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José Navarrete. Aparece la obra cumbre del portuense ‘La fe del Siglo XX’  #5.800

La biografía de nuestro paisano y la historia del espiritismo y del librepensamiento de finales del siglo XIX en España, enriquecida con esta nueva edición

Portada del libro editado por Almisas Albendiz

| Texto: Manuel Almisas Albendiz

Tras una búsqueda exhaustiva de muchos meses, ha aparecido en Portugal la obra filosófica más importante del portuense, y enamorado de Rota, José Navarrete Vela-Hidalgo (El Puerto de Santa María, 1836-Niza, 1901): «La Fe del Siglo XX». Se conocía la existencia de este libro por la publicidad que apareció en la prensa de Madrid y de provincias a finales de 1868 y primeras semanas de 1869, y por la reseña del mismo que hizo su amigo y camarada de armas Luis Vidart en la Revista de España en 1870. También Menéndez Pidal lo citaba y criticaba en su obra «Historia de los heterodoxos españoles» (1880-1882), comparándola en importancia a la célebre «Filosofía religiosa: Tierra y Cielo» (1855) del socialista sansimoniano francés Jean Reynaud.

Publicidad aparecida en el diario La Abeja Montañesa (Santander) durante varias semanas.

Tanto uno como otro la consideraban una obra espiritista, y en verdad lo era, aunque Navarrete siempre quiso denominar al «espiritismo» --por las negativas connotaciones que tenía al ser identificada con las «ridículas supercherías y la nigromancia», que rechaza de plano-- como «Ciencia del Espíritu» o «Filosofía del Espíritu», y por eso la obra tenía por antetítulo el de «Ciencia Moral». No olvidemos que en agosto de 1873 José Navarrete, diputado republicano federal por El Puerto de Santa María, encabezó en las Cortes una enmienda para que en las Facultades de Filosofía se estudiara el Espiritismo junto a otras corrientes filosóficas.

Esta obra que ahora edita e introduce el autor de esta nótula, Manuel Almisas Albéndiz, biógrafo de José Navarrete, supone un hallazgo excepcional para la historia del espiritismo en el estado español, por constituir la primera obra espiritista publicada de cierta envergadura. Las seis entregas que fueron viendo la luz en Cádiz entre diciembre de 1868 y febrero de 1869 totalizaban 144 páginas «en 4º», es decir, de un libro actual equivalente de 22 x 16 cm.  Todo un libro.

Dejando a un lado el opúsculo editado en Cádiz y Gibraltar titulado «Luz y verdad del espiritualismo» (1857), de los autores desconocidos Jotino y Ademar, cuando aún el espiritismo de Allan Kardec no había tomado carta de naturaleza, las primeras obras espiritistas conocidas no fueron más que pequeños folletos. La primera constituía una extensa carta anónima publicada en unas diez páginas del periódico madrileño La Razón en junio de 1861 y titulada «Carta de un espiritista al Dr. Francisco de Paula Canalejas» y cuyo verdadero autor fue Alverico Perón (Enrique Pastor Bedoya); semanas después se publicó en Madrid como un folleto de 29 páginas «en 4º menor». Y la siguiente, titulada «Noción del espiritismo por un Médium», fue un folleto publicado en Bayona (Francia) en 1867, y escrito por Joaquín de Huelbes Temprado (aunque publicado solo con sus iniciales), que ocupaban 64 páginas «en 8º», es decir, de un tamaño aproximado de 15 x 18 cm. Esta obra de Huelbes fue censurada y prohibida por la Iglesia y apenas fue conocida, y cuando la revista El Criterio Espiritista la publicó a partir del ejemplar del 13 de septiembre de 1869, no ocupaba más de 20 páginas. La siguiente obra de Alverico Perón, «La fórmula del espiritismo (dedicada a Mr. Allan Kardec)», publicada en Madrid como folleto en diciembre de 1868, puede considerarse casi contemporánea a la de José Navarrete, y también era de reducidas dimensiones, pues tan solo tenía 54 páginas «en 16º», es decir, se trataba de un folleto de medidas aproximadas de 8 x 11 cm.

Las cinco entregas que Almisas Albendiz ha localizado en la Biblioteca de Lisboa.
Las cinco entregas que Almisas Albendiz ha localizado en la Biblioteca de Lisboa.

La originalidad del libro de José Navarrete radica en que se publicó en Cádiz y al margen de las distintas sociedades espiritistas que después de la Revolución Gloriosa de septiembre de 1868 comenzaron a reconstituirse en Madrid y en Barcelona, y a editar sus publicaciones, ya en la legalidad. Navarrete no pertenecía, ni nunca perteneció, a ninguna Sociedad espiritista, y en su libro, sorprendentemente, no cita en ningún momento a Allan Kardec. Navarrete llegó al espiritismo a través de la filosofía del alemán Karl F. Krause y de sus introductores en España como el krausista Julián Sanz del Río, al que Navarrete llamaba «mi querido hermano». A este componente filosófico indudable, se le une la pasión de Navarrete por las matemáticas, y especialmente por el cálculo infinitesimal, que había estudiado en la Academia de Artillería, y un intenso y verdadero cristianismo que había recibido en su educación maternal.

Otra muestra más de la originalidad del libro de Navarrete es el hecho de que estuviera dedicado, no a Allan Kardec, como el folleto de Alverico Perón, sino al «Duque de la Torre», es decir, al general Francisco Serrano Domínguez, nacido en San Fernando, que junto a Prim y Topete se había pronunciado en Cádiz contra la monarquía de Isabel II; que mandó las tropas de la Junta Revolucionaria que derrotaron en el puente de Alcolea (Córdoba) al ejército realista, y que fue nombrado Presidente del Gobierno Provisional que se formó el 8 de octubre de 1868, y que, como tal, era la máxima autoridad del Estado. De hecho, el libro comenzaba «Excmo. Sr.:  Si contemplando las maravillas de la creación, ha fijado V. E. su mirada en los seres animados más insignificantes...». Y a partir de entonces se dirigirá en todo momento a «V. E.», tratándole de convencer de los argumentos que regían los principios de la Ciencia Moral que inundaban el pecho de Navarrete y le impelía con ello al buen gobierno de la Nación.

La portada original de la primera entrega de La Fe del Siglo XX

Salvando las distancias, «La Fe del siglo XX» continuaba la tradición de algunos autores clásicos que en sus obras se dirigían a sus Príncipes o gobernantes para orientarle y aconsejarle sobre las ideas rectoras que debían tener en cuenta en su práctica política. «Es axiomático, Excmo. Señor, el principio de que los seres inteligentes aspiran todos a su ventura espiritual y material...», «el Dios que goza infinitamente… ese Dios, Excmo. Señor, ¿es el culpable del hambre, de la desnudez y de las enfermedades que se padecen en el hogar?», y así continuamente interpelaba al Duque de la Torre haciéndole ver que solo por el Espiritismo se deduce que la libertad, libre albedrío primero, libertad racional después, «es la atmósfera necesaria de la actividad humana y la regla a que han de ajustarse todas las leyes del derecho constituido»; que solo basándose en los principios del espiritismo se podía «condenar la pena de muerte, ensalzar la personalidad humana, romper las cadenas de todas las esclavitudes y apagar el fuego de las hogueras de todos los fanatismos».

El haber encontrado y editado este primer libro espiritista de cierta envergadura también constituye una oportunidad inmejorable para los historiadores y académicos universitarios que quieran comprender cómo se convirtió el espiritismo en la segunda religión del estado español en la segunda mitad del siglo XIX, teniendo como miembros y seguidores a numerosas personalidades como el escritor Víctor Hugo, o científicos de la talla del sabio astrónomo Camille Flammarion, o el biólogo y naturalista Alfred R. Wallace, entre otros. El espiritismo de esa época, de un fuerte componente cristiano, constituía una forma más de oponerse al ultracatolicismo de la Iglesia de Roma y el auge del jesuitismo y las órdenes religiosas tras la Restauración Borbónica. Su interrelación con el librepensamiento y el feminismo también lo hacen muy atractivo como corriente de pensamiento de una gran complejidad e interés.  Conviene aquí recodar a la poetisa sevillana Amalia Domingo Soler, y su revista espiritista La Luz del Porvenir, en la que solo escribían mujeres, y donde colaboraron durante un tiempo las conocidas republicanas feministas Rosario de Acuña, Belén Sárraga, Amalia Carvia y Ángeles López de Ayala.

La biografía de José Navarrete y la historia del espiritismo y del librepensamiento de finales del siglo XIX en España se ha enriquecido, sin duda, con esta nueva edición.

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1 | La edición facsímil de «La fe del Siglo XX», de José Navarrete, está disponible en formato «pdf» en este enlace 

2 | El Tomo II de la Biografía está disponible en este enlace 

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