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José Luis Girón Vichi. Una vida entre pasiones #6.635

 El artesano de la emoción: Belenismo, Carnaval, Semana Santa y pan de oro 

| Texto: Ángel Mendoza

Hay quien nace para ser mero espectador y quien viene al mundo para crear esas obras que habrán de emocionar a los meros espectadores. Los primeros viven en la comodidad de saber que siempre existirán creadores y que es suficiente con ponerse delante y esperar; los segundos llevarán una vida más agitada, más comprometida y más agotadora también, pero mucho más recompensante, por supuesto, porque cuando ya no estén, su huella indeleble quedará en sus obras. Esto lo supo muy pronto José Luis Girón Vichi, portuense de febrero del sesenta y siete, que acudió siendo un renacuajo a formar parte de una banda de música en la parroquia de San Marcos y tuvo que conformarse con salir de penitente en la entonces flamante Hermandad de la Borriquita: ya no había sitio en la banda.

En esa anécdota temprana afloran dos de sus grandes pasiones, la música y la Semana Santa. El joven penitente terminaría procesionando en las cofradías más punteras del Puerto y, cuando tuvo edad, inició una trayectoria como costalero, tan extensa como envidiable. Durante años, se metió debajo de tallas de renombre en su ciudad y también en Jerez y en Sevilla, cuando ese privilegio estaba reservado para los naturales de la capital hispalense. Su experiencia bajo los faldones lo llevó a ser capataz de joyas como el paso de palio de Nuestra Señora de la Entrega o del centenario y hermoso Cristo de la Vera-Cruz, con sede en la iglesia de San Joaquín, tan importante en la vida de nuestro protagonista.

| Entrevista a José Luis, en Onda Pasión | 2015

Interesado por que la información cofrade tuviese el eco que merecía, creó Cuando arde la cera, un interesante proyecto periodístico que duró casi un decenio y que aún se recuerda por sus conmovedoras retransmisiones en directo. No acaba ahí su aportación a la Semana Santa, porque su talento para la poesía lo ha expresado en pregones, exaltaciones y presentaciones de carteles, donde ha imprimido, sin excepción, devoción y cariño en cada uno de sus versos.

 

| Vídeo comparsa Al rojo vivo, 4º Premio COAC, 1992.

Su fino oído para las palabras es el mismo que lo llevó a quedar embelesado por la magia de la música, de la que, de nuevo, no quería solo disfrutar, sino que lo hiciesen quienes escuchasen los sones de su guitarra. Alumno de Albaiceta, el Viejo, aprendió lo básico para iniciar un itinerario en el mundo del carnaval que inició como componente en comparsas como Jueces de la Paz, coros como Menesteo o chirigotas con primeros premios como El Impero Contra Paca.

| Reconocimiento de la cantera a la labor carnavelesca de Girón Vichi.

Pero el componente quiso ir más allá y se convirtió en autor de agrupaciones de la cantera cuando de la cantera no se acordaba nadie. Suyos son títulos como De blanca sonrisa o Mientras sueño, inicios de una extensa lista que lo llevó a competir en el Teatro Falla y que tuvo su momento culminante en el mítico año 1992, cuando su comparsa juvenil Al rojo vivo alcanzó la gran final del coliseo gaditano y se convirtió en una de las agrupaciones de su categoría más recordadas de la década.

| Imagen de la labor docente como belenista, de José Luis.

En aquellos años aún no eran habituales las puestas en escenas que él puso sobre las tablas gracias a su destreza y a su inagotable imaginación para el montaje escenográfico, que había ido adquiriendo con otra de sus grandes pasiones: el belenismo. Es imposible entender la historia reciente de ese arte en El Puerto sin nombrar a Girón Vichi, quien ya, desde adolescente obtuvo primeros premios con sus llamativos y cuidados belenes.

| Imagen de un diorama suyo de reciente creación.

Su fama se extendió y no fueron pocas las asociaciones, peñas y hermandades a nivel local y autonómico que reclamaban su presencia para que sus representaciones navideñas tuviesen el más alto nivel.

Pionero del asociacionismo belenista, lo fue también de la didáctica de este arte, porque fue docente de los primeros cursos para aficionados organizados en El Puerto. Figuras suyas están presentes en toda Andalucía, como está también su sello en dorados de las parroquias de San Joaquín o San Francisco, porque, no en vano, es una autoridad en esa disciplina que perfeccionó en Granada.

| Nuestro protagonista en plena realización de un dorado.

Los novios que se casen en la Basílica Menor tienen que saber que la mesa en la que firmarán su compromiso matrimonial la doró José Luis Girón Vichi, quien ahora, a sus cincuenta y muchos años sigue siendo nazareno en Sevilla, sigue componiendo impactantes dioramas y no descarta volver al concurso del gran Teatro Falla, si se dieran las circunstancias. Conserva la mirada ilusionada del niño que fue y que un día decidió que siempre estaría del lado de los que imaginan, de los que organizan y de los que emocionan a los meros espectadores.

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