje local, incluido desde ahora en el amplio listado de Gente de El Puerto, citando su faceta más notable, perfectamente definida por el abate Hervás: “En la Compañía Jesuítica no ha habido mayor gramático que Lagomarsini, del cual se conservan en la biblioteca de este colegio Romano 23 tomos manuscritos en folio y 34 tomos manuscritos, suplemento de varias lecciones de Cicerón. El Sr. Luchini, bibliotecario, me ha dicho que han desaparecido otros tomos manuscritos de Lagomarsini, que había dexado inmensos monumentos para otra edición insigne de todas las obras de Cicerón” (Historia de la vida del hombre, página 128). La biblioteca de la Universidad Pontificia Gregoriana conserva en la actualidad hasta una decena de sus obras, publicadas mediados el siglo XVIII.

Falleció en Roma,  pocos meses antes de cumplir los setenta y  cinco años, el 18 de mayo de 1773. /Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A. C. PUERTOGUÍA

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zombiedeor_puertosantamariaEl próximo 22 de Septiembre sale a la venta la novela "Zombi D'Or" del multifacético escritor porteño Fernando Polanco, de mano de Ediciones Kiwi.  

La sinopsis promete: una novela zombi con mucho humor negro, ironía y referencias frikis a más no poder y a la actualidad política y deportiva. Una friki de Star Wars, un kany flamencorro, zombies de la tercera edad y Marina D'Or, Ciudad de Vacaciones . ¿Qué sale de todo esto?, pues una novela divertidísima. La primera historia de muertos vivientes con dentadura postiza.

Fernando Polanco Muñoz (ver nótula núm. 55 en GdP) nació a finales de los ochenta en  El ¿Muerto? de Santa María. Con dieciocho años hizo las maletas y se fue a Barcelona, donde se recluyó durante cuatro años en la prestigiosa Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC) para salir con un diploma que lo acreditó como guionista en paro.

Poco después cruzó el charco para hacer un máster en la internacionalísima escuela de cine de Cuba, pero una diarrea lo trajo de vuelta al viejo continente, concretamente a Filmax, donde fue la ‘becaria maciza’ durante algunos meses.

En 2013 publicó un relato en la antología pornozómbica ‘Body Shots’ y en 2014 estrenó un micro teatro en Barcelona con un título trabalenguas: ‘El Filántropo Antropófago’ (ver nótula 1.191 en GdP), todo un éxito de público.

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Fernando Polanco durante la entrevista realizada por videoconferencia para la web 'El Bunker Z'.

Esta es su primera novela, pero no teman, tiene una pila de largometrajes que quizá algún día puedan descargar en Pirate Bay. Y aquí tienen acceso a la primera entrevista con la exclusiva de la publicación de la novela para la web 'El Bunker Z' en Youtube

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El libro ha sido prologado por el guionista y director de cine andaluz, Paco Cabezas.

Preproducción

Fernando Polanco, a la derecha, junto a Sergio Morcillo y David Ambit, trabajando en la reproducción del book-trailer.

Sergio Morcillo dirigirá el book-tráiler de la novela; David Ambit, ganador de un Goya por [REC] se encargará del maquillaje del tráiler; Marta Molero y Rafa Casette, interpretarán a sendos zombies nativos de Marina D’Or. Ruedan a final de mes: el 31 de agosto. Pulsando aquí, pueden ver el tráiler del último trabajo del director y de la actriz.

 

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Pusieron estos días en la tv unas imágenes de unos premios Goya de hace unos años. Se ve a Pedro Almodóvar en el escenario, felicitando al entonces príncipe Felipe por su cumpleaños, que era ese día, e iniciando con perfecta jovialidad un Cumpleaños feliz al que se une el coro unánime de los asistentes a la gala: actores, directores, guionistas, la crema de la intelectualidad cinematográfica. Era lo que tocaba.

Ahora toca lo contrario. Grandes especulaciones y grandes descalificaciones se hacen dependiendo de que uno estuviera o no estuviera entre los asistentes a la célebre recepción. Yo estaba y no estaba: estaba porque así lo decía el periódico; no estaba porque carezco de lo que un antiguo jefe mío, hombre cuyo casi perfecto analfabetismo no le impidió alcanzar los escalones más altos de la administración cultural, llamaba “el don de la ubicación”: iba camino del Puerto de Santa María. El amigo Juan Luis, que acababa de llegar de Brasil y nos saludó tan cariñosamente, puede atestiguarlo.

Desayunando churros a la mañana siguiente en el mítico bar La Ponderosa me enteré por El País de que había estado en el Palacio Real. Nada como leer el periódico para estar bien informado. En cuanto a los repartidores de sambenitos fulminantes, que tanto abundan ahora, lamento estropearles una parte de la diversión.

Siempre me admira esa convicción de la propia pureza, esa seguridad de formar parte del número de los no manchados y los justos. /Texto: Antonio Muñoz Molina.

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Hasta Google se unió al homenaje a Octavio Paz cambiando su logotipo durante un día para celebrar el centenario del nacimiento del gran poeta mexicano. La efeméride ha pasado inadvertida para nuestros prebostes locales que han perdido la oportunidad de aprovechar una circunstancia con la que ya quisieran soñar muchas ciudades para su proyección cultural: el vientre que dio a luz a uno de los escritores más grandes del siglo XX era de una portuense. Una calle, cerca de la Avenida de la Libertad, es todo lo que tiende dedicado El Puerto al que fuera Premio Cervantes y Premio Nóbel de Literatura. En fin, allá ellos y su ceguera crónica. Al menos desde aquí nos unimos al torrente de ciclos, conferencias, reediciones y cientos y cientos de páginas que han llovido, y lo seguirán haciendo hasta finales de año, para celebrar esta importante fecha.

Nació Octavio Paz en la Ciudad de México el 31 de marzo de 1914. Su madre era española, portuense, como ya se ha dicho; su familia paterna, en cambio, liberal e indigenista. Su abuelo escribió novelas históricas, su padre participó activamente en la revolución mexicana. De niño vivió una temporada en Estados Unidos, donde volvería muchas veces a lo largo de su vida, y tuvo una educación sofisticada. Estudió Derecho y Filosofía y Letras, y empezó trabajando en las misiones educativas del general (y presidente) Lázaro Cárdenas. Entre 1943 y 1945 vivió en Nueva York y San Francisco, luego se instaló en París como diplomático, en 1952 viajó por India y Japón. Vuelta a México en 1953. Entre 1962 y 1968 fue embajador de México en la India. Dio clases en universidades estadounidenses, fundó revistas de la relevancia de Plural y Vuelta, se casó dos veces, con Elena Garro en 1937, con la que tuvo su única hija, y en 1969 con la escultora francesa Marie-Jó Trianin. Escribió y escribió, ensayos y poesía. Obtuvo el premio Cervantes en 1981 y el Nobel de Literatura en 1990. De Ladera Este, uno de sus grandes poemas, son estos versos: “Yo escribo a la luz de una lámpara / Los absolutos las eternidades / Y sus aledaños / No son mi tema / Tengo hambre de vida y también de morir / Sé lo que creo y lo escribo”.

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A la derecha, el Bar Navío I, vemos el arranque del anuncio del Amontillado de Celis. Todavía no se había derribado, ni el edificio que luego albergaría al Banco Hispano Americano (hoy Banco Santander Central Hispano) que formaba un tacón en la calle, ni la torrecilla mirador de la calle Luna que vemos al fondo a la derecha.

Don Luis Suárez Ávila –ese Larousse de las cosas de El Puerto- escribió, y bien, como siempre lo hace, sobre la señora madre de Octavio Paz en Gente del Puerto hace unos años:  “Josefina Lozano, hija de un comerciante de Cádiz y de una señora de Medina Sidonia, nació y vivió en El Puerto. Viuda la madre, ella y su hija Josefina regentaron una tienda de vinos en la esquina de la calle Luna y Misericordia, donde estuvo el Bar Navío y hoy hay una tienda de chucherías [en la actualidad un establecimiento de helados]. Luego emigraron a Méjico, donde Josefina se casó con un hijo del general zapatista Don Irineo Paz, escritor y periodista liberal. Y es Josefina Lozano nada menos que la madre del Premio Nóbel de Literatura de 1990, Octavio Paz Lozano, nacido en Méjico, en la colonia Juárez, en 1914, poeta, novelista, ensayista, a quien tuve el honor de conocer y tenía a  gala su ascendencia portuense. Por cierto, que cuando le otorgaron el Nóbel, lo llamé por teléfono al Colegio de México, donde vivía, sin contar los cambios de hora. Así que lo desperté a media noche. No obstante, muy educado, me agradeció la llamada, aunque, de verdad, me debía haber mandado al cuerno, por haberle importunado en su sueño”.

Ahí va un enlace para oír al gran Octavio Paz leyendo algunos de sus inquietantes y hermosos poemas. /Texto: A. Mendoza.

 

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El dramaturgo y director de escena José Luis Alonso de Santos, (ver nótula núm. 387 en Gente del Puerto) muy vinculado con El Puerto de Santa María, ha sido elegido el primer presidente de la Academia de las Artes Escénicas de Españ (AAEE), quien resultó elegido el pasado lunes 23 de junio en asamblea general, celebrada en la Sala Berlanga de Madrid, por una duración de cuatro años.

Otros ‘notables’ de todas las disciplinas relacionadas con las artes escénicas también han encontrado su sitio en esta directiva. En ella estarán, entre otros, como secretario general Antonio Onetti, que aún ocupa la presidencia de la Fundación de Autor, a pesar de haber presentado su dimisión en febrero; el productor Jesús Cimarro, el director José Carlos Plaza, el dramaturgo Fermín Cabal y las actrices Ana Belén y Magüi Mira.

La Academia se ha fijado una ambiciosa relación de objetivos: Dar a conocer la profesionalidad y excelencia artística de sus miembros, contribuyendo a elevar su nivel, y estimulando a través de ellos la comprensión en la sociedad del valor fundamental de las Artes Escénicas. Fomentar el progreso de las artes y las técnicas relacionadas directa o indirectamente con las Artes Escénicas. Favorecer la creación y la investigación escénica, y estimular y difundir los valores de nuestro teatro, danza y demás Artes Escénicas, estableciendo una colaboración constructiva con la Administración Pública y aquellos medios o personas con ellas relacionadas.

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Algunos miembros de la junta directiva: Rodolf Sirera; Juan Ruesga, vicepresidente 3º y Departamento de Régimen Interno; Jesús Cimarro, vicepresidente 1º y Departamento Económico; José Luis Alonso de Santos, presidente; Rosángeles Valls, vicepresidente 2º y Departamento de Estudios y Actividades; Antonio Onetti, secretario general; Pilar López y Fermín Cabal. /Foto: Luis Camacho.

Promover la asistencia y el intercambio de información artística, científica y técnica entre todos sus miembros. Hacer estudios y trabajos científicos, artísticos y técnicos sobre cuestiones relacionadas con las Artes Escénicas, editarlos y difundirlos, y promover y apoyar la investigación sobre dichas materias, convocando y concediendo las ayudas que se consideren convenientes. Facilitar a la Administración Pública los informes que sobre materias relacionadas con las Artes Escénicas le sean solicitados, así como proponer a la misma las iniciativas que la Academia estime oportunas. Establecer intercambios artísticos y culturales con entidades similares extranjeras. Crear la infraestructura necesaria a fin de que la Academia tenga sus propios órganos de difusión, como son una revista y una serie de publicaciones propias, que faciliten el conocimiento de sus actividades, debates, planes, etcétera. Crear unos archivos apropiados, a todos los niveles, de material audiovisual, que recojan las distintas creaciones de los miembros de la Academia, así como todo el material oportuno para que la Academia sea un lugar imprescindible de consulta de toda la práctica escénica de nuestro país. La Academia tiene como una de sus finalidades esenciales la enseñanza, experimentación y perfeccionamiento de las Artes Escénicas. Ha de estar, por tanto, en contacto con escuelas y centros de formación nacionales e internacionales, y facilitar y promover este tipo de actividades.

elcorazondelosdias_puertosantamariaHoy jueves a las 20:30 horas se presenta el libro El corazón de los días de Francisco Lambea Bornay publicado por el Grupo Editorial Sial Pigmalión, en la Fundación Rafael Alberti que correrá a cargo del periodista Pedro Payán e intervendrán, precediendo al poeta, el editor, Basilio Rodríguez Cañada y el escritor Luis García Gil.

Paco Lambea (ver nótula núm. 124 en Gente del Puerto) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Periodista de amplia trayectoria, actualmente en la televisión 8 El Puerto y colaborador en “Diario de Cádiz”. Este libro, que el autor convierte en un homenaje a su padre, constituye el cuarto en su trayectoria tras los poemarios Meditación de tu nombre, Estampas familiares y Densidad del labio.

Lambea nos describe en su poemario cómo “Llega un momento de la vida/ en que la muerte decide/ nombrarte adulto”, y admite emprender una búsqueda que a veces siente infructuosa, toda vez que […] es tu mundo aquél/ donde las sombras son blancas”. El poeta experimenta los naturales sentimientos que inspira una pérdida tan dolorosa, y los refleja con versos de conmovedora sencillez (“Es difícil ver el cielo/ igual de azul tras tu muerte”) y mensaje hondísimo (“Somos el tiempo/ que contigo fuimos”).

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El escritor traza una obra tremendamente personal, en la que se recogen momentos significativos de la biografía de su padre y, en cuanto a la relación con él, del propio autor, consciente, como señala en el pórtico que precede a los versos, de que “La muerte de una persona amada abre una herida que nunca se cierra”, sabedor también de que, mientras llega esa otra existencia en la que cree, necesaria para que el mundo no sea tan injusto, hay que “tejer con las palabras esa corporeidad que se nos niega”.

desdelohondo_villarreal_puertosantamariaHoy presenta en la Fundación Rafael Alberti nuestro paisano Juan Villarreal Panadero (ver nótula núm. 637 en Gente del Puerto), su poemario, ‘Desde lo Hondo’, un libro de vivencias de la cárcel.

El libro es un poemario de sonetos en los que recoge momentos, situaciones, reflexiones de un preso que ve pasar de forma inevitable el tiempo y que, en la soledad de su celda, se hace infinidad de preguntas para las que no encuentra respuesta.

El título está referido al salmo 129: "Desde lo hondo a ti grito, Señor..." y es el fruto de los casi veinte años de Juan compartiendo vivencias con los presos de Puerto I y Puerto II.

Los poemas se han ido escribiendo a lo largo del tiempo, conforme fue ido conociendo la auténtica realidad de muchos condenados y así «he ido desmontando, progresivamente, el tópico simplista que está presente en nuestra sociedad, que clasifica en buenos y malos a los que están a un lado u otro de las rejas carcelarias».

El libro, además, va acompañado de un CD en el que recita los poemas y que puede ser un complemento para quien guste más de oír poesía que de leerla o prefiera hacer ambas cosas simultáneamente.

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De izquierda a derecha, Ramón González Montaño, Monseñor Rafael Bellido Caro y Juan Villarreal Panadero, el día de su ordenación como Diácono, en la Iglesia de San Marcos, en 1992.

Juan se ordenó como Diácono Permanente en la catedral de Jerez, tras cinco años de formación teológica. Como Diácono ha ejercido su ministerio en la parroquia de San Marcos, en San Joaquín y desde 1995 trabaja en la Pastoral Penitenciaria, desempeñando la función de capellán del Centro Penitenciairio Puerto I y también visita a los presos de Puerto II.

 

jeancharlesdavillier_puertosantamariaEn 1862, el pintor y dibujante Gustave Doré (1832-1883) convence al barón Jean Charles Davillier (1823-1883) para emprender juntos un largo viaje por España, [en cuyo periplo recalaron en El Puerto]. Davillier, que había visitado la Península Ibérica en varias ocasiones, era a la sazón un competente hispanista, interesado principalmente en la cerámica, materia en la que llegó a convertirse en el mayor experto europeo de la época. Doré, animado por Davillier, acariciaba ya la idea de realizar una edición ilustrada del Quijote en Francia (actualmente, quizá la más conocida de cuantas circulan por el mundo) y, durante el extenso periplo por España, tomó centenares de excelentes bocetos. Davillier y Doré recorrieron en su travesía casi todo el país. Sus impresiones quedaron recogidas en un libro que apareció con el título L`Espagna en 1874 y los grabados se publicaron entre 1862 y 1873. (Gustavo Doré & Charles Davillier, Viaje por España (1874), vol. 1, Madrid, Ediciones Grech, 1988).

EN EL PUERTO.
«Salimos de Cádiz una fresca mañana en una de esas barquitas de mástil corto y larga vela latina que los andaluces llaman falúas y que estaba adornada por delante con dos grandes ojos pintados de rojo como un speronare siciliano. Un fresco viento hinchó pronto nuestra blanca vela, y la falúa surcó rápidamente las aguas azules y transparentes de la bahía de Cádiz. El Puerto, donde debíamos desembarcar, solo está a dos o tres leguas  de Cádiz. Ya divisábamos sus casas, que se dibujaban como una línea blanca entre el azul del cielo y el del mar, y más lejos, en la costa, Rota, célebre por sus vinos. Pronto dejamos a la izquierda la Puntilla y la batería de Santa Catalina, y unos instantes después abordaba nuestra falúa en el muelle, lleno de barcos cargados con toneles de todos los tamaños.

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El Puerto, que también llaman Puerto de Santa María, está situado en la desembocadura del Guadalete, que va a verter sus aguas en la bahía de Cádiz. Es el almacén y el puerto de embarque de los vinos de Jerez. La ciudad, que es blanca, alegre y limpia, es como un Cádiz diminuto. Visitamos sus bodegas, grandes cuevas anticipo de las de Jerez, y su plaza de toros, una de las mejores de toda España y mucho más frecuentada por los aficionados que la de Cádiz.

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Los toros del Puerto es el título de una canción andaluza, popular en toda España y que pinta maravillosamente el entusiasmo de los habitantes de Cádiz por la fiesta nacional:

¿Quién se embarca para el Puerto?
Tal es el estribillo de la canción.
¡Que se larga mi falúa!,
grita el marinero; después, dirigiéndose a una joven andaluza que va a entrar en la barca:

voyageenespagne_puertosantamariaSeñorita,
         levantusté esa patita
         y sartusté a este barquito!
         No se le ponga a usté tuerto
         el molde de ese moniyo!»

Como escribía Antonina Rodrigo en El País, en un artículo publicado en1983: «los dos viajeros franceses iban, a recoger la última versión de la España romántica. El pintoresquismo que habían descubierto y explotado sus antecesores: Chateaubriand, Washington Irving, Prosper Merimé, Richard Ford, Henry D. Inglis, Mathew Gregory Lewis, David Robert, Teophile Gautier..., cambiaba de signo. El ferrocarril empezaba a. extender sus dominios, y poco a poco derrocaba a la diligencia, a la tartana, a la galera ... Los caminos ofrecían más seguridad y, para los amantes de lo imprevisto, era incierto el encuentro Con la folklórica partía de bandoleros. El traje típico se relegaba al pueblo llano, y pronto los obreros cambiarían de estilo con la proletaria blusa y la alpargata. Pero lo que, en plástica, iba a dar el cerrojazo al romanticismo era la imagen como documento». /Texto: C.d.C.

fernandogago_inmemoriam_puertosantamariaHoy se cumplen dos años desde que nos dejara Fernando Gago, quien fuera alcalde de El Puerto, (ver nótula núm.  974 en Gente del Puerto) muchos años presidente de la Plaza de Toros, director de RRPP en Bodegas Terry y sobre todas las cosas amante de El Gran Puerto de Santa María, (al que el poeta José Luis Tejada bautizó como Tuerto de Tanta Apatía, visto lo visto). Traemos a estas página la alocución que su hija Verónica Gago Leyras pronunció el pasado año, en nombre de la familia, durante el acto de la presentación del libro ‘El Habla de Gago’ (ver nótula núm. 1.766 en Gente del Puerto). Por cierto que, Rodrigatos de la Obispalía, municipio de 49 habitantes de la provincia de León, era un lugar recurrente en las conversaciones con Fernando Gago, por lo que pensamos que, dado el tiempo transcurrido sin noticias de él, bien pudiera haberse marchado allí, aquellos que pensamos que sigue entre nosotros, con su ocurrencias y su sentido del humor. A su buena memoria. /Foto: Jorge Roa.

Buenas noches a todos, incluidas las personas humanas, los militares sin graduación y el representante del arzobispado de Sigüenza Guadalajara.

En primer lugar gracias, muchas gracias a todos los presentes. Dar las gracias se lleva mucho con esto de la crisis porque no sólo es gratis sino que no tiene IVA y no aumenta la retención del IRPF. Así que muy agradecida con los amigos, conocidos, compañeros y familia de nuestro padre Fernando Gago por haberse tomado la molestia de venir a esta presentación. También aprovecho, ya puestos, porque no se hayan tomado la molestia de venir a este acto los posibles acreedores de la familia. Os lo agradecemos de todas las maneras posibles.

Agradecer también las palabras de Luis Suárez, que además de realizar un prólogo del libro de categoría y poderío –sin faltas de ortografía relevantes-, ha estado con nosotros, y conmigo en especial en todo momento. Está claro que no podías faltar, entre otras cosas porque él no te lo habría perdonado.

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Verónica Gago, durante su intervención en el acto. A la derecha, la concejala de Educación, María Antonia Martínez y el autor del libro.

A este libro que hoy presentamos no le falta ni un hervor porque como decía mi padre cuenta con tós sus avíos. Por cierto, que es una pena que ya no esté abierta la Librería de Cortés en la calle Luna para ponerlo a la venta.

Por eso y porque no hay que ser desagradecida, mi familia, a la que hoy represento, por decisión directa del autor, quiere dar las gracias a José María Morillo por parir un libro en el que ha puesto de manifiesto la forma de ser, actuar y pensar de nuestro padre, Fernando Gago.

Un libro con sus páginas, una detrás de otra, bien numeradas, su portada, su contraportada, sus letras y sus párrafos. Con el prólogo al principio y no al final. Todo bien puesto en su sitio. Una obra digna de ser leída o, en su defecto, calzar una mesa que esté coja.

El libro –cuya competencia de ventas con el último libro de Dan Brown dará que hablar, seguro- ha sido fruto de una relación de hecho, larga, intensa y fructífera que no terminó en divorcio sino en una entrañable amistad y en una relación de profesor y alumno avanzado, que sólo acabó porque a Fernando le dio por morirse de forma inoportuna y, porque como él decía y es recordado en el libro “últimamente se está muriendo gente que nunca lo había hecho antes”.

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El actual alcalde, Alfonso Candón, en la cola para la firma de libros, durante el acto en junio de 2013 en el Castillo de San Marcos.

Los que hemos tenido la suerte de poder leer el borrador del libro nos hemos reído y llorado al mismo tiempo porque cada expresión que se recoge nos trasportaba al instante en el que la frase era pronunciada por Fernando y ha hecho que, por momentos, lo tuviéramos todavía en nuestras vidas.

José María, nos has emocionado con la idea desde el principio y con el resultado final, que refleja, para bien, mal o regular, como fue su vida y su trayectoria. Mucha gente, como nosotros, tiene la suerte de contar con un padre querido, pero muy poca gente tiene la suerte de contar con su vida en un libro, como el que has escrito, que perdurará en nuestros corazones y en nuestra memoria.

José María, mucha gracias y, gracias de corazón por dedicar tu tiempo y tu esfuerzo a estas páginas que como podría decir Fernando “me han salido del alma, sin dejar de dedicarle tiempo a mi familia; a mi mujer, a mis hijos y a los hijos de mi mujer”.

Gracias a ti y, a todos por estar aquí –incluyendo a los que han venido sólo por el canapé que va a empezar a servirse de un momento a otro-, recordando a la persona que creía en Dios y en el bicarbonato y que intentó por todos los medios ser un gran padre y un gran alcalde. Lo primero, lo consiguió. Lo segundo, que cada uno que piense lo que quiera.

Ha quedado un libro que dan ganas hasta de leer.  Memorias y expresiones por casa…. /Texto: Verónica Gago Leyras. 

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