Las peleas de gallos, una costumbre sanguinaria que todavía funciona por medio mundo, tuvo en El Puerto sus días de gloria, contando con varios cosos a la medida, que todavía se recuerdan e incluso alguno que está todavía en pié en la calle Santa Clara arriba, junto a la que fue bodega de González Rico.

El conocido chatarrero 'Churrasca', pesando gallos de pelea en una gallera de El Puerto. /Foto: Colección Luis Sánchez.
Y no es de extrañar que se sigan celebrando, en algún ‘deaconocido’ lugar, riñas clandestinas, donde se mueven altas cifras en apuestas que, además, no tributan a Hacienda. La legislación en España, por comunidades autónomas, es bastante irregular en este mundo de navajazos y espuelas gallísticas, que guarda cierto parecido a la política local. Una gallera, el lugar donde pelean los gallos, donde se azuzan a los gallos e incluso se les ponen espolones artificiales para hacer mas daño e infligir la muerte a su oponente, es una tradición de toda la vida en El Puerto.
También en la política local de los últimos años. Algunos productos de nuestras bodegas han llevado asociado a sus marcas nombres relacionados con este ¿deporte? que, al igual que los toros despierta pasiones encontradas. En la calle la Arena existía otro afamado Reñidero de Gallos al que asistían famosos de la época, entre otros el torero Rafael Ortega quien, metido en el ambiente, casi se olvida de cumplir con la corrida que tenía contratada: “Maestro que son las cinco menos cuarto” y Ortega se fue corriendo a la pensión Loreto a cambiar su ropa de paisano por el traje de luces.
En El Puerto, incluso se criaban y exportaban gallos de pelea con el marchamo nuestra Ciudad, a países latinamericanos donde esta afición permanece viva; hoy, de seguir existiendo, hasta tendrían página web y pondrían el logotipo del vapor en su publicidad. Pero en esto de las peleas de gallos, de las apuestas, si había algo que merecía la pena: el valor de la palabra y del apretón de manos. No hacía falta que se firmaran contratos ni adquirir boletos. Si en el previo al combate se acordaba una apuesta –o durante el desarrollo del mismo- la palabra bastaba para que, el perdedor, cumpliera con su compromiso de satisfacer la deuda.

Reunión en la Bodega ‘La Gallera en la calle Ganado arriba casi esquina con la calle Yerba’. Reunión de algunos funcionarios del Ayuntamiento. Arriba de izquierda a derecha, podemos ver a Manuel González, Francisco Domínguez, Antonio González Rivera, el Maestro Dueñas, con nótula propia en Gente del Puerto, núm. 197, a su lado, Francisco Lara, funcionario de Aguas y desconocido. Abajo, Pablo Cerdá, Antonio Torres, Juan Ignacio Pérez Salas, Vicente Terrada, que vivía junto al Bar Manolo y y José Luis. La fotografía está tomada el 27 de diciembre de 1961. (Foto Rafael, Cruces, 27). /Foto: Colección Javier González.
En la gallera de la política local, (donde ya se confunde la parte con el todo y el dedo con la luna), perdón, quise decir de la calle la Arena, cuando un gallo ‘cantaba la gallina’, le retorcían el pescuezo y Milagros lo guisaba con arroz. Ese era día de fiesta en el Reñidero, donde José de los Reyes, ‘El Negro’ cantaba por martinetes, ese palo del flamenco que, dicen, era tan genuino en El Puerto. Y es que las gallinas no deben jugar a ser gallos, ni soltar un cacareo a destiempo, no vayan a confundirlas con cualquier otro tipo de animal menos… noble. Sobre todo ahora, que están próximos los días de arroz y gallos muertos. /Texto: José María Morillo.












Comedia en tres actos, en prosa, original de : Antonio Paso, Antonio López Monis y José Pérez López representada a finales de los años cuarenta en el desaparecido Teatro Principal, y estrenada en Madrid, a mediados de los años veinte, en 1925.
SINOPSIS
LOS ACTORES.
PUBLICIDAD.
1961


Con 14 años fue el chicuco, el mandadero de Ferretería Sánchez, en la calle Luna, entre Nevería y Larga, --regentada por Salvador, Pepe y Paco Sánchez-- recordando aquel 5 de mayo de 1975 en el que empezó su trayectoria en dicha empresa, donde pasó de adolescente a adulto, como aprendiz, ayudante de dependiente y con 18 años dependiente. Aquella fue su universidad; rememora infinidad de anécdotas, vivencias, la vida de entonces, hasta 1981 cuando realiza el servicio militar. En marzo de 1987 entra en Pryca, hoy Carrefour y antes Hiper, donde desempeña las labores de mantenimiento, mozo reponedor y gestor en el departamento de Bazar, hasta el año 2000 en el que pide una excelencia por dos años y vuelve a trabajar con otro Sánchez, en el sector de la ferretería, en Suinbasa (Suministros Industriales Bahía) en calle de los Toreros. En el 2002 regresa a Carrefour a ferretería, bricolage, jardinería, automóvil, menaje, iluminación, material eléctrico, ...


Ángel Mendoza defiende la vigencia de la poesía que "lejos de ser una rareza inútil, tiene mucho que aportar".


La historiadora y filóloga afincada en El Puerto, Mercedes Ampullo Lobo, ha postulado una hipótesis sobre el lugar de nacimiento de Lope de Vega que, fortalecida por otros hechos y circunstancias señalan, sólidamente, a nuestra Ciudad, como la patria chica del Fénix de los Ingenios, y no a Madrid como se creía hasta ahora. La hipótesis retoma una tradicional atribución, pues en 1605, en el catálogo de escritores españoles Catalogus Hispaniae Scriptorum, ya se apuntaba su natalicio en El Puerto de Santa María. Las reacciones de las fuerzas vivas y los agentes sociales no se han hecho esperar en el mas puro estilo portuense.

