
A Poniente, el restaurante de Ángel León situado en Puerto Escondido, ha estrenado nueva temporada tras haber pasado su periodo de vacaciones en el que el equipo comandado por el cocinero ha estado preparando el nuevo menú que se servirá desde finales de marzo y que cuenta con muchas novedades con un rasgo común, la provincia de Cádiz por los cuatro costaos, ya que la presencia de productos y guiños del cocinero a platos o costumbres tradicionales es constante.
A Poniente, durante este periodo, también ha sufrido algunas transformaciones, ha ampliado un poco el comedor, ha creado una nueva bodega para los vinos y ha tratado de mejorar todo lo posible en comodidad para así poder cumplir más facilmente el gran sueño del cocinero y para el que ya está nominado, el de conseguir ser el primer profesional de la provincia que figure con una estrella en la prestigiosa Guía Michelín.
Para afrontar el reto, León, un investigador constante en los productos del mar, de ahí que le guste llamarse el chef del mar, ha trabajado junto al equipo de A Poniente, formado, además de por el cocinero, por su jefe de cocina, Juan Luis Fernández y por el somelier Juan Ruiz Henestrosa, en una carta de unos 15 platos y 3 postres en la que las sorpresas y los guiños gaditanos son constantes.

Así unas caballas se presentan curadas en sal de los esteros de San Fernando y luego se acompañan de huevas. Hay lo que Angel León llama “recreación de un bocadillo caletero”, en referencia a la playa de La Caleta, situada en la ciudad de Cádiz y que está compuesto por ostiones de fango, que se acompañan de una manteca marina, obtenida de la grasa del pescado, migas de pan y su mijita de limón.
León se atreve también con un pescado muy poco conocido en Cádiz pero que se pesca en el Campo de Gibraltar, el pez mantequilla, un pescado muy utilizado en la cocina japonesa para comerlo crudo y que León hace ahumado con maderas de botas centenarias de bodegas con lo que estas impregnan al pescado con aromas de vino. El plato se complementa con agua de tomates de Conil. En la carta también hay guiños al mundo árabe, que también apasiona a León o a la cocina japonesa.
En cuanto a las carnes León utiliza cerdo ibérico, con el que también está trabajando últimamente o el pollo de corral. No falta tampoco el placton marino, uno de los productos descubiertos por el cocinero que se cocina con arroz y “tajaítas” de volaores secos. En la provincia de Cádiz es muy habitual llamar “tajaíta” a los trozos de pescado y de ahí el nombre escogido por León. En cuanto a los pescados, platos con atún, aunque en forma de “chicharrón” y guisado sobre una fritada de tomate, un plato que huele a cocina barbateña antigua donde eran muy habituales los guisos de atún, incluso la mojama, en tomate. Asimismo, los chicharrones de atún se pueden encontrar como tapa en algunos bares de El Puerto y se hacen con la piel del atún, con algo de carne pegada que se frie, habitualmente en manteca, como los chicharrones de cerdo.

También habrá pescado de estero, lisa en concreto, aunque en este caso se llaman albures, otro nombre con que se conoce a este pescado y que proceden de Venta La Palma, un complejo situado en Puebla del Río (Sevilla) y en el que se crían pescados de estero. En este caso se presentan con buñuelos de camarones.
No falta tampoco un toque de ‘Cocina de Cuaresma’ con pescado, la especie dependerá del mercado, que se guisará con chícharos (guisantes), alcauciles y almejas.
En cuanto a los postres León presenta “burbujas de galletas María”, manzana pura helada o un singular pastel inspirado en la dulcería de Medina Sidonia. (Textos: Pepe Monforte).
A continuación publicamos, completa, la nueva carta de A Poniente
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INGREDIENTES Y ELABORACIÓN.




HARINA EL VAPORCITO.
Manuel Soriano Gómez nació en la Casa de la Aduana, el 28 de agosto de 1931, hijo de Manuel Soriano Martín y Carmen Gómez Mesegué. Estudió en el Colegio del Carmen y en el de Cárdenas, en la calle Luna, frente al desaparecido Teatro Principal.
En 1950 se casa con Rosario Valiente Moreno, naciendo un año más tarde su primer hijo de los catorce que tiene. Vivió unos años en la Casa de Roque Aguado, en la Plaza del Polvorista, hasta que consiguió una vivienda en la conocida como Barriada de la Playa, donde nacerían ocho de sus hijos. Los tres más pequeños, durante la etapa en la que nuestra Ciudad no tuvo clínica, nacerían en Cádiz. En la actualidad tiene hasta un bisnieto. Es una familia, aparte de las más numerosas, de las más antiguas, pues ya va por la sexta generación en El Puerto. Tenía pocas aficiones, todo el tiempo lo dedicaba al trabajo para sacar adelante a tantos hijos; solo jugaba de vez en cuando a las cartas en el Bar de las Cadenas o iba con sus hijos a coger espárragos al campo, o a mariscar almejas los domingos. (En la imagen de la izquierda, Manolo con su novia, --la que sería su mujer-- Rosario Valiente Moreno, en 1948).







Negro, negro, negro, como aquel cantaor de viejos romances del Puerto al que El Negro llamaban, y completamente vestido de blanco, de primera comunión. A la verita de la mar, un canasto de papas fritas que se le señala en el brazo y un pregón, qué jaleo junto a los toritos de las olas que derrotan en tablas de la arena. Una gorra blanca. Una blanca guayabera. Playa de Vistahermosa, que así le llaman por lo bonita que se ve Cádiz cuando, como una mujer, se la contempla en la distancia, Venus nacida entre la espuma cuyos pechos fueran las torres de la Catedral. Rafael Pérez Sánchez va pregonando sus papas. Bajo la gorrilla, tiene, en torno a la calva de las grandes entradas, los pelos rizados y alborotados de un solista de violoncelo de la Orquesta Nacional. Nadie sabe que se llama Rafael Pérez Sánchez ese hombre de la mar y la ribera, de la amarilla seda de las mallas de Terry, de las medias botellas de Quinta que pregonando va las papas fritas. Es El Papi. Hay revuelo de chiquillos entre pregones, Papi, las papas.
Papi, que se busca los tesoros de la vida con sus papas a la orillita de la mar de Vistahermosa, dicen que va a dejar de pregonar. Ahora El Papi tiene más dinero que muchos señoritos tiesos que lo veían pasar, con la copa de fino en la mano, desde El Buzo. La viuda quinielista con una pensión de cinco mil duros al mes a la que le tocaron los 308 millones de pesetas, si es famosa en España por su suerte de repetir los signos de la jornada anterior, en El Puerto lo es como madre del Papi el de las papas. En España le han tocado los millones a la quinielista del Puerto. En El Puerto le han tocado las quinielas a la madre del Papi, que es una cosa muy distinta. Dicen que al Papi lo van a retirar. El Papi, de momento, va a comprarse un BMW, como si fuera un ejecutivo encargado de la parte del jamón y el queso en la Casa Osborne. ¿Cómo se puede ir a pregonar a los niños las papas del Papi con un BMW?
Cocinero de postín, divulgador de platos de nuestra tierra, investigador de nuestros sabores, este portuense, hijo de Roberto Romero Laffite
Se trata de un restaurante italiano, situado en una casa señorial dentro del casco antiguo de la ciudad. Posteriormente instala su primer restaurante, La Olla , durante un año. (En la imagen, un ancestro de Roberto, Cecilia Bölh von Faber --Fernán Caballero--).
ENTREVISTA.





«Desde su apertura en 1988, he tenido el privilegio de estar al frente del Restaurante El Faro de El Puerto. Gracias al esfuerzo conjunto que me han brindado mi esposa Ana y un equipo de veintiocho personas, hemos conseguido que El Faro de El Puerto brille con luz propia y sea un importante referente gastronómico de la región. Nuestro éxito ha estado condicionado en gran medida a la confianza que supone contar con un mismo grupo de personas desde el comienzo de este proyecto. Así, Jaime, Ramón, Ignacio, José Luis, Pepe, Benito, y un largo etcétera aún continúan conmigo en el noble arte de servir a los demás. Por ello, tanto nuestros clientes más habituales como aquéllos que nos visitan por primera vez, perciben rápidamente que en nuestra casa se respira profesionalidad, cortesía y ganas de hacer las cosas bien.
Nuestras recomendaciones en materia de vinos se decantan por los caldos de Jerez, ideales para este tipo de gastronomía en la que abundan los mariscos y pescados. Nuestra casa dispone de una gran bodega climatizada que permite ofrecer una amplia variedad tanto de éstos como de otros vinos, y figura entre los establecimientos asociados a la Ruta del Vino y Brandy de Jerez, con su Ruta Urbana de El Puerto». (Texto: Fernando Córdoba).
TESOROS OCULTOS DE LA PROVINCIA.
El cocinero de las latas y “el congelao”, que tiene su cuartel general en nuestra Ciudad perpetra su tercer libro dedicado a los dulces.
El volumen, de 128 páginas y con cuidadas fotos a color, recoge más de un centenar de postres inventados por el cocinero como el “Lexatartín de melocotón”, el “Pudin de pasas dipsomaníacas” o “Vodkata, el cóctel que se come”, junto con algunas ya clásicas publicadas por Falsarius como la “tarta Thurman” o las “tortas Pataky”. El libro, con un precio de 18 euros, está ya a la venta en las librerías. (Texto: Pepe Monforte).