284. MANUEL GUTIÉRREZ, “EL COCHINO”. El hombre que se hizo a si mismo.

manolitoelcochino_puertosantamariaManuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘el Cochino’, sin duda alguna uno de los mejores pescaderos (para muchos el mejor) que ha dado El Puerto.  En el mundo del pescado sus facultades innatas y, sobre todo, su generosidad han hecho posible que como porteño sea muy querido y conocido allende nuestras fronteras. El apodo le viene por su bisabuelo, pescadero también como su abuelo y Gabriel, su padre. Su bisabuelo enfermo de viruela quedó con las secuelas de la misma dejandole  unas marcas características sobre la superficie de la piel.  Los pescaderos se sorprendieron y, claro, el cachondeíto de la tierra: “--Está más feo que un cochino.” Nació en la Calle Pozuelo, frente a la desaparecida Sala Pozuelo y se crió con su madre y sus hermanos, a quienes ayudó todo cuanto pudo, circunstancias adversas, ocurre en las mejores familias, hicieron que la figura de su tío Manolo, hermano de su padre, fuera determinante en el devenir de Manolito ‘el Cochino’. La generosidad de la que siempre ha hecho gala es fruto del trato y el cariño de su tío que fuera quién le abriera las puertas al negocio del pescado. (En la fotografía, Manolito ‘el Cochino’ cuando comenzó en el puesto de pescados en la Plaza de Abastos. Puesto que compraría a su tío Manolo y al padre de Pepe Romerijo a finales de los años 50 del siglo pasado).

EL MUNDO DE LA MAR.
Curiosamente la vida de Manuel, al menos en sus comienzos, tiene bastante similitud con la de los pescadores. Las necesidades familiares obligaban a los menores con edades comprendidas entre los 12 y 14 años a zarpar para faenar en alta mar y emprender una trayectoria que no abandonaban durante su vida. En su caso, su madre María y sus hermanos, Josefa, Inés, Carmen y Gabriel precisaron de su trabajo para subsistir. Sus comienzos no fueron nada fáciles. Sus primeros trabajos vendiendo naranjas y agua en la playa y de aprendiz en las Bodegas de Osborne. Durante el servicio militar comenzó a exportar pescados en el mismo tren que lo llevaba a San Fernando, incluso algunos fines de semanas llegaba hasta Córdoba.

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Fotografía tomada en la Feria de Primavera en Crevillet. De izquierda a derecha: Juan Luis Carrillo Lucero, empresario pintor; Vicente Arníz Arévalo, apodado 'Vivi', empresario electricista; Manolito 'el Cochino'; Antonio Sánchez Cortés, sibarita, con un mazo de tickets en la mano; Adolfo Sibila, director de Empresa Consignataria de Buques y Pepe Romero Zarazaga, Pepe de Romerijo.

EL PUESTO EN LA PLAZA.
Una vez licenciado, inicia su andadura en el Mercado de Abastos, gracias a su tío Manolo que le abre de par en par sus puertas en el puesto de pescados que en sociedad tenía con el padre de Pepe Romero Zarazaga, Pepe Romerijo, con nótula propia en Gente del Puerto, situación que le permite conectar con el público y asistir diariamente al muelle pesquero a la subasta de pescado recién extraído de la mar…

A finales de los años 50, después de la muerte de su tío Manolo, compra el puesto de pescados y emprende una extraordinaria labor relacionada con la comercialización de pescados y mariscos que permite en 1963 abrir en sociedad, con su intimo amigo Pepe Romerijo, un nuevo puesto de pescados en la Placilla, frente a la Frutería de Agustín Vela Mariscal.

Miguel Pineda Martí, armador del pesquero ‘Pascual Baldo’ con nótula propia en Gente del Puerto 99, tenía un Biscuter (era un coche considerado una de las pequeñas joyas de fabricación española en los años 50, nacida en una época en la que la falta de materias primas aumentaba el interés por los vehículos de pequeño tamaño y moderado consumo), e iba con Eugenio Espinosa Palacios, ‘Nono’ del Restaurante Guadalete a comprar pescado a Sanlúcar de Barrameda. En varias ocasiones se encontraron por la carretera a Manolito ‘el Cochino’ que se desplazaba con ciclomotor denominado Velosolex, (bicicleta con un motor delante encima de la rueda, de 25 kilogramos de peso, un depósito de un litro de capacidad, y menos de un caballo de potencia, la Velosolex podía recorrer 100 kilómetros a una velocidad de 27 kilómetros la hora). Manolito ‘el Cochino’ que compraba algún pescado para el puesto pedía el favor a Miguel Pineda para que lo trasladara en el Biscutex, a lo que accedía cada vez que se lo encontraba. ‘El Cochino’ empezaba con el puesto…  ¡Iba y venia con una Velosolex!

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Fotografía tomada a principios de los años 60 del siglo pasado en un Fin de Año. De izquierda a derecha: Milagros Castro Utrera, Manolito ‘el Cochino’, Juan Luis Carrillo Lucero y su esposa, María del Carmen Álvarez Serrano, conocida por ‘Puchi’ hija de Rafael Álvarez y cuñada de Ricardo Palacios Mena, de Vulcanizados Ricardo SL, fallecida recientemente.

SUBASTADOR DE PESCADOS.
La continuidad en el puesto de pescados  de la Plaza de Abastos y la ayuda en el puesto de la Placilla por parte de su hermana Carmelita y posteriormente la de su esposa, Milagros Castro Utrera, consolidaba sus conocimientos comerciales. Si bien, al principio, no todo fue fácil, ni mucho menos ya que su mujer, Milagros Castro Utrera, de profesión costurera, tuvo que continuar trabajando en su actividad y más tarde en el puesto de pescado de la Placilla, una vez que su cuñada, Carmelita, se casara. De la misma manera, el hecho de permanecer en el muelle pesquero observando las descargas del pescado, el trasiego y los entresijos diarios de la cadena comercial de la actividad pesquera, hicieron que se especializara, en un principio, como subastador de los barcos que se conocían como Juanelo, barco de pesca de pequeño calado y eslora y de un solo palo.

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En su hábitat natural: en la Lonja del Pescado en esta Banda o Margen Derecha,  mediados de los sesenta del siglo pasado. De izquierda a derecha: Manolito ‘el Cochino’, José Gutiérrez conocido como Pepe ‘El Chofer’, exportador de pescados; Juan Hernández Navarro, vendedor de pescados; José Fernández Bernal, Pepe ‘Chiquete’, subastador de pescado y Pepe Romerijo. De espalda Tomas Cervera, exportador de pescados.

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Fotografía con el cabo de Celadores-Guardamuelles, en Ribera del Río, 30, encima del Bar Puente; era una especie de patio o descansillo de la entrada del piso de Manolito Arniz, cabo de los Celadores-Guarda muelles y padre del pintor Paco Arniz, quien celebraba el bautizo de su hija Tere. Corría el año 1964.  Entre los invitados, vecinos, amigos y familiares, segundo por la izquierda José García Cruz, el que esta agachado, Ramón Quero Llerandi, padrino del bautizo, Manolo Arniz, con botella y bandeja con copas, a su derecha.  Manolito ‘el Cochino’. Quizás el de la derecha fuera Diego Pantoja del Puerto (el de Muebles Pantoja).

Años antes de que comenzará la expansión de su negocio, gracias a la labor que llevó  a cabo con la flota pesquera onubense conocida en la jerga marinera porteña como huelvana, la simpatía, el saber y la cortesía del ‘Cochino’ hizo posible un trato especial por parte de los Celadores-Guardamuelles de la Junta de Obras de Puerto: Luis Sánchez, José Hidalgo Luque, conocido por ‘el Viejo'; Roque, Lore, Ricardo, Niño José, Vicente Morató, Manolito Arniz, padre del Pintor Paco Arniz. Recuerdo que a mediados de los años 60, construidas las viviendas de la Rotonda de la Puntilla para el personal de la Junta de Obras de Puerto, se ofreció a trasladar con su furgoneta DKV el mobiliario y enseres de las familias de los Celadores-Guarda muelles.

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Finales de de la década de los sesenta del siglo pasado. De izquierda a derecha: Pepe Romeijo, su primera esposa y madre de sus hijos, Lola Sánchez de la familia Balcon de El Puerto; Milagros Castro Utrera, esposa de 'el Cochino’; Manolito ‘el Cochino’, Lola Flores, 'la Faraona', Lete y Pepe Bigote Jiménez, 'embajador oficioso' de El Puerto en Madrid. (Foto Caripén).

manolitoelcochino_011_puertosantamariaLa afinidad y amistad que compartía con Pepe Romero Zarazaga, Pepe Romerijo, con nótula propia en Gente del Puerto 13, sería el aldabonazo para contribuir en la década de los años 70 y 80 a que la sinergia de ambos sectores, el extractivo pesquero y el comercial, fuera, sin ningún género de duda, el de mayor esplendor y, como consecuencia, uno de los pilares básicos de la economía porteña. Cabe recordar a Pepito Roselló, Pepe ‘El Chofer’, padre de Jaime Gutiérrez Perea, concejal que fuera de IP; Juan Crespo Rodríguez, ‘Mosco’, Ángel Alonso Alejo, José Agarrado Macias, Juan Hernández Navarro, Miguel Roselló Bertomeu, José González García, la familia Soriano Gómez, ‘Abuja’, Quini Roselló, José Manuel Moy, Miguel Moy, Joselin y además Luis Fernández Chulian, Fali Alonso Gómez, Manolo Ariza, Miguel Payares, José ‘Plaza, ’Fermín Romero Díaz, ‘Abuelita… y toda la marinería, sin excepción de ningún tipo. Merece capitulo aparte la figura de José Antonio Español Caparrós, Ingeniero Director de la Junta de Obras de Puerto, muy particular y controvertido personaje, con el que se entendió a las mil maravillas. (En la fotografia con Pepe Romero Zarazaga).

VENDEDOR OFICIAL DE LA LONJA
A finales de los años 60 las cosas cambiarían ya que Manolito ‘el Cochino’ se asentó económicamente y hasta se permitió a partir de entonces, en bastantes ocasiones, hasta su jubilación, acudir a trabajar a la Lonja de Pescados y subastar el pescado y marisco con traje y corbata.  Genio y figura.

Más tarde, corría el año 1970, ante la incesante progresión de las ventas efectuadas por la presencia de pesqueros de la flota onubense, que faenaba en el Golfo de Cádiz, fue nombrado vendedor oficial en la Lonja de Pescados, uniéndose a los tradicionales vendedores: José Agarrado Macias, Juan Hernández Navarro y Miguel Roselló Bertomeu que se dedicaban a la venta de las capturas de la flota con base en este puerto, compuesta  por 132 unidadades y 1500 tripulantes que faenaban en los caladeros de Marruecos. De aquellas vendedurias, en la actualidad, después de muchas vicisitudes, la única que se mantiene en un maltratado sector pesquero es la de Manolito ‘el Cochino’.  En los años de esplendor de la pesca, sus grandes bastiones y personal de confianza en la vendeduria: Pepe Barbudo en la administración y su primo Paco Sacaluga, en una de las tareas más ingratas, cobrador de las ventas de los pescados y mariscos.

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Genio y Figura. Fotografía en el Restaurante El Resbaladero, mediados de los años 70: Izquierda a derecha. Manuel Camacho Aguilar de Hierros Osca, Maximino Sordo Díaz, propietario del Restaurante, Manolito ‘el Cochino’, Nicanor Gómez Recalde, de Ultramarinos ‘Los Caballos’ y Antonio Crespo Blanquer, de los alicantinos llegados a esta tierra, calpino, conocido por Toni Pala, excelente patrón de pesca.

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Fotografía en el Restaurante de Ramón Muñoz, mediado de la década de los años 80, carretera nacional IV, antes de llegar al Caballo Blanco, misma acera, en dirección a Cádiz. Rincón de Neno estuvo ubicado en el mismo lugar antes de ser Restaurante. Manolito ‘el Cochino’ marcándose unas sevillanas con su amigo Juan Luis Carrillo Lucero. Izquierda a derecha: Pepe Crespo, empresario vinculado a la carpintería, Juan Crespo Rodríguez, exportador de pescados, Ramón Muñoz, hostelero y Antonio Reyes Haro, empresario del transporte, barcos, pescados y mariscos.

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En Casa Lucio, principio de los años 80 del siglo pasado, en Madrid. De izquierda a derecha: Milagros Castro Utrera, esposa de Manolito ‘el Cochino’. Milagros Camacho, segunda esposa de Pepe Romerijo, Paco Villaescusa, excelente persona natural de Yecla (Murcia), Fabricante de muebles, muy amigo de Pepe Bigote Jiménez; Manolito ‘el Cochino y Pepe Romerijo. De pie Lucio Blázquez.

Los prematuros fallecimientos de las esposas de Pepe Romerijo y Manolito ‘el Cochino’, Lola Sánchez y Milagros Castro Utrera, respectivamente, unieron aún más los lazos de amistad. Ambos, con algunos de sus hijos aún pequeños, tuvieron que afrontar sus destinos. En el caso del ‘Cochino’, su cuñada Julia Castro Utrera, quien tomó las riendas de su casa y ayudó a llevar adelante a los hijos de Manolito ‘el Cochino’: María José, Mili, Maleni, Manolo, Inma y María del Mar. En la actualidad, a sus 78 años, Julia sigue al pie del cañón cuidando a su cuñado. Pepe Romerijo se casó en segunda nupcias con Milagros Camacho

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En el Restaurante El Resbaladero: Año 1983, homenaje de despedida a la funcionaria de la Cofradía de Pescadores Magdalena Nimo Real, Oficial de administrativa y cajera, a quien todos conocíamos por Pili. ‘--Anda dame un beso, Pili, que aquí te traigo un regalito’. Una mujer de armas tomar, eficiente cobradora y un hito en el muelle habida cuenta que era la única mujer que entraba en la Lonja de Pescados. Familia de los Nimo. Su hermano Jesús y su sobrino José Luis, concesionario de coches, amigos de ‘el Cochino’. Con este Nimo se le veía mucho en barrera en la Plaza Real.

Sus visitas diarias, en mañana y tarde, a los distintos ‘confesionarios’ eran sagradas: ‘El Guadalete’, ‘El Brillante’, ‘La Perdiz’, ‘Casa Flores’, ‘Paco Ceballos’, ‘La Guachi’ de Romerijo, ‘Betis’, Cervecería ‘Puerto’, ‘Liba’… acompañado en distintas etapas por ‘Antoñon’, Manolito ‘Justicia’, Pepe ‘el Cachorro’ de Lepe y durante los veranos se unía Pepe Bigote Jiménez, con nótula propia en Gente del Puerto 215, que regresaba de Madrid a tomar las aguas… Todo un espectáculo pues no le dolían prendas a la hora de invitar a una copa a los parroquianos que, durante su ‘vía crucis’, estuviera en la barra de los distintos ‘confesionarios’. Lo de comer era otra cosa, mas menos como dice Pepe Neno, con nótula propia en Gente del Puerto 209. Por cierto, hubo un tiempo que fue gotera del Marqués de Pezagua en su Rincón de Neno en Valdelagrana.

Es un personaje campechano que a pesar de la perdida de memoria tras los ictus sufridos todavía a sus 76 años, sigue fumando sus puros habanos y, lo más importante, conservando la elegancia y espontaneidad que siempre le ha caracterizado.  "--Que me quiten lo bailao..." es lo que, desde el afecto, puedo expresar mejor a lo largo de su dilatada y bien aprovechada vida.

Hoy, la crisis que atraviesa la actividad pesquera, también ha hecho mella en el negocio. Sin embargo, contra viento y marea, sus hijos luchan afanosamente por mantener la vendeduria y buscar nuevas alternativas. Su hijo Manuel Gutiérrez Castro, continúa con la aventura empresarial consolidando y ampliando nuevas líneas de negocio relacionados con la pesca extractiva y el mundo de la mar. (Textos: Antonio Carbonell).

10 comentarios en “284. MANUEL GUTIÉRREZ, “EL COCHINO”. El hombre que se hizo a si mismo.

  1. María Jesús

    Mi más sentido pésame a toda su familia y amigos.Con Manolito, se va la persona más pinturera de La Placilla..Siempre lo recordaré, con esa mirada picarona, y ese porte erguido un poquito "chulesco"pero exento de maldad Ha sido un grandisimo comerciante, y una bellisima persona. (Q.e.p.d)

  2. Escalerita alta

    Paco Bollullos, siempre pone el listón muy alto con sus conocimientos de la buena gente del Puerto. Muy oportuna la alusión pues quiero entender que sabe leer entre líneas y deja caer su mensaje. No en vano, su comentario merece una pequeña reflexión ya que se viene hoy hablando del sector pesquero por el querido Patrón Mayor, Alberto Alcaraz Roca, como representante de los pescadotes y armadores, pero no se debe olvidar que también colaboraron a la grandeza de esta ciudad en sus años de florecimiento de la pesca el gran colectivo del sector comercial y entre ellos Manolito, el Cochino, en todas sus facetas, como mozo, minorista, exportador y vendedor. Por cierto, una persona muy querida por todos y que duda cabe que merece algún detalle, como el que más, por parte de los munícipes de nuestra ciudad. También, como no podía ser de otra manera, levanto mi copa por usted don Manuel Gutiérrez y Morillo

  3. Francisco Bollullo Estepa

    Don Manuel Gutiérrez Morillo "El Cochino", hijo de matrimonio legal y nó como muchos hijos de...(como el dice), es una buena persona que ha favorecido de forma disinteresada a muchas asociaciones y personas que han acudido pidiéndoles ayuda. Creo que desde que le conocí hace bastantes años jugando al billarin el el Bar La Viña con Antonio Cuevas El Mosco, Pepe Romerijo y Nicolás (propietario de la venta de la carretera de Sanlucar), nunca le ví un mal gesto ni enfado. Levanto mi copa por usted Don Manuel.

  4. MANUEL SANCHEZ LOPEZ

    Yo conoci a manolito el cochino en la calle pozuelo alla por el año 47 y a antonio collante de la panaderia el piquinini mis primos vivian casi enfrente de manolo a mi me decian el mamo .Tambien conoci a Ramon Quero Llerandi en el colegio de Don Juan el cojo.Yo vivia en la calle San Bartolome 29 alli tenian mis padres una tiendesita y en esa misma casa vivia una hermana de Pepe Romerijo . Me alegro muchisimo te halla ido tambien la vida .Yo me fui del puerto con 20 años y ahora con 72años añoro aquellos tiempos de mi niñez. Un abrazo

  5. ACL

    Al hilo de lo comentado sobre la no presencia de las mujeres en el recinto pesquero y concretamente en la Lonja de Pescado, con la excepción referida en esta nótula de la Funcionaria del Pósito de Pescadores, Magdalena Nimo Real, la eficiente ‘Pili’, por cierto intima amiga del pintor Juan Lara, es curioso que alicantinos y gallegos, desde su llegada a estos pagos, a pesar de los esfuerzos realizados, no consiguieron que sus mujeres ejecutaran faenas de trabajo que en sus ciudades de origen, aunque sin derechos reconocidos, normalmente desarrollaban, bien remendando o elaborando redes, o ayudando en el avituallamiento del barco, incluso pescando y mariscando.

    Sin embargo, a mediados del siglo pasado, en las casas cercanas a los muelles del litoral gaditano, grupos reducidos de mujeres de pescadores recibían de los hiladores madejas de hilo de cáñamo y manualmente confeccionaban las piezas de redes que conformaban los distintos artes de pesca, para que posteriormente en los terrenos próximos a los puertos montaran los maestros rederos.

    En El Puerto La casa de las Cadenas y de la Aduana,, eran un trasiego constante de buen hacer marinero y las recordadas “Mariquilla la de Ochele” y “Rosa la de los Tranquedos” mientras conversaban con sus vecinas y allegadas de las ausencias notables de los suyos, demostraban gran destreza para la costura de redes.

    Como ocurriera en otros puertos andaluces, por el simple hecho de ser mujeres no se acercaban al muelle, salvo en ocasiones cuando por distintas circunstancias no deseadas, como eran los accidentes, se quebrantaba la tradición.

    Sin ir más lejos, desgraciadamente el pasado miércoles en las noticias ofrecidas por Canal Sur, pudimos ver a mujeres desconsoladas acercarse al muelle pesquero de la población gaditana de Barbate para conocer que había sucedido con sus pescadores, integrantes de un pesquero hundido, denominado ‘Cristo’, con más de cincuenta años de antigüedad,,,

  6. Carmelo

    Como se hace referencia a Juan Luis Carrillo Lucero quiero destacar su humanidad y la buena persona que era y, sobre todo, sus consejos, fue un referente a tener muy en cuenta siempre por parte de Manolito ‘el Cochino’. Referiré una anécdota que durante algunos años enfadó mucho a Manuel Bejarano Armario, “canta, pinta, recita y torea de salón”; Resulta que Juan Luis que apreciaba mauchísimo a Manolito Bejarano le decía que todos sus aduladores eran unos cachondos y que no tuviera en cuenta las felicitaciones y abrazos ya que no quería que se llevara un desengaño. Aquello jamás lo encajó bien y como Juan Luis Carrillo era empresario de un taller de pintura le dio por decir que Carrillo lo "criticaba porque le tenía envidia de sus actuaciones debido a que Carrillo era pintor de brocha gorda". Enfatizando, "todo lo contario a mi estilo, pintura Naif, según dicen los entendidos, entre ellos mi representante ‘Yoyo Gilabert y uno de mis amigos, Manolito ‘el Cochino’"…

    Ambos se nos fueron hace algunos años, mucho antes Juan Luis, pero muchas veces cuando paso por el Bar la Perdiz recuerdo como en la puerta del Bar siempre atento Bejarano escuchaba las palabras cariñosas que Juan Luis Carrillo les dedicaba. Si bien, después los consejos quedaban en agua de borrajas.

    Lo cierto que una noche por la Rambla, corría el año 1980, me encontré en un Kiosko de Revistas una dedicada al mundo taurino, creo que recordar que ‘El ruedo’ y en ella aparecía un reportaje dedicado al porteño Manolo Bejarano. La sorpresa fue mayúscula y además en Barcelona. Meses después me contaron que el periodista firmante, por cierta vecino de la ciudad hermana de Jerez de la Frontera, llevó a cabo la entrevista un día que estuvo invitado por Manolito ‘el Cochino’ y que después de las copas y el marisco el periodista salió impresionado de las genialidades hasta el extremo de llevar la memorable actuación de Bejarano a la Revista. A partir de entonces cada vez que alguien ‘tosía’ al artista, animado por todos sus incondicionales, enseñaba la revista mandando a callar a los ‘titis’, que es como Bejarano llamaba a sus detractores. Salvo a Juan Luis Carrillo Lucero a quién a pesar de todo apreciaba y mucho.

  7. rafael angel

    Enhorabuena Manué, por una vida tan repleta de la amistad, que tu mismo sembraste con tu bondadoso caracter...

    ... dicen que tiene Manué
    tanta clase y señorío,
    que al verle con un marqués
    de mucha alcurnia y tronío,
    la gente se preguntaba;
    ¿quién es el señor que va
    con Manolito el Cochino?.

    Manolo recibe un fuerte y sincero abrazo de la gente que te quiere y te aprecia de siempre...

  8. Vigia

    Es verdad Manolito el Cochino se lo merece, es una buena persona,y recordando a uno de sus mejores amigos a ANTOÑON, aquel guardian de barco que lo acompañaba en sus viajes a Madrid con el taxi de Carmelo, me acuerdo de antoñon cuando contaba sus viajes a Madrid el le llamaba a los semaforos las bollas, si es posible poner algo de la vida de Antoñon.
    Gracias

  9. Manoli

    Días pasados con motivo de la Feria, en una entrevista que Andrés Jiménez, director de de Tele Puerto, realizó a las hijas de Pepe Romerijo resaltaron que la ayuda de su madre, Lola Sánchez Teja, fue fundamental para que su padre emprendiera el negocio de los que hoy es la firma Romerijo. Destacaban la belleza de su madre, añadiendo que a pesar de los 40 años de su partida siempre está presente en sus vidas.

    Es evidente, por lo que se comenta en esta página sobre la vida de Manolito, “el Cochino”, que de la misma manera, su esposa, Milagros, fue muy importante en sus comienzos, hasta su adiós prematuro.

    Mi madre me ha comentado cuando le he leído y ha visto las fotografías de Manolito que también en la Casa de las Cadenas y de la Aduana eran un trasiego constante de buen hacer y las añoradas “Mariquilla la de “Ochele”; Angelita y “Rosa la de los Tranquedos” mientras conversaban con sus vecinas y allegadas de las ausencias notables de los suyos, pescadores, demostraban gran destreza para la costura de redes

    Digo todo esto porque ojala el próximo año, en la Feria... se le tribute un más que merecido homenaje a estas dos señoras y en nombre de todas las que trabajaron en épocas pasadas se reivindique con ello una sociedad más justa y equilibrada y que las mujeres se incorporen al mercado laboral en las mismas condiciones que los hombres, proponiéndose para ello una serie de medidas que terminen con los estrangulamientos que han imposibilitado durante muchos años la plena igualdad de derechos, que por cierto hoy con gran sensibilidad se la llevado a esta página.

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