Documentos y testimonios rescatan la figura del cantaor Juan Gutiérrez
| Imagen generada por IA
| Texto: Antonio Cristo Ruiz
Resulta complicado localizar en el Archivo Histórico Municipal información sobre cantaores nacidos a mediados del siglo XIX. Además, buena parte de las noticias que me transmitieron los aficionados flamencos de mayor edad procedían de testimonios orales. En este caso, recurriremos a la información que nos han legado la prensa y los libros.
En la página 206 de El cante flamenco. Guía alfabética, de Julián Pemartín, ‘Guías Afrodisio Aguado’ publicado en 1966, encontramos los siguientes datos:
«Pavirri (el). De nombre Juan Gutiérrez, nacido en El Puerto de Santa María (Cádiz) hacia 1865 y fallecido en 1936. Buen cantaor de seguiriyas, soleares y, sobre todo, malagueñas, a las que imprimió un sello muy personal».
Por motivos personales he aceptado hacer la reseña de este libro. Mi cercanía al autor exigía, tal vez, una pluma (un ordenador) más imparcial. Vaya, como contraprestación, mi parcialidad acompañada de algunos comentarios hacia el tendido del vecindario. En este sentido, quiero comentar que se trata de una nueva colaboración entre Enrique Pérez (como lo conocemos familiarmente) y su editor, Eduardo Albaladejo, también un camarada conocido desde hace tiempo.
Pues bien, el tiempo —y la crisis— ha permitido que Ediciones El Boletín se haya convertido en la editorial de El Puerto. ¡Quién se lo diría hace tan solo unos años! Tras tres libros en su haber, el tándem formado por Enrique y Eduardo, autor y editor, nos presenta este libro sobre Valdelagrana. Un libro escrito, en su primera versión, hace tiempo y que, en aquellos años de la abundancia, nadie quiso apoyar. En efecto, yo sé del devenir de este trabajo. Por eso quiero dar a Eduardo Albaladejo su sitio… y su valor.
La Guerra Civil también levantó el telón de la venganza
El comediógrafo Pedro Muñoz Seca y su captor Avelino Nieto Tormo, en una imagen generada por IA
| Texto: José María Morillo
La Guerra Civil española no solo partió el país en dos: también quebró compañías teatrales, amistades, carreras artísticas y antiguas complicidades. Los escenarios, hasta entonces espacios compartidos por intérpretes de ideologías muy distintas, quedaron sometidos de repente a la lógica brutal de la retaguardia, las depuraciones y los ajustes de cuentas. En aquel mundo deshecho se sitúa uno de los episodios más inquietantes reconstruidos por el periodista e investigador Pedro Corral en su libro Cómicos en guerra: la detención del dramaturgo portuense Pedro Muñoz Seca por Avelino Nieto Tormo, un actor perteneciente a su mismo gremio.
Muñoz Seca se encontraba en Barcelona junto a su esposa, Asunción Ariza, cuando la sublevación militar del 18 de julio de 1936 desencadenó el hundimiento del orden público y la revolución en la retaguardia republicana. Monárquico declarado, conservador y abiertamente crítico con la República, el autor de La venganza de don Mendo era una figura enormemente popular gracias a su teatro del disparate, --la astracanada-- sustentado en el ingenio verbal, los equívocos y una comicidad que gozaba del favor del público.
A punto de cumplirse 90 años del golpe de Estado, un trabajo reconstruye el destino de quienes pagaron con su vida su militancia política.
| A la izquierda, informe policial que está en el sumario 279/1937 | A la derecha el presidente de las Juventudes Comunistas, Manuel Pena Carballat, fusilado a los 26 años | Foto cedida por el «Foro por la Memoria de El Puerto de Santa María»
| Texto: Manuel Almisas Albendiz
Se van a cumplir 90 años de aquella fatídica fecha del 18 de julio de 1936 en que un grupo de generales (Franco, Queipo de Llano, Mola, Orgaz, Cabanellas, Varela, etc.) se sublevaron contra la Segunda República y dio comienzo una represión feroz en los pueblos de la provincia de Cádiz como nadie se había imaginado. En El Puerto de Santa María se asesinaron a la mayoría de los miembros del Ayuntamiento, de los dirigentes de los partidos del Frente Popular, y de las sociedades obreras. Pero especialmente se exterminaron a los jóvenes más destacados y conscientes del pueblo. Hoy queremos recordar a estos últimos para que no se olviden y así sigan viviendo en nuestra memoria...
Dos brujas portuenses ante la Inquisición en el siglo XVII
| FOTO 1 Joven sentenciada por la Inquisición ataviada con sus insignias, el sambenito y la coroza. Imagen generada con IA.
| Texto: Enrique Pérez Fernández
En la España de los siglos XVI y XVII abundaron las beatas, mujeres laicas que al margen de las órdenes religiosas hacían votos de castidad, pobreza y obediencia, y se dedicaban a la oración y a hacer obras de caridad, a cuidar enfermos y desamparados… Vestían sobriamente con tocas blancas, sayas pardas con cordones atados a la cintura al modo franciscano y mantos negros. En algunas poblaciones residían en beaterios, como el que existió en Jerez (1642), aunque lo habitual era que vivieran en sus casas.
| FOTO 2 Beata del s. XVII con su tradicional vestimenta: toca, saya, cordón y manto. Imagen generada con IA.
Galeras, corsarios y cautivos: la extraordinaria jornada que vivió El Puerto
| Foto 1: Imagen creada con IA
| Texto: Enrique Pérez Fernández
Hoy se cumplen 459 años de la entrada de la flota del almirante genovés Giovanni Andrea Doria en el Guadalete, en la que venían 600 cautivos cristianos que había liberado al derrotar en el Estrecho de Gibraltar a una escuadra de corsarios berberiscos. Y entre ellos, 70 portuenses que volvieron a casa.
Era entonces la ría del Guadalete, desde 1540, la base e invernadero de las Galeras de España, dedicadas a proteger el Estrecho de Gibraltar y el litoral andaluz de las continuas incursiones y saqueos de los corsarios otomanos y berberiscos. Fueron éstos muy virulentos durante la década de 1560, con el apoyo de los turcos, planificando sus pillajes, asesinatos y captura de cautivos desde sus plazas de Salé, Tetuán, Argel, Túnez, Trípoli…
Una historia portuense propia de una novela romántica
| Imagen de la primera boda de Amalia Jiménez, generada con IA
| Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz [*]
La vida de Amalia Jiménez González (El Puerto de Santa María 1872-1918), es realmente digna de ser contada en una narración novelesca romántica. Estoy por asegurar que, si Fernán Caballero la hubiese conocido, la habría convertido en la heroína protagonista de alguna de sus novelas. A hechos tan dramáticos como la demencia y posterior suicidio de su primer marido compañero de Isaac Peral y la muerte del hijo mayor, con tan solo 23 años, en la Guerra de África se unen otros, plenos de romanticismo, como el de propiciar la conversión y bautismo de un alemán, director técnico de una fábrica de cerveza portuense, con el que acabó casándose y de quien volvió a enviudar. Tuvo una dorada madurez, enamorando a cuantos la rodeaban. Que grado de admiración no despertaría que uno de sus buenos amigos de la mejor sociedad de la época le dejó en herencia ¡un cortijo¡, y no un campito cualquiera, sino el famoso cortijo “Las Manoteras”. Era hija del vinatero Ramón Jiménez Varela.
El ancestro común que une hoy a familias de Calpe y El Puerto
| Foto 1. Idealización IA de carabineros de costa.
| Texto: José Luis Luri
Muchas familias de Calpe y de El Puerto de Santa María descienden hoy de un mismo hombre: Fabián Poquet Guerri (1853-?). De origen parcentino, Fabián combatió en la Tercera Guerra Carlista, sirvió después en el Cuerpo de Carabineros del Reino y acabó fijando su residencia en la villa de Calp. Su nombre habría quedado reducido al recuerdo familiar si no fuera por un expediente militar que permite seguir, paso a paso, la vida de uno de tantos hombres modestos del siglo XIX, arrastrados por el servicio armado y la vigilancia del litoral. ...continúa leyendo "Fabián Poquet Guerri. De la Guerra Carlista al Cuerpo de Carabineros, la historia de un hombre de frontera #6.617"
De las regatas reales a la Lista Roja del patrimonio español en peligro
| El rey Alfonso XIII a bordo de su velero el Hispania en 1910.
Juan Carlos Neva nos trae un relato preocupante sobre el velero Hispania, una de las cuatro unidades supervivientes en el mundo de la exclusiva clase 15 Metres y declarado Bien de Interés Cultural, permanece abandonado en Puerto Sherry bajo una lona, amenazado por un deterioro que recuerda al triste final del Vapor Adriano III. Encargado por Alfonso XIII en 1909, su azarosa historia incluye regatas internacionales, desapariciones, restauraciones millonarias y numerosos problemas judiciales y económicos. Tras llegar a El Puerto de Santa María en 2011 con ambiciosos proyectos culturales y deportivos, ninguna de aquellas iniciativas llegó a materializarse. Su inclusión en 2026 en la Lista Roja de Hispania Nostra confirma el grave riesgo de desaparición de esta joya de la navegación clásica. El caso del Hispania reabre el debate sobre la conservación del patrimonio marítimo español y evoca el abandono que sufrió el desaparecido Vapor de El Puerto.
| Texto: Juan Carlos Neva
En el pantalán F-75 de Puerto Sherry languidece el velero Hispania. Cubierto con una lona como un simbólico sudario, el casco del Hispania yace a la espera, si nadie lo impide, de su inminente sepelio. Al igual que el Adriano III, nuestro querido Vaporcito, el barco del pueblo que surcaba la bahía, Bien de Interés Cultural, que de manera humillante y ante los ojos de todos se desintegró lentamente, él y su historia, a orillas del Guadalete, el Hispania, buque de sangre azul, pero no por eso menos importante, también BIC, va camino de un mismo final, quizás por su linaje regio, en silencio y alejado del ruido mediático.
| El Hispania, antiguo barco de Alfonso XIII, atracado en el muelle de cortesía en Puerto Sherry tras su llegada desde Palma de Mallorca el 11 de mayo de 2011.
Las huertas de Sidueña, un vergel junto a Doña Blanca
| FOTO 1 Imagen generada con IA a partir de una fotografía antigua con la torre de Doña Blanca de fondo.
| Texto: Enrique Pérez Fernández
En 1873 el jerezano Luis Coloma publicó en Madrid una novelita que tituló Caín, una obra de juventud escrita al amparo de quien era su consejera y mentora en sus primeros pasos literarios, Cecilia Bohl de Faber, Fernán Caballero. Faltaban años para que saliera a la luz --en 1890-- su novela más conocida –Pequeñeces-- y Cuentos para niños, que incluía su inmortal Ratoncito Pérez, dedicado al niño-rey Alfonso XIII cuando se le cayó un diente de leche. Al poco de publicarse Caín Coloma ingresó, en octubre de 1874, en la Compañía de Jesús.
Esta tarde a las 19:30 en el Castillo de San Marcos
| Texto: José María Morillo
Hay libros que nacen de una investigación y otros que surgen de una necesidad íntima de reconciliarse con los recuerdos. El volumen que presenta esta tarde la periodista María Muñoz Zarzuela (El Puerto de Santa María, 1981) pertenece a ambas categorías. En Francisco Muñoz Seca: vida del médico pionero en el uso de los probióticos, la autora reconstruye la figura de su bisabuelo con el rigor de quien conoce el oficio periodístico y la emoción de quien se adentra en la historia de su propia familia.
La presentación tendrá lugar hoy jueves, 4 de junio, a las 19:30 horas, en el Castillo de San Marcos. El acto contará con la participación de la autora, presentada por el periodista Julio Otero Santamaría. Abrirá la sesión Luis Caballero González-Gordon, presidente de Bodegas Caballero, y también intervendrán Francisco Sánchez Múgica, director de La Voz del Sur y miembro de la directiva la Asociación de la Prensa de Jerez, junto Antonio Aguayo, presidente de la Editorial Peripecias.
Las excursiones a las canteras y la visita de Alfonso XIII en 1930
FOTO 1| En la cantera de La Mujer, verano de 1930. | Foto, Justino Castroverde. Centro Municipal del Patrimonio Histórico.
| Texto: Enrique Pérez Fernández
El Puerto vivió en 1929 y 1930 un tiempo de ilusionante prosperidad, estrechamente vinculada al Guadalete. En mayo del 29 se constituyó la ‘Comisión Administrativa del puerto del Guadalete’, dirigida por el ingeniero Ignacio Merello Llasera (tío de Rafael Alberti), que pronto sacó adelante proyectos como el transbordador aéreo que transportaba la sal desde la salina de La Tapa a las bodegas de los barcos; el dragado del río; la apertura de un nuevo canal en su embocadura; el incremento del tráfico de barcos comerciales y pesqueros; la construcción de una fábrica de cementos Portland junto al río y un nuevo muelle del Vapor. Comenzó entonces la historia de la saga de las motonaves Adriano, al tiempo que las aguas del río fueron el escenario de actividades lúdicas y de la fundación del Club Náutico.
Utilizamos cookies propias y de terceros para garantizar el funcionamiento de la web, medir su uso y mejorar nuestros servicios. Puede aceptar todas las cookies, rechazar las no necesarias o configurar sus preferencias. Política de cookies
Configurar cookies
Necesarias para que la web funcione correctamente. No se pueden desactivar desde este panel.
Ayudan a medir el uso del sitio y mejorar sus contenidos.
Permiten publicidad, medición de campañas o personalización de anuncios.
Guardan preferencias o permiten contenido externo no necesario.