
Ramón Pinto, en el Laboratorio del departamento de Cardiología en el Hospital Universitario Royal Sussex County en la localidad Inglesa de Brighton, donde trabaja.
Ramón Pinto Garrido nace en el Puerto el 5 de Mayo de 1959. Sus padres Ramón Y Josefa ya fallecidos eran hijos del Puerto. Ramón es el séptimo hijo de ocho hermanos, Antonio, Manuel, Milagros, María Josefa, Rosario, Elisa, Ramón y Vicente todos vivos y con buena salud. En 1959 Pier Paolo Pasolini publica su novela ‘Una vida violenta’; fallece Carlos Saavedra Lamas político y jurista argentino, premio Nobel de la Paz en 1936. Natalicio de Karl Marx.
Ramón nació en la casa que la familia habitó durante muchos años en la calle Ángel Pérez Rodríguez, conocida como la barriada de la playa. Más tarde se muda al número 97 de la calle Larga donde reside por unos cuantos años para luego mudarse a la calle Cruces.
Estudió EGB en el colegio de la calle Gatona conocido como ‘Protección de Menores’, y lueto ‘Manuel Siurot’, desaparecido hoy día y ocupado en su día por grupos e inspiración anarquista. Más tarde pasaría por los Instituto de la Victoria, Instituto Santo Domingo y, en el colegio SAFA-San Luis pasará a formar parte de la primera promoción del Módulo de Técnico Especialista Superior en Educación Infantil, para luego realizar estudios de Magisterio en la Universidad de Cádiz.
Ramón gana un concurso de Méritos para la Guardería Municipal de la localidad zaragozana de Fuentes de Ebro donde se traslada teniendo que renunciar por motivos económicos, --el salario resultaba insuficiente para vivir en esa localidad--. Realiza estudios en la Fundación Ferrándiz de Barcelona en Quiromasajista y rehabilitación así como curso de Quiropráctica y terapias naturales
BBAA Y BELENISMO.
Mas adelantes completa su formación y gusto por el arte con unos cursos de Pintura en la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, y un curso de Modelado y Escultura en la Escuelas de Artes y Oficios de Cádiz, impartidos por el imaginero de San Fernando Alfonso Berraquero. Es socio fundador y fue el primer Presidente de la Asociación Belenistas Portuense Ángel Martínez, durante 10 años, asociación con la que sigue muy conectado, donde actualmente está colaborando con varios proyectos para la celebración del 25 Aniversario de la fundación de la citada entidad.
Nuestro protagonista pertenece a la tristemente famosa generación X: los parados mejores preparados y con mas estudios.
INGLATERRA.
Cuando su padre muere --su madre había fallecido unos años antes-- decide marcharse a Inglaterra en 1999 para perfeccionar el idioma y probar suerte. Después de realizar distintos trabajos y cursos consigue una plaza de técnico asistente en el departamento de Cardiología en el Hospital Universitario Royal Sussex County en la localidad inglesa de Brighton. El hospital le ofrece una plaza de estudiante donde estudia en el City of Westminster college en Londres, después de 4 años y medio se Gradúa como Fisiologista Cardiólogo por la Universidad de Middle Essex a las afueras de Londres.
EL PUERTO EN LA DISTANCIA.
En la actualidad sigue residiendo y trabajando en el mismo hospital aunque regresa a menudo a su ciudad natal, como él afirma: “Soy del Puerto y quiero mucho mi Puerto aunque como dice el refrán ‘por mejoría mi casa dejaría’”. Y eso fue lo que hizo Ramón. Dejó un El Puerto distinto al de ahora: “De la Ciudad de los Cien Palacios, donde la gente se decía buenos días y te saludaban sin conocerte, donde pagábamos con pesetas, donde teníamos un montón de tiendas ,comercios y bodegas, y coches circulando por las calles, bonitos parques, plazas y jardines,... para venir ahora a una Ciudad con muchos edificios en ruinas, casas vacías, comercios cerrados, y con una moneda nueva que encarece todo lo que compra, con un montón de gente que no se conocen entre sí. Parques y jardines secos con palmeras muertas, plazas enlosadas, bodegas vacías y cerradas, calles peatonales donde es imposible conducir y encontrar aparcamiento y además sin el Vaporcito…” A pesar de ello sigue viniendo a menudo y sigue teniendo su casa de la calle Cruces.
Ramón no se ha perdido ni una Semana Santa desde que se marchara en el año 1999. No ha dejado de exornar con flores el paso de ‘las Escaleritas’ del Santo Entierro, aunque regresa en cuanto puede.

Pasarela que se adentra en el mar en las playas de Brigthon, donde atracciones y diversiones son un atractivo mas para visitar la ciudad inglesa.
CRÍTICA.
“Vivir fuera y en otro país quizás me ha abierto mas los ojos en lo que es apreciar y dar más valor a mis raíces, el respeto por la gente, la diferenciación cultural, la riqueza cultural que El Puerto tiene y que está totalmente desaprovechada. En Inglaterra existen Museos de todo tipo y muchas actividades culturales, sabemos que con la crisis El Puerto no tiene los suficientes medios para ello pero, incluso cuando los hubo, no se tuvo en consideración. El Puerto ha perdido el encanto de ir de compras al centro, no quedan muchos comercios donde ir, incluso los Chinos han cerrado sus comercios. Si comparamos con la vecinas localidades como Jerez don la crisis también afecta pero se puede ver los comercios en el centro así como todos los nuevos centros comerciales siempre llenos de gente, El Puerto con solo un par de Centros Comerciales, no mucha gente y muchos locales comerciales vacíos", concluye lacónico.


En 1914 Pedro Muñoz Seca estaba ya consolidado como autor teatral, colaborando con diversos autores, entre los que destacan Pedro Pérez Fernández y Enrique García Álvarez con quienes, ese año, estrenarían ‘Fucar XXI’, obra escrita en común por los tres autores.












No recuerdo de él un gesto de malestar, una bronca o una palabra fuera de tono. Y eso que a alguno se le reventó una vez en su biblioteca una bolsa de canicas. Y eso que las entrevistas surrealistas a las que lo sometíamos nunca aparecieron en aquellas publicaciones, de edición siempre inminente, pendiente de la subvención juvenil que solía acabar dilapidada en una o dos barbacoas.






En el número 20 del Archivo Hispalense del año 1946, (Tomo VII. Pgs. 225-227) está recogida esta «Noticia sobre los ‘belenes portuenses’, que el zamorano Angel Peña Martín enviaba a nuestro embajador del belenismo porteño, Vicente Rodríguez Gimenez, --administrador de Sucesores de Angel Martínez-- y que reproducimos para los lectores de Gente del Puerto.
Entre las poblaciones españolas que se distinguen en la producción de figuras de nacimiento, destaca el Puerto de Santa María, con un taller familiar que ha llegado a alcanzar justo renombre en España e Hispanoamérica. Al tratar aquí este tema, no tenemos otro interés que el de registrar en Archivo Hispalense las noticias que hemos podido adquirir sobre el orígen, desarrollo y estado actual de esta industria , que pone el nombre de nuestra región a la mejor altura en este aspecto de la producción de las figuras de nacimiento.
Los portuenses que, como suele decirse, peinan canas, recuerdan que hace cincuenta años [es decir, a finales del siglo XIX], aproximadamente, la producción de figuras estaba en manos de algunas señoras particulares de la localidad, especialmente en las de dos que, por más conocidas, se les llamaba las muñequeras en razón de su trabajo. Desaparecidas estas señoras, que mantuvieron hasta hace unos cuarenta años [año 1906] el último taller importante, los continuadores trabajaron con mala fortuna y peor orientación, y por repetir constantemente los mismos modelos, produjeron una lamentable decadencia artística. /En la imagen, Hipólito Sancho.
Hace cosa de treinta años [año 1916] un hábil carpintero, llamado Ángel Martínez, hombre ingenioso y con temperamento artístico, quiso elevar el nivel de la industria y comenzó sus tarea recurriendo a escultores para que les proporcionaran modelos adecuados; pero fracasó en el intento, pues solo obtuvo figuras amaneradas sin ningún carácter. Ni siquiera tenían la gracia ingenua y fragante de las tradicionales figuritas toscas de nacimiento. Pero el maestro Ángel era tenaz en sus empresas y decidió acometer de nuevo la tarea, comenzando por perfeccionar sus naturales condiciones para el modelado. Logrados los modelos personales que su gusto peculiar exigía, montó taller y horno y lanzó figuras variadas y graciosas, muy correctas dentro del género; con lo cual despertó el interés de los compradores y dio nueva categoría artística y nueva vitalidad material a lo que ya resbalaba por la pendiente del olvido. /En la imagen, estanterías con la producción de Ángel Martínez. /Foto Colección Vicente Rodríguez.







