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El 12 de marzo de 1969, hace cuarenta años, salía a la calle el número 3000 de Cruzados. Se celebraba con una edición extraordinaria su trigésimo aniversario. Nadie podía imaginar que el día 12 de marzo de 1969 quedara marcado para la historia de El Puerto por la desaparición de Cruzados. Su número 3001 de fecha 19 de marzo de  mencheta_cruzados_puertosantamaria1969, aunque se imprimió, nunca salió a la calle.  Fue secuestrado por la Delegación Provincial de Información y Turismo cuyo delegado aquel entonces en Cádiz era Rafael Landin Carrasco, a quién dos años mas tarde, la Corporación Municipal, por su colaboración en la campaña de solidaridad con los porteños desfavorecidos “Navidad con Amor”, le concedía la medalla de oro…

On the 12th of March 1969, forty years ago, edition number 3000 of Cruzados was published. It celebrated its three thousandth anniversary with an extraordinary edition. No-one imagined that the 12th of March 1969 would be etched forever in the history of El Puerto due to the disappearance of Cruzados. Its edition number 3001 on the 19th of March 1969, although it was printed, was never published. It was kidnapped by the Provincial Office for Information and Tourism whose delegate at that time in Cádiz was Rafael Landin Carrasco, who, two years later, would receive the gold medal for his collaboration in the solidarity campaign with less fortunate porteños “Navidad con Amor” (“Christmas with Love”), awarded by the Municipal Corporation…

La editorial de este último número empezaba así: "Treinta años y nuestro numero tres mil. ¡Cuantas sugerencias, cuántas consideraciones, lectores amigos, con tal motivo! En  esta ocasión, Cruzados ya ha cumplido esa treintena cargada de sacrificios, desconocidos, por la mayoría; pero que están pletóricos como en cortés desafío a los muchos inconvenientes de todo orden, de los que, bien es verdad, nunca estuvo exenta de publicación, dispuestos a servir de empuje o palanca tremenda que, una vez más, remonte al periódico, lo deje en su sitio y siga siendo acogido, conocida la benevolencia de los lectores, con la mejor simpatía y afecto." (Para leer el texto completo pulse en los comentarios de esta nótula).

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Dos importantes secciones de Cruzados: ‘El perfil de la semana’ crónica sobre  El Puerto, escrito por Manuel Sánchez, y Sánchez ‘Zutanito’  y ‘Por la calle de en medio’ de Juan Ignacio Varela Gilabert. (En la fotografía, Manolo Sánchez y Juan Ig. Varela, la primera perteneciente a la coleccion de Manuel Sánchez Cerdá y la segunda a la coleccion de Vicente Gonzalez Lechuga).

Cruzados fue una publicación de la Acción Católica, asociación pública de fieles que tiene su origen en el mismo seno de la Iglesia católica fundada por el Papa Pío XI en 1922. Estuvo durante el tiempo anterior a la Guerra Civil fuertemente vinculada con los cruzados1939_puertosantamariamovimientos de acción social, sin embargo, con la escalada de la Guerra, en claro contraste a su trayectoria anterior, toma otros derroteros de carácter exclusivamente espiritual, a pesar de que la idea no fuera compartida por muchos sacerdotes rurales y urbanos que convivían día a día en medio de un pueblo con las heridas recién abiertas.

Nace así, bajo esta consigna impuesta, Cruzados, cuya portada de su primer número de febrero de 1939 es prueba indiscutible de su temática,  mensaje y de devoción por las directrices de la Iglesia. Por ello de ninguna manera pudo ser la solución y ocupar el lugar de la desaparecida Revista Portuense, fundada por el periodista natural de Grazalema y porteño de adopción, Dionisio Pérez Gutiérrez. (En la ilustración, la portada del primer número de Cruzados, en 1939, hace setenta años justos).

Cruzados, de carácter mensual hasta que iniciados los años 40 se convirtió en bisemanal, circulando los miércoles y sábados, informaba sobre acontecimientos religiosos, ‘culturales’, cartelera de cine, farmacia de guardia, anuncios y edictos oficiales de la época así como de los bautizos, bodas, comuniones y óbitos de los suscriptores y familias relevantes de la ciudad.

UNA NUEVA ETAPA EN LA PUBLICACIÓN.

A principios de los años sesenta, las reformas provocadas en la Iglesia por el Concilio Vaticano II se hacen notar y Cruzados ante la necesidad de mejorar un servicio público y promover una comunicación de acción social da por concluida una etapa, comenzando a asomar lentamente otra nueva. No fue fácil sin duda publicar una más amplia información local, que ahora sí cogía el relevo de la Revista Portuense, ya que si complicado era conectar con todos y cada uno de los colaboradores, más difícil resultaba coordinar los pasos que cada día se iban dando. Me estoy refiriendo a que  gracias a la amistad el compañerismo e ilusión de un grupo de porteños con gran constancia y, sobre todo, la magnifica labor de un periodista excepcional como fue Agustín Merello del Cuvillo, permitieron hacer realidad lo que por aquellas fechas era impensable.

NUEVAS  SECCIONES

  • ‘Carta de Madrid’ sección de Francisco Pérez Pastor, embajador de El Puerto en la capital donde nos daba su opinión de los acontecimientos desde su óptica personal
  • ‘La Voz del Pobre’, sección que llevaba adelante los hombres de Acción Católica donde se daba cuenta de las situaciones mas necesitadas, solicitando la solidaridad de los porteños-
  • ‘En la grada y sin pasión’, parecidas a las fintas callejeras de Agustín, su autor, dedicadas al futbol. A las crónicas taurinas y deportivas, especialmente al futbol base, se les dio en los últimos años una gran cobertura.
  • 'Nuestros suscriptores opinan' Entrevistas a los más antiguos. (Para leer las entrevistas pulse en los comentarios de esta nótula).

joseignaciobuhigas_cruzados_puertosantamariaLa sección ‘Nosotros el mundo’ era conducida por José Ignacio Buhigas Cabrera. Se trataba de breves comentarios sobre información internacional que grababa de los distintos partes informativos de la radio y posteriormente tecleaba para su publicación. Años más tarde la recuperarían Agustín y Pepe Buhigas para Diario de Cádiz, permaneciendo dos años como sección en las páginas de Diario de Cádiz.  Las trágicas muertes de Martín Luther King y Robert Kennedy en abril y junio de 1968 respectivamente, fue el gran referente para crear la sección ‘Nosotros el mundo’. No les daría tiempo, por el cierre prematuro, del medio, de contar la llegada del hombre a la Luna. (En la fotografía, José Ignacio Buhigas Cabrera, en una fotografía perteneciente a la colección de T.S.C.)

AGUSTÍN MERELLO, EL ALMA DE LOS ÚLTIMOS CRUZADOS.

agustinmerello_cruzados_puertosantamariaSi bien es cierto que la Junta Interparroquial de Acción Católica del postconcilio compuesta por: Domingo Luis Renedo Fernández, José Adame Vázquez, Manuel Buhigas Cala, Rafael Caballero Bonald, José Luis Álvarez Sevilla, Antonio Ojeda, Rafael Tejada, Vicente Terrada, Manuel Lagares y Antonio del Cuvillo Jiménez, que figuraba como Director de la publicación por ser Presidente de Acción Católica, favoreció que un grupo de colaboradores formado por personas de distintas edades y de las más diversas condiciones sociales como estudiantes, trabajadores, profesionales y jubilados, capitaneados por el cariño y la entrega de un hombre como Agustín Merello, hicieron posible que una Hoja Parroquial se convirtiera en un medio de comunicación social. El cierre de Cruzados supuso para todos un duro golpe y de manera especial para Jesús María Serrano, que desde niño se impregnó del olor de la tinta y de los ajetreos de la imprenta pero cuya corta edad impidió ver sus versos y poemas en las páginas de Cruzados. (En la fotografía, Agustín Merello del Cuvillo, imagen  perteneciente a la colección de Kitty Pastor).

fintascallejeras_cruzados_puertosantamaria‘Fintas callejeras’ sección de Agustín Merello y que colaborara  también en su confección José González Montaño. Una de las secciones más temidas por los cargos públicos y religiosos de aquella época. Comentario con cierta acidez sobre las injusticias sociales y olvidos de los munícipes del Ayuntamiento.  Se daban prisa en solucionar desde la Corporación Municipal los desaguisados, como por ejemplo las Fintas Callejeras del último número: ‘Más que nuestra veterania, más que nuestra estadística, quisiéramos conmemorar nuestra eficacia’ ‘Y ahí le duele; o no conseguimos hacernos oír, o nuestra voz es tímida o… tal vez abunden mucho los sordos’ ‘Algunos, hasta pensarán que estamos de luto; pero no lo crean: las apariencias engañan.’  Esta última Finta Callejera, sin pretenderlo Agustín, fue una premonición de lo que iba a suceder una semana después.

PERSECUCIÓN.

antoniocarbonell_joven_puertosantamariaEl autor de esta nótula, Antonio Carbonell, recibió en su domicilio la visita de la ‘autoridad competente’ que por aquel entonces desde las altas esferas, locales y provinciales recibieron las oportunas consignas debido a que varios artículos, entre ellos, ‘Fintas callejeras’ ‘La Propiedad’ (Para leer el citado artículo pulse en los comentarios de esta nótula) y ‘La acción que se debe emprender’, no se ajustaba a las pretensiones de los mandamases. Además del susto para su familia no sucedió nada más que lamentar salvo que secuestraron el ejemplar que no vio la luz. Así que las Fintas callejeras de Agustín  y el artículo de opinión ‘La acción que se debe emprender’ nunca vieron la luz’. Pudo ser la gota junto a las Editoriales que puso fin a Cruzados. Tenia entonces 17 años y solo para escribirlos el autor se basó en los Principios Morales para una Deontología del Periodista, escrito  por Pablo VI y publicado en Cruzados el miércoles 26 de febrero de 1969, a las que se vinculó y siempre llevo a gala el recordado periodista Agustín. La opinión de los comentaristas en sus distintas secciones jamás fue censurada por Agustín. Todo lo contrario. Llegado a este punto también el bueno de José González Montaño, hermano de los sacerdotes Antonio y Ramón, ayudaba a Agustín en la corrección de cualquier descuido… (En la fotografía de la época, Antonio Carbonell López).

COLABORADORES

En esas tres décadas de Cruzados, colaboramos: Luis Suárez Rodríguez, Francisco Pérez Pastor, Enrique Moresco Muñoz, José Luis Péculo Utrera, Manuel María Pérez Sánchez, Joaquín Valdés Sancho, Juan Ignacio Varela Gilabert, Manolo Sánchez, ‘Zutanito’; Domingo Roa Duvige, ANFENOL Eloy Fernández Lobo, Antonio Chamorro, Antonio Pérez Ruiz, Antonio Rodríguez, ‘ANROLO’; Antonio Ramírez, Javier y Jaime Renedo Varela, Francisco Gálvez Renedo, Diego Utrera Sánchez, José Ignacio Buhigas Cabrera, José González Montaño, Rafael Morro, Manuel Nimo Gutiérrez, R. Martínez, Javier Camacho, Juan María Ramírez Cuenca, M.C.M e Inés Monguíó y además José Luis Tejada, Augusto Haupold, Sebastian Castillo Gúelfo, Hipólito Sancho, Juan Lastra, Manuel Martínez Alfonso, Enrique Bartolomé, José María García Máiquez, Luis Suárez Ávila, Juan Bermúdez Tejada, Caballero Bonald, Agustín Merello del Cuvillo…

LA IMPRENTA DE DOMINGO RENEDO: IGDAG.

domingorenedofernandez_puertosantamariaPero sobre todo gratitud, sin ningún género de duda, de la misma manera que lo hubiera hecho Agustín Merello,  a IGDAG, la imprenta donde se editaba Cruzados, de Domingo Luis Renedo Fernández, a quien en mas de una ocasión le costó el dinero que Cruzados saliera a la calle. Y como no, a José Fernández, Eduardo Maza Carmona, Vicente Utrera Caro, Antonio Albaiceta Revuelta José Cabrera, Antonio Pérez, Antonio Rodríguez López y los Gravan, padre e hijo, cajistas, maquinistas y personal de IGDAG que hicieron también posible ‘Treinta años y nuestro número tres mil’.

Merece también mención especial la labor realizada por la Emisora Radio Puerto. Emisora del Instituto Laboral que, como primer vinculo de comunicación social de El Puerto a través de las ondas, fue un referente para el conjunto de colaboradores de Cruzados. Vaya desde aquí nuestro reconocimiento a María Pepa Nogues, Juani Briceño, Juanita Salas, Hortensia Renedo, Joaquín Calero Muñoz, Luis Sánchez Pérez y a José Lucas Morillo León, el primer locutor de la Emisora. (En la fotografia: Domingo Luis Renedo Fernandez, fotografiado unos días antes de su fallecimiento, poco antes de cumplir los 68 años de edad. Pertenece a la coleccion de Hortensia Renedo).  

APOYOS PUBLICITARIOS.

publicidad_cruzados_02_puertosantamariaAdemás de los colaboradores, articulistas y reporteros, Cruzados contaba con una reducida cartera de clientes que se anunciaban en aquella década de los años sesenta. Se superaban en los suplementos dedicados a la Patrona que gracias a ellos se financiaban. ‘Muebles metálicos García Aspera’, ‘Fernández Prada-Seguros Generales’, ‘Frutería Casa Lolete’,  ‘Cuvillo, Fino C, Oloroso Sangre y Trabajadero’, Salvatierra Radio’, ‘Osborne’, ‘Asesoria General de Empresas Jiménez’ ‘Transportes Viuda de Requejo’…  Antonio Carbonell Lopez.

UN ARTÍCULO DE ENRIQUE BARTOLOMÉ: A LOS BARQUEROS.

enriquebartolome2_cruzados_puertosantamariaEl pasado jueves, cerca del mediodía, tuve ocasión de presenciar como, un muchacho en trance de ahogarse en el Canal, era salvado por la rápida y eficaz intervención de unos barqueros. El hecho no es nuevo. Diríamos que es algo que se repite con frecuencia todos los veranos. Diríase también que la cosa carece de importancia, que cualquiera es capaz de auxiliar a un semejante que esté en peligro. Tal vez. Pero el caso es que, providencialmente, los barqueros ‘estaban allí’, como están en otras muchas ocasiones. Y es que por ‘estar allí’ una persona salvó su vida. Sin pensamos un poco, la cosa nos parecerá mas importante de lo que habitualmente nos creemos. Invito a los lectores a que lo hagan. (30 de julio de 1965). (Para leer el texto completo pulse en los comentarios de esta nótula). (En la fotografía, Enrique Bartolomé  Colección E.B.L.)

EL CRUZADOS QUE NO VIO LA LUZ.

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Portada de Cruzados del día 19 de marzo de 1969, que fue secuestrado por la Delegación Provincial de Información y Turismo y no llegó a ver la luz. A partir de ahí la publicación dejaría de existir, tras treinta años de cita con los lectores, en su número 3.000.

El autor del artículo y la dirección de Gente del Puerto quieren agradecer la inestimable colaboración prestada por José Ignacio Buhigas Cabrera, Archivero Municipal del Ayuntamiento y colaborador de la Revista Cruzados, así como a Manuel Sánchez Cerdá, Kitty Pastor, Hortensia Renedo y Enrique Bartolomé Jr., quienes nos han facilitado el material gráfico que ilustran esta nótula.

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pepebigote2_puertosantamariaOtro embajador porteño en Madrid. Pepe Jiménez Vázquez, “Bigote”, nació en pleno verano canicular,  probablemente en la calle Durango en El Puerto el 3 de agosto de 1922.  Su padre se llamaba Cristóbal y su madre Catalina, siendo el menor de cuatro hermanos: Alfonso 'el Nino', guardacampo, que era un cuerpo de vigilancia de los campos que estuvieron en activo en nuestra Ciudad, al menos hasta el final de la década de los sesenta del siglo pasado; Ana, que casó con un Sancho, estableciéndose en Sevilla tras el casorio; y Cristóbal, que murió durante la Guerra Incivil  en Madrid -a Bigote le cogería con 14 años-, adonde marchó con un Zamacola.

Fue una persona hábil desde muy joven pero que tuvo que salir de El Puerto y encontrar acomodo en Sevilla en casa de su hermana, tratando de buscar un trabajo que le permitiera buscarse la vida en aquellos tiempos tan difíciles. Como afirma Manolo de la Torre, «Bigote era un lector empedernido. Y su cara no aparentaba que estaba cultivado hasta extremos insospechados. Parecía más bien un campesino que acaba de dejar su pueblo y que se había instalado en Madrid porque una hija se le había casado con un cargo ministerial. Durante las cuchipandas parecía estar ausente. Sin embargo, sus ojos camaleónicos no perdían el menor detalle de cuanto acontecía a su alrededor.»

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Pepe Bigote, en el centro de la fotografía con, entre otros, El Beni de Cádiz, en Madrid.

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Pepe Bigote, en una reunión madrileña entre los que se encontraban Lola Flores y Antonio 'el Pescaílla'.

Estando en Sevilla conoció a los artistas Benito Rodríguez Rey, ‘Beni de Cádiz’ y a Ramón Vélez González cuando actuaban en el Teatro de San Fernando con la compañía de Manolo El Caracol y Lola Flores “La Faraona”. También con ellos intervenía, Rita Ortega, la sobrina de Manolo “El Caracol” a quién llego a conocer también Bigote. Era amigo del sevillano Vicente Pantoja, Picoco, de quien el escritor Antonio Burgos significó con motivo de su obituario: “Se puede hacer un arte del mangazo, y Picoco lo hacía”. Así titula el escritor sevillano de quien solía decir de si mismo lo siguiente: “Es que yo me veo por las mañanas en el espejo y me pido mil duros”. Meses después, a raíz de que el trabajo que realizaba no satisfacía ni daba los ingresos suficientes partió para Madrid. Corrían los años 1950 y el hambre campaba por España, cosa que en su caso se hizo patente en el momento que fue recibido por el Beni de Cádiz y Ramón Vélez. Cuenta Ramón Vélez, su amigo, que Bigote «era capaz de llevarse cinco días sin comer y no se lo decía nadie hasta extremo de comerse un pieza de caña de lomo a bocados y diez huevos fritos» que fue lo que ocurrió cuando llego por primera vez a Madrid.

AVA GADNER.

avagadner_puertosantamariaRamón Vélez que vive en la actualidad en la calle Molinete y tiene 82 años, cuenta que Bigote acompañaba al Beni y a él en las noches madrileñas ya que Pepe Bigote llevaba bastante bien el compás, incluso a veces se permitía dar sus pasitos de bailes y cantar. Eso le hizo estar durante un tiempo con el cantaor flamenco Rafael Farina.Refiere Ramón que «una noche los tres, Beni, Bigote y yo mismo, fuimos contratados para que actuaran para Ava Gardner. A la actriz, famosa por aquella época en las noches madrileñas ,desde un principio no le cayó nada bien a Bigote y llegó a decir que Bigote era un chico muy feo. A raíz del ‘incidente’ Bigote tuvo que abandonar la fiesta no sin antes tomarse un respiro y dar buena cuenta, a su manera, de la Diva… Al terminar la noche, Beni y nos dirigíamos a la pensión donde se encontraba Pepe y quisimos, como buenos amigos, compartir el dinero que habíamos recibido de la actriz norteamericana: unas quinientas pesetas de la época. En ese momento Bigote puso otras quinientas encima y quedamos los dos extrañados. Claro, después el cachondeo fue mayúsculo cuando Bigote nos dijo, que se había tomado el atrevimiento de coger del bolso de la actriz la cantidad que el consideraba que podía saldar la ofensa que le había hecho la actriz americana.» Ramón refiere que en una época de su vida ya estando Bigote ‘mejor situado” necesito de su colaboración pues un mal asunto le había llevado a una situación nada deseable y que le había dejado sin trabajo durante tres meses. Bigote, no solo le presto lo que necesitaba, sino que además le ofreció la cama de la pensión donde dormía.

CASA LUCIO  Y CASA ESTEBAN, EN MADRID.

lucioblazquez_puertosantamaria1Es a partir de 1963 cuando Bigote conoce a Lucio que lo convierte en relaciones Públicas del más afamado restaurante de Madrid, Casa Lucio en la Cava Baja Madrileña. Allí con su universidad labrada en la calle, talento innato descubre una nueva vida a la que jamás pudo haber soñado, Ministros, artistas, futbolistas, entrenadores, personalidades de cualquier rango y condición trataba con exquisita educación comentando que lo mejor de España era El Puerto. Años mas tarde, otro restaurador, Esteban que había sido compañero de Lucio, abre a escasos metros de Casa Lucio un restaurante, Casa Esteban, también afamado por los madrileños y Bigote comparte sus relaciones publicas en ambos lugares. (En la fotografía, Lucio Blázquez, de Restaurante Casa Lucio).

casaesteban_madrid_puertosantamariaPor otra parte cuando el sector pesquero porteño estaba en todo su apogeo, era Bigote quien atendía en Madrid a los exportadores y vendedores, caso de José Agarrado, Juan Crespo y un largo etcétera. Aquí cabe destacar a Pepe Romerijo pues la amistad con Pepe Bigote es la que posibilita en Madrid la presencia de Romerijo en numerosísimas ocasiones tanto en Casa Esteban como en Casa Lucio, al igual que le ocurrió a ‘El Cochino’. (En la fotografía, Esteban López Mariscal, del madrileño Restaurante Casa Esteban).

Las visitas a El Puerto de Pepe Bigote, llegada la época de verano, las hacía todos los años durante los meses de julio y agosto. Fueron veranos importantes en los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado, y casi todos los veranos los repartía en la terraza de Romerijo, Restaurante Guadalete o Casa Flores. La casa donde residía Pepe en El Puerto era propiedad de Pepe Romerijo y quien la pagaba mensualmente las 1000 pesetas era su ‘banquero’, Manolito 'el Cochino', como mas adelante vamos a explicar.

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La Terraza de Romerijo en la década de los setenta del siglo pasado. (Foto Rafa. Colección JMM).

manolitocochino_elpuerto Manuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘El Cochino’ era el administrador de nuestro protagonista. Resulta que Bigote llegado a El Puerto, entregaba una importante cantidad de dinero a ‘El Cochino’ para que hiciera de Banco ya que se fiaba poco de los banqueros y así de esa manera además de ser su estancia más agradable siempre tenía a la mano la ayuda indispensable de su gran amigo y banquero particular Manolito ‘El Cochino’.  Tuvo una excelente vinculación con el Racing de aquellos años, con jugadores, directivos y entrenadores. (En la fotografía de la izquierda, Manolito 'el Cochino').

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Pepe Bigote, con bigote, a la izquierda, en el homenaje que le tributó el Racing Club Portuense en agosto de 1980, durante el Trofeo Ciudad de El Puerto, recibiendo la placa de manos del entrenador, Manolo de la Torre; podemos ver en el centro a los presidentes del Rácing C.P. y del Cádiz C.F., Paco Ferrer Palacios y Manuel de Irigoyen Roldán, respectivamente y a la derecha, conduciendo el acto, a Antonio Carbonell, directivo y relaciones públicas, a la sazón del primer equipo local; de espaldas José Luis Pellicer Salas, cuñado de Rafa el fotógrafo, que por aquel entonces comentaba para la SER los eventos deportivos. El acto, presidido por el alcalde de la Ciudad, Antonio Álvarez Herrera, que aparece en semipenumbra entre Pepe Bigote y Paco Ferrer, fue en el Bingo del Racing, en la zona de Crevillet.

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Pepe Bigote, a la derecha, junto a Camarón de la Isla y María Jiménez, en un local madrileño.

Bigote, enfermo, vivió sus últimos años convaleciente de una dura enfermedad, aunque el tránsito final fue en el Hospital Santa María, donde permanecería hasta su muerte… Durante su dolencia lo vieron en ocasiones en el Hotel Campomar, convaleciendo en silla de ruedas, donde se hospedaban los jugadores del Racing y vivía tambien Manolo de la Torre, su amigo, que fuera entrenador del R.C. Portuense en las temporadas 79/80, 80/81 y que en la actualidad vive en Ceuta y escribe artículos de opinión en El Pueblo de Ceuta. Otro gran amigo suyo, Paco Villaescusa, natural de Yecla (Murcía) que conoció en Madrid en Casa de Lucio, acudió al funeral de Bigote.. Villaescusa era representante de Muebles a nivel nacional con participación en la empresa. Paco se encontró con un filón de sabiduría, la de Bigote y no se separó de él hasta la hora de su fallecimiento.

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Pepe Bigote, con el torero Diego Puerta, entre otros, en la noche madrileña.

NO SOLO DE LAS FIESTAS VIVÍA BIGOTE.

Veamos como describe las habilidades de Bigote, el que fuera su amigo en vida,  Manolo de la Torre: «Bigote vivía de las fiestas y de algo más, de ser observador, intuitivo y licenciado en fisiognomía por la universidad de la calle. ¡Qué de veces vi yo a El Bigote advertir de las funestas consecuencias que podría acarrearle a Fulano si se metía en negocios con Mengano! Y de qué manera olía a distancia una traición. En ocasiones, y en vista de la amistad que nos unía, yo me oponía a sus predicciones. Y casi siempre terminaba por tener que darle la razón. Ya que acertaba en un porcentaje elevadísimo. El Bigote, además, incluso cuando se ponía frívolo, desprendía un halo de seriedad que respaldaba la insustancialidad de unas salidas de tono que no eran frecuentes en él. Y hasta me atrevería a asegurar que éstas salían de su boca, intencionadamente, para confundir al personal o acceder a ciertos conocimientos que le interesaban.»

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En la fotografía, Pepe Bigote agachado antes de presenciar un partido del Atlético de Madrid; arriba a la derecha, Lucio Blázquez.

EL PSICÓLOGO DE LA CALLE

«A mí me tocó vivir a la vera de Bigote situaciones donde él emitía su opinión, aparentemente descabellada, y que luego se cumplía tal y como había previsto quien fuera un hombre de confianza de Lucio Blázquez, propietario de Casa Lucio; restaurante famoso, situado en la popular Cava Baja madrileña. Tales eran sus aciertos en adelantar acontecimientos, que durante mucho tiempo fue reclamado por algunos hombres de negocios para que asistiera con ellos a reuniones donde iban a tratar de alianzas comerciales. Con el fin de asegurarse si los posibles socios eran de fiar para Bigote. Y en vista de que se había cundido por Madrid que éste acertaba mucho más que erraba en sus predicciones, nunca le faltó tarea.

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Pepe Bigote, con bigote, junto a Los del Río, en la Plaza de las Ventas de Madrid. Sentados, Sebastián Retamal  (natural de Morón) y señora, durante su etapa madrileña y que en la actualidad están afincados en El Puerto.

ANTONIO ARRIBAS, “EL CHORI”.

romerozarazaga5_puertosantamariaUn día, del verano de 1979, estábamos sentados en la terraza de Romerijo, cuando apareció de repente Antonio Arribas; conocido por ser uno de los “choris” más famoso de Marbella. Antonio y Pepe se fundieron en un abrazo. Y Arribas fue al grano: “Pepe, necesito medio millón de pesetas ya mismo”. Y Bigote se fue derecho a Pepe Romero, dueño del establecimiento... Media hora más tarde Arribas nos decía adiós con mucha prisa. Romero, que había adelantado la pasta, tenía sus dudas. Y Bigote le decía: Antonio Arribas no sólo volverá con el dinero en la fecha prevista sino que, además, repartirá ganancias. Y así fue. Hombres así, con ese don, son necesarios en muchos sitios. Al menos para evitar que siga habiendo timadores de cuello duro, y traidores por sistema.»   (En la fotografía Pepe Romero, quien auxilió a Antonio Arribas, el cual formó parte con Luis Ortiz, ex marido de Gunilla von Bismark, Rogelio Llagostera y Jorge Morán, el grupo Los Choris, animador de las fiestas de la jet marbellí.) Manolo de la Torre.

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Pepe Bigote, a la izquierda, con Peret y su hermano.

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Pepe Bigote, con un joven Paco de Lucía, en Madrid.

Nuestro agradecimiento a Antonio Carbonell y a Manuel Mengual, propietario este último de las fotografías

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Juan Antonio Barcia Caraballo nació en la calle Melero, 2, el 14 de diciembre de 1917.  Es decir hace 91 años. Está casado con Josefa Bernal Márquez, de 83 años, que nació en el número 2 de la calle San Sebastián. La boda fue el dos de febrero de 1948, por lo que en 1998 cumplió las Bodas de Oro. Con ocho años, en 1926, ayudó como monaguillo en el bautizo de la que sería su futura mujer, ocho años menor que él (Y aquí saca Juan Antonio su prodigiosa memoria: «--El Vicario era Francisco Núñez Galván, y los curas Antonio Ochoa y Rodrigo Sánchez Laínez y sus compañeros monaguillos, José Manuel Enrique Gutiérrez “el Malena” y José Villalba Bernabeu»). Ha tenido múltiples y variados trabajos a lo largo de su vida laboral, bastante tiempo en el sector de las bodegas, pero ya lleva 31 años jubilosamente jubilado: desde sus sesenta, gracias al Convenio de la Vid, en 1978. Ha viajado todo lo que ha podido y más en los viajes organizados para pensionistas.

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En  esta fotografía, tomada en Cádiz el 18 de Julio de 1.937,  los que aparecen en la misma iban al Centro de Reclutamiento, según Juan Antonio. A la izquierda  Juan Antonio Barcia Caraballo, su primo José Gutierrez Caraballo, Antonio Flor Castillo, trabajador de telefónica  y Antonio Femenía Máiquez, que trabajaba en el ayuntamiento y con el tiempo sería corresponsal de Diario de Cádiz a principios del último cuarto del siglo pasado.

fjavierjimenez_finox_puertosantamariaJuan Antonio inicia su vida laboral muy pronto, con 14 años, como aprendiz y chico para los recados en la Bodega de F. Javier Jiménez González en la calle de la Rosa, ganando cinco reales diarios, afiliándose en la Casa del Pueblo, a la UGT. Mas tarde llevaba etiquetas a Gráficas Andaluzas, siendo capataz Ramón Fernández Ponce, quien vivía junto en la calle Alquiladores.

barciacaraballos_amigos_puertosantamariaLuego se queda parado y encuentra trabajo en el almacén de la calle San Juan esquina y vuelta con Cruces llamado “El Almacén Quemado”, el que luego sería de Leveque y que hoy permanece semi en ruinas. Era propiedad de Fidencio Martínez Ferreira. Ya metido en el gremio de la alimentación, cambia de trabajo y presta sus servicios en Ultramarinos la Diana, con nótula propia en Gente del Puerto, siendo propiedad de Antonio Camacho Caballero. Luego entrará en el Economato Portuense, en la calle Larga -donde hoy está Confecciones Sollero frente a la desaparecida Casa Lucas, hoy Copistería HIVA-, propiedad de Paco Suarez. Allí se preparaban los costos para los barcos de los primeros alicantinos que llegaron a El Puerto de forma estable, llevando con Antonio “el de Panseco” en un carrito de mano la mercancía a los barcos: pan sin sal, arroz, garbanzos (chidrón), lentejas (lentillas), bacalao, garrafas de Valdepeñas, ... Los barcos surtidos eran de los armadores Roselló, Perles, ... y solían bajar al Moro. (En la fotografia, de izquierda a derecha, Juan Antonio Barcia, Juan Flor del Castillo que trabajaba en telefónica, tío de  Juan Flor el ATS y Emilio Flor, profesor de Instituto. El que esta de pie a la derecha es Manuel Ojeda Leiva, cuyos hijos fundarian la Cadena de Confiterías y Pastelerías La Perla. El que esta sentado  es Antonio Poullet Álvarez, tenia una barbería en la calle ganado).

rotulo_caballero_puertosantamariaUn nuevo cambio se va a producir en la vida laboral, e incluso de gremio. Como Juan Antonio vive cerca de la calle Ganado, entra a trabajar en la Panadería de Antonio Ojeda sustituyendo en los descansos los turnos de los panaderos. Simultáneamente vuelve al mundo de las bodegas y entra como eventual en Bodegas Terry donde, a las órdenes de Lobato como capataz, ponía etiquetas, lavaba botellas y hacía lo que fuera menester. De Terry pasa a Bodegas Caballero, con Joselete Rosso Camacho como Capataz donde está un tiempo hasta que Federico Pico lo recluta para un nuevo proyecto.

alambique_puertosantamariaEL CACAO PICO
Federico Pico había regresado de América y  cuenta con él como encargado para la Fábrica de Licores Pico que ya existía en Pozos Dulces y que se haría famosa por el Cacao Pico; recuerda Juan Antonio que el alambique estaba por la calle La Victoria.  Miguel Ferrer, el camarero de tantos años en la Cervecería Puerto que vivía en la calle San Juan, estuvo allí de aprendiz.

La fórmula del Cacao era conocida solo en parte, ya que la proporción de vainilla exacta solo la conocía el propietario que la volcaba en solitario y en secreto, para no descubrir lo que hacía singular su destilado.  Alcohol, agua, cacao de América del Sur que era tratado en infusión; a continuación era tostado con arena de playa puesta en un perol a la candela; luego se zarandeaba en un saco y se dejaba en una barrica cerrada sudando. Al finalizar el proceso se machacaba y se enviaba al alambique, destilándose en una proporción de 65%, o lo que es lo mismo obteniéndose un alcohol de Holandas.
cacaopico_puertosantamaria1Pero con la crisis de la escasez de materia prima la Destilería tiene que cerrar a principios de la década de 1940: «--Juan Antonio, aquí hay que achicar» recuerda perfectamente. La panadería de Ojeda y la eventualidad en Terry fue aliviando la maltrecha economía de Juan Antonio, como obrero, en la posguerra. Incluso llega a colocarse en La Otra Banda, en la Aserradora de Barcas, preparando tablillas para las cajas de pescado, o en la Aserradora de Pastor en la calle Misericordia. No podía pararse, no podía quedarse parado.

barciacaraballo_parque_puertosantamariaEn 1948 se casa coincidiendo con su entrada en Destilerías Morphy. En 1950 entra a formar parte de la plantilla eventual de Bodegas Cuvillo, donde estará nueve años entrando y saliendo en función de las necesidades de la faena bodeguera. Una equivocación del sindicato vertical hace que, en 1959, Juan Antonio y otros 20 compañeros alcancen el ansiado puesto fijo en dicha Bodega, disfrutando por primera vez, tras casi 30 años de vida laboral, de la tranquilidad de una continuidad, sin los sobresaltos del paro intermitente y la búsqueda del pluriempleo. Se jubila, gracias al Convenio de la Vid, con 60 años, en 1978. El cierre de Cuvillo por quiebra en 1985, sin embargo le jugaría una mala pasada ya que dejaron de pagarle, además, la parte proporcional del Montepío de San Ginés -que acabaría desapareciendo- y las aportaciones extraordinaria pactadas en convenio, correspondiente a la propia bodega.
Una vida azarosa, de lucha por un puesto de trabajo, en la que la fortaleza de Juan Antonio ha sido puesta a prueba con asiduidad. Pero nuestro protagonista es hoy un hombre feliz, con su mujer, con sus hijos y nietos provechosa y venturosamente situados en el mercado laboral e incluso alguno ya jubilado por enfermedad, como es el caso de su hijo Julio Barcia, tantos años de camarero en El Cafetín. (Juan Antonio y su mujer Josefa,  por el Parque Calderón en los años 40 del siglo pasado).

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NOTICIA DE PRENSA.
En el desaparecido diario “El Puerto Información” aparece la siguiente noticia -que ha llegado a nosotros sin fechar- firmada por S.D. en la que se puede leer: «UN PORTUENSE RECONOCE A SU PADRE EN UNA DE LAS ESTAMPAS DE EL PUERTO. Un portuense, que ya ha pasado la barrera de los ochenta años, Juan Antonio Barcia Caraballo, reconoció a su padre en una de las fotografías que este periódico edita en colaboración con Pryca El Paseo bajo el título “Estampas de El Puerto”, correspondientes a imágenes de primeros de siglo.

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La fotografía original que apareció en el periódico esquina de Luna y Larga, donde aparece el padre de Juan Antonio con el carro de los suministros.

El octogenario portuense comentó que el repartidor de gaseosa que apareció en la estampa número 4 se trata de Julio Barcia Nieto, quien trabajaba para la confitería La Campana de los herederos Pérez-Leiva, que se encontraba situada en plena calle Luna. La gaseosa se repartía entonces en las botellas de sifón.
La única foto. Julio Barcia falleció a los 51 años de edad, el 1 de noviembre de 1939. Su hijo carecía de fotos de éste debido a que su madre, antes de fallecer, solicitó a una de sus hijas que todas las fotografías del matrimonio «se las metiera en la caja [ataud], mira que cosas, y me quedé sin ninguna foto”, dijo Juan Antonio Barcia. No obstante, éste cuenta con una imagen igual a la publicada por este periódico, bastante deteriorada por el paso del tiempo y, probablemente, por todas las veces que ha sido cogida para mirarla.
barciacaraballo_matrimonio_puertosantamaria1Barcia recordó, con la estampa en la que aparecía su progenitor, algunas anécdotas familiares como el hecho de que “por la noche llegaba a casa cargado de ducles de la confitería y me contaba que cuando se levantaba por la mañana se encontraba toda mi cuna llena de mijitas de pasteles porque yo me levantaba por la noche y me los comía en la misma cuna».
(El matrimonio Barcia Caraballo-Bernal Márquez, en una imagen retrospectiva).

Muestro agradecimiento a Miguel Sánchez Lobato que ha restaurado tres fotografías de Barcia Caraballo.

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José Domingo Gómez Castallo es de los porteños de la diáspora que ya tiene su medio siglo. Abogado y Psicólogo tiene un Master in Bussines Administration. Ha sido Secretario General de la FEMP, Diputado a Cortes por Madrid, Editor de la revista Ciudadano, Secretario General de la Unión de Consumidores de España y Director General del Instituto Nacional de Consumo, entre otras ocupaciones y responsabilidades. En la actualidad es Director General de Autocontrol, Asociación para la autorregulación de la comunicación comercial.

casadelacandia_puertosantamariaNació el 20 de octubre de 1958 junto a la casa-palacio del Marqués de la Candia, sede actual del Museo Municipal y de la Academia de Bellas Artes, en la calle Pagador, 3. Su abuela materna fue ama de llaves de la familia Cólogan Osborne, propietaria de la casa, donde nació y vivió hasta el primer año y medio nuestro protagonista. Hijo de Felipe Gómez Moreno, miembro del benemérito Instituto de la Guardia Civil y de María Antonia Castallo Mancera, abandonó pronto El Puerto como consecuencia del cambio de destino de su padre, pero no ha dejado de venir por su Ciudad natal, todos los veranos y siempre que puede, desde palaciocadenas_oleo_puertosantamariaentonces. Recuerda José Domingo que la familia portuense se trasladó a vivir a otra casa palacio, la de la Casa de las Cadenas, donde vivieran los veranos de 1729 y 1730 los reyes de España, Don Felipe IV y Doña Isabel de Farnesio. Allí pasaba los veranos de pequeño y ya de mas grande, ayudando a sus tíos, Manuel Pérez y María del Carmen Castallo en los Ultramarinos “Las Cadenas” que hoy regenta su prima. Es primo también de Enrique Pérez Castallo, de la Fundación Rafael Alberti, quien todavía tiene su residencia en la Casa de las Cadenas. Con los años, quien lo iba a decir viviría, profesionalmente en otro palacio: el de las Cortes, por su condición de Diputado. En José Domingo se puede acuñar el dicho “de Palacio a Palacio”. José Domingo tiene casa propia en El Puerto desde hace ya bastantes años, adonde regresa con la familia que ha creado: su mujer y dos hijos. (Cuadro primero: óleo de Juan Lara que representa la Casa josedomingogomezcastallo_mitin_puertosantamaria1del Marqués de la Candia desde la Plaza de la Iglesia. Cuadro segundo: óleo de Angel Pantoja, que represeneta la Casa de las Cadenas).

Ya en Madrid, y desde muy joven, milita en Juventudes Socialistas, la rama juvenil del PSOE, de donde han salido destacados políticos en nuestro país. En 1982 forma parte del la Comisión Ejecutiva Federal de las Juventudes Socialistas de España y pronto destaca por su empuje y claridad de ideas, llegando a desempeñar la Secretaría de Política Municipal. (En la fotografía, interviniendo en un mitin político de Juventudes Socialistas de España).

jdgomezcastalloSECRETARIO GENERAL DE LA FEMP
En junio de 1983, merced al pacto entre el PSOE y UCD es nombrado Gerente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), organismo interlocutor entre los ayuntamientos y diputaciones y el gobierno de la nación. Sustituyó al anterior gerente que estuvo apenas seis meses desde su fundación y le corresponde poner en marcha el organismo, de consenso, con tantos ayuntamientos y grupos políticos como había en la España de hace 25 años, fijándose sobre todo, en los modelos existentes en Europa. La Comisión Ejecutiva de la FEMP y los numerosos grupos de trabajo hizo que éste fuera un organismo vivo, participativo, a través de la red de grupos, con múltiples reuniones y seminarios y poniendo las bases del municipalismo democrático en nuestro país. A los pocos meses, en octubre es nombrado Secretario de la misma Institución, hasta josedomingogomezcastallo_mitin2_puertosantamariadiciembre de 1985. (En la fotografía, José Domingo en su etapa como Secretario General de la FEMP).

En esta etapa conoce al entonces concejal de Juventud del ayuntamiento porteño, Alfonso Sevillano, y con la activa participación de El Puerto sacan adelante el “Manual del Concejal de Juventud” un documento pionero que sirvió de guía para poner las bases de las políticas juveniles de los ayuntamientos. También se llegó a celebrar en El Puerto la Comisión de Turismo de la FEMP, de la que El Puerto formaba parte también activa. Eran buenos argumentos para que José Domingo viniera a su Ciudad y colaborara con ella. Guarda un buen recuerdo de esa etapa y se siente especialmente orgulloso, no solo del trabajo organizativo realizado, sino de haber recuperado, en la calle Nuncio de Madrid, un antiguo edificio del siglo XVI en deplorables condiciones para sede de la FEMP. (En la fotografía, cartel anunciador de Mitin Fiesta del PSOE local celebrado en el Parque Calderón, en el que intervienen José Domingo y Alfonso Sevillano, concejal de Juventud porteño).

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DIPUTADO EN CORTES
En octubre de 1984 es elegido miembro del Parlamento de la Nación, o sea, Diputado a Cortes, por Madrid, siendo uno de los más jóvenes, con 25 años. Allí participa en las Comisiones de Política Municipal, Interior e Industria, simultaneándolo con la Secretaría General de la FEMP, al no incurrir en incompatibilidad pero cobrando un solo sueldo, y permanece hasta abril de 1986, dejando la política. Aprovecha para hacer el Master in Bussines Administration (Master en Dirección y Administración de Empresas, del Instituo de la Empresa) y funda con unos amigos la empresa consultora especializada en Comunicación e Imagen Dictum-GCI, pero dura poco tiempo esa aventura empresarial, solo nueve meses ya que le postulan para la Secretaría General de la Unión de Consumidores de España. Así, vende las acciones de la compañía y se dedica a la cuestión del consumo, donde permanece hasta el año 1993. Además, entre 1988 y 1993, pasa a ser el editor de la prestigiosa revista “Ciudadano”.  Como Director General de Consumo tuvo la oportunidad de desplazarse a nuestra Ciudad y a otras de nuestro entorno para, en función de su cargo, firmar documentos relativos a las políticas de consumo junto con los ayuntamientos. (En la fotografía, José Domingo es recibido por el S.M. el Rey en el Palacio Real en 1988).

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DIRECTOR GENERAL DE CONSUMO
Abandona ambas responsabilidades al ser nombrado, en 1993, Director General del Insituto Nacional de Consumo, dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo del gobierno español, puesto en el que permanece hasta las elecciones de 1996, año en el que el PSOE pierde las elecciones generales. Fue uno logo_incde los últimos cargos en ser relevados por el gobierno de Aznar, y prisa tenía pues había recibido ofertas para trabajar, desde hacía tiempo en su en una empresa de autocontrol de la publicidad, cargo que no era compatible con su responsabilidad de gobierno, por lo que hubo de esperar a su relevo tardío. Vamos, que tuvo que pedir el cese pues permaneció mes y algo después de los distintos relevos en el aparato del gobierno de la nación. (En la fotografía, José Domingo con el presidente del Gobierno de la época, Felipe González, reunido en el Palacio de la Moncloa).

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AUTOCONTROL
Desde 1996 hasta la fecha es Director General de Autocontrol, la Asociación para la autoregulación de la comunicación comercial. Allí trabaja por la buena publicidad: por la publicidad veraz, legal, honesta y leal. Con este objetivo, los principales anunciantes, agencias y medios de comunicación, lcrearon esta asociación sin ánimo de lucro, que se encarga de gestionar el sistema de autorregulación publicitario español. Durante el periodo comprendido entre julio de 1999 a abril de 2003, fue presidente de EASA, (European Advertising Standards Alliance), con sede en Bruselas, puesto que compatibilizó con la Dirección General de Autocontrol; estuvo cuatro años viajando una vez a la semana a Bruselas, por cierto que era un cargo no retribuido. Es Experto asesor de EASA para el desarrollo de Sistemas de Autorregulación en Latinoamérica (Brasil, México, Chile, Santo Domingo, etc.)

josedomingogomezcastalloOTRAS RESPONSABILIDADES Y REPRESENTACIONES.
Jose Domingo ha sido miembro del Consejo Consultivo de Consumidores de la Unión Europea y de su Comité de Presidencia entre 1990 y 1994. Vocal del Consejo de Consumidores del Estado Español entre 1991 1 993. Vocal del Instituto de Economía Social dependiente del Ministerio de Trabvajo, entre 1993 y 1995. Vocal de la Comisión de Consulta y Verificación de la Publicidad de TVE entre 1988 y 1989. Vocal del Consejo Asesor de la Calidad del Ministerio de Industria en 1988. Vicepresidente de la Comisión Interministerial de Ordenación Alimentaria entre 1993-1996 y vocal entre 1988-1995. Vocal de la Comisión de Cooperación del estado con las Corporaciones Locales, dependiente del Ministerio de Administraciones Públicas, entre 1988-1984. Vocal de la Comisión Nacional de Administración Local en 1985. Miembro del Comité de Dirección y del Comité de Presidencia del Consejo de Municipios y Regiones de Europa, en París, durante 1983 y 1985. Representante Español en la Red Internacional de Control de Prácticas de Comercio de la OCDE, en París entre 1993 y 1995.

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Ha impartido cursos y conferencias en las mas importantes instituciones, universidades y masters del país y asistido como ponente o conferenciante a más de dos centenares de cursos y seminarios, nacionales e internacionales, sobre diferentes temas: comunicaciones comerciales, Internet, calidad empresarial, calidad medio-ambiental, etiquetado ecológico, control legal de la publicidad, derecho de consumo, responsabilidad del fabricante, resolución extrajudicial de controversias, atención al cliente, ventas a distancia, multipropiedad, protección al consumidor en diferentes sectores, actividad municipal en sus diferentes áreas, etc... (En la fotografía, José Domingo con la familia).

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carpinteria_lobo_01_puertosantamariaFrancisco Lobo Segura es un portuense nacido en la calle Santo Domingo en el año de 1960. Pertenece a una saga de carpinteros de la que él es la tercera generación en el mismo espacio físico: en la Calle Sierpes -ese pequeño callejón detrás del mercado, donde el tiempo parece haberse parado-. Paco es hijo y nieto de carpinteros o, por mejor decir, ebanistas y restauradores. Que de de eso se ha hecho y se hace en esta fábrica de oficio artesano, siendo especialistas en la restauración de muebles de caoba. Cruzando su umbral parece que entramos en otra época, otro siglo. Es nieto de Frasquito Lobo Montefalco e hijo de Francisco Lobo González, quienes, con sus tíos Rafael y Antonio fundaron una sociedad empresarial allá por 1950, año en el que la carpintería se trasladaba desde la calle Nevería, pegada al Freidor que había en la esquina con la calle Ganado, a su actual emplazamiento, justo donde estaba con anterioridad el Bar Canuto. La sociedad se llamaría luego Herederos de Francisco Lobo Montefalco y, desde 1984 en la que los distintos familiares se fueron desvinculando definitivamente de la misma, es gramofono_puertosantamariauna sociedad unipersonal a nombre de la tercera generación de Lobo en la calle Sierpes, de Francisco, orgulloso del  trabajo de restauración del mueble de un gramófono de la marca “La Voz de Su Amo”.

“Cuando se arreglan sillas, es que no hay faena” es un dicho de su abuelo Frasquito que venía a resumir la filosofía de la carga de trabajo o la falta del mismo en el taller. Recuerda Paco que, cuando era un chinorri (*) se formaban, como hoy, unas tertulias extraordinarias a la hora de la copa de vino fino, improvisadas pero esperadas. Y recuerda de su abuelo un dicho que hoy él también practica: “En una carpintería está prohibido barrer y sentarse encima de los bancos”, es decir que si se barría o se sentaba uno sobre los bancos de trabajo era una mala señal, de falta de trabajo en el primer caso y ofrecer una imagen negativa,  de improductividad, en el segundo. Paco nos confiesa que en la actualidad, cuando algún contertulio pretende sentarse sobre un banco de trabajo, el se resiste a no hacer cumplir con la tradición y le manda para abajo.

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La calle Sierpes, en la década de los sesenta del siglo pasado. Como se puede observar en primer término a la izquierda, los puesos de verduras se encontraban adosados y al aire libre, con el toldo de protección plegado. A la derecha, la ristra de bares de la calle en aquellos años.

revista_cruzados_puertosantamariaLA CALLE SIERPES
Manuel Sánchez -el padre del músico Manolo Sánchez Cerdá- colaborador habitual de la desaparecida revista Cruzados, escribía en junio de 1949, con el seudónimo de Zutanito: «En El Puerto como en Sevilla, y en un plausible afán de copiar lo bueno, tenemos también nuestra calle de las Sierpes. Más pequeña, menos amplia y decorada, pero movida y alegre como aquella de la antigua Híspalis, punto de reunión de tratantes, señoritos, toreros en desuso y disimulados vendedores de tabaco rubio. Una calle Sierpes del “géneroc chico”, pudiéramos decir. En ella encontramos de todo; desde los típicos churros, producto de la masa semigris, hasta las luminosas y decorativas ampliaciones fotográficas, pasando por las flores contrahechas, la hierbabuena, los panzudos cántaros lebrijanos, las sonrosadas arropías y ese “Cepu” de vía estrecha, que es el clásico baratillo. En tan poco espacio, no puede ni debe pedirse más. Si acaso un poquito de espacio para los transeúntes, que, entre los inevitables codazos, canastazos y pisotones, salen de ella bastante desmejorados. La Placilla, quizás sea un sitio muy a la mano y bastante a propósito, porque de esta forma, la calle Sierpes, con sus rifas, puestecillos y veladores de café, tendrá que unir a sus títulos de simpática, popular, serruchos_puertosantamariaalegre y bullidora, como su hermana mayor, la de Sevilla, el de intransitable”.

Como ya hemos señalado el taller de carpintería de Francisco Lobo se encuentra situado en el que fue el Bar Canuto; todavía se pueden ver en sus paredes los azulejos de aquel establecimiento e, incluso algunas piezas de hierro del antiguo bar. La actual propiedad del inmueble continúa en forma de letra “ele” hasta la calle Vicario, en lo que es el estanco situado frente a la panadería de Gómez de Requena. Quizás, debido a su estrechez, fuese en el S XVII el callejón de acceso al corral de las carnicerías, como entrada de mercancías y animales, dado que éstas se encontraban en el lugar que hoy ocupa La Casa de los Leones. Pero también se baraja la posibilidad de que en algún momento, el local de la carpintería fuera un callejón que conectara con la calle Santa María. Lo cierto es que al estar en la esquina de Sierpes con Vicario la garlopa_puertosantamariaPanadería Pública o Tahona, perteneciendo a la misma finca, posiblemente el callejón estuviera cerrado con rejas, desde las cuales se realizase el reparto del pan. Estas informaciones -a excepción de la continuidad de la calle Santa María- nos ha sido proporcionada por el historiador Miguel Ángel Caballero, del Centro de Patrimonio Histórico.

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Pero volvamos a Sierpes. En la esquina con Vicario, en la que fue la Tahona Pública, que luego sería -en el último cuarto del siglo XIX- la fábrica de Licores de Benigno González de Quevedo y que ya en el siglo XX se encontraba el almacén de Ultramarinos de Eloy Fernández Moro, existe hoy una tienda de electrónica regentada por su hijo Manuel Fernández Lobo, sin parentesco que sepamos, con los Lobo de la carpintería. A continuación se encontraba, en un reducidísimo local, el taller de relojería de Suano, allá por los setenta; la accesoria está vacía actualmente. Continuamos con la carpintería Lobo, que aparece en la fotografía anterior, en una visión desde dentro afuera: enfrente la pared recta del Mercado de Abastos.

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El Bar Milindri, en la década de 1950, contemporáneo en sus inicios de la Carpintería Lobo. Manuel e Ignacio Simón, los primeros a la izquierda. (Fotografía del libro 'Tabernas y Bares con Solera' de Enrique Pérez Fernández).

Luego viene la joyería, donde en tiempos había un taller de costuras regentado por una portuguesa. A continuación se encontraba, en lo que ha sido hasta hace escasas fechas la Ferretería “La Plaza” el Bar Milindri, famoso, peculiar y conocidísimo establecimiento en el que habían existido diferentes tiendas de bebidas desded el siglo XIX y que cerró a principio de los setenta del siglo pasado, cuando lo regentaba José Luis González Obregón. El actual bar “El Rocío” ha tenido varios propietarios y nombres, pero el que mas nos llama la atención es el de “La Tienda de en Medio” por encontrarse situado entre el Milindri y El Alba éste último, en la actualidad, reconvertido en una tienda de ropa. La escalera de acceso a la vivienda de D. Buenaventura, es el intermedio para la esquina Bar Vicente. Así, regentado por una misma familia y dedicado a la misma actividad, podemos decir que la Carpintería Ebanistería Lobo, es el establecimiento más antiguo dedicado a la misma actividad, puntillas_puertosantamariajunto con el Bar Vicente ya que su actual propietario, Vicente Sordo, se hizo cargo de Los Pepes, igualmente, en 1950, hace 59 años. Un buen mano a mano, casi de punta a punta, para esta pequeña, bulliciosa, concurrida y hostelera  calle Sierpes.

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María del Carmen Fernández González, nacida en 1935 en una de las dependencias del Palacio de los Duques de Medinaceli -justamente donde hoy está la Cervecería La Cañita, en la calle Micaela Aramburu- es la propietaria de un antiguo Refino fundado el 8 de diciembre de 1847 por su tío Enrique Rodríguez. Es hija de Pedro Fernández, “el de los Dos Compadres” empresa que se dedicaba a la exportación de Pescado, el otro compadre era el de “La Abuelita»; su padrino Pedro Palacios, pescadero, organizó un bautizo que duró una semana. Casó con el arcense -pero portuense de toda la vida- Antonio Carmona Romero, conocidísimo por su trabajo como oficial del Juzgado quien, además, era sobrino del párroco de la Prioral, D. Antonio Cía Moreno. (En la fotografía, María del Carmen Fernández González con su hija María del Carmen Carmona Fernández, en el Refino).

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Foto de la Izquierda: Maria del Carmen Fernández González con su marido, Antonio Carmona Romero, en la Plaza de los Jazmines; detrás a la derecha, podemos vislumbrar al desaparecido y añorado coleccionista Ramón J. Bayo Valdés. Foto de la derecha: D. Antonio Cía Moreno.

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Nuestra protagonista ha tenido y tiene cinco hijos: Magdalena, Antonio, Tere, Rafi y Mari Carmen, la mas pequeña casada con el droguero Roque Morales Jr.- que es quien en la actualidad le ayuda en la tienda. (En la imagen de la izquierda, capilla con la imagen de la Virgen de los Milagros, que preside el establecimiento).

Enrique Rodríguez García, Enrique “el de los muertos” 'o el de las cajas de muertos', casado con Rafaela González Castellano quería dejarle un medio de vida a su sobrina, huérfana, y entendió que el Refino sería un medio aceptable para asegurarle el futuro. Enrique Rodríguez tenía una carpintería, en la que se elaboraban, entre otros bienes muebles,  las “cajas de muertos”, en el mismo sitio donde hoy se encuentra el Refino; por cierto que Enrique confesaba que el nunca tocó un cadáver: los medía  por aproximación, desde arriba. Decide pues, trasladar la “industria de los ataudes” a otro local y en la accesoria que quedó libre inauguraba, el día de la Inmaculada del año 1947 de posguerra, “Casa Rodríguez” cuando María del Carmen tenía 12 años. Allí se vendían por aquel entonces labores del hogar, pasamanería, juguetes, muñecos de nacimiento -que era como se denominaban las figuras del Belén- del recién fallecido Ángel Martínez (1882-1946), perfumes, quincallería,... En la actualidad, el género que se encuentra en el establecimiento situado en la calle Ricardo Alcón, antigua Correos, es específicamente de labores de costura y ropa menuda, aunque con 1537451796_4a444b6bd7algunos interesantes productos que se salen de esa clase, como vamos a ver. Pero al Refino, se le ha quedado para los restos como 'el de los muertos'. (Fotografía: Enrique Rodríguez García).

MAS DE MIL REFERENCIAS.

Si necesita usted un botón de chaqueta, de chaleco, de jersey, de pastillita, de pantalón vaquero, de tiradera, de camisa, de tirantes, de trenka, de gabardina, de abrigo, de niño, de rebeca, de fantasía, de... aquí lo encuentra seguro. Y bobinas de hilos de colores, ovillos de hilo, madejas de hilo y de lana. Agujas de ganchillo o croché, agujas de coser lana, agujas de ciega, agujas capoteras, agujas de zurcir, agujas de sastre, agujas de ensartar perlas. Y agujas de máquinas de coser: de coser, de bordar, de vaqueros, de punto... Alfileres, imperdibles, macasar (modernos alfileres para sujetar las2284830784_a13c9c394f_m telas que cubren los sofás). Cinta de algodón, al biés, de raso, de nylon, de falla, organdí, de saco, de piquillo, de galón dorado, de galón de marinero, de galón de lana. Cintas de cortinas: de fruncir, de velcro, de ojete, de riel. Cintas de lazo. Broches, corchetes, hebillas.

Elásticos de liga de novia, de cordón, de dos cordones (soutage), de doble ancho, de calzoncillos, de ojales. Pañuelos de cuello, pañuelos de nariz, pañuelos de bolsillo superior de la chaqueta. Calcetines y medias. Guantes para el frío. Guantes de penitente. Tirantes de caballero. Ropa de niño chico.  Abanicos. Cremalleras. Tijeras. Horquillas de rodete y de clip. Pasadas, cintas y redecillas para el pelo. Crepé (relleno para dar mas volumen al pelo, aunque ahora existen artículos mas modernos). Castañuelas. Bolsos para pura-lana1labores. Costureros. Espejos. Paraguas. Tijeras. Dedales de muchas calidades y materiales. Bastidores para bordados. Petit Point en Láminas. Revistas de Costura. Libros para labores: punto de cruz, ganchillo, bordado, de bebé. Tiras de Velcro. Cañamazo y esterillas para labores. Lanzaderas de Frivolité. Borlas, espumillas, abrazaderas, cordones, galones, llaveros y flecos...

fray_leopoldo_de_alpandaireEL VENERABLE FRAY LEOPOLDO DE ALPANDEIRE.
Podríamos decir que en el Refino, Carmen tiene un santuario de “objetos preciosos” relacionados con Fray Leopoldo de Alpandeire, el venerable fraile capuchino al que tantos portuenses tienen devoción y que ya ha sido elevado por la Iglesia Católica a la dignidad de “Siervo de Dios”. Prueba de ello es que Carmen ha vendido cuatro paquetes de lotería de Fray Leopoldo y de 300 almanaques para el año 2009, apenas le quedan 20. Pero no solo eso: medallas, rosarios, estampas, alfileres, llaveros, dedales, placas de coche, figuras de barro, cruces y hasta escapularios que no le ha dado tiempo de poner en el escaparate pues se le acabaron recién abierto el paquete... ¡Ay, el merchandaising de la santidad! Escribe Antonio Burgos, devoto del capuchino: «En la cartera de muchos andaluces, en el monedero de muchas andaluzas, la estampa de Fray Leopoldo. Quienes la llevan, en la mayoría de las veces ni siquiera saben quién fue Fray Leopoldo. Como no saben apenas el nombre de San Martín de Porres, pero llevan en el monedero su escoba, que trae las perras seguras, y los billetes, ciertos. O como apenas saben quién fue Sor Angela de la Cruz, pero colocan flores en su monumento. Hay tanta romanidad en Andalucía que tenemos hasta nuestros diosecillos familiares y cercanos, nuestros lares y penates cristianizados. Estos santos de andar por casa. Santos como de casa y como de la familia. Santos de las penurias y de las carestías en la Andalucía del hambre.»

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EL TENIENTE DE LA FAMA.
María del Carmen Fernández González es nieta de José González Gallardo, “el Teniente de la Fama”, un teniente del ejército al que le tocó la lotería jugando al número 13564, número al que está abonada todavía su nieta. Con el dinero del premio: 25.000 pesetas de 1915, se compró por la carretera de Sanlúcar, ya en el término municipal de Jerez, un finca por nombre “La Fama”. De esta manera a su abuelo le quedó el mote para siempre.
En la fotografía adjunta se puede ver la caja -en muy buen estado- donde estuvo guardado a buen recaudo, con lacre y todo el décimo de lotería premiado. «En esta caja y en poder del Banco Español tuve depositado el décimo número 15364 del sorteo del 11 de noviembre de 1915 por el cual cobré 25.000 pesetas el día 24 de noviembre. José González»

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José Gómez Barrera -Joselete- y su hijo José Luis continúan al frente de “La Lucha”, o lo que queda de ella. Como si en la batalla del tiempo el duelo hubiera quedado en tablas, la mitad de este legendario establecimiento local permanece abierto desde 1897 -el Estanco-, mientras que el Bar cerró hace ahora 10 años. Carmen Barrera Terrada, la madre de José y Manolín carmenbarreratejada_puertosantamaria-jugador del Rácing- dejó dispuesto antes de su fallecimiento que cada hermano se haría cargo de uno de los negocios instalado en los bajos de lo que fue, primero, el edificio de la Real Fábrica de Aguardientes y Licores, y luego Casa de la Aduana. Manolín no supo continuar con el Bar La Lucha y ahí está el espacio vacío y desaparecido su interior (dos intentos de manos extrañas no han conseguido reflotarlo como negocio de hostelería). En la fotografía, Carmen Barrera Tejada.

José, en activo desde el Estanco, no quiere hablar de aquello, pero por su cabeza pasan tantas historias vividas en La Lucha... Recordaba que D. Juan Botaro, el humanista que vivió en El Puerto tantos años, era cliente diario de la casa. E incluso oyó contar un suceso del que se hicieron eco la Revista Portuense y Diario de Cádiz, allá por 1929. (Ilustración: antigua propaganda de cigarrillos 'Ideales').

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EL CRIMEN DEL SABONÉS.
Estamos en 1929. Francisco García Rico, Paco “el Sabonés”, era armador de una flota de 23 barcos. Era un hombre que tenía un concepto bastante peculiar de la vida. Acaso pudiera gastar mas de lo que tuviera y viviera de forma extravagante, aunque -en 1888- se le recuerda en los periódicos por haber salvado a una mujer que quiso ahogarse, tirándose al Guadalete o incluso que en una reyerta hirió a un paisano, según los datos que nos facilita el investigador Antonio Gutiérrez Ruiz. El caso es que el Sabonés creía que donde le arranchaban los barcos le estaban engañando -era en el Resbaladero-. Ya le habían quitado cinco barcos por no atender sus deudas, y el siguiente embargo por una trampa de 48.000 pesetas de la época, venía de camino. (Fotografía: El edificio de la Casa de la Aduana, donde se encontraba 'La Lucha', antes de construirse las viviendas de La Pescadería'. Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

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Pero Francisco García Rico, en un momento de enajenación mental, citó al dueño de «La Lucha», José Tomeu y al dueño del Resbaladero, Primo Díaz, en el despacho que tenía junto a “La Lucha”, con la promesa del pago. Cuando éstos entraron, primero vieron dos sobres -presumirían que era el pago a sus deudas- , llegaron hasta el fondo y see llevaron dos tiros a la barriga que les produjo el Sabonés con una escopeta, y éstos salieron a la calle, moribundos, aguantándose las tripas con las manos. El armador fue condenado a la cárcel por sendos asesinatos, pero las influencias de la época -su amistad con León de Carranza- consiguió que, con el tiempo, fuera al Penal solo a dormir. Acabada la condena murió en su casa, por un mal cuidado de las uñas de los pies -era diabético- que derivó en gangrena y su posterior fallecimiento. "(Fotografía: Muelle existente delante del edificio de la Casa de la Aduana, donde se encontraba 'La Lucha'. Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

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“Tras el trágico suceso” -escribe el historiador Enrique Pérez Fernández en su libro “Bares y Tabernas con Solera"- “reabrió el negocio Ezequiel Cortínez García, nacido en la aldea cántabra de Celis en 1896 y residente en El Puerto desde 1926. Debió de seguir los pasos de un familiar, Eusebio  Rubín Cortínez, afincado aquí en 1878. en 1952 comenzó a trabajar con Ezequiel, Gonzalo Camacho, quien hoy sigue al frente de La Lucha”. Ezequiel se casaría con Carmen Barrera Tejada, quien aportaría dos hijos al matrimonio: José y Manuel. En la fotografía, de izquierda a derecha, niño desconocido, Eduardo, detrás del mostrador Carmen Barrera Terrada, Ezequiel Cortínez García y Jesús Nimo Real. Ignacio Pérez Garcés. Delante los niños José y Manuel Gómez Barrera.  Detrás de Carmen, en una pizarra sobre las botas y a la vista de todos, aparece escrito a tiza una 'trampa', 'perrillo' o deuda de 'La Abuelita':  8490 y 1680 ¿pesetas de la época?. (Foto: Colección Vicente González Lechuga).

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Veleros y redes en el Guadalete. (Foto Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

Francisco Andrés Gallardo, escribió un interesante artículo para Diario de Cádiz el 22 de octubre de 1995; nadie sabía que el establecimiento cerraría tan solo tres años después: "Abierta desde 1897, “La Lucha” es una reliquia de la ciudad marinera que El Puerto fue. Castiza taberna que nos evoca “El Tatuaje” de Concha Piquer, siguen tomando su primer café de cada día, jugando a las cartas o bebiendo en su copa, los marineros en tierra y muchos jubilados que recuerdan sus travesías. Gonzalo Camacho, como desde hace 43 años, sigue despachando en la barra. En el saloncito lateral Manolo el Gallego se ha retirado a zafar con sus hombres; es el momento de ajustar cuentas de la última travesía.
El barco ha llegado lleno de carga en un puerto lleno de barcos. En la mesa, dos copas de fino C y tres de vino tinto de Nicanor de Cádiz, los billetes de mil con la efigie de Sorolla se reparten, a un lado se han dejado las colchonetas, preparadas para embarcar pronto. Eran otros tiempos para El Puerto y sus marineros.
celtas_puertosantamariaPero con el mismo sabor añejo permanece en la calle Pintor Veneroni (Pescadería, Plaza del Carmen) número 2, en el marco de la casa de la Aduana, el bar “La Lucha.
El grifo de cerveza, la inmensa nevera, la máquina tragaperras y el televisor en color han sido las únicas incorporaciones en los últimos años.
Carmen Barrera, viuda de Ezequiel Cortínez, sigue sentada, junto a una de las mesas, regentando el estanco que siempre ha estado en la taberna. Ya no hay “Peninsulares”, ni “Celtas” con estacas, de todas formas el sabor americano en la mayoría de los cartones palidece entre los estantes que rezuman marinería.
amontilladobasilio_puertosantamariaUna desnuda bombilla sigue iluminando la cocina que, aunque hace décadas que no sirve tapas, siempre estuvo presta para freír el pescado que algunos traían para compartir con los amigos. En sus tiempos, se ofrecían suculentos guisos.
Un desvencijado farol custodia la entrada, en el oscuro almacén reposan mercancías, los clásicos anaqueles exhiben, casi como museo arqueológico, botellas de amontillado “Basilio”, cream “Descarado” o quina “Cicerón”. Es el anteayer perviviendo hoy.

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Detrás del mostrador, José Gómez Barrera, 'Joselete'  y Gonzalo Camacho Bolaños, a quien todo el mundo llamaba Pepito y nadie Gonzalo. Quien aparece por fuera del mostrador,era Manuel de la Cruz Santilario, Jefe maitre del Restaurante "El Resbaladero". (Foto: Colección Vicente González Lechuga).

"Gonzalo Camacho sigue abriendo a las seis y media de la mañana. Con ponche o brandy y café -en la despensa todavía se guarda un rudimentario moledor-, en invierno el cuerpo lo agradece. Aunque cada vez haya menos marinenos, los incondicionales siguen acudiendo a un lugar que les devuelve la vida pasada y permite a todos evocar la ciudad marinera que El Puerto fue.
cartasveteranoosborne_puertosantamariaLas partidas de cartas siguen celebrándose desde muy temparao, al mus, la brisca o la ronda. Abarquilladas barajas de don Heraclio, con propaganda de Osborne, que pueden contar mil veladas ociosas de jubilados o marineros a la espera de zarpar.
En rincones de la barra todavía se vislumbra la presencia de “Morriño”, el tío Agustín, “el Manga” o Jaime Roselló. La casa de la Aduana sigue guardando secretos de vecinos mirando de perfil al Resbaladero. Un hostal, donde sobre todo se alojan marinos forasteros, fue la más emprendedora innovación al edificio. En el patio interior de la casa, el aroma de las cocinas del “Guadalete” de los Espinosa, sigue inundado de sabor el aire.

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(En la imagen, la antigua Plaza de la Pescadería, con los bloques de viviendas y la Cofradía de Pescadores, que aún no había sido demolida. Foto: Mata. 2002).

"El barrizal que se formaba en la plaza fue sustituido, a principios de los sesenta, por bloques de pisos y la sede la Cofradía. Hasta hace poco, en la esquina se encontraba uno de los quioscos de la Bajamar para tomar una en tertulia de pie.
«La Lucha» continúa cerrando sobre las once y media de la noche, cuando se retiran los últimos hombres para su casa. El único cambio de horario se produjo hace algunos años, con el cierre los domingos al mediodía.
cognac_osborne_anuncio_puertosantamariaPocas mujeres han entrado, y mucho menos tomarse un vino. Forma parte del estilo masculino y machista que dominaba la hostelería en un tiempo. Perder este carácter sería deshacer el aire original. Todavía hoy, algunas esposas llaman desde la puerta o entran tímidadmente, franqueando una “sala prohibida”.
Gonzalo Camacho está seguro que cuando él se jubile, los hijos y nietos de Carmen y Ezequiel mantedrán el negocio hasta que la clientela siga siendo fiel o los impuestos lo puedan permitir.
“La Burra”, “La Colmena” fueron los últimos del gremio en cerrar. Resistiendo, como el propio sector pesquero local, El Puerto añejo sigue palpitando en “La Lucha”, como testimonio, rememorando el pueblo que siempre fuimos.» Y cerró tan solo tres años después de escribirse este artículo, en 1998.

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Personal del Bar La Lucha, a finales de la década de 1930. Ezequiel Cortínez es el segundo por la derecha.

ZAFAR.
Zafar, aquí en El Puerto, ha consistido, de toda la vida en deducir de las ventas totales efectuadas en la Lonja, conocido como monte mayor, los gastos propios de la actividad pesquera, consumos de combustible, de aceite, hielo, víveres, cuotas de la seguridad social y los gastos de lonja, tales como los del concesionario, etc., etc. El resto, conocido como monte menor, se divide en dos partes, una para la tripulación y otra para el armador. De la parte de la tripulación se hacen tantas partes como tripulantes hay embarcados y eso es lo que gana cada marinero, conocido con la parte.

barlalucha_14_puertosantamariaEn Calpe, nuestros hermanos de la mar lo llaman “contar”. Es de cualquiera de las maneras, el Régimen Económico por el que se rigen o Sistema a la Parte en los demás puertos, incluidos los de EE.UU, Canadá y los de América del Sur. En los puertos según las modalidades de pesca, sean de  arrastre, cerco o palangre existen algunas diferencias en el sistema de reparto de las tripulaciones. Esas diferencias estriban en el pago de las partes técnicas que incluyen las partes del redero de tierra, de los motoristas y de los patrones, tanto de pesca como de costa. En algunos puertos, las partes técnicas salen de la mitad del armador, es decir de su parte de beneficio, en otros de la tripulación y en otros del monte mayor. Todo de acuerdo con los usos y costumbres de cada puerto.

Por extensión,  en El Puerto se conoce como zafar, descansar, librar, no ir a trabajar, palabra muy introducida en el habla porteña. (En la fotografía, el antiguo Bar La Lucha, en la actualidad, con las dependencias en barbecho, y a continuación la Expendeduría de Tabaco que continúa regentado Joselete Gómez Barrera).

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Juan Carlos de Terry Muñoz es un porteño aficionado a la música que vive en Filipinas desde el año 1999, en compañía de su mujer y de sus dos hijos Luis y Elena, concretamente en Makati, Pasong Tamo Extension, el corazón financiero y comercial de Manila.  Allí montó una tienda de productos de gourmet: Terry Selections, y posteriormente, en la primera planta del inmueble un restaurante de comida española: Terry’s.  (Foto: Tonette Jacinto).

etiquetacyjdterry_puertosantamaria1Pero vayamos un poco atrás en el tiempo. Juan Carlos es hijo de Francisco Javier de Terry y del Cuvillo y de María del Carmen Muñoz Ávila. La Bodega familiar “Carlos y Javier de Terry,  501” se había vendido y Juan Carlos quería empezar de nuevo y llevar a su familia a un país que mantuviera ideas conservadoras, ideas que empiezan a desdibujarse en la España del triunfo socialista de 1982. Ese año, Juan Carlos fue contratado como Director General de “Bobadilla 103” para México. Y en ese país permaneció durante 17 años. Fue la cabeza y el enólogo de la compañía vinatera jerezana en México hasta que, en 1987 funda su propia compañía de importación y distribución de vinos y alimentos, hasta que en 1999 decide irse a la tierra de su mujer: Filipinas. Una historia de amor entre nuestro paisano y una asiática descendiente de europeos, que da como resultado la presencia de estos porteños en la en otros tiempos colonia española.  Juan Carlos conoce a su mujer -filipina- en la Feria de Sevilla y se enamoró perdidamente de ella. Su nombre es Mari García y es descendiente de suizos, italianos y españoles. Se casaron en El Puerto en una boda con estética Filipina fusionada con elementos españoles tradicionales. ¿O quizás habría que escribir “pilipina”?, y es que en aquel país no se pronuncia la letra F. (Ilustración: Etiqueta de Vino. Colección J.M.M.)

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En su juventud, Juan Carlos es fotografiado en el Parque de Ruiz Calderón, con unos amigos, con apenas 20 años. De pie, de izquierda a derecha: Benito Gago García, Fernando Arjona González, Agustín Merello del Cuvillo, Juan Flores Vencelá,  Álvaro Osborne Tosar, Fernando León García, Agustín Peralta, Tosar Antonio Ortega Rojas, Rafael de los Santos Márquez. Agachados, de izquierda a derecha: Juan Carlos de Terry Muñoz, Fernando Bootello Reyes, Enrique Esteban Poullet, Vicente González Lechuga, José Ignacio González Lechuga, José Esteban Poullet, Luis Osborne Tosar. (Foto Colección J.M.M.)

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Juan Carlos, gran amante de la música, fue el primer presidente que tuvo el Orfeón Portuense -el presidente fundador- entre los años 1980 y 81. Su gusto por la música, su afición a tocar el piano, la sigue practicando en el restaurante de Manila, donde tiene un piano de pared con el que deleita a propios y visitantes. En la fotografía, Juan Carlos de Terry, interpretando una pieza musical en el Restaurante Español “Terry Selections”. (Foto J.L. Benítez).

brandy103bobadillaEn México, tras su paso por Bodegas Bobadilla 103,  Juan Carlos creó una empresa FRUTERRY, con una gama muy extensa de productos en conserva, tanto españoles como mejicanos, de alta selección. Además crea muchas marcas de vinos con objeto de crear una distribución muy segmentada: Viña Andina, en Chile, Blue Rhin y Golden Rhin (vinos alemanes). Pero la situación económica en Méjico fue tal que las mafias se dedicaron al secuestro y la extorsión, teniendo como objetivos a las familias españolas que estaban en el mundo del vino. Dos amigos de Juan Carlos fueron secuestrados y a sus familias les mandaban partes de su cuerpo parra meterles miedo. Una oreja era lo mas frecuente. Al hijo de Juan Carlos, Luis lo atracaron en dos ocasiones y sufrió un mini-secuestro en taxi, el método más común: el cliente se montaba en el taxi y en el primer semáforo en rojo se subían los atracadores. Su madre padeció igualmente dos atracos a punta de pistola. Juan Carlos ante la situación, decide dejar Mexico D.F. tras 17 años de vida empresarial y se traslada al país de su mujer: Filipinas, en 1999.

terrys_manila_puertosantamariaEn el año 2000 abre la primera tienda en Manila de productos de Gourmet: Terry Selections, que ya cuenta con tres sucursales, la última abierta en septiembre pasado. La intención era que tuviera solo lo mejor escogido por Juan Carlos, un poco como extender su despensa a nivel público. Se podría decir que una manera de abrir su casa a amigos cercanos y, después, a clientes. Unos años después y un poco por casualidad, se abre el restaurante. Los clientes que iban a la tienda pedían que les hicieran “sandwiches gourmet”. Al tener que dedicar al grueso del personal a preparar esos emparedados, tal era la demanda, decidió abrir un espacio en el segundo piso para tener mesas donde sentar al cliente, y de ahí el restaurante Terry’s.

juancarlosdeterrymunoz_3_puertosantamariaAl restaurante “No traigo» --afirma-- «un producto que no se haya probado en su lugar de procedencia sin darle el pasaporte. Por ejemplo, Arte Oliva es el único aceite que está envasado como debe ser, en tetra pack, que protege de los rayos ultravioletas. El envase tiene cinco capas que mantiene el líquido a la temperatura adecuada. Dentro de 10 años será igual, tendrá las mismas propiedades”. Es muy interesante la fusión con los productos filipinos: “Tienen una especie de besugo al que llaman besugo, en español, y lenguados, pargos, galeras, chicas y grandes, impresionantes las de Palawan (una isla para perderse a conciencia …), y cangrejos de tierra que se alimentan de los cocos, los rompen y extraen su jugo”. Aparte de las mejores recetas españolas, Juan Carlos presume de superar el mejor Tocino de Cielo de la región; además se hacen las Poleás típicas de El Puerto.  Han servido, también, Ajo Caliente y Salmorejo. Y toda la ristra de platos nacionales de primer nivel: Croquetas, Tortillas, Rabo de Toro, Fabada Asturiana, Cocido Madrileño, Menudo, Paella Negra de Mariscos... Es interesante recordar que Juan Carlos es hermano de la desaparecida María Auxiliadora Terry, gastrónoma local, experta en temas de Thermomix, autora de varios libros de la máquina, y directora que fue de la Escuela de Cocina 'El Anafe'. (Foto: J.L.B.)

terry-selectionsAyudado por su familia, trabajando en el próximo proyecto, ya en marcha, “el mejor restaurante español en el extranjero, en la Bahía de Hong Kong”, afirma convencido. En un próximo artículo hablaremos de sus hijos Luis y Elena, muy afincados en el Filipinas, --e incluso con parejas en aquel país-- pero que no olvidan El Puerto, sus rincones y amistades, al que regresan siempre que pueden.

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Terry Selection
The Podium. Lower Ground Floor, 18 ADB Ave.
Ortigas Center, Mandaluyong City
MANILA. Filipinas.

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José Manuel González Fuente, “el Lati” , frutero, nieto, hijo y hermano de fruteros, nació en la calle Aurora en 1966, en la Casa de los Naranjos, frente a Destilerías Rives. De chico era un buen jugador de fútbol, y en el colegio de La Salle le pusieron de sobrenombre el de “el Látigo” y ya se sabe lo que es la economía de lenguaje en nuestra tierra, con lo que le contrajeron el mote y en “el Lati” se quedó.

300px-fragata_blas_de_lezo_f103_cph_fLati luce en su cabeza una gorra de la Fragata clase F-100 'Blas de Lezo' ilustre almirante que vivió durante dos etapas de su vida en nuestra Ciudad. Su memoria es honrada por la Armada Española, donde su nombre se recuerda con el mayor honor que puede rendirse a un marino español, siendo costumbre que exista un barco de la Armada bautizado con su nombre. El último,  la Blas de Lezo (F103), que encalló en 2007 durante unos ejercicio de la OTAN en Escocia  y que, curiosamente, no es el único barco con este nombre que sufre percances, ya que el crucero Blas de Lezo se perdió en 1932 al tocar un bajío frente a Finisterre. En un próximo artículo hablaremos más detenidamente de este marino español, vecino que fue de El Puerto. (Fotografía: Fragata Blas de Lezo F103).

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La abuela de “el Lati”, Ramona Sala Santamaría, ya se dedicaba al negocio de las frutas y verduras en puestos ambulantes y su padre se Genaro González Sala descargaba las mercancías que llegaban a lomos de las bestias o en carro al Mercado, por la calle de Ganado. verdurasGenaro, que ha hecho de todo en la vida, lleva cincuenta años en el negocio de la fruta (pero en medio ha sido, además, camarero, embotellador de Bodegas Terry, e incluso conductor de los autobuses urbanos; fue uno de los diez chóferes que inauguraron la primera flota de autobuses públicos de El Puerto). En la fotografía, Genaro González Sala, Mariano Ganaza y su hermana Milagros en el puesto que estuvo ubicado durante mucho tiempo junto a la frutería de Agustín Vela. En la actualidad, el puesto familiar se encuentra ubicado, desde 1980, en la calle Abastos, número 5.

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En la fotografía, José Manuel Gonzalez Fuente, “el Lati”, en una fotografía tomada en la Feria de Crevillet, con apenas un año. ¡Quien le iba a decir que, con los años, sería feriante con caseta propia!

el_lati_10_puertosantamariaGenaro tiene cinco hijos, José Manuel, Ramón, Antonio, Rosa que está con él en el negocio de la fruta, y Francisco Javier. La familia de Genaro es muy popular, no solo en el Mercado, sino también en la Feria. El año que viene cumplen 26 años instalando caseta en el Real de las Banderas, la conocida como “Genaro y Familia”, algo que salió por casualidad en una conversación informal en el Bar Rábago entre el padre de “el Lati” y Julio Barcia, prejubilado camarero de El Cafetín. Y a raíz de aquella conversación, llevan así veinticinco años dándonos de comer en la Feria. ¿Ustedes creen que en esa caseta faltarán los pimientos frito? En la fotografía, el puesto de El Lati, con la exposición de productos a la vista en plena calle Placilla o San Bartolomé. (Foto: Fernando Galán).

el_lati_3_puertosantamaria2Alguien muy popular en la Plaza era el desaparecido recientemente Manuel González Sala, “el Listones”, tío de José Manuel. El sobrenombre, el “nickname” le viene por el abuelo de José Manuel. Resulta que su abuelo José jugaba al billar con unos listones de madera -nada de palos de billar- y ganaba siempre con lo que le acuñaron el mote de “el Listones” que luego heredaría su hijo Manuel. En la fotografía realizada durante un encuentro en el campo del Racing Portuense, podemos observar, a la izquierda a Manuel González “el Listones”, acompañado por Francisco Galán Sánchez, “Paquiqui”, frutero también, quien con 76 años sigue en activo y  mantiene un puesto en la parte alta del Mercado de la Concepción. Como de sentido del humor van sobrados, estén atentos a los juegos de palabras y a la agilidad mental que se maneja entre tendero, clientes y amigos, en cualquier transacción o trato. Y no se le ocurra preguntar si las naranjas que venden son de zumo; pueden obtener como respuesta que «no, estas naranjas dan coca-cola».

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etiquetasvinosHoy en día, cuando la actividad marítima es escasa, ocurre otro tanto con las bodegas: mientras que asistimos expectantes al reflotamiento de pequeños negocios familiares vitivinícolas, a fuerza del tesón de sus emprendedores: Gutierrez Colosía, Grant, Obregón, que junto con Osborne, Caballero, Terry y 501 son lás únicas siete bodegas que quedan a principio del siglo XXI, frente a las mas de setenta empresas dedicadas a la vitinicultura, entre cosecheros, almacenistas y exportadores en el siglo XIX: Thuillier, Campbell, Harmony, Southard, Burdon, Duff Gordon, José de la Cuesta, Gaztelu, Grant,  Lobo, F. Morillo, Jiménez, Marqués de Comillas, Osborne, Santarelli, Terry, Tosar,  Pico, Piury, Quijano, Varela…

Algunas bodegas y marcas de éstas siguen existiendo en la actualidad, otras desaparecieron hace años en la absorción de una bodega por otra, o en la liquidación de las mismas. Fijadas en forma de etiquetas de vinos, brandies y licores, aquellos productos permanecen en nuestra memoria colectiva.

Les invitamos a que conozcan algunas etiquetas antiguas, extrañas y raras de vinos criados y ensolerados en las bodegas de El Puerto de Santa María o destilados en sus alambiques, y que tanto trabajo dieron a sus habitantes, pulsando aquí.

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