
Xen el cocinero asiático que elabora los platos con uno de sus sushis.
La cocina japonesa, y más concreto todo lo relacionado con un plato concreto de ella, el sushi, sigue en plena expansión en la provincia de Cádiz. Si hace unas semanas abría en Cádiz Gadisushi, desde el pasado día 12 ha abierto un nuevo establecimiento en El Puerto de Santa María. Se llama ‘Sushi & Fresh’ y está situado junto a la rotonda por la que se accede a la carretera de El Puerto a Sanlúcar.
La iniciativa es del empresario gaditano afincado en El Puerto de Santa María, Luis Rosety, de 30 años y marino mercante de profesión. Precisamente esa actividad le ha llevado a vivir un tiempo en Canadá donde estaban de moda los “sushi bar”, unos establecimientos, al estilo de los bares andaluces, en los que se sirve este tipo de especialidades en una barra, mientras que el cocinero, a la vista del público, los prepara.
Rosety se mostró encantado con esta cocina y por eso, y tras comprobar que en la zona no existía esta oferta, ha decidido traerla aquí. Señala que “lo que hemos puesto en marcha no es exactamente un sushi bar, puesto que no tenemos barra, sino mesas altas y bajas donde poder tomar los productos, pero si tenemos la filosofía ya que lo que tenemos es eso sushi, de muy variadas presentaciones y presentaciones en torno a él”.

Luis Rosety junto a su cocinero en "Sushi & Fresh".
Para que los platos estén en su punto, algo fundamental en esta cocina donde se trabaja con materia prima de primera calidad, Rosety ha traido a El Puerto a Xen un cocinero de origen asiático que lleva ya afincado cinco años en España y que es el que se encarga de preparar las especialidades”. Todos los platos se preparan en el momento que los solicita el cliente para que así estén en perfecto estado.
Rosety destaca que el estilo de su establecimiento es “californiano” dentro de la clasificación que hacen los aficionados a estos platos que distinguen entre la “escuela” japonesa, más purista, y la que ha surgido en Estados Unidos que ha aportado algo de esta cultura también a este tipo de locales. En la carta se pueden encontrar una ensalada realizada con soja, que viene en sus vainas, muy parecidas a las de los chícharos, y que se sirven cocidas y sólo aderezadas con sal. De ellas tan sólo se comen las semillas, como se hace con los chícharos. Asimismo hay una carta de “sashimis”, trozos de pescado crudos cortados muy finos y que se sirven con salsas como la soja o el wasabi (muy picante) como acompañamiento, además de guarnición de rábano rallado. En Sushi & Fresh lo hacen con atún, salmón o con pez mantequilla, un pescado muy apreciado por los japoneses por su sabor suave y su textura blanda, de ahí su nombre.
En cuanto al sushi lo tienen de más de 40 variedades. Van desde los rollitos (roll) que pueden ser de salmón con aguacate y sésamo, además del arroz, o de gambas y aguacates envueltos con el arroz y huevas de pez volador (tobiko), otro producto muy característico de la cocina japonesa.

Una de las especilidades del restaurante japonés, el City-Roll.
La fusión de culturas puede verse, por ejemplo, en el maki (relleno recubierto de arroz y de algas) de salmón queso de untar. En cuanto a los sushis los hay de pez mantequilla, salmón, sepia, lubina, atún, vieira, gambas o de anguila.
En cuanto a las bebidas, además de refrescos o algún vino, cuentan con cerveza importada de Japón o sake. De todos modos para Rosety lo ideal es acompañar el sushi con té japonés, aunque aún no lo tienen disponible. La idea es tenerlo en las próximas semanas para acompañar los platos. La carta se complementa con algunos postres como el helado de té verde.
El establecimiento cuenta con una zona de mesas altas y otras bajas, en total unas treinta plazas. Rosety resalta “el aire informal del establecimiento. Es para tapeo, aunque a base de estas especialidades japonesas, pero la filosofía es la misma, poder probar muchos sabores y compartir”.
En el local no hay tenedores ni cuchillos. Para tomar los sushis se acompañan unos palillos y, si el cliente lo desea, se le entregan unas pinzas de madera con las que también puede coger los productos. Los productos también se sirven para llevar, además de poder degustarlos en el local. (Texto y Fotos: Pepe Monforte).










De Jefe en Telefónica a Informático de Cabecera del Ayuntamiento, este ingeniero jiennense que disfruta de la Bahía de Cádiz, afincado en El Puerto, es aficionado a los tebeos, a la caza, la hípica y el ciclismo. Y cree que los ordenadores tienen sus propios sentimientos.
--Vd. ha trabajado en Repsol Petróleo, en Siemens, en la UCA, en Telefónica como jefazo ... ¿por qué de nuevo en la Bahía de Cádiz, en su día en Serecop, hoy El Puerto Global? --Porque la Bahía es mucha Bahía, a pesar de ciertos dirigentes políticos de la zona. --¿Vd. ha elegido El Puerto para vivir, o El Puerto le ha elegido a Vd.? --En su día El Puerto me eligió para trabajar, y luego yo le elegí..., para seguir trabajando. --¿Los informáticos son como los médicos, usan palabrotas para que nadie los entiendan? --Ni mucho menos, lo que ocurre es que las malas formas de hablar se contagian, a pesar de disponer de sistemas de seguridad y antivirus actualizados.
--¿Cómo equilibra Vd. su salud mental, después de tantas horas diarias analizando sistemas y elucubrando soluciones informáticas? --No la equilibro, ya que los informáticos después de dar una solución informática, hemos de analizar un nuevo sistema que palie los problemas de la anterior solución. --Una duda inquietante: ¿los ordenadores son capaces de llorar? --Como cualquier ‘ser vivo’, tiene sus propios sentimientos, los cuales transmite a los usuarios a través de una serie de reacciones y pantallazos inesperados. --Hágame un vaticinio de futuro en El Puerto, por la vía de la Informática ..Es necesario seguir desarrollando nuevas versiones de los productos actuales, con un interface de usuario más cómodo, ya que de lo contrario el sistema actual se degradará en rendimiento y fiabilidad en un corto periodo de tiempo.




La acción se situa en 1909, cuando un matrimonio parisino viaja a América con un nuevo invento: el cinematógrafo. Se instalan en la Casa Usher, donde vivió y murió Edgar Allan Poe. Su enigmático casero, Mr. Willmot, esconde un gran secreto y una gran maldición que se conocerá tras la firma del contrato.




















