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Añino, con su mujer y su hija María en el Taller de la calle Alvareda.

José Francisco Añino Gil nació en Cádiz el 6 de enero de 1907 y murió en nuestra Ciudad el 6 de noviembre de 1980. Hijo de Antonio Añino Gómez y Teresa Gil. Vinieron a El Puerto antes de empezar la Guerra Incivil. Estudió en los Jesuitas y, como su familia hizo el aprendizaje de carpintería y mecánica.

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Año 1914, en el Colegio de los Jesuitas. Es el primero por la izquierda en la segunda fila, con camisa blanca y corbata.

Durante la Guerra Civil, estuvo como mecánico en el bando sublevado. Al finalizar la contienda abrió un negocio en la calle Luna: era una zapatería y perfumería y un taller de motos. Estaba situado entre un ferretería y una tienda de fotografías. La casa, antigua, con suelo y columnas de mármol, era de vecinos y éstos se quejaban del ruido del taller, por lo que hubo de buscar un nuevo sitio para instalarlo. Sería en la calle de la Victoria --hoy Albareda--

La calle Albareda debe su nomre al ilustre portuense José Luis Albareda (1828-1897), que desempeñó importantes cargos en el gobierno de España. Abogado, periodista y fundador en Madrid de diversas publicaciones periódicas. Otros nombres anteriores de Albareda, además de Victoria, Paseo de Sancho Balmaseda y Paseo de Mateo Dávila.

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Fotografía tomada, durante el servicio militar, en Tetuán el 1 de enero de 1930. Añino es el primero por la izquierda en la fila superior, con algo parecido a una llanta, en la mano.

Añino era una persona muy conocida en El Puerto y fuera de la Ciudad, pues era el único taller de la zona que abría los domingos, es decir, todos los días de la semana. Ayudaba a todo el mundo que necesitaba ayuda. Arreglaba bicicletas, motos y recogía pinchazos de ruedas de coches. Tenía Añino un taller pequeño, sin muchas pretensiones ni aparatos modernos, como otros de la competencia. No le gustaba gastar el dinero en cosas que él consideraba innecesarias: era un artesano de la mecánica.

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Añino en el Taller, rodeado de niños y adolescentes. (Foto: Francisco Serrano Cordón).

Igualmente vendía en su negocio extintores de incendio. Y por Navidad los mejores polvorones de Estepa se econtraban en su taller: todos los años, representantes de las fábricas estepeñas venían a visitar a Añino para que la campaña resultase mejor que el año anterior.

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Añino, con una reunión de amigos en el Bar Puente.

Su taller fue uno de los primeros negocios que tuvo teléfono. Y agua corriente. Incluso llegó a tener la vivienda, incorporada junto al taller. Y una cocina que funcionaba incluso cuando ya no vivían allí. Y es que a Añino no le gustaba interrumpir la faena para salir a comer, y comía en el Taller. Aunque eso sí, siempre tenía tiempo para interrumpirla e ir a tomar un buen número de cafés en el Bar Puente a lo largo de la jornada,  si lo invitaban para ello.

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María, una de las hijas de Añino, con éste al fondo de la imagen.

Polifacético Añino, además arreglaba los pesos y básculas de la Plaza de Abastos y de las tiendas de ultramarinos o almacenes. Y también las persianas del Banco Hispano Americano, del Central, del Banco Andalucía. Una persona muy trabajadora, polifacética y ocupada.

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Una instantánea de la última etapa del taller de Añino, en la calle Albareda.

Solía ayudar nuestro protagonista a las monjas del Asilo de Huérfanas de la calle Cielo, a las que arreglaba las máquinas de coser. Y también a las monjas de clausura del Convento del Espíritu Santo. Y a las de las Carmelitas.

Casado con Josefa de Asís Romero, vivían en Ribera del Río, 64; tuvo dos hijas una vive en Omaha (Nebraska) EEUU, a donde se desplazaba el bueno de Añino a ver a sus nietos y jugar con ellos y la otra en Fuengirola (Málaga).

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Peculiar tarjeta de visita de nuestro protagonista.

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Salón principal del Palacio de Vilarreal y Purullena, cuando aún gozaba de todo su esplendor.

Expoliaron el Palacio. Sus dueños lo expoliaron. Se llevaron la plata, el bronce, la porcelana; arrancaron los muebles, los tapices y las pinturas; desmantelaron las puertas, los azulejos, las vigas; descolgaron las lámparas, las cornucopias y los tapaluces... Y se atrevieron hasta con los altares. Olía a podrido. Ciento y un gatos negros, rayados, pardos, nos miraban; nos miraba la diosa Ceres sentada en lo alto de su columnata; nos miraban veinte bustos de piedra por entre los pilares de la logia.

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Dos secuencias de la destrucción de una de las crujías y galería y la logia, por culpa del abandono, la desidia y la incultura. (Fotos superior e inferior).

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Pasto seco. Entre el pasto seco, rosas viejas, sin pétalos, geranios bravíos, zarzas y "tomatitos del diablo".. Miles de caracoles, como ensartados en sus tallos daban al lugar el tono de lo inhóspito. Una bicha, que había estado quieta, se esfumó como una saeta disparada por un borracho. Una caja de reloj, sin máquina, sin esfera, sin pesas, ni péndulo, sin tiempo siquiera, estaba tendida, arrojada al jardín, y yacía, junto a la fuente, con el mismo desatino que el ataúd de una tumba profanada.

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Artesonado del techo de uno de los salones, con retratos de los reyes de España.

Bíblicas higueras maldecidas, urdiendo, penetrando, rasgando despiadadamente las llagas de las piedras concertadas. La yedra trepaba y ocultaba las vergüenzas y agravios que clamaban un escarmiento ejemplar a tanta punible omisión de socorro. La alta palmera, peligrosamente delgada, vibraba con el viento , al lado de la fuente sin agua, ocre y verde, negra de líquenes inmisericordes. La rodeaban cuatro bancos de piedra oradada, con profundas cangrejeras, que a saber qué posaderas regias habrían soportado.

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Salón con el mobiliario y los cuadros.

Ciento y un gatos nos miraban; nos miraba la diosa Ceres; nos miraban veinte bustos de piedra; nos miraban... Todo abierto, de par en par, alevosamente abandonado. El gran patio de columnas italianas, el aljibe, la escalera imperial... José Luis los convocó con su voz de trueno: «--¡Isabel!, ¡Isabel!, ¡María Luisa!, ¡Francisco de Asís!, ¡Alfonso!, ¡España!». Nadie le respondió. Decididamente, no estaban allí. Pero allí habían estado.

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Uno de los aposentos privados del Palacio.

Baules, papeles y el nombre escrito, reteescrito, reteteescrito, de Don Agustín Ramírez de Ortuño en legajos forrados con piel de cabra; un ros de artillero; trajes femeninos de tul, con encajes, sedas, cuentas y abalorios; el manto-hábito de un caballero calatravo; una montura inglesa de amazona con los fustes definitivamente rotos; polvo, polvo, polvo espeso que todo lo cubría.

purullena_8_puertosantamariaY musgo, redores de musgo húmedo, al pie de cada gotera; graffitis obscenos, excrementos; cernícalos, primillas y murciélagos revoloteaban, una y otra vez, el mismo recorrido, cansina, reiterada y hasta atormentadoramente. Nos cogía la tarde-noche y, por todas partes nos seguía la legión de gatos.

«--¡Un piano!, ¡Ha sonado un piano!»

Nos paramos. Se nos heló la sangre. Anduvimos. Decidimos irnos. Corrimos. Nos dimos, de sopetón con el piano. Allí estaba, real, grande y abierto. Olía a metal recién estremecido. A tientas, de un salón a otro, nos fuimos tropezando con puertas descuajeringadas, cristales rotos, dorados dinteles derribados, damascos arrancados a jirones. (En la imagen, puerta escamoteable con cuadro, de acceso a otra sala).

purullena_capilla_puertosantamariaLa luz todavía entraba por las grietas de las yeserías de los altos techos pintados, quebrados y abiertos como granadas. (En la imagen, Capilla del Palacio de Purullena, con imágenes y todo tipo de ornamentos, dispuesta para el culto).

Alegorías y reyes, ángeles y escudos pedían, sin voces, romperse, desprenderse, despedirse, acabarse.Anduvimos entre el desastre y la desolación. En la capilla, sin altares, ni Reyes, ni Roques, hallamos una corona funeraria de flores de lata y un lazo --en otro tiempo negro-- de terciopelo. «MURIÓ DE ALEVOSA MANO». «--Tal cual será», repuso José Luis, como en una profecía. Huimos, buscando la luz. Cuando estuvimos en la calle de las Cruces nos encaramos, de nuevo con la vida.

«--¿Por qué no se morirá todo esto de una vez? ¿Por qué prolongan su agonía?»
preguntó José Luis, mirando hacia atrás la gran mole de la torre, rojo-violeta, con la luces del ocaso. Tristes por lo que habíamos visto, llenos de melancolía, cada cual marchó para su casa.

Antes, cuando pasábamos por la taberna de "El Golpe", rítmica, tremendamente, "El Sopas", borracho, terminaba su siguiriya verdadera:
.................
.................
que pa viví como yo estoy viviendo,
es preferible morí.

José Luis Tejada me llamó al día siguiente: «--Te he dedicado dos sonetos con una coda. Oye:

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(En la imagen, escudo de la portada del Palacio).

DESPOJOS DEL PALACIO DE PURULLENA

I

No es tiempo aquí; parada está la vida.
Dos o tres tierras lleva ya parada
oliendo a rosa muerta, a flor de nada,
a perdición y a soledad podrida.

Un miriñaque asciende la raída
escala del minué. Turbia bandada
de cernícalos va, la balaustrada
resbalando hacia un túnel sin salida.

Isabel, Isabel, María Luisa,
Francisco, Alfonso, España, deteneos
en el cuadro de luz de esa sonrisa.

Mirad que viene el tiempo, camafeos,
porcelanas quebrando, negra brisa
trizando harapos vuestros por trofeos.

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Vista desde las azoteas de la fachada del Palacio que da a Federico Rubio.

II

Si ya arrampló con todos los colores
y olores, con la seda y su armonía,
¿A que prolongar más esta agonía
de pedestal decapitado? Flores

fúnebres, falsas, de latón... Redores
de musgo desolado. Sacristía
sin ya nada sagrado. Monarquía
sin corona, monarcas ni esplendores.

¿Qué refinada adversidad sostiene
este equilibrio como si valiera
para más que la lágrima y la grima?

Y esa muerte total, ¿por qué no viene
a pasarle esa mano verdadera
del olvido, por siempre y por encima?

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A continuación de los Jardines del Palacio, se accedía por los arcos que vemos cegados en la fotografía, al Huerto de Durango. En la imagen podemos ver el proceso de construcción de los conocidos como pisos de la Barriada de Durango. (foto Rafa).

III

Cunda la melancolía
y la pena.
La mansión que relucía
antaño, de Purullena;
ahora, de puro vacía.»

(Luis Suárez Ávila. Julio 1988).

Purullena 2FUNDACIÓN GOYTISOLO.

El edificio ha experimentado  una importante reconstrucción. Por compras y herencias pasó a ser propiedad de la Familia Goytisolo y es hoy sede de la Fundación Goytisolo, participada por el Ayuntamiento de El Puerto. Dicha fundación celebra anualmente simposios sobre Narrativa Hispánica Contemporánea, que convocan a conferenciantes del mundo de las letras y la universidad de España y el extranjero. (En la imagen, el Palacio de  Villareal y Purullena, en la actualidad).

Luis Goytisolo Gay nació el diecisiete de marzo de 1935, en Barcelona. Hijo menor de una familia de escritores, es hermano del poeta José Agustín y de Juan Goytisolo. Su gusto por la lectura y la escritura fue muy temprano y comenzó a escribir dos novelas a los once años, a partir de entonces fue su tío Luis el que le seleccionó las lecturas y le introdujo en la afición a la narrativa norteamericana. En 1953 inició sus estudios de Derecho.

En 1958 se inició formalmente su carrera literaria cuando ganó la primera edición del premio Biblioteca Breve con su novela Las afueras, aunque ya había sido galardonado en 1956 con el premio Sésamo de cuentos. Fue uno de los miembros más activos de la Escuela de Barcelona, núcleo básico y germen de la Generación del Cincuenta.

luisgoytisolo_puertosantamariaSu obra de cariz experimental y de una gran exigencia literaria no siempre ha tenido el apoyo merecido por parte de un amplio público lector, si bien sí ha disfrutado de un reconocimiento unánime por parte de la crítica.

ACADÉMICO DE LA LENGUA.

Su labor periodística se ha desarrollado tanto en la prensa nacional, es colaborador habitual de El País, como en la extranjera. Asimismo ha colaborado también con el medio televisivo y es autor de las series documentales producidas por TVE: Índico, y Mediterráneo. En 1994 fue elegido académico de la Real Española de la Lengua para ocupar la vacante, el sillón “C”, del poeta Luis Rosales. (En la imagen, Luis Goytisolo).

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El Club Deportivo San Eloy, en la década de los cincuenta del siglo XX, posiblemente  en el Campo del Retiro. Fila superior, Carlos González Orihuela, José Ruiz de Velasco, Ángel Medina Cachero. Fila del centro, Pelayo Picardo García, Isidro Sánchez García-Figueras, Eduardo Díez Vergara. Fila de abajo, Matos Copero, NIcolás Medina Cachero, Mateo Benítez Oliva

El abogado, periodista y político liberal Ángel Urzáiz Cuesta, nació en nuestra Ciudad en 1856, hijo del brigadier de de la Real Armada y secretario del Rey Antonio de Urzáiz y Castro (de origen navarro) y de María de los Dolores de la Cuesta y Núñez y murió en Madrid el 1 de mayo de 1926, con 70 años. Después de un período de estancia en Vergara, pasó a vivir en Madrid, donde estudió Derecho, al tiempo que alternaba sus estudios con trabajos para la Prensa, en medios tales como El Correo, Los Debates y la Revista de España. En 1908 fundó el diario La Voz de Vigo, de carácter liberal.

Quien conozca algo de la historia pontevedresa caerá en cuenta de lo trascendente de una operación que dará al distrito vigués su diputado casi vitalicio y su gran cacique, superinfluyente, desde aquí hasta su muerte: Urzáiz e Iglesias Añino, respectivamente. Aquel año de 1881, de hecho, comienza el turno formal a nivel de la gran política, pero se inaugura también la permanencia caciquista al otro nivel de la política "menuda", tan inexplorada, comúnmente, por los historiadores. Tan reveladora.

adelacadaval_puertosantamariaCasado con Adela Cadaval y Muñoz, señora del Pazo de Cadaval de Nigrán, celebró su boda en 1883. Con la entrada de Urzáiz en la familia Cadaval, entró como apellido de varonía en la línea sucesoria del señorío de Nigrán (Pontevedra) --si bien por breve tiempo--, dando lugar a un periodo de especial relevancia social y una definitiva configuración arquitectónica al a partir de entonces llamado Pazo de Cadaval-Urzáiz. Tuvo dos hijos: Elodia y Joaquín Urzáiz Cadaval.Fue diputado liberal por Pontevedra en las elecciones de 1881, escaño que repetiría en todas las elecciones celebradas hasta 1920, siendo nombrado por el Rey Senador con carácter vitalicio en 1922, permaneciendo apenas cuatro años hasta su fallecimiento en 1926. Su primer cargo público fue el de Gobernador de Córdoba, para luego ser Intendente en Cuba, mientras fue española.

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Suelto satírico dedicado en ABC a Urzáiz

El grupo de exploradores de Chamberí
ha elegido presidente a D. Angel Urzáiz.
Y está muy bien ¡que caramba...!
Ser quiso este Urzáiz feliz
jefe y ya lo fué por chamba...
(Es decir, por Chamberí).

Subsecretario de Gobernación en 1887, fue ministro de Hacienda en tres ocasiones, durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena y durante el reinado de Alfonso XIII. La primera vez, con el presidente de gobierno Sagasta, del 6 de julio al 19 de marzo de 1902; más adelante, del 26 de junio al 18 de julio de 1905, asumió la cartera de Hacienda en el Gabinete de Montero Ríos, del que se vio obligado a dimitir por la concesión de determinados créditos destinados a paliar la crisis que se daba en Andalucía; de nuevo accedería al Ministerio de Hacienda el 9 de septiembre de 1915 en un Gobierno formado por Romanones y en que intentó realizaciones importantes referidas a la Ley Azucarera, a la de Alcoholes, Comunicaciones Marítimas, Deuda Exterior y otras; pero el 25 de febrero del siguiente año 1916 debía dejarla, ya que Romanones designó a otro Ministro para el cargo.

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La calle Ángel Urzáiz, un estrecho callejón que cruza la calle Larga a la altura del Hotel Monasterio.

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Fila superior, de izquierda a derecha Paco Rodríguez Artola, José Luis Osborne Domecq, José Buzón, José García Aguilar, en el fondo Manolo Navarro, luego Antonio Buzón hermano gemelo de José, Tomas Osborne Domecq, Joselete, detrás Pepe Simeón y Jerónimo Lara Izquierdo. Sentados, Pepe Lojo Espinosa, Juan García Cressi, Enrique Astorga, Manolo Anelo, Manuel Mena y Juan Gallardo.
Homenaje que, organizado por los trabajadores de Osborne, se celebraba anualmente a los empleados de dicha Bodegas que se jubilaban en el año, a la que también su sumaban algunos accionistas, como en la fotografía. En esta ocasión, el 18 de mayo de 1984, en el Bar que tenía Pepe Simeón en la antigua Feria de la Puntilla junto a la Caseta de Tierra, Mar y Vino. (Foto: Colección F.O.C.)

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La Casa de los Diezmos, cuando era posada de la Giralda de Sevilla, con un coche de 'Romerito'. (Foto Rasero. Archivo Municipal).

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La Casa de los Diezmos, en una foto de esta semana, tras la reforma. (Foto: J.M.M.)

Vieja y popular plaza ésta, cuya denominación tal vez arranque de la herrería que Juan Ruiz tenía aquí establecida a comienzos del siglo XVI, en la esquina de la calle Misericordia. El peculiar sonido de la fragua debía de recordar constantemente a vecinos y transeúntes que ciertamente se hallaban en la plaza de la Herrería, así como otra sita en la calle Sardinería, hoy Javier de Burgos, propició años después el traslado del primer convento de San Antonio de Padua a otro lugar menos ruidoso.

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Vista superior de la Plaza de la Herrería, antes de la reforma. (Foto: Ale Renedo).

También llevó de antiguo los nombres de plaza de la Portezuela y del Caño de la Villa, en referencia a la obra de canalización que recogía las aguas inmundas que bajaban de las calles Ganado y Ricardo Alcón, para su desagüe en el río. Se conoce que, en 1643 se restauró el caño y que en 1735, ante su incapacidad para absorver el agua, con la consiguiente falta de salubridad en la plaza, fue reconstruido, por lo que fue necesario derribar dos casas que se levantaban en medio.

casadiezmos_giraldillo_puertosantamariaCon los años se atildó su aspecto y se empedró, llegando a acoger festejos públicos. Aquí se celebraron corridas de toros desde 1746 --cuando se trasladaron desde el Polvorista-- hasta 1769, año en que se construyó en el ejido de San Francisco la primera plaza de toros con que contó El Puerto de Santa María.

En uno de sus frentes se encuentra, reformada, la Casa de los Diezmos, donde en los siglos XVII al XIX se almacenaba la décima parte de la producción agrícola y ganaderra que la sociedad civil estaba obligada a reservar para la manutención de la iglesia. Sobre la portada conserva una representación de la Giralda y dos azucenas, símbolo de la diócesis de Sevilla, de la que dependía el priorato portuense. (En la imagen, detalle de la portada de la Casa de los Diezmos; en la parte superior podemos observar el giraldillo y las azucenas. Foto: Vicente Utrera y Alberto Trigueros).

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Edificio que se encontraba en el actual local de Romerijo, que tuvo atribuido, durante años, la sede de la Capitanía General de la Mar Océana, acaso porque fuera residencia de Don Claudio Macé de la Gravelais, Mariscal de Campo de los Reales Ejercitos que ejerció como Gobernador Politico y Militar de la ciudad desde 1782 hasta 1796, fecha en la que su avanzada edad -tenía 73 años- le obligó a dejar el cargo, mejor dicho, los cargos pues simultabeaba el indicado con la dirección de la Capitanía General del Mar Oceano, siendo el VII de los Capitanes Generales y último de los que residieron en El Puerto. (El dato nos ha sido facilitado por Antonio Gutiérrez Ruiz). En los bajos del edificio de la derecha, se encuentra el 'Bar La Draga' y una heladería. (Foto: Monclova. Colección Carlos Pumar Algaba).

lacochera_oleoslienzo_86x101cms_juanlaraFue entonces la Herrería lugar de continuo tránsito de carros y carretas que llegaban a depositar los frutos y provechos de tierras y ganados.

En el solar que ocupa Romerijo se levantaba, hasta que a fines de los años sesenta se derribó, la imponente sede de la Capitanía General del Mar Océano, recuerdo perdido de aquellos tiempos en el que El Puerto fue el centro de la actividad militar naval de España.

Antiguamente, el acceso de la plaza por la zona de la Ribera era más amplio, no existiendo ningún edificio frontero a la Capitanía. Aun recordarán muchos portuenses la cuadra de coches de caballos de alquiler que estuvo hasta los años sesenta en la antigua Casa de los Diezmos, propiedad del célebre Juan Romero, Romerito. (En la imagen, 'La Cochera', 86x101 cms., óleo sobre lienzo obra de Juan Lara).

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Noménclator de las Calles de El Puerto. Pg. 2. 15 de agosto de 1936. (Archivo Municipal).

También se designó a la plaza con los nombres de Juan Vega, Cordonero y Federico Ferrer en 1895, a la memoria del industrial y gran benefactor de la ciudad fallecido este año, residente aquí durante mucho tiempo. El nombre tradicional de la Herrería se recuperó oficialmente en 1979. (Texto: Enrique Pérez Fernández).

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Imagen de la Plaza de la Herrería, durante las obras auspiciadas por los planes de empleo de la Junta de Andalucía, tomada el 14 de abril de 2009. (Foto: Carlos Pumar Algaba).

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En la imagen, Pascual Castilla, (nótula núm. 117 en Gente del Puerto) Presidente de la Asociación Provincial de Mandos Intermedios, cuando era responsable del Restaurante 'El Patio' atendiendo a unos clientes, ubicado en la Casa de los Diezmos, y que ocupaba gran parte de la planta baja del Edificio. En la actualidad, una heladería, sendos pubs y un mesón asador, ocupan la planta baja del edificio, además de un almacén de servicios generales perteneciente a Mariscos Romerijo.

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Acuarela de la Plaza de la Herrería, (75x55cms. original de Juan Lara), qur refleja el bullicio de personas, monturas y demás bestias que se concentraba en dicho espacio y su entorno

TOROS EN LA PLAZA DE LA HERRERÍA.
«Nos consta que en 1746 ya hacía varios años que venían celebrándose corridas en un nuevo espacio abierto: la Plaza de la Herrería. Y lo sabemos precisamente por un pleito que surgió a cuenta de los andamios de la nueva plaza. Este circo de la Plaza de la Herrería era sin duda el que se conocía con el nombre de Plaza de Galeras. Hay que pensar que los edificios que cierran aquel espacio por la parte del río no estaban todavía construidos, de modo que la Plaza se asomaba en semicírculo a la marina, precisamente por aquella parte donde estaría enclavado el antiguo muelle de las Galeras Reales. El andamiaje de circo, levantado seguramente en medio de la Plaza de la Herrería, se asomaba así, por el otro lado, a la explanada que bordeaba la orilla del río, entonces, claro, sin canalizar, y mucho mas cerca del caserío que hoy en día. El Archivero Municipal Juan Cárdenas nos habla de esta Plaza, donde ya en 1744 se celebraban corridas de toros, Plaza “que habilitaban con andamiajes, donde afluían espectadores de todos los pueblos inmediatos, proporcionando pingües ganancias a las empresas'.

plaza_herreria_oleoslienzo_100x133_juanlara-copiaPero la referencia documental que nos confirma la existencia de esta Plaza es el expediente promovido por el Convento de Padres Agustinos de esta ciudad, con motivo de “haberse formados andamios con perjuicio de unas casas de sus propiedad en la Plaza de la Herrería”. Al parecer, y con motivo de las fiestas por la subida al trono del rey Don Fernando VI, los Caballeros Diputados de la Ciudad determinaron celebrar varios días de toros, y para ello eligieron la Plaza de la Herrería, “en el sitio donde siempre se había acostumbrado”, según frase literal de uno de los documentos, lo que viene a confirmar la existencia de una tradición firmemente enraizada. (Texto: Manuel Martínez Alfonso).

(En la imagen, vista de la Plaza de la Herrería, desde los soportales.  Óleo sobre lienzo 100x133 cms., original de Juan Lara).


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La Plazuela de la Cárcel, con la Fuente construida en 1839 por Fernando Moreno. (Foto:

Nació esta plaza, o mejor plazuela, como siempre se le llamó, en el año 1786, cuando el Ayuntamiento de la ciudad de El Puerto de Santa María determinó la necesidad que existía de salvar la estrechez de la calle Curva y darle salida a la concurrida calle Ganado. Para ello se adquirió y se derribó una casa propia del Hospital de la Providencia (Hospitalito), frontera entonces a la recién construida nueva cárcel, situada en el solar que hoy ocupa actualmente el Hotel Los Cántaros.

fuentedelacarcel_plano_puertosantamariaComo único rasgo peculiar de la plaza, en su centro se alza una fuente, erigida en 1839. Fue ésta heredera de otra que existió en la esquina de la calle Ganado con Larga, donde luego estuvo --aún en el recuerdo de los portuenses de cierta edad-- el célebre restaurante La Fuentecilla, y en la actualidad existe una entidad bancaria. (En la imagen de la izquierda, proyecto de la fuente que realizara en 1839 Fernando Moreno. Archivo Municipal).

RELATO DEL TRASLADO.

Sobre esta vieja fuente, José Ignacio Buhigas, en un artículo publicado en Diario de Cádiz en enero de 1987, ponía en voz de un imaginario aguador, sujetas a la realidad histórica, estas impresiones: «Y es que la fuente de la esquina de Larga y Mostaza (Ganado) estaba en ruinas. Arreglarla costaba como una nueva y, sobre todo, tenían que buscar un sitio con más desahogo. Donde estaba era tan estrecho que, como habíamos tantos aguadores, el lugar se hacía intransitable e incluso peligroso, porque la calle de la Mostaza tenía mucha pendiente parra que corriera el enorme derrame de agua que constantemente se desaprovechaba. Además, como aquella fuente tenía un solo frente y muy reducido, los aguadores nos agolpábamos y cortábamos totalmente el paso [...]

cantaros_museomunicipal_puertosantamariaEn verano, la escasez de agua hacía que tardaran mucho en llenarse los barriles y nosotros nos acostábamos en las esquinas y en medio de la calle, resultándole a la gente tan difícil pasar que las medidas que tomaban y las correcciones que imponían los alcaldes no podían remediar las peleas que había casi todos los días... Era todo esto lo que querían arreglar cuando decidieron suprimir aquella fuente ya en ruinas y construir otra en un sitio mejor». (Botijas depositadas en el Museo Municipal, procedentes del subsuelo de la antigua cárcel, de donde tomaría el nombre el Hotel Los Cántaros).

Y así se designó a la inmediata plazuela de la Cárcel para construir la nueva fuente pública. Pero antes hubo que desmontar un pilón en donde solían abrevar las bestias que acarreaban los productos agrícolas y ganaderos que se depositaban en la Casa de los Diezmos, en la casi colindante plaza de la Herrería. Para la limpieza de la plaza y del pilón existía un encargado que, en contraprestación a su servicio, cobraba dos maravedíes por cada animal. El abrevadero se reinstaló en el paseo del Vergel.

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Plazuela de la Cárcel con dicho edificio al fondo. (Foto Colección Mata)

LA FUENTE NUEVA.
La obra de la fuente nueva se ejecutó en 1839, en un mes, según el proyecto marcado por Fernando Moreno, a pesar de que el maestro mayor de obras del Ayuntamiento, Diego Filgueras, estimara más adecuado el que presentó el arquitecto Manuel Cayón. Se la dotó de cuatro grifos, empleándose en su fábrica losas de Tarifa, piedra azul de Algeciras, ladrillos sevillanos y calcarenita de la Sierra San Cristóbal. Su coste fue de 9.000 reales de vellón. En 1983, la fuente fue restaurada, utilizándose en la obra los colores originales, y se pavimentó la plaza con cantos rodados, al que tiempo que se inauguraba, en ese mismo año, el hotel Los Cántaros, nombre que tomó del hallazgo en el subsuelo de la cárcel de un centenar de botijas del siglo XVII, hoy depositada en el Museo Municipal de nuestra ciudad. (Texto: Enrique Pérez Fernández).

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La Fuente de la Cárcel, a la que se le restituyeron los colores originales.

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En la actualidad la plazuela de la Cárcel está viviendo una nueva remodelación, quitándose los cantos rodados (chinos gordos) que se colocaron en 1983 por el director de la obra de entonces: el arquitecto municipal Manuel María Fernández-Prada Herrera. Aquella remodelación del pavimento no fue compartida por muchos de los usuarios de la plazuela, existiendo división de opiniones en cuanto al grosor de los mencionados cantos rodados.

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Imagen de la obra de nueva pavimentación de la mencionada Plaza, el 25 de enero de 2010. Al fondo, el Hotel y la Cafeteria de Los Cántaros. A la derecha, el ya mítico Pub Keops.

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Pulsar sobre estas líneas para ampliar la imagen.

Los componentes del primer Grupo Scout España, de San Luis Gonzaga, a los cuales se les ha añadido el tótem y la patrulla a la que pertenecían (de los que se han podido recordar) y que aparecen en la fotografía tomada en El Bosque.

  1. Fila de pie encima del banco. Felipe Pérez Aguilera (Reno). Patrulla Tigre. José María Velarde Colon (Mirlo). Patrulla Tigre. Tomas Rodríguez Rendón (Delfín). Patrulla Ciervo. Miguel León Ortega (Arce). Patrulla Tigre. José Antonio Gómez Benítez (+). Guía de patrulla. José Antonio Márquez Carrascosa. Jefe de Tropa. Rafael Muñoz Bellvis. Subjefe de tropa. Fernando Grande Lasaleta. Patrulla Ciervo.
  2. Fila sentados en el espaldar del banco. José Muñoz Domínguez. Sinde Gil. Gallego que no recuerdo nombre. Miguel Gil Solanes (Cóndor) (+). Desconocido. José María Fernández Rodríguez. (Tiburón). Patrulla Ciervo.
  3. Fila sentados en el banco. Javier Ximenez Gaztelu. Eduardo Gil Solanes. Patrulla Tigre. Francisco Gómez Benítez. Patrulla Ciervo. José Manuel Pérez Sánchez. Patrulla Tigre. Jesús Grande Lasaleta (Llama). Guía de la patrulla Ciervo.
  4. Fila agachados. Desconocido. José Luis Ferrer Álvarez Campana. Patrulla Ciervo. Emilio Flor Jiménez. Patrulla Ciervo. Miguel Ángel Martínez. Patrulla Ciervo. Desconocido. Gallego, hermano del otro gallego. Las patrullas eran Ciervo, Lobo, Zorro, Canguro y Tigre.

LA ACAMPADA EN BENAMAHOMA.
La fotografía está realizada en El Bosque, antes de comenzar la subida a Benamahoma, donde se realizaría una de las primeras acampadas de todas las patrullas que formaban la tropa. Se puede observar que aún no teníamos las pañoletas que después serian rojas y además cada uno se protegía del sol con la gorra o sombrero que había podido conseguir.
Recuerdo una acampada posterior muy bonita en El Coto de Doñana, que nos despertábamos con los cantos de los distintos pájaros.

Faltan otros Scouts que no están en esta fotografía como son: Padre Aldama (Pantera Negra). Conciliario. Manuel Valimaña Lechuga (Yacaré). Subguia de la patrulla Ciervo. Manuel Ruiz-Herrera Cordero (Vicuña). Patrulla Ciervo. Ignacio Osborne Cologan. Patrulla Ciervo. Mariano Medinilla Cantera. Patrulla Ciervo. Pedro Salvatierra Velazquez. Miguel Lizaso Solinís. Jose Luis Zacagnini Sancho de Sopranis. Luis Márquez Carrascosa y otros que en estos momentos no recuerdo.

NACE EL MOVIMIENTO SCOUT EN EL PUERTO.
El Movimiento Scout Internacional, fundado en Inglaterra en 1.908 por Sir Robert Baden Powell, se extendió por todos los países del mundo, y en El Puerto, a mediados de los años 60 del siglo pasado, se constituyó el primer grupo de Boys Scouts España en el Colegio de San Luis Gonzaga, promovido y dirigido por el Jesuita Padre Aldama. Aunque en la España de Franco, solo estaba permitido el Frente de Juventudes, esta organización en muchos los casos estaba tolerada, y más si se encontraba dentro de un colegio religioso como era el de la Compañía de Jesús.
Espero que aquellos que puedan completar datos que faltan, no duden en hacerlo.  (Texto: Tomás Rodríguez Rendón).

Tiene 94 años. Es conocido por Pepe Guindate por su padre, Abelardo González Franco “El Manco Guindate”. Pepete, como también se le conoce, es el menor de cinco hermanos, hijos de Abelardo González Franco y Manuela Gutiérrez, ambos naturales de El Puerto. Familia de ricos agricultores antiguos de El Puerto, poseían fincas de labor en propiedad y arrendadas, casa grande con granero y cuadras en El Ejido de San Juan, negocios de transporte con carros, tanto de mulos como de bueyes, teniendo en exclusiva el acarreo de carbón de la Serranía de Cádiz a El Puerto. Aunque los abuelos siempre habían vivido de las rentas, la siguiente generación empezó a conocer la decadencia, lo que les llevó a empezar a vender patrimonio y a empezar a tener que valérselas por si mismos.

Pepe nace el 23 de Enero de 1916 y se bautizó en la Iglesia Mayor, Prioral de los Milagros. El primer colegio al que fue era Casa de Rosita, en la Calle Luna, encima del almacén La Giralda. Allí hizo la primera comunión con 9 años, en 1925. Aquel pequeño colegio tenia una directora y sus dos hijas, Rosarito y Paquita. Las tres eran profesoras, las hijas de las niñas y la madre de los niños.

Almacén la Giralda y, en el piso superior, el colegio donde hizo los primeros estudios.

De allí paso a Bellas Artes, con Felipe Lamadrid, y luego a otro con el profesor Ezequiel Hernández, que estaba en la Plaza de Isacc Peral, enfrente del ayuntamiento. Posteriormente pasó a otro colegio con Don Antonio y Doña Leonor, este colegio estaba en la calle Palacios. Ese fue su último centro de enseñanza al que acudiría

Con 14 años se fue al campo, a la Finca Laborda, donde estuvieron 4 años de rentas. Su dueño era José Repeto. Se quitó del colegio un sábado y el domingo le pusieron los calzones empalmaos (antes utilizaba calzones cortos) y le dieron un máquina de recoger heno y ya le fueron poniendo según la faena que iba saliendo en el campo, ya que estaba hecho todo un hombre.

Compro su padre un tractor “Dhery” que le costo 12 mil pesetas, en el año 1928, que utilizaba su hermano mayor Abelardo y Pepe se encargaba de ayudarle para poner la maquina para la siega, de manera que fuese el “jase” funcionando correctamente. El tractor servia para arar, hacer “cohecho” y sembrar. El tractor había sustituido al mulo de toda la vida.

Con 17 años tomo de rentas la finca “La Dehesilla” situada en el término municipal de Rota, en 1935 y en el 1936 se incorporó al Ejército el 2 de Febrero. Se fue voluntario al Depósito de Cría y Doma del Ejercito de Tierra en Jerez de la Frontera, por su conveniencia al estar mas cerca de su casa.

En la foto de cabo en 1938 en Jerez

EL SERVICIO MILITAR Y LA GUERRA.

La tranquilidad que esperaba se rompió el 18 de Julio con el golpe militar y la primera guardia que se hizo en el cuartel le tocó a él hacerla, a la 9 de la mañana. En noviembre del 1938 fue a destinado al Regimiento de Cazadores de Tardix núm. 7 de Sevilla, donde le cogieron junto a otros 8 soldados para formar parte de la escolta del Coronel Utrilla, Jefe de la Segunda División de Caballería, que estaba en Córdoba. Con el estuvo en Córdoba hasta finalizar la guerra, y algunos meses mas. A finales de Julio de 1939 volvió al cuartel de Jerez. En total estuvo en el ejército 3 años y 8 meses, desde Febrero del 36 a Octubre del 39

CONOCE A SU MUJER.

Volvió con su padre a La Dehesilla, a las faenas de la finca. Estando ya en la finca le hablaron de una moza de 16 años que estaba en la finca de al lado, justamente en la cañada de por medio entre las dos finca. Allí fue una y otra vez hasta que consiguió hablarle, le costó mucho trabajo, ella no se fiaba mucho de él porque era porteño. Esta joven roteña que se llamaba Trinidad Peña Benítez era la única hija de una familia de 6 hermanos. Poco a poco fueron hablando y en noviembre de ese año ya se hicieron novios formalmente. Le habló cuatro años y se casaron el 27 de Septiembre de 1943, en plena Feria de Sevilla de San Miguel. En la Iglesia de Ntra. Sra. de la O. Les casó el padre Cristóbal, que era de Arcos. La boda fue rápida y luego tiraron para Jerez en un taxi de El Puerto, de Manolo Rebollo. Les acompañó su cuñado Antonio Gil Muñoz. En Jerez cogieron un tren y se fueron a Sevilla donde llegaron a las 3 y pico. Se alojaron el Hotel Oriente, cerca de la Plaza Nueva. Allí estuvieron 4 días, coincidiendo con la Feria donde fueron varias veces. El festejo de toma de dichos, que se celebraba justo antes de la boda, se llevó a cabo en la casa de la novia que estaba en la calle Castelar, 21 en Rota. Asistieron gente de El Puerto y de Rota, mucha. Un festín por todo lo alto.

Recién casado, a los 2 meses tuvo la calentura del Tifus. "--A los 9 meses y 5 días justo nació mi primer hijo, Antonio, el 5 de Junio 1944. Abelardo, el siguiente hijo nació en el 1947, el año de la explosión de Cádiz y también el año de la muerte de Manolete", recuerda Pepe. Luego nacería Pepe, en el 1949. En 1951 nacerían dos gemelos Manuel y Rafael, Manuel fallecería al mes y pico de nacer. En 1953 tuvieron otro hijo al que llamaron Lolo. La primera hija, Trinidad, nacería en el 1958 y finalmente Loli nació en 1963.

Pepe con su esposa Trinidad

Desde la llegada de Pepe del servicio militar y su reincorporación al campo, su padre delegó en él la responsabilidad de llevar en la práctica la dirección de la finca, las relaciones con los trabajadores y con el personal en general, el control de la siembra etc. Estaban en esta tarea su hermano Manuel y él, pero quien estaba al frente era él.

A CARGO DE LA FINCA.

A principios de los años 50 su padre se va al Puerto y él se queda a cargo de la finca hasta que llegaron los americanos en el 54. La finca de Pepe fue de las expropiadas por el gobierno del General Franco. Aunque no le expropiaron al finca entera, solo parcialmente: de las 300 hectáreas, expropiaron 110. Pepe se trasladó entonces a un rancho que hizo en la otra punta de la finca, en Las Marismas y parte de La Dehesilla, que la siguieron sembrando hasta 1965. Recuerda que costó la casa 32.000 pesetas. La hizo Rebujina y Bartolito, contratistas roteños. La casa posteriormente la fue agrandando haciendo estancias para las vacas, haciendo una pequeña nave para meter los motores bajo techo de uralita, etc.

Los padres de Pepe Guindate, Abelardo y Manuela.

Con 66 años se jubila. Lo tenía que haber hecho a los 65 pero tenía a su cargo a 5 trabajadores y esperó hasta que llego una nueva normativa. Su amigo José Peña Real que era el guardacampo y estaba en la Hermandad de Labradores le arregló los papeles. Entonces se pudo jubilar ya cobrando la pensión. Al cargo de la finca se quedaron sus hijos Pepe y Abelardo. A este último le dio Colonización, unas tierras, y se fue allí, quedando Pepe al cargo de la finca.

Siguió viviendo en el rancho hasta que en 1960 se traslado a vivir a Rota, en la calle Castelar, 21 para vivir el resto de su vida tranquilo. Al campo iba de visita cuando le apetecía. Al principio iba a menudo y poco a poco a poco ya fue yendo menos.

pepeguindate_puertosantamariaPepe tiene una gran familia que se compone de 6 hijos , 17 nietos y 8 bisnietos y otro que viene en camino. De los nietos 12 están ya casados. Pepete sorprende con su gran memoria. Se acuerda de datos y nombres, con pelos y señales, de muchísima gente que ha conocido en su vida. Se conoce los nombres y las medidas de todos los cortijos de la campiña. Es un gran entendido en caballos y distingue los hierros de las distintas ganaderías de Andalucía.

En la actualidad tiene 94 que cumplía exactamente ayer, 23 de Enero de 2010. ¡Felicidades Pepe! (Textos: Javier Ros).

Ver la historia del padre de Pepe, en Gente del Puerto: Abelardo González Franco. El Manco Guindate o El Manco de los Cuatro Mil Reales, pulsando aquí.

3

miguel_nino_bengala_puertosantamariaUn día del mes de julio de 1958 conocí a un venerable gitano. Se llamaba Miguel Niño Rodríguez "El Bengala". Estaba sentado, al fresco, en el sardinel del zaguán de su casa en la calle Pagés del Corro de Triana. Me dijo, nada más conocerme, que él descendía de El Puerto y le presté gran atención. Me contó que su tatarabuelo fue Pedro Niño Boneo "El Brujo", nacido en El Puerto en 1819 y artífice de una siguiriya y una toná que llevan su nombre y que eran desconocidas por todos. "El Bengala" las conservaba y dio cuenta cabal de ello en la III Fiesta del Cante de los Puertos en 1973. Conocía, además, la toná de los Pajaritos y un sin fin de romances de tipo épico e histórico que debía a su memoria y a la tradición recibida de, por lo menos, su tío bisabuelo, Juan José Niño López, el más completo romancista que se ha conocido en todo el mundo hispánico y que había nacido en El Puerto en 1859.

La familia de "El Bengala" marchó de El Puerto a Sevilla, por una cuestión que tuvo su tatarabuelo con un tal Joaquinillo El Farolero, cuya historia cantaba “El Brujo” como un león herido, cada vez que se acordaba de que a su hija Salud la había perdido el tal Joaquinillo:

miguelninoelbengala3_puertosantamariaPor tristes cuarenta reales
Y unos zapatitos moráos,
Joaquinillo El Farolero
Tu jardín ha marchitáo.

(Dibujo a la izquierda de Miguel Niño, de LSA).

En Sevilla, se instalaron, primero, a la calle Artemisa, en la Puerta Osario, donde tuvieron fragua y, luego, se incorporaron a Triana, donde se vivieron  en la calle Pureza, 127 y pusieron fragua en el Monte Pirolo y, luego, en la Huerta del Carmen, en el mismo sitio donde ahora está la Torre de los Remedios y antes la Sala de Fiestas “El cortijo de El Guajiro”.

Allí estaba la fragua de Manuel Sacramento Niño, su abuelo:

miguelnino_bengala2_puertosantamaria

¿Qué es aquéllo que reluce
por cima de aquellos cerros?
Es la fragua e Sacramento
Que está machacando hierro.

(A la izquierda, 'el Bengala', vestido de luces).

"El Bengala" fue novillero, banderillero en la cuadrilla de su primo Joaquín Rodríguez "Cagancho", ayudante de fragua (machacador y follador --de fuelle--) modelo en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, vendedor de aceitunas en el mercado de la calle Feria, cantaor de ventas y colmados, camarero, albéitar, además de corredor de cuatropeas.

josemi_ketama_puertosantamaria

(En la imagen de la izquierda, José Miguel Carmona, de Ketama).

Estaba rebelado porque su hijo Joaquín le había salido boxeador y llegaba a su casa con unas palizas mortales y la cara echada abajo. Sin embargo, bendecía el que su hija Amparo fuera bailaora y se casara con el guitarrista Pepe "Habichuela" que, a la postre, fueron padres nada menos que de Josemi Carmona, el de "Ketama".

Con "El Bengala" tuve una grandísima amistad. Me relataba toda su genealogía portuense desde un oscuro Pedro Niño Ximénez, nacido en 1621, hasta él mismo, como un escolar recita la lista de los reyes godos. Cuando en 1974 yo lo tenía anunciado para la IV Fiesta del Cante de los Puertos, me llegó un telegrama diciéndome que no podría actuar porque se encontraba mal. A los pocos días murió y yo no me lo creía, porque para mí que era inmortal. (Texto: Luis Suárez Ávila).

2

aficionracing_jerez_1959_puertosantamaria

En la imagen, fila superior, de izquierda a derecha, Miguel Rascón Roselló, Juan Pablo Lerdo de Tejada Labat, Antonio Pineda, Fernando Arjona González, Juan de Dios Sánchez González. Fila central, desconocido, Agustín Fernández González, Vicente González Lechuga. Fila de abajo, José Ignacio González Lechuga. La foto de los aficionados desplazados desde El Puerto, está tomada en el antiguo Estadio Domecq de Jerez de la Frontera en el Derby celebrado el 22 de marzo de 1969, hace 51 años, entre el Racing Club Portuense y el Jerez Deportivo. (Foto Colección VGL).

50

ala_davinci| Texto: Tomás Rodríguez Rendón.

Una vez me dijo un amigo que si quería saber si alguien era de El Puerto o se había criado en el Puerto, era muy sencillo. Solo hay que hacerle una pregunta. ¿Cual es esa pregunta?. Hay que preguntarle si sabe que es una “panarria”. Aun no la he encontrado en ningún diccionario o enciclopedia. Pero esa palabra existe y se sigue utilizando entre los portuenses como una palabra mas de nuestro vocabulario, siendo desconocida para forasteros, visitantes, concejales que dicen ser portuenses pero no han sido criado y ensolerados en El Puerto, y paracaidistas que menciona Luis Suárez Ávila en su nótula ¿Portuenses?, etc.
Es un símbolo de la noche y de la naturaleza prohibida.
Si conoce el significado de la palabra “panarria”, se puede decir que ya es Vd. portuense, si no es así, le queda tiempo para llegar a ser un porteño mas.
Ahí queda la pregunta y cada uno que la conteste si sabe, y si no que la pregunte a un portuense y, cuando sepa la respuesta, podrá decirse que ‘progresa adecuadamente’ en su Curso Acelerado de Portuensismo.

El poeta José Luis Tejada escribió esta nana,
¿Puede Vd. rellenar las letras que le faltan a la palabra en la línea de puntos?

NANA (III)
A la panarria vieja
de mi tejao
se le cayó una teja,
la ha escalabrao.

Ea la ea,
a mi ……….ito,
¿quién lo menea?

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